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<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Salud, Hospital Infantil de México Federico Gómez]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Beneficios de la alimentación del recién nacido con fórmula de inicio: libre demanda contra capacidad gástrica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Infantil de México Federico Gómez  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Beneficios de la alimentaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido con f&oacute;rmula de inicio: libre demanda contra capacidad g&aacute;strica</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Benefits of newborn feeding with the initiation formula: On&#45;demand vs. gastric capacity</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Homero Mart&iacute;nez Salgado</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Investigador Titular en Ciencias M&eacute;dicas &laquo;F&raquo;, Hospital Infantil de M&eacute;xico Federico G&oacute;mez, M&eacute;xico D.F., M&eacute;xico.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>Correo electr&oacute;nico: </strong></font><font face="verdana" size="2"><a href="mailto:homero@rand.org">    <br> homero@rand.org</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las controversias que existen acerca del tema de la alimentaci&oacute;n m&aacute;s adecuada para el reci&eacute;n nacido de t&eacute;rmino podr&iacute;an resolverse de manera sencilla bas&aacute;ndose en el creciente c&uacute;mulo de evidencia cient&iacute;fica que apoya una pr&aacute;ctica fisiol&oacute;gica en el humano, que es la regla en todo el g&eacute;nero de los mam&iacute;feros. El ignorar o soslayar esta pr&aacute;ctica lleva a los pediatras y a otros profesionales de la salud a confrontar esta opci&oacute;n con una gran variedad de alternativas, que se caracterizan por alterar la fisiolog&iacute;a del neonato as&iacute; como la relaci&oacute;n del mismo con la madre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La alimentaci&oacute;n al seno materno culmina una serie de procesos de maduraci&oacute;n que se presentan tanto en el organismo materno como en el organismo infantil; estos procesos se facilitan por diversos reflejos presentes en la madre y en el neonato. Como parte del proceso de parto, la secreci&oacute;n de oxitocina, por el hipot&aacute;lamo, y su liberaci&oacute;n, a partir de la gl&aacute;ndula hip&oacute;fisis, ayudan a mantener la contracci&oacute;n uterina durante el parto y el alumbramiento<sup>1</sup>. Al completarse la distensi&oacute;n del c&eacute;rvix, se provoca un pico en la liberaci&oacute;n de oxitocina (reflejo de Ferguson&#45;Harris) que ayuda a regular y mantener las contracciones uterinas a fin de completar el parto y el subsecuente alumbramiento, momento en el que se alcanza la concentraci&oacute;n m&aacute;s elevada de esta hormona<sup>2</sup>. Al desprenderse la placenta, disminuyen los niveles de estr&oacute;genos y progesterona y aumenta la concentraci&oacute;n de prolactina, hormona que estimula la secreci&oacute;n de leche por los alv&eacute;olos de la gl&aacute;ndula mamaria. La oxitocina estimula esta secreci&oacute;n, y el reflejo de eyecci&oacute;n de la leche, despertado por la succi&oacute;n del reci&eacute;n nacido, favorece la lactancia<sup>3</sup>. A partir del primer acto de lactancia materna &#151;en el cual el reci&eacute;n nacido recibe el calostro materno, rico en inmunoglobulinas&#151; se inicia un ciclo de retroalimentaci&oacute;n entre la succi&oacute;n del beb&eacute; y la producci&oacute;n de leche por la gl&aacute;ndula mamaria de la madre. El inicio del episodio de amamantamiento estimula la secreci&oacute;n de prolactina, que alcanza su pico 20&#45;40 min despu&eacute;s. Cuando el episodio se prolonga por 20&#45;30 min, los niveles plasm&aacute;ticos de prolactina se mantienen elevados hasta por 3 o 4 h.