<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3569</journal-id>
<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CONfines relacion. internaci. ciencia política]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3569</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, División de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-35692015000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pulgarcita]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Gasperin Gasperin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rafael Modesto]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Departamento de Filosofía y Ética ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Monterrey Nuevo León]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<numero>21</numero>
<fpage>149</fpage>
<lpage>153</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-35692015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-35692015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-35692015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pulgarcita</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Modesto De Gasperin Gasperin</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Serres, M. (2013). <i>Pulgarcita</i>. Traducci&oacute;n de Vera Waskman. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. Colecci&oacute;n Tezontle. ISBN 9 789505 579761 (r&uacute;stica)</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;Ad&oacute;nde van las palabras que no se quedaron?    ]]></body>
<body><![CDATA[<br></i> <i>&iquest;Ad&oacute;nde van las miradas que un d&iacute;a partieron?    <br></i> <i>&#91;...&#93; &iquest;Y a d&oacute;nde van?    <br></i> <i>&iquest;Ad&oacute;nde van?</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">S. Rdz.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de <i>Variaciones sobre el cuerpo</i>, publicada en el 2011, vio la luz, en las entra&ntilde;as de la imprenta del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, y gracias a la traducci&oacute;n de Vera Waskman, el texto de Michel Serres que presenta un reto para la comprensi&oacute;n del cambio en la &eacute;poca actual. Nos referimos al libro <i>Pulgarcita</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se preguntar&aacute; el lector de esta rese&ntilde;a &iquest;por qu&eacute; puede ser tan significativo un texto que narre a la perspectiva de los j&oacute;venes ante el cambio, as&iacute; como la manera de vivir juntos, la manera de ser y de conocer? La respuesta no se hace esperar cuando notamos que estamos frente a un cambio de Era a la que el autor hace llamar "la tercera revoluci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anteceden a esta tercera revoluci&oacute;n &#150;guiada por el auge de las nuevas tecnolog&iacute;as&#150; el paso de lo oral (primera revoluci&oacute;n) a lo impreso (segunda revoluci&oacute;n). Desde el t&iacute;tulo de la obra se atisba la intensidad del texto, ya que Serres llama <i>Pulgarcita</i> a este nuevo personaje cuya caracter&iacute;stica principal es "la maestr&iacute;a con la que los mensajes brotan de los pulgares del personaje" (Contraportada).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su larga trayectoria acad&eacute;mica como fil&oacute;sofo y ensayista, el autor es considerado entre los pensadores actuales (2015) que pone en perspectiva una visi&oacute;n del mundo que asocia las ciencias y la cultura tradicionalmente vistas por separado. Recordemos la tesis de C. P. Snow sobre las dos culturas donde se romp&iacute;a la comunicaci&oacute;n entre las ciencias y las humanidades y se pon&iacute;a en riesgo la pretendida y naciente interdisciplinariedad de mediados del siglo pasado para convocar al nacimiento de las nuevas formas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuevas formas que ponen en discusi&oacute;n y perspectiva a la sociedad en su conjunto, desde la educaci&oacute;n, el trabajo y las empresas, hasta la salud, el derecho y la pol&iacute;tica. Matices y texturas que nacen para conformar nuevamente las instituciones y, con ello, la forma de ser y tener en el siglo XXI.