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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas cr&iacute;ticas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto en Quentin Skinner</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cristian Uriel Sol&iacute;s Rodr&iacute;guez*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Maestro en ciencias sociales con especialidad en estudios hist&oacute;ricos de regi&oacute;n y frontera por El Colegio de Sonora, instituci&oacute;n donde se desempe&ntilde;a en el &aacute;rea de evaluaci&oacute;n y gesti&oacute;n acad&eacute;mica. Tel&eacute;fono: (662) 259 5300, extensi&oacute;n 2406. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:csolis@colson.edu.mx">csolis@colson.edu.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se revisar&aacute; el cambio, que se present&oacute; en la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto, de lo que fue la tradicional historia de las ideas a la nueva historia intelectual. Se analizar&aacute; la propuesta de Quentin Skinner en la denominada Escuela de Cambridge; adem&aacute;s de la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto, establecida por la tradicional historia de las ideas y, c&oacute;mo con la influencia del giro ling&uuml;&iacute;stico, retomado por la Escuela de Cambridge, se socava la tesis del paradigma tradicional y se renueva la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto, para el estudio de la historia del pensamiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate sobre la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto ha sido constante en la historiograf&iacute;a moderna. Tendencias como la marxista y los annales braudelianos le dieron mayor peso a los aspectos econ&oacute;micos, geogr&aacute;ficos o estructurales, desde&ntilde;ando el valor del sujeto. Por otro lado, tambi&eacute;n el positivismo, el hegelianismo o el idealismo, de pensadores como Collingwood, le otorgaban una prioridad superior a la idea sobre el contexto, provocando que los individuos, con ideas acordes a los fines que buscaban estas tendencias, trascendieran en cualquier contexto, por adverso que fuera. La misma tradicional historia de las ideas se ubica dentro de esta &uacute;ltima tendencia, donde determinados sujetos y sus ideas determinan la historia y le dan sentido a los contextos y dem&aacute;s sujetos. Todas estas interpretaciones ca&iacute;an en determinismos, ya sea estructuralistas o individualistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta de Quentin Skinner es una contribuci&oacute;n a este debate, su m&eacute;todo expone, de forma amplia e imparcial, la relaci&oacute;n que sostiene el contexto con el sujeto para el estudio del pensamiento pol&iacute;tico. Su obra es as&iacute; una referencia importante no s&oacute;lo para el estudio de las ideas, sino para la historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea. Aqu&iacute; se esclarecer&aacute;n las diferencias metodol&oacute;gicas y tem&aacute;ticas entre la perspectiva tradicional y la propuesta de este historiador brit&aacute;nico. Es en el cambio de la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto donde se presenta una evoluci&oacute;n historiogr&aacute;fica para el estudio de las ideas, Quentin Skinner y la Escuela de Cambridge han sido pioneros en las nuevas formas de interpretar y plantear la historia de las ideas pol&iacute;ticas; su propuesta ha trascendido en el mundo anglosaj&oacute;n e hispanohablante, produciendo nuevos debates y revisiones importantes en la historiograf&iacute;a pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La nueva historia intelectual y el giro ling&uuml;&iacute;stico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La denominaci&oacute;n de "nueva historia" no es exclusiva de Quentin Skinner, ni de un historiador en particular, sino que corresponde a una reacci&oacute;n global de la historiograf&iacute;a contra el paradigma tradicional, al que Peter Burke describe como <i>rankean</i> history<sup><a href="#nota">1</a></sup> (2001, 3), cuyas caracter&iacute;sticas consist&iacute;an en: a) la historia estaba relacionada con pol&iacute;ticas de Estado, era nacional o internacional, pero no local; b) la historia era pensada como una narraci&oacute;n de eventos; c) la visi&oacute;n de la historia era desde arriba, ya que se concentraba en los grandes hechos de los grandes hombres; d) la historia deb&iacute;a estar basada exclusivamente en los documentos; e) con base en la tesis de R. G. Collingwood, era la historia del pensamiento individual; f) la historia deb&iacute;a ser objetiva y g) la profesionalizaci&oacute;n de la historia rankeana no tom&oacute; en cuenta otras disciplinas para la investigaci&oacute;n<sup><a href="#nota">2</a></sup> (Ibid., 3&#45;6).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta "nueva historia" se encuentran temas como la historia de la mujer, la microhistoria, la historia oral, la visual, la ambiental y la del pensamiento pol&iacute;tico, entre otros. Todas estas nuevas formas de abordar la historia coinciden en el paradigma tradicional que se consideraban como factores secundarios o perif&eacute;ricos de la historia, las nuevas problem&aacute;ticas planteadas exigieron, a su vez, fuentes y m&eacute;todos distintos a los tradicionales. En el caso de la historia intelectual de Skinner, el enfoque cambi&oacute; de los textos cl&aacute;sicos a los que antes no eran tomados en cuenta, construyendo una metodolog&iacute;a contextualista, donde el sujeto se halla inmerso en un mundo de posibilidades intelectuales no determinista, que le ofrece herramientas para buscar soluciones a los problemas pol&iacute;ticos de su &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva historia intelectual tiene su origen epistemol&oacute;gico en la filosof&iacute;a, en especial en el <i>giro ling&uuml;&iacute;stico,</i> el cual provoc&oacute; una ruptura con el positivismo. Los <i>juegos del lenguaje (Sprachenspielen),</i> de Ludwig Wittgenstein (1889&#45;1951), socavaron radicalmente las ideas&#45;unidad y los planteamientos del paradigma de la tradicional historia de las ideas. El segundo Wittgenstein<sup><a href="#nota">3</a></sup> de Cambridge plantea, en las <i>&iuml;nvestigaciones filos&oacute;ficas,</i> su tesis central de los juegos del lenguaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Wittgenstein: "El significado de una palabra es su uso en el lenguaje" (2003, 61). Los juegos del lenguaje son los diversos usos que le damos a las palabras en situaciones concretas; &eacute;l no los plantea como una teor&iacute;a o concepto, tampoco como procedimientos que se pueden detallar o explicar en definitiva, porque no tiene, ni existe el significado cabal en el lenguaje, sino usos que cambian constantemente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los juegos del lenguaje son la tesis central en torno a la cual gira el resto de los argumentos de su obra y en los que se fundamenta la relaci&oacute;n del hombre entre s&iacute; y con el mundo. Los juegos de palabras son los usos diversos de las palabras, relaciones del lenguaje que no tienen significado dado, sino usos. Como el mismo Wittgenstein dice: "11. Piensa en las herramientas de una caja de herramientas: hay un martillo, unas tenazas, una sierra, un destornillador, una regla, un tarro de cola, cola, clavos y tornillos. Tan diversas como las funciones de estos objetos son la funciones de las palabras. (Y hay semejanzas aqu&iacute; y all&iacute;)" (2003, 27).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se aprecia el sentido pragm&aacute;tico de los juegos del lenguaje, su utilidad y manifestaci&oacute;n, el uso de las palabras como la raz&oacute;n de existir del lenguaje. Las palabras son herramientas con las que se construye una variedad incontable de t&eacute;rminos, conceptos y oraciones, no tienen un fin acabado, ni contienen un significado definitivo, pues de ser as&iacute; no se podr&iacute;an construir o transformar las antiguas concepciones hist&oacute;ricas por interpretaciones novedosas que fundamenten un cambio hist&oacute;rico en cualquier &aacute;mbito, ni siquiera tendr&iacute;amos una comunicaci&oacute;n tan extensa y variada como la conocemos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los juegos del lenguaje "arrojan luz sobre nuestro problema quitando de en medio malentendidos. Malentendidos que conciernen al uso de las palabras, provocados, entre otras cosas, por ciertas analog&iacute;as entre las formas de expresi&oacute;n en determinados dominios de nuestro lenguaje" (Ibid., 113). De ah&iacute; que Skinner asuma, como uno de sus objetivos, encontrar las intenciones de los autores que estudia, a trav&eacute;s del esclarecimiento del uso que se hac&iacute;a de las palabras en otras etapas hist&oacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este giro ling&uuml;&iacute;stico wittgenstiniano, producido en Inglaterra, influy&oacute; en una serie de estudios de filosof&iacute;a anal&iacute;tica, desarroll&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s los usos pragm&aacute;ticos del lenguaje, como es el caso de la "fuerza ilocucionaria", de J.L. Austin (1911&#45;1960), que desarroll&oacute; la carga intencional en el lenguaje, y que tambi&eacute;n fue retomada por Skinner (2007a, 188 y189), como la que le da a&uacute;n m&aacute;s sentido a una frase o construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que su mera constituci&oacute;n sem&aacute;ntica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El impacto del giro ling&uuml;&iacute;stico en la historiograf&iacute;a de las ideas no s&oacute;lo tuvo lugar en Inglaterra, sino tambi&eacute;n en Alemania, donde surgi&oacute; otra propuesta permeada con una tradici&oacute;n hermen&eacute;utica. Conrad Vilaou menciona que del giro ling&uuml;&iacute;stico se desarrollaron dos escuelas filos&oacute;ficas, la anal&iacute;tica (anglosajona) y la hermen&eacute;utica (alemana) y de las que, a su vez, surgieron dos propuestas de historia: la Escuela de Cambridge, de John Pocock y Quentin Skinner, y la <i>Begri&ntilde;sgeschichte</i> o historia conceptual, de Reinhart Koselleck (2006, 167).