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al amamantar al neonato a partir del seno materno se ponen en pr&aacute;ctica varios reflejos que est&aacute;n, en su mayor&iacute;a, maduros al nacimiento. En primer lugar se ejercita el reflejo de b&uacute;squeda, que se despierta por la proximidad del pez&oacute;n con la comisura de la boca. La estimulaci&oacute;n de los labios y la lengua del reci&eacute;n nacido sobre la ar&eacute;ola provoca el reflejo de erecci&oacute;n del pez&oacute;n en la madre, que facilita la identificaci&oacute;n del mismo por el reci&eacute;n nacido. Una vez localizado el pez&oacute;n, entra en acci&oacute;n el mecanismo de succi&oacute;n, que incluye posicionar la punta de la lengua detr&aacute;s del labio inferior y sobre la enc&iacute;a inferior para aceptar el pez&oacute;n en la cavidad bucal. A continuaci&oacute;n, la lengua se acanala alrededor de la ar&eacute;ola, y la mand&iacute;bula inferior se mueve hacia arriba, impulsando a la lengua, que descansa sobre ella, hacia el paladar. Este movimiento va acompa&ntilde;ado de la eyecci&oacute;n de la leche materna por el tejido mamario en respuesta a la oxitocina. La compresi&oacute;n de la punta del pez&oacute;n entre la lengua y el paladar del neonato va seguida de un movimiento de la lengua, que se levanta por la parte anterior al tiempo que la porci&oacute;n posterior se deprime, con lo que la leche se desplaza hacia la faringe y puede dar inicio la degluci&oacute;n. El patr&oacute;n de succi&oacute;n se caracteriza por 2 succiones/s, en repeticiones hasta de 30, seguidas de una a cuatro degluciones por serie, que llevan el contenido l&aacute;cteo hacia el es&oacute;fago, despertando las ondas propulsoras que mueven la leche deglutida hacia el est&oacute;mago. El mecanismo de degluci&oacute;n est&aacute; presente desde la vida intrauterina, por lo que es plenamente funcional al nacimiento de t&eacute;rmino. Es importante mencionar que, durante la lactancia, la punta del pez&oacute;n no sobrepasa el tercio posterior de la lengua del neonato. La fuerza de succi&oacute;n del neonato as&iacute; como la frecuencia de episodios de alimentaci&oacute;n al seno materno establecen la periodicidad y cantidad de prolactina secretada por el organismo materno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros aspectos asociados con la lactancia materna, secundarios al tema de la nutrici&oacute;n pero importantes para el desarrollo del neonato, se refieren al contacto visual y f&iacute;sico que, necesariamente, se establece entre la madre y el reci&eacute;n nacido cuando este recibe la alimentaci&oacute;n del pecho de su madre. Es cierto que el contacto visual con el reci&eacute;n nacido tambi&eacute;n puede establecerse cuando este recibe alimentaci&oacute;n a partir de un biber&oacute;n; sin embargo, usualmente el contacto f&iacute;sico se ve limitado en esta situaci&oacute;n, sobre todo cuando la alimentaci&oacute;n no es ofrecida por la madre sino por una enfermera. As&iacute; como hemos entendido las repercusiones que se asocian con la alimentaci&oacute;n al seno materno &#151;que pueden ser a corto plazo (menor riesgo de infecciones gastrointestinales y respiratorias)<sup>4</sup> y a largo plazo (menor riesgo de obesidad y de enfermedades como s&iacute;ndrome metab&oacute;lico, diabetes y enfermedad cardiovascular)&#151;,<sup>5&#150;7</sup> tambi&eacute;n es necesario comprender las repercusiones que puede tener el contacto f&iacute;sico con la madre, la estimulaci&oacute;n visual, la identificaci&oacute;n de olores asociados con la lactancia al seno materno, y los sonidos y texturas resultantes del acto de lactancia materna sobre el desarrollo neuronal, psicol&oacute;gico y cognitivo del reci&eacute;n nacido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disyuntiva que buscan despejar Jim&eacute;nez&#45;Garc&iacute;a y colaboradores en el art&iacute;culo publicado en este n&uacute;mero del <i>Bolet&iacute;n M&eacute;dico del Hospital Infantil de M&eacute;xico</i> solamente ocurre si se hace presente alguno de los motivos para elegir el ofrecer alimentaci&oacute;n suplementaria al neonato a partir del nacimiento: la fatiga de la madre, el horario del nacimiento, entre otros motivos. Esto lleva al pediatra a elegir c&oacute;mo ofrecer la alimentaci&oacute;n suplementaria al neonato al inicio de su vida extrauterina<sup>8</sup>. Partiendo