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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Retana&#45;Guiasc&oacute;n, O. G. 2006. Fauna silvestre de M&eacute;xico. Aspectos hist&oacute;ricos de su gesti&oacute;n y conservaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador M. Medina&#45;Torres</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico. FCE. Universidad Aut&oacute;noma de Campeche. ISBN: 968&#45;168&#45;1223. 211 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&Aacute;rea de etnozoolog&iacute;a&#45;Universidad Aut&oacute;noma Ind&iacute;gena de M&eacute;xico</i> (<a href="mailto:smedinat@gmail.com">smedinat@gmail.com</a>)</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la escasa literatura sobre la fauna silvestre de M&eacute;xico, hasta antes de la obra del Dr. Retana&#45;Guiasc&oacute;n no exist&iacute;a un libro donde el estudioso del tema pudiera encontrar, de forma tan completa, la narrativa de la evoluci&oacute;n que ha tenido en nuestro pa&iacute;s la protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n, uso y aprovechamiento de este recurso natural tan diverso como importante; es decir, la evoluci&oacute;n de su conocimiento y gesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor explica que los graves problemas ambientales son consecuencia de modelos econ&oacute;micos y tecnol&oacute;gicos basados en el derroche, degradaci&oacute;n y agotamiento del capital natural. Estos problemas se agravan por tres causas: 1) disminuci&oacute;n en cantidad y calidad de recursos naturales, dado su uso por encima de su tasa de renovaci&oacute;n; crecimiento poblacional humano; 2) reducci&oacute;n de la disponibilidad <i>per c&aacute;pita</i> de los recursos naturales; y 3) inequidad en el acceso a tales recursos, lo que conduce a escasez y pobreza generalizada en las mayor&iacute;as al concentrar los derechos de propiedad en unos cuantos. El legado de la Revoluci&oacute;n Verde perdura en impactos a las aguas y suelos, a la vegetaci&oacute;n natural y a la biodiversidad, as&iacute; como en el incremento en la tasa de extinci&oacute;n de especies animales y vegetales, y s&oacute;lo mediante la adecuada gesti&oacute;n de su riqueza natural, M&eacute;xico encontrar&aacute; el camino hacia un mejor futuro. El autor define la gesti&oacute;n de la vida silvestre como el conjunto de acciones encaminadas a lograr la m&aacute;xima racionalidad de las poblaciones de fauna y flora silvestre y sus h&aacute;bitats, a trav&eacute;s de informaci&oacute;n y participaci&oacute;n coordinadas entre los diferentes usuarios del recurso, a fin de garantizar el mantenimiento y la continuidad de sus bienes, servicios y oportunidades ecol&oacute;gicas, sociales y econ&oacute;micas a largo plazo y, con ello, lograr una transici&oacute;n hacia su utilizaci&oacute;n sostenible y su conservaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El M&eacute;xico pluricultural de hoy es resultado de un largo proceso de interacci&oacute;n con la vasta vida salvaje que existi&oacute; en el paleol&iacute;tico superior (hace unos 30 mil a&ntilde;os) y que, a fuerza de ensayo y error, llev&oacute; a las primeras bandas de cazadores&#45;recolectores a evolucionar en las complejas y refinadas sociedades de Mesoam&eacute;rica. &Eacute;stas encontraron en la vida silvestre los fundamentos de la domesticaci&oacute;n, el comercio, la medicina, las materias primas de su arte, su mitolog&iacute;a y cosmovisi&oacute;n, su simbolismo y religi&oacute;n, y todas aquellas acciones de gesti&oacute;n, notablemente adelantadas respecto de las culturas del viejo mundo y cuyo conocimiento, fragmentado ya, perdura en mitos, costumbres y tradiciones que los etnozoologos tratan de rescatar y revalorizar, antes de que la &uacute;ltima palabra expresada en alguna lengua originaria sea pronunciada por &uacute;ltima vez, y el conocimiento y significado que s&oacute;lo era posible expresar en esa lengua sobre los animales y plantas del monte se pierda del tiempo y de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor lleva al lector de la rica era prehisp&aacute;nica a la desolaci&oacute;n que trajo consigo el choque de las culturas, cuando los pueblos originarios fueron conquistados, sojuzgados y asimilados. La fauna silvestre perdi&oacute; importantancia, llegando a considerarse un recurso ilimitado que se pod&iacute;a explotar a capricho. S&oacute;lo los bosques fueron valorados como materia prima para la construcci&oacute;n de nav&iacute;os y para soportar las trabes en los tiros de la naciente miner&iacute;a colonial. La &uacute;nica contribuci&oacute;n relevante durante este per&iacute;odo fueron las monograf&iacute;as y tratados escritos por algunos estudiosos, que llevaron por primera vez al viejo mundo el conocimiento de la vida silvestre de las Am&eacute;ricas, as&iacute; como las primeras colecciones zool&oacute;gicas, precursoras