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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonio</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Memoria de <i>Los olvidados</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Le&oacute;n Planearte</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Filmoteca de la UNAM.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros tiempos bajo la Segunda Posguerra Mundial fueron fastidiosos en por lo menos cuatro saldos culturales: la ficci&oacute;n, en cualquiera de sus representaciones, no pod&iacute;a escurrirse del hambre, la soledad y la frecuente invocaci&oacute;n de la muerte; la generaci&oacute;n emergente evidenciaba agriamente su indisposici&oacute;n hacia los viejos formulismos; un nuevo fantasma, el anticomunismo, permeaba las significaciones esenciales, la religi&oacute;n, la patria, la identidad, la seguridad. Finalmente, en el nuevo mapa econ&oacute;mico las miradas creativas exploran las ciudades, abordan el tren de la presunta modernidad y hay poco espacio para lo regional: "Existen millones de historias bajo los techos de la ciudad, lo que se cuenta puede ocurrir en cualquier lugar."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con m&aacute;s cercan&iacute;as que diferencias estas condiciones son v&aacute;lidas para esa parte del mundo en el lado occidental del bloque aliado de la URSS, alias "La cortina de hierro'. Para Italia la manifestaci&oacute;n m&aacute;s conocida ser&aacute; el neorrealismo, aunque su onda expansiva har&aacute; que el proceso germine asimismo en Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico se cruza por la aparente bonanza alemanista que funda fraccionamientos elegantes y frecuenta centros nocturnos refinados; no obstante, y salvo la opini&oacute;n de los que m&aacute;s saben, el cine urbano hurga buscando su filiaci&oacute;n en un melodrama a&uacute;n m&aacute;s excesivo y sentimental; una narrativa apoyada en transmutar la escasez en virtud, la ignorancia en felicidad, la desigualdad en justicia divina. No por nada los cientos de miles que abarrotan las salas de cine Colonial, Cairo, Nacional, Magerit, Estrella, Apolo, Balmori, Bah&iacute;a, Gloria, Estadio, Coloso, Victoria, Goya M&aacute;ximo o Mitla, aceptan el espejo que propone Ismael Rodr&iacute;guez con <i>Nosotros los pobres</i> y <i>Ustedes los ricos, en</i> 1947; los personajes de <i>Comisario en turno,</i> de Ra&uacute;l de Anda, en 1948; la improbabilidad convincente de Marga L&oacute;pez y Miguel Incl&aacute;n en <i>Sal&oacute;n M&eacute;xico,</i> hecha por Emilio Fern&aacute;ndez en 1948; el cinismo contagioso que viven los <i>&Aacute;ngeles del arrabal,</i> realizada en 1949 por Ra&uacute;l de Anda; o, todav&iacute;a m&aacute;s, el purgatorio de <i>Ladronzuela,</i> de Agust&iacute;n P. Delgado, sobre un argumento de Yolanda Vargas Dulch&eacute;, en cuya l&iacute;nea se insistir&aacute; por muchos a&ntilde;os en la radio, la televisi&oacute;n, la historieta, la fotonovela y el propio cine.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la d&eacute;cada de 1950 la ciudad de M&eacute;xico aloja a tres millones de habitantes, seis mil taquer&iacute;as, 500 polic&iacute;as y una incalculable tasa de perros callejeros por kil&oacute;metro cuadrado. La prensa gr&aacute;fica, salvo el caso de la revista M&aacute;s, no voltea hacia las zonas irregulares y barrios que dilatan los l&iacute;mites del antiguo centro citadino; s&oacute;lo el trabajo fotogr&aacute;fico de los hermanos Mayo se asoma a las condiciones de miseria. La televisi&oacute;n hace su arribo triunfal pero no est&aacute; disponible para documentar la vida en las vecindades, las motivaciones de la criminalidad juvenil o los detalles pesarosos de la subsistencia cotidiana. El cine es a&uacute;n popular y a pesar de recurrir a melodramas ambientados en la opulencia, es quien m&aacute;s insiste en explotar el tema de la infancia desvalida. Durante 1950 se realizan los filmes <i>Las dos huerfanitas</i> y <i>Los hijos de la calle,</i> ambos de Roberto Rodr&iacute;guez; <i>Menores de edad,</i> dirigida por Miguel M. Delgado; <i>V&iacute;ctimas del pecado,</i> hecha por Emilio Fern&aacute;ndez; y <i>El papelerito,</i> de Agust&iacute;n P. Delgado. Tambi&eacute;n es el a&ntilde;o y el contexto en que Luis Bu&ntilde;uel hace <i>Los olvidados.