de la observaci&oacute;n de que &laquo;a diferencia de la alimentaci&oacute;n al seno materno, en la alimentaci&oacute;n con f&oacute;rmula en biber&oacute;n parece no darse el fen&oacute;meno de autorregulaci&oacute;n del consumo&raquo;<sup>9</sup>, la decisi&oacute;n analizada por estos autores gira en torno a c&oacute;mo ajustar el volumen de la f&oacute;rmula maternizada ofrecida al reci&eacute;n nacido en una botella con chup&oacute;n, de manera que el volumen que tome no sobrepase su capacidad g&aacute;strica. Tambi&eacute;n se busca tomar en cuenta los cambios fisiol&oacute;gicos que se presentan en esta etapa de transici&oacute;n que implica enormes cambios para el beb&eacute;. Como base, los autores exponen los argumentos estipulados en normas publicadas en nuestro pa&iacute;s, que se&ntilde;alan un aporte inicial de 70 a 80 ml/kg de peso al nacimiento, con incrementos de 10 ml diarios hasta el s&eacute;ptimo d&iacute;a de vida<sup>10</sup>. Para lograr este aporte, Jim&eacute;nez&#45;Garc&iacute;a y colaboradores plantean los argumentos en pro y en contra de los dos m&eacute;todos estudiados. El primero, la alimentaci&oacute;n a libre demanda, busca emular la autorregulaci&oacute;n que se establece cuando el lactante recibe alimentaci&oacute;n al seno, la cual est&aacute; fuertemente interrelacionada con el volumen de secreci&oacute;n por la gl&aacute;ndula mamaria de la madre &#151;inicialmente de calostro, posteriormente de leche temprana, y finalmente de leche madura&#151;, y con la fuerza de succi&oacute;n y la frecuencia de las tetadas. El segundo m&eacute;todo propone el aporte de vol&uacute;menes de f&oacute;rmula establecidos con base en la capacidad g&aacute;strica esperada del neonato, estimada de acuerdo con su peso corporal (&#91;peso en gramos&#45;3&#93;/10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los planteamientos que proponen Jim&eacute;nez&#45;Garc&iacute;a y colaboradores al comparar estos dos reg&iacute;menes de alimentaci&oacute;n para el reci&eacute;n nacido de t&eacute;rmino, eutr&oacute;fico, nacido por v&iacute;a vaginal o por operaci&oacute;n ces&aacute;rea resultan relevantes, balanceados y actuales. El dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n que eligieron fue el seguimiento de dos grupos de neonatos quienes, de acuerdo con el criterio cl&iacute;nico del m&eacute;dico tratante, recibieron la f&oacute;rmula maternizada de inicio mediante libre demanda o en vol&uacute;menes calculados de acuerdo con su capacidad g&aacute;strica. Llama la atenci&oacute;n que la asignaci&oacute;n no haya sido al azar, y que no se hayan definido los elementos que intervinieron en la decisi&oacute;n del m&eacute;dico tratante, lo cual ofrecer&iacute;a una mejor comprensi&oacute;n y valoraci&oacute;n de la metodolog&iacute;a. La f&oacute;rmula comercial utilizada para iniciar la alimentaci&oacute;n, a partir de la tercera hora de vida, fue la misma en ambos grupos de lactantes, y el biber&oacute;n fue ofrecido por personal de enfermer&iacute;a capacitado en la t&eacute;cnica de alimentaci&oacute;n. Se menciona que, en ausencia de alguna contraindicaci&oacute;n absoluta, se permiti&oacute; que las madres intentaran la lactancia a su hijo. Sin embargo, no se especifica en cu&aacute;ntos casos esto ocurri&oacute;, aunque se puede asumir que en ning&uacute;n caso se logr&oacute;, ya que no hubiera sido posible realizar las comparaciones entre los vol&uacute;menes de leche consumidos por los neonatos bajo estudio. Las medidas cl&iacute;nicas de vigilancia y seguimiento sobre la aceptaci&oacute;n a la alimentaci&oacute;n, la medici&oacute;n de los vol&uacute;menes ingeridos y las posibles complicaciones o eventos secundarios a la alimentaci&oacute;n, tales como distensi&oacute;n abdominal, regurgitaci&oacute;n o v&oacute;mito, fueron cuidadosamente definidas y ejecutadas. De igual forma, las previsiones relacionadas con la posible presentaci&oacute;n de eventos cl&iacute;nicos, tales como hipoglucemia, crisis convulsivas o complicaciones enterales, fueron cuidadosamente identificadas y vigiladas para que, en caso de presentarse, se pudiera