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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Competitividad manufacturera de México y China en el mercado estadounidense]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Mexican exports comparative advantages in US market increased after NAFTA came into force. Economic deceleration in that country hindered Mexican export flows, but when this economy recovered, China exports displaced Mexican ones.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Competitividad manufacturera de M&eacute;xico y China en el mercado estadounidense</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Manufacturing Competitiveness in Mexico and China in US Market</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alenka Guzm&aacute;n y Alejandro Toledo<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesores del Departamento de Econom&iacute;a de la UAM Iztapalapa.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:alenka@prodigy.net.mx">alenka@prodigy.net.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ventajas comparativas de las exportaciones mexicanas en el mercado estadounidense se acrecentaron en el marco del TLCAN. La desaceleraci&oacute;n de la econom&iacute;a estadounidense afect&oacute; de manera desfavorable el flujo de exportaciones de M&eacute;xico y la posterior recuperaci&oacute;n de esa econom&iacute;a m&aacute;s bien favoreci&oacute; a las mercanc&iacute;as de China, las cuales desplazaron a las mexicanas. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mexican exports comparative advantages in US market increased after NAFTA came into force. Economic deceleration in that country hindered Mexican export flows, but when this economy recovered, China exports displaced Mexican ones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>JEL classification:</b> G14, O57.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN) en 1994 planteaba enormes desaf&iacute;os para M&eacute;xico frente a sus dos socios comerciales, Estados Unidos y Canad&aacute;, especialmente debido a las significativas brechas tecnol&oacute;gicas, de productividad y de crecimiento econ&oacute;mico. No obstante, en un contexto de libre comercio, para M&eacute;xico se vislumbraban expectativas para las inversiones extranjeras, las alianzas estrat&eacute;gicas y el acceso a la tecnolog&iacute;a que eventualmente pudieran favorecer el desarrollo de capacidades tecnol&oacute;gicas, de ventajas competitivas y de penetraci&oacute;n en los mercados estadounidenses y que, finalmente, se tradujeran en derramas importantes para el crecimiento de la econom&iacute;a mexicana. Tal como se preve&iacute;a, el comercio regional de Am&eacute;rica del Norte creci&oacute; de manera notable. Entre 1993 y 2003 el intercambio trilateral alcanz&oacute; una tasa de crecimiento promedio anual de 8.1%; en el mismo per&iacute;odo las exportaciones de M&eacute;xico a Estados Unidos crecieron 13.2% anualmente, en tanto que las importaciones provenientes de la econom&iacute;a estadounidense lo hicieron 8.8% y, aunque en menor magnitud, el intercambio comercial entre M&eacute;xico y Canad&aacute; tambi&eacute;n se increment&oacute;; desde luego, entre Canad&aacute; y Estados Unidos se reforzaron las relaciones comerciales (6.3%). Sin embargo, el dinamismo exportador de M&eacute;xico disminuy&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; de 2002 a 2003 las exportaciones mexicanas a Estados Unidos s&oacute;lo crecieron 2.5% y las importaciones mexicanas provenientes de ese pa&iacute;s decrecieron (&#45;0.8%). Los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y la desaceleraci&oacute;n de su econom&iacute;a, son factores que vulneraron la din&aacute;mica del comercio entre Estados Unidos y M&eacute;xico, pero tambi&eacute;n influy&oacute; la presencia de otros competidores, en particular China. &Eacute;sta ha incrementado de manera importante su presencia en el mercado estadounidense, desplazando en algunos casos mercanc&iacute;as provenientes de M&eacute;xico. Desde luego que la p&eacute;rdida de competitividad de M&eacute;xico tambi&eacute;n se vincula a razones internas, inherentes al modelo de desarrollo econ&oacute;mico e institucional y particularmente de competitividad industrial que ha seguido el pa&iacute;s durante los &uacute;ltimos tres decenios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">China es uno de los pocos pa&iacute;ses en el mundo que han crecido de manera vigorosa y sostenida en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ligado, entre otros factores, a un creciente mercado interno, una intensa actividad exportadora, enormes flujos de inversi&oacute;n extranjera directa (IED) y profundas transformaciones tecnol&oacute;gicas y estructurales en su industria manufacturera, acompa&ntilde;adas de reformas macroecon&oacute;micas y de liberalizaci&oacute;n. La participaci&oacute;n de China en las exportaciones mundiales alcanz&oacute; 6% en 2003 contra 3.9% en 2000 y su crecimiento econ&oacute;mico represent&oacute; 16% del total mundial en 2003. Las exportaciones chinas han pasado de productos intensivos en mano de obra y de baja tecnolog&iacute;a a productos de mayor complejidad tecnol&oacute;gica y en la actualidad ese pa&iacute;s participa con 30% de los productos electr&oacute;nicos que se exportan de Asia. En ese marco, China no s&oacute;lo representa un importante competidor para sus vecinos asi&aacute;ticos sino tambi&eacute;n para otros pa&iacute;ses como M&eacute;xico que concurren al mercado estadounidense.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es identificar las industrias, las ramas manufactureras y las fracciones arancelarias donde se han incrementado o disminuido las ventajas comparativas de M&eacute;xico y China frente a Estados Unidos durante los a&ntilde;os noventa y principios de la primera d&eacute;cada del siglo XXI. Asimismo, explicar los factores del crecimiento o la p&eacute;rdida de competitividad de la industria manufacturera de ambos pa&iacute;ses utilizando el enfoque sist&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las interrogantes que constituyen el eje del ensayo son: &iquest;en qu&eacute; medida las manufacturas chinas han desplazado a las mexicanas en la &uacute;ltima d&eacute;cada? &iquest;en qu&eacute; ramas manufactureras tienen China y M&eacute;xico ventajas competitivas en el mercado de Estados Unidos? &iquest;qu&eacute; factores explican las tendencias de crecimiento y de competitividad de ambos pa&iacute;ses en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Planteamos la siguiente hip&oacute;tesis: la penetraci&oacute;n de los productos manufactureros mexicanos en Estados Unidos tiene un importante crecimiento asociado a la puesta en vigor del TLCAN. Sin embargo, la competencia de los productos chinos ha &iexcl;do desplazando a los productos mexicanos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no s&oacute;lo en industrias intensivas en mano de obra sino tambi&eacute;n en industrias de mayor complejidad tecnol&oacute;gica. Si bien es cierto que en M&eacute;xico se realizaron importantes reformas estructurales que favorecieron el notable crecimiento de las exportaciones manufactureras en los a&ntilde;os noventa, la ausencia de una competitividad sist&eacute;mica contribuye a la fragilidad en la competencia comercial frente a China en Estados Unidos. Las ventajas competitivas de China se asocian a un din&aacute;mico crecimiento econ&oacute;mico favorecido por las reformas econ&oacute;micas y que, a su vez, ligado a los bajos costos salariales, han propiciado importantes flujos de inversi&oacute;n extranjera directa con sinergias positivas para la formaci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n de capacidades tecnol&oacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera parte del art&iacute;culo se precisan algunos conceptos de competitividad. M&aacute;s adelante se analizan comparativamente los procesos de reforma econ&oacute;mica de M&eacute;xico y China en los a&ntilde;os noventa, as&iacute; como la competitividad manufacturera de ambos pa&iacute;ses en el mercado estadounidense durante los a&ntilde;os noventa y principios del siglo XXI. Se identifican las ventajas comparativas reveladas de las fracciones arancelarias mexicanas y chinas en Estados Unidos y aquellas en las que M&eacute;xico ha perdido participaci&oacute;n en Estados Unidos y en contrapartida China la ha incrementado. En la cuarta parte se estudian los factores de la especializaci&oacute;n y competitividad de ambos pa&iacute;ses. Finalmente se presentan las conclusiones.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La competitividad internacional en la globalizaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el actual mundo globalizado el acceso a las nuevas tecnolog&iacute;as sea como usuarios o como productores es fundamental para el desarrollo de empresas modernas que eventualmente compitan en los mercados internacionales. Para los pa&iacute;ses en desarrollo que mantienen significativas brechas tecnol&oacute;gicas y de crecimiento econ&oacute;mico respecto a las naciones industrializadas el desaf&iacute;o de modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica es mayor. No obstante el rezago, para algunos pa&iacute;ses el ser tecnol&oacute;gicamente atrasado representa una oportunidad para un crecimiento r&aacute;pido, como lo se&ntilde;ala Abramovitz.<sup><a href="#nota">1</a></sup> As&iacute;, en las econom&iacute;as en desarrollo, la diseminaci&oacute;n, la asimilaci&oacute;n y, posteriormente, la mejora de nuevas tecnolog&iacute;as son factores que influyen de manera determinante en sus patrones de competencia, de crecimiento econ&oacute;mico y de comercio (Lall, 1990).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia de la diseminaci&oacute;n del conocimiento tecnol&oacute;gico derivado de la investigaci&oacute;n y desarrollo (I&amp;D) ha sido reconocida en numerosos trabajos te&oacute;ricos e investigaciones emp&iacute;ricas debido a su impacto en el crecimiento econ&oacute;mico (Griliches, 1979). La difusi&oacute;n tecnol&oacute;gica de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados hacia los m&aacute;s atrasados puede ser un factor de alcance <i>(catch up)</i> y de convergencia de los &uacute;ltimos. La derrama de crecimiento econ&oacute;mico ocurre hacia las econom&iacute;as que son capaces socialmente de aplicar nuevas tecnolog&iacute;as (Baumol, 1986). Al ser la tecnolog&iacute;a un bien p&uacute;blico, su difusi&oacute;n crea externalidades positivas que contribuyen a aumentar la eficiencia del proceso de investigaci&oacute;n a nivel de las firmas (Grossman y Helpman, 1991, y Adams, 2000). Pero tambi&eacute;n, en tanto bien privado, el nuevo conocimiento, pese a la protecci&oacute;n temporal para su explotaci&oacute;n monop&oacute;lica a trav&eacute;s de patentes, puede ser fuente de diseminaci&oacute;n del conocimiento tecnol&oacute;gico (Verspagen y Schoenmakers, 2000). La IED, la transferencia de tecnolog&iacute;a y el comercio internacional, son mecanismos mediante los cuales se difunde la tecnolog&iacute;a (Keller, 2001). Pese a que las empresas transnacionales son el mejor veh&iacute;culo para la transferencia tecnol&oacute;gica, no todos los pa&iacute;ses hu&eacute;spedes de esas firmas experimentan un alto crecimiento debido a que algunos son incapaces para absorber la tecnolog&iacute;a extranjera al no disponer de recursos adecuados (Blomstrom, Lipsey y Zejan, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una condici&oacute;n necesaria para el alcance, subraya Abramovitz (1986), es que la econom&iacute;a atrasada posea capacidades sociales. &Eacute;stas pueden emerger o fortalecerse en una econom&iacute;a en expansi&oacute;n; sin embargo, la evidencia hist&oacute;rica muestra que son ante todo ex&oacute;genas y usualmente preceden al proceso de convergencia. En sus estudios, Maddison resalta la importancia de la reforma de las instituciones como antecedente para el r&aacute;pido crecimiento econ&oacute;mico.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los que previamente han desarrollado capacidades sociales, la imitaci&oacute;n tecnol&oacute;gica puede explicar en gran medida sus elevadas tasas de crecimiento. As&iacute;, en el actual contexto del din&aacute;mico cambio tecnol&oacute;gico, la construcci&oacute;n de competitividad industrial depende de la conjunci&oacute;n de varios factores: su entorno macroecon&oacute;mico, la orientaci&oacute;n y la eficacia de sus pol&iacute;ticas en el comercio, la inversi&oacute;n, la competencia y la propiedad intelectual; el funcionamiento de sus mercados laborales y de capitales; sus esfuerzos, pol&iacute;ticas e infraestructura de ciencia y tecnolog&iacute;a y, de manera crucial, del desarrollo de su capital humano. La interacci&oacute;n de este conjunto de factores (incentivos, capacidades e instituciones) explican el &eacute;xito del desarrollo industrial de los pa&iacute;ses y por tanto de su competitividad (Lall, 1990).</font>	</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque sist&eacute;mico integra el an&aacute;lisis de los incentivos, las capacidades y las instituciones.<sup><a href="#nota">3</a></sup> &Eacute;ste se apoya en los nuevos elementos de la competitividad microecon&oacute;mica, cuya teor&iacute;a de la producci&oacute;n atribuye a la innovaci&oacute;n un papel fundamental. Adem&aacute;s de la importancia de la innovaci&oacute;n, se propone una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica que se oriente a apoyar el dinamismo de las variables reales (inversi&oacute;n, empleo, producci&oacute;n, exportaciones, productividad). La acci&oacute;n del gobierno es esencial para crear un entorno favorable a las innovaciones, la inversi&oacute;n directa y la construcci&oacute;n de mecanismos que permitan la coordinaci&oacute;n entre los sectores p&uacute;blico y privado para asegurar un crecimiento m&aacute;s estable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este nuevo paradigma explicativo, la b&uacute;squeda de competitividad no se orienta al incremento de la producci&oacute;n con el mismo conjunto de insumos, privilegiando la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y el progreso t&eacute;cnico en un proceso de producci&oacute;n limitado. M&aacute;s bien, la b&uacute;squeda se sit&uacute;a estrat&eacute;gicamente en la cadena de producci&oacute;n y las relaciones en el seno del sistema de producci&oacute;n. Estas dos funciones est&aacute;n determinadas en gran medida por las innovaciones de gran intensidad en los conocimientos y por las interacciones organizacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender los diferenciales de desarrollo industrial y de desempe&ntilde;o competitivo de China y M&eacute;xico se analizan las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas emprendidas por ambos pa&iacute;ses, as&iacute; como su desarrollo de capacidades sociales y tecnol&oacute;gicas e institucionales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las reformas macroecon&oacute;micas de M&eacute;xico y China</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis comparativo entre las econom&iacute;as de M&eacute;xico y China ha sido poco abordado pero hoy resulta muy necesario para comprender la competencia entre estos dos pa&iacute;ses. Dos d&eacute;cadas atr&aacute;s el inter&eacute;s de varios investigadores y organismos internacionales se centr&oacute; en la comprensi&oacute;n del desempe&ntilde;o exitoso de las econom&iacute;as del sudeste asi&aacute;tico &#151;Corea, Hong Kong, Taiwan y Singapur&#151; (Amsdem, 1990; Banco Mundial, 1992, y Lall, 1990). Las lecciones fueron muy enriquecedoras y constituyeron la evidencia emp&iacute;rica que constat&oacute; la importancia de la inversi&oacute;n de capital f&iacute;sico y la acumulaci&oacute;n de conocimientos, la innovaci&oacute;n, el capital humano, la inversi&oacute;n en capital p&uacute;blico y el libre comercio como fuentes del crecimiento econ&oacute;mico y, finalmente, de la competitividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &eacute;xito exportador de los pa&iacute;ses emergentes de reciente industrializaci&oacute;n (NIC) alent&oacute; a varios pa&iacute;ses, entre ellos M&eacute;xico, a emprender la estrategia exportadora, aunque algunos de ellos sin comprender lo que implicaba la competitividad sist&eacute;mica. Sin embargo, otros pa&iacute;ses vecinos de la regi&oacute;n, entre ellos China, han sido influidos positivamente por las trayectorias de crecimiento econ&oacute;mico con importantes externalidades. Veamos las diferencias del desarrollo econ&oacute;mico y las reformas econ&oacute;micas de los pa&iacute;ses que nos ocupan en este trabajo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Indicadores macroecon&oacute;micos</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo y que China es un pa&iacute;s enorme, territorialmente 4.9 veces m&aacute;s grande que M&eacute;xico, con una poblaci&oacute;n 12.7 veces superior, un producto interno bruto (PIB) casi ocho tantos m&aacute;s alto que el de M&eacute;xico en 2001, su PIB per c&aacute;pita s&oacute;lo constituy&oacute; la mitad del de M&eacute;xico en ese mismo a&ntilde;o. Las diferencias de crecimiento econ&oacute;mico y bienestar social eran a&uacute;n mayores d&eacute;cadas atr&aacute;s. En 1950 China registraba 439 d&oacute;lares anuales por habitante contra 2365 d&oacute;lares de M&eacute;xico. El atraso econ&oacute;mico de la naci&oacute;n asi&aacute;tica fue remontado en los decenios posteriores al registrar importantes tasas de crecimiento del PIB que, acompa&ntilde;adas con pol&iacute;ticas de control natal (1972, pol&iacute;tica de dos hijos por pareja; 1977&#45;1978, pol&iacute;tica del hijo &uacute;nico) condujeron a una mejor&iacute;a del PIB per c&aacute;pita. En los a&ntilde;os setenta las tasas de crecimiento promedio anual del PIB de M&eacute;xico y China fueron similares (5.0 y 6.6 por ciento, respectivamente). Sin embargo, desde los a&ntilde;os ochenta el crecimiento de este indicador en China fue enorme (9.3% TCPA) frente a un magro crecimiento en M&eacute;xico (1.8%). Durante los a&ntilde;os noventa la econom&iacute;a asi&aacute;tica sostuvo esa tendencia de crecimiento econ&oacute;mico (10.1% TCPA), en tanto M&eacute;xico s&oacute;lo registr&oacute; 3.5% en promedio. La creciente importancia de China en la econom&iacute;a mundial se corrobora al ver que el PIB de ese pa&iacute;s pas&oacute; de representar 1% del total mundial en 1979 a 3% en 2000 (Hochraich, 2004). El impulso de esa econom&iacute;a es a&uacute;n mayor con su ingreso a la OMC (diciembre de 2001).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a> muestra el desempe&ntilde;o de ambas econom&iacute;as en diversos indicadores macroecon&oacute;micos. En lo que ata&ntilde;e a la tasa de inflaci&oacute;n promedio anual, &eacute;sta fue mayor en M&eacute;xico que en China en los a&ntilde;os noventa. En cuanto a las exportaciones, el crecimiento significativo para M&eacute;xico ocurre en los a&ntilde;os noventa (15.8% TCPA) y en China desde los a&ntilde;os ochenta y se profundiza en los noventa; en 1986 la econom&iacute;a asi&aacute;tica obtuvo 25 800 millones de d&oacute;lares por la exportaci&oacute;n de bienes y en el 2002 la cifra se elev&oacute; a 326 000 millones de d&oacute;lares, en tanto que M&eacute;xico registr&oacute; 161 000 millones por el mismo concepto en 2002 (v&eacute;ase la <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a>). Las diferencias en las tasas de crecimiento de las importaciones no son tan marcadas, pero finalmente, la balanza comercial registra para el caso de China un amplio super&aacute;vit comercial sostenido; en cambio, M&eacute;xico mantiene d&eacute;ficit comercial de 1998 a 2002 y s&oacute;lo super&aacute;vit en 2003 (20 200 millones de d&oacute;lares de M&eacute;xico contra 34 100 de China). Asimismo, el saldo de la balanza de la cuenta corriente muestra d&eacute;ficit para M&eacute;xico no as&iacute; para China. Aun cuando el crecimiento de las exportaciones chinas es espectacular, la contribuci&oacute;n del comercio exterior al crecimiento, inferior a 1%, es modesta. La m&aacute;s fuerte contribuci&oacute;n al crecimiento proviene de la demanda interna en particular del consumo privado.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra diferencia importante entre M&eacute;xico y China se refiere a la cuant&iacute;a de las remesas del extranjero de los trabajadores de esos pa&iacute;ses. Mientras que para la econom&iacute;a asi&aacute;tica esos env&iacute;os no representan una significativa fuente de ingresos del exterior, para M&eacute;xico s&iacute; lo es, incluso al mismo nivel que la IED en 2003. En 1995 China recib&iacute;a 0.4 millones de d&oacute;lares, en tanto M&eacute;xico captaba 4 400; en 2003 la cifra para M&eacute;xico ascendi&oacute; a 13 200 millones de d&oacute;lares y para China el monto lleg&oacute; a 2 400 millones, seis veces m&aacute;s que en 1995.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un factor que ha sido determinante en la expansi&oacute;n econ&oacute;mica de China es la creciente IED. Aunque M&eacute;xico ha captado importantes flujos de esa inversi&oacute;n, &eacute;stos no han sido de la magnitud que se esperaba con el TLCAN y lejos de constituir inversiones en activos nuevos, gran parte se ha dirigido a la compras de activos existentes, como los bancos mexicanos (Banamex, Bancomer, Serfin) por parte de instituciones extranjeras (City Bank, Santander, etc&eacute;tera). China, en cambio, se ha convertido en el primer receptor de IED neta de los pa&iacute;ses en desarrollo y quinto en el mundo despu&eacute;s de Estados Unidos.<sup><a href="#nota">6</a></sup> En 1995 China recibi&oacute; 35 800 millones de d&oacute;lares, un tercio del total de la IED de esos pa&iacute;ses y en 2003 capt&oacute; 53 500 millones, cerca de dos quintas partes de la IED de los pa&iacute;ses en desarrollo y 94.2% de la captada por los pa&iacute;ses de Asia del Este y el Pac&iacute;fico (v&eacute;ase la <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6g2.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 2</a>). M&eacute;xico es una de las econom&iacute;as de Am&eacute;rica Latina m&aacute;s favorecidas con la IED, aunque su volumen es muy inferior al de China; en 1995 M&eacute;xico capt&oacute; 9 500 millones de d&oacute;lares de IED neta y 11 500 millones en 2003, casi un tercio de la que capt&oacute; Am&eacute;rica Latina y el Caribe y 0.8% de los pa&iacute;ses en desarrollo. M&aacute;s adelante se examina el destino sectorial de la IED y en qu&eacute; condiciones se ha aceptado en cada uno de los pa&iacute;ses. Los flujos de inversi&oacute;n de cartera han registrado una tendencia decreciente en M&eacute;xico y un aumento en China. Este tipo de inversi&oacute;n contribuy&oacute; a la vulnerabilidad financiera de la econom&iacute;a mexicana que finalmente se expres&oacute; en las crisis de 1995 y para China podr&iacute;a convertirse en un factor de riesgo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro indicador macroecon&oacute;mico es el monto de la deuda externa de ambos pa&iacute;ses. Pese a que la econom&iacute;a mexicana no ha crecido a una tasa elevada y sostenida, la deuda externa ha disminuido, al pasar de 165 400 millones de d&oacute;lares en 1995 a 141 300 millones en 2003. En el mismo per&iacute;odo China increment&oacute; su deuda de 118 100 millones de d&oacute;lares a 168 300 millones.</font></p>        <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las reformas econ&oacute;micas de China y M&eacute;xico</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fines de los a&ntilde;os ochenta y principios de los noventa la reforma econ&oacute;mica mexicana sol&iacute;a compararse favorablemente con las experiencias emprendidas por la URSS y Europa Oriental.<sup><a href="#nota">7</a></sup> En la actualidad es dif&iacute;cil afirmar lo mismo cuando se comparan las transformaciones de M&eacute;xico frente a China.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la URSS y la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Europa Oriental (excepto Hungr&iacute;a) en los que la transici&oacute;n a la econom&iacute;a de mercado y la reinserci&oacute;n al capitalismo estuvo marcada por la crisis y la virtual paralizaci&oacute;n de los aparatos productivos, el estancamiento econ&oacute;mico, los fen&oacute;menos hiperinflacionarios, las recurrentes crisis cambiar&iacute;as, la regresi&oacute;n acelerada en la condiciones de vida de la poblaci&oacute;n y, finalmente, la descomposici&oacute;n y ca&iacute;da del r&eacute;gimen pol&iacute;tico, en China el paso al "socialismo de mercado" ha significado un cuarto de siglo de crecimiento continuo &#151;el mayor en escala mundial alcanzado por econom&iacute;a alguna&#151; acompa&ntilde;ado de estabilidad de precios y cambiaria, as&iacute; como de una mejora de los niveles de ingreso y condiciones de vida de la poblaci&oacute;n. A diferencia de la experiencia sovi&eacute;tica, donde se conjuntaron ca&oacute;ticamente la reforma econ&oacute;mica (perestroika) y la reforma pol&iacute;tica (glaznost), en China la elite gobernante concibi&oacute; y puso en pr&aacute;ctica una estrategia en la que ha mantenido el poder. As&iacute;, cuando la demanda de reformas democr&aacute;ticas amenaz&oacute; a las estructuras del partido &uacute;nico y al estado socialista, la matanza de la Plaza de la Paz Celestial (Tian'anmen) en 1989, el Ej&eacute;rcito Popular garantiz&oacute; la continuidad del r&eacute;gimen pol&iacute;tico y de la dictadura del partido comunista chino.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un an&aacute;lisis comparativo de las reformas econ&oacute;micas china y mexicana requiere destacar b&aacute;sicamente: <i>a)</i> los muy distintos puntos de partida y condiciones hist&oacute;ricas de los respectivos procesos de transici&oacute;n; <i>b)</i> las diferentes din&aacute;micas y estrategias de las reformas puestas en marcha, y <i>c)</i> los contrastantes resultados que arrojan dichas reformas a la luz de diversas variables macroecon&oacute;micas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La transformaci&oacute;n econ&oacute;mica china</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su fundaci&oacute;n como Rep&uacute;blica Popular de China en 1949, el partido comunista orient&oacute; su estrategia de desarrollo en dos v&iacute;as: la agricultura y la industria pesada (siderurgia). En ese marco en 1953 se lanza un programa de colectivizaci&oacute;n agraria y asimismo se ubica a la industria pesada como una prioridad de desarrollo en el Primer Plan Quinquenal (1953&#45;1957). El antecedente del gran fracaso econ&oacute;mico registrado en China en 1961 se encuentra en el programa del Gran Salto Adelante (1958&#45;1960), el cual privilegi&oacute; la creaci&oacute;n de comunas populares para el desarrollo econ&oacute;mico y tecnol&oacute;gico aunque culmin&oacute; en una gran hambruna que cost&oacute; 25 millones de muertos. El desastre econ&oacute;mico se prolong&oacute; a&uacute;n m&aacute;s durante la Revoluci&oacute;n Cultural iniciada en 1966, per&iacute;odo en el cual numerosos estudiantes, intelectuales y artistas fueron enviados a realizar trabajos colectivos en el campo, mientras que millones de guardias rojos recuperaban el poder administrativo y econ&oacute;mico bajo la direcci&oacute;n de Mao Zedong. La muerte de &eacute;ste &uacute;ltimo (1976) y la llegada de Deng Xiaoping al gobierno marcaron el inicio de una nueva era para este pa&iacute;s que transit&oacute; de una econom&iacute;a planificada a una econom&iacute;a de mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, China emprendi&oacute; el cambio de su modelo econ&oacute;mico a partir del fracaso del Gran Salto Adelante y el caos social y productivo derivado de la experiencia de la Revoluci&oacute;n Cultural mao&iacute;sta de los a&ntilde;os sesenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1978 Deng Xiaoping da inicio al proceso de transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a planificada a econom&iacute;a de mercado, bajo el concepto de econom&iacute;a socialista de mercado. Asimismo, se emprende la reforma del Estado y se promueven cuatro modernizaciones: defensa, investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, agricultura e industria.<sup><a href="#nota">9</a></sup> A partir de 1979 China apoy&oacute; el crecimiento de la agricultura y la peque&ntilde;a industria rural y la formaci&oacute;n del mercado interno, pero al mismo tiempo alent&oacute; a trav&eacute;s del programa de Descolectivizaci&oacute;n y Apertura al Comercio Internacional (1979&#45;1984) la apertura de cuatro zonas especiales a la inversi&oacute;n extranjera (japonesa, surcoreana, europea, estadounidense), la incorporaci&oacute;n de su enorme y barata reserva de mano de obra a los nuevos polos industriales, el establecimiento de las primeras empresas mixtas, la transferencia tecnol&oacute;gica, el aprendizaje tecnol&oacute;gico y el ascenso industrial de ramas intensivas en trabajo. La liberalizaci&oacute;n del mercado en el campo a finales de los setenta y principios de los ochenta entra&ntilde;&oacute; un r&aacute;pido crecimiento de la producci&oacute;n agr&iacute;cola cuyas ganancias se invirtieron de manera masiva en industrias rurales. La industrializaci&oacute;n de los a&ntilde;os ochenta, financiada por la agricultura, se orient&oacute; a la producci&oacute;n de bienes de consumo b&aacute;sico e intermedio y fue favorecida por el entorno de mercado con una creciente demanda de sus habitantes rurales que hab&iacute;an mejorado sus ingresos. La industrializaci&oacute;n del campo constituy&oacute; la primera fase de crecimiento de China. Sin embargo, este tipo de crecimiento encontr&oacute; sus l&iacute;mites con la estabilizaci&oacute;n de la demanda del consumo y la tendencia decreciente de los ingresos rurales.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de los a&ntilde;os ochenta se abren las puertas al capital y las redes empresariales de las burgues&iacute;as financieras y comerciales chinas de Hong Kong, Taiwan, Singapur, Malasia, Tailandia, Indonesia, Filipinas y el resto del capital chino de ultramar, cuyas ramificaciones se extienden por pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses de la Cuenca del Pac&iacute;fico.<sup><a href="#nota">11</a></sup> Esta nueva ola de inversiones, esencialmente de peque&ntilde;as y medianas empresas de Taiwan y de Hong Kong, se dirigi&oacute; hacia las regiones costeras en actividades intensivas de mano de obra y de ensamblaje, cuyos productos se orientaron a cubrir la demanda externa. As&iacute;, mientras la producci&oacute;n de las empresas rurales y estatales cubr&iacute;an la demanda de los trabajadores, fuesen del campo o de los nuevos centros industriales, la producci&oacute;n de las empresas extranjeras atend&iacute;a la demanda de los mercados internacionales, generando empleo, ingresos y divisas que permit&iacute;an mejorar la balanza comercial. Por tanto, estas inversiones fueron la base de una nueva etapa de crecimiento econ&oacute;mico chino.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La orientaci&oacute;n de China hacia la econom&iacute;a de mercado condujo a la liberalizaci&oacute;n de precios en 1985 y se plante&oacute; la necesidad de reformar los capitales conjuntos en las empresas privadas, no sin que se expresaran malestares en el seno del gobierno y en la sociedad misma por el ritmo de la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Muy probablemente en ese malestar se inscribe el movimiento estudiantil y el de los obreros de la periferia de Pek&iacute;n, que fueron reprimidos en Tian'anmen en 1989.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1992 y 1993 las reformas de liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a se profundizan y la Constituci&oacute;n de China adopta el t&eacute;rmino de econom&iacute;a socialista de mercado y se promulgan las leyes que permiten la normalizaci&oacute;n de capitales conjuntos en las empresas estatales. La necesidad de hacer crecer el mercado interno se expresa en el exhorto a la poblaci&oacute;n por parte de Deng Xiaoping de "Enriqu&eacute;cete". Esta preocupaci&oacute;n por mejorar el crecimiento del pa&iacute;s y en consecuencia el bienestar de la poblaci&oacute;n, se consigna en el plan quinquenal 1996&#45;2000, el cual preve&iacute;a un crecimiento sostenido menor a 10% a fin de evitar la inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis asi&aacute;tica de 1997 y las consecuentes alteraciones en la competitividad de los pa&iacute;ses de Asia del Este contribuyeron a erosionar el modelo de crecimiento chino basado en las inversiones de Taiwan y Hong Kong. Es entonces cuando un nuevo flujo de inversiones provenientes de pa&iacute;ses desarrollados (Estados Unidos, Jap&oacute;n y la Uni&oacute;n Europea) ingresa a China alentado por el entorno institucional favorable que el gobierno chino promov&iacute;a. En esta preocupaci&oacute;n se inscriben los esfuerzos para adherir al pa&iacute;s asi&aacute;tico a la OMC, que en 1993 fracasan pero que finalmente en 2001 tienen &eacute;xito. Las inversiones taiwanesas y hongkonesas regresan en ese ambiente de furor de las inversiones de pa&iacute;ses industrializados. Esta tercera fase de inversiones extranjeras contribuy&oacute; a una nueva din&aacute;mica de crecimiento econ&oacute;mico en la que por un lado las exportaciones se expandieron a nuevos mercados y con productos de mayor complejidad tecnol&oacute;gica (electr&oacute;nica, bienes de consumo durable), pero, por otro, parte de estos nuevos productos tambi&eacute;n se orientaron hacia los mercados internos con mayor capacidad de compra y en expansi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ejemplo del crecimiento de la demanda de productos de consumo con mayor intensidad tecnol&oacute;gica en China, como los bienes de la inform&aacute;tica y de comunicaciones, es que mientras en 1989 exist&iacute;an 4.41 millones de l&iacute;neas telef&oacute;nicas en 1994 la cifra lleg&oacute; a 397 millones; de 1992 a 2003 el acceso a internet creci&oacute; 20.5% en promedio anual al aumentar de 8.9 millones a 69 millones el n&uacute;mero de personas conectadas. Actualmente 200 millones personas utilizan tel&eacute;fono celular y mensualmente se venden dos millones de aparatos; asimismo, 200 millones de chinos tienen televisi&oacute;n por cable y se prev&eacute; que en 2005 la cifra aumente a 400 millones.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La constituci&oacute;n, la normatividad y la liberalizaci&oacute;n del sistema bancario y financiero, la definici&oacute;n de las pol&iacute;ticas monetaria y fiscal, la profundizaci&oacute;n de la liberalizaci&oacute;n comercial, la normatividad para la inversi&oacute;n privada y extranjera y el funcionamiento de las empresas estatales, privadas y extranjeras, ocurri&oacute; durante los a&ntilde;os noventa y principios del nuevo siglo en la medida en que China expand&iacute;a su crecimiento econ&oacute;mico, pero que a su vez se retroalimentaba en el marco de la misma liberalizaci&oacute;n (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6r1.jpg" target="_blank">Recuadro</a>). El proceso de liberalizaci&oacute;n de los capitales extranjeros continu&oacute; en 2002, lo que condujo a la apertura de una gran Bolsa de Valores china a los inversionistas extranjeros en 2003, donde gran parte de las inversiones son de cartera, es decir, de corto plazo; en ese mismo a&ntilde;o China absorbi&oacute; &#151;despu&eacute;s de la India&#151; cuantiosos flujos de inversi&oacute;n de cartera (3000 y 7000 millones de d&oacute;lares, respectivamente), que representaron 70% de lo captado por los pa&iacute;ses en desarrollo <i>(Key macrovariables,</i> 2004).</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante el vertiginoso crecimiento, e incluso como consecuencia del mismo, China enfrenta actualmente graves problemas que influyen en la din&aacute;mica de su desarrollo. En primer t&eacute;rmino, las desigualdades econ&oacute;micas regionales vinculadas a la forma en la que se han orientado las inversiones y el desarrollo econ&oacute;mico. Por un lado se encuentran las zonas costeras de oriente fuertemente urbanizadas e integradas (57% del PIB); por otro, las zonas del centro (26% del PIB), y finalmente las zonas occidentales atrasadas y fragmentadas (1 7% del PIB).<sup><a href="#nota">14</a></sup> Pero adem&aacute;s, las ocho provincias de mayor ingreso han crecido de manera m&aacute;s din&aacute;mica que la media nacional, concentrando 36% del PIB total del pa&iacute;s en 1991 y 45% en 2001; en consecuencia, el PIB per c&aacute;pita que en 1991 era 26% mayor que el promedio nacional se elev&oacute; a 60% en 2001.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vinculado al primero y al desmantelamiento de las comunas rurales, el segundo problema es el desempleo, cuya tasa en las zonas urbanas es de 8% y adicionalmente en las zonas rurales se estiman 200 millones de personas sin trabajo. Este severo problema plantea al pa&iacute;s la necesidad de crear 20 millones de empleos anuales, aunque la enorme masa de desempleados representa una reserva de mano de obra que favorece los salarios bajos y las p&eacute;simas condiciones laborales. En Schensan, la ciudad china de mayor salario m&iacute;nimo, &eacute;ste asciende a 42 d&oacute;lares, frente a un rango de salarios de 30 a 50 d&oacute;lares en los pa&iacute;ses en desarrollo.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer problema grave es la presi&oacute;n sobre el Estado para hacer frente al pago de jubilaciones a empleados estatales y, en general, para encarar el envejecimiento de la poblaci&oacute;n. La magnitud del problema se aprecia al conocer que en la primera mitad del a&ntilde;o 2000 se jubilaron seis millones de empleados de empresas estatales chinas y 45 millones en el curso de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. En 2003 una cuarta parte de la poblaci&oacute;n (400 millones) tendr&aacute; m&aacute;s de 65 a&ntilde;os y no existen fondos para pensiones. As&iacute;, China est&aacute; obligada a generar rendimientos sobre el ahorro a fin de crear fondos para el retiro. En la actualidad numerosas sociedades de inversi&oacute;n extranjera act&uacute;an de manera conjunta con China para desarrollar los fondos de pensi&oacute;n. La ausencia de fondos para las pensiones fue una fuerte presi&oacute;n para que el gobierno chino promoviera la captaci&oacute;n de IED.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La naturaleza de fondo de la transici&oacute;n china se explica por el hecho de que ella implica no s&oacute;lo un cambio en la estrategia de industrializaci&oacute;n sino una transformaci&oacute;n misma en las relaciones de propiedad y producci&oacute;n definidas por la din&aacute;mica de competitividad de la globalizaci&oacute;n, caracterizada entre otros aspectos por una intensa actividad tecnol&oacute;gica, la deslocalizaci&oacute;n de empresas y la producci&oacute;n en red. De una econom&iacute;a fundamentalmente agraria, colectivizada, centralmente planificada y con sistemas de c&aacute;lculo y asignaci&oacute;n de recursos no mercantiles, se ha convertido en una econom&iacute;a de mercado mixta, de perfil industrial, con un desarrollo extensivo e intensivo, que abastece un enorme mercado interno pero a la vez participa de manera creciente en tareas de mayor complejidad tecnol&oacute;gica en la cadena de producci&oacute;n global.</font></p>   	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las reformas mexicanas de los a&ntilde;os ochenta y noventa</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de M&eacute;xico la transici&oacute;n arranca con posterioridad al estallido de la crisis de 1982, en la que la econom&iacute;a transita de la industrializaci&oacute;n sustitutiva de importaciones, base del crecimiento de los a&ntilde;os cincuenta y sesenta, a una industrializaci&oacute;n fincada en las exportaciones. El agotamiento de ese modelo de desarrollo se hizo evidente desde finales de los a&ntilde;os sesenta y principios de los setenta. Sin embargo, los cambios estructurales y la reorientaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico se postergaron en gran medida por el auge de la renta petrolera, que en el otro lado de la moneda se manifestaba como crisis del petr&oacute;leo en los pa&iacute;ses industrializados. Las reformas econ&oacute;micas son puestas en marcha una vez que la crisis de la deuda externa, ligada tanto a factores internos como a externos, estall&oacute;. As&iacute;, a diferencia de China, M&eacute;xico no tiene acceso al cr&eacute;dito internacional y a flujos significativos de inversi&oacute;n extranjera durante los primeros a&ntilde;os de su experiencia reformadora. Esta situaci&oacute;n cambiar&aacute; desde fines de los a&ntilde;os ochenta con la puesta en marcha del Plan Brady para reducir la deuda externa con los bancos comerciales, as&iacute; como con la apertura de la cuenta de capitales y el posicionamiento de M&eacute;xico como "mercado emergente" durante la primera mitad de los noventa.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la naturaleza de la crisis de la econom&iacute;a mexicana, las pol&iacute;ticas para enfrentar la crisis significaron a largo plazo &#151;a diferencia del caso chino en el que el crecimiento del sector externo se conjuga con una expansi&oacute;n del mercado interno&#151; una severa contracci&oacute;n del mercado interno. Asimismo, dado el agotamiento de los mecanismos de la industrializaci&oacute;n extensiva, para recuperar una din&aacute;mica de crecimiento en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, la econom&iacute;a mexicana requiere consolidar los mecanismos de desarrollo intensivo sustentados en el crecimiento de la productividad, mientras que a China, en cuanto econom&iacute;a de industrializaci&oacute;n incipiente, le basta &#151;en principio&#151; para crecer la mera incorporaci&oacute;n de cantidades crecientes de insumos y mano de obra a los procesos productivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reformas econ&oacute;micas de M&eacute;xico de los a&ntilde;os ochenta y noventa favorecieron la apertura comercial y la afluencia de inversiones extranjeras que hicieron extensiva su producci&oacute;n a M&eacute;xico estableciendo zonas de comercio intraindustrial e intrafirma con una especializaci&oacute;n manufacturera de mayor intensidad tecnol&oacute;gica y de econom&iacute;as de escala.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las ventajas competitivas en el mercado estadounidense</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento de China fue alentado por diferentes olas de inversi&oacute;n, especialmente la creciente IED proveniente de sus vecinos de la regi&oacute;n, pero tambi&eacute;n de pa&iacute;ses industrializados. En ese contexto, el comercio exterior adquiere una especial relevancia. Durante los a&ntilde;os noventa en particular las exportaciones chinas registraron un ritmo de crecimiento anual de 12% y en la actualidad est&aacute;n ampliamente diversificadas. Las importaciones tambi&eacute;n crecieron a igual ritmo pero su estructura no se modific&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La din&aacute;mica de diversificaci&oacute;n de las exportaciones, tanto de destino como de producto, en gran parte fue determinada por el origen de la IED. As&iacute;, en 2001 China canaliz&oacute; casi un tercio de sus exportaciones a Estados Unidos, casi una quinta parte a la Uni&oacute;n Europea y otra parte similar a Jap&oacute;n, aunque tambi&eacute;n export&oacute; a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n (5%) y poco m&aacute;s de una cuarta parte a diferentes destinos (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6c2.jpg" target="_blank">cuadro 2</a>). Las importaciones chinas se incrementaron, en especial los bienes intermedios para su ensamblaje. Las exportaciones de Asia hacia China que en 1995 ascend&iacute;an a 72 100 millones de d&oacute;lares se elevaron a 160 000 millones en 2002. Sin embargo, las importaciones chinas para el mercado interno casi se duplicaron y las importaciones destinadas al ensamblaje se triplicaron al pasar de 29 800 a 81 900 millones de d&oacute;lares. En consecuencia, estas &uacute;ltimas representaron 51% de las importaciones de Asia en 2002 contra 41% en 1995. Es interesante observar que mientras que las exportaciones chinas con destino a Corea del Sur, Taiwan y Singapur tienden a decrecer (3% en 2002 y se estancan en el primer trimestre de 2003), las exportaciones de los npi hacia China tienden a aumentar (28% en 2002 y 45% en los tres primeros trimestres de 2003).<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en que numerosas empresas estadounidenses invirtieron en China durante los a&ntilde;os noventa, las exportaciones de Estados Unidos al pa&iacute;s asi&aacute;tico aumentaron de 16 100 millones de d&oacute;lares en 1995 a 27 230 millones en 2003; las correspondientes al ensamblaje pasaron de 37 a 44 por ciento. De igual manera, las exportaciones de Europa a China se elevaron de 21 300 millones de d&oacute;lares a 38 500 millones; el ensamblaje creci&oacute; de 40 a 47 por ciento en el mismo per&iacute;odo. Por tanto, el comercio de China con los pa&iacute;ses de la Triada (Jap&oacute;n, Estados Unidos, Uni&oacute;n Europea) ha cobrado importancia, en especial en lo que ata&ntilde;e al ensamblaje desde los a&ntilde;os noventa. De gran relevancia son las exportaciones destinadas a Estados Unidos que en 2001 representaron 31% del total de exportaciones chinas y que entre 2002 y principios de 2003 crecieron 22%. Ese aumento constituye un gran desaf&iacute;o de competitividad para los pa&iacute;ses que tambi&eacute;n concurren a ese mercado. En particular, para M&eacute;xico plantea un replanteamiento de las estrategias comerciales y desde luego una profunda revisi&oacute;n de las bases en las que sostiene su competitividad con su socio del TLCAN. En lo que sigue se analiza con m&aacute;s detalle cu&aacute;les son las industrias o productos en los que ambos pa&iacute;ses han ganado o perdido competitividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente M&eacute;xico concentr&oacute; su comercio con Estados Unidos. Antes de la firma del TLCAN, en 1993, m&aacute;s de cuatro quintas partes (82.7%) de las exportaciones globales mexicanas ten&iacute;an como destino a su vecino del norte y 69.3% de las importaciones globales proven&iacute;an de esa econom&iacute;a. Esa concentraci&oacute;n comercial se acrecent&oacute; a&uacute;n m&aacute;s en el marco del TLCAN; en 2003, 88.8% de las exportaciones y 68.8% en las importaciones se realizaron con el vecino septentrional. Adicionalmente, el volumen y el valor de las exportaciones e importaciones mexicanas se increment&oacute; de manera considerable; las importaciones de Estados Unidos de productos mexicanos crecieron de 39 900 a 138 100 millones de d&oacute;lares de 1993 a 2003 con un aumento promedio anual de 13.2%; las importaciones de M&eacute;xico provenientes de Estados Unidos ascendieron de 45 300 a 105 700 millones de d&oacute;lares, es decir, un crecimiento medio anual de 8.8 por ciento.<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dinamismo de las exportaciones manufactureras mexicanas, eje del auge exportador de los a&ntilde;os noventa, contribuy&oacute; a colocar a M&eacute;xico como una de las econom&iacute;as con mayor expansi&oacute;n en las exportaciones despu&eacute;s de China (15.8 y 17.1 por ciento entre 1991 y 2000, respectivamente). Pero adem&aacute;s, las exportaciones manufactureras mexicanas registraron una diversificaci&oacute;n de sus productos al transitar de productos intensivos en materias primas a productos de econom&iacute;as de escala y de mayor intensidad tecnol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n de las exportaciones mexicanas en el total de las importaciones de Estados Unidos creci&oacute; de manera significativa desde el inicio del TLCAN hasta 2001, cuando M&eacute;xico logr&oacute; una buena posici&oacute;n en el mercado estadounidense al desplazar a Jap&oacute;n como segundo proveedor. No obstante, en este mismo a&ntilde;o las exportaciones mexicanas perdieron dinamismo, el cual termin&oacute; por manifestarse en un descenso en 2003 (v&eacute;ase la <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6g3.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 3</a>). A su vez, las importaciones manufactureras provenientes de China participaron con la mitad de lo que registraron las mexicanas a principios de los noventa; su ascenso vertiginoso se registr&oacute; especialmente desde su ingreso a la OMC, llegando a rebasar a M&eacute;xico en 2003 (12.1 contra 10.96 por ciento).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo explicar esta tendencia creciente de la competitividad de los productos manufactureros en el mercado estadounidense y c&oacute;mo es que &eacute;sta ocurre en detrimento de la mexicana? En primer lugar se analiza cu&aacute;l ha sido el cambio de la estructura de esas exportaciones hacia Estados Unidos durante los a&ntilde;os noventa. Se destaca en particular el cambio en el tipo de especializaci&oacute;n manufacturera de China. Mientras que a principios de los noventa casi un tercio de las importaciones estadounidenses de China se concentraba en textiles y prendas de vestir, en 2001 la participaci&oacute;n se redujo a poco m&aacute;s de una d&eacute;cima parte. En cambio se fortaleci&oacute; la participaci&oacute;n de productos de la divisi&oacute;n manufacturera Maquinaria y equipo de transporte, donde destacan las ramas de M&aacute;quinas de oficina y computadoras (10.3%), equipo de telecomunicaciones (9.9%) y maquinaria y aparatos el&eacute;ctricos y electr&oacute;nicos (8.9), que en conjunto representan casi dos quintas partes de las importaciones estadounidenses provenientes de China. Pese a ese cambio en la especializaci&oacute;n, la mitad de las importaciones a&uacute;n son manufacturas muy diversas, entre las que se encuentra el calzado (9.7%). V&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6c3.jpg" target="_blank">cuadro 3</a>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las manufacturas mexicanas, la importancia relativa de m&aacute;quinas y equipo de transporte en el total de las importaciones es a&uacute;n mayor que en las manufacturas chinas, con casi el doble del valor; en 2001 m&aacute;s de dos tercios de las importaciones totales provenientes de M&eacute;xico se localizaron en estas industrias, con un predominio de la rama veh&iacute;culos y sus partes, pero tambi&eacute;n con una participaci&oacute;n significativa de maquinaria y equipos el&eacute;ctricos y de telecomunicaciones y m&aacute;quinas de oficina y computadoras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n en el comercio mundial de productos electr&oacute;nicos fabricados en China es a&uacute;n mayor (22%) respecto al total de las exportaciones chinas. La importancia creciente y potencial del sector electr&oacute;nico en ese pa&iacute;s revela una especializaci&oacute;n que se orienta cada vez m&aacute;s hacia productos de mayor intensidad tecnol&oacute;gica y de mercados din&aacute;micos en detrimento de las industrias intensivas en mano de obra, aunque &eacute;stas contin&uacute;an teniendo un importante peso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos ahora con m&aacute;s detalle en qu&eacute; tipo de productos China y M&eacute;xico han aumentado sus ventajas y en cu&aacute;les sus desventajas con base en los &iacute;ndices de especializaci&oacute;n de la base de datos Magic de la CEPAL. Seg&uacute;n ese organismo la especializaci&oacute;n se define como:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n de mercado de un producto espec&iacute;fico en el comercio bilateral como proporci&oacute;n de la participaci&oacute;n de mercado del producto a nivel global total, es decir, todos los pa&iacute;ses y todos los productos. En el caso de las estad&iacute;sticas de importaci&oacute;n, la especializaci&oacute;n del producto es la "ventaja comparativa revelada" que el socio comercial tiene en el mercado de ese producto que el pa&iacute;s informante importa.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El per&iacute;odo de an&aacute;lisis es de 1990 a 2003 con tres subperiodos: 1990&#45;1993, previo al ingreso de M&eacute;xico en el TLCAN; 1994&#45;2000, caracterizado por el dinamismo de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos en el marco del TLCAN, y 2001 &#45;2003, ingreso de China a la OMC, atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y desaceleraci&oacute;n de su econom&iacute;a e inicio del estancamiento de las importaciones provenientes de M&eacute;xico. Se observan cuatro tipos de movimiento en los &iacute;ndices de especializaci&oacute;n: <i>a)</i> las ventajas comparativas reveladas crecientes (VCR+), donde el &iacute;ndice de especializaci&oacute;n es mayor que la unidad y crecen respecto a la situaci&oacute;n inicial; <i>b)</i> las ventajas comparativas reveladas decrecientes (VCR&#45;), donde el &iacute;ndice continua siendo superior que la unidad pero disminuye respecto a la situaci&oacute;n inicial; <i>c)</i> desventajas comparativas reveladas decrecientes (DCR&#45;), cuando el &iacute;ndice de especializaci&oacute;n es menor que la unidad pero existe una mejor&iacute;a en relaci&oacute;n a la situaci&oacute;n inicial, y <i>d)</i> las desventajas comparativas decrecientes (DCR+) denotan un empeoramiento de las mismas desventajas (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/html/a6anexo.html" target="_blank">Anexo</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel de ramas industriales (dos d&iacute;gitos) China increment&oacute; sus ventajas en productos como maquinaria y aparatos el&eacute;ctricos (en donde se incluyen los televisores), pieles y cueros, peleter&iacute;a, calzado, manufacturas de acero y de otros metales. Destacan de manera especial, las ventajas adquiridas por los chinos en los mercados estadounidenses en instrumentos de m&uacute;sica y sus accesorios, y mobiliario m&eacute;dico quir&uacute;rgico (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/html/a6anexo.html" target="_blank">Anexo</a>). Otras ramas registran una p&eacute;rdida de las VCR, aunque varias de ellas son manufacturas diversas que se caracterizan por ser intensivas en mano de obra y conservan una amplia competitividad (cester&iacute;a, algunos textiles, p&oacute;lvora y explosivos). Otros productos que a principios de los noventa registraban una posici&oacute;n de desventaja transitaron hacia una situaci&oacute;n de ventaja en el &uacute;ltimo subper&iacute;odo: productos editoriales y de prensa, vidrio y sus manufacturas y reactores nucleares, calderas, m&aacute;quinas y aparatos mec&aacute;nicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de M&eacute;xico, de 2001 a 2003 s&oacute;lo tres ramas registraron ligeros aumentos en los &iacute;ndices de especializaci&oacute;n: bebidas, l&iacute;quidos alcoh&oacute;licos y vinagre; autom&oacute;viles y sus autopartes, y aparatos &oacute;pticos, fotograf&iacute;a y cinematograf&iacute;a e instrumentos de precisi&oacute;n y quir&uacute;rgicos. Las ventajas se perdieron en industria agroalimentaria,<sup><a href="#nota">20</a></sup> en productos qu&iacute;micos, en textiles, pero tambi&eacute;n en algunas ramas en las que China mejor&oacute; su competitividad como vidrio y sus manufacturas, mobiliario m&eacute;dico quir&uacute;rgico, maquinaria y aparatos el&eacute;ctricos (donde se ubican televisores), manufacturas de acero y otros metales (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/html/a6anexo.html" target="_blank">Anexo</a>). Pocas ramas pasaron de una situaci&oacute;n de desventaja a ventaja; es el caso de veh&iacute;culos, v&iacute;as f&eacute;rreas, prendas y complementos de vestir y az&uacute;car y confiter&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento m&aacute;s a considerar son las favorables o nulas tasas arancelarias para los productos mexicanos en el mercado estadounidense. Sin embargo, esta ventaja puede evaporarse en la medida en que China afiance m&aacute;s sus relaciones comerciales con Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los factores de la competitividad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la d&eacute;cada de los ochenta y durante los noventa, China y M&eacute;xico emprendieron importantes reformas macroecon&oacute;micas que permitieron la apertura comercial, la promoci&oacute;n de las exportaciones manufactureras, con una orientaci&oacute;n hacia productos de mayor intensidad tecnol&oacute;gica en detrimento de los intensivos en recursos y mano de obra, y la apertura a la inversi&oacute;n extranjera. Todas esas transformaciones en los patrones de industrializaci&oacute;n y de comercio ocurrieron con relativa velocidad acorde a la din&aacute;mica misma de la globalizaci&oacute;n y los procesos de regionalizaci&oacute;n, particularmente en los a&ntilde;os noventa. As&iacute;, ambos pa&iacute;ses se conectaron a la red de la producci&oacute;n global, con tareas muy espec&iacute;ficas de ensamblaje de productos, donde algunos de ellos son de mediana y elevada intensidad tecnol&oacute;gica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La IED desempe&ntilde;&oacute; un papel crucial en la orientaci&oacute;n de la especializaci&oacute;n productiva y de comercializaci&oacute;n de ambos pa&iacute;ses. Sin embargo, las diferencias en la din&aacute;mica de crecimiento econ&oacute;mico, de desarrollo de capacidades tecnol&oacute;gicas y aprendizaje, as&iacute; como de cambios en el entorno institucional de China y M&eacute;xico, han influido en su desempe&ntilde;o competitivo industrial que tiende a diferenciarse con amplias posibilidades para el pa&iacute;s asi&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las sinergias positivas que se establecieron en China entre la inversi&oacute;n y el crecimiento econ&oacute;mico desde los a&ntilde;os ochenta constituyeron un incentivo poderoso para atraer nuevas inversiones extranjeras en la d&eacute;cada de los noventa. En efecto, la expansi&oacute;n industrial y econ&oacute;mica del pa&iacute;s oriental ha favorecido un enorme mercado interno en ascenso que se apresta a consumir los bienes de intensidad tecnol&oacute;gica de la globalizaci&oacute;n como los electr&oacute;nicos y de telecomunicaciones. As&iacute;, China surge como un pa&iacute;s con doble atractivo en lo que se refiere a la localizaci&oacute;n de empresas extranjeras. Por un lado, la abundante mano de obra relativamente barata y con enorme potencial de aprendizaje y de absorci&oacute;n de tecnolog&iacute;a y con un mercado laboral muy flexible, contribuyen a la disminuci&oacute;n significativa de costos. Por otro lado, la dimensi&oacute;n del mercado chino favorece las escalas de producci&oacute;n que redundan en la reducci&oacute;n de costos marginales y representan enormes ganancias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contrariamente a China, la econom&iacute;a mexicana no registr&oacute; un crecimiento sostenido significativo. Entre la crisis de la deuda externa y los programas de estabilizaci&oacute;n y control de la inflaci&oacute;n, M&eacute;xico mantuvo estancado su crecimiento durante los a&ntilde;os ochenta. La recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en los noventa fue reducida y err&aacute;tica con una ca&iacute;da muy importante del PIB en 1995 (&#45;7%) debido a la crisis financiera mexicana. Ese desfavorable comportamiento, as&iacute; como el acento en la industrializaci&oacute;n orientada a las exportaciones, no fueron suficiente acicate para mejorar el mercado interno; de 1993 a 2003 el consumo privado s&oacute;lo tuvo un crecimiento promedio anual de 2.7%, mientras que las exportaciones crecieron en el mismo per&iacute;odo 11.3%; asimismo, la inversi&oacute;n bruta en capital fijo fue bastante reducida (2.9% de crecimiento promedio anual). Tampoco la IED logr&oacute; tener los efectos esperados con el TLCAN sobre el crecimiento econ&oacute;mico y el empleo debido a que una parte sustantiva de ella no se orient&oacute; a la creaci&oacute;n de nuevas empresas sino a la compra de las existentes. Si bien es cierto que la pol&iacute;tica monetaria ha logrado mantener bajos los &iacute;ndices de inflaci&oacute;n, tambi&eacute;n &eacute;sta ha tenido repercusiones negativas para las variables reales de la macroeconom&iacute;a. Por tanto, a diferencia de China, en M&eacute;xico no se estableci&oacute; ese c&iacute;rculo virtuoso entre la inversi&oacute;n y el crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La influencia de la inversi&oacute;n en la competitividad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La orientaci&oacute;n de las inversiones extranjeras hacia los diferentes sectores econ&oacute;micos parece haber influido de manera decisiva en la competitividad de &eacute;stas. En ambos pa&iacute;ses esa inversi&oacute;n se concentr&oacute; en la divisi&oacute;n industrial productos met&aacute;licos, maquinaria y equipo. Sin embargo, en M&eacute;xico estos flujos de inversi&oacute;n se concentraron m&aacute;s en la industria automotriz y en China se orientaron m&aacute;s a la industria electr&oacute;nica y el&eacute;ctrica y en especial a la industria de computadoras (v&eacute;ase la <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6g4.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 4</a>).</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La industria automotriz en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1993 y 1997 las inversiones en el sector automotriz mexicano provinieron mayoritariamente (tres quintas partes del total) de las tres firmas automotrices m&aacute;s poderosas de Estados Unidos, Ford, Chrysler y General Motors, y de empresas de autopartes, como Packard Electric y Delphi Automotive Systems, divisiones de la General Motors, aunque tambi&eacute;n otras firmas de Europa (Honda, Mercedes&#45;Benz, BMW) y de Jap&oacute;n (Nissan) realizaron importantes inversiones para aprovechar las oportunidades de ingreso al mercado estadounidense libre de aranceles por la v&iacute;a del TLCAN.<sup><a href="#nota">21</a></sup> En los a&ntilde;os previos al Tratado (1990&#45;1993) se invirtieron 7 300 millones de d&oacute;lares en el sector terminal automotriz, con lo que M&eacute;xico se convirti&oacute; en un importante productor de veh&iacute;culos. Esa importancia se acrecent&oacute; con inversiones posteriores que ampliaron las escalas de producci&oacute;n y la diversificaci&oacute;n de la producci&oacute;n de autopartes; de 1993 a 1997 la inversi&oacute;n acumulada fue de 9 900 millones de d&oacute;lares y casi la mitad se destin&oacute; a la fabricaci&oacute;n y ensamble de autom&oacute;viles y camiones y el resto a la producci&oacute;n de autopartes diversas.<sup><a href="#nota">22</a></sup> S&oacute;lo 37% de esa inversi&oacute;n acumulada provino de IED y tres quintas partes de ella se orient&oacute; a la industria de autopartes. La sustantiva inversi&oacute;n en este sector contribuy&oacute; al desarrollo de una industria automotriz moderna y competitiva, cuya importancia se aprecia en su creciente contribuci&oacute;n a las exportaciones totales de M&eacute;xico (una quinta parte de las exportaciones totales de M&eacute;xico en 1997) y su impacto en la generaci&oacute;n en el empleo directo e indirecto (se increment&oacute; 3% de 1993 a 1997), especialmente en la industria maquiladora de autopartes, en un contexto de integraci&oacute;n con el mercado regional de Am&eacute;rica del Norte. De 1993 a 2003 las exportaciones de la industria de autotransporte y autopartes crecieron 14.8% promedio anual. Asimismo, la participaci&oacute;n de las importaciones estadounidenses de bienes de la industria automotriz provenientes de M&eacute;xico se elev&oacute; de 7.1 % en 1993 a 14% en 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n e integraci&oacute;n de la industria automotriz mexicana en el TLCAN fue apoyada por el gobierno mexicano mediante su pol&iacute;tica de liberalizaci&oacute;n comercial, las reformas en las regulaciones de inversiones en el sector desde la segunda mitad de los a&ntilde;os ochenta y profundizadas en las negociaciones mismas del acuerdo de libre comercio y, en el campo laboral, a trav&eacute;s de la adopci&oacute;n de sistemas de producci&oacute;n flexibles en los contratos colectivos de trabajo y la restricci&oacute;n salarial. Asimismo, recibi&oacute; impulso de las mismas firmas automotrices estadounidenses que preve&iacute;an en la modernizaci&oacute;n de las plantas existentes y la apertura de nuevas en M&eacute;xico &#151;en el marco de una complementariedad regional&#151; una estrat&eacute;gica reducci&oacute;n significativa de costos de producci&oacute;n para enfrentar la competencia de las firmas japonesas y su modelo toyotista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, en el contexto del modelo de "especializaci&oacute;n de la producci&oacute;n a trav&eacute;s de las fronteras" la industria automotriz establecida en M&eacute;xico alcanz&oacute; las escalas m&iacute;nimas de eficiencia (ensamble de 250 000 a 300 000 veh&iacute;culos) al tener acceso al mercado estadounidense.<sup><a href="#nota">23</a></sup> Asimismo, la especializaci&oacute;n de M&eacute;xico se orient&oacute; hacia la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de autos medianos, camiones ligeros y veh&iacute;culos utilitarios, en tanto el pa&iacute;s import&oacute; modelos de autom&oacute;viles diferentes producidos en Estados Unidos y Canad&aacute;.<sup><a href="#nota">24</a></sup> Adicionalmente a las oportunidades de la industria automotriz en M&eacute;xico con la ampliaci&oacute;n de las escalas productivas, las ventajas comparativas se asocian a los salarios bajos, la adopci&oacute;n de m&eacute;todos de producci&oacute;n flexible, el incremento de la productividad laboral y la obtenci&oacute;n de est&aacute;ndares de calidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que ata&ntilde;e a la industria de autopartes, M&eacute;xico se convirti&oacute; en el principal proveedor de diversas piezas automotrices para Estados Unidos con bajo contenido tecnol&oacute;gico y producidas en las maquiladoras del norte de M&eacute;xico (ejes, partes externas para tractores, asientos, arneses, instrumentos de medici&oacute;n y limpiaparabrisas). Pero tambi&eacute;n M&eacute;xico se convirti&oacute; en un proveedor importante de partes m&aacute;s complejas como motores, superando incluso a Canad&aacute; en motores a gasolina. La participaci&oacute;n de autopartes fabricadas en M&eacute;xico en los mercados estadounidenses, como neum&aacute;ticos, frenos y piezas el&eacute;ctricas, creci&oacute; con rapidez y con especial dinamismo en cinturones de seguridad, volantes y cajas de direcci&oacute;n. Paralelamente al explosivo crecimiento de las exportaciones, las importaciones de autopartes tambi&eacute;n aumentaron de manera considerable. Un tercio de las importaciones de M&eacute;xico en 1996 se concentr&oacute; en aquellas piezas y componentes de autom&oacute;viles con alto contenido tecnol&oacute;gico (tecnolog&iacute;a sofisticada) en las que el pa&iacute;s no es competitivo (sistemas computarizados e inyectores de fuel injection de seguridad y de control de emisiones de motores, piezas de transmisi&oacute;n y de suspensi&oacute;n). El restante 67.5% de las importaciones de M&eacute;xico consisti&oacute; en partes diversas y accesorios originales cuya producci&oacute;n corresponde a una tecnolog&iacute;a universalmente estandarizada y donde supuestamente M&eacute;xico es competitivo. En esas importaciones el comercio intrafirma tiene un peso especial. Seg&uacute;n el Banco de M&eacute;xico los &iacute;ndices de comercio intraindustrial en esta rama industrial se incrementaron de 59.2% en 1993 a 84.9% en 1998.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rezago tecnol&oacute;gico que padec&iacute;a gran parte de las plantas de la industria de auto&#45;partes de M&eacute;xico se remont&oacute; a medida que avanzaba la integraci&oacute;n regional de la industria automotriz. En efecto, despu&eacute;s de la firma del TLCAN se registra una tendencia parcial a la automatizaci&oacute;n de sus procesos de producci&oacute;n y mejora en los dise&ntilde;os en el marco de la adopci&oacute;n de la producci&oacute;n esbelta, limitado siempre por las empresas matrices. Las empresas mexicanas que establecieron alianzas estrat&eacute;gicas con las extranjeras tambi&eacute;n se beneficiaron de esa modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, lo que abon&oacute; la acumulaci&oacute;n de capacidades tecnol&oacute;gicas y de aprendizaje.<sup><a href="#nota">26</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el desempe&ntilde;o comercial es preciso diferenciar la competitividad entre las empresas extranjeras y las mexicanas. Las primeras cuentan con tecnolog&iacute;a propia, escalas de producci&oacute;n, solvencia financiera y una s&oacute;lida inserci&oacute;n en los mercados. En las segundas existen dos subgrupos: uno integrado por empresas grandes que mantienen <i>joint ventures</i> con las empresas extranjeras y que han logrado mantenerse en el mercado pese a la fuerte competencia, y otro, a menudo peque&ntilde;as empresas, que carece de capacidades tecnol&oacute;gicas, econom&iacute;as de escala y de calidad que permitan responder de manera din&aacute;mica a los desaf&iacute;os que plantea el cambio tecnol&oacute;gico y la competencia mundial. As&iacute;, la competitividad para un buen n&uacute;mero de productores nacionales resulta muy vulnerable; es en esa l&oacute;gica que se comprende el fortalecimiento de la competitividad y el aumento de la participaci&oacute;n de las empresas extranjeras en detrimento de las nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que la ventaja salarial de M&eacute;xico, fortalecida a mediados de los noventa por la devaluaci&oacute;n del peso en 1994, constituye un elemento que favorece la competitividad, tambi&eacute;n lo es que los rezagos tecnol&oacute;gicos de las empresas mexicanas, la limitada capacidad productiva, las dificultades para acceder a cr&eacute;ditos banc&aacute;rios, entre otros problemas, son obst&aacute;culos que impiden aprovechar las oportunidades en el mercado regional de Am&eacute;rica del Norte. La p&eacute;rdida de esas oportunidades se hizo m&aacute;s evidente al contraerse la demanda externa en Estados Unidos por su recesi&oacute;n econ&oacute;mica, lo cual puede incluso profundizarse por la creciente participaci&oacute;n de China en las importaciones totales de la econom&iacute;a estadounidense. La concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica de las exportaciones automotrices mexicanas hacia el mercado estadounidense puede convertirse de ventaja en desventaja.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La industria electr&oacute;nica en China</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dinamismo comercial de China se vincula a su creciente importancia en la cadena de producci&oacute;n mundial de numerosos productos de fuerte intensidad de mano de obra explicada en gran parte por la explosiva afluencia de IED a ese pa&iacute;s y el aprovechamiento de las redes de comercializaci&oacute;n de las empresas transnacionales. En 1995 China absorbi&oacute; 70.4% de la IED en la regi&oacute;n de Asia del Este y el Pac&iacute;fico (35 800 millones de d&oacute;lares) y en 2003 se elev&oacute; a 56 800 millones, 94.2% de la IED de la regi&oacute;n y 42% de la correspondiente a los pa&iacute;ses en desarrollo.<sup><a href="#nota">27</a></sup> De 1996 a 2000 las exportaciones de empresas transnacionales se incrementaron 94%, mientras que las exportaciones de empresas nacionales crecieron 45%.<sup><a href="#nota">28</a></sup> Aunque la IED en China se ha diversificado hacia varios sectores, entre ellos alimentos y bebidas, vestido y calzado, productos de l&iacute;nea blanca y muchos otros, &eacute;sta ha sido particularmente din&aacute;mica en la industria electr&oacute;nica y en especial en la industria de computadoras.<sup><a href="#nota">29</a></sup> Las tendencias de especializaci&oacute;n en este sector industrial han sido favorecidas por las enormes inversiones provenientes de Taiwan, Jap&oacute;n, Corea y Estados Unidos, as&iacute; como tambi&eacute;n por las deliberadas pol&iacute;ticas industrial e institucional del gobierno chino para transformar a ese pa&iacute;s en un importante productor mundial de computadoras y sus componentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el desarrollo de la industria de computadoras (inform&aacute;tica) en China se han conjugado varios elementos que han contribuido al fortalecimiento de capacidades tecnol&oacute;gicas, la absorci&oacute;n de tecnolog&iacute;as extranjeras y la paulatina sustituci&oacute;n de importaciones de componentes inform&aacute;ticos de mayor intensidad tecnol&oacute;gica. Entre esos factores destacan:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El apoyo decidido del gobierno a la industria inform&aacute;tica mediante subsidios para superar las ineficiencias de las empresas del sector, en especial las estatales a principios de los noventa.<sup><a href="#nota">30</a></sup> Posteriormente, el apoyo gubernamental se orient&oacute; a promover la expansi&oacute;n de la capacidad productiva y mejora de la calidad de los bienes inform&aacute;ticos (monitores, impresoras, discos duros, tarjetas y dispositivos de alta definici&oacute;n) y estimular el uso generalizado de las pc en las oficinas de gobierno, en las industrias, incluyendo las tradicionales, y en los hogares, especialmente urbanos.<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Vinculaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas gubernamentales a empresarios locales con potencial para desarrollar capacidades industriales.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;Competencia entre los gobiernos locales de las provincias por atraer inversiones en la industria inform&aacute;tica, incluso aportando inversiones iniciales.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;Desarrollo de un amplio complejo de ciencia y tecnolog&iacute;a para la formaci&oacute;n de capacidades tecnol&oacute;gicas mediante la creaci&oacute;n de institutos estatales de investigaci&oacute;n y desarrollo orientados a la creaci&oacute;n de <i>hardware</i> para hacerlos compatibles con IBM.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Creaci&oacute;n de empresas estatales fabricantes de computadoras y componentes orientadas al mercado interno y ligadas a las instituciones de ciencia y tecnolog&iacute;a con autonom&iacute;a en la gesti&oacute;n (Legend&#45;Academia de Ciencias de China; Founder Group&#45;Universidad de Beijing; Great Wall&#45;Ministerio de Industria Electr&oacute;nica).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Invitaci&oacute;n del gobierno chino a empresas de computadoras extranjeras (Hewlett Packard, Toshiba y Compac) para desarrollar esa industria solicitando transferencia tecnol&oacute;gica y alianzas con empresas locales a cambio de compra de licencias de producci&oacute;n y acceso parcial al mercado chino.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;Inicialmente protecci&oacute;n comercial fuerte en computadoras por medio de aranceles elevados (82% en 1992) y extensa importaci&oacute;n de componentes para acelerar el desarrollo de fabricaci&oacute;n de pc. Posteriormente, disminuci&oacute;n de las tasas arancelarias (35% en 1993 y 15% en 2001) y adopci&oacute;n de una pol&iacute;tica de sustituci&oacute;n de importaciones gradual de componentes de computadoras de mayor intensidad tecnol&oacute;gica.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Especial importancia tienen los flujos de inversi&oacute;n de Taiwan por su elevada participaci&oacute;n en la producci&oacute;n mundial de varios productos electr&oacute;nicos. En 1999 las empresas de esa nacionalidad ocuparon el primer lugar en la fabricaci&oacute;n de diversos productos electr&oacute;nicos en el mundo, como tableros (62%), tarjetas madre (61%), monitores (54%), laptops (53%) y computadoras de oficina (25%). A principios de los noventa las empresas taiwanesas evitaron producir en China ciertos productos de elevada tecnolog&iacute;a; sin embargo, despu&eacute;s de 1998 esas empresas realizaron nuevas inversiones para incrementar el nivel de tecnolog&iacute;a y producir computadoras y componentes de elevada tecnolog&iacute;a. En la medida que las firmas taiwanesas no s&oacute;lo instalaron plantas de ensamblaje en China sino tambi&eacute;n migraron con todas sus capacidades tecnol&oacute;gicas acumuladas y un amplio conocimiento del mercado, China ha tenido excelentes oportunidades de aprendizaje y una r&aacute;pida inserci&oacute;n en los mercados internacionales con 30% de las exportaciones electr&oacute;nicas de la regi&oacute;n de Asia del Este. En 2001 Taiwan invirti&oacute; 11 000 millones de d&oacute;lares, monto que se triplic&oacute; al a&ntilde;o siguiente. Actualmente 56% de las grandes empresas de electr&oacute;nica de esa nacionalidad, 63% de las medianas y 73% de las peque&ntilde;as, tienen sitios de producci&oacute;n instalados en China. Estas empresas producen 25% de las computadoras en China y ocupan poco menos de 10% de la poblaci&oacute;n activa de Taiwan, aunque tambi&eacute;n hay trabajadores de ese origen trabajando de manera informal (400 000) y 4 000 estudiantes realizan sus estudios en escuelas superiores chinas. Al mismo tiempo las sociedades taiwanesas son importantes proveedoras para las grandes empresas inform&aacute;ticas chinas orientadas a la exportaci&oacute;n. El mayor exportador de China fue Honhai Electronics, un fabricante taiwan&eacute;s de piezas inform&aacute;ticas, con 4.38 millones de d&oacute;lares en 2002.<sup><a href="#nota">32</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de las piezas inform&aacute;ticas, China orienta su especializaci&oacute;n hacia la producci&oacute;n de programas de <i>software,</i> en clara competencia con la India. Las ventas de programas inform&aacute;ticos, que en 1995 ascendieron a 819 millones de d&oacute;lares, se cuadriplicaron en 2001, y las ventas de materiales electr&oacute;nicos se multiplicaron por 12 alcanzando 9 800 millones en el mismo per&iacute;odo. No obstante el considerable ascenso de China en su especializaci&oacute;n en programas de <i>software,</i> India contin&uacute;a teniendo un mayor predominio mundial y sus ventajas comparativas se asocian a la fuerte inversi&oacute;n en universidades con orientaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y al dominio del ingl&eacute;s; este &uacute;ltimo pa&iacute;s export&oacute; 5.7 millones de d&oacute;lares en 1999 en programas frente a 2.1 2 millones de China. Aun as&iacute;, el potencial de China es enorme, pues de sus universidades egresan anualmente 325 000 ingenieros,<sup><a href="#nota">33</a></sup> tres veces m&aacute;s que la India; por tanto, la econom&iacute;a china ampl&iacute;a sus capacidades tecnol&oacute;gicas y de capital humano para dominar 60% del mercado interno destinado a empresas locales y aumentar diez veces sus exportaciones para 2010, seg&uacute;n sus planes. De hecho los esfuerzos por una mayor participaci&oacute;n en el pa&iacute;s empiezan a dar frutos. As&iacute;, Legend, una empresa china de computadoras, con ventas de 3 500 millones de d&oacute;lares en 2001, controla m&aacute;s de una cuarta parte del mercado interno en detrimento de algunas transnacionales como Dell, IBM y Hewlet Packard.<sup><a href="#nota">34</a></sup> Otro segmento donde la IED ha realizado sustantivas aportaciones y ha tenido un relativo &eacute;xito comercial en la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n (redes de comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n), lo cual coloca a China en el mercado de industrias de alta tecnolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cadena de producci&oacute;n de Asia del Este se ha transformado en los a&ntilde;os recientes debido a la creciente participaci&oacute;n de China. Hace unas d&eacute;cadas Jap&oacute;n exportaba bienes de equipo y los componentes eran fabricados por los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Actualmente, con inversiones japonesas, esos bienes se producen en Taiwan y Corea del Sur y los componentes de fuerte intensidad de capital se fabrican en China para ser montados antes de exportarse hacia los mercados desarrollados. En este contexto se explican los saldos comerciales deficitarios comerciales que China mantiene con Asia pero superavitarios con Estados Unidos y Europa.</font></p>  	  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de los enormes flujos de IED que influyeron en la creciente especializaci&oacute;n del sector electr&oacute;nico, China se ha convertido en el productor mundial m&aacute;s importante de algunos productos como lectores de DVD y c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas num&eacute;ricas (m&aacute;s de 50% del total mundial); de DVD&#45;rom y computadoras de oficina y port&aacute;tiles (m&aacute;s de un tercio), de tel&eacute;fonos m&oacute;viles, televisiones de color, asistentes num&eacute;ricos y radios para autom&oacute;vil (m&aacute;s de un cuarto). La empresa china Haier ha aumentado sus exportaciones en l&iacute;nea blanca (refrigeradores, lavavajillas) y televisores a color e incluso instal&oacute; una planta en Carolina del Sur, Estados Unidos, para acercarse al consumidor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este ascenso exportador de bienes electr&oacute;nicos, China ha desplazado a otros pa&iacute;ses como Singapur, Malasia, Taiwan y Tailandia, salvo Corea, que incluso ha aumentado su participaci&oacute;n. En Estados Unidos es evidente el desplazamiento de los televisores producidos en M&eacute;xico por los de fabricaci&oacute;n china.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las empresas chinas de computaci&oacute;n son muy emprendedoras y competidoras agresivas y est&aacute;n empe&ntilde;adas en lograr un <i>catch up</i> respecto a la frontera tecnol&oacute;gica mundial con el apoyo de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas centrales del gobierno. Inspiradas en las trayectorias de creaci&oacute;n de capacidades end&oacute;genas de Jap&oacute;n y Corea y, en menor medida de Taiwan, China ha sabido aprovechar estas experiencias y ha adoptado la filosof&iacute;a de "Aprendizaje del exterior sin rendirse a un control tecnol&oacute;gico o econ&oacute;mico". A diferencia de Jap&oacute;n y Corea, China toma ventajas de su sistema de socialismo de mercado para el control de sus pol&iacute;ticas y adem&aacute;s se beneficia de la enorme dimensi&oacute;n de su mercado.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las ventajas salariales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ventaja salarial de China ha sido decisiva para atraer los enormes flujos de capital y convertir a este pa&iacute;s en el gran taller de la globalizaci&oacute;n. En la crisis asi&aacute;tica de 1997 se registr&oacute; una fuerte devaluaci&oacute;n, el desempleo aument&oacute; fuertemente y los costos salariales se redujeron de manera notable. Los salarios bajos han privilegiado el uso de t&eacute;cnicas de producci&oacute;n m&aacute;s intensivas en trabajo que en capital. Sin embargo, la productividad laboral es todav&iacute;a d&eacute;bil. El comercio de ensamblaje representa 57% de las exportaciones totales de China; sin embargo, el valor agregado s&oacute;lo asciende a 20% del valor total del producto.<sup><a href="#nota">35</a></sup> Entre 1995&#45;1999 el salario por trabajador de China fue 40 veces menor que en Estados Unidos, pero el valor agregado por trabajador en este &uacute;ltimo fue 15 veces mayor que en la econom&iacute;a asi&aacute;tica. Incluso el peso de la ventaja salarial sobre la productividad china parece haber disminuido en la segunda mitad de los a&ntilde;os noventa respecto al decenio precedente, seg&uacute;n los datos de la ONUDI. En relaci&oacute;n a los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos tambi&eacute;n la ventaja salarial de China es evidente pero no as&iacute; la productividad laboral (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6c4.jpg" target="_blank">cuadro 4</a>). Las empresas transnacionales que invierten en China privilegian t&eacute;cnicas intensivas en mano de obra aprovechando los diferenciales salariales.<sup><a href="#nota">36</a></sup> El ahorro de inversi&oacute;n en maquinaria disminuye los costos y en consecuencia la productividad tambi&eacute;n es d&eacute;bil.</font></p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque las ventajas salariales favorecen ampliamente a China, en M&eacute;xico los bajos niveles salariales a&uacute;n son competitivos. En efecto, el costo medio de la hora de trabajo en la industria manufacturera mexicana en 2001 fue 8.8 veces menor que en Estados Unidos (2.3 y 20.3 d&oacute;lares por hora de trabajo, respectivamente), cuatro veces menor que en Corea, 2.6 veces menor que en Hong Kong, y 1.7 que en Brasil.<sup><a href="#nota">37</a></sup> Pero adem&aacute;s el incremento salarial promedio en M&eacute;xico de 1990 a 2001 ha sido moderado (3.3%). Aunque la brecha de productividad laboral entre M&eacute;xico&#45;Estados Unidos es significativa (un tercio en promedio), hay industrias en las que M&eacute;xico ha mejorado registrando tendencias convergentes.<sup><a href="#nota">38</a></sup> Otro elemento que se considera en la competitividad son los costos de transporte. Si bien M&eacute;xico posee ventajas por la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica, China ha orientado sus esfuerzos a la construcci&oacute;n de importantes redes terrestres, &aacute;reas y de comunicaci&oacute;n en general para agilizar la comunicaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Indicadores de capacidades sociales y tecnol&oacute;gicas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inversi&oacute;n que han realizado los pa&iacute;ses para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, la formaci&oacute;n de capital humano, la infraestructura indispensable para la difusi&oacute;n del conocimiento y adopci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as, son elementos cruciales para comprender c&oacute;mo los pa&iacute;ses han construido las condiciones que explican la posibilidad o no de absorber las tecnolog&iacute;as extranjeras y eventualmente desarrollar las end&oacute;genas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &iacute;ndices de desarrollo humano muestran c&oacute;mo los pa&iacute;ses han mejorado la esperanza de vida, la tasa de alfabetizaci&oacute;n de adultos, niveles de escolarizaci&oacute;n en primaria, secundaria y media superior y el PNB per c&aacute;pita. La mejor&iacute;a de estos &iacute;ndices en el largo plazo revela c&oacute;mo las capacidades sociales de un pa&iacute;s crecen. As&iacute;, M&eacute;xico, con un &iacute;ndice similar a Corea en 1975, registr&oacute; un lento crecimiento en los indicadores mencionados a lo largo de 24 a&ntilde;os (0.6% TCPA). La notable mejor&iacute;a de Corea en el PNB per c&aacute;pita, las tasas de alfabetizaci&oacute;n de adultos y la matr&iacute;cula escolar, han hecho posible un proceso de convergencia hacia el nivel de los pa&iacute;ses industrializados (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6c5.jpg" target="_blank">cuadro 5</a>). Aunque con rezago, los &iacute;ndices de desarrollo humano de China revelan una mejor&iacute;a potencial vinculada a su enorme crecimiento y a la velocidad con que se difunden las nuevas tecnolog&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diseminaci&oacute;n del conocimiento tecnol&oacute;gico tiende a ser m&aacute;s din&aacute;mica cuando los pa&iacute;ses invierten en la creaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, es decir, invierten en a&ntilde;os de escolaridad, en investigaci&oacute;n y desarrollo y en formaci&oacute;n de cient&iacute;ficos e ingenieros en I&amp;D (v&eacute;ase el <a href="../img/revistas/eunam/v2n4/a6c6.jpg" target="_blank">cuadro 6</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gasto destinado por M&eacute;xico a la educaci&oacute;n no es desde&ntilde;able (4.9% del PNB de 1995&#45;1997), pero es insuficiente respecto a su rezago tecnol&oacute;gico y econ&oacute;mico e incluso en relaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina como Brasil (5.1% en el mismo per&iacute;odo). China, por su parte, destin&oacute; 2.3% de su PNB a la educaci&oacute;n; no obstante, la formaci&oacute;n de ingenieros fue superior que en M&eacute;xico, asociada a un mayor gasto en I&amp;D como porcentaje del PNB. La comparaci&oacute;n de M&eacute;xico y China con otros pa&iacute;ses en desarrollo e industrializados permite dimensionar la magnitud de las brechas de creaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, las cuales se revierten en el desempe&ntilde;o productivo y comercial de los pa&iacute;ses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La difusi&oacute;n tecnol&oacute;gica permite a los pa&iacute;ses aprovechar las externalidades positivas del conocimiento. La velocidad con la que ocurre dicha difusi&oacute;n, asociada a las capacidades de desarrollo humano de la poblaci&oacute;n, contribuye a la apropiaci&oacute;n del conocimiento y las posibilidades de generar nuevas &iexcl;deas. As&iacute;, mientras en los pa&iacute;ses desarrollados l&iacute;deres el acceso a los avances de las telecomunicaciones e inform&aacute;tica (tel&eacute;fonos, celulares, internet) ocurre de manera m&aacute;s din&aacute;mica y homog&eacute;nea, en los pa&iacute;ses en desarrollo es muy desigual. Tal es el caso de las l&iacute;neas telef&oacute;nicas por cada 1000 habitantes: en Corea son 438, en M&eacute;xico, 112, en Brasil, 149 y en China, 86. Sin embargo, este &uacute;ltimo ha registrado un crecimiento importante en el acceso a l&iacute;neas telef&oacute;nicas y en especial a celulares que actualmente ascienden a 200 millones en servicio y las ventas mensuales son de dos millones de aparatos.<sup><a href="#nota">39</a></sup> El acceso a internet en M&eacute;xico ha crecido de manera importante; en 1999 se registraron 9.2 accesos por cada 1000 habitantes contra 0.2 en 1995, superando a Corea (0.8 en 1995 y 4.8 en 1999) y en especial a China (0.1 en 1999), pero con una amplia brecha respecto a Estados Unidos (21.1 y 1 79.4 en los mismos a&ntilde;os). Nuevamente, es necesario se&ntilde;alar que la velocidad con la que China difunde e incorpora tecnolog&iacute;a es impresionante; 8.9 millones de personas accedieron a internet en el a&ntilde;o 2000; esta cifra creci&oacute; en 2003 a 69 millones de personas, que equivale a 0.5 por cada 1000 habitantes. Pese a que M&eacute;xico muestra una clara ventaja en el acceso a internet en los pa&iacute;ses en desarrollo, ello no significa que su uso se traduzca en una mejor absorci&oacute;n de tecnolog&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esfuerzo en la creaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, en el desarrollo humano y la difusi&oacute;n, se expresa en la acumulaci&oacute;n de capacidades tecnol&oacute;gicas. El indicador de acumulaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, adem&aacute;s de incluir los anteriores indicadores, considera la creaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en donde se toman en cuenta las patentes otorgadas a residentes por cada mill&oacute;n de personas y la recepci&oacute;n de pago a derechos y licencias por cada 1000 personas. En lo que refiere a patentes, la brecha de los pa&iacute;ses en desarrollo respecto a los industrializados es enorme. Sin embargo, hay econom&iacute;as que lograron un alcance tecnol&oacute;gico y cuentan con un mayor n&uacute;mero relativo de patentes que los l&iacute;deres. M&eacute;xico y China s&oacute;lo registran una patente por cada mill&oacute;n de habitantes en 1998 frente a 779 de Corea, 289 de Estados Unidos y 994 de Jap&oacute;n. Finalmente, los &iacute;ndices de acumulaci&oacute;n tecnol&oacute;gica muestran todav&iacute;a una mejor ubicaci&oacute;n para M&eacute;xico, pero quiz&aacute; no por mucho tiempo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las oportunidades del mercado regional del TLCAN permitieron a varias industrias manufactureras de M&eacute;xico crecer y mejorar su competitividad. La concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica del comercio de M&eacute;xico hacia Estados Unidos se fortaleci&oacute; m&aacute;s en la medida que las empresas estadounidenses extendieron sus operaciones productivas al territorio mexicano. As&iacute;, la din&aacute;mica de crecimiento de las exportaciones de M&eacute;xico, eje de la pol&iacute;tica industrial durante la d&eacute;cada de los noventa, estuvo determinada en gran parte por la demanda del mercado del vecino del norte. Asimismo, la especializaci&oacute;n manufacturera orientada a bienes de mayor intensidad tecnol&oacute;gica y de econom&iacute;as de escala en M&eacute;xico durante los a&ntilde;os noventa se asocia, en gran medida, a los flujos de IED. En el marco de la globalizaci&oacute;n, las empresas transnacionales visualizaron a la producci&oacute;n manufacturera de exportaci&oacute;n de M&eacute;xico como estrategia de complementariedad regional que permit&iacute;a tomar ventajas, en especial las salariales, un mercado laboral suficientemente flexible y las facilidades de la normatividad para la inversi&oacute;n extranjera. La penetraci&oacute;n a los mercados estadounidenses se expandi&oacute;, en particular en bienes de consumo de los sectores automotriz, electr&oacute;nico y textil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La din&aacute;mica de inserci&oacute;n hacia los mercados estadounidenses se desaceler&oacute; a partir de 2001, cuando M&eacute;xico hab&iacute;a logrado la mayor participaci&oacute;n. La desaceleraci&oacute;n de la econom&iacute;a de Estados Unidos afect&oacute; de manera desfavorable el flujo de exportaciones provenientes de M&eacute;xico. Sin embargo, los signos de recuperaci&oacute;n de esa econom&iacute;a no se extendieron en la misma magnitud hacia el sector exportador de M&eacute;xico. En cambio, las importaciones provenientes de China aumentaron, logrando una mayor participaci&oacute;n que las mexicanas. Mientras que M&eacute;xico ha perdido o reducido sus ventajas comparativas en bienes como televisores y computadoras, China ha incrementado dichas ventajas, pasando, en un per&iacute;odo relativamente corto, de bienes de consumo intensivos en mano de obra a bienes con mayor intensidad tecnol&oacute;gica, pero incluso sobrepasando muchos de los bienes que requieren un nivel tecnol&oacute;gico superior como la fabricaci&oacute;n de computadoras e instrumentos m&eacute;dicos y de precisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El r&aacute;pido cambio en la estructura de las exportaciones de China ha sido posible, por un lado, por la deliberada pol&iacute;tica gubernamental de construir un entorno nacional de competitividad para beneficiarse de las IED en la formaci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n de capacidades tecnol&oacute;gicas, en especial en industrias tecnol&oacute;gicamente din&aacute;micas (computadoras), expandiendo de manera sustantiva el mercado interno y la participaci&oacute;n en los mercados internacionales. Por otro lado, los enormes flujos de IED, beneficiarios de los salarios bajos de China y de la magnitud de su mercado interno han contribuido a la orientaci&oacute;n de los patrones de especializaci&oacute;n. Las grandes cadenas comerciales globales como Wall Mart tienen un peso importante en la magnitud de las importaciones de Estados Unidos provenientes de China y en el tipo de bienes; &eacute;stas influyen notoriamente en las empresas para deslocalizar su producci&oacute;n en China y disminuir sus costos y por tanto ofrecer precios m&aacute;s atractivos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creciente participaci&oacute;n de China en bienes de mayor complejidad tecnol&oacute;gica no necesariamente est&aacute; ligado a las mismas estrategias de las transnacionales, sino en gran medida a las exigencias del gobierno chino y las empresas nacionales para obtener transferencia tecnol&oacute;gica a cambio de una disminuci&oacute;n importante en los costos de producci&oacute;n y en la participaci&oacute;n en el mercado interno. La transici&oacute;n hacia una mayor especializaci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha sido posible tambi&eacute;n por los elevados montos destinados a la investigaci&oacute;n y desarrollo, a la formaci&oacute;n de ingenieros y a la creaci&oacute;n de una amplia infraestructura industrial y de servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al considerar las diferencias con las que M&eacute;xico ha construido su competitividad es posible comprender que la p&eacute;rdida de ventajas comparativas reveladas de los productos mexicanos en los mercados estadounidenses no s&oacute;lo puede ser atribuida a la ventaja salarial de China. Ello obedece, b&aacute;sicamente, a que M&eacute;xico carece de un entorno donde el fortalecimiento de las pol&iacute;ticas cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, la formaci&oacute;n de ingenieros, la acumulaci&oacute;n de capacidades tecnol&oacute;gicas y las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas e institucionales, estimulen el crecimiento interno, contribuyan a disminuir la dependencia tecnol&oacute;gica e incrementen las exportaciones con mejores t&eacute;rminos de intercambio. Las reformas fiscal, laboral y de inversi&oacute;n en el sector energ&eacute;tico no necesariamente favorecer&aacute;n la disminuci&oacute;n de las brechas tecnol&oacute;gicas, ni la mejora de competitividad y mucho menos el crecimiento econ&oacute;mico, si no se adopta una pol&iacute;tica agresiva de fortalecimiento de las capacidades tecnol&oacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amsdem, A., <i>The next giant,</i> Oxford University Press, Nueva York, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958117&pid=S1665-952X200500010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arvanitiz, R., P. Mi&egrave;ge y Z. Wei, "Regards sur l'&eacute;mergence d'une &eacute;conomie de march&eacute;", <i>Probl&egrave;mes &Eacute;conomiques,</i> n&uacute;m. 2846, marzo de 2004, pp. 12&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958119&pid=S1665-952X200500010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baumol, W., "Productivity growth, convergence and welfare: what the long run data show", <i>American Economic Review,</i> vol. 76, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958121&pid=S1665-952X200500010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blomstr&ouml;m, M., R. Lippsey y M. Sejan, "Is Fixed Investment the Key to Economic Growth?", <i>Quaterly Journal of Economics,</i> vol. 111, n&uacute;m.1, 1996, pp. 269&#45;276.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958123&pid=S1665-952X200500010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brown, F., "La Producci&oacute;n de Autopartes ante la Reestructuraci&oacute;n de la Industria Automotriz", <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> ITESM, M&eacute;xico, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958125&pid=S1665-952X200500010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grilliches, Z., "Issues in Assesing the Contibution of R&amp;D to Productivity Growth", <i>Bell Journal of Economics,</i> vol. 10, 1979, pp. 92&#45;116.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958127&pid=S1665-952X200500010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grossman, G. M. y E. Helpman, <i>Innovation and Growth in the Global Economy,</i> The MIT Press, Cambridge, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958129&pid=S1665-952X200500010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hale, D. y L. H. Hale, "Le formidable essor &eacute;conomique de la Chine", <i>Probl&egrave;mes Economiques,</i> n&uacute;m. 2 846, marzo de 2004, pp. 3&#45;11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958131&pid=S1665-952X200500010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harrod, P. y R. Lall, <i>China: Reform and Development in 1992&#45;93,</i> Banco Mundial, Washington, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958133&pid=S1665-952X200500010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hochraich, D. "Croissance et contraintes de l'&eacute;conomie chinoise", <i>Questions internationales. La Chine,</i> n&uacute;m. 6, La Documentation Fran&ccedil;aise, marzo&#45;abril de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958135&pid=S1665-952X200500010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hout, T. y J. Lebreton, "Am&eacute;rique et Chine : les vrais enjeux", <i>Probl&egrave;mes &Eacute;conomiques,</i> n&uacute;m. 2 859, 29 septiembre de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958137&pid=S1665-952X200500010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kraemer, K. y J. Dedrick, "Creating a Computer Industry Giant: China's Industrial Policies and Outcomes in the 1990s", documento, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958139&pid=S1665-952X200500010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Keller, W., "International Technology Diffusion", NBER, WP 8573, Cambridge, octubre 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958141&pid=S1665-952X200500010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lall, S., <i>Building industrial competitiveness in developing countries,</i> Development Centre Studies, OCDE, Paris, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958143&pid=S1665-952X200500010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lemoine, F. y D. Unal&#45;Kesenci, "Chine, Sp&eacute;cialisation internationale et rattrapage technologique", <i>&Eacute;conomie Internationale,</i> n&uacute;m. 92, 2002, pp. 11&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958145&pid=S1665-952X200500010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lundval, B. &Auml;. (dir. pub), <i>National Systems of Innovation Towards a Theory of Innovation and Interactive Learning,</i> Printer, Londres, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958147&pid=S1665-952X200500010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lustig, N., <i>M&eacute;xico. Hac&iacute;a la reconstrucci&oacute;n de una econom&iacute;a,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica&#45;Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958149&pid=S1665-952X200500010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ram&iacute;rez, J.C., "Los efectos del TLCAN sobre el comercio y la industria de M&eacute;xico" en A. Borja (coord.), <i>Para evaluar al</i> <i>TLCAN,</i> Tecnol&oacute;gico de Monterrey&#45;Miguel Angel Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958151&pid=S1665-952X200500010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rassekh, F.,"The Convergence Hypothesis: History, Theory, and Evidence", <i>Open Economies Review,</i> n&uacute;m. 9, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958153&pid=S1665-952X200500010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Studer, I., "El sector automotor" en B. Leycegui y R. Fernandez de Castro, <i>&iquest;Socios Naturales? Cinco a&ntilde;os del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte,</i> ITAM&#45;Miguel Angel Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 2000, pp. 283&#45;353.