<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1607-050X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Desacatos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Desacatos]]></abbrev-journal-title>
<issn>1607-050X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1607-050X2005000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Al final queda la esperanza... Sobre Las sombras del mañana]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aceves]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Safa]]></surname>
<given-names><![CDATA[Patricia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Occidente  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Occidente  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<numero>18</numero>
<fpage>183</fpage>
<lpage>188</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1607-050X2005000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1607-050X2005000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1607-050X2005000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Al final queda la esperanza... Sobre <i>Las sombras del ma&ntilde;ana,</i> de Norbert Lechner</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Aceves* y Patricia Safa**</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Norbert Lechner, 2003. <i>Las sombras del ma&ntilde;ana. La dimensi&oacute;n subjetiva de la pol&iacute;tica.</i> LOM, Santiago de Chile, 2002, 136 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Occidente.</i> <a href="mailto:jaceves@ciesasoccidente.edu.mx">jaceves@ciesasoccidente.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Occidente.</i> <a href="mailto:psafa@ciesasoccidente.edu.mx">psafa@ciesasoccidente.edu.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro es uno de los &uacute;ltimos textos publicados por el internacionalmente reconocido investigador, pol&iacute;tico y abogado de origen alem&aacute;n, pero con nacionalidad chilena, adquirida pocos meses antes de su muerte, acontecida en febrero de 2004.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norbert Lechner Bartholme naci&oacute; en 1939 en Alemania y desarroll&oacute; la mayor parte de su trabajo intelectual en Chile, su pa&iacute;s adoptivo. Las plataformas institucionales m&aacute;s importantes desde donde ejerci&oacute; su pensamiento y motiv&oacute; el debate pol&iacute;tico fueron el Centro de Estudios de la Realidad Nacional de la Universidad Cat&oacute;lica de Chile, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Doctor en ciencia pol&iacute;tica (Freiburg, 1969), fue profesor&#45;investigador desde 1974 en Flacso&#45;Chile y director de esa instituci&oacute;n entre 1988 y 1994. Entre 1994 y 1997 fue tambi&eacute;n profesor del Flacso en su sede de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Form&oacute; parte del equipo responsable de la elaboraci&oacute;n de los informes del PNUD sobre Chile (1998&#45;2002), en los que abord&oacute; temas vinculados con el poder y el orden pol&iacute;tico, la marginaci&oacute;n social, la desconfianza y, en el cuarto informe en especial, aspectos de la cultura y la educaci&oacute;n, las identidades y los imaginarios sociales y pol&iacute;ticos, as&iacute; como otros temas relacionados con la subjetividad.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La producci&oacute;n intelectual de Lechner es muy extensa y en M&eacute;xico es bien conocida, en especial para los lectores interesados en cuestiones de la construcci&oacute;n del orden pol&iacute;tico, la democracia, la cultura pol&iacute;tica y la ciudadan&iacute;a, as&iacute; como las transformaciones del estado latinoamericano.<sup><a href="#nota">3</a></sup> La relaci&oacute;n entre subjetividad y pol&iacute;tica es tambi&eacute;n una veta por donde se pueden reconocer sus aportes al pensamiento cr&iacute;tico en nuestro continente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Lechner que ahora comentamos, <i>Las sombras del ma&ntilde;ana,</i> es una compilaci&oacute;n de art&iacute;culos, dos de ellos in&eacute;ditos &#151;el primero y sexto cap&iacute;tulos&#151; y cuatro m&aacute;s que ya hab&iacute;an sido publicados y que ahora se presentan retrabajados para integrar el libro en cuesti&oacute;n. No es un texto voluminoso, s&oacute;lo tiene 120 p&aacute;ginas, pero bien articuladas, que van desarrollando en seis cap&iacute;tulos una serie de argumentos vitales para reflexionar y repensar el quehacer de la