ofrecer la debida atenci&oacute;n. En ning&uacute;n caso hubo complicaciones que requirieran una prolongada hospitalizaci&oacute;n de los neonatos, y todos fueron egresados entre 24 y 48 h despu&eacute;s del nacimiento. El manejo estad&iacute;stico de la informaci&oacute;n recabada fue bien descrito y ejecutado de manera satisfactoria, seg&uacute;n se expresa en los cuadros y figuras presentadas. Con base en sus resultados, los autores identificaron como la mejor opci&oacute;n para alimentar a los neonatos que cumplieron con los criterios de inclusi&oacute;n descritos el c&aacute;lculo de la capacidad g&aacute;strica del reci&eacute;n nacido, puesto que esta modalidad se asoci&oacute; con una mayor regularidad en el volumen ofrecido en cada toma y menor frecuencia de v&oacute;mitos que, si bien no resultaron alarmantes desde el punto de vista cl&iacute;nico, son reconocidos como signos de alarma por los padres, y despiertan angustia en ellos. Asimismo, la alimentaci&oacute;n restringida con base en la capacidad g&aacute;strica estimada del reci&eacute;n nacido se acompa&ntilde;&oacute; de menor frecuencia de distenci&oacute;n abdominal. Es importante se&ntilde;alar que ninguna de las dos modalidades de alimentaci&oacute;n estudiadas se asoci&oacute; negativamente con la p&eacute;rdida de peso que se observa en el periodo posnatal temprano que es, como se&ntilde;alan los autores, de alrededor del 4% del peso corporal en las primeras 72 h de vida. No debe perderse de vista que hubo necesidad de interrumpir el protocolo (violaci&oacute;n a la indicaci&oacute;n de alimentaci&oacute;n) en el grupo que recibi&oacute; la modalidad de alimentaci&oacute;n de c&aacute;lculo de su capacidad g&aacute;strica, de acuerdo con el criterio del m&eacute;dico o enfermera responsable de la vigilancia de la alimentaci&oacute;n. En particular, hubo mayor presencia de v&oacute;mitos ante alimentaciones mayores a la capacidad g&aacute;strica calculada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que reconocer que los autores identificaron diversas limitaciones en su estudio, entre las que destac&oacute; la ausencia de un grupo que hubiera sido alimentado con botella o vaso, pero con leche de su propia madre, ya que la composici&oacute;n id&oacute;nea de la leche materna puede influir sobre el tiempo de vaciamiento g&aacute;strico, as&iacute; como en otros aspectos indicativos de mayor tolerancia. Tambi&eacute;n se destac&oacute; el relativamente corto periodo de seguimiento (de tan solo 24 h). Este obedeci&oacute; a las caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n bajo estudio y a los aspectos &eacute;ticos relacionados con la retenci&oacute;n innecesaria de madres e hijos en hospitalizaci&oacute;n sin mediar indicaci&oacute;n m&eacute;dica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto m&aacute;s que los autores no abordaron en su estudio fue la posibilidad de que cualquiera de estas modalidades de alimentaci&oacute;n pudiera relacionarse con la adopci&oacute;n de la alimentaci&oacute;n al seno materno, posterior al egreso del binomio madre&#45;hijo del hospital. Por supuesto, hay muchos otros factores que pudieran influir, los cuales abarcan desde aspectos sociales (como el tipo de pareja formada por la madre y el padre del neonato, apoyo para la madre por parte de su grupo social, situaciones laborales de la madre) hasta aspectos demogr&aacute;ficos (edad de la madre, paridad), econ&oacute;micos (necesidad de reintegrarse al &aacute;mbito laboral, situaci&oacute;n de la familia), educativos (conocimiento de la madre sobre las ventajas de la lactancia materna), m&eacute;dicos (indicaci&oacute;n m&eacute;dica que contraindique la lactancia materna, como en el caso de que la madre reciba alg&uacute;n medicamento que se excrete por la leche materna y sea potencialmente da&ntilde;ino para el neonato), etc&eacute;tera. Aun as&iacute;, la situaci&oacute;n que prevalece en M&eacute;xico &#151;y en otros pa&iacute;ses con ingresos medios y bajos&#151; relacionada con el abandono de la lactancia materna exclusiva como forma de alimentar al ni&ntilde;o durante los primeros 6 meses de la vida