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras la propuesta alemana de Koselleck se enfoca en el proceso y temporalidad de los conceptos pol&iacute;ticos a partir de la Revoluci&oacute;n Francesa, Skinner se orienta en las expresiones ideol&oacute;gicas de problemas hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos que van conformando un lenguaje pol&iacute;tico, remont&aacute;ndose m&aacute;s en el pasado (siglos XIII&#45;XVI) . Koselleck estudia c&oacute;mo los diferentes conceptos van dando sentido a la historia y, al interesarse por la historicidad de &eacute;stos, su estudio abarca tiempos m&aacute;s extensos. Skinner se concentra en debates concretos y en contextos m&aacute;s definidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva historia intelectual es as&iacute; el conjunto de propuestas historiogr&aacute;ficas que retoman el giro ling&uuml;&iacute;stico para la revisi&oacute;n de las ideas, el lenguaje y los conceptos. La misma tradicional historia de las ideas, liderada por Arthur Lovejoy (1873&#45;1962), se consideraba historia intelectual (Lovejoy 2000, 141), al concentrarse en el estudio del pensamiento y de la inteligencia de los hombres, y de c&oacute;mo estos productos intelectuales tienen peso en la historia. Dentro de esta perspectiva, hab&iacute;a un total dominio del sujeto sobre el contexto, este &uacute;ltimo era trascendido y subsumido por la idea del sujeto que forjaba universalmente al contexto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto en el paradigma tradicional</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma en que era concebida la historia de las ideas en este perfil tradicional se encuentra en el art&iacute;culo "Reflections on the History of Ideas" y en la introducci&oacute;n del libro <i>The Great Chain of Being,</i><sup><a href="#nota">4</a></sup> del profesor estadounidense Arthur Lovejoy, m&aacute;ximo representante de la tradicional historia de las ideas, que estableci&oacute; en la Universidad <i>Johns Hopkins.</i> En ambos escritos plante&oacute; que las ideas trascienden en espacio y tiempo adquiriendo diversos sentidos, y que son producto de impulsos subjetivos o determinaciones objetivas que afectan la conducta (Palti 2005, 65&#45;66).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lovejoy afirmaba que la historia de las idea "en resumen, se interesa sobre todo por las ideas que alcanzan gran difusi&oacute;n, que llegan a formar parte de los efectivos de muchos entendimientos" (1983, 25). Su m&eacute;todo se abstrae de los textos y se relacionan con otros modos de discurso intelectual (LaCapra 1998, 250), es decir, es textualista; ya que al no adjudicar importancia al contexto, el texto es por excelencia la herramienta para comprender las ideas. El sujeto es quien produce ideas&#45;unidad de alcance trascendental, a trav&eacute;s de la escritura en un texto, y la lectura exclusiva de este &uacute;ltimo es el m&eacute;todo esencial para comprender el elemento b&aacute;sico que heredar&aacute; todo un sistema de pensamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Lovejoy, el objetivo de la historia de las ideas consiste en la interpretaci&oacute;n, la unificaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de poner en correlaci&oacute;n cosas que en apariencia no est&aacute;n relacionadas (1983, 26); abroga por la <i>unificaci&oacute;n</i> y organizaci&oacute;n de las ideas. El objetivo del estudio de las ideas en Lovejoy es generalizar, dentro de la unidad que representa la idea, el mayor conocimiento hist&oacute;rico posible.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; todas las ideas singulares que el historiador a&iacute;sla de este modo a continuaci&oacute;n trata de rastrearlas por m&aacute;s de uno de los campos de la historia &#45;en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, por supuesto, en todos&#45; donde revisten alguna importancia, se llamen esos campos filosof&iacute;a, ciencia, arte, literatura, religi&oacute;n o pol&iacute;tica. El postulado de tal estudio es que, para comprender a fondo el papel hist&oacute;rico y la naturaleza de una concepci&oacute;n dada, de un presupuesto sea expl&iacute;cito o t&aacute;cito, de un tipo de h&aacute;bito mental o de una tesis o argumento concreto, es menester rastrearlo conjuntamente por todas las fases de la vida reflexiva de los hombres en que se manifiesta su actividad, o bien en tantas fases como permita los recursos del historiador (Ibid., 22).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una visi&oacute;n universalista, pues las ideas singulares de las que habla son permanentes y rastreables en la historia del pensamiento. El paso del tiempo no altera la l&oacute;gica esencial y natural de la idea. No se presentan cambios sustanciales, porque la idea singular o idea&#45;unidad, que defend&iacute;a Lovejoy era el elemento primario del que se desarrolla todo sistema de pensamiento (Palti 1998, 25).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La visi&oacute;n de progreso est&aacute; muy presente, pues las ideas&#45;unidad van desarroll&aacute;ndose de manera positiva sin detenerse ni desviar su rumbo original, su evoluci&oacute;n no implica ni siquiera adaptaciones esenciales, sino m&aacute;s bien los contextos y procesos hist&oacute;ricos son los que cambian y se adaptan seg&uacute;n progresen las ideas. Es as&iacute; como esta tradicional historia de las ideas, que fue el paradigma de la historia del pensamiento en la primera mitad del siglo XX, fue tratada como el estudio de un canon y la conservaci&oacute;n de &eacute;ste dentro de la historia (Pocock 1989, 5).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva historia intelectual adquiere su adjetivo de "nueva" debido a que hay un cambio de enfoque para el an&aacute;lisis de las ideas, con objetivos y m&eacute;todos diferentes, y porque forma parte del cambio global historiogr&aacute;fico que se mencion&oacute; al principio. La denominada Escuela de Cambridge no s&oacute;lo se ver&aacute; influida por el giro ling&uuml;&iacute;stico sino tambi&eacute;n, y sobre todo en Skinner, por el idealismo<sup><a href="#nota">5</a></sup> de Robin George Collingwood (1889&#45;1943), quien consideraba que la historia era la del pensamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tarea importante de la historia en Collingwood era despejar el aspecto interior de una acci&oacute;n, es decir, el pensamiento de quien protagoniz&oacute; determinado suceso hist&oacute;rico. Seg&uacute;n Collingwood, el historiador "tiene que recordar siempre que el acontecimiento fue una acci&oacute;n, que su tarea principal es adentrarse en el pensamiento en esa acci&oacute;n, discernir el pensamiento del agente de la acci&oacute;n" (2000, 209). Esta perspectiva de enfocarse en el pensamiento de una acci&oacute;n, m&aacute;s que en la acci&oacute;n misma, tuvo gran impacto intelectual en Quentin Skinner, cuando &eacute;l desarroll&oacute; su propuesta de buscar la <i>intenci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collingwood no considera a la historia como los sucesos, sino como los pensamientos, pues representan el impulsor fundamental de todo proceso hist&oacute;rico o acontecimiento. La causa y efecto de toda acci&oacute;n hist&oacute;rica se encuentra en el pensamiento, que es el elemento humano donde se desarrollan, producen y reflexionan las acciones que van encauzando la historia de las sociedades y moldeando los procesos que definen lo que somos hist&oacute;ricamente, as&iacute; como definiendo nuestras formas de razonar y de actuar. Es as&iacute; que: "Para la historia, el objeto por descubrir no es el mero acontecimiento sino el pensamiento que expresa. Descubrir ese pensamiento es ya comprenderlo. Despu&eacute;s que el historiador ha comprobado los hechos, no hay proceso ulterior de inquisici&oacute;n en sus causas. Cuando sabe lo que ha sucedido, sabe ya por qu&eacute; ha sucedido" (Ibid., 210).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea, como la fuente de toda acci&oacute;n y como el campo m&aacute;s importante de estudio hist&oacute;rico, influy&oacute; en la perspectiva de Skinner. El estudio del pensamiento y de las ideas fue la tem&aacute;tica que &eacute;l sigui&oacute; desarrollando, y que renov&oacute; con la aplicaci&oacute;n del giro ling&uuml;&iacute;stico. Aunque Collingwood no simpatiz&oacute; con la idea de objetividad en la historia, s&iacute; comparti&oacute; el principio teleol&oacute;gico y can&oacute;nico de la tradicional historia de las ideas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por muy frecuente que suceda, tiene que suceder siempre en alg&uacute;n contexto, y el nuevo contexto tiene que ser tan apropiado para &eacute;l como el viejo. De esta suerte, el mero hecho de que alguien haya expresado sus pensamientos en escritura, y de que poseamos sus obras, no nos capacita para comprender sus pensamientos. A fin de que podamos comprenderlos, tenemos que abordar su lectura preparados con una experiencia suficientemente parecida a la suya como para hacer esos pensamientos org&aacute;nicos a esa experiencia (Ibid., 288).