pol&iacute;tica en el contexto latinoamericano, no s&oacute;lo en el chileno en particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto en su conjunto parte de considerar a la subjetividad social como la dimensi&oacute;n que aporta las motivaciones que estar&iacute;an alimentando la esfera de la pol&iacute;tica, o eso que el autor denomina como "la conflictiva y nunca acabada construcci&oacute;n del orden deseado" (p. 8). Lechner trata de mostrar cu&aacute;n imbricadas est&aacute;n la experiencia subjetiva y el orden pol&iacute;tico, por lo que cada uno de los seis cap&iacute;tulos explora la carga subjetiva presente en la vida pol&iacute;tica. El manejo de nuestros miedos, la pol&iacute;tica de la memoria, las vivencias y los imaginarios acerca del "nosotros", la naturalizaci&oacute;n de lo social, la recomposici&oacute;n de los mapas mentales, entre otros ejes anal&iacute;ticos abordados, nos muestran las m&uacute;ltiples maneras de c&oacute;mo se entrelazan la subjetividad social y la pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Lechner es claro que una sociedad "que no se interroga acerca de s&iacute; misma, que no conversa del sentido que pueda tener la convivencia actual y futura, sustrae a la pol&iacute;tica su raz&oacute;n de ser &#91;...&#93; renuncia a la pol&iacute;tica como el esfuerzo colectivo de construir una comunidad de ciudadanos y se contenta con la gesti&oacute;n de los negocios de cada d&iacute;a" (p. 13). Es as&iacute; que la distancia que ahora separa a la sociedad de la pol&iacute;tica est&aacute; relacionada con la dificultad de acoger y procesar la subjetividad, ya que si &eacute;sta tuviera cabida en la pol&iacute;tica, se le dar&iacute;a al ciudadano la oportunidad de reconocer su experiencia cotidiana como parte integrante de la vida social. Pero todo parece indicar que el sistema pol&iacute;tico no dispone de antenas capaces de "ver y escuchar", la pol&iacute;tica se ha convertido en un sistema de autoreferencia complaciente. Es aqu&iacute; que el esfuerzo anal&iacute;tico y el pensar cr&iacute;tico de Lechner quiere incidir en la transformaci&oacute;n del rumbo que ahora parece disponer la pol&iacute;tica en nuestras sociedades latinoamericanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Y no hay que esperar que el destino nos alcance, puesto que &#151;como afirma Lechner&#151; no s&oacute;lo el pasado echa sombras, tambi&eacute;n el ma&ntilde;ana" (p. 9). Ante las tensiones y dificultades que existen para realizar los cambios y transformaciones en nuestra realidad social y sistemas pol&iacute;ticos actuales, no queda m&aacute;s que imaginar qu&eacute; y c&oacute;mo ser&iacute;a el futuro, el nuevo orden, un posible mundo mejor. Lechner le apuesta a la posibilidad de que al imaginar otros mundos se pueda transformar el mundo del presente. El camino por venir no es por lo tanto sencillo, hay grandes dificultades e importantes desaf&iacute;os por enfrentar. Este es el esp&iacute;ritu inquieto que abraza al texto de Lechner.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, "La naturalizaci&oacute;n de lo social" (pp. 15&#45;22), hace una primera llamada a retomar el inter&eacute;s por la dimensi&oacute;n subjetiva en la pol&iacute;tica, ya que parece que la actual teor&iacute;a pol&iacute;tica no le presta atenci&oacute;n o la relega sin preocupaci&oacute;n alguna. Esto manifiesta la tendencia hacia una des&#45;subjetivizaci&oacute;n en las ciencias sociales. Por el contrario, Lechner propugna por enfatizar el car&aacute;cter "constructivista" de la pol&iacute;tica moderna, dado que s&oacute;lo se puede hablar de pol&iacute;tica donde el orden es concebido como resultado de la acci&oacute;n humana y como una parte de la producci&oacute;n social de nuestras formas de convivir. Le apuesta a fomentar una pol&iacute;tica de subjetivizaci&oacute;n. Dirige la cr&iacute;tica hacia la teor&iacute;a social y a sus esfuerzos por objetivizar lo social. Observa que la subjetividad es expulsada de la reflexi&oacute;n cient&iacute;fica y que la investigaci&oacute;n social es sometida al imperativo metodol&oacute;gico de un acto neutral en relaci&oacute;n con los valores. Se da una des&#45;subjetivizaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n. Pero, al mismo tiempo, se detecta un proceso de desmaterializaci&oacute;n de lo social, en tanto que lo real ya no ser&iacute;a una cuesti&oacute;n de conocimiento sino de mera interpretaci&oacute;n. As&iacute;, la fragilidad de lo social se expresa de modo claro. Lechner concluye que es necesario someter a las teor&iacute;as sociales a una cr&iacute;tica cultural y prestar mayor atenci&oacute;n a las representaciones simb&oacute;licas inherentes a toda elaboraci&oacute;n te&oacute;rica.