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</front><body><![CDATA[  	    <p><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="4"><b><font face="verdana" size="4">Juan Crist&oacute;bal Cruz Revueltas (ed.),</font> <i>La filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina como problema y un ep&iacute;logo desde la otra orilla</i></b></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Martin Francisco Fricke</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Publicaciones Cruz O., 2003, 229 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>IIF y UACSHUM, UNAM.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo de esta antolog&iacute;a parece indicar que la existencia de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina es un problema; como si fuera un inconveniente el que hubiese filosof&iacute;a en esta parte del mundo. Sin embargo, &eacute;ste no es el "problema" que los once contribuyentes de la colecci&oacute;n discuten. M&aacute;s bien sus preocupaciones surgen de preguntas como: &iquest;Por qu&eacute; no tiene m&aacute;s reconocimiento internacional la filosof&iacute;a que se practica en Am&eacute;rica Latina? &iquest;Por qu&eacute; no es de mayor calidad? Los ensayos de esta colecci&oacute;n tratan de contestar estas interrogantes y, en su mayor parte, proponen estrategias para mejorar la situaci&oacute;n de la filosof&iacute;a en nuestra Am&eacute;rica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, entonces, no trata de una cuesti&oacute;n central de la filosof&iacute;a; incluso se podr&iacute;a arg&uuml;ir que no trata de asuntos estrictamente filos&oacute;ficos. M&aacute;s bien, se podr&iacute;a decir, trata de una pregunta propia de la sociolog&iacute;a de las ciencias: &iquest;C&oacute;mo se puede establecer y fortalecer una disciplina de investigaci&oacute;n y docencia en un pa&iacute;s en el que, si bien existe, todav&iacute;a no florece? Es posible que sean expertos tales como los soci&oacute;logos de la investigaci&oacute;n o bien los cient&iacute;ficos de la educaci&oacute;n los m&aacute;s indicados para contestar esta pregunta. No obstante, en este libro son fil&oacute;sofos los que tratan de averiguar c&oacute;mo hacer avanzar su disciplina en Am&eacute;rica Latina. Si no hay instituciones o individuos fuera de esta &aacute;rea de conocimiento que tengan inter&eacute;s en promoverla, obviamente los fil&oacute;sofos mismos tienen que ocuparse de este asunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores de los textos son Eduardo Rabossi, Guillermo Hurtado, Carlos Pereda, Enrique Dussel, Luz Marina Barreto, Jorge Secada, Jes&uacute;s Rodr&iacute;guez Zepeda, Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a, Maite Ezcurdia, Antonio Valdecantos y el compilador, Juan Crist&oacute;bal Cruz. Algunas contribuciones ofrecen res&uacute;menes interesantes de la historia de la filosof&iacute;a en Iberoam&eacute;rica. Hurtado se encarga de dar cuenta de dicha historia para toda Am&eacute;rica Latina; Rabossi se concentra en Argentina; Barreto en Venezuela y Valdecantos, en un "Ep&iacute;logo desde la otra orilla ", en Espa&ntilde;a. Varias de las contribuciones, posiblemente todas, han sido publicadas antes, pero es un aspecto poco profesional de la antolog&iacute;a que no indica de manera sistem&aacute;tica d&oacute;nde y cu&aacute;ndo, para as&iacute; evitar que el lector tenga que inferir estos datos de manera accidental a partir de las referencias que algunos de los trabajos hacen a otros. Ahora bien, los textos que destacan en calidad y originalidad son, en mi opini&oacute;n, los de Rabossi, Pereda, Hurtado y Secada. En lo que sigue me concentro en los primeros tres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de la filosof&iacute;a en Argentina, Rabossi distingue entre profesionalismo y profesionalidad. El profesionalismo se da cuando la disciplina que nos ocupa se convierte en "el ejercicio de una ocupaci&oacute;n paga <i>&#91;sic&#93;</i> a la que se le reconoce relevancia social, que exige conocimientos y aptitudes