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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Bolivia: memoria, insurgencia y movimientos sociales</b></i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Ernesto Ichuta Nina*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Maristella Svampa y Pablo Stefanoni, Buenos Aires, Clacso&#45;El Colectivo, 2007, 272 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Candidato a doctor en Sociolog&iacute;a por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Maestro en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Becario investigador por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. </i>Correo electr&oacute;nico: &lt;<a href="mailto:carlosernesto75@hotmail.com">carlosernesto75@hotmail.com</a>&gt;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pocos libros se han referido de manera seria a la crisis sociopol&iacute;tica en Bolivia que auspici&oacute; el ascenso de Evo Morales al poder. Al contrario, despu&eacute;s de dicho acontecimiento se desarroll&oacute; una especie de <i>evoman&iacute;a</i> en algunos c&iacute;rculos acad&eacute;micos seducidos por la idea de analizar las capacidades y limitaciones del primer presidente "ind&iacute;gena" del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese &aacute;mbito de curiosidades, las definiciones de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de Morales han sido tanto simplistas como complejas. Una caracterizaci&oacute;n de ellas nos desviar&iacute;a del prop&oacute;sito de esta rese&ntilde;a; sin embargo, podemos identificar tres percepciones dominantes. En primer lugar, la que le otorga al indigenismo una capacidad rupturista neocolonial; algunos autores ven la instauraci&oacute;n de un proceso revolucionario en el pa&iacute;s, en el que el sujeto ind&iacute;gena casi homogeneizar&iacute;a, el complejo social boliviano (Dunkerley, 2007; Canessa, 2007; Stefanoni y Alto, 2006). En segundo lugar, otros autores echan a perder el sentido de la historia al acusar al gobierno de Morales de populista, con lo que desprecian el poder pol&iacute;tico del movimiento popular que dio origen a la crisis pol&iacute;tica de 2000 a 2005 y a ese gobierno (Laserna, 2007). Un tercer grupo de autores magnifica en Morales las oportunidades para el resurgimiento o la aparici&oacute;n de la izquierda latinoamericana (Touraine, 2006). Este t&eacute;rmino, como el de populismo, tiene la virtud de negar el papel protag&oacute;nico de las masas populares que hicieron posible la generaci&oacute;n de opciones pol&iacute;ticas  de car&aacute;cter popular y alternativo ante un r&eacute;gimen pol&iacute;tico excluyente y vigente por 20 a&ntilde;os, denominado: <i>democracia pactada.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Bolivia: memoria, insurgencia y movimientos sociales,</i> coordinado por Maristella Svampa y Pablo Stefanoni, recoge de alguna manera ese conjunto de interpretaciones y, por tanto, ofrece una visi&oacute;n de los problemas del pa&iacute;s desde la perspectiva de su complejidad. Su virtud radica en el enfoque metodol&oacute;gico que, seg&uacute;n expresa Svampa en su presentaci&oacute;n ("Los m&uacute;ltiples rostros de Bolivia"), consiste en una lectura del proceso pol&iacute;tico en torno a una mirada de la memoria larga de las luchas sociales, y de la memoria corta de la crisis sociopol&iacute;tica ocurrida entre 2000 y 2005, entendidas como condiciones para la emergencia y configuraci&oacute;n del gobierno de Morales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El sentido de la memoria corta</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos enfocados a referir la memoria corta de las luchas sociales empiezan con el art&iacute;culo de Herv&eacute; Do Alto, "Cuando el nacionalismo se pone el poncho. Una mirada retrospectiva a la etnicidad y la clase en el movimiento popular boliviano (1952&#45;2007)", que ofrece una revisi&oacute;n exhaustiva del modo como el problema ind&iacute;gena fue madurando en expresiones