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n18/a14im2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "erosi&oacute;n de los mapas mentales" es la reflexi&oacute;n del segundo cap&iacute;tulo (pp. 23&#45;42). Frente a los cambios acelerados ocurridos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX, las sociedades se encuentran sin instrumentos orientadores para el nuevo paisaje. Los mapas mentales (representaciones simb&oacute;licas de la realidad mediante las cuales estructuramos la trama del espacio&#45;tiempo) est&aacute;n desfigurados, ya no resultan familiares, est&aacute;n obsoletos. No s&oacute;lo hay crisis en los mapas ideol&oacute;gicos, tambi&eacute;n los mapas cognitivos est&aacute;n erosionados, pues tampoco manejamos los c&oacute;digos adecuados para dar cuenta de la nueva complejidad. Hay insuficiencia en nuestros marcos interpretativos para enfocar los cambios que van transformando los procesos econ&oacute;micos, la estructura social y comunicativa, el &aacute;mbito cultural y los procesos pol&iacute;ticos. Aunado a esta crisis de nuestros mapas mentales, est&aacute; ocurriendo la redimensi&oacute;n del espacio pol&iacute;tico a partir de la mundializaci&oacute;n econ&oacute;mica, financiera, comunicativa, tecnol&oacute;gica y de consumo cultural y estilo de vida. El espacio social se transforma al tiempo que el papel del Estado nacional cambia en sus funciones coordinadoras. Tres rasgos de esta transformaci&oacute;n se evidencian: alteraci&oacute;n de la distancia, reestructuraci&oacute;n de los l&iacute;mites y fronteras, as&iacute; como redefinici&oacute;n de las escalas y distancias. El espacio p&uacute;blico cede ante las estrategias de una sociabilidad basada en el individualismo. Lechner apunta que estos cambios tambi&eacute;n inciden en el tiempo pol&iacute;tico y en el malestar resentido hacia la pol&iacute;tica en general por parte de la ciudadan&iacute;a. Se vuelve imperativa una agenda de reconstrucci&oacute;n de mapas capaces de aportar las nuevas claves para la interpretaci&oacute;n de lo que acontece en el mundo actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El miedo al otro, a la exclusi&oacute;n y al sinsentido son los temas que trata el autor en el tercer cap&iacute;tulo (pp. 43&#45;60), dedicado a "nuestros miedos", motivaciones poderosas de la acci&oacute;n humana y, en particular, de la actividad pol&iacute;tica. Nos dice que "el miedo al otro" surge por considerarlo como potencial agresor, se le identifica con los delincuentes omnipresentes y omnipotentes, s&iacute;ntesis metaf&oacute;rica de una serie de agresiones dif&iacute;ciles de asir. El miedo al delincuente cristaliza un miedo generalizado a cualquier otro. El miedo al otro es tanto m&aacute;s fuerte cuanto m&aacute;s fr&aacute;gil es el "nosotros". La precariedad del nosotros acent&uacute;a la retracci&oacute;n al hogar. La familia aparece como el &uacute;ltimo refugio frente a las fuerzas hostiles del entorno, como una fortaleza asediada por todas las inseguridades. Las personas temen quedar exclu&iacute;das del futuro de sus sociedades. Para defenderse &#151;al menos subjetivamente&#151; de las din&aacute;micas de la exclusi&oacute;n, la gente se retrotrae a su mundo individual. Las personas sienten que sus miedos y anhelos, sus motivaciones y afectos no cuentan para nada, que ellas son simples agentes de un engranaje abstracto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&aacute;s difuso de los temores es el miedo al sinsentido, dado que la vida cotidiana, acelerada a ritmo vertiginoso, con una sucesi&oacute;n interminable de sobresaltos y una transformaci&oacute;n permanente del entorno laboral y del paisaje urbano, deja a la gente sin aliento para procesar los cambios. La realidad deja de ser inteligible, parece fuera de control y la gente se pregunta sobre el sentido de la vida. Queda la impresi&oacute;n de que la realidad desborda todo el ordenamiento instituido. Los procesos de secularizaci&oacute;n, globalizaci&oacute;n, diferenciaci&oacute;n e individualizaci&oacute;n remueven las certezas m&aacute;s establecidas. Pero ante todo este universo del miedo imperante, Lechner