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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Cantar a los narcos</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Olmos Aguilera</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Juan Carlos Ram&iacute;rez&#45;Pimienta Miguel Olmos Aguilera (Colecci&oacute;n Temas de Hoy) Grupo Planeta Ciudad de M&eacute;xico, 2011</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>El Colegio de la frontera Norte.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/cultural/v2n2/a11f1.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Cantar a los narcos,</i> de Juan Carlos Ram&iacute;rez&#45;Pimienta, es de gran ayuda para entender la realidad que da origen a diversas expresiones de la m&uacute;sica de narcotr&aacute;fico, en particular el corrido de traficantes y el famoso corrido de narcotr&aacute;fico, g&eacute;nero mejor conocido posteriormente en el &aacute;mbito medi&aacute;tico como el <i>narcocorrido.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor nos muestra apasionadamente las ra&iacute;ces del g&eacute;nero y la manera en que la gente se ha apropiado de estas historias y ficciones, que independientemente de su realidad o veracidad, nos ense&ntilde;an de forma clara c&oacute;mo las colectividades se piensan tanto en sus rancher&iacute;as o en su peregrinar migrante en algunas entidades del pa&iacute;s o del extranjero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que el autor nos presenta una historia pormenorizada de los corridos de narcotr&aacute;fico y de sus trasformaciones a lo largo de la historia, su objetivo no es llegar al origen del g&eacute;nero, sino argumentar por qu&eacute; es importante conocer sus primeras manifestaciones. Esto, con el fin de saber el momento hist&oacute;rico por el que atravesaba la m&uacute;sica popular, su forma, y c&oacute;mo se expresaba &eacute;sta en diversas cuartetas literarias. Dicha realidad po&eacute;tica representa la forma de vida y el imaginario de creaci&oacute;n, en el sentido de las im&aacute;genes de la cultura donde se gestaron.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para llevar a cabo esta tarea, el autor nos muestra en el cap&iacute;tulo inicial los antecedentes del corrido y los investigadores originarios del g&eacute;nero, como es el caso de Am&eacute;rico Paredes. En particular, nos expone el an&aacute;lisis del corrido sobre Mariano Res&eacute;ndez, que aparece como uno de los primeros corridos de contrabando a finales del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe destacar que el corrido en esa &eacute;poca s&iacute; funcionaba como mito, es decir, pose&iacute;a una serie de transformaciones propias del conocimiento popular y de la tradici&oacute;n oral, de forma que podemos situar perfectamente las variantes de un personaje y los corridos que se desprenden de los personajes involucrados en la aprehensi&oacute;n de Res&eacute;ndez, a los que tiempo despu&eacute;s se les compusieran algunos corridos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor nos muestra en otro apartado que la historia del corrido de narcotr&aacute;fico se manifiesta no s&oacute;lo por la efervescente realidad cultural a la que se vio sometido el pa&iacute;s a finales del siglo XIX y, sobre todo, a principios del siglo XX. Uno de los hechos que nutri&oacute; de manera extraordinaria las historias de contrabando fue la prohibici&oacute;n de la venta de alcohol en Estados Unidos y que tuvo gran auge en las ciudades fronterizas en los a&ntilde;os veinte del siglo XX. As&iacute; lo registra el corrido <i>Contrabando del paso,</i> como parte de una ola de corridos de contrabando, dedicados a lo que en esa &eacute;poca pasaba muy cerca de la realidad social y cultural de la &eacute;poca.</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Yo les digo a mis amigos</i></font>    <br>       <font face="verdana" size="2"><i> que salgan a experimentar    <br>       </i></font><font face="verdana" size="2"><i> que le entren al contrabando</i></font>    <br>       <font face="verdana" size="2"><i> a ver d</i>&oacute;<i>nde van a dar.</i></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante la importancia que adquiri&oacute; el contrabando de alcohol en Estados Unidos, el autor nos muestra que el alcohol no era el &uacute;nico objeto apreciado en el contrabando fronterizo; exist&iacute;a tambi&eacute;n el contrabando con especias, como la canela. Asimismo, como parte de este acervo corrid&iacute;stico de la &eacute;poca, se registra que dentro de los temas de los corridos se encuentra la figura de los <i>rinches</i> y de los agentes aduanales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, el autor analiza la incursi&oacute;n de los corridistas en el campo de la droga con los temas <i>El contrabandista</i> y <i>Morfina y coca&iacute;na,</i> entre otros, grabados en la d&eacute;cada de 1930.