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pulgarcita no sabe de vacas, carneros o nidos en los &aacute;rboles, pues ha abandonado su relaci&oacute;n con el sector primario &#150;la tierra&#150;. Naci&oacute; en la ciudad. Pertenece a la <i>Polis</i> que se llen&oacute; de habitantes iguales a ella. Ha visto c&oacute;mo las relaciones humanas han variado en su trato por la construcci&oacute;n del sector secundario, el de la transformaci&oacute;n, cuyas libertades o igualdades se han trastocado en formas totalitarias e ideol&oacute;gicas y han abandonado su supuesta pretensi&oacute;n humanista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pulgarcita, quien se reproduce ahora en un tercearismo de servicios, tampoco sabe de formas productivas naturales que se eficientan para dar respuesta a la creciente demanda econ&oacute;mica pol&iacute;tica y social. Ella fue programada, no como sus padres que fueron concebidos a ciegas (p. 17); est&aacute; obligada a la interculturalidad que la sienta en la mesa virtual de la aldea globalizada con el poder de sus pulgares, no al multiculturalismo, ni a la necesidad de los organismos supranacionales del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder del dedo &iacute;ndice sobre "el bot&oacute;n rojo" que har&iacute;a estallar la Tercera Guerra Mundial se convirti&oacute; en los pulgares de la aldea global donde Pulgarcita juega, por medio de las im&aacute;genes y la diversidad de pantallas, a las redes sociales que la convierten en el centro de su micro universo y la elevan al nivel de una luminosa y solipsista estrella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encubierta bajo el formato que ha reducido a 7 segundos su atenci&oacute;n sobre una imagen, y a 15 segundos su velocidad de respuesta, habita un universo ling&uuml;&iacute;stico donde la palabra muerte y las im&aacute;genes de cad&aacute;veres son las m&aacute;s repetitivas en tanto ha sido obligada a presenciar desde sus doce a&ntilde;os m&aacute;s de 20 mil cr&iacute;menes (Serres, p. 20).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los j&oacute;venes ya no habita (n) el mismo espacio y no le teme (n) a la misma muerte. La lengua cambi&oacute;, la labor mut&oacute; (Serres, pp. 21&#45;23). Desde mediados del siglo XX (60's) la fusi&oacute;n social de sus padres no gener&oacute; la fuerza para mantener la uni&oacute;n, ellos se obnubilaron en la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a, entramparon su &eacute;tica en el poder del Estado y del Mercado y, con ello, contribuyeron a generar una fisi&oacute;n que dej&oacute; desnuda a Pulgarcita, sin un lazo social que ella ahora intenta inventar desde sus pulgares en la aldea global con nuevas relaciones sin edificios, patios de recreo, salones de clase, anfiteatros, campus, bibliotecas, laboratorios, incluso saberes... (p. 26).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo el modelo de una anarqu&iacute;a deliberada no lineal y con un sistema distribuido no conmutativo de conocimiento, Pulgarcita vive desconcentrada, perif&eacute;rica, auto marginal y eso la muestra como una imagen singularizada. Tiene la libertad de responder y la igualdad para ser correspondida, mientras tanto, crea una fraternidad basada en el pensamiento d&eacute;bil que solo muestra su fuerza cuando esta debe ser escuchada como colectivo, como aldea, como una sola voz... Tras ello vuelve a su acron&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora la cabeza descabezada de Pulgarcita ya no tiene que trabajar duro para aprender el saber, puesto que ah&iacute; est&aacute; arrojado, ante ella, objetivo, recolectado, colectivo, accesible para cuando se desea, ya se ha sometido a revisi&oacute;n y control m&aacute;s de diez veces; Pulgarcita puede, entonces, volver hacia el mu&ntilde;&oacute;n de su ausencia que sobrevuela su cuello cortado (p. 39).