de la futura museograf&iacute;a natural mexicana. En el M&eacute;xico independiente del siglo XIX aparecen los primeros trabajos sobre ornitolog&iacute;a, herpetolog&iacute;a y mastozoolog&iacute;a, que derivaron en la descripci&oacute;n de las primeras especies de la biodiversidad mexicana. Se consolida entonces la investigaci&oacute;n de la fauna silvestre que, impulsada por la filosof&iacute;a positivista, alcanza reconocimiento y legitimaci&oacute;n, mientras que la gesti&oacute;n s&oacute;lo se manifestar&iacute;a mediante regulaciones jur&iacute;dicas marginales centradas en algunas especies cineg&eacute;ticas. Desgraciadamente, las pugnas pol&iacute;ticas y los conflictos internacionales que caracterizaron el siglo XIX propiciaron un desfasamiento cient&iacute;fico en M&eacute;xico, que habr&iacute;a de perdurar hasta el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera d&eacute;cada del siglo XX trajo consigo la consolidaci&oacute;n de la museograf&iacute;a natural mexicana y la ense&ntilde;anza de la zoolog&iacute;a en la naciente Universidad Nacional de M&eacute;xico. En plena lucha revolucionaria surgen instituciones como la Direcci&oacute;n de Estudios Biol&oacute;gicos, el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico y el Zool&oacute;gico de Chapultepec, y el primer antecedente en gesti&oacute;n p&uacute;blica de fauna silvestre: el Departamento de Caza de la Direcci&oacute;n Forestal, de Caza y Pesca, de la Secretar&iacute;a de Agricultura y Fomento. Consolidada la Revoluci&oacute;n, se promulgan 15 vedas y en la gesti&oacute;n de fauna aparecen conceptos como conservaci&oacute;n y riqueza natural. Posteriormente, la Escuela Nacional de Ciencias Biol&oacute;gicas del Instituto Polit&eacute;cnico Nacional (IPN) y la Facultad de Ciencias de la UNAM iniciar&aacute;n un liderazgo en la ense&ntilde;anza y conocimiento de la fauna mexicana, que habr&aacute; de perdurar hasta el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros convenios internacionales para la protecci&oacute;n de aves migratorias y mam&iacute;feros cineg&eacute;ticos entre M&eacute;xico y los EE. UU. datan de los a&ntilde;os treinta. En 1940 se promulga la primera Ley de Caza. Sin embargo, retrocesos en la gesti&oacute;n de la fauna por dos d&eacute;cadas m&aacute;s derivaron en su explotaci&oacute;n irracional. El auge industrial y urbano de la postguerra trajo consigo un deterioro ambiental que motiv&oacute; los primeros intentos internacionales para hacer de la conservaci&oacute;n una prioridad de estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1952 se promulg&oacute; la Ley Federal de Caza (1952), ley inoperante que por carecer de reglamento no permit&iacute;a la gesti&oacute;n conservacionista de la fauna y que, aun as&iacute;, fue el &uacute;nico instrumento jur&iacute;dico en esta materia hasta finales del siglo XX. Entonces aparecen los primeros criaderos de fauna silvestre, aunque tambi&eacute;n inconsistentes vedas cuyas duraciones y l&iacute;mites de ejemplares permitidos hicieron posible la caza desmedida y prolongada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El anhelado avance en la gesti&oacute;n de la fauna silvestre llega en 1964, con la Subsecretar&iacute;a Forestal y de la Fauna Silvestre que, m&aacute;s all&aacute; de la regulaci&oacute;n cineg&eacute;tica, ya considera la administraci&oacute;n t&eacute;cnica, el fomento, la diversificaci&oacute;n y el control de todas las especies de fauna silvestre. Surge entonces el nuevo paradigma de la integralidad del recurso fauna, de la mano de renombrados investigadores como el Dr. Enrique Beltr&aacute;n, el Ing. Luis Mac&iacute;as, y el Dr. Rodolfo Hern&aacute;ndez Corzo, quien se&ntilde;alaba que su utilizaci&oacute;n deber&iacute;a realizarse conforme al rendimiento persistente bajo el principio del aprovechamiento m&uacute;ltiple de los recursos naturales. A mediados de los a&ntilde;os sesenta, la publicaci&oacute;n en espa&ntilde;ol de <i>Wildlife in M&eacute;xico,</i> del Dr. A. Starker Leopold, cubri&oacute; un profundo vac&iacute;o en el conocimiento de la fauna silvestre mexicana, siendo hasta nuestros d&iacute;as una obra de obligada lectura para el estudioso en la materia. Los a&ntilde;os setenta se distinguieron por el surgimiento y la operaci&oacute;n de numerosos programas de alcance nacional y regional, derivados de nuevos acuerdos internacionales, como el Acuerdo de Cooperaci&oacute;n para la Conservaci&oacute;n de la Vida Silvestre, celebrado entre M&eacute;xico y EE. UU. A inicios de los a&ntilde;os ochenta se promulga la Ley Federal de Protecci&oacute;n al Ambiente, en un esfuerzo por redefinir el problema ambiental y mejorar los criterios de eficiencia en el uso del capital natural. Surge la Secretar&iacute;a de Desarrollo Urbano y Ecolog&iacute;a (SEDUE), siendo la primera vez que el tema ambiental alcanza la misma prioridad que