especiales, y requiere de un periodo de entrenamiento que culmina con la obtenci&oacute;n de un t&iacute;tulo habilitante" (p. 37). El profesionalismo en la filosof&iacute;a, en este sentido, ha avanzado satisfactoriamente en Am&eacute;rica Latina. En cambio, seg&uacute;n Rabossi, los fil&oacute;sofos todav&iacute;a no han alcanzado un grado adecuado de profesionalidad, la cual, al entender de este autor, es una cualidad "vinculadla&#93; a la existencia de un conjunto reconocido de reglas de arte, al manejo adecuado de contenidos que se consideran relevantes, al reconocimiento de criterios compartidos de excelencia, a la existencia de una infraestructura institucional operativa, al establecimiento de un <i>cursus honorum</i> b&aacute;sico, a la existencia de publicaciones especializadas y a la vigencia de pautas m&iacute;nimas de comportamiento profesional" (p. 37). Rabossi identifica dos principales fallas en t&eacute;rminos de profesionalidad: la falta de conocimiento de los fil&oacute;sofos locales tanto pasados como actuales, la cual tiene como consecuencia la ausencia de cualquier interacci&oacute;n cr&iacute;tica con &eacute;stos, por un lado, y la falta de modales adecuados en la comunidad local de filosof&iacute;a, por el otro. El primer problema se expresa en el "tic" de "desconocer a nuestros padres (filos&oacute;ficos)" (p. 40). Seg&uacute;n &eacute;l, se adoptan "padres" en el extranjero &#151;antes sobre todo en Alemania y en Francia, m&aacute;s recientemente en Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos&#151; pero no se leen ni se discuten los fil&oacute;sofos del propio pa&iacute;s. En consecuencia, la interacci&oacute;n entre los fil&oacute;sofos locales est&aacute; caracterizada por la ignorancia y la incomprensi&oacute;n del otro, muchas veces asociadas con "malos modales" tales como la descalificaci&oacute;n del otro y el negarse a un di&aacute;logo serio y cr&iacute;tico dentro de la propia comunidad de fil&oacute;sofos. Rabossi es breve en sus recomendaciones para mejorar esta situaci&oacute;n. El punto de ataque deben ser los modales&#45;Trat&eacute;monos "como si perteneci&eacute;ramos a una comunidad con profesionalidad. Hagamos que esos nuevos modales se tornen luego comportamientos internalizados. Transmit&aacute;moslos a otros colegas y a los alumnos. Armemos, en definitiva, la comunidad filos&oacute;fica* (p. 44). El texto de Rabossi es de 1994. Es de esperar que desde entonces se hayan tomado en cuenta sus recomendaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos Pereda coincide en mucho con el diagn&oacute;stico anterior. El problema de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina es, seg&uacute;n este autor, que "somos invisibles" (p. 57). La invisibilidad tiene un doble sentido: Primero, lo somos "ante nuestros colegas e incluso ante los propios estudiantes. &#91;...&#93; Raramente se discute con seriedad un libro publicado en &#91;nuestras lenguas&#93;. &#91;...&#93; en general nos rehusamos a cualquier cr&iacute;tica dura, minuciosa, fecunda. &#91;...&#93; como si la cr&iacute;tica, sobre todo la que es feroz e implacable no constituyese la forma m&aacute;s ala del reconocimiento que se merece un pensador" (pp. 57 ff.). Segundo, somos invisibles en los discursos de otras disciplinas acad&eacute;micas, en el mundo no acad&eacute;mico y en el mundo no hispano. Cuando "se toma en cuenta nuestra labor fuera de las fronteras del idioma, &#91;...&#93; se favorece lo que podr&iacute;amos llamar la 'filosof&iacute;a con color local'" (pp. 59 f). Pereda menciona que hay causas externas de esta invisibilidad, "de orden social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico" (p. 61). Pero las que &eacute;l elabora son internas, es decir imputables a nosotros mismos: "tres graves vicios de la raz&oacute;n arrogante" <i>(ibidem).