<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3925</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Región y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Región y sociedad]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3925</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Sonora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-39252010000300011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Geografía regional. La región, la regionalización y el desarrollo regional]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trejo Nieto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandra Berenice]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de Coahuila Centro de Investigaciones Socioeconómicas ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Saltillo Coahuila]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>22</volume>
<numero>49</numero>
<fpage>273</fpage>
<lpage>280</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-39252010000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-39252010000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-39252010000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Gasca Zamora (2009), <i>Geograf&iacute;a regional. La regi&oacute;n, la regionalizaci&oacute;n y el desarrollo regional</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandra Berenice Trejo Nieto<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 161 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup> Profesora&#150;investigadora titular C de tiempo completo en el Centro de Investigaciones Socioecon&oacute;micas de la Universidad Aut&oacute;noma de Coahuila, unidad Campo Redondo, edificio S C.P. 25280, Saltillo, Coahuila, M&eacute;xico. Tel&eacute;fonos (844) 412 9029 y 412 1113. Fax (844) 414 6460. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:alejandra.trejo@uadec.edu.mx" target="_blank">alejandra.trejo@uadec.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fuertes tendencias integradoras globales de los procesos econ&oacute;micos, sociales y culturales de la actualidad han generado transformaciones, que a su vez han inducido modelos y paradigmas nuevos. Por ejemplo, en los sistemas sociales y econ&oacute;micos los diversos patrones territoriales han estrechado la vinculaci&oacute;n entre los fen&oacute;menos mundiales y locales. En este contexto, las regiones retoman una importancia especial tanto en la pr&aacute;ctica intelectual y acad&eacute;mica como en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas y la gesti&oacute;n. De tal manera, resulta estrat&eacute;gico el conocimiento de &eacute;stas y el tipo de acci&oacute;n ejercida sobre ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Geograf&iacute;a regional </i>constituye una aportaci&oacute;n al estudio te&oacute;rico y emp&iacute;rico de las regiones y a su desarrollo en M&eacute;xico, a partir de una aproximaci&oacute;n de la geograf&iacute;a que le dio vida a un campo de mayor inter&eacute;s, es decir, la geograf&iacute;a regional. Sin embargo, la obra es una contribuci&oacute;n para todos los cient&iacute;ficos sociales que toman a la regi&oacute;n como objeto y herramienta de estudio; pone &eacute;nfasis en ella como concepto central y definitorio de la geograf&iacute;a como disciplina cient&iacute;fica, y prepondera su dualidad como objeto de conocimiento y recurso metodol&oacute;gico. Tambi&eacute;n subraya la revaloraci&oacute;n reciente de la teor&iacute;a y de los enfoques de los estudios regionales, los cuales deben atender la comprensi&oacute;n de los procesos vinculados con la territorialidad del ser humano y de sus relaciones socioespa&#150;ciales, adem&aacute;s de su significado pr&aacute;ctico y aplicado en relaci&oacute;n con las tareas de pol&iacute;tica p&uacute;blica, planeaci&oacute;n y gesti&oacute;n y de las escalas de acci&oacute;n e intervenci&oacute;n de los actores sociales o de la organizaci&oacute;n espacial del poder. Para abordar todas estas cuestiones, el texto consta de una introducci&oacute;n y cinco cap&iacute;tulos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero representa un esfuerzo de s&iacute;ntesis de las teor&iacute;as principales de la regi&oacute;n desde sus or&iacute;genes, con la tradici&oacute;n corogr&aacute;fica grecolatina, basada en la descripci&oacute;n de regiones y lugares en el mundo, que perdur&oacute; hasta mediados del siglo XVIII, y las aportaciones m&aacute;s recientes. Se describen las diversas trayectorias de la geograf&iacute;a regional a lo largo del tiempo, de acuerdo con los paradigmas dominantes y emergentes, que han redefinido