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Collingwood es necesario que exista una similitud en los contextos entre el historiador y el pensamiento hist&oacute;rico, y es ah&iacute; donde Skinner presenta una diferencia y una innovaci&oacute;n respecto a c&oacute;mo concebir el contexto. Collingwood, a pesar de concebir que todo pensamiento corresponde a un contexto, convive con la perspectiva de que esa idea es adaptable a contextos similares que se presentan a lo largo de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con Skinner hay una revisi&oacute;n de las aportaciones de Wittgenstein, junto con las tesis historiogr&aacute;ficas de Collingwood; inserta los juegos del lenguaje al estudio del pensamiento pol&iacute;tico, haciendo con ello una aut&eacute;ntica renovaci&oacute;n en la perspectiva de la historia del pensamiento pol&iacute;tico, propiamente de la tradici&oacute;n anglosajona, as&iacute; como en el modo de concebir la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto. Retoma de Wittgenstein esa forma esclarecedora de acercarse al pensamiento, a trav&eacute;s de la comprensi&oacute;n de los juegos del lenguaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La Escuela de Cambridge</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como se desarroll&oacute; esta propuesta historiogr&aacute;fica que es una perspectiva de historia intelectual contraria y renovada respecto a la tradicional historia de las ideas, y que encuentra su expresi&oacute;n m&aacute;s acabada en cuesti&oacute;n metodol&oacute;gica y explicativa con Quentin Skinner. Antes de &eacute;l hubo algunos historiadores de Cambridge que comenzaron esta tarea intelectual, cuyas obras ya ten&iacute;an una perspectiva similar a la que Skinner construir&iacute;a en <i>Los fundamentos del pensamiento pol&iacute;tico,</i> y que adem&aacute;s influyeron en &eacute;l.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Petter Laslett (1915&#45;2001), quien fue profesor de Skinner en Cambridge, represent&oacute; un cambio en la forma de analizar la historia del pensamiento pol&iacute;tico. Para Laslett, John Locke no escribi&oacute; sus <i>Dos ensayos sobre el gobierno civil</i> para justificar la revoluci&oacute;n inglesa de 1688, sino que lo hizo diez a&ntilde;os antes del acontecimiento (Skinner 2005, 257). Laslett, al haber trabajado a Locke inmerso en su circunstancia pol&iacute;tica y no como texto aislado, comenz&oacute; a mostrar lo enga&ntilde;oso que era suponer que la historia de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica podr&iacute;a ser escrita como un di&aacute;logo entre los miembros establecidos de un canon (Richter 1990, 53). En las ediciones cr&iacute;ticas que escribi&oacute; para el <i>Patriarcha,</i> de Robert Filmer (1949), y de <i>Two Treatises of Government,</i> de John Locke (1960), principalmente en la &uacute;ltima, no s&oacute;lo marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en los estudios de este fil&oacute;sofo brit&aacute;nico (Fari&ntilde;as 2001, 15), sino que inici&oacute; una perspectiva innnovadora para el estudio de las ideas pol&iacute;ticas, al se&ntilde;alar que Locke refut&oacute; las tesis de Filmer y no las de Thomas Hobbes (1588&#45;1679).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peter Laslett desempe&ntilde;&oacute; un papel clave en la Facultad de Historia de la Universidad de Cambridge en las d&eacute;cadas de 1950 y 1960, estableci&oacute; contacto con estudiantes de posgrado, quienes aprendieron de su m&eacute;todo. Laslett fund&oacute; y fue editor de Philosophy, <i>Politics and Society,</i> serie que apareci&oacute; de 1956 a 1977, donde colaboraron W G. Run&#45;ciman, Quentin Skinner, John Pocock, James Fishkin, Rohn Rawls e Isaiah Berlin, entre otros (Richter 1990, 53). Despu&eacute;s se dedicar&iacute;a a los estudios demogr&aacute;ficos e historia social y familiar, mientras quienes fueron sus alumnos siguieron desarrollando su propuesta en temas hist&oacute;ricos del pensamiento pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra figura importante en la Escuela de Cambridge es John Pocock (1924), quien tambi&eacute;n fue profesor de Skinner y cuyo libro, <i>The Ancient Constitution and the Feudal Law: A Study of English Historical Thought in the Seventeenth Century</i> (1957), impresion&oacute; e influy&oacute; en particular a Skinner, pues ah&iacute; encontr&oacute; la aplicabilidad del an&aacute;lisis intertextual para contar no la historia de una idea, sino la de la gente argumentando sobre la idea de una constituci&oacute;n antigua (Skinner 2005, 264). En su libro <i>The Machiavellian Moment</i> (1975), Pocock identific&oacute; parte del temprano lenguaje pol&iacute;tico moderno en conceptos como "humanismo c&iacute;vico" y "republicanismo cl&aacute;sico", que se originaron en la rep&uacute;blica florentina y emigraron a Inglaterra v&iacute;a James Harrington en el siglo XVII, relacionando lenguaje y pol&iacute;tica en su m&eacute;todo de estudio (Richter 1990, 56&#45;57). La obra de Pocock tuvo gran influencia en el revisionismo de la historia pol&iacute;tica estadounidense, al socavar los paradigmas liberales y marxistas que explicaban el proceso ideol&oacute;gico de Estados Unidos.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petter Laslett y John Pocock escribieron sus obras fundadoras de esta perspectiva anglosajona en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta, y despu&eacute;s Pocock sigui&oacute; produciendo m&aacute;s libros de historia pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva historia intelectual en Cambridge ya comenzaba a tomar forma, pero con Quentin Skinner se revelar&iacute;an de manera clara los cimientos, objetivos y m&eacute;todo de la que se denominar&iacute;a Escuela de Cambridge.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner se dedic&oacute; al estudio del lenguaje pol&iacute;tico y los cambios que &eacute;ste present&oacute; en la transici&oacute;n pol&iacute;tica europea, que abarca los siglos finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna, en <i>The Foundations of Modern Political Thought</i> (1978). Despu&eacute;s enfoc&oacute; su atenci&oacute;n en la obra de Thomas Hobbes, mientras que su colega John Dunn (ambos nacidos en 1940) lo hizo en la de John Locke, siguiendo con la tem&aacute;tica que dej&oacute; Peter Laslett.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Reason and Rhetoric in the Philosophy of Hobbes</i> (1996), Skinner analiz&oacute; la trayectoria intelectual y la idea de <i>scientia civilis</i> de Thomas Hob&#45;bes, bajo los supuestos y el vocabulario de las teor&iacute;as cl&aacute;sicas y neociceronianas de la elocuencia, y c&oacute;mo los aplica en el cuerpo de sus textos. El <i>Leviathan</i> (1651) constituy&oacute; una contribuci&oacute;n significativa a la tradici&oacute;n ret&oacute;rica renacentista inglesa. Para Skinner, siguiendo la perspectiva contextualista y de dilucidaci&oacute;n de lenguajes pol&iacute;ticos, son las cuestiones ret&oacute;ricas las que motorizaron la composici&oacute;n y desarrollo del <i>Leviathan</i> (Palti 1999, 5 y 6).<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Liberty Before Liberalism</i> (1998), Skinner analiza el pensamiento neoromano de algunos pensadores brit&aacute;nicos del siglo XVII, quienes recuperan las tesis republicanas de te&oacute;ricos italianos del Renacimiento y hacen un an&aacute;lisis propio del concepto de libertad. Para estos pensadores, en coincidencia con el republicanismo cl&aacute;sico, s&oacute;lo se puede ser libre en un Estado libre, de ah&iacute; que en una monarqu&iacute;a el &uacute;nico verdaderamente libre es el monarca (Ibid., 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner ha sido constante en la aplicaci&oacute;n de su perspectiva en temas diversos, que siguen produciendo interpretaciones novedosas para la comprensi&oacute;n de los lenguajes pol&iacute;ticos. La Escuela de Cambridge abarc&oacute; un amplio campo de estudio intelectual, que cubre desde el siglo XIII hasta el XVII, donde se encuentra la g&eacute;nesis del lenguaje pol&iacute;tico moderno, y que ha colaborado para comprender, desde otro enfoque, el pensamiento de figuras como Maquiavelo, John Locke y Thomas Hobbes, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La propuesta de historia intelectual skinneriana y la relaci&oacute;n contexto&#45;sujeto</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El programa de nueva historia intelectual, que construy&oacute; la Escuela de Cambridge, fue expresado de manera concisa por Skinner en su art&iacute;culo de 1969: "Meaning and Understanding in the History of Ideas", de la revista <i>History and Theory</i><sup><a href="#nota">8</a></sup> que, como se&ntilde;ala Maria Palla&#45;res&#45;Burke, es el manifiesto que ha dirigido todo su trabajo, y &eacute;l as&iacute; lo acepta (Skinner 2005, 261). A diferencia del texto de John Pocok "The History of Political Thought: A Methodological Enquiry", y del de John Dunn "The Identity of the History of Ideas", el art&iacute;culo de Skinner tuvo m&aacute;s relevancia y discusi&oacute;n porque, aparte de ser m&aacute;s extenso y exhaustivo, fue muy preciso en los objetivos de an&aacute;lisis; incluso, nombr&oacute; a cient&iacute;ficos pol&iacute;ticos, la mayor&iacute;a estadounidenses, que criticaban sus m&eacute;todos de estudio (Tuck 2001, 218).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner comienza su art&iacute;culo haciendo severas observaciones metodol&oacute;gicas a la tradicional historia de las ideas y su tesis central de las ideas&#45;unidad, para despu&eacute;s proponer su programa metodol&oacute;gico. Es por ello que se le considera como el programa contextualista de la nueva historia intelectual en la Escuela de Cambridge. Las cr&iacute;ticas est&aacute;n enfocadas a que la producci&oacute;n intelectual no representaba trabajos de historia propiamente, sino mitolog&iacute;as, es decir, absurdos hist&oacute;ricos que eran construidos para darle sentido a las ideas (Skinner 2007b, 114). Seg&uacute;n Skinner, fue la "mitolog&iacute;a de las doctrinas" la que m&aacute;s se produjo durante la hegemon&iacute;a de la historia positivista tradicional (Ibid.