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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alberto Carrillo C&aacute;zares (edici&oacute;n, estudio introductorio, notas, versi&oacute;n paleogr&aacute;fica y traducci&oacute;n de textos latinos), <i>Manuscritos del Concilio Tercero Provincial Mexicano (1585)</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Del Carmen Aguilar Guzm&aacute;n*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zamora, El Colegio de Michoac&aacute;n/Universidad Pontificia de M&eacute;xico, 2006</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa. *</i> <a href="mailto:carmen_aguilar83@yahoo.com.mx">carmen_aguilar83@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a mexicana de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha puesto especial inter&eacute;s en la tem&aacute;tica de los <i>Concilios Provinciales Mexicanos. </i>Esta inquietud ha encontrado eco en cuerpos acad&eacute;micos de universidades p&uacute;blicas y privadas, que los han publicado en formatos impresos y electr&oacute;nicos. Pareciera que la IV asamblea tiene mayores estudios, aunque no los suficientes para esclarecer diversas interrogantes, raz&oacute;n por la cual me parece trascendental que se retomen las investigaciones sobre el Tercer Concilio, y es precisamente lo que presenta el historiador Alberto Carrillo C&aacute;zares en <i>Manuscritos del Concilio Tercero Provincial Mexicano (1585).</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como Carillo C&aacute;zares lo indica, estas publicaciones tienen por objetivo "contribuir al creciente inter&eacute;s que se manifiesta en la literatura cient&iacute;fica contempor&aacute;nea por la historia de la Iglesia, y espec&iacute;ficamente por las instituciones eclesi&aacute;sticas que incidieron en la conformaci&oacute;n de la naciente sociedad indiana" (p. XI). El trabajo del profesor Carrillo C&aacute;zares forma parte de los primeros frutos del proyecto interdisciplinario intitulado "Concilios Provinciales Mexicanos", que cobija el Centro de Estudios de las Tradiciones de El Colegio de Michoac&aacute;n, donde tambi&eacute;n participa un amplio n&uacute;mero de especialistas de las ciencias sociales y humanidades procedentes de instituciones tanto mexicanas como extranjeras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este historiador ha rescatado y difundido los manuscritos originales (en su mayor&iacute;a in&eacute;ditos) emanados del Tercer Concilio (el m&aacute;s trascendente de la Iglesia novohispana y encabezado por el arzobispo Pedro Moya de Contreras) y que actualmente resguarda la Bancroft Library de la Universidad de California; y al mismo tiempo, ha realizado una investigaci&oacute;n muy completa sobre dicha documentaci&oacute;n. Describir de manera textual los &iacute;ndices de ese primer tomo en dos vol&uacute;menes abarcar&iacute;a demasiado espacio, no obstante, hay dos secciones claramente visibles y a la vez complementarias: i) el estudio introductorio y ii) la transcripci&oacute;n paleogr&aacute;fica de los documentos, seguida de los &iacute;ndices onom&aacute;stico, topon&iacute;mico y anal&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n, Carrillo C&aacute;zares rese&ntilde;a el tratamiento que se le ha venido dando a la historiograf&iacute;a conciliar. As&iacute;, su trabajo se diferencia de anteriores esfuerzos por el estudio y presentaci&oacute;n que hace de las fuentes originales del Tercer Concilio. Justifica la importancia de dicha asamblea, desarrollada en una &eacute;poca crucial del cristianismo a nivel internacional, con la conclusi&oacute;n del Concilio de Trento, es decir, la reestructuraci&oacute;n novohispana, lo que Andr&eacute;s Lira ha denominado el "siglo de la reintegraci&oacute;n"; pues a partir de 1570, se:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; defin&#91;&iacute;a&#93; el nuevo curso de la naciente sociedad e Iglesia mexicana &#91;con&#93; el establecimiento de la Inquisici&oacute;n &#91;...&#93; la introducci&oacute;n de la alcabala, la Ordenanza del Patronazgo dictada por Felipe II y la elevaci&oacute;n del primer cl&eacute;rigo diocesano a la sede del arzobispado de M&eacute;xico. (p. XIX)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede apreciarse, el Tercer Concilio Provincial redefini&oacute; la estructura jur&iacute;dica y pastoral que ten&iacute;an como objetivo final reglamentar la disciplina eclesi&aacute;stica. Otro aspecto que el autor enfatiza, y me parece primordial, es la documentaci&oacute;n generada antes del inicio formal de la asamblea, los edictos convocatorios y</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el edicto de apertura &#91;...&#93; dirigido a toda la "rep&uacute;blica cristiana" y pueblo de la provincia, sobre el fin y modo de celebraci&oacute;n del concilio, con invitaci&oacute;n a todo el que quisiere pedir o proponer alguna cosa de com&uacute;n utilidad &#91;...&#93; y se le recibir&aacute; bajo la real protecci&oacute;n. (p. LV)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agrega Carrillo C&aacute;zares que este tipo de documentaci&oacute;n no ha sido muy trabajada, por lo tanto habr&iacute;a que analizarla con cierta precauci&oacute;n para valorar las peticiones iniciales y los resultados finales de dichas demandas. A trav&eacute;s de los edictos tambi&eacute;n se pueden reconstruir una variedad de opiniones que mostrar&iacute;an las principales problem&aacute;ticas de la sociedad y el clero novohispano. Finalmente, los participantes del Tercer Concilio iniciaron sesiones el 20 de enero de 1585, asamblea que permiti&oacute;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; abri&#91;r&#93; la compuerta a un represado torrente de peticiones, propuestas, quejas, denuncias, suplicaciones, tratados, que bajo el t&iacute;tulo de <i>memoriales, </i>al uso de la &eacute;poca, fue presentando toda clase de corporaciones y personas, poniendo de manifiesto las expectativas que aquella sociedad en proceso de cambio ten&iacute;a puestas en una autoridad tan avocada a la reforma de la vida p&uacute;blica como era la Iglesia mexicana de ese &uacute;ltimo tercio. (p. LIX)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n, Carrillo C&aacute;zares hace la transcripci&oacute;n paleogr&aacute;fica de los "Mexican Manuscripts, no. 268". Es decir, un primer legajo de los manuscritos conciliares y que presenta en el primer tomo con dos vol&uacute;menes, dividido en cuatro partes. A continuaci&oacute;n sintetizo muy brevemente el amplio contenido de estas secciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera parte contiene los edictos convocatorios, notificaciones, cartas poder de los prelados y cabildos catedrales convocados, correspondencia de &oacute;rdenes religiosas y otras corporaciones (como los ayuntamientos de las ciudades novohispanas). Sobre las obligaciones y rituales que deb&iacute;an seguirse durante la asamblea, los nombramientos de consultores del concilio, oficiales, maestro de ceremonias y notario, entre otros cargos. En general, el arzobispo Pedro Moya de Contreras convocaba al Concilio Provincial obedeciendo las disposiciones papales y exhortaba al cumplimiento de las normas establecidas en el Concilio Tridentino.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se encuentran los preceptos de los obispos conciliares para realizar un catecismo mayor y otro menor que beneficiara a toda la feligres&iacute;a, y as&iacute;</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; los ministros &#91;...&#93; cl&eacute;rigos como religiosos, sigan un mismo orden, y cesse la diversidad, que la experientia a mostrado aver causado y causar inconvenientes, en obediencia y cumplimiento de lo que en esto ordena y manda el sacro general concilio de Trento. (pp. 116&#150;117)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n la conforman 60 memoriales y peticiones que presentaron al concilio el fiscal del arzobispado, los cabildos catedrales de M&eacute;xico, Tlaxcala, Guadalajara, el Ayuntamiento de la capital novohispana y otros vecinos del reino. Tambi&eacute;n hay escritos de obispos y curas que solicitaban la elaboraci&oacute;n de un manual de sacramentos para las provincias, con el objetivo de corregir los vicios y poner mayor atenci&oacute;n en la administraci&oacute;n de los sacramentos del Bautismo, Penitencia, Eucarist&iacute;a, Matrimonio y Extremaunci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los cabildos eclesi&aacute;sticos solicitaban al arzobispo favorecer sus prebendas y moderar los abusos de los sacerdotes catedralicios. Tambi&eacute;n ped&iacute;an al metropolitano Pedro Moya de Contreras, que cuando los prelados no estuvieran en las sesiones de cabildo, &eacute;stos y los vicarios no tendr&iacute;an derecho a cuestionar sus resoluciones. En sinton&iacute;a, un buen porcentaje de los escritos de obispos y curas demandaba no violar la inmunidad eclesi&aacute;stica, regular las fiestas de santos, reformar la conducta de los ministros y atender con mayor esmero la vida espiritual de los pueblos de indios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparando todas las peticiones presentadas, se aprecia un protagonismo especial de los vecinos, Cabildo y Ayuntamiento de la Ciudad de M&eacute;xico. Este &uacute;ltimo intercedi&oacute; por las &oacute;rdenes religiosas masculinas y femeninas, por los cl&eacute;rigos hijos de conquistadores y para que los curas no oprimieran a los ind&iacute;genas. Por otra parte, los vecinos de la Nueva Espa&ntilde;a abogaron para que se prohibiera el juego de naipes &#151;porque provocaba que muchas almas se fueran al infierno&#151; y solamente se vendieran im&aacute;genes bien hechas y decentes. Tambi&eacute;n denunciaron los fraudes en las escrituras de dotes y el abuso de indulgencias, entre otros problemas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera parte est&aacute; constituida por varios textos que presentaron algunos obispos en las sesiones del Concilio. Carrillo C&aacute;zares indica que toda esa informaci&oacute;n fue muy valiosa para escribir los acuerdos finales. Entre los expedientes se encuentran memoriales, s&iacute;nodos, bulas pontificias y diversos tratados de concilios provinciales y diocesanos celebrados en Espa&ntilde;a y sus dominios (Sevilla, C&oacute;rdoba, Toledo, Granada, Mil&aacute;n, Lima). Las constituciones de los Concilios Mexicanos Primero y Segundo tambi&eacute;n fueron retomadas, y con algunas modificaciones previas coadyuvaron para conformar los estatutos del Tercero. Es en esta tipolog&iacute;a documental de la secci&oacute;n tercera, cuando empiezan a vislumbrarse los decretos del Concilio Tercero Provincial Mexicano. Los manuscritos que se retomaron no fueron solamente los tratados conciliares de la Iglesia espa&ntilde;ola, sino tambi&eacute;n la informaci&oacute;n de algunos memoriales de religiosos novohispanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuarta secci&oacute;n est&aacute; conformada por m&aacute;s peticiones y mandamientos &#151;algunos relacionados con la fiesta de santo Tom&aacute;s de Aquino&#151; y denuncias de promotores fiscales del Tercer Concilio contra priores por maltrato a los ind&iacute;genas. Continuaban los problemas entre sacerdotes catedralicios y cabildos eclesi&aacute;sticos, hab&iacute;a pleitos por jurisdicciones parroquiales, entre otros asuntos que atender. Finalmente, se incluyen los catecismos redactados en dicha asamblea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los manuscritos que conforman las cuatro secciones de este primer tomo en dos vol&uacute;menes del Concilio Tercero Mexicano se generaron entre enero de 1584 y noviembre de 1585. Aunque formalmente el Concilio se prolong&oacute; por ocho meses, las fechas de algunos documentos superan esta temporalidad. Se trat&oacute; de una reuni&oacute;n muy fructuosa, donde tambi&eacute;n fueron part&iacute;cipes, directos o indirectos, provinciales, vicarios, priores, guardianes y rectores de diversos conventos y colegios novohispanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad Pontificia tambi&eacute;n comunic&oacute; sus opiniones, lo mismo que hospitales, cofrad&iacute;as y otras personas de la capital virreinal y obispados de la provincia. En el edicto convocatorio que gir&oacute; el arzobispo Moya de Contreras en marzo de 1584 al Cabildo catedral de M&eacute;xico, dejaba muy clara la importancia de participar, sobre todo</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; para que aport&eacute;is vuestro saludable consejo, como el derecho lo concede, acerca de la reforma de las costumbres, correcci&oacute;n de los excesos, composici&oacute;n de las controversias, y determinaci&oacute;n de aquellas cosas que para gloria y culto de Dios, parecieren necesarias u oportunas, para gran utilidad de la Iglesia. (p. 23)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor parte de la documentaci&oacute;n generada durante el Tercer Concilio se&ntilde;alaba la urgencia de reformar la disciplina clerical, terminar con los abusos de poder de algunos ministros de la Iglesia y modificar el comportamiento de los feligreses. Una de las soluciones para restaurar el estado eclesi&aacute;stico ya estaba propuesta en el Concilio Tridentino, no obstante, el jesuita Juan de la Plaza &#151;quien fungi&oacute; como te&oacute;logo consultor de la tercera asamblea&#151; reiteraba este compromiso. En sus <i>memoriales </i>insist&iacute;a en la necesidad de fundar seminarios en los obispados para que as&iacute; se formaran sacerdotes virtuosos y letrados antes de ejercer sus oficios. Preparaci&oacute;n que les ayudar&iacute;a a cambiar su comportamiento, aprender a predicar, confesar y a brindar un buen trato a los ind&iacute;genas; acciones que guiar&iacute;an a la Iglesia a sus principios de santidad. Asimismo, manifestaba su deseo de que estas instituciones tambi&eacute;n funcionaran como centros de ense&ntilde;anza para seglares con el fin de remediar el desorden existente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las acusaciones contra cl&eacute;rigos por relajaci&oacute;n de costumbres fue muy constante, al respecto se escribieron varios <i>memoriales </i>para hacer &eacute;nfasis en la problem&aacute;tica; por lo que el doctor Alonso Ruiz mostraba su indignaci&oacute;n:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; porque algunos prevendados, con poca consideraci&oacute;n, para decir missa mandan a los sacristanes sacar un ornamento sobre un altar de la iglesia, y all&iacute; se viste y desnudan, olvidados de que aquella autoridad y licencia es del solo prelado, a quien se le deve respeto, lo qual es contra del uso y orden pol&iacute;tico que se deve guardar en iglesias catedrales y aun en desacato del prelado. (p. 454)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero fehacientemente que el trabajo que presenta Alberto Carrillo C&aacute;zares es significativo por varias razones. Porque rescat&oacute; y difundi&oacute; parte de la documentaci&oacute;n derivada del Tercer Concilio Provincial Mexicano. Otro acierto es que presenta un trabajo de transcripci&oacute;n e interpretaci&oacute;n documental poco frecuente hoy d&iacute;a en los quehaceres de los historiadores mexicanos. Adem&aacute;s de realizar la transcripci&oacute;n paleogr&aacute;fica, tradujo los textos latinos al castellano, acci&oacute;n muy meritoria de resaltar puesto que implic&oacute; tener conocimientos profundos de la lengua latina; y como bien apunta el editor, tambi&eacute;n sobre los "textos del Cuerpo del Derecho, tanto Civil como Can&oacute;nico, y en la manera de leer las abreviaturas de los Libros, T&iacute;tulos y R&uacute;bricas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como Carrillo C&aacute;zares ya ha se&ntilde;alado, a&uacute;n faltar&iacute;a realizar una edici&oacute;n cr&iacute;tica del Concilio Tercero y estudiar los catecismos, manuales de sacramentos y ceremonias. Deja abierta la convocatoria para continuar analizando los <i>memoriales, </i>documentos que permitir&aacute;n redescubrir otras correlaciones entre la Iglesia y la sociedad novohispana. No debe olvidarse que las <i>peticiones, mandamientos </i>y <i>cartas poder, </i>estuvieron presentes antes y durante el Concilio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de los manuscritos provinciales permite apreciar otras tem&aacute;ticas que faltar&iacute;a estudiar con mayor profundidad: c&oacute;mo estaba conformada la provincia eclesi&aacute;stica novohispana durante el siglo xvi, c&oacute;mo fue la actuaci&oacute;n de los prelados novohispanos en dicha asamblea y qui&eacute;nes sus protagonistas, de qu&eacute; autores se alimentaron las discusiones conciliares, qui&eacute;nes eran los doctores te&oacute;logos y juristas que fungieron como consultores&#150;asesores, qui&eacute;nes fueron los participantes colectivos e individuales y cu&aacute;l era su formaci&oacute;n acad&eacute;mica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La documentaci&oacute;n difundida por Carrillo C&aacute;zares tambi&eacute;n ayudar&aacute; a reconstruir una historia de la cultura manuscrita en la Nueva Espa&ntilde;a, investigaciones que para el caso espa&ntilde;ol han avanzado notablemente; y respecto a nuestra historiograf&iacute;a, a&uacute;n falta mucho por realizar. No obstante, se debe tener claro que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; para obtener una imagen completa de lo que fue la circulaci&oacute;n de los textos &#91;...&#93; hay que superar el esquematismo que, de un lado, reduce lo tipogr&aacute;fico exclusivamente a difusi&oacute;n, as&iacute; como sus copias a productos de mercado, y que, de otro, imagina que lo manuscrito es sin&oacute;nimo de una voluntad no difusionista.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, los <i>Manuscritos del Concilio Tercero </i>demuestran su eficacia en la circulaci&oacute;n de noticias, exteriorizan las diferentes v&iacute;as por donde circularon, cu&aacute;les fueron sus espacios de recepci&oacute;n y exhibici&oacute;n, y qui&eacute;nes se apropiaron de ellos. Por ejemplo, s&oacute;lo algunos de los edictos convocatorios del Concilio Tercero se fijaron en las puertas de las catedrales novohispanas. El trabajo de Carrillo C&aacute;zares no s&oacute;lo es un aliciente para que los historiadores mexicanos se acerquen con mayor delicadeza no s&oacute;lo a los contenidos legibles de los folios, sino tambi&eacute;n a los que son dif&iacute;ciles de dilucidar: tachaduras, sobre&#150;escrituras, notas marginales, etc&eacute;tera. Datos importantes que siempre ser&aacute;n complementarios del contenido documental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los edictos convocatorios al Concilio Provincial llegaron a los obispos, la mayor&iacute;a de ellos se encontraba realizando visita pastoral; lo que demuestra que a pesar de su corta vida, la clerec&iacute;a novohis&#150;pana estaba en constante interrelaci&oacute;n con una feligres&iacute;a complicada y en condiciones no muy buenas para hacer de su misi&oacute;n un reto menos complicado. Los manuscritos conciliares tambi&eacute;n reflejan la problem&aacute;tica cotidiana de los ministros que estaban instalados en pueblos y provincias muy alejadas. Raz&oacute;n por la cual muchos obispos convocados lamentaron profundamente su ausencia en la asamblea porque no hab&iacute;a qui&eacute;n atendiera sus oficios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros m&aacute;s no asistieron por enfermedades y ca&iacute;das, como inform&oacute; al arzobispo Moya de Contreras, el prelado de Chiapas, el 24 de enero de 1585. Le avisaba que</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el impedimento que se hab&iacute;a recrecido para haber de dexar el viaje a esse santo s&iacute;nodo, aque fue aber ca&iacute;do de la mula en que iba y hab&eacute;rseme quebrado una pierna del todo, y c&oacute;mo he dado la vuelta a esta ciudad a me curar, en lo qual asta hora se ha entendido y entiende con cuydado y diligencia, por personas que entienden bien deste menester, las quales dan buenas es&#150;perancas de que suceder&aacute; bien la cura; la voluntad del Se&ntilde;or se haga en m&iacute;, que este ser&aacute; el buen suceso. (p. 87)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, estos primeros vol&uacute;menes en un tomo de los <i>Manuscritos del Concilio Tercero Provincial, </i>coadyuvar&aacute;n a seguir reconstruyendo la historiograf&iacute;a de la Iglesia mexicana. Esta obra tambi&eacute;n se convierte en una referencia documental muy importante para todos los interesados en la tem&aacute;tica y estaremos atentos de los siguientes tomos pr&oacute;ximos a publicarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Fernando Bouza &Aacute;lvarez, <i>Corre manuscrito. Una historia culturaldelsiglode Oro, </i>Madrid, Marcial Pons, 2001, p. 18.</font></p>      ]]></body>
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