permanentemente su objeto de estudio, m&eacute;todos y por supuesto su agenda de investigaci&oacute;n. La evoluci&oacute;n misma de la ciencia geogr&aacute;fica ha motivado una diversidad de enfoques, que adem&aacute;s han sido permeados por las aproximaciones desde disciplinas como la econom&iacute;a. Luego, cuando reci&eacute;n se estableci&oacute; la geograf&iacute;a como asignatura cient&iacute;fica moderna, las regiones se transformaron en cuerpos de conocimiento estrat&eacute;gicos, en cuanto a los recursos y los lugares que fueran objeto de reparto y explotaci&oacute;n para los intereses de los Estados europeos colonizadores del siglo XIX. En la tradici&oacute;n geogr&aacute;fica alemana, el centro de inter&eacute;s fue la relaci&oacute;n del hombre con su entorno natural. La construcci&oacute;n epistemol&oacute;gica posterior de la disciplina llev&oacute; a la aparici&oacute;n de la geograf&iacute;a humana. As&iacute; la escuela regional francesa plante&oacute; que tanto los fen&oacute;menos f&iacute;sicos como los humanos deber&iacute;an considerarse como un todo inseparable, mientras que en Estados Unidos se destac&oacute; la perspectiva hist&oacute;rico&#150;cultural de las regiones. La geograf&iacute;a regional no escap&oacute; a la influencia l&oacute;gico positivista ni al desarrollo de la econom&iacute;a espacial de orientaci&oacute;n neocl&aacute;sica, en la que se privilegi&oacute; la explicaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de leyes generales por encima de la descripci&oacute;n de singularidades. La geograf&iacute;a retom&oacute; la tradici&oacute;n de la escuela de localizaci&oacute;n alemana y los estudios de polarizaci&oacute;n espacial. M&aacute;s tarde adopt&oacute; elementos de la nueva geograf&iacute;a econ&oacute;mica que, entre otras cosas considera el papel del territorio en el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de las regiones, y trata de explicar su existencia como ganadoras y perdedoras. Por otro lado, los enfoques sist&eacute;micos resaltan las dimensiones f&iacute;sica, ambiental, social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de la regi&oacute;n. Por su parte, los ge&oacute;grafos influidos por la econom&iacute;a pol&iacute;tica marxista asumieron el espacio como un constructo hist&oacute;rico y social, y destacaron fen&oacute;menos como el desarrollo desigual, la pobreza, la exclusi&oacute;n social, las crisis regionales, etc&eacute;tera. Por &uacute;ltimo, la propuesta posmodernista y posestructuralista hace referencia al espacio subjetivo, uno que depende de la experiencia individual, del lenguaje, las significaciones y representaciones. Se estudian las instituciones y los agentes de cambio. Desde esta perspectiva, lo local y regional, m&aacute;s que conceptos, son escenarios para la resistencia ante modelos de desarrollo dominantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo dos se ubica a la regi&oacute;n como categor&iacute;a y objeto de conocimiento, y se revisa las propuestas vinculadas a su definici&oacute;n, mientras que de forma paralela se presenta el concepto de regionalizaci&oacute;n. Esta revisi&oacute;n era ineludible, ya que el estudio de las regiones requiere una base conceptual s&oacute;lida para explicar los procesos espaciales de forma exitosa. Definir regi&oacute;n es una tarea delicada por el car&aacute;cter polis&eacute;mico del concepto y por su naturaleza multiescalar. No obstante, en este cap&iacute;tulo se rese&ntilde;a su devenir hist&oacute;rico de una forma concreta, es decir, de acuerdo con el uso mismo del t&eacute;rmino. Gasca Zamora se remonta al surgimiento de esta expresi&oacute;n en el mundo grecolatino, donde se le identific&oacute; con &aacute;mbitos mediados seg&uacute;n principios de orden y poder pol&iacute;tico. M&aacute;s tarde sirvi&oacute; de base de identidad en la formaci&oacute;n de los Estados naci&oacute;n europeos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conceptualizaci&oacute;n posterior de regi&oacute;n adquiri&oacute; apellido seg&uacute;n el criterio metodol&oacute;gico para identificarla. As&iacute; surgieron primero las regiones homog&eacute;nea y nodal o funcional. Las sist&eacute;micas se caracterizan por relaciones de tipo f&iacute;sico, social, cultural y econ&oacute;mico; las pol&iacute;ticas est&aacute;n en funci&oacute;n de intereses de apropiaci&oacute;n, dominaci&oacute;n y control, y se consideran constructos hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos e institucionales y las regiones plan o programa definen &aacute;mbitos de intervenci&oacute;n y gesti&oacute;n por parte de actores