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mitolog&iacute;a de las doctrinas consiste en catalogar a cada autor en una doctrina que se supone que &eacute;l mismo fabrica. Este tipo de trabajo interpretativo altera las observaciones de un autor cl&aacute;sico, al imponerle a sus pensamientos una categor&iacute;a forzosa de doctrina e insertar a los dem&aacute;s textos cl&aacute;sicos dentro del sistema de doctrinas, que teleol&oacute;gicamente llegan al presente de manera vigente para la resoluci&oacute;n de nuestros problemas pol&iacute;ticos, censurando de esta forma a los pensadores que no se adaptan a las doctrinas establecidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda es la "mitolog&iacute;a de la coherencia", consistente en llegar a una interpretaci&oacute;n unificada; lo cual significa obtener una perspectiva coherente del sistema de un autor (Ibid., 129). El int&eacute;rprete de los textos tiene que revelar una coherencia interna, que quiz&aacute; nunca haya alcanzado ni pretendido lograr el autor. Skinner muestra como ejemplo de estos trabajos la obra de John Locke, que ha sido considerada como un trabajo de teor&iacute;a liberal, sin poner atenci&oacute;n en que en sus primeros escritos defend&iacute;a el conservadurismo (Ibid., 132). Esto hace que las explicaciones de la tradicional historia de las ideas no sean genuinamente hist&oacute;ricas y alteren el sentido de los textos, d&aacute;ndoles otro significado fuera de su contexto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera es la "mitolog&iacute;a de la prolepsis", que se aplica cuando hay mayor inter&eacute;s en la significaci&oacute;n retrospectiva de la obra que en su significado para el propio agente (Ibid., 137), es cuando nos acercamos a una obra pensando que tenemos la certeza de su finalidad hist&oacute;rica. Skinner expone ejemplos de estudios sobre Rousseau y Maquiavelo, que justifican en sus obras el aporte para el "Estado democr&aacute;tico o totalitario", y la "fundaci&oacute;n de la pol&iacute;tica moderna", lo que hace que nos acerquemos con prejucios y distorsionemos la intenci&oacute;n original del autor, provocando el peligro de que estas interpretaciones se alejen de los objetivos que esos escritos pol&iacute;ticos pretend&iacute;an alcanzar (Ibid., 137 y 38). De la mano de esta &uacute;ltima se encuentra la "mitolog&iacute;a del localismo", que surge cuando se aplican criterios de clasificaci&oacute;n y discriminaci&oacute;n con los que se est&aacute; familiarizado en su contexto local, y de ah&iacute; que su an&aacute;lisis se adapte err&oacute;neamente a argumentos ajenos (Ibid., 140).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estas cuatro mitolog&iacute;as de car&aacute;cter cr&iacute;tico, Skinner socava la metodolog&iacute;a y producci&oacute;n de la tradicional historia de las ideas, y propone una forma innovadora para estudiarla. La propuesta skinneriana se divorcia de an&aacute;lisis limitados, y se propone abrir el panorama de estudio para revisar las interpretaciones tradicionales que han alterado el significado hist&oacute;rico de los textos, adjudicando un excedente intelectual errado de lo que los autores originales hab&iacute;an pretendido. Tambi&eacute;n busca encontrar la influencia de los textos en su contexto hist&oacute;rico, y rescatar los principios para los que fueron escritos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Skinner, seg&uacute;n plantea el profesor Ambrosio Velasco, las cuatro mitolog&iacute;as tienen en com&uacute;n las siguientes fallas de interpretaci&oacute;n: a) no tomar en cuenta el contexto social y ling&uuml;&iacute;stico en el que el autor escribi&oacute; su texto, despreciando el problema de si los conceptos con los que se realiza su interpretaci&oacute;n estaban disponibles en su momento; b) confusi&oacute;n entre significaci&oacute;n hist&oacute;rica y significado del texto; c) rechazo de la autoridad del autor sobre el texto, al considerarlo como una entidad te&oacute;ricamente aut&oacute;noma y d) suplantaci&oacute;n del pensamiento original del autor y de sus propios enunciados, por un sistema de ideas y de proposiciones construidas por el int&eacute;rprete (Velasco 1995, 77 y 78).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que estas mitolog&iacute;as hac&iacute;an no era historia propiamente, sino estudios anacr&oacute;nicos que le adjudicaban significados determinados de antemano a los textos, se presentaba un an&aacute;lisis cerrado con lineamientos conservadores y herm&eacute;ticos, que forzaban las expresiones que los textos pretend&iacute;an dar. Skinner muestra c&oacute;mo esta perspectiva no pon&iacute;a cuidado alguno en los aspectos contextuales e hist&oacute;ricos, degenerando la historicidad de las ideas y construyendo todo un sistema ideol&oacute;gico justificatorio de la situaci&oacute;n actual, cuyas bases no corresponden con la originalidad en que fueron reflexionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva historia intelectual de la Escuela de Cambridge se desarrolla con el objetivo claro de revisar y depurar los anacronismos e interpretaciones ideologizantes ahist&oacute;ricas, que la tradicional historia de las ideas hab&iacute;a reproducido durante su hegemon&iacute;a paradigm&aacute;tica, distorsionando la historia moderna de las ideas pol&iacute;ticas. Como se&ntilde;ala el profesor espa&ntilde;ol Enrique Bocardo: "Cuando aplicamos nuestros intereses a un texto distorsionamos su sentido, as&iacute; que la propuesta inicial de Skinner es sobre todo un ejercicio de higiene intelectual, cuya validez se puede mantener con independencia de su concepci&oacute;n particular de lo que constituye el sentido de un texto" (2007, 363).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo principal de la propuesta de Skinner es esclarecer las intenciones originales del autor, para desechar las interpretaciones enga&ntilde;osas que se le han adjudicado a sus obras; en clarificar el uso pr&aacute;ctico, concreto e hist&oacute;rico de una obra en su contexto definido aclarando la intenci&oacute;n con que esa obra era dirigida, y evitar fugas interpretativas que escapen de su sentido hist&oacute;rico. Skinner no est&aacute; interesado en el impacto trascendente del autor, sino que su tarea es darnos un enfoque, lo m&aacute;s despejado posible, de las condiciones y las posibilidades en que surgi&oacute; un texto y las pretensiones que ten&iacute;a el autor en su contexto pol&iacute;tico. La raz&oacute;n principal para Skinner es que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; si deseamos entender alg&uacute;n texto de ese tipo, debemos ser capaces de dar una explicaci&oacute;n no s&oacute;lo del significado de lo que se dice, sino tambi&eacute;n de lo que el autor en cuesti&oacute;n quiso decir al decir lo que dijo. Un estudio que se concentra exclusivamente en lo que el autor dijo sobre alguna doctrina determinada, no s&oacute;lo ser&aacute; inadecuado, sino en algunos casos, positivamente enga&ntilde;oso como v&iacute;a para comprender lo que el escritor en cuesti&oacute;n intent&oacute; o quiso decir (2007b, 148&#45;149).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una cr&iacute;tica directa al art&iacute;culo fundador de Skinner, los te&oacute;ricos pol&iacute;ticos de la Universidad de Hull, Bhikhu Parekh y R. N. Berki, expusieron que la tesis skinneriana deb&iacute;a ser repudiada porque denegaba la posibilidad de nuevas perspicacias. Para estos autores, la noci&oacute;n skinneriana de intenci&oacute;n llevaba a complicaciones innecesarias, pues una pieza de escritura es un trabajo complicado que siempre se levanta de una enredada red de intereses, deseos, miedos, impulsos y propuestas (Berki y Parekh 1973, 169). La idea de intenci&oacute;n de Skinner es la dilucidaci&oacute;n de esas inquietudes que rodean la obra de un autor, para rescatar el lenguaje hist&oacute;rico de un texto; sin esos recursos, s&oacute;lo se captar&iacute;a su relaci&oacute;n superficial, aumentando la posibilidad de visiones anacr&oacute;nicas. Skinner no desestima la creatividad del sujeto por su atenci&oacute;n en el contexto, en su trabajo <i>Fundamentos del pensamiento pol&iacute;tico moderno</i> enfatiza la singularidad de un pensamiento como es el caso de Maquiavelo, Moro, Lutero, etc&eacute;tera, donde se aprecia su creatividad y forma revolucionaria de manejar el lenguaje y cambiar los paradigmas de su &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro objetivo del planteamiento skinneriano fue hacer una revisi&oacute;n interpretativa de las ideas pol&iacute;ticas modernas, pero ya no bajo las premisas que la tradicional historia de las ideas hab&iacute;a dejado como punto de inicio en la historiograf&iacute;a. Esta es una de las herencias que dejan los estudios y aplicaciones de la propuesta de Quentin Skinner y la Escuela de Cambridge; adem&aacute;s de conocer a fondo los prop&oacute;sitos originales, que no hab&iacute;an sido rescatados y descubiertos por otro tipo de estudios y perspectivas, lo cual permite el acercamiento a estas ideas bajo una revisi&oacute;n hist&oacute;rica que nos previene de interpretaciones desubicadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la intenci&oacute;n, la premisa de texto aislado y de idea&#45;unidad queda excluida. Se abandona la atenci&oacute;n exclusiva en el texto y se vuelve hacia el sujeto, hacia su intenci&oacute;n esencial, en direcci&oacute;n a su acto ilocucionario: lo que pretendi&oacute; comunicar en ese momento, los significados que ten&iacute;an las palabras y conceptos que us&oacute; para ellos y la recepci&oacute;n que tuvo su obra en ese contexto, a trav&eacute;s de sus lectores que entend&iacute;an el lenguaje que se estaba aplicando. As&iacute; lo plantea Skinner:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, me parece que el modo de proceder m&aacute;s iluminador debe ser el de comenzar intentando delinear el espectro total de comunicaciones que podr&iacute;an haberse realizado convencionalmente en la ocasi&oacute;n determinada al emitir el enunciado dado. Luego de esto, el paso siguiente debe consistir en trazar las relaciones entre el enunciado dado y su contexto ling&uuml;&iacute;stico m&aacute;s amplio, como un medio de decodificar las intenciones de un determinado autor (2007 b, 160).