pol&iacute;ticas. Seg&uacute;n el autor, el campesinado emerger&iacute;a como un actor pol&iacute;tico de primer rango en torno a la revalorizaci&oacute;n de la identidad ind&iacute;gena, la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a estatal sobre los recursos naturales y la defensa del cultivo de la coca. La convergencia de esos elementos devendr&iacute;a de la organizaci&oacute;n sindical campesina y del cuestionamiento y las contradicciones provocadas por la revoluci&oacute;n nacionalista de 1952. Sin embargo, en esta explicaci&oacute;n se encuentra el enfoque grandilocuente del problema ind&iacute;gena, que eclipsa la pluralidad de actores tambi&eacute;n fundamentales en la emergencia de opciones contestatarias. Su lectura del problema ind&iacute;gena es definida por aquello que podemos denominar actores pol&iacute;ticos oficiales del indigenismo: el katarismo, con un campo de acci&oacute;n electoral y sindical, que los campesinos no reconocen como propios. Precisamente, ambos modos de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica son fundamentales en la organizaci&oacute;n del gobierno de Morales, en el que ocupan un espacio primordial las posiciones m&aacute;s afines a la democracia liberal y al integracionismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se esperaba que el &aacute;mbito de confrontaci&oacute;n, convergencia y deliberaci&oacute;n de las distintas posiciones y expresiones pol&iacute;ticas fuera la Asamblea Constituyente realizada entre 2005 y 2006. Sin embargo, en &eacute;sta se desvirtu&oacute; la deliberaci&oacute;n, como lo hacen notar Patricia Ch&aacute;vez y Dunia Mokrani en su texto "Los movimientos sociales en la Asamblea Constituyente: hacia la reconfiguraci&oacute;n de la pol&iacute;tica". Esto se debi&oacute; a que la Asamblea se convirti&oacute; en algo parecido a una instancia parlamentaria ya que el gobierno y los partidos llegaron a dictar l&iacute;nea sobre los constituyentes, con lo que sacrificaron su car&aacute;cter plenipotenciario y eliminaron del debate los temas que afectaban a sus partidarios. Pero poco nos dicen las autoras sobre las causas de ese problema. Desde nuestro punto de vista, ello se deber&iacute;a al hecho de que en su visi&oacute;n de la memoria corta se pone mayor atenci&oacute;n a las demandas de los sectores populares y no a la naturaleza de la emergencia del Movimiento al Socialismo. &Eacute;ste, como una opci&oacute;n pol&iacute;tica del sistema, a pesar de su lucha contra la oligarqu&iacute;a, se erigi&oacute; como una agencia institucional y, por tanto, expres&oacute; intereses particulares. Fue, sin embargo, una opci&oacute;n popular al recoger las aspiraciones populares, recurriendo a las mismas reglas del juego pol&iacute;tico democr&aacute;tico que hab&iacute;a cuestionado. Sobre esas reglas se organiz&oacute; la Asamblea Constituyente y los partidos pol&iacute;ticos desplazaron el poder de los movimientos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a lo anterior, asumir que el de Morales sea un gobierno de los movimientos sociales, como se publicita, supone negar la l&oacute;gica del conflicto entre la forma movimiento y la forma partido, as&iacute; como sus distintas naturalezas. En alg&uacute;n sentido, el trabajo de Pablo Stefanoni, "Las tres fronteras de la revoluci&oacute;n de Evo Morales", aclara cuestiones referidas a ese problema. El autor se encarga de desentra&ntilde;ar la orientaci&oacute;n que ha ido tomando el gobierno y en ello identifica ciertas limitaciones al cambio. Precisamente, la radicalidad democr&aacute;tica de los movimientos sociales no encontrar&iacute;a asidero en la forma de actuar del gobierno debido a su tendencia a la moderaci&oacute;n y su car&aacute;cter de agente de poder. No obstante, el factor ind&iacute;gena ofrece muestras de la necesidad de estos sectores de rebasar al gobierno, pero ello no supone que el gobierno intente llevar adelante una revancha social porque se encontrar&iacute;a lejos de postular un etnofundamentalismo y una