</i> Los dos primeros se autoexplican por sus nombres y est&aacute;n claramente relacionados con los "tics" que describe Rabossi: nuestro "fervor sucursalero" y nuestro "af&aacute;n de novedades"; el tercero es el "entusiasmo nacionalista". Este vicio es una reacci&oacute;n a los dos primeros. Se arguye que necesitamos liberarnos de "Pensamiento Imperial" (p. 63) y desarrollar una filosof&iacute;a propia y aut&eacute;ntica que aqu&iacute; se entiende como una "filosof&iacute;a nacional". La ret&oacute;rica de Pereda deja claro que considera a &eacute;ste como el vicio m&aacute;s arrogante de todos: "&iquest;para qu&eacute; repensar a Arist&oacute;teles o a Frege si tenemos la salsa y los boleros que invitan a amar eternamente y la canci&oacute;n folkl&oacute;rica que se arrincona con eso de 'la patria o la tumba'? Lo mejor es &#45;se aconseja&#45; regresar a lo nuestro: al sentimentalismo o al terror, al llanto enternecido o a los fusiles, como si se pudiera y fuera en verdad deseable vivir, en contra de cualquier Ilustraci&oacute;n, ignorando la ciencia y golpeando a las mujeres." (p. 64).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Nuestro ensayo", sugiere Pereda, puede ayudarnos a combatir estos vicios. El t&eacute;rmino "ayudar" es importante aqu&iacute;, indicando que Pereda no quiere, en un "v&eacute;rtigo simplificador" (p. 65), "reducir" la filosof&iacute;a latinoamericana al ensayo, sino s&oacute;lo enfatizar un elemento ya presente en &eacute;sta. Pereda expl&iacute;citamente niega "suntuosas declaraciones del tipo: la tradici&oacute;n de la cual formamos parte, la de la Contrarreforma, no es amiga de la ardua indagaci&oacute;n racional ni hemos heredado el instrumental para afrontar los problemas m&aacute;s centralmente t&eacute;cnicos de la filosof&iacute;a" (p. 65). Con esta "declaraci&oacute;n suntuosa" Pereda se refiere a un argumento seg&uacute;n el cual, la ausencia de la filosof&iacute;a moderna hasta muy tarde en la cultura espa&ntilde;ola y en sus sucursales en Am&eacute;rica Latina se debe al hecho de que Espa&ntilde;a nunca experiment&oacute; "esa 'revoluci&oacute;n cultural' que conocemos como la Reforma protestante del cristianismo" (p. 193). Tal argumento es defendido, en respuesta directa a un trabajo anterior de Pereda, por Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a en la misma antolog&iacute;a que es objeto de esta rese&ntilde;a. &Eacute;l arguye que fue gracias a la Reforma protestante que en Europa se desarroll&oacute; "un discurso filos&oacute;fico espec&iacute;fico, &#91;...&#93; un discurso reflexivo posteol&oacute;gico" (p. 193). Ya que Espa&ntilde;a fue dominada por la Contrarreforma, "los usos del espa&ntilde;ol, las configuraciones de su habla, no s&oacute;lo no se apartan de la modalidad teol&oacute;gica del discurso reflexivo sino que, por el contrario, &#91;...&#93; se aferran a ella y la renuevan de manera revolucionaria y creativa durante el siglo barroco" <i>(ibidem).</i> Seg&uacute;n Echeverr&iacute;a, "continuar siendo nosotros mismos &#91;...&#93; y, al mismo tiempo, hacer 'filosof&iacute;a sin m&aacute;s', 'filosof&iacute;a moderna, filosof&iacute;a tal como se la hace en 'las Casas Centrales del pensamiento', es una empresa con dos tendencias divergentes que resulta, en principio, imposible" (p. 194). Pereda califica este argumento de "paternalista" (p. 66) y responde muy brevemente: "por supuesto, la tradici&oacute;n y la &eacute;poca &#91;que se necesitan para la verdadera filosof&iacute;a&#93; se hacen, haci&eacute;ndolas", pero reconoce que se necesitan m&aacute;s argumentos para rebatir este punto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay algo al respecto en la contribuci&oacute;n de Juan Crist&oacute;bal Cruz, quien se&ntilde;ala que las identidades de individuos o comunidades no son "monol&iacute;ticas" sino "algo que, en realidad, aparece, se modifica y desaparece con el tiempo" (p. 22). En nombre de una identidad fija, el argumento de Echeverr&iacute;a parece negar a cualquier persona de habla castellana la posibilidad de hacer filosof&iacute;a como se practica en los pa&iacute;ses productores y exportadores de filosof&iacute;a. Es como si neg&aacute;ramos a un ind&iacute;gena la posibilidad de educarse, con el argumento de que eso cambiar&iacute;a su identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La terapia que Pereda sugiere para combatir los tres vicios de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina es "nuestro ensayo", el cual caracteriza por los cuatro siguientes atributos: frescura ("se busca la ruptura, incluso la radiante sorpresa", p. 67), particularidad (el punto de partida son ejemplos espec&iacute;ficos), publicidad (se busca "un estilo elegante, incisivo, que converse con el p&uacute;blico", p. 68) e interpelaci&oacute;n ("no se busca informar sino convencer", <i>ibidem).