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los juegos del lenguaje wittgenstinianos est&aacute;n muy presentes en Skinner, el significado como el uso, y las m&uacute;ltiples connotaciones que puede tener cada palabra es, sin duda, una base epistemol&oacute;gica determinante en su propuesta historiogr&aacute;fica. La forma metodol&oacute;gica, apropiada para el estudio de las ideas, no es la &uacute;nica lectura del texto, sino del material donde se encuentran los juegos del lenguaje, que se usaban en el contexto donde el autor estuvo inmerso intelectualmente. A Skinner le interesaban las comunicaciones o actos ling&uuml;&iacute;sticos del autor y de los dem&aacute;s intelectuales que lo rodearon.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una idea es hol&iacute;stica, porque forma parte de una red de ideas, dentro de la cual la variedad de ideas individuales se proporcionan conocimiento en un soporte mutuo (Ibid. 1988, 248). Por ello esta nueva historia intelectual tambi&eacute;n es descrita como un estudio de "creatividad colectiva", donde las creaciones de los autores son manifestaciones de la comunidad colectiva del autor, y es ah&iacute; donde se encuentran las propiedades de dichas ideas (Mitrovic 2007, 30).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, Skinner plantea que para entender el medio comunicativo de un texto es necesario el estudio amplio de su contexto correspondiente; es decir, si el texto es pol&iacute;tico se requiere un contexto intelectual pol&iacute;tico, que permita conocer el sentido del texto y la acci&oacute;n o impacto que buscaba respecto a sus receptores del momento. Como &eacute;l mismo afirma:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si por otra parte, tratamos de rodear estos textos con su apropiado marco ideol&oacute;gico, podremos construir un cuadro m&aacute;s realista de c&oacute;mo elaboraban, de hecho, el pensamiento pol&iacute;tico, en todas sus diversas formas, en periodos anteriores. Un m&eacute;rito que, por tanto, deseo atribuir al asunto que, he descrito es que si se le practicara con &eacute;xito podr&iacute;a empezar a darnos una historia de la teor&iacute;a pol&iacute;tica con un car&aacute;cter genuinamente hist&oacute;rico (1993, 1&#45;9).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&eacute;todo de Skinner es contextualista, pero su objeto de estudio es el sujeto, le devuelve la autoridad al autor y renueva el uso del contexto. Para Skinner y la nueva historia intelectual en Cambridge no hay generalidades, hay concretos individuales, pensamientos de un sujeto inmerso en un contexto intelectual ling&uuml;&iacute;stico. En la tradicional historia de las ideas el sujeto era est&aacute;tico, su intenci&oacute;n, formaci&oacute;n e intelecto no eran motivo de estudio, pues estorbaba para la adaptaci&oacute;n dentro del sistema de doctrinas y la coherencia que deb&iacute;a llevar, para justificar el devenir hist&oacute;rico e ideol&oacute;gico que se hab&iacute;a construido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sujeto adquiere una importancia con la que no se le hab&iacute;a tratado, que es c&oacute;mo se acerca intelectualmente a la realidad, en qu&eacute; medio ling&uuml;&iacute;stico est&aacute; inmerso, y cu&aacute;l era su intenci&oacute;n de escribir cuando lo hizo. El sujeto en Skinner no s&oacute;lo tiene un perfil de producci&oacute;n de pensamiento, sino de acci&oacute;n, de pragmatismo, pues con sus obras el sujeto pretende tener un rol en las problem&aacute;ticas y debates pol&iacute;ticos de su &eacute;poca. El sujeto deja de ser un escritor de reflexiones doctrinarias, que escribe para dar continuidad y coherencia a un sistema de ideas que pretenden revelarse como instituciones ideol&oacute;gicas, y que han llegado hasta el presente sin modificaci&oacute;n sustancial alguna. En Skinner no hay una relaci&oacute;n continua entre ideas pasadas y presentes:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, exigir a la historia del pensamiento una soluci&oacute;n a nuestros propios problemas inmediatos es cometer no simplemente una falacia metodol&oacute;gica, sino algo as&iacute; como un error moral. Pero aprender del pasado &#45;y de lo contrario no podemos aprender en absoluto&#45; la distinci&oacute;n entre lo que es necesario y lo que es el mero producto de nuestros dispositivos contingentes es aprender la clave de la autoconciencia misma (2007b, 164).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner le tiene un pleno respeto a la distancia temporal de cada pensamiento y acci&oacute;n, est&aacute; convencido de que el pensamiento debe ser entendido en su contexto y ser trascendido con cuidado m&aacute;s all&aacute; de su tiempo. El historiador debe ser consciente de las diferencias entre los contextos y las formas de pensar de cada momento, para evitar errores que puedan catalogar a determinado autor u obra dentro de una tendencia en la que &eacute;l nunca pretendi&oacute; estar, y evitar tambi&eacute;n que su obra sirva para otros fines ideol&oacute;gicos para los cuales no fue creada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El historiador de las ideas que construye Skinner es el que conoce la epistemolog&iacute;a y los usos del lenguaje, tanto de su propio pensamiento como del de tiempos pasados, es quien primero analiza plenamente el contexto antes de proponer la trascendencia de un pensamiento como parte de nuestra fundamentaci&oacute;n intelectual pol&iacute;tica, o de interpretaci&oacute;n ideol&oacute;gica adaptable a los asuntos vigentes del int&eacute;rprete. De esta forma, como se&ntilde;ala John Pocock, se presenta la emergencia de un m&eacute;todo aut&oacute;nomo para el estudio del pensamiento pol&iacute;tico, donde el contexto define lo que fue. Es la llegada del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico la que ayuda a liberar la historia del pensamiento pol&iacute;tico para convertirla, de una historia de sistematizaci&oacute;n, a una de uso ling&uuml;&iacute;stico (1989, 11&#45;12).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta historiogr&aacute;fica de Skinner representa una aut&eacute;ntica renovaci&oacute;n en la historia del pensamiento pol&iacute;tico; adem&aacute;s, al venir acompa&ntilde;ada de una revoluci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica paradigm&aacute;tica en la filosof&iacute;a, se revela contra el paradigma tradicional y se manifiesta como un giro metodol&oacute;gico cuya aplicaci&oacute;n ha producido resultados innovadores y originales, que marcaron una nueva pauta para la revisi&oacute;n y cr&iacute;tica de los textos pol&iacute;ticos. Contrario a lo que hac&iacute;an las "mitolog&iacute;as" criticadas por Skinner, que buscaban mostrar la coherencia, ahora se expone la diversidad de las ideas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que el mismo hecho de que los textos cl&aacute;sicos est&eacute;n consagrados a sus propios problemas y no necesariamente, a los nuestros, es lo que les proporciona su "pertinencia" y su significancia filos&oacute;fica actual. Los textos cl&aacute;sicos especialmente en el pensamiento social, &eacute;tico y pol&iacute;tico, contribuyen a revelar &#45;si les permitimos que lo hagan&#45; no la semejanza esencial, sino m&aacute;s bien la variedad esencial de supuestos morales y compromisos pol&iacute;ticos viables (2007b, 162 y 163).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es posible decir que el principio o base &eacute;tica sobre la que se construye esta propuesta metodol&oacute;gica, y que gu&iacute;a sus estudios de historia del pensamiento pol&iacute;tico, es el del pleno respeto, cuidado y precauci&oacute;n respecto a la interpretaci&oacute;n de los textos pol&iacute;ticos. La autoconciencia y la &eacute;tica del historiador de las ideas es la de buscar la variedad y no la mismidad en el pensamiento pol&iacute;tico. En Skinner no existe la igualdad entre las circunstancias, los problemas y los planteamientos de los autores cl&aacute;sicos de otras &eacute;pocas con nuestras formas de pensamiento. Esto hace que su proposici&oacute;n sea contraria a las tesis que aplicaba la tradicional historia de las ideas, en relaci&oacute;n con los problemas perennes y las ideas&#45;unidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Skinner existe m&aacute;s bien una variedad esencial de pensamientos pol&iacute;ticos pasados y actuales, y no una semejanza o cadena que los entrelace con alguna afinidad. Se pretende evitar que se haga mal uso de los plateamientos originales y de las maneras en como se han clasificado, ya que las interpretaciones escapan de la intenci&oacute;n original del autor, y pueden provocar una progresi&oacute;n de explicaciones desviadas de su origen veraz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interpretar o entender un texto de forma distante y diferente a como el autor pretendi&oacute; que se hiciera abre un panorama riesgoso de discusi&oacute;n, que perturba la historicidad del trabajo intelectual de un autor y sirve para otros prop&oacute;sitos. Skinner no est&aacute; en contra de retomar ense&ntilde;anzas que los intelectuales cl&aacute;sicos produjeron en su momento, siempre y cuando sea de una manera cuidadosa y con la conciencia de que ese pensamiento fue para otro tipo de problem&aacute;tica, con especificidades &uacute;nicas y diferentes. Lo que rechaza es el uso de justificaci&oacute;n ideol&oacute;gica que se le da al estatus actual de la pol&iacute;tica, usando a los autores cl&aacute;sicos como voceros de autoridad para el entendimiento y soluci&oacute;n de los problemas pol&iacute;ticos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner no se enfoca en las posibles tesis te&oacute;ricas de los textos, sino en el uso preciso de su