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&ntilde;os m&aacute;s tarde, el charro Avitia cantar&iacute;a otro corrido sobre la morfina. No obstante, a decir de Juan Carlos Ram&iacute;rez, el corrido original de <i>El Pablo</i>te, de 1931, es el que lleva toda la carga sem&aacute;ntica de lo que posteriormente ser&iacute;a el corrido de narcotr&aacute;fico. De esta manera, este segundo cap&iacute;tulo del libro <i>Cantar a los narcos,</i> documenta una serie de corridos vinculados con el hampa, la droga, el contrabando y el vicio en la frontera norte durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los corridos analizados y se&ntilde;alados como emblem&aacute;ticos de su &eacute;poca est&aacute; <i>A poco picas,</i> refiri&eacute;ndose directamente al uso de la hero&iacute;na, y que, de acuerdo con datos del autor, fue grabado en 1938.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al final de este cap&iacute;tulo, la historia desemboca en el corrido <i>La carga blanca,</i> ampliamente conocido y difundido en el norte del pa&iacute;s a mediados del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, Juan Carlos Ram&iacute;rez analiza de forma minuciosa el importante papel que jugaron Los Tigres del Norte en la difusi&oacute;n del corrido de narcotr&aacute;fico. Nos narra c&oacute;mo este grupo de m&uacute;sicos llegaron a California e iniciaron sus contactos para poder grabar algunos corridos. Posteriormente, a mitad de la d&eacute;cada de 1970, se convertir&iacute;an en los portadores de los primeros corridos de narcotr&aacute;fico, con los ya c&eacute;lebres corridos <i>Contrabando y traici&oacute;n</i> &#45;mejor conocido como <i>Camelia la Texana</i>&#45; y <i>La banda del carro rojo.</i> Asimismo, el autor nos narra c&oacute;mo los discos grabados por este grupo en 1975 y 1976 sirvieron de plataforma para seguir cant&aacute;ndole a los narcos. As&iacute;, Juan Carlos Ram&iacute;rez nos lleva por toda la producci&oacute;n discogr&aacute;fica de Los Tigres del Norte, como pilares del g&eacute;nero del corrido de narcotr&aacute;fico, hasta llegar a sus corridos m&aacute;s controvertidos como <i>Los dos plebes, Pacas de a kilo, El circo,</i> o el mismo <i>Jefe de jefes.</i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los argumentos m&aacute;s controvertidos del autor es poner a los Tigre del Norte como un grupo principalmente mexico&#45;americano, ya que si bien en la actualidad podemos situarlo con una audiencia destacada en los Estados Unidos, esta realidad no siempre fue as&iacute;. Por lo menos en la d&eacute;cada de 1980, si bien pose&iacute;a una posici&oacute;n importante en la audiencia mexico&#45;americana, ten&iacute;a m&aacute;s que nada una audiencia regional muy importante en el norte del pa&iacute;s, y en particular en el gusto de los sinaloenses, quienes, por razones hist&oacute;ricas, se sintieron identificados con el contenido de las letras de sus corridos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto que es de llamar la atenci&oacute;n es el v&iacute;nculo que establecen los Tigres del Norte con intelectuales californianos, en particular con Guillermo Hern&aacute;ndez &#45;ya desaparecido&#45;, y con quien trabajaron un proyecto cultural al que le aportaron 500 000 d&oacute;lares, seg&uacute;n las fuentes que el autor aqu&iacute; presenta.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante leer los argumentos del hermano mayor del grupo, quien manifestaba que el v&iacute;nculo establecido entre Los tigres del Norte y los intelectuales era necesario porque, para ellos, los intelectuales eran l&iacute;deres de opini&oacute;n y pod&iacute;an decir cosas que ellos mismos no pod&iacute;an decirle a la poblaci&oacute;n debido a su forma de trabajo. Sin embargo, es claro que los Tigres del Norte son, por mucho, l&iacute;deres de opini&oacute;n, m&aacute;s que muchos de los intelectuales participantes en esta feria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo cierra con una reflexi&oacute;n sobre la importancia de este grupo, ya que de acuerdo con el autor, "cumplen una funci&oacute;n como agentes sociales, creadores y modificadores de percepci&oacute;n p&uacute;blica".