afirma que nuestros miedos pueden llegar a ser productivos si contribuyen a traducir las carencias en tareas, por lo que, en el fondo, el miedo al sinsentido clama por un horizonte de futuro: la clausura del horizonte es la muerte. En un contexto dominado por los miedos no queda de otra que invocar la esperanza en el devenir, en lo que todav&iacute;a no es, pero que puede llegar a ser. Lechner escribe claro: no basta que un futuro sea posible, hay que tener la motivaci&oacute;n para querer realizarlo, hay que tener pasi&oacute;n para afrontarlo. Concluye esta parte compartiendo otro deseo: el "sentido de vida" de cada uno reclama un futuro donde no tengamos miedo al otro, no tengamos miedo a la exclusi&oacute;n y gocemos de un entorno favorable para que el vivir juntos adquiera sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La construcci&oacute;n social de las memorias colectivas" es el cap&iacute;tulo cuarto (pp. 61&#45;82), que escribe en colaboraci&oacute;n con Pedro G&uuml;ell, y que es una reflexi&oacute;n sobre las pol&iacute;ticas de la memoria. &Eacute;stas son exploradas alrededor de dos cuestiones: una primera, lo que une el pasado con el presente y las capacidades actuales de enfrentar el futuro, y la segunda, el nexo que entrelaza la forma en que estructuramos el tiempo social con la forma en que ordenamos nuestra convivencia. Se pretende mostrar la manera en que la producci&oacute;n de los horizontes temporales est&aacute; imbricada con la producci&oacute;n del orden social. Los autores exploran las caracter&iacute;sticas de los procesos de la memoria y del olvido, partiendo de que la memoria es una forma de distinguir y vincular el pasado en relaci&oacute;n con el presente y el futuro. Afirman que la memoria es un acto del presente, es una relaci&oacute;n intersubjetiva, elaborada en comunicaci&oacute;n con otros y en determinados entornos sociales. A la luz del presente las memorias seleccionan e interpretan el pasado. Los usos de la memoria pueden justificar la repetici&oacute;n del pasado como legitimar la transformaci&oacute;n del presente. La memoria establece comunidades y rupturas sociales. De cualquier modo, la construcci&oacute;n social de la memoria se inserta en el proceso m&aacute;s amplio de construcci&oacute;n del tiempo social. Toda sociedad posee una "pol&iacute;tica de la memoria" m&aacute;s o menos expl&iacute;cita, y esto es el marco de poder dentro del cual &#151;o en contra del cual&#151; la sociedad elabora sus memorias y olvidos. La dram&aacute;tica historia reciente de Chile es un adecuado pretexto para explorar y consolidar este argumento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La producci&oacute;n de la memoria nacional, la reestructuraci&oacute;n del orden nacional y la relaci&oacute;n entre memoria hist&oacute;rica y los horizontes del futuro son las coordenadas que se exploran en el pen&uacute;ltimo cap&iacute;tulo titulado "Orden y memoria" (pp. 83&#45;98). Lechner nos habla primero de lo que constituye al orden y del v&iacute;nculo que mantiene con la construcci&oacute;n del espacio y del tiempo social. Nos dice que el orden es creado mediante la delimitaci&oacute;n del entorno, estableciendo una frontera entre la inclusi&oacute;n y la exclusi&oacute;n. No hay orden pol&iacute;tico y social sin l&iacute;mites que separen un "nosotros" de los "otros". Y as&iacute;, toda construcci&oacute;n de orden tambi&eacute;n implica la producci&oacute;n de un marco temporal, delimitado frente a un "antes" y un "despu&eacute;s". El orden radica en la relaci&oacute;n que se establece entre el pasado y el futuro. Hist&oacute;ricamente, la construcci&oacute;n del orden en Am&eacute;rica Latina ha tomado la forma del Estado nacional, proyecto que hizo del pueblo un sujeto colectivo de la historia. Sin embargo, escribe Lechner, la actualidad se caracteriza por una profunda reorganizaci&oacute;n de lo nacional. La reestructuraci&oacute;n viene impulsada por dos grandes tendencias: la globalizaci&oacute;n y la individualizaci&oacute;n. El proceso de globalizaci&oacute;n modifica los l&iacute;mites de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n. La congruencia econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural se hace a&ntilde;icos y todos los l&iacute;mites sociales se mueven. El desborde de lo nacional es acentuado por la reestructuraci&oacute;n de la temporalidad, el tiempo se acelera y el pasado se contempla como ruinas sin sentido y sin utilidad para el presente. Carentes de pasado y futuro, no hay otro tiempo m&aacute;s que el actual: un presentismo acelerado, que dificulta cualquier concepci&oacute;n del orden.