contexto, y en la fuerza ilocucionaria del autor. Siguiendo a Austin asume que, para llegar al significado &iacute;ntegro de un texto, es necesario entender lo que el autor estaba haciendo al escribirlo, es decir, la fuerza de sus argumentos (Tully 1989, 8 y 9). La nueva historia intelectual de Cambridge no es una escuela en pro de la teor&iacute;a general, sino de la acci&oacute;n contextualista, del uso hist&oacute;rico de las palabras, su tarea historiogr&aacute;fica esencial es descifrar contextualmente el origen epistemol&oacute;gico y el motivo de acci&oacute;n por el cual fueron planteadas o creadas ideas y textos de los autores; cada palabra, frase o texto corresponde a un motivo e intenci&oacute;n determinados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cr&iacute;ticos de Skinner, como Parekh y Berki, no hay un contexto espec&iacute;fico o determinado para delimitar el pensamiento de un autor, tampoco audiencia limitada e identificable, pues el entendimiento de los seres humanos se conecta en la historia, como Hobbes, quien fue influido tanto por sus contempor&aacute;neos como por los griegos. As&iacute;, afirman ellos, hay autores que quieren y son capaces de elevarse sobre su propia particularidad hist&oacute;rica y trascender como universales (Berki y Parekh 1973, 170 y 171). Sin embargo, Skinner plantea en el pr&oacute;logo de su obra la importancia de definir un contexto, en los siguientes t&eacute;rminos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues es claro ahora que, al recuperar los t&eacute;rminos del vocabulario normativo de que dispone cualquier agente para la descripci&oacute;n de su comportamiento pol&iacute;tico, al mismo tiempo estamos indicando uno de los frenos a su propio comportamiento. Esto indica que, para explicar por qu&eacute; un agente act&uacute;a como lo hace, estamos obligados a hacer cierta referencia a este vocabulario, pues evidentemente figura como uno de los determinantes de su acci&oacute;n. Y esto a su vez indica que, si hemos de enfocar nuestras historias en el estudio de estos vocabularios, podremos ilustrar las maneras exactas en que la explicaci&oacute;n del comportamiento pol&iacute;tico depende del estudio del pensamiento pol&iacute;tico (1993, 1&#45;11).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Skinner hay una audiencia y contexto identificable, que condicionan las posibilidades intelectuales de un autor. Son los textos que lo rodean los que forman la red de comunicaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica e intelectual, donde se hallan las ra&iacute;ces epistemol&oacute;gicas y paradigm&aacute;ticas que fundamentan un pensamiento e intenci&oacute;n. Skinner no niega la herencia del conocimiento, ejemplo de ello es Maquiavelo, donde todos sus coet&aacute;neos estaban influidos por los discursos cl&aacute;sicos grecorromanos que defend&iacute;an la aplicaci&oacute;n de las virtudes; sin embargo, los fines con los que se rescataban esas lecturas eran otros, y es ah&iacute; donde para &eacute;l se halla la originalidad y la precisi&oacute;n de un texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la nueva historia intelectual, el pensamiento pol&iacute;tico no tiene un uso ideol&oacute;gico transhist&oacute;rico o metatemporal, como s&iacute; lo ten&iacute;a con el paradigma tradicional; en la perspectiva skinneriana, la ideolog&iacute;a no es un programa pol&iacute;tico de lucha que trasciende en sectores sociales, tampoco es la herramienta pol&iacute;tica de dominaci&oacute;n hacia las clases de bajo nivel. Para Skinner, la ideolog&iacute;a es un lenguaje de pol&iacute;ticas definidas por sus convenciones y aplicaciones de un n&uacute;mero de escritores, la ideolog&iacute;a se define as&iacute; por el cuerpo ling&uuml;&iacute;stico de los textos de una &eacute;poca, es decir, su vocabulario, principios, razonamientos, supuestos, problemas y conceptos (Tully 1989, 9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El avance que presenta Skinner con respecto a la tradicional historia de las ideas, seg&uacute;n Joseph Femia, es el siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) En la esfera de la realidad pol&iacute;tico&#45;social no hay verdades universales o interrogantes perennes, todos los sistemas de ideas corresponden a fases espec&iacute;ficas de experiencia. 2) El pensamiento hist&oacute;rico debe ser completamente situado dentro de su preciso contexto (cultura, situaci&oacute;n, etc.), ya que no posee capacidad de vida independiente. 3) El historiador intelectual no debe preocuparse por el significado o validez actual de ideas hist&oacute;ricas, los textos no deben ser considerados como v&iacute;nculos para el ejercicio anal&iacute;tico de nuestros problemas. 4) La historicidad demanda que nos enfoquemos en lo que un autor intent&oacute; decir de manera certera. Y 5), Las ideas de un pensador no pueden evadir el uso de criterios anacr&oacute;nicos de descripci&oacute;n y clasificaci&oacute;n, los cuales pudieron haber sido ininteligibles para el autor mismo (Femia 1989, 157).<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estos principios o reglas estrictas de interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica de las ideas, como se puede observar, hay un giro radical en la perspectiva del pensamiento. Mientras la escuela tradicional era anticon&#45;textualista, Skinner es contextualista en t&eacute;rminos metodol&oacute;gicos, sin caer en determinismos interpretativos sobre el sujeto y la acci&oacute;n. As&iacute; pues, la de Cambridge es una escuela de enfoque contextualista. Para escribir una historia adecuada del pensamiento pol&iacute;tico, "se deber&iacute;a entender el pensamiento pol&iacute;tico como actividad que se hac&iacute;a con idiomas diferentes, en sociedades distintas y en diferentes &eacute;pocas" (Skinner 2007c, 47).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Skinner y la nueva historia intelectual no existen las ideas especulativas o planteamientos con pretensi&oacute;n de ser gu&iacute;as y recetas de interpretaci&oacute;n o aplicaci&oacute;n a las cuestiones pol&iacute;ticas. "&#91;...&#93; la vida pol&iacute;tica misma establece los principales problemas para el te&oacute;rico de la pol&iacute;tica, que hace que ciertos aspectos aparezcan problem&aacute;ticos, con lo que alternativamente ciertas clases de cuestiones se conviertan en los principales problemas de discusi&oacute;n" (Ibid., 48).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;D&oacute;nde encontrar o por medio de qu&eacute; material es posible dilucidar el contexto del lenguaje, que encierra los problemas y discusiones pol&iacute;ticas de una etapa, y a las que pretend&iacute;a responder determinada obra? En los textos que rodean al autor, fue la respuesta metodol&oacute;gica que aplic&oacute; Skinner en su estudio del pensamiento pol&iacute;tico, en el que el ejercicio intertextual es el proceso m&aacute;s firme y constante. La lectura de textos, que rodean el libro que se est&aacute; estudiando, es determinante para alcanzar una comprensi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica e ilocucionaria de la intenci&oacute;n del autor, as&iacute; como del vocabulario, usos y significados que en ese momento se le estaba dando a las palabras y conceptos. El m&eacute;todo intertextual de Skinner es la lectura del contexto intelectual de una obra; es decir, de temas relacionados y vinculados en asuntos, cr&iacute;ticas, lenguaje, cuestiones y argumentos, es ah&iacute; donde se encuentra la base epistemol&oacute;gica del autor principal, s&oacute;lo ah&iacute; se localiza el elemento gnoseol&oacute;gico de un autor y de la cultura ling&uuml;&iacute;stica convencional en la que se imbu&iacute;a. Sobre el intertexto plantea que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo no tenemos por qu&eacute; pensar en las intenciones como si fueran entidades mentales en absoluto. Est&aacute;n incorporadas en los actos de habla que se realizan, y se pueden recuperar gracias al procedimiento inter&#45;textual de relacionar el texto en el que estamos interesados con el abanico de textos con los que est&aacute; discutiendo, criticando, comentando, o haciendo cualquier otra cosa (Ibid., 51).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para llegar a un contexto ling&uuml;&iacute;stico amplio es indispensable el ejercicio intertextual, pero debe ser cuidadoso para la construcci&oacute;n de un contexto intelectual. Se deben seleccionar textos cercanos al autor, que &eacute;l hubiera le&iacute;do, que discutieran asuntos que &eacute;l tambi&eacute;n hubiera tratado, que respetaran la ideolog&iacute;a y juegos del lenguaje convencionales, que se comprend&iacute;an en aquella &eacute;poca. Skinner busca un contexto explicativo en donde se aborden los problemas morales y pol&iacute;ticos m&aacute;s sobresalientes en el debate p&uacute;blico de la &eacute;poca. Un contexto de cuestiones donde se pueda decir que incluso los m&aacute;s grandes textos de teor&iacute;a moral han intentado dar soluciones y respuestas (Ibid. 2006, 240 y 241).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la historia del pensamiento pol&iacute;tico para Skinner es el rescate y dilucidaci&oacute;n de las intenciones y recursos intelectuales, que el autor y su medio intelectual aplicaron para hacer el intento de remediar las cuestiones primordiales que dominaban en su tiempo. Un rescate que s&oacute;lo puede apreciarse con la dilucidaci&oacute;n del vocabulario hist&oacute;rico:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos empezar a ver no s&oacute;lo los argumentos que estaban presentando, sino tambi&eacute;n las preguntas que estaban enfocando y tratando de resolver, y hasta qu&eacute; punto estaban aceptando y apoyando, o cuestionando y repudiando, y quiz&aacute;s pol&eacute;micamente desde&ntilde;ando, las suposiciones y convenciones prevalecientes en el debate pol&iacute;tico. No podremos esperar alcanzar este nivel de entendimiento si s&oacute;lo estudiamos los propios textos. Para verlos como respuestas a preguntas espec&iacute;ficas, necesitamos saber algo acerca de la sociedad en que fueron escritos. Y para reconocer la direcci&oacute;n exacta y la fuerza de sus argumentos, necesitamos cierta apreciaci&oacute;n del vocabulario pol&iacute;tico general de la &eacute;poca (Ibid. 1993, 1&#45;1 1).