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde mi perspectiva, ser&iacute;a necesario realizar un estudio muy profundo para saber hasta qu&eacute; punto podemos hacer una valoraci&oacute;n del grupo como agentes de la producci&oacute;n cultural, y hasta qu&eacute; punto puede ser reconocido como el centro emblem&aacute;tico de la di&aacute;spora masiva de los mexicanos que radican en Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el autor, para explicar la importancia del corrido de narcotr&aacute;fico, ahora vulgarizado como <i>narcocorrido,</i> nos da pormenores de la situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica de M&eacute;xico en los a&ntilde;os ochenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No contento con otorgarnos gran informaci&oacute;n sobre los creadores e int&eacute;rpretes de los corridos de narcotr&aacute;fico en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el autor realiza una investigaci&oacute;n casi policiaca del contexto social y de sus personajes. En primer lugar, Juan Carlos Ram&iacute;rez pone a Caro Quintero como el personaje principal, quien, a ra&iacute;z de sus negocios, destap&oacute; la cloaca de la corrupci&oacute;n mexicana de esos a&ntilde;os ochenta. La muerte de Camarena y todos los eventos que prosiguieron a su secuestro, aparecen perfectamente detallados en el cuarto cap&iacute;tulo. De la misma manera, menciona a pol&iacute;ticos de esos a&ntilde;os vinculados con el caso, y la responsabilidad que tuvieron en el nacimiento del rentable negocio de las drogas. De esta triste y c&eacute;lebre &eacute;poca datan figuras como Durazo Moreno, durante los a&ntilde;os del gobierno de L&oacute;pez Portillo; desde luego, toda esta situaci&oacute;n se vio reflejada en corridos de narcotr&aacute;fico como <i>La denuncia de Chihuahua.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo apartado y retomando la importancia que recae en el n&uacute;mero de corridos producidos en torno a Caro Quintero, el autor analiza y comenta su captura en Costa Rica, lo mismo que sus amor&iacute;os. Para el caso del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, asesinado en esa &eacute;poca, la importancia va m&aacute;s all&aacute;. Despu&eacute;s de su deceso se produjeron corridos en los que se narraba su muerte con varias hip&oacute;tesis, teniendo siempre como principal responsable a Caro Quintero.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a la importancia que posee Caro Quintero en todo este drama, el autor deja de lado notables figuras m&iacute;ticas del narcotr&aacute;fico, como los tristemente c&eacute;lebres Cochiloco, F&eacute;lix Gallardo y Don Neto, quienes, a su vez, tendr&aacute;n filiaci&oacute;n de alianza con Caro Quintero, se&ntilde;alada por el autor de forma muy clara. No obstante, el an&aacute;lisis de dichos personajes bien ameritar&iacute;a otros cap&iacute;tulos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que con Los Tigres del Norte, se destaca la importancia que posee Caro Quintero en el imaginario colectivo como luchador popular, quien, a decir del autor, "reivindica los atropellos y vejaciones que muchos mexicanos han sufrido por parte de las autoridades norteamericanas a lo largo de los a&ntilde;os." En este mismo sentido, comenta que Caro Quintero es uno de los mitos en los que recaen las cualidades de luchador social que pone escuelas, alumbrado y servicios p&uacute;blicos en los pueblos apartados de la sierra sinaloense. No obstante, si bien el mito puede recaer en este personaje, es conocido que diversos personajes vinculados con el narcotr&aacute;fico tuvieron que ver con la construcci&oacute;n de estos mitos del narcotraficante como benefactor social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el autor realiza una declaraci&oacute;n un tanto audaz al comentar que los movimientos revolucionarios &#45;como en el caso colombiano&#45; poseen financiamiento directo del narcotr&aacute;fico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el mismo esmero con el que analiza la figura de Caro Quintero, en el quinto cap&iacute;tulo el autor nos narra escrupulosamente la participaci&oacute;n que tuvo Chalino S&aacute;nchez en la reproducci&oacute;n del corrido de narcotr&aacute;fico. A trav&eacute;s de este personaje, el autor nos muestra los valores y cualidades del mito del hombre que, nacido en contexto violento, tiene la oportunidad de entrar en la escena musical y no la desperdicia. No s&oacute;lo comenta la gran producci&oacute;n que tuvo Chalino como int&eacute;rprete, sino como compositor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este cap&iacute;tulo, Juan Carlos Ram&iacute;rez&#45;Pimienta introduce la difusi&oacute;n alternativa como un nuevo elemento de an&aacute;lisis; es decir, la difusi&oacute;n que se hace mediante la pirater&iacute;a y las reproducciones de discos no totalmente autorizadas por la casas disqueras. Esto es relevante debido a que dicho instrumento contin&uacute;a siendo, hoy en d&iacute;a, una de las herramientas de difusi&oacute;n m&aacute;s importantes del corrido de narcotr&aacute;fico, ahora narcocorrido (gracias a su involucramiento medi&aacute;tico).