</i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &eacute;xito comercial de la pel&iacute;cula <i>El gran calavera,</i> hecha un a&ntilde;o antes, motiv&oacute; al productor &Oacute;scar Dancigers a proponerle a Bu&ntilde;uel una nueva colaboraci&oacute;n, esta vez con mayores ambiciones art&iacute;sticas. Bu&ntilde;uel se le hab&iacute;a adelantado, aunque su proyecto no pretend&iacute;a ser m&aacute;s que un melodrama convencional. Junto con el escritor Juan Larrea, el director hab&iacute;a escrito el argumento titulado <i>&iexcl;Mi huerfanito jefe!,</i> sobre un ni&ntilde;o vendedor de billetes de loter&iacute;a. Al leerlo, Dancigers opin&oacute; que no estaba mal, pero que estaba dispuesto a hacer algo m&aacute;s serio: "una historia sobre los ni&ntilde;os pobres de M&eacute;xico".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Animado por el apoyo de Dancigers, Bu&ntilde;uel dedic&oacute; varios meses a investigar el ambiente y las condiciones de vida de los barrios indigentes de la capital mexicana. Sin embargo, desde su g&eacute;nesis, <i>Los olvidados</i> enfrent&oacute; m&uacute;ltiples dificultades. Bu&ntilde;uel ocup&oacute; numerosos meses en su investigaci&oacute;n tan s&oacute;lo para la confecci&oacute;n del gui&oacute;n. Igualmente hubo de convencer al productor para que le permitiera sus libertades ideol&oacute;gicas y de estilo. M&aacute;s tarde, algunos de sus colaboradores, como Pedro de Urdimalas, especialista en di&aacute;logos esenciales para recuperar el habla popular mexicana, le pidi&oacute; retirara su cr&eacute;dito en pantalla en respuesta por un resultado sombr&iacute;o y deprimente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De contenido pol&eacute;mico: la miseria urbana como la otra cara del llamado <i>milagro econ&oacute;mico mexicano;</i> la denuncia de un sistema correccional que no rehabilita; los ni&ntilde;os de la calle convertidos en delincuentes ante la falta de perspectivas en un entorno nada promisorio, la pel&iacute;cula signific&oacute; una inversi&oacute;n arriesgada en M&eacute;xico pese a su bajo costo, 450 000 pesos, comparativamente con la producci&oacute;n extranjera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Filmada en 24 d&iacute;as en los barrios pobres densamente poblados de la ciudad de M&eacute;xico en plena etapa de modernizaci&oacute;n, el estreno se llev&oacute; a cabo el 9 de noviembre de 1950 en el cine M&eacute;xico, donde s&oacute;lo se logra mantener durante una semana ante las virulentas reacciones de diversos sindicatos y las infaltables asociaciones conservadoras que acusaban al filme de mostrar una falsa imagen de la realidad mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las reacciones locales, Bu&ntilde;uel recibe el premio como mejor director en el Festival de Cannes de 1951; as&iacute;, <i>Los olvidados</i> regresa a M&eacute;xico y se reestrena en el cine Prado con exitoso consenso de p&uacute;blico y cr&iacute;tica. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr&aacute;ficas la distingue con once premios Ariel, incluidos el de la mejor pel&iacute;cula y mejor director.