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Sabremos distinguir entre lo antiguo y lo viejo? ("Lo duro y lo blando", p. 40); &iquest;podremos prescindir de todo lo que la imprenta nos dej&oacute; derramado sobre papel? ("El espacio de la p&aacute;gina", p. 41); &iquest;nos bastar&aacute;n las pantallas? ("Nuevas tecnolog&iacute;as", p. 42); &iquest;d&oacute;nde quedar&aacute;n los m&uacute;sculos del cuerpo? ("Una breve historia", p. 44); &iquest;d&oacute;nde reside el estado de conciencia? ("Pulgarcita medita", p. 45); &iquest;qui&eacute;n ser&aacute; la voz de los sin voces? ("Voces", p. 46); &iquest;habr&aacute; portavoz? ("La oferta y la demanda", p. 48); &iquest;habremos de quedar callados? ("Los petrificados", p. 50); &iquest;qui&eacute;n ser&aacute; qui&eacute;n en la caverna de Plat&oacute;n? ("La liberaci&oacute;n de los cuerpos", p. 51) &iquest;qui&eacute;n ocupar&aacute; la ausencia poder? ("Movilidad: Conductor y pasajero", p. 52) &iquest;habr&aacute; due&ntilde;os de la transversalidad? ("La tercera instrucci&oacute;n", p. 54); &iquest;d&oacute;nde residen las posibilidades de la anarqu&iacute;a deliberada? ("Lo disparatado contra la clasificaci&oacute;n", p. 55); &iquest;habremos dado fin a la quimera de los universales? ("El concepto abstracto", p. 58).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas son algunas preguntas a las que Michel Serres nos conduce de la mano de Pulgarcita en el apartado sobre la escuela. Solo queda al libro de Selles ofrecer un tributo, "elogio", en t&eacute;rminos de Serres, a las narrativas de la fantas&iacute;a, a la tumba del trabajo, a los hospitales, a las voces humanas, a las redes, a las estaciones de los aeropuertos, a la incompetencia, a la marqueter&iacute;a, al tercer soporte, al nombre de la guerra, al algoritmo procedimental, a la emergencia, al pasaporte y a la imagen de la sociedad de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal tributo se da para que las formas tradicionales de comunicaci&oacute;n que le precedieron imaginen desde sus nuevos matices sin olvidar que el presente de Pulgarcita, si bien se abre y cierra desde los pulgares de sus manos, es posible gracias a ellas. Por ello, gracias a la cuerda del trompo que lo posibilita para quedar est&aacute;tica desde donde espera para generar un nuevo impulso, es la cuerda que da cuerda, es hilo que envuelve y desenvuelve, es la tensi&oacute;n que impulsa hasta el cansancio del rodante y lo retoma, lo envuelve y lo vuelve a constituir en nuevas formas digitales para que Pulgarcita pueda accesar las redes de la aldea global.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias al ocio, al aburrimiento de Pulgarcita, ella se desafana y vuelve sobre s&iacute; descubri&eacute;ndose harta y cansada en este doble callej&oacute;n sin salida (p. 68). A pesar de ese &aacute;mbito en el que Pulgarcita se mueve, Selles pide la presencia del dolor que habita en los contextos de la as&eacute;ptica bata blanca, recordando a los sabios ricos y poderos del mundo que no evitan estos lugares de sufrimiento, conmiseraci&oacute;n, c&oacute;lera, angustia, gritos y l&aacute;grimas, ruegos a veces, exasperaci&oacute;n &#91;...&#93; porque ese es el ruido de fondo, el sonido de la voz humana a la que recubren nuestros discursos y ch&aacute;charas (p. 70).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, sucede que, por primera vez en la historia, se puede o&iacute;r la voz "enredada" de todos (p. 71). Sin embargo, en realidad, Pulgarcita vive y recibe el continuo reproche por el uso de sus pulgares. Estas reprimendas son muestra de la incapacidad que sus antecesores generacionales tuvieron para generar las condiciones de vida buena y justa del siglo XX y que han impactado el siglo XXI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy d&iacute;a, en la aldea global, cada cual carga sobre su propia imagen sus mentiras o constructos de identidad. Ya no queremos coagular nuestras asambleas con sangre. Lo virtual, al menos, evita ese aspecto carnal (p. 75).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serres apunta que, en la noci&oacute;n de <i>Homo Viator</i> que va y viene, va y viene, va y viene... Pulgarcita viaja sobre un tapiz diverso que surca el cielo y pavimenta su espacio con una marqueter&iacute;a dispar (p. 78) que la hace &uacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es innegable que Pulgarcita vive en la <i>presunci&oacute;n de competencia</i> que le dio el derecho de voto participativo (p. 80): ahora el lugar es de todos porque no hay lugar. La competencia se ha funcionalizado y se manifiesta en forma jer&aacute;rquica y plural, solo como espect&aacute;culo, luz e imagen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la aldea global, los seres humanos competentes se parecen a las