</i> Pereda arguye que el "fervor sucursalero", el "af&aacute;n de novedades" y el "entusiasmo nacionalista" no son compatibles con estos atributos que nos exigen: "&iexcl;a los problemas, a los problemas mismos!" (cf. pp. 69 ff.). As&iacute; el ensayo podr&iacute;a ayudarnos a mejorar las condiciones necesarias para que los fil&oacute;sofos latinoamericanos empezaran a leer los trabajos de sus colegas de la regi&oacute;n con la finalidad de que se iniciar&aacute;n "dur&iacute;simos e iluminadores debates entre nosotros" (p. 73). El texto de Pereda es, sin duda, el que ret&oacute;ricamente m&aacute;s brilla entre todas las contribuciones &#151;a tal grado que, al final, puede surgir la sospecha de que ser&iacute;a mejor reexaminar los argumentos para asegurarse de no haber sido convencidos por la ret&oacute;rica en lugar de por el argumento. Se trata, al parecer, de un ejemplo paradigm&aacute;tico de lo que Pereda considera es el ensayo latinoamericano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guillermo Hurtado presenta un an&aacute;lisis muy cuidadoso de la situaci&oacute;n de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina y desarrolla algunas estrategias para mejorarla. Su trabajo es el mas sistem&aacute;tico, y probablemente el mejor fundado de todas las contribuciones de la colecci&oacute;n. El autor distingue dos modelos que la filosof&iacute;a ha tomado en Am&eacute;rica Latina a partir del siglo XIX. El modelo modernizador es un modelo de importaci&oacute;n de filosof&iacute;a. Se busca renovar la filosof&iacute;a con una corriente que se ha estudiado en el extranjero. Hurtado identifica "al menos cuatro movimientos modernizadores" (p. 100): una modernizaci&oacute;n positivista, una modernizaci&oacute;n de origen germ&aacute;nico, una modernizaci&oacute;n marxista y una modernizaci&oacute;n anal&iacute;tica. En reacci&oacute;n a estas importaciones filos&oacute;ficas, surgi&oacute; el segundo modelo, el modelo de la autenticidad, en la filosof&iacute;a latinoamericana. Se busc&oacute; reflexionar coherentemente con nuestra realidad social, cultural y personal. Se critic&oacute; a un supuesto eurocentrismo en la filosof&iacute;a europea y se intent&oacute; fundar una filosof&iacute;a liberadora de opresiones coloniales e injusticias sociales en las sociedades latinoamericanas. Aunque ambos modelos responden a problemas reales de la filosof&iacute;a en nuestra regi&oacute;n, Hurtado piensa que ninguno de ellos soluciona el problema principal del cual la disciplina padece hoy en Am&eacute;rica Latina: "la debilidad, cuando no inexistencia, de <i>comunidades filos&oacute;ficas</i> y la fragilidad, cuando no ausencia, de <i>tradiciones filos&oacute;ficas"</i> (p. 110). La causa de este problema no es un atraso t&eacute;cnico o tem&aacute;tico ni una falta de autenticidad. M&aacute;s bien, "el origen de este problema es que no hemos querido o podido o sabido dialogar ni hacer memoria &#151;aunque a fin de cuentas, la falta de di&aacute;logo es el problema principal&#151;, ya que la memoria cultivada es &#91;...&#93; una especie de <i>di&aacute;logo</i> permanente con las figuras de un pasado compartido" <i>(ibidem).</i> En lugar de una tradici&oacute;n filos&oacute;fica, Am&eacute;rica Latina tiene las "revoluciones" de las diferentes modernizaciones. En lugar de una comunidad filos&oacute;fica, existen diversas comunidades que "casi siempre giran alrededor de ciertos intereses o afiliaciones comunes, en vez de que lo hagan alrededor de una discusi&oacute;n cr&iacute;tica entre sus miembros" (p. 114).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya que la causa de estos problemas es la falta de di&aacute;logo, Hurtado propone como nuevo modelo para la filosof&iacute;a latinoamericana el "modelo dial&oacute;gico" (p. 116). Para mejorar la situaci&oacute;n de la disciplina en Am&eacute;rica Latina debemos mejorar el di&aacute;logo entre los fil&oacute;sofos latinoamericanos. Cambios institucionales pueden estimularlo. Programas de estudio pueden ser dise&ntilde;ados de tal manera que enfatizan la importancia del di&aacute;logo entre estudiantes y profesores tanto como con los fil&oacute;sofos del pasado. Seminarios de investigaci&oacute;n puedes organizarse dial&oacute;gicamente. En las revistas "habr&iacute;a que fomentar m&aacute;s los debates y las rese&ntilde;as de fondo" (p. 117). Pero aparte de estos cambios institucionales se necesita la voluntad de dialogar &#91;...&#93; lo importante es que cambien las actitudes y prejuicios de los fil&oacute;sofos latinoamericanos" (p. 116).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hurtado enfatiza que su "modelo dial&oacute;gico" quiere rescatar "los logros de los modernizadores y de los defensores de la autenticidad" <i>(ibidem).</i> No representa una nueva modernizaci&oacute;n que trata de olvidar todo lo anterior. Al contrario, es de fundamental importancia para Hurtado "memorizar" cr&iacute;ticamente lo que ha pasado antes, incluso los movimientos modernizadores y la corriente de la autenticidad. As&iacute;, el gran m&eacute;rito de la discusi&oacute;n de Hurtado es que &eacute;l ve la historia de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina de una manera diferenciada y balanceada. Por ejemplo, los "sucursaleros" de Pereda no son simples sucursaleros sino tambi&eacute;n modernizadores. Esta perspectiva diferenciada y no "agitada" de ver las cosas representa de manera ejemplar lo que es necesario para llevar a cabo el tipo de di&aacute;logo que Hurtado nos recomienda: una actitud que refleja respeto, inter&eacute;s y sentido cr&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, la colecci&oacute;n de Cruz Revueltas contiene ensayos muy interesantes y estimulantes sobre la situaci&oacute;n de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Adem&aacute;s de los aqu&iacute; discutidos recomiendo al lector los trabajos de Secada, Ezcurdia y Valdecantos. Los textos aqu&iacute; discutidos presentan una introducci&oacute;n a los temas y problemas de la filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina, accesible tambi&eacute;n para el no especialista en dicha disciplina (o en su variedad latinoamericana, como el autor de esta rese&ntilde;a) que desee, tal vez, comparar la situaci&oacute;n de su propia disciplina con la de la filosof&iacute;a. Los problemas debatidos en esta colecci&oacute;n adem&aacute;s podr&iacute;an ser de inter&eacute;s para quienes reflexionan sobre los fines de la Unidad Acad&eacute;mica que publica esta revista. &iquest;Para qu&eacute; se descentralizan las humanidades y ciencias sociales de la UNAM? &iquest;Para "fijar" identidades regionales? &iquest;O para que la poblaci&oacute;n de regiones alejadas de la Ciudad de M&eacute;xico tambi&eacute;n tenga acceso a recursos de alta calidad en las humanidades y ciencias sociales? Se pueden dar otras respuestas, pero vale notar que lo anterior ("fijar identidades") ser&iacute;a un ejemplo claro del paternalismo denunciado por Pereda. Lo segundo significar&iacute;a proveer de instituciones educativas a las poblaciones regionales, mismas que podr&iacute;an permitirles a &eacute;stas entender mejor su propia identidad. Tambi&eacute;n implicar&iacute;a darles la oportunidad de conocer lo que es herencia universal de la humanidad. Es posible que tal educaci&oacute;n fortalezca las identidades regionales. Pero no hay duda de que tambi&eacute;n las modifique y transforme.</font></p>      ]]></body>
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