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante resaltar que Skinner no construye el contextualismo para el estudio de la historia en general, la intenci&oacute;n no es hacer una perspectiva que abarque los grandes temas de la historia, como pretendi&oacute; el marxismo, annales braudelianos o el positivismo. Para Ambrosio Velasco: "&#91;...&#93; aunque Skinner se basa en la filosof&iacute;a del lenguaje para construir un m&eacute;todo de interpretaci&oacute;n, procura mantener la historia de las ideas pol&iacute;ticas como una disciplina independiente" (1995, 73). De esta forma, Skinner elabor&oacute; su perspectiva para el estudio exclusivo de las ideas e ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas enfocado en una &eacute;poca de transici&oacute;n, como &eacute;l mismo afirma en el pr&oacute;logo de su obra: "As&iacute;, he tratado de escribir una historia centrada menos en los textos cl&aacute;sicos y m&aacute;s en la historia de las ideolog&iacute;as, siendo mi principal objetivo construir un marco general dentro del cual puedan situarse los escritos de los te&oacute;ricos m&aacute;s destacados" (1993, 1&#45;9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva historia intelectual no s&oacute;lo se construy&oacute; con base en la cr&iacute;tica contra la tradicional historia de las ideas, sino tambi&eacute;n en la del marxismo determinista, que ten&iacute;a una presencia fuerte en las d&eacute;cadas de 1960 y 1970. En especial, Skinner dirigi&oacute; su cr&iacute;tica hacia el determinismo econ&oacute;mico que supon&iacute;a que la vida intelectual es simple superestructura y, por tanto, susceptible de ser explicada causalmente con referencia a las fuerzas econ&oacute;micas (Skinner 2006, 240). Y critica obras como la de C. B. Macpherson, quien en 1961 public&oacute; <i>The Political Theory of Possessive Individualism,</i> un texto de formaci&oacute;n durante la generaci&oacute;n de Skinner, y que provoc&oacute; en &eacute;l un reproche hacia ese tipo de perspectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Macpherson concibi&oacute; la teor&iacute;a pol&iacute;tica de Hobbes a Locke, como un reflejo ideol&oacute;gico de una supuesta sociedad burguesa que crece (Ibid. 2007c, 56). A Hobbes se le ve&iacute;a como un vocero fundador del Estado burgu&eacute;s. Para Skinner esta forma de interpretar el pensamiento era anacr&oacute;nica, pues no conced&iacute;a importancia al lenguaje convencional y al uso y acci&oacute;n de las palabras en su momento, quedando disuelto el pensamiento del sujeto en medio de la estructura econ&oacute;mica y social. Y, de igual forma, critic&oacute; otra serie de estudios sobre Hobbes con perspectivas no&#45;contextualistas, de perfil intelectual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al criticar con severidad las tesis sobre autores cl&aacute;sicos, que hab&iacute;an estado consolidadas por muchos a&ntilde;os, Skinner rompe con las formas en que se hab&iacute;a trabajado la historia pol&iacute;tica, y abre una nueva etapa en la historiograf&iacute;a. Cuando parec&iacute;a que todos los autores "importantes" con sus ideas ya estaban entendidos y clasificados, &eacute;l comprob&oacute; que poco se sab&iacute;a de su pensamiento esencial y original. Expuso tambi&eacute;n que las tradiciones e ideolog&iacute;as, que se hab&iacute;an construido para catalogar los pensamientos, no exist&iacute;an como tales, sino que hab&iacute;an sido un edificio de mitolog&iacute;as que era necesario derrumbar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner rescata autores y obras que no ten&iacute;an un lugar en la historia de las ideas, y redescubre un pasado intelectual que estaba ofuscado. Al presentar las inconsistencias sobre el estudio de los pensadores pol&iacute;ticos, no s&oacute;lo rompe con ese pasado pol&iacute;tico teleol&oacute;gico, anacr&oacute;nico, determinista y evolucionista que hab&iacute;amos comprendido, sino que separa al presente de esa herencia, expandiendo a&uacute;n m&aacute;s los interrogantes del acontecer intelectual y pol&iacute;tico actual. &Eacute;l nos invita a reflexionar que no somos necesariamente una herencia o continuidad del pasado, que nuestro presente es tambi&eacute;n otro tipo de contexto con problemas, lenguajes y debates &uacute;nicos que nos permite producir ideas diferentes y construir una historia nueva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, Skinner rompe con el tiempo lineal, pues cada contexto presenta nuevos problemas a los sujetos, quienes al fin decidir&aacute;n el rumbo hist&oacute;rico de manera distinta. Coloca a la pol&iacute;tica en un escenario m&aacute;s complejo donde no s&oacute;lo hay dos proyectos, (liberalismo versus monarqu&iacute;a, burgues&iacute;a versus proletariado) luchando entre s&iacute;, sino muchas ideas y propuestas debatiendo soluciones, que van configurando el lenguaje pol&iacute;tico en el que los hombres construyen instituciones y formas de vida para su convivencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como la nueva historia intelectual renueva la perspectiva de historia de las ideas y del pensamiento pol&iacute;tico; abre la discusi&oacute;n a otros debates y enfoques, que no se hab&iacute;an tomado en cuenta, como es el caso del pensamiento pol&iacute;tico moderno en Europa y las revisiones recientes de la historia pol&iacute;tica en la historiograf&iacute;a latinoamericana,<sup><a href="#nota">10</a></sup> y socava las perspectivas tradicionales y deterministas que se vieron rebasadas a ra&iacute;z de la introducci&oacute;n del giro ling&uuml;&iacute;stico y de su aplicaci&oacute;n en la historiograf&iacute;a. Quentin Skinner es una pieza esencial en este movimiento intelectual innovador, que cambia el papel del sujeto y reforma el desempe&ntilde;o del contexto en el &aacute;mbito intelectual y pol&iacute;tico. Su aplicaci&oacute;n a diversos temas y &eacute;pocas hist&oacute;ricas puede producir muchas innovaciones en la historiograf&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Appleby, Joyce. 1985. Republicanism and Ideology. <i>American Quarterly</i> XXXVII (4): 461&#45;473.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439820&pid=S1870-3925201300010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berki, R. N., y Bhikhu Parekh. 1973. The History of Political Ideas: A Critique of Q. Skinner's Methodology. <i>Journal of The History of Ideas</i> XXXIV (2): 163&#45;184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439822&pid=S1870-3925201300010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bocardo, Enrique Crespo (editor). 2007. <i>El giro contextual. Cinco ensayos de Quentin Skinner, y seis comentarios.</i> Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439824&pid=S1870-3925201300010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burke, Peter. 2001. Overture. The New History: Its Past and its Future. En <i>New Perspectives on Historical Writing,</i> editado por &iacute;dem., 1&#45;24. Pensilvania: State University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439826&pid=S1870-3925201300010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collingwood, R.G. 2000. <i>Idea de la historia.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (FCE).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439828&pid=S1870-3925201300010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fari&ntilde;as, Ramiro. 2001. In memoriam Peter Laslett humanista y cient&iacute;fico social. <i>Reis.</i> (96): 13&#45;17. <a href="http://www.reis.cis.es/REISweb/PDF/REIS_096_04.pdf" target="_blank">http://www.reis.cis.es/REISweb/PDF/REIS_096_04.pdf</a> (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439830&pid=S1870-3925201300010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Femia, Joseph. 1989. An Historicist Critique of 'Revisionist' Methods for Studying the History of Ideas. En <i>Meaning and Context. Quentin Skinner and his Critics,</i> editado por James Tully, 156&#45;175. Princeton: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439832&pid=S1870-3925201300010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LaCapra, Dominick. 1998. Historia intelectual. En <i>Giro ling&uuml;&iacute;stico e historia intelectual,</i> compliado por Jos&eacute; El&iacute;as Palti, 237&#45;280. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439834&pid=S1870-3925201300010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lovejoy, Arthur. 2000. Reflexiones sobre la historia de las ideas. <i>Prismas</i> (4): 126&#45;41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439836&pid=S1870-3925201300010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 1983. Introducci&oacute;n. El estudio de la historia de las ideas. <i>La gran cadena del ser,</i> 15&#45;28. Barcelona: Icaria. <a href="http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/foro/data/adm55524.doc" target="_blank">foroiberoideas.cervantesvirtual.com/foro/data/adm55524.doc</a> (2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439838&pid=S1870-3925201300010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mitrovic, Branko. 