forzada indianizaci&oacute;n, aunque este factor sigue existiendo como problema y ha originado la demanda de autonom&iacute;a de parte del departamento m&aacute;s rico del pa&iacute;s: Santa Cruz de la Sierra. Concebida esta demanda como separatista, el autor muestra tibieza para explicar la naturaleza de esa demanda, en funci&oacute;n de su defensa del gobierno que, seg&uacute;n &eacute;l, fomentar&iacute;a la profunda democratizaci&oacute;n de la sociedad. Es decir, la l&oacute;gica del cambio esgrimida por el gobierno supondr&iacute;a una politizaci&oacute;n del problema de la democracia y no la proyecci&oacute;n de nuevas alternativas. Por ello, no habr&iacute;a ni siquiera posibilidades para el establecimiento de un modelo econ&oacute;mico posneoliberal, sino solamente para la reposici&oacute;n del papel del Estado a partir de la moderaci&oacute;n del capitalismo de Estado. Por tanto, las limitaciones del proceso revolucionario radicar&iacute;an en el neodesarrollismo y el multiculturalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aspecto cuestionable de la interpretaci&oacute;n de Stefanoni es que mira los problemas bolivianos a partir de un complejo obsesivamente indigenizado, al grado que ello le impide apreciar qu&eacute; hay m&aacute;s all&aacute; de la contraposici&oacute;n blancos&#45;ind&iacute;genas. Desde ese complejo, el autor afirma que Bolivia vive un proceso de cambio profundo y que incluso Morales representar&iacute;a la realizaci&oacute;n de una revoluci&oacute;n social y cultural, y que el gobierno ser&iacute;a la expresi&oacute;n de una izquierda ind&iacute;gena y nacionalista. Semejante eclecticismo conceptual lleva por necesidad a la pregunta: &iquest;qu&eacute; orientaci&oacute;n asume finalmente el gobierno?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La acentuaci&oacute;n de lo ind&iacute;gena en la lectura de la pol&iacute;tica actual tiene su raz&oacute;n de ser en la expresi&oacute;n de los grupos de migrantes aymaras, en el conflicto pol&iacute;tico registrado en el pa&iacute;s, y cuyo nido de vida es la ciudad de El Alto de La Paz. El trabajo de Florencia Puente y Francisco Longa, "El Alto, los dilemas del indigenismo urbano", precisamente brinda explicaciones sobre el proceso de reinterpretaci&oacute;n de lo ind&iacute;gena a partir de esa poblaci&oacute;n. Desde la &oacute;ptica de estos autores, el conflicto &eacute;tnico habr&iacute;a sido el eje para la liberaci&oacute;n, en la medida en que el origen &eacute;tnico funcion&oacute; como componente identitario homogeneizante. El problema de esta interpretaci&oacute;n es que supone en lo ind&iacute;gena una pureza no justificable desde el punto de vista de la inserci&oacute;n de estos grupos en las redes de intercambio social, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y cultural, aunque sea de manera obligatoria, que no corresponden a sus usos y costumbres. Tal exageraci&oacute;n los conduce a querer demostrar la contradicci&oacute;n entre lo moderno y lo no moderno, que finalmente habr&iacute;a sido la expresi&oacute;n de la lucha. Sin embargo, no se puede cuestionar lo moderno sin haber experimentado su perversidad, por lo que la pureza expresada por estos autores queda en entredicho. El Alto no es una aldea ind&iacute;gena, es una poblaci&oacute;n sometida a las contradicciones del atraso y la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese cuestionamiento se puede justificar en el trabajo de Francisco Longa y Pablo Stefanoni, "Entrevista a Abraham Bojorquez: el hip hop es un arma, una forma de hacer pol&iacute;tica". A pesar de su sencillez, &eacute;ste podr&iacute;a considerarse el principal aporte de la primera parte del libro, pues a partir de la entrevista al hiphopero aymara Bohorquez, cuyo apellido precisamente denota impureza ind&iacute;gena, se expresa la reconfiguraci&oacute;n cultural y la relevancia del problema ind&iacute;gena a partir de 206 otros c&aacute;nones. En este trabajo la expresi&oacute;n art&iacute;stica de tipo <i>posmoderno</i> desempe&ntilde;a