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Octavio Paz opinaba: "La pel&iacute;cula de Bu&ntilde;uel se inscribe en la tradici&oacute;n de un arte pasional y feroz, contenido y delirante, que reclama, como antecedentes, a Goya y a Posada. La miseria y el abandono pueden darse en cualquier parte del mundo, pero la pasi&oacute;n encarnizada con que est&aacute;n descritas pertenece al gran arte espa&ntilde;ol. Ese mendigo ciego ya lo hemos visto en la picaresca espa&ntilde;ola. Esas mujeres, esos borrachos, esos cretinos, esos asesinos, esos inocentes, los hemos visto en Quevedo y Gald&oacute;s. Los vislumbramos en Cervantes, los han retratado Vel&aacute;zquez y Murillo."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El filme <i>Los olvidados</i> se ha constituido en el documento de habla hispana m&aacute;s importante sobre la vida de los ni&ntilde;os marginados en las grandes urbes contempor&aacute;neas; es tambi&eacute;n una visi&oacute;n cruda, realista, desprovista de cualquier tipo de concesi&oacute;n, a la imagen de un sector de la sociedad mexicana, focalizada en un barrio bajo de la ciudad de M&eacute;xico en el que los personajes verazmente observados, siguen un destino indefectiblemente trazado por las circunstancias sociales y econ&oacute;micas que los rodean.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esta premisa, la Filmoteca de la UNAM, acompa&ntilde;ada por la Cineteca Nacional, hicieron la propuesta para que el negativo de <i>Los olvidados,</i> en resguardo de la primera, fuera considerado por el Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO, como Patrimonio Documental de la Humanidad, cuya certificaci&oacute;n se logr&oacute; el 16 de octubre de 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el expediente que argument&oacute; la nominaci&oacute;n para hacer posible el reconocimiento cultural de la UNESCO figura la sinopsis, &uacute;til tambi&eacute;n para quienes a&uacute;n desconocen la pel&iacute;cula, que dice: "En un pr&oacute;logo que muestra vistas de algunas ciudades importantes del mundo, Londres, Par&iacute;s, Nueva York, culminando con la ciudad de M&eacute;xico, una <i>voz en off</i> comenta que la miseria y el fen&oacute;meno de los ni&ntilde;os sin hogar ni protecci&oacute;n, tema central del filme, no es &uacute;nico de la sociedad mexicana, sino que es un problema de resonancia mundial; tambi&eacute;n advierte que la pel&iacute;cula no es optimista al respecto, sino que deja la soluci&oacute;n del asunto en manos de las fuerzas progresistas de la sociedad."</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Jaibo, muchacho callejero y delincuente, escapa de la escuela correccional para regresar a su barrio. Se reencuentra con su pandilla, integrada por ni&ntilde;os y adolescentes como Pedro, el Cacarizo, el Tejocote y el Pel&oacute;n, entre otros, para reiniciar una serie de rater&iacute;as con el fin de conseguir dinero y cigarrillos. Cuando intentan robarle su morral al m&uacute;sico ciego don Carmelo, &eacute;ste se defiende con su bast&oacute;n, que tiene un clavo en la punta, hiriendo al Pel&oacute;n. En venganza, el Jaibo, Pedro y el Pel&oacute;n lo golpean brutalmente en un terreno bald&iacute;o, destruyendo sus instrumentos musicales ante la presencia inmutable de una gallina. A la pandilla se une el Ojitos, ni&ntilde;o campesino abandonado por su padre en el mercado, que termina por convertirse en lazarillo de don Carmelo, soportando sus malos tratos para poder comer. Mientras tanto, el Jaibo se refugia en la casa de el Cacarizo, donde comienza a asediar a la guapa adolescente Meche.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro, ni&ntilde;o rechazado cruelmente por su madre, quien le niega comida y afecto por ser un vago, se hace muy amigo del Jaibo; &eacute;ste busca al Juli&aacute;n, muchacho trabajador que lo denunci&oacute; a la polic&iacute;a, de quien se venga mat&aacute;ndolo brutalmente con una piedra en la cabeza. Pedro se convierte en c&oacute;mplice y promete guardar el secreto. Una noche en la que Pedro duerme en su casa, tiene un sue&ntilde;o en el que su madre, flotando como un fantasma sobre las camas y entre una lluvia de plumas, le