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, los mapas cognoscitivos con los que se sol&iacute;a ordenar la realidad quedan trastocados y los procesos sociales se vuelven opacos e ininteligibles. Este desordenamiento de los esquemas de interpretaci&oacute;n explica la causa de las inseguridades e incertidumbres que caracterizan este cambio de siglo. Lechner preve&eacute; que el desdibujamiento de los horizontes de futuro y la preeminencia de lo inmediato tiene una doble consecuencia: uno, que aumenta la contingencia; y dos, la certeza de que el futuro traer&aacute; cambios pero sin saber cu&aacute;les ser&aacute;n. No obstante, Lechner atisba una esperanza: la vida social requiere de un punto de sutura, que acote los l&iacute;mites de lo posible y disminuya la contingencia. Hay dos maneras: dise&ntilde;ando horizontes de futuro con un ingrediente ut&oacute;pico, y tambi&eacute;n, llevando a cabo un cierre del pasado, por medio del trabajo con la memoria, ya que &eacute;sta ofrece un filtro para procesar los futuros posibles. Una tarea doble con el mismo prop&oacute;sito: la elaboraci&oacute;n de una memoria hist&oacute;rica y de unos horizontes de futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo que cierra este libro, in&eacute;dito hasta antes de esta publicaci&oacute;n, gira alrededor de la pregunta "&iquest;C&oacute;mo reconstruimos un nosotros?" (pp. 99&#45;124). Poniendo en evidencia, a estas alturas de la exposici&oacute;n de Lechner, el complejo problema que afrontan las actuales sociedades latinoamericanas, y Chile en particular, se plantea finalmente una respuesta tentativa, pero esperanzadora. Lechner retoma los resultados elaborados por los <i>Informes de Desarrollo Humano en Chile</i> producidos por encargo del PNUD (2000 y 2002) y analiza las alternativas para reorientar el cambio. Primero diagnostica la situaci&oacute;n chilena, reconoce sus activos sociales y con lo que que se puede contar para reorientar los cambios en el orden pol&iacute;tico y cultural. Al an&aacute;lisis del capital social le dedica una buena parte del cap&iacute;tulo y concluye ese aspecto con la confirmaci&oacute;n de la d&eacute;bil imagen existente del "nosotros" chileno. Enseguida caracteriza los rasgos del cambio cultural en los &aacute;mbitos m&aacute;s reconocibles: el de la globalizaci&oacute;n interiorizada, el del acelerado proceso de individuaci&oacute;n, el de la consolidaci&oacute;n de una sociedad de mercado y el de la prevalencia de una cultura del consumo, potenciada con la mediatizaci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n social. Todo esto hace que la "experiencia" y la "imagen" del nosotros sufra una gran transformaci&oacute;n. Los cambios culturales, por a&ntilde;adidura, y por si no fuera poco, estar&iacute;an provocando una desvinculaci&oacute;n emocional, un proceso de desafecci&oacute;n social. Para disminuir esta naturalizaci&oacute;n de lo social, habr&iacute;a que reintroducir la subjetividad en la vida social.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n18/a14im3.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lechner dice que habr&aacute; que pensar la pol&iacute;tica tambi&eacute;n como un trabajo de cr&iacute;tica cultural que enfrente la fragmentaci&oacute;n de la vida social, as&iacute; como la retracci&oacute;n privatista y el presentismo temporal. Lechner termina el texto suscribiendo una conquista de la modernidad: la defensa de la perspectiva. Esta requiere tomar distancia, desprenderse del quehacer cotidiano para poder levantar la mirada m&aacute;s all&aacute; de lo inmediato. Toda perspectiva es interesada, no hay neutralismo inocente. Toda mirada, al estar posicionada, implica la posesi&oacute;n de un proyecto, una intencionalidad en relaci&oacute;n con el futuro. La perspectiva prepara una acci&oacute;n intencional en relaci&oacute;n con un mundo "por hacer". Cuando habla de la construcci&oacute;n simb&oacute;lica del futuro, la perspectiva se vuelve una historia narrada, por lo tanto, un relato que sit&uacute;a al presente en relaci&oacute;n con el pasado y el futuro. Constituir esa mirada &#151;escribe Lechner&#151; podr&iacute;a ser el desaf&iacute;o cultural de la pol&iacute;tica en el Chile actual: contar el "proyecto