un papel fundamental entre la posibilidad de cerraz&oacute;n de las fronteras identitarias y la transculturizaci&oacute;n de lo ind&iacute;gena, por medio de un arma de expresi&oacute;n art&iacute;stica no aymara. Eso, en otras palabras, ejemplifica la configuraci&oacute;n de lo posmoderno, en tanto demanda de una modernizaci&oacute;n integradora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El sentido de la memoria larga</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos trabajos constituyen la segunda parte del libro, referida a la explicaci&oacute;n del transcurrir hist&oacute;rico de la lucha de los sectores excluidos pol&iacute;tica, social, econ&oacute;mica y culturalmente. En primer lugar, el texto del vicepresidente &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, "Marxismo e indigenismo", resulta devastador para ver la forma en la que la izquierda se habr&iacute;a reorientado a partir de la problematizaci&oacute;n de lo ind&iacute;gena. En este cap&iacute;tulo se puede observar que ese proceso no ha encontrado, sin embargo, una clara soluci&oacute;n, pues el gobierno carece de visi&oacute;n alternativa y manifiesta un extrav&iacute;o ideol&oacute;gico. Por ello, lo ind&iacute;gena y su revalorizaci&oacute;n ser&iacute;an el &uacute;nico elemento de justificaci&oacute;n de un gobierno del cambio. De cierto modo, Garc&iacute;a avala la ruta tomada por el gobierno, al descifrar la forma en la que las &eacute;lites intelectuales, a nombre de los oprimidos, llegar&iacute;an a ocupar el lugar de la "vanguardia del cambio pol&iacute;tico", en el que estar&iacute;a incluido &eacute;l. Esto har&iacute;a improcedente el marxismo y el indianismo, dado que reniega de su imposibilidad de hechura en la realidad del pa&iacute;s, por lo que el vicepresidente se da a la tarea de teorizar sobre la revoluci&oacute;n ind&iacute;gena desde una perspectiva meramente cultural e intelectualoide.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo revolucionario, de ese modo, terminar&iacute;a siendo improcedente. Esto es tematizado, en segundo lugar, por Luis Tapia, en su art&iacute;culo: "Bolivia: ciclos y estructuras de la rebeli&oacute;n". El autor intenta ofrecer un nuevo sentido del concepto de rebeli&oacute;n, adecuado a la realidad pol&iacute;tica que vivi&oacute; el pa&iacute;s antes de la ascensi&oacute;n de Morales al poder. &Eacute;ste ser&iacute;a un proceso de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica que instaura una crisis pol&iacute;tica estatal y cancela de modo parcial o total la autoridad de las leyes y el gobierno a partir de una fuerza resistente que a veces se proyecta como base de otra forma de gobierno y sistema de autoridades. En esta definici&oacute;n se encuentra un paralelismo con el concepto de revoluci&oacute;n, y quiz&aacute; la pretensi&oacute;n del autor sea justificar la forma en la cual se habr&iacute;a producido un cambio a partir del gobierno de Morales. Pero hay serias razones para dudar de la aserci&oacute;n del concepto de rebeli&oacute;n como precondici&oacute;n de lo revolucionario porque Morales fue elegido presidente bajo las mismas leyes y las mismas condiciones sist&eacute;micas que los movimientos sociales hab&iacute;an cuestionado en la crisis. M&aacute;s all&aacute; de la forma partido, no hubo otra alternativa ni otras condiciones pol&iacute;ticas que permitieran el derrumbe de la democracia electoral y la instauraci&oacute;n de una nueva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente bajo las condiciones en las cuales funciona el gobierno de Morales, las posibilidades de las alternativas ser&iacute;an limitadas, a pesar de sus esfuerzos. Adem&aacute;s, el gobierno no debe encarar solamente los conflictos generados en los sectores de oposici&oacute;n, sino tambi&eacute;n los que se gestan en su interior. Esto se manifiesta en los discursos de Morales que se incluyen en los anexos del libro. El discurso pronunciado en la transmisi&oacute;n del mando presidencial, donde Morales