estrellas del firmamento cuya luz seguimos recibiendo, pero que, por el conocimiento de la astrof&iacute;sica, sabemos que murieron hace mucho tiempo (p. 80). De hecho, Pulgarcita vive en el caleidoscopio de las relaciones que cambian a cada momento, cada intento por salir desde s&iacute; misma para ir hacia los dem&aacute;s la vuelve a atrapar. Trata de quedarse sola y la imagen la arrebata; trata de guardar silencio y la ciudadan&iacute;a exige su voz; trata de no ver y los ojos le surgen como los de los gatos en la oscuridad. &iquest;Acaso se reduce a un estado de cosas tal que todo intento de simplificarla la complica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s claras de Pulgarcita es la de ser un dato. Por ello la buscan, vale, decide, se agrupa, pertenece, se estratifica, la consultan, la "<i>stokean</i>", opina, se distribuye, vota, adquiere significado y se esfuma en cualquier momento. Y al final del d&iacute;a es libre al no convertirse en un indicador estad&iacute;stico y por ello es un dato que nada indica. Es un "<i>like</i>" m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pulgarcita resulta ser un soldado an&oacute;nimo al que le han levantado un monumento. Tiene un sitio en la historia, es el or&aacute;culo griego al Dios desconocido y desde el cual puede construirse cualquier narrativa en cuanto es vac&iacute;o y cuenca virtual. Es un c&oacute;digo para <i>tal</i> estudiante, este paciente, este obrero, este campesino, este elector, este transe&uacute;nte, este ciudadano... <i>An&oacute;nimo, por cierto, pero individuado</i> (p. 88). No singularizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a Pulgarcita la objetividad, la colectividad, la tecnolog&iacute;a, la organizaci&oacute;n, entre otras, han dejado de ser formas totalitarias, hip&oacute;stasis de adjetivos convertidos en esencias para solo cumplir su funci&oacute;n procedimental. Mientras el GPS existencial funcione, el camino incierto tiene sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; mismo, gracias a Pulgarcita, recuperamos el valor del reconocimiento de lo global y que hacen valer al esclavo que al preguntarse es capaz de llegar al conocimiento de las formas puras del conocimiento. No es necesario saber; lo suficiente para resolver la emergencia de vivir es poseer un procedimiento para buscar las formas y cuidar las actitudes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pulgarcita nos conduce a elogiar el c&oacute;digo que posibilita el acceso a las redes y con ello a la cultura digitalizada, a la realidad aumentada que se ha convertido en la cultura del siglo XXI. Ahora el c&oacute;digo es el viviente singular. &iquest;Qui&eacute;n soy, yo, &uacute;nico, individuo? Una cifra indefinida, descifrable, indescifrable, abierta y cerrada, social y privada, accesible&#45;inaccesible, &iacute;ntima, secreta a veces y al mismo tiempo desconocida para s&iacute; y que se exhibe p&uacute;blicamente (p. 92).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Pulgarcita es el pasaporte que nos hace miembros de la aldea global, aunque siempre nacidos en nuestra aldea local, nos constituye abiertos y cerrados, mundiales y perif&eacute;ricos, mundanos y trascendentes, seculares y religiosos en el mismo d&iacute;a y en los diversos ritos. Sujeto, s&iacute;; objeto; s&iacute; (p. 94).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pulgarcita habita y construye Babel. Patrimonio oral de la humanidad. Sin Torre.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Modesto De Gasperin Gasperin.</b> Tiene un Pos Doctorado en Filosof&iacute;a y un Doctorado en Ciencias Humanas. Sus &uacute;ltimas publicaciones son: <i>Narraciones &eacute;ticas desde la Modernidad y la Posmodernidad</i>. (De Gasperin; J.C. V&aacute;squez, Plaza y Vald&eacute;s, Madrid); <i>Hacia los nuevos horizontes de la plenitud humana</i> (L.E Coyotzi; R. De Gasperin; N. Bilbeny, Ediciones liblio, Monterrey. N.L); y Testimonio de Carlos fuentes respecto a la globalizaci&oacute;n y los sistemas de creencias. (Revista <i>En&#45;Claves</i>, Tecnol&oacute;gico de Monterrey). Es profesor de tiempo completo en el Departamento de Filosof&iacute;a y &Eacute;tica del Tecnol&oacute;gico de Monterrey, Campus Monterrey.</font></p>      ]]></body>
</article>