ofrece un trozo de carne sanguinolenta pero no se la entrega; ve a Juli&aacute;n, riendo bajo su cama ag&oacute;nicamente herido; ve tambi&eacute;n c&oacute;mo el Jaibo, que emerge del piso, le arrebata la comida materna. Al despertar, y buscando enmendarse, consigue trabajo como aprendiz de herrero. Entretanto, el Jaibo es echado a la calle por el abuelo de el Cacarizo y encuentra refugio en un edificio inconcluso y abandonado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Jaibo visita a Pedro en el taller donde labora; se roba de ah&iacute; un cuchillo con mango de plata. El patr&oacute;n denuncia el robo a la polic&iacute;a, que busca a Pedro en su casa. Cuando &eacute;ste planea llegar ve a la polic&iacute;a, y pensando que se le busca por la muerte de Juli&aacute;n, huye. Mientras tanto, el Jaibo comienza a frecuentar la casa de Pedro; traba relaciones con la madre de su amigo, en quien encuentra una figura materna a la que sin embargo terminar&aacute; por seducir. En las calles de la ciudad de M&eacute;xico Pedro busca sobrevivir enfrent&aacute;ndose a malvivientes, entre otros, a un elegante pederasta, y trabajando en condiciones de esclavo dando vueltas a un carrusel. Cuando regresa a su casa la madre lo castiga de tal modo que al defenderse instintivamente la amenaza con un banco de madera. Sin embargo, se arrepiente y es llevado por su madre a una escuela granja del Consejo Tutelar de Menores. El director del lugar toma aprecio a Pedro y su condici&oacute;n, asign&aacute;ndole tareas que lo motiven, demostr&aacute;ndole que se puede creer en &eacute;l. De car&aacute;cter agresivo, renuente a la convivencia, Pedro se pelea con sus compa&ntilde;eros en la recolecci&oacute;n de huevos y, armado con un palo, mata enfurecido a varias gallinas por lo que es separado de todos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buscando la recuperaci&oacute;n de la confianza en s&iacute; mismo, adem&aacute;s de demostrarle que ese lugar no es una c&aacute;rcel, el director ofrece a Pedro un trato: le da un billete de 50 pesos y le pide vaya a comprar cigarros en el estanquillo de la esquina. Contento, Pedro sale a cumplir el mandado cuando el Jaibo le sale al paso, pretendiendo que regrese al barrio. Pedro se niega, por lo que es golpeado; su amigo le roba el billete y huye en un cami&oacute;n. Ya en el barrio, Pedro se enfrenta al Jaibo. Despu&eacute;s de sugerir a Pedro que &eacute;l se ha acostado con su madre, ambos muchachos se enfrascan en una brutal pelea en la que Pedro se lleva la peor parte. En un descuido, el Jaibo deja caer el cuchillo robado; amenaz&aacute;ndolo, Pedro grita ante todos qui&eacute;n fue el responsable del asesinato de Juli&aacute;n. La noticia es escuchada por todos, incluido el ciego don Carmelo. La pandilla se disuelve, y el Jaibo promete vengarse...</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buscando refugio con el Ojitos, Pedro es testigo de los maltratos del ciego; de c&oacute;mo intenta abusar de Meche cuando &eacute;sta le lleva su botella de leche diaria. Mientras intenta torpemente manosearla, ella saca unas tijeras de sus medias, amenazando con clav&aacute;rselas. Finalmente Pedro es descubierto y los ni&ntilde;os huyen, dejando al ciego solo, contando avariciosa, lascivamente, unas monedas que guarda celosamente en un hueco de las paredes de su vivienda; el Ojitos decide regresar al mercado para esperar a su pap&aacute;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f4.