pa&iacute;s" que nace (que quiere y podr&iacute;a nacer) del proceso de transici&oacute;n. Ser&iacute;a contar el cuento del "nosotros" que queremos llegar a ser. Y aqu&iacute; concluye la palabra escrita del autor, m&aacute;s no su ense&ntilde;anza y su reflexi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al final de la lectura el t&iacute;tulo del libro resulta muy revelador: las sombras y los peligros que nos acechan son reales y est&aacute;n pr&oacute;ximos a cumplirse, sin embargo, el ma&ntilde;ana no est&aacute; hecho de puras sombras, peligros y temores. Tambi&eacute;n existen, y las podemos crear&#45;imaginar, relaciones sociales m&aacute;s incluyentes, m&aacute;s colectivas, menos fragmentadoras, m&aacute;s plenas y menos frustrantes, con mayor potencial expresivo, que den lugar a nuestras utop&iacute;as de mundos con vidas mejores, en un futuro no muy lejano. La esperanzadora reflexi&oacute;n que aporta este libro de Norbert Lechner es una contribuci&oacute;n alentadora en esta direcci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> "Fallece el ensayista chileno de origen alem&aacute;n N. Lechner",<a href="http://www.yoescribo.com/" target="_blank">YoEscribo.com</a>&#45; Tu obra publicada, 20 de febrero de 2004, &lt;<a href="http://www.yoescribo.com/res_new.asp?busc=&p=26&palabra=" target="_blank">www.yoescribo.com/res_new.asp?busc=&amp;p=26&amp;palabra=</a>&gt;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Cfr. Eugenio Ortega, Pedro E. G&uuml;ell, Norbert Lechner, Rodrigo M&aacute;rquez y Soledad Godoy (coords.), <i>Desarrollo humano en Chile. Nosotros los chilenos: un desaf&iacute;o cultural. 2002,</i> Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Santiago, 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Algunos textos suyos: <i>Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y pol&iacute;tica</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Santiago, 1990; <i>La conflictiva y nunca acabada construcci&oacute;n del orden deseado,</i> Flacso, Santiago, 1984; <i>La crisis del Estado en Am&eacute;rica Latina,</i> El Cid, Santiago, 1977; "La pol&iacute;tica ya no es lo que fue", <i>Nueva Sociedad,</i> n&uacute;m. 144, julio&#45;agosto, 1996; "Nuevas ciudadan&iacute;as", <i>Revista de Estudios Sociales,</i> n&uacute;m. 5, Facultad de Ciencias Sociales, Fundaci&oacute;n Social, Bogot&aacute;, 2000, pp. 25&#45;31; "El capital social como problema cultural", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. 64, n&uacute;m. 2, abril&#45;junio, 2002, pp. 91&#45;109; "Los nuevos perfiles de la pol&iacute;tica. Un bosquejo", <i>Nueva Sociedad,</i> n&uacute;m. 180&#45;181, julio&#45;agosto, septiembre&#45;octubre, 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre los autores</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Eduardo Aceves Lozano.</b> Profesor&#45;investigador de tiempo completo en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS)&#45;Occidente. Doctor en ciencias sociales con especialidad en antropolog&iacute;a social por el CIESAS y la Universidad de Guadalajara. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. L&iacute;neas de investigaci&oacute;n: cultura e ideolog&iacute;a, la metodolog&iacute;a de la historia oral y de vida, la antropolog&iacute;a e historia de comunidades locales e identidades urbanas. Tiene diversas publicaciones en torno a la historia oral y movimientos sociales. En la actualidad participa en el proyecto de investigaci&oacute;n "Crisis, malestar y proyectos de vida. Trayectorias familiares en M&eacute;xico".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Safa Barraza.</b> Profesora&#45;investigadora de tiempo completo en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS)&#45;Occidente. Doctora en ciencias sociales con especialidad en antropolog&iacute;a por el CIESAS y la Universidad de Guadalajara. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y es coordinadora del programa de posgrado en CIESAS Occidente desde mayo de 2003. L&iacute;neas de investigaci&oacute;n: cultura e ideolog&iacute;a, antropolog&iacute;a urbana, de la educaci&oacute;n y del trabajo. Ultimo libro publicado: <i>Vecinos y vecindarios en la ciudad de M&eacute;xico. La construcci&oacute;n de la identidad local en Coyoac&aacute;n,</i> D.F.(2001). Proyecto de investigaci&oacute;n actual: "Crisis, malestar y proyectos de vida. Trayectorias familiares en M&eacute;xico".</font></p>      ]]></body>
</article>