la salud, la educaci&oacute;n o la econom&iacute;a, quedando la gesti&oacute;n de la fauna silvestre a cargo de la Direcci&oacute;n General de Fauna y Flora Silvestres, con funciones de regulaci&oacute;n, inspecci&oacute;n y vigilancia. Algunos convenios internacionales suscritos por M&eacute;xico que perduran hasta nuestros d&iacute;as fueron firmados entonces. A finales de esta d&eacute;cada (1988), se promulga la Ley General del Equilibrio Ecol&oacute;gico y Protecci&oacute;n al Ambiente (LGEEPA), segunda ley en el M&eacute;xico que dispone regulaciones para la fauna silvestre y que, desde sus reformas en 1996, ha sido la base de la pol&iacute;tica ambiental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os noventa se da la adhesi&oacute;n de M&eacute;xico a la Convenci&oacute;n Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES por sus siglas en ingl&eacute;s), brindando un valioso soporte para la protecci&oacute;n del recurso faun&iacute;stico del tr&aacute;fico ilegal internacional. Derivado de la cumbre de R&iacute;o, M&eacute;xico firma el Convenio sobre Diversidad Biol&oacute;gica (CDB), primer acuerdo mundial sobre la conservaci&oacute;n y uso sostenible de la biodiversidad, y se crea la Comisi&oacute;n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), que es la consolidaci&oacute;n institucional de los esfuerzos nacionales para sistematizar el conocimiento del capital natural mexicano. Los compromisos internacionales de M&eacute;xico habr&iacute;an de conducir al desarrollo de nuevas estrategias de conservaci&oacute;n <i>in situ,</i> como las Unidades de Manejo para la Conservaci&oacute;n de la Vida Silvestre (UMA), &uacute;nica figura legal para su aprovechamiento establecida en la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), promulgada en 2000 que, por primera vez, reconoce el derecho de los due&ntilde;os y poseedores de tierras a obtener beneficios de su uso, siempre y cuando garanticen su conservaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el M&eacute;xico prehisp&aacute;nico hasta inicios del siglo XXI, el c&uacute;mulo de conocimientos y experiencias en torno a la fauna silvestre ha formado un <i>corpus</i> pol&iacute;tico, institucional, jur&iacute;dico y social de la gesti&oacute;n de este importante recurso, y a la fecha a&uacute;n se tienen dificultades para realizar una transici&oacute;n real hacia su utilizaci&oacute;n sostenible y perdurable. Por ello, el autor termina proponiendo tres l&iacute;neas de acci&oacute;n para mejorar la gesti&oacute;n de la vida silvestre en M&eacute;xico: m&aacute;s all&aacute; de lo econ&oacute;mico, es urgente una revaloraci&oacute;n ecol&oacute;gica, cient&iacute;fica, cultural, educativa y recreativa. Para ello, se plantea una redefinici&oacute;n de los derechos de propiedad, as&iacute; como el otorgar el control del usufructo a comunidades locales, pero con una eficiente regulaci&oacute;n del Estado. Otra l&iacute;nea es la investigaci&oacute;n y la educaci&oacute;n. Aun cuando M&eacute;xico es una naci&oacute;n muy diversa, a inicios del presente siglo contaba solamente con dos maestr&iacute;as sobre conservaci&oacute;n y manejo de fauna silvestre, lo que implica un reto para las instituciones de investigaci&oacute;n en el pa&iacute;s. Sin recursos humanos especializados en este campo, no es posible generar la informaci&oacute;n y el conocimiento que necesita el <i>corpus</i> de la gesti&oacute;n de la fauna silvestre. En una tercera l&iacute;nea de acci&oacute;n, el autor propone un Programa Nacional de Gesti&oacute;n Integral (PNGI), en el que se gestione nuestra interacci&oacute;n con las especies y los ecosistemas. El hacer de la conservaci&oacute;n y uso sostenible de la biodiversidad la base obligatoria de pol&iacute;ticas de desarrollo es el principal reto en el presente siglo, y requiere nuevos paradigmas econ&oacute;micos y del desarrollo a niveles macro y microrregionales, que demandan la inversi&oacute;n de 1 % del PIB en Ciencia y Tecnolog&iacute;a como m&iacute;nimo, pues sin la formaci&oacute;n de cient&iacute;ficos en esta &aacute;rea, dif&iacute;cilmente M&eacute;xico tendr&aacute; un mejor futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, esta obra es de obligada lectura para todo estudiante, investigador, proyectista, gestor, productor, funcionario o usuario relacionado con la vida silvestre en M&eacute;xico. Ser&iacute;a ideal que fuera traducida a las lenguas de los pueblos originarios, cuya cosmovisi&oacute;n, tradiciones y cultura a&uacute;n se basan en su relaci&oacute;n con la fauna silvestre. En las universidades interculturales, el libro debe ser ampliamente difundido y, de hecho, ya se le utiliza como un texto b&aacute;sico en la formaci&oacute;n de ingenieros forestales comunitarios en el noroeste de M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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