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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>F&aacute;tima Flores Palacios, <em>Psicolog&iacute;a social y g&eacute;nero: El sexo como objeto de representaciones social</em></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Serena Er&eacute;ndira Serrano Oswald</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>UNAM, 2014. 99 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:sesohi@hotmail.com">sesohi@hotmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Nunca antes ha habido una sociedad, seg&uacute;n los acervos hist&oacute;ricos    <br> 	existentes, en la cual las mujeres hayan sido siquiera aproximadamente    <br> 	iguales a los hombres. Esta es una verdadera revoluci&oacute;n    <br> 	en la cotidianeidad, y sus consecuencias se est&aacute;n sintiendo a nivel    <br> 	mundial en esferas desde laborales hasta pol&iacute;ticas.&#160;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Anthony Giddens</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;a a d&iacute;a somos testigos de las acciones de una sociedad que discrimina a las personas por su sexo, y cuya base se fundamenta en una abismal desigualdad de g&eacute;nero. Esta desigualdad se expresa lo mismo en el hecho de que en una de cada tres familias hay violencia f&iacute;sica contra las mujeres, que cada 15 segundos, una mujer es agredida en nuestro pa&iacute;s o que el 67 % de las mujeres ha sido objeto de alg&uacute;n tipo de violencia,<sup><a href="#notas">1</a></sup> hasta la famosa porra mundialista mexicana que desat&oacute; pol&eacute;mica internacional en la FIFA, en 2014, al grito de "puto". La cotidianeidad nos impide darnos cuenta de la forma en que los imaginarios sociales &#45;constituidos por representaciones
sociales <i>engendradas</i>&#45; se convierten en nuestro modo de vida y de relaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de F&aacute;tima Flores Palacios, <i>Psicolog&iacute;a social y g&eacute;nero: El sexo como objeto de representaci&oacute;n social</i>, es pionero y abre brecha: dado que no solamente se ocupa de discutir la diferencia de sexos desde la psicolog&iacute;a social experta, sino que, como teor&iacute;a del sentido com&uacute;n, permite a la o el lector lego darle sentido a sus conocimientos y pr&aacute;cticas cotidianas. Adem&aacute;s, incluye el important&iacute;simo potencial transformador de los procesos de deconstrucci&oacute;n de dichos saberes y praxis en aras de una sociedad m&aacute;s justa e igualitaria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que este texto es un referente, ya que hace una contribuci&oacute;n a la psicolog&iacute;a social, a los trabajos en representaciones sociales multidisciplinarios y a los trabajos feministas y con perspectiva de g&eacute;nero. El texto elabora un puente entre estas tres grandes &aacute;reas y agendas de investigaci&oacute;n, lo que resulta fundamental. Est&aacute; escrito con coherencia y fluidez, de manera rigurosa y bien articulada, si bien se presenta con un lenguaje sencillo lo que facilita su comprensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Teor&iacute;a de las Representaciones Sociales, propuesta originalmente en Europa por Serge Moscovici, ha tenido un crecimiento muy significativo en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, arraig&aacute;ndose hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas como un campo muy f&eacute;rtil de pesquisa e intervenci&oacute;n en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina. Este libro es muestra de este intercambio transatl&aacute;ntico de ideas y posturas, que ha cristalizado en diversos frutos, maduros ya: adem&aacute;s de las contribuciones emp&iacute;ricas, se han consolidado l&iacute;neas de trabajo y trayectorias de investigaci&oacute;n tales como &eacute;sta sobre representaciones sociales y g&eacute;nero, donde se ha innovado a nivel te&oacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entrando en el tema, las representaciones sociales dan forma a nuestros modos de pensar y actuar; son formas de sentido com&uacute;n elaboradas y compartidas socialmente, que nos permiten aprehender, interpretar y entender la realidad, nos proveen c&oacute;digos de intercambio com&uacute;n, y sirven adem&aacute;s como gu&iacute;as de acci&oacute;n, dado que orientan y justifican nuestros comportamientos. En torno al sexo como construcci&oacute;n simb&oacute;lica y societal relacional, las representaciones sociales son sistemas de valores colectivos que nos permiten <i>explicar</i> la diferencia sexual con implicaciones en el imaginario social, los discursos, las identidades y las relaciones. As&iacute;, como nos plantea la autora, no se trata del sexo