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro entra al corral de la casa del Cacarizo para pasar la noche, ignorando que el Jaibo est&aacute; refugiado ah&iacute; tambi&eacute;n; &eacute;ste golpea a Pedro armado con un palo, mat&aacute;ndolo, para despu&eacute;s huir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el Jaibo llega a su refugio es sorprendido por la polic&iacute;a; don Carmelo lo ha denunciado. El muchacho recibe un balazo en la espalda; el ciego oye el disparo y dice: "Uno menos... Ojal&aacute; los mataran a todos antes de nacer." En su agon&iacute;a, el Jaibo se sue&ntilde;a cayendo en un agujero negro; la imagen de un perro callejero se funde caminando amenazante hacia &eacute;l, y una dulce <i>voz en off</i> le dice: "Du&eacute;rmase mi hijito; est&aacute;s solo, como siempre, mi hijito, como siempre."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Meche escucha los ruidos de los animales sobresaltados y con su abuelo descubren, entre las gallinas, el cuerpo sin vida de Pedro. Lo montan en una mula escondido dentro de un saco. Por el camino se encuentran a la madre de Pedro, que busca a su hijo, se cruzan; ella no sabe que ah&iacute; llevan a su hijo muerto. Arrojan el cad&aacute;ver de Pedro a un basurero ubicado en una ladera. El cuerpo rueda cuesta abajo, revolvi&eacute;ndose con los desperdicios del fondo, bajo un cielo gris.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Oacute;scar Dancigers se dio cuenta del rechazo que la pel&iacute;cula pod&iacute;a tener ante la censura y los grupos conservadores de la sociedad mexicana y que tal vez pod&iacute;a ser prohibida su exhibici&oacute;n tal como estaba el gui&oacute;n. As&iacute;, se film&oacute; un segundo final, pr&aacute;cticamente en forma secreta, que desvirtuaba por completo el sentido tr&aacute;gico de la pel&iacute;cula. Por el apoyo fundamental de los intelectuales mexicanos y por el premio que la pel&iacute;cula gan&oacute; en Cannes, el filme se exhibi&oacute; satisfactoriamente y solamente 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, este segundo final fue descubierto en la Filmoteca de la UNAM.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta es la descripci&oacute;n del segundo final. La acci&oacute;n comienza de la misma manera: Pedro entra al corral de la casa del Cacarizo ignorando que el Jaibo est&aacute; ah&iacute; tambi&eacute;n. Se enfrascan en una pelea; el Jaibo pierde el equilibrio, cayendo accidentalmente y desnuc&aacute;ndose. Pedro hurga en los bolsillos de el Jaibo, extrae el billete de 50 pesos y sale del lugar. Despu&eacute;s se encuentra con el Ojitos, que duerme bajo el cobijo de un par de hojas de peri&oacute;dico; conversan y los dos ni&ntilde;os pasan la noche juntos. La imagen final presenta a Pedro, con el dinero en la mano, entrando por la puerta principal a la escuela granja, con una festiva m&uacute;sica de fondo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El negativo original en soporte de nitrato de celulosa de <i>Los olvidados</i> estuvo perdido durante 20 a&ntilde;os. Afortunadamente apareci&oacute; y ahora se resguarda en las b&oacute;vedas de la Filmoteca de la UNAM, depositado ah&iacute; por su actual propietario, la compa&ntilde;&iacute;a Televisa, S.A., la cual adquiri&oacute; derechos patrimoniales absolutos, incluyendo el negativo original.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco Gayt&aacute;n, curador de la Filmoteca, llev&oacute; en gran parte la tarea de elaborar la nominaci&oacute;n del filme. Entre los puntos solicitados por la UNESCO destaca el se&ntilde;alar y demostrar la importancia, singularidad e imposibilidad de reemplazarlo mundialmente. Literalmente la respuesta fue que "su importancia radica en la permanencia de la desigualdad social en el mundo, la que sigue generando dureza en la vida de muchos ni&ntilde;os y j&oacute;venes, sin posibilidades para construir un futuro mejor. Adem&aacute;s, por su valor est&eacute;tico, la pel&iacute;cula es un cl&aacute;sico del cine mexicano, reconocido por todos los estudiosos del tema".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los reconocimientos internacionales lograron cambiar el destino de la primera pel&iacute;cula maldita del cine mexicano, los tiempos bajo los cuales vivi&oacute; sus iniