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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica es una joven anciana, y su did&aacute;ctica tambi&eacute;n. Aunque usamos l&oacute;gica y argumentamos desde el inicio de la civilizaci&oacute;n, parece que los primeros tratados de l&oacute;gica fueron los apuntes de clase de Arist&oacute;teles. Desgraciadamente, a cada periodo de desarrollo de la l&oacute;gica le ha seguido un descuido de siglos. Le pas&oacute; a la l&oacute;gica griega, latina, medieval, india y china. Hiatos (con honrosas excepciones), como el enorme lapso entre el siglo III a. C. y el XI d. C., hacen que la historia de la l&oacute;gica tenga, en realidad, un corto trayecto. Su ense&ntilde;anza no ha corrido con mejor suerte: la did&aacute;ctica de la l&oacute;gica y la argumentaci&oacute;n ha tenido una historia de avances precarios, estancamientos de siglos y terribles retrocesos. Algunas sugerencias, algunas intuiciones pedag&oacute;gicas aparecen de pasada en las introducciones de los tratados, m&aacute;s preocupados por presentar una teor&iacute;a correcta y completa que por brindar una ense&ntilde;anza elegante, f&aacute;cil, divertida o f&aacute;cilmente utilizable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica, igual que la medicina, la f&iacute;sica o la filosof&iacute;a, tiene muchas ramas y muchas especializaciones. Esto, que se&ntilde;ala una riqueza de temas, tambi&eacute;n complica la difusi&oacute;n y la ense&ntilde;anza. Un curso de l&oacute;gica en el departamento de inform&aacute;tica puede ser completamente diferente al de un seminario teol&oacute;gico, aun cuando ambos se enfrenten a retos did&aacute;cticos semejantes. No hay una sola manera de ense&ntilde;ar la l&oacute;gica ni un solo conjunto de conocimientos, habilidades o actitudes que los profesores de l&oacute;gica traten de fomentar. Una comput&oacute;loga rara vez ense&ntilde;ar&aacute; silogismos, y una fil&oacute;sofa no necesita ense&ntilde;ar circuitos booleanos; una matem&aacute;tica puede ignorar la l&oacute;gica intencional, y una ling&uuml;ista desconocer la metal&oacute;gica; se ignora la l&oacute;gica operatoria entre juristas y se desconocen las l&oacute;gicas de&oacute;nticas entre psic&oacute;logos piagetianos. Cada profesi&oacute;n ense&ntilde;a una pieza del rompecabezas de la raz&oacute;n abstracta, pero tiende a ignorar las otras piezas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la variedad de intereses se une la gama de los aspectos pedag&oacute;gicos. Los temas de did&aacute;ctica de la l&oacute;gica son muy variados, incluyen: &iquest;para qu&eacute; ense&ntilde;ar l&oacute;gica?, &iquest;qu&eacute; ense&ntilde;ar? (actitudes, habilidades, conocimientos), &iquest;en qu&eacute; orden?, &iquest;a qui&eacute;n? (al p&uacute;blico general, a fil&oacute;sofos, a otros cient&iacute;ficos), &iquest;qu&eacute; cosas, cu&aacute;ndo? (en primaria, bachillerato, licenciatura, posgrado), &iquest;c&oacute;mo aprendemos l&oacute;gica? (pensamiento cr&iacute;tico, habilidades l&oacute;gicas generales, estudios sobre la capacidad l&oacute;gica en diferentes grupos y condiciones, motivaci&oacute;n, efectos del trabajo en equipo), &iquest;c&oacute;mo la hemos ense&ntilde;ado?, &iquest;cu&aacute;les son los efectos comprobables de estudiar l&oacute;gica? (proponiendo criterios y estrategias de evaluaci&oacute;n de los alumnos y de los docentes, implementando, evaluando y perfeccionando t&eacute;cnicas de ense&ntilde;anza y cursos pilotos), &iquest;c&oacute;mo crear y evaluar materiales de apoyo? (incluidos c&oacute;mo crear, mantener y localizar repositorios de materiales), etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La riqueza de l&oacute;gicas a ense&ntilde;ar y la variedad de aspectos de su ense&ntilde;anza hacen que ser buenos profesores de l&oacute;gica implique una doble dificultad. Es doblemente dif&iacute;cil ser buenos en l&oacute;gica y tambi&eacute;n en did&aacute;ctica, sobre todo porque las exigencias han aumentado. La mayor&iacute;a de los desarrollos l&oacute;gicos son relativamente recientes, as&iacute; como las demandas sobre nuestra did&aacute;ctica. Hay que tener en cuenta que, hasta hace pocas d&eacute;cadas, la mala educaci&oacute;n era suficiente. A poca gente le preocupaba que a los estudiantes se los intimidara, que se aburrieran, o incluso fueran golpeados en las clases. Se consideraba parte inevitable del proceso educativo. Ahora, pedimos que la ense&ntilde;anza de la l&oacute;gica muestre a los alumnos que puede ser &uacute;til, divertida, f&aacute;cil y bella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es hasta hace apenas un par de d&eacute;cadas que la profesionalizaci&oacute;n de la l&oacute;gica ha permitido reunir a los maestros de diferentes disciplinas con el fin de trabajar en comunidad para crear una teor&iacute;a de la did&aacute;ctica de la l&oacute;gica y la argumentaci&oacute;n. Aparecen materiales en revistas especializadas de matem&aacute;ticas, filosof&iacute;a y computaci&oacute;n, como <i>Teaching Philosophy.</i> Algunos son presentados en reuniones de profesores, como los de la American Association of Physics Teachers (AAPT). En 1999, apareci&oacute; un libro enteramente dedicado a ensayos sobre la ense&ntilde;anza de la l&oacute;gica: <i>La raz&oacute;n comunicada.</i> A partir de entonces, han aparecido otras tres antolog&iacute;as compiladas por Ariel Campir&aacute;n, Gabriela Guevara y Jos&eacute; Alfredo Amor, todos ellos presidentes de la Academia Mexicana de L&oacute;gica, que este 2014 organizar&aacute; ya la XI Olimpiada de L&oacute;gica y el XVII Encuentro Internacional de Did&aacute;ctica de la L&oacute;gica. Paralelamente, desde el a&ntilde;o 2000 se difunden las actas del International Congress on Tools for Teaching Logic, organizado ya tres veces por Mar&iacute;a Manzano en la Universidad de Salamanca, Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todav&iacute;a no hay una universidad en todo el mundo que ofrezca la carrera de profesor de l&oacute;gica. Esperamos excelencia pedag&oacute;gica de personas que solamente han sido entrenadas, con suerte, en l&oacute;gica o en pedagog&iacute;a, nunca en la pedagog&iacute;a de la l&oacute;gica, que es m&aacute;s que la suma de esas partes. Y tienen que ser autodidactas, imitando a sus maestros m&aacute;s por &oacute;smosis que por sistema, descubriendo el hilo negro y el agua tibia a cada paso, sin buenos manuales, apoyos materiales, revistas sobre su profesi&oacute;n o una teor&iacute;a sistem&aacute;tica y confirmada que fundamente sus t&eacute;cnicas y m&eacute;todos. Por ello, es bienvenida la iniciativa, en esta revista, de hablar de las habilidades que todos alabamos, que todos esperamos e incluso exigimos que sean inculcadas, sin realmente saber c&oacute;mo ense&ntilde;arlas. Es urgente poder ofrecer m&aacute;s y mejores metodolog&iacute;as y estrategias que nos ayuden a enfrentar las problem&aacute;ticas y aprovechar las posibilidades para la did&aacute;ctica de la l&oacute;gica y la argumentaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza b&aacute;sica, media y superior.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Raymundo Morado</b>    <br> 	Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas    <br> 	Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</font></p>      ]]></body>
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