como variable funcionalista, independiente, descriptiva o estad&iacute;stica, ni de caer en el enfoque biologicista, sino de, justamente, el "sexo como un sistema socialmente prescripto", sobre el cual los estudios de g&eacute;nero "intentan categorizar los fen&oacute;menos sociales que orientan las diferentes estructuras cognitivas de los sujetos", que impactan a nivel de sistema de regulaci&oacute;n social, lo que establece diferencias y orienta y estructura desigualdades (3).<sup><a href="#notas">2</a></sup> Ante &eacute;ste, el g&eacute;nero psicosocialmente "se presenta como un sistema que orienta las diferentes representaciones del sexo en funci&oacute;n de exigencias culturales" (6).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la estructura y los contenidos del libro, &eacute;ste se divide en dos grandes apartados y consta, en total, de siete cap&iacute;tulos. En la primera parte se incluye el apartado introductorio con el planteamiento central del abordaje y las definiciones conceptuales. Le sigue un cap&iacute;tulo sobre representaciones sociales, imprescindible, con la virtud de presentar el marco te&oacute;rico de manera muy accesible a quienes buscan un primer acercamiento a &eacute;ste, si bien es en este apartado que se empieza a tejer muy fino ya respecto a la utilidad de la perspectiva te&oacute;rica en relaci&oacute;n con el sexo como objeto de representaci&oacute;n. El cap&iacute;tulo incluye una secci&oacute;n dedicada a reflexionar sobre la
objetivaci&oacute;n y el anclaje como procesos b&aacute;sicos en la construcci&oacute;n din&aacute;mica de las representaciones; se distingue entre lo que es y no es una representaci&oacute;n social, se presenta el enfoque estructural con su sistema central y perif&eacute;rico, y de manera muy importante &#45;en las &uacute;ltimas tres secciones&#45; se revela que la diferencia es una noci&oacute;n del sistema central que determina el significado relacional de la representaci&oacute;n de sexo como exclusivo y antag&oacute;nico, lo que llama a una orientaci&oacute;n procesual en aras de hacer frente a las distorsiones naturalizadas, ideol&oacute;gicas y excluyentes de los discursos del sentido com&uacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo, sobre la identidad sociogen&eacute;tica, parte de una epistemolog&iacute;a explicativa del sexo como objeto social: se cuestiona el mito de la identidad de g&eacute;nero primaria y la diada masculino&#45;femenina en t&eacute;rminos absolutos y culturalmente invariables. Se presentan instrumentos para entender y explicar la forma como la construcci&oacute;n social de la diferencia sexual, con base en las representaciones sociales, impacta en los sujetos sociales y sus identidades individuales (psicol&oacute;gicas) y grupales (sociol&oacute;gicas) interdependientes, su experiencia y afectividad, su situaci&oacute;n y condici&oacute;n de vida, as&iacute; como la forma en que configura las relaciones de poder. El libro
se plantea con rigor, y se advierte que no se debe confundir a los sexos del orden biol&oacute;gico (macho y hembra) con lo masculino y femenino como construcci&oacute;n socio&#45;cultural, presente en discursos de orden ideol&oacute;gico y que configura al g&eacute;nero como sistema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegados a este punto, y tras desnaturalizar al sexo y entender su configuraci&oacute;n hist&oacute;rica y cultural, la segunda secci&oacute;n del libro nos lleva "m&aacute;s all&aacute; del g&eacute;nero" y se abre hacia los aspectos 'duros', tales como el poder, en el cap&iacute;tulo cuarto, o la ideolog&iacute;a, en el quinto. No existen "la mujer" y "el hombre" en singular, existen una pluralidad de seres humanos con experiencias concretas que est&aacute;n atravesadas por mandatos de g&eacute;nero considerados innatos. Son normativos, sostienen relaciones de poder y se justifican justamente a partir de las representaciones sociales. Es decir, la regulaci&oacute;n social y el poder se naturalizan desde los saberes del sentido com&uacute;n;
es ese el arraigo de la ideolog&iacute;a como marco social <i>institucionalizante.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder, nos dice la autora, tiene una doble l&oacute;gica de acci&oacute;n. Por una parte produce discursos y pr&aacute;cticas con una fuerza estabilizadora que estructura relaciones, tales como las hist&oacute;ricamente desiguales entre los sexos. El poder de la ideolog&iacute;a en torno a las construcciones de g&eacute;nero &#45;desde la l&oacute;gica de la valencia relacional diferencial&#45; implica la desvalorizaci&oacute;n y sujeci&oacute;n del &aacute;mbito femenino dom&eacute;stico y de las funciones femeninas ligadas a los cuidados y la reproducci&oacute;n, a la vez que jerarquiza el dominio p&uacute;blico masculino de la producci&oacute;n y la acci&oacute;n social. Por otra parte, el poder como (re)productor de la estructura cotidiana
no es est&aacute;tico. Depende de la situaci&oacute;n social, que es cambiante y lo transforma. Adem&aacute;s, la l&oacute;gica del poder incorpora a los sujetos de manera transversal, quienes subordinados o no, (re)producen el sistema, por lo que esta perspectiva da una centralidad dial&eacute;ctica y ag&eacute;ntica a las mujeres en el quehacer social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ideolog&iacute;a es el metasistema regulador que produce estabilidad en el sistema social y sus interacciones. El discurso ideol&oacute;gico como pr&aacute;ctica social crea y reproduce la diferencia, con el sexo como piedra angular, de tal suerte que resulta fundamental a diversos niveles de identidad (individual, intra e intergrupal, societal) para la definici&oacute;n del sujeto, de otros individuos y de los colectivos. Por ello, en este marco ideol&oacute;gico, resulta imperioso entender la dependencia funcional entre el pensamiento cotidiano, el valor y la realidad. Ante prescripciones culturales diferenciadas que instituyen pr&aacute;cticas desiguales, es el marco cultural el que asigna valores desiguales a los atributos considerados
t&iacute;picos de cada sexo. Los naturaliza como realidad hegem&oacute;nica a partir de las funciones prescriptivas, orientadoras y justificadoras de la categorizaci&oacute;n social (ej. estereotipos, prototipos y guiones). En el cap&iacute;tulo siete aprendemos que los roles no son intr&iacute;nsecos o innatos sino que constituyen la expresi&oacute;n de las representaciones sociales. El g&eacute;nero regula cognitivamente a los sujetos y sus acciones partiendo de los datos biol&oacute;gicos en torno al sexo que norman las nociones socialmente elaboradas de <i>lo masculino y lo femenino</i>, "no es la supuesta diferencia de g&eacute;neros la que produce diferencia de roles sexuales, sino las diferencias socialmente instituidas que se articulan en el marco de un sistema que se ha nombrado g&eacute;nero"
(51).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello nos lleva de nuevo al punto de partida: al sexo como objeto de representaci&oacute;n social. Dado que los saberes arraigados nos constituyen y encuentran sentido en las construcciones socioculturales en torno al g&eacute;nero, que se expresan en el d&iacute;a a d&iacute;a en nuestras colectividades, &#191;es posible explicar y cambiar la desigualdad de g&eacute;nero?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de F&aacute;tima Flores Palacios es un parteaguas acad&eacute;mico, un libro te&oacute;rico con implicaciones profundamente pol&iacute;ticas. Adem&aacute;s, constituye un regalo, un presente, ya que despliega una herramienta muy importante de deconstrucci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n para todas las personas que buscan entender y transformar la violencia de la desigualdad, la discriminaci&oacute;n y la exclusi&oacute;n desde sus or&iacute;genes en la sociedad patriarcal, a todos niveles, en la revoluci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a. Ello, en aras de emprender un camino, que es viable, hacia un mundo donde m&aacute;s all&aacute; de las trampas psicosociales del g&eacute;nero como sistema, como dice Rosa Luxemburgo, "seamos
socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sara Sefchovich. 2011. <i>&#191;Son mejores las mujeres?</i> M&eacute;xico: Paid&oacute;s: 185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5792948&pid=S1870-5766201400020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Las referencias al texto <i>Psicolog&iacute;a social y g&eacute;nero...</i> se se&ntilde;alan en el texto &uacute;nicamente con el n&uacute;mero de p&aacute;gina. La ficha es la se&ntilde;alada al inicio de esta rese&ntilde;a.</font></p>      ]]></body><back>
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