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el largo recorrido que el autor nos muestra sobre la figura de Chalino S&aacute;nchez, no pod&iacute;a faltar el atentado que sufri&oacute; en Coachella, California, en donde muere una persona y resultan heridos m&uacute;ltiples asistentes a su concierto. Una vez m&aacute;s, el autor nos presenta el caso con lujo de detalles del suceso, as&iacute; como de sus participantes, hip&oacute;tesis y la teor&iacute;a de que, en realidad, ese atentado era el inicio de una emboscada trasnacional en contra del cantante, quien terminar&iacute;a sus d&iacute;as en la ciudad de Culiac&aacute;n, unos meses despu&eacute;s en el a&ntilde;o de 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es notoria la pasi&oacute;n que nuestro autor siente por el personaje de Chalino S&aacute;nchez al citar a Qui&ntilde;ones: "Chalino S&aacute;nchez junto con Francisco Villa, son los personajes en cuyo honor se han compuesto m&aacute;s corridos, m&aacute;s de cien para S&aacute;nchez." M&aacute;s adelante, se&ntilde;ala: "En ambos casos encontramos un supuesto inicio al mundo de la violencia"; "el vengar el ultraje de sus hermanas iniciando as&iacute; una vida de violencia, se percibe en ambos casos como algo entendible y justificable".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto fundamental que aparece el final del quinto cap&iacute;tulo es el an&aacute;lisis del sonido como algo banal en su manipulaci&oacute;n, y al que yo llamar&iacute;a el <i>fono&#45;shop,</i> es decir, la manipulaci&oacute;n abierta y arbitraria de los sonidos para realizar obras que est&aacute;n muy lejos de sus originales. Y es que despu&eacute;s de la muerte de Chalino S&aacute;nchez se han grabado decenas de discos del int&eacute;rprete y compositor, haciendo duetos con cantantes que nunca conoci&oacute; y con instrumentaciones que el propio Chalino hubiera despreciado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, con menos sangre y menos muertes, Juan Carlos aborda el corredor de narcotr&aacute;fico m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras habituales que son com&uacute;nmente el norte del pa&iacute;s. Ahora, el autor documenta el narcocorrido en el estado de Oaxaca, que por influencia de la comunidad oaxaque&ntilde;a migrante, ha sido importado hacia el sur del pa&iacute;s. En este cap&iacute;tulo, el autor analiza los componentes que hacen que una tradici&oacute;n se mezcle y se convierta en un producto del mestizaje cultural. Esta tradici&oacute;n s&oacute;lo es posible analizando los componentes de los corridos de Guerrero y Oaxaca con personajes emblem&aacute;ticos, muy similares a los que se mencionan en los corridos de narcotr&aacute;fico del norte de M&eacute;xico. Pese a que, a decir del autor, los personajes vinculados con la droga no son tan frecuentes como en el corrido norte&ntilde;o, s&iacute; ensalzan la obligada figura de la camioneta, como "La lobo" o "Los rines de oro".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, contrario a lo que se&ntilde;ala el autor, los corridos de narcotr&aacute;fico no llegaron tarde al mercado musical, sino que son producto de un proceso sociocultural gestado, efectivamente, en el norte del pa&iacute;s, en donde la frontera internacional con Estados Unidos ha jugado un papel muy importante durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la difusi&oacute;n de la cultura musical de los migrantes.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, el libro de Juan Carlos Ram&iacute;rez&#45;Pimienta es un texto obligado tanto para especialistas como para el p&uacute;blico en general que se interese por la identidad de la m&uacute;sica de los migrantes y de sus escuchas. No obstante, es necesario distinguir los p&uacute;blicos y el tipo de audiencias en todo el territorio nacional, ya que lo mismo que ocurre en Baja California se presenta en Sinaloa, Oaxaca, Michoac&aacute;n, Zacatecas o en el D.F., entre otros, en donde la m&uacute;sica fronteriza, incluyendo los corridos y los narcocorridos, forman ya parte de la identidad regional y trasnacional, y que fue originalmente identidad norte&ntilde;a, pero que se difunde en otros puntos del pa&iacute;s, recomponi&eacute;ndose con el ir y venir de todos los individuos.</font></p>      ]]></body>
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