2007. Intellectual History, Inconceivability, and Methodological Holism. <i>History and Theory. Studies in the Philosophy o&iacute; History</i> XLVI (1): 29&#45;47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439840&pid=S1870-3925201300010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palti, Jos&eacute; El&iacute;as. 2005. De la historia de las ideas a la historia de los lenguajes pol&iacute;ticos. Las escuelas recientes de an&aacute;lisis conceptual. El panorama latinoamericano. <i>Anales</i> (7 y 8): 63&#45;81. <a href="http://gupea.ub.gu.se/dspace/bitstream/2077/3275/1/anales_7-8_palti.pdf" target="_blank">http://gupea.ub.gu.se/dspace/bitstream/2077/3275/1/anales_7&#45;8_palti.pdf</a> (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439842&pid=S1870-3925201300010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 1999. Ideas pol&iacute;tica e historia intelectual. Texto y el contexto en la obra reciente de Quentin Skinner. <i>Prismas</i> (3): 263274. <a href="http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/resenias/data/38.pdf" target="_blank">http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/resenias/data/38.pdf</a> (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439844&pid=S1870-3925201300010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 1998. <i>Giro ling&uuml;&iacute;stico e historia intelectual.</i> Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439846&pid=S1870-3925201300010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pocock, John Greville Agard. 1989. Politics, <i>Language, and Time. Essays on Political Thought and History.</i> Chicago: University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439848&pid=S1870-3925201300010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Richter, Melvin. 1990. Reconstructing the History of Political Languages: Pocock, Skinner, and the <i>Geschichliche Grundbegriffe. History and Theory</i> XXIX (1): 38&#45;70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439850&pid=S1870-3925201300010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Skinner, Quentin. 2007. <i>Lenguaje, pol&iacute;tica e historia.</i> Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439852&pid=S1870-3925201300010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 2007a. Interpretaci&oacute;n y la comprensi&oacute;n de los actos del habla. En <i>Lenguaje, pol&iacute;tica e historia,</i> de Quentin Skinner, 185&#45;222. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439854&pid=S1870-3925201300010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 2007b. Significado y comprensi&oacute;n de la historia de las ideas. En <i>Lenguaje, pol&iacute;tica e historia,</i> de Quentin Skinner, 109&#45;164. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439856&pid=S1870-3925201300010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 2007c. La historia de mi historia: una entrevista con Quentin Skinner. En <i>El giro contextual. Cinco ensayos de Quentin Skinner, y seis comentarios,</i> editado por Enrique Bocardo Crespo, 45&#45;60. Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439858&pid=S1870-3925201300010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 2006. Historia intelectual y acci&oacute;n pol&iacute;tica: ret&oacute;rica, libertad y republicanismo. Una entrevista con Quentin Skinner. <i>Historia y Pol&iacute;tica</i> (16): 237&#45;258.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439860&pid=S1870-3925201300010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 2005. Entrevista. En <i>La nueva historia. Nueve entrevistas,</i> de Maria Luc&iacute;a G. Pallares&#45;Burke, 255&#45;282. Granada: Universidad de Granada.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439862&pid=S1870-3925201300010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 1993. <i>Los fundamentos del pensamiento pol&iacute;tico moderno I</i><i>. El Renacimiento.</i> M&eacute;xico: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439864&pid=S1870-3925201300010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 1993. <i>Los fundamentos del pensamiento pol&iacute;tico moderno</i> II. <i>La Reforma.</i> M&eacute;xico: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439866&pid=S1870-3925201300010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. 1989. A Reply to my Critics. En <i>Meaning and Context. Quentin</i> <i>Skinner and his Critics,</i> editado por James Tully, 156&#45;175. Princeton: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439868&pid=S1870-3925201300010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tuck, Richard. 2001. History of Political Thought. En <i>New Perspectives on Historical Writing,</i> editado por Peter Burke, 218&#45;232. Pensilvania: State University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439870&pid=S1870-3925201300010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tully, James. 1989. The Pen is a Mighty Sword: Quentin Skinner's Analysis of Politics. En <i>Meaning and Context. Quentin Skinner and his Critics,</i> editado por &iacute;dem., 7&#45;25. Princeton: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439872&pid=S1870-3925201300010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Velasco G&oacute;mez, Ambrosio. 1995. <i>Teor&iacute;a pol&iacute;tica: filosof&iacute;a e historia. &iquest;Anacr&oacute;nicos o anticuarios?</i> M&eacute;xico : Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439874&pid=S1870-3925201300010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vilanou, Conrad. 2006. Historia conceptual e historia intelectual. <i>Ars Brevis: anuario de la C&aacute;tedra Ramon Llull Blanquerna</i> (12): 165&#45;190. <a href="http://www.raco.catindex.php/ArsBrevis/article/viewFile/65855/76078" target="_blank">http://www.raco.catindex.php/ArsBrevis/article/viewFile/65855/76078</a> (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439876&pid=S1870-3925201300010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wittgenstein, Ludwig. 2003. <i>Investigaciones filos&oacute;ficas.</i> M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico/Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6439878&pid=S1870-3925201300010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Burke usa el concepto de paradigma en los t&eacute;rminos de Thomas Kuhn. La rankean <i>history</i> o historia rankeana es tambi&eacute;n apreciada por Burke como el paradigma del <i>commonsense</i> o sentido com&uacute;n de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Las caracter&iacute;sticas est&aacute;n expuestas de manera extensa en la obra citada, que edit&oacute; el mismo Peter Burke, y cuyos colaboradores hacen un an&aacute;lisis de las tem&aacute;ticas que componen la llamada "nueva historia".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;El primer Wittgenstein se refiere a su primera etapa austriaca en la que escribi&oacute; el Tractatus <i>L&oacute;gico&#45;Philosophicus,</i> de 1922, donde este fil&oacute;sofo intentaba encontrar el funcionamiento l&oacute;gico del lenguaje, es decir, la relaci&oacute;n acabada entre el lenguaje y los hechos. El segundo Wittgenstein se refiere a la etapa madura, influida por la filosof&iacute;a anglosajona en Cambridge, donde el lenguaje adquiere una connotaci&oacute;n de utilidad. Su obra m&aacute;s importante: <i>Investigaciones filos&oacute;ficas (Philosophische Untersuchungen)</i> fue editada dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, en 1 95 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ambos textos est&aacute;n traducidos al espa&ntilde;ol en el sitio de historia intelectual <i>Iberoideas</i> (<a href="http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/foro/data/adm55524.doc" target="_blank">foroiberoideas.cervantesvirtual.com/foro/data/adm55524.doc</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> En este autor se presenta una visi&oacute;n idealista de la historia, donde el pensamiento ocupa el lugar principal de todo estudio, y donde la historia se realiza con la conciencia y experiencia vivida. Tambi&eacute;n hay un planteamiento que busca separar la historia respecto a los m&eacute;todos y objetivos de las ciencias naturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> La historiadora estadounidense Joyce Appleby, en su art&iacute;culo "Republicanism and Ideology", de 1985, elabor&oacute; un an&aacute;lisis sobre c&oacute;mo los estudios del republicanismo de John Pocock y la forma en c&oacute;mo abord&oacute; el tema propiciaron un revisionismo en la interpretaci&oacute;n y metodolog&iacute;as de la tradici&oacute;n liberal norteamericana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Las p&aacute;ginas que se se&ntilde;alan en la cita corresponden al orden en que se encuentra en: <a href="http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/resenias/data/38.pdf" target="_blank">http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/resenias/data/38.pdf</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Existen dos traducciones al castellano; la espa&ntilde;ola de Enrique Bocardo Crespo: <i>El giro con</i>textual. <i>Cinco ensayos de Quentin Skinner, y seis comentarios,</i> coordinado por &eacute;l mismo y editado en 2007, en Madrid por la Editorial Tecnos. Y la Argentina, de la Universidad de Quilmes de 2007, traducida por Cristina Fangmann, con el t&iacute;tulo: Lenguaje, pol&iacute;tica <i>e historia</i> (este libro es la traducci&oacute;n de <i>Visions of Politics. Volume</i> <i>I:</i> <i>Regarding Method)</i>. En este trabajo se us&oacute; esta &uacute;ltima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> La traducci&oacute;n es propia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En M&eacute;xico hay estudios recientes, que abarcan la primera mitad del siglo XIX, de historiadores y polit&oacute;logos como Jos&eacute; Antonio Aguilar, Guillermo Palacios y Alfredo &Aacute;vila, entre otros. En la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, donde se edita <i>Prismas,</i> la revista de historia intelectual, tambi&eacute;n se han tratado tem&aacute;ticas similares, el historiador Jos&eacute; El&iacute;as Palti ha dedicado gran parte de su obra al estudio de M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body><back>
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