expresa: "Mandar&eacute; obedeciendo al pueblo", puede ser considerado precisamente como la proyecci&oacute;n del cambio. Sin embargo, en sus palabras ante el XII Congreso Ordinario de la Federaci&oacute;n Sindical &Uacute;nica de Trabajadores Campesinos de Cochabamba se manifiestan las primeras limitaciones, corroboradas en su declaraci&oacute;n de la "Tercera y definitiva nacionalizaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las aristas incomprendidas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las consideraciones hechas a cada art&iacute;culo, el libro que rese&ntilde;amos tiene la virtud de ofrecer, entre l&iacute;neas, la posibilidad de lectura de la l&oacute;gica del conflicto en un gobierno que, a pesar de su votaci&oacute;n obtenida en 2005 (53.7%), no ha podido ganar todo. Al contrario, la acentuaci&oacute;n de sus caracteres ha permitido generar tensi&oacute;n y una mayor polarizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica en el pa&iacute;s. Pero, como se ha hecho costumbre en otras publicaciones, el libro parte de dos aspectos que a nuestro juicio son discutibles y equivocados. El primero es su visi&oacute;n magn&iacute;fica de la contemporaneidad boliviana que le asigna al tema &eacute;tnico la responsabilidad hist&oacute;rica del cambio en el pa&iacute;s, olvidando todo el entretejido social, y que los mismos autores reconocen entre l&iacute;neas, citando de remate a Ren&eacute; Zavaleta Mercado respecto a la condici&oacute;n social abigarrada del pa&iacute;s. Esa magnificencia impide ver las particularidades de la lucha, y de pronto uno se encuentra con que los responsables de la crisis pol&iacute;tica fueron los pueblos campesinos e ind&iacute;genas, 208 y no el movimiento popular en su conjunto. Quiz&aacute; esa interpretaci&oacute;n de los problemas bolivianos no resulte rara, sin embargo, puesto que es extranjerizada, y lleva el complejo de mirar los problemas sociales con ojos de antrop&oacute;logos del <i>apartheid.</i> El segundo problema es el referido a la falta de definici&oacute;n de soluciones, con base en la anterior condici&oacute;n, pues uno no se explica el por qu&eacute; si el ascenso del problema ind&iacute;gena pareci&oacute; tan auspicioso y rupturista, el gobierno de ahora se asemeja m&aacute;s a uno de tipo clasemediero, que arrincon&oacute; o supedit&oacute; el sentido &eacute;tnico a lo meramente simb&oacute;lico y lo personaliz&oacute; en la figura del ahora presidente del pa&iacute;s.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Canessa, Andrew. 2007 "Who is Indigenous? Self identification, indigeneity, and claims to justice in contemporary Bolivia", en <i>Urban Anthropology,</i> vol. 36, n&uacute;m. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6120857&pid=S1870-2333200900020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dunkerley, James. 2007 "Evo Morales, the 'Two Bolivias', and the Third Bolivian Revolution", en <i>Journal of Latin American Studies,</i> vol. 39, n&uacute;m. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6120859&pid=S1870-2333200900020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laserna, Roberto. 2007 "El caudillismo fragmentado", en <i>Nueva Sociedad,</i> n&uacute;m. 209.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6120861&pid=S1870-2333200900020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stefanoni, Pablo y Herv&eacute; do Alto. 2006 <i>La revoluci&oacute;n de Evo Morales. De la coca al palacio,</i> Buenos Aires, Capital Intelectual.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6120863&pid=S1870-2333200900020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Touraine, Alain. 2006 "Entre Bachelet y Morales, &iquest;existe una izquierda en Am&eacute;rica Latina?", en <i>Nueva Sociedad,</i> n&uacute;m. 205, septiembre&#45;octubre, pp. 46&#45;55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6120865&pid=S1870-2333200900020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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