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958155&pid=S1665-952X200500010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verspagen, B. y W. Schoenmakers, <i>The Spatial Dimention of Knowledge Spillovers in Europe: Evidence from firm patenting data.</i> Conferencia Intelectual Property Econometrics, Alicante, Espa&ntilde;a, abril de 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2958157&pid=S1665-952X200500010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> * Los autores agradecen a Enriqueta Arciniega y Jorge Hern&aacute;ndez su colaboraci&oacute;n en la consulta de los datos de Magic de la CEPAL.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;"Entre mayor sea el avance tecnol&oacute;gico y, en consecuencia, la brecha de productividad entre el l&iacute;der y el seguidor, mayor ser&aacute; el potencial de crecimiento de la productividad del seguidor, y, manteni&eacute;ndose otras variables, mayor ser&aacute; la velocidad de la tasa de crecimiento del seguidor. Los seguidores tienden al alcance <i>(catch up)</i> si ellos est&aacute;n inicialmente m&aacute;s atrasados. M. Abramovitz, "Catching up, forging ahead, and falling behind", <i>Journal of Economic History,</i> vol. 46, 1 986, p. 87.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Farhad Rassekh, "The Convergence Hypothesis: History, Theory, and Evidence", <i>Open Economies Review,</i> num. 9, 1998.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En el enfoque sist&eacute;mico se identifica que la interacci&oacute;n de los diversos sistemas nacionales (financiero, de la producci&oacute;n, de la innovaci&oacute;n &#45;I&amp;D&#45;, nacional de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n continua y de gesti&oacute;n p&uacute;blica) "aportan la m&aacute;s poderosa palanca del empleo y el crecimiento futuro". La interacci&oacute;n de estos sistemas se denomina sistemas nacionales de innovaci&oacute;n y constituyen los elementos de la competitividad. La herencia hist&oacute;rica de la cultura tambi&eacute;n forma parte de los sistemas nacionales. B. &Acirc;. Lundvall (ed.), <i>National Systems of Innovation,</i> Pint Publishers, Londres, 1992.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> D. Hochraich, 2004, p. 79.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Las remesas de trabajadores en el extranjero que se recibieron en M&eacute;xico en 2003 representaron 44.6% de las obtenidas en todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe y 14.2% de las de todos los pa&iacute;ses en desarrollo. Para China esas remesas en el mismo a&ntilde;o significaron 0.14% de lo recibido por los pa&iacute;ses del Este Asi&aacute;tico y el Pac&iacute;fico y 0.025% de los pa&iacute;ses en desarrollo. <i>Key Macrovariables,</i> 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <i>Probl&egrave;mes &Eacute;conomiques,</i> num. 2 846, marzo de 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Tal fue el sentido expl&iacute;cito, por ejemplo, del ensayo de Jos&eacute; C&oacute;rdoba, "Lecciones de la Reforma Econ&oacute;mica Mexicana", <i>Nexos,</i> n&uacute;m. 8, agosto del 987, pp. 31&#45;48. En menor grado Pedro Aspe, <i>La reforma econ&oacute;mica mexicana,</i> FCE, M&eacute;xico, 1993.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> El menor peso del complejo industrial&#45;military de las estructuras burocr&aacute;ticas, su mayor orientaci&oacute;n en principio hacia el comercio exterior, el gradualismo econ&oacute;mico y el control pol&iacute;tico son los factores que destacan en la experiencia china frente a la sovi&eacute;tica. P. Bustelo, 1999.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;<i>Probl&egrave;mes &Eacute;conomiques,</i> n&uacute;m. 2 846, marzo de 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;R. Arvanitiz, P. Mi&egrave;ge y Z. Wei, 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;A. Dabat, M. A. Rivera y A. Toledo, "Una revalorizaci&oacute;n de la crisis asi&aacute;tica. Espacio, ciclo y patr&oacute;n de desarrollo regional", <i>Comercio Exterior,</i> vol. 51, n&uacute;m. 11, noviembre de 2001, pp. 1&#45;48.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> R. Arvanitiz, <i>et. al, op. cit.</i></font></p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> D. Haley H. Hale, 2004.</font></p>         	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;<i>Ibid.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Las provincias son Liaoning, Jiangse, Zhejiang, Shandong y Guandong y tres municipalidades, Pek&iacute;n, Tianjin y Shangai (Hochraich, 2004). En esas provincias se ha concentrado la IED. De 202 306 establecimientos industriales extranjeros en 2001, 23% se localizan en Guandong, 9.7% en Jiangsu, 9.0% en Shangai, 6.8% en Shandong, 6.5% en Liaoning y 5.5% en Zhejiang. En particular, Guandong contribuye con 40.8% de las exportaciones totales de las empresas extranjeras y con 36% de otras empresas de la provincia <i>(Anuario Estad&iacute;stico de China,</i> 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> D. Hale y L. H. Hale, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Dabat y Toledo, <i>Internacionalizaci&oacute;n y crisis de la econom&iacute;a mexicana,</i> CRIM&#45;UNAM, 1997, caps, I y II.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> D. Hale y L. H. Hale, 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Datos provenientes del Banco de M&eacute;xico y USDOC.</font></p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> En productos agr&iacute;colas y pecuarios M&eacute;xico disminuy&oacute; sus ventajas en v&iacute;speras de eliminar los aranceles en este tipo de productos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> El TLCAN preve&iacute;a que para su comercializaci&oacute;n en la regi&oacute;n y aprovechar las ventajas de exenci&oacute;n de aranceles, los productos del sector automotriz deber&iacute;an cumplir con las reglas de origen de 62.5% para veh&iacute;culos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> De 1993 a 1997 la inversi&oacute;n acumulada por 5 200 millones de d&oacute;lares en autopartes para autom&oacute;viles y camiones se distribuy&oacute; en: motores y sus partes (4%); partes para el sistema de transmisi&oacute;n (0.5%); otras partes y accesorios (35%); carrocer&iacute;as y remolques (4%); partes y accesorios para el sisitema de frenos (0.3%), partes y accesorios para el sistema el&eacute;ctrico (12%), y partes para el sistema de lu&nbsp;suspensi&oacute;n (2%). I. Studer, 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;A principios de 1990 la producci&oacute;n superaba medio mill&oacute;n de unidades y un tercio se exportaba. En 1 993 la producci&oacute;n se hab&iacute;a duplicado y poco m&aacute;s de un tercio se exportaba. Sin embargo, en 1 997 la producci&oacute;n de veh&iacute;culos fue de 1 608 761 unidades, de las cuales casi dos tercios (61.1 %) se exportaron. Pero en la medida en que crecieron las exportaciones tambi&eacute;n crecieron las importaciones de manera notable (AMIA).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>&nbsp;J. C. Ram&iacute;rez, 2001.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>&nbsp;<i>Ibid.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;De acuerdo al estudio de F. Brown (1998) todas las empresas de autopartes informaron haber introducido procesos de automatizaci&oacute;n cad/cam y 50% de ellas utiliza robots en por lo menos un proceso de producci&oacute;n. Asimismo, muchas de esas empresas desarrollan el dise&ntilde;o conjuntamente con las empresas terminales o con sus socios en la manufactura en algunos m&oacute;dulos, componentes espec&iacute;ficos o productos (ejes y transmisiones, arneses, chasises y bastidores).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>&nbsp;La IED creci&oacute; de 1 995 a 2003 a una tasa de 5.14 % promedio anual. Malasia, Filipinas y Tailandia registraron una disminuci&oacute;n de los montos de IED durante el mismo per&iacute;odo. En Am&eacute;rica Latina, la IED en Argentina, Brasil y M&eacute;xico disminuy&oacute; sensiblemente <i>(Key Macrovariables,</i> 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;Deloitte Research, "The World's factory: China enters to 21 st century", 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup>&nbsp;Entre 2001 y 2003 la IED creci&oacute; de manera importante en China. Entre las empresas transnacionales que invirtieron se encuentran Toshiba, Pepsi, Sara Lee Corp., Fedders Coorp., en 2003; Amway, Goodyear, Motorota, Phillips, Nestl&eacute;, Coca Cola, Whirlpool, Heinz, en 2002, y Danone, Emerson, Mary Kay, Electrolux, en 2001. Daloitte Research, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup>&nbsp;El gobierno chino decidi&oacute; apoyar el desarrollo de la industria de las computadoras cuando la demanda de bienes electr&oacute;nicos de consumo se redujo a inicios de los noventa y mantuvo capacidades productivas ociosas hasta de 50%. Cheng, 1 999; citado en K. Kraemer y J. Dedrick, 2004.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> En el Plan Quinquenal de 1 996&#45;2000 el gobierno chino plantea su estrategia de pol&iacute;tica industrial para apoyar la expansi&oacute;n de la industria de computadoras y sus componentes. En &eacute;ste se establecieron los objetivos de penetraci&oacute;n de 1 % en PC per c&aacute;pita nacional y 20% en familias urbanas; desarrollo de tres industrias manufactureras de microcomputadoras con una capacidad de 1 000 millones de d&oacute;lares; desarrollo de est&aacute;ndares uniformes de pc a trav&eacute;s de sistemas de licencias para evitar quejas del extranjero por ausencia de derechos de propiedad intelectual, y apoyo a tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n. Lu, 2000; citado por K. Kraemery J. Dedrick, 2004.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup>&nbsp;D. Haley L. H. Hale, 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;D. Hale y L. H. Hale, <i>op cit.</i> Seg&uacute;n Deloitte Research, <i>op. cit.,</i> 450 000 ingenieros egresan de las universidades cada a&ntilde;o.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;Deloitte Research, <i>op. cit.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup>&nbsp;F. Lemoine y D. Unal&#45;Kesenci, 2002.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>&nbsp;El costo de la mano de obra no calificada en China puede ser 5% de la equivalente en Estados Unidos y 65% en el caso de ingenieros. T. Hout y J. Lebreton, 2004.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup>&nbsp;US Departament of Labor, BSL, septiembre de 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup>&nbsp;E. Hern&aacute;ndez Laos y A. Guzm&aacute;n, 2004.</font></p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> Seg&uacute;n el <i>Human Development Report de 2001</i>, China contaba en 1 990 con seis tel&eacute;fonos por cada 1000 habitantes y en 1 999 la relaci&oacute;n ascendi&oacute; a 86. En lo que se refiere a tel&eacute;fonos celulares, en 1 999 China registr&oacute; 34 celulares por cada 100 000 personas, cifra que ha sido en mucho rebasada en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os.</font></p>     	    <p align="justify">&nbsp;</p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre los autores</b></font></p>          	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Alenka Guzm&aacute;n.</b> Licenciada en Econom&iacute;a por la UNAM, diplomada en Estudios Sociales Latinoamericanos por la Universidad de la Sorbona, Par&iacute;s III, diplomada en Matem&aacute;ticas Aplicadas a la Econom&iacute;a por la UNAM y doctora en Econom&iacute;a por la Universidad de la Sorbona, Par&iacute;s III. En la actualidad es profesora&#45;investigadora de tiempo completo de la UAM&#45;Iztapalapa y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Ha publicado un n&uacute;mero importante de art&iacute;culos entre los cuales pueden mencionarse "Convergencias tecnol&oacute;gicas entre pa&iacute;ses industrializados y de reciente industrializaci&oacute;n en la siderurgia", <i>Denarios,</i> 2002; "La I&amp;D como fuente de competitividad en dos empresas l&iacute;deres en tecnolog&iacute;a de reducci&oacute;n directa: Hylsamex y Midrek", <i>Revista de Ciencia e Tecnolog&iacute;a Pol&iacute;tica e G&eacute;stao para la Periferi,</i> 2001, y con J. Aboites, "Exportaciones manufactureras y actividad innovativa en M&eacute;xico", Ciecas, <i>Innovaci&oacute;n y Consultor&iacute;a,</i> 2002. De sus libros destacan <i>Las fuentes de crecimiento en la siderurgia mexicana. Innovaci&oacute;n, productividad y competitividad,</i> 2002, y <i>L 'acier mexicain au temps de la globalisation</i> (en prensa).</font></p>           	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Toledo.</b> Licenciado en Econom&iacute;a por la UNAM, maestro en Ciencia Pol&iacute;tica y en Estudios Sociales y diplomado en Estudios Electorales. En la actualidad es profesor&#45;investigador de tiempo completo en la UAM&#45;Iztapalapa. Ha publicado, entre otros, lo siguientes art&iacute;culos: "Clusters: &iquest;distritos, redes o nodos industriales? Una revisi&oacute;n te&oacute;rica", <i>Denarius,</i> 2002; con Alejandro Dabat y Miguel &Aacute;ngel Rivera R&iacute;os, "Revaluaci&oacute;n de la crisis asi&aacute;tica. Espacio, ciclo y patr&oacute;n de desarrollo regional", <i>Comercio Exterior,</i> 2001; "&iquest;Qu&eacute; es la globalizaci&oacute;n", <i>Trabajo,</i> 2001; "Un enfoque macroecon&oacute;mico alternativo de la crisis asi&aacute;tica", <i>Econom&iacute;a, Teor&iacute;a y Pr&aacute;ctica,</i> 2000, y "Espacio econ&oacute;mico y competencia de regiones y naciones en la crisis asi&aacute;tica", <i>Problemas del Desarrollo,</i> 1999. </font></p>             ]]></body><back>
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