es francamente alarmante<sup>11</sup>, y el papel que desempe&ntilde;an el m&eacute;dico &#151;obstetra, pediatra, m&eacute;dico familiar, m&eacute;dico general&#151; y el personal de enfermer&iacute;a sobre el apoyo de la lactancia materna es determinante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, el estudio realizado por Jim&eacute;nez&#45;Garc&iacute;a y colaboradores ofrece una visi&oacute;n objetiva, clara y balanceada sobre los aspectos que pueden guiar al pediatra al evaluar la forma de alimentar al reci&eacute;n nacido, particularmente cuando recae bajo el &aacute;mbito de su responsabilidad la supervisi&oacute;n del uso de la f&oacute;rmula l&aacute;ctea artificial ofrecida en botella. Es un buen ejemplo del cuidado que el personal m&eacute;dico debe mantener para que el neonato reciba un aporte suficiente, adecuado y seguro de f&oacute;rmula, asegurando su egreso hospitalario en las mejores condiciones cl&iacute;nicas posibles. No est&aacute; de m&aacute;s enfatizar la importancia de promover la adopci&oacute;n temprana y orientada de la lactancia materna. Cabe se&ntilde;alar que, aun cuando esta no se inicie inmediatamente despu&eacute;s del nacimiento, como es aconsejable, es perfectamente factible que se establezca en forma satisfactoria y duradera cuando se inicia en los primeros d&iacute;as de vida del neonato.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Blanks A, Thomton S. The role of oxytocin in parturition. Inter J Obste Gynecol. 2003;110 Suppl 20:46&#45;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559639&pid=S1665-1146201400040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Gimpl G, Fahrenholz F. The oxytocin receptor system: Structure, function, and regulation. Physiol Rev. 2001;81:629&#45;83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559641&pid=S1665-1146201400040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Fields P, Eldridge R, Fuchs A, Roberts RF, Fields MJ. Human placental and bovine corpora luteal oxytocin. Endocrinology. 1983;112:1544&#45;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559643&pid=S1665-1146201400040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Heinig MJ. Host defense benefits of breastfeeding for the infant. Effect of breastfeeding duration and exclusivity. Pediatr Clin North Am. 2001;48:105&#45;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559645&pid=S1665-1146201400040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Armstrong J, Reilly J, Child Health Information Team. Breastfeeding and lowering the risk of childhood obesity. Lancet. 2002;359:2003&#45;4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559647&pid=S1665-1146201400040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Arenz S, R&uuml;ckerl R, Koletzko B, von Kries R. Breast&#45;feeding and childhood obesity&#150;systematic review. Int J Obesity Relat Metab Disord. 2004;28:1247&#45;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559649&pid=S1665-1146201400040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Nilsson PM, Holm&auml;ng A. Developmental origins of adult disease: An introduction. J Int Med. 2007;261:410&#45;1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559651&pid=S1665-1146201400040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Jim&eacute;nez&#45;Garc&iacute;a G, Rend&oacute;n&#45;Mac&iacute;as M, Ferreira&#45;Jaime T. Alimentaci&oacute;n con f&oacute;rmula de inicio a libre demanda contra capacidad g&aacute;strica durante el periodo de transici&oacute;n. Bol Med Hosp Infant Mex. 2014;71:211&#45;217. <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.bmhimx.2014.05.002" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.bmhimx.2014.05.002</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1559653&pid=S1665-1146201400040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&nbsp;</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Saavedra JM, Dattilo AM. Factores alimentarios y diet&eacute;ticos asociados a la obesidad infantil: recomendaciones para su prevenci&oacute;n antes de los dos a&ntilde;os de vida. 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