gubernamentales. Debido a esta variedad de definiciones, el autor acierta que no existen l&iacute;mites ni criterios definitivos que determinen la frontera de lo que es o representa una regi&oacute;n. Se&ntilde;ala adem&aacute;s que la regionalizaci&oacute;n est&aacute; en funci&oacute;n del tipo de regi&oacute;n o del fen&oacute;meno abordado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe la definici&oacute;n de regi&oacute;n cultural, particularmente atractiva y de uso arraigado entre los ge&oacute;grafos regionales. Est&aacute; definida por la subjetividad y percepci&oacute;n de los grupos sociales, y est&aacute; en funci&oacute;n de sus valores culturales. Es sugestiva para los economistas, en particular porque en la identificaci&oacute;n de procesos culturales se resaltan tambi&eacute;n lugares de especializaci&oacute;n econ&oacute;mica, de producci&oacute;n cultural y de servicios administrativos, y adem&aacute;s porque la elaboraci&oacute;n y empleo de ciertas t&eacute;cnicas y herramientas de producci&oacute;n as&iacute; como h&aacute;bitos de consumo marcan, sin duda, un efecto sobre el entorno, el cual en m&uacute;ltiples ocasiones no se toma en cuenta. De tal forma que algunas de las perspectivas de regi&oacute;n presentadas permiten comprender, por un lado, que los procesos econ&oacute;micos no son disociables de los aspectos sociales y culturales. Por otro, ayudan a entender el efecto de la intervenci&oacute;n de actores extraecon&oacute;micos en la organizaci&oacute;n del territorio y en el desarrollo regional. Entonces, la regi&oacute;n se puede concebir como un objeto de an&aacute;lisis, como un sujeto con capacidad propia de conducci&oacute;n o bien como materia de intervenci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a esto &uacute;ltimo, surge la ineludible pregunta de cu&aacute;l ha sido el papel del Estado y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la configuraci&oacute;n y el desarrollo regional en contextos espec&iacute;ficos. En el cap&iacute;tulo tres se revisan las estrategias espaciales de intervenci&oacute;n p&uacute;blica ocurridas en M&eacute;xico. El autor destaca c&oacute;mo los procesos hist&oacute;ricos, a trav&eacute;s de sus distintos actores y eventos, han configurado la organizaci&oacute;n regional actual en nuestro pa&iacute;s, as&iacute; como la praxis de la pol&iacute;tica p&uacute;blica de crecimiento. El hecho m&aacute;s relevante en este sentido es que, a pesar de la existencia de un sistema federal, en la pr&aacute;ctica se ha traducido en una gran centralizaci&oacute;n a lo largo de la historia. A principios del siglo pasado &eacute;ste fue un factor coadyuvante de una crisis pol&iacute;tica y social, que origin&oacute; una revoluci&oacute;n armada. Y aunque la Constituci&oacute;n reafirm&oacute; el car&aacute;cter republicano federal del pa&iacute;s, la tendencia centralizadora y la concentraci&oacute;n de atributos han persistido y mermado las competencias de estados y municipios. Ello ha definido las formas de intervenci&oacute;n p&uacute;blica, as&iacute; como el orden espacial existente en donde el gobierno federal ha sido actor clave.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este cap&iacute;tulo se hace un recuento de los intentos de analizar y organizar el territorio, con prop&oacute;sitos de gesti&oacute;n p&uacute;blica, desde los gobiernos posrevolucionarios, que otorgaron un lugar especial a la reorganizaci&oacute;n del espacio agrario en un pa&iacute;s predominantemente rural. El Estado mexicano se consolid&oacute; luego como instancia rectora del desarrollo, cuyo eje fue la industrializaci&oacute;n y urbanizaci&oacute;n. Con las iniciativas para regionalizar al pa&iacute;s, el Estado incidi&oacute; de manera directa en la localizaci&oacute;n de empresas y la conformaci&oacute;n de mercados de trabajo locales, as&iacute; como en la descripci&oacute;n de los perfiles de especializaci&oacute;n productiva en ciudades y regiones contribuyendo a la definici&oacute;n de una estructura dual y polarizada. Si bien hubo pol&iacute;ticas sectoriales que promovieron la articulaci&oacute;n territorial, lo &uacute;nico que consiguieron fue la creaci&oacute;n de enclaves productivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue en la d&eacute;cada de 1970 cuando las pol&iacute;ticas regionales y las estrategias de regionalizaci&oacute;n se institucionalizaron, y hubo esfuerzos descentralizadores para lograr un sistema m&aacute;s equilibrado. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas regionales adquirieron contenido al volverse expl&iacute;citas. Se pretendi&oacute; delegar capacidades y atribuciones, y favorecer &aacute;reas deprimidas. A pesar de que las iniciativas ocurrieron en el marco de un discurso descentralizador, en la pr&aacute;ctica los alcances y logros en materia de desarrollo regional fueron limitados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os ochenta, el modelo neoliberal desmantel&oacute; aparatos, programas y estructuras vinculadas a la planeaci&oacute;n. Esto llev&oacute; a agudizar los desequilibrios territoriales, y a consolidar uno donde numerosas regiones y ciudades se excluyeron de los circuitos econ&oacute;micos, y tuvieron problemas sociales graves. De forma contraria, la importancia creciente de las regiones ante procesos globalizadores estuvo acompa&ntilde;ada, en los a&ntilde;os noventa, por un debilitamiento de la pol&iacute;tica regional y una agenda gubernamental, en la que la descentralizaci&oacute;n pas&oacute; a segundo t&eacute;rmino. Las iniciativas y proyectos fueron m&aacute;s emblem&aacute;ticos que reales, mientras que los emprendidos antes quedaron inconclusos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de la acci&oacute;n del Estado o la carencia de ella, el efecto de la globalizaci&oacute;n ha delineado la estructura y el crecimiento regional en M&eacute;xico, como se analiza en el cap&iacute;tulo cuatro. En particular se revisan las formas de inserci&oacute;n/exclusi&oacute;n de territorios, as&iacute; como los mecanismos de articulaci&oacute;n/desarticulaci&oacute;n de ellos. Gasca Zamora tambi&eacute;n examina la estructura y din&aacute;mica econ&oacute;mica de las regiones, evidenciando de nuevo patrones de desarrollo desigual. Asimismo, aborda la transici&oacute;n del modelo basado en el mercado interno y una industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones, a uno sustentado en la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y la promoci&oacute;n de exportaciones. Dice que la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y el agotamiento del modelo interno, que llev&oacute; a una fuerte crisis econ&oacute;mica en los a&ntilde;os ochenta, explican en parte este cambio de paradigma. Agrega que las caracter&iacute;sticas de los modelos importador y exportador tuvieron efectos espec&iacute;ficos sobre el desarrollo urbano&#150;regional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La apertura defini&oacute; un patr&oacute;n territorial y de crecimiento, al favorecer s&oacute;lo a ciertos sectores, ciudades y zonas. Al perder fuerza, y replantear la pol&iacute;tica p&uacute;blica, el Estado deleg&oacute; en gran medida la conducci&oacute;n de los procesos urbano&#150;regionales al capital privado. La producci&oacute;n experiment&oacute; una desconcentraci&oacute;n relativa, debido a la constituci&oacute;n de plataformas exportadoras en sectores que eligieron instalarse en ciudades medias y peque&ntilde;as en el occidente y el norte. Esto perfil&oacute; un modelo territorial de tipo ex&oacute;geno, porque la din&aacute;mica de los espacios regionales estuvo supeditada al comportamiento del sector exportador, a su vez sustentado en gran medida en la inversi&oacute;n extranjera directa, la cual gener&oacute; un patr&oacute;n de concentraci&oacute;n en pocas entidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho patr&oacute;n se destac&oacute; como el modelo de econom&iacute;a abierta, al redefinir jerarqu&iacute;as urbanas nuevas y generar articulaciones para algunas regiones, esta vez al exterior; cre&oacute; una estructura polic&eacute;ntrica pero a&uacute;n m&aacute;s polarizada, ya que mientras algunas zonas emergieron y se posicionaron, al insertarse en la din&aacute;mica global, y se erigieron o consolidaron como ejes de desarrollo, en cambio las tradicionalmente m&aacute;s marginadas tuvieron escasas oportunidades en este sentido. Se acrecentaron las asimetr&iacute;as reflejadas en primera instancia en diferencias en la participaci&oacute;n de las regiones en el producto interno bruto nacional, en ritmos diversos de crecimiento econ&oacute;mico y en un proceso de divergencia regional. El autor se aleja de determinismos cuando define el modelo territorial emergente como diversificado y complejo. Sin embargo, sugiere patrones distintos derivados de la direcci&oacute;n que tomaron los procesos de inversi&oacute;n for&aacute;nea y comercio, en cuanto a sus decisiones de localizaci&oacute;n, y que definieron la distribuci&oacute;n espacial de las actividades econ&oacute;micas en el modelo exportador. Al evaluar el car&aacute;cter de las pol&iacute;ticas regionales, seg&uacute;n la apertura, enfatiza el hecho de que las estrategias de desarrollo urbano&#150;regional tuvieron serias limitaciones en su instrumentaci&oacute;n, a pesar de su revaloraci&oacute;n y replanteamiento, y de nuevo quedaron supeditadas a las disposiciones sectoriales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conclusi&oacute;n principal es que la globalizaci&oacute;n tuvo efectos desiguales en el territorio mexicano, en la medida en que se beneficiaron unas cuantas zonas, y se reforzaron las tendencias concentradoras del desarrollo de los a&ntilde;os anteriores. Adem&aacute;s, la integraci&oacute;n creciente de ciertos territorios a procesos globalizadores se tradujo en una integraci&oacute;n inter e intra regional escasa. En este escenario, M&eacute;xico se torn&oacute; m&aacute;s vulnerable al ampliar su dependencia de la econom&iacute;a estadounidense.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo final contiene una revisi&oacute;n de las propuestas de regionalizaci&oacute;n, que el autor considera m&aacute;s representativas desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico e institucional. &Eacute;stas difieren en su perspectiva te&oacute;rica y metodol&oacute;gica, pero &eacute;l las destaca porque todas se han orientado a ejercicios reales de an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas de las regiones, de su problem&aacute;tica, conformaci&oacute;n hist&oacute;rica, grado de desarrollo y las diferencias entre ellas, as&iacute; como a la elaboraci&oacute;n de proyectos de planeaci&oacute;n, ordenamiento y gesti&oacute;n, por lo tanto son referentes ineluctables. De esta revisi&oacute;n, Gasca Zamora concluye que resulta impostergable generar alternativas de regionalizaci&oacute;n y de aproximaciones metodol&oacute;gicas, tanto para el estudio de la regi&oacute;n como para la intervenci&oacute;n del desarrollo en M&eacute;xico, que reconozcan la diversidad, consideren las capacidades de los territorios y se mantengan en sinton&iacute;a con las aspiraciones de cada uno. Esto provocar&iacute;a sinergias entre actores y agentes de cambio, y ampliar&iacute;a las posibilidades de cooperaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y acci&oacute;n. Adem&aacute;s, es necesario establecer un marco jur&iacute;dico nuevo, que reconozca expl&iacute;citamente el enfoque regional del desarrollo y permita establecer programas y planes donde concurran actores p&uacute;blicos y privados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo hace aportaciones de gran valor para el campo de los estudios regionales, porque representa una base real de referencia en el esfuerzo de an&aacute;lisis desde una perspectiva interdisciplinaria. Si hubiera que ponerle una objeci&oacute;n, quiz&aacute; ser&iacute;a su brevedad, debido a la relevancia y multiplicidad de los temas abordados, sin embargo, la manera lac&oacute;nica con que consigue presentar las ideas se convierte al mismo tiempo en uno de sus atractivos principales. Por ello, es justo mencionar el valor did&aacute;ctico de este material, que sin perder rigor cient&iacute;fico presenta sus argumentos de manera sencilla y clara. A esta claridad de argumento se suma la inclusi&oacute;n de una cantidad nutrida de mapas, con las regionalizaciones enumeradas, los cuadros estad&iacute;sticos necesarios y de esquemas explicativos pertinentes de algunos de los temas tratados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contribuci&oacute;n fundamental de esta obra es que retoma la regi&oacute;n y regionalizaci&oacute;n, temas b&aacute;sicos para los cient&iacute;ficos sociales, sin cuya comprensi&oacute;n los an&aacute;lisis de la territorialidad social y econ&oacute;mica no tendr&iacute;an sentido. Adem&aacute;s, los discursos conceptual y te&oacute;rico expuestos se ubican en contexto con la historia, la realidad actual y los estudios de las regiones mexicanas y con la praxis de la pol&iacute;tica de su desarrollo. Aunado a ello, el autor analiza el efecto de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y dem&aacute;s procesos internacionales en la configuraci&oacute;n de una estructura regional interna, en la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas territoriales y de gesti&oacute;n regional. Es justamente esta integraci&oacute;n de material te&oacute;rico, metodol&oacute;gico y emp&iacute;rico otro aporte de este texto, que conforma una base relevante para analizar el estado actual, los cambios y los retos futuros de las regiones de M&eacute;xico, as&iacute; como estudiar su desarrollo desde una visi&oacute;n de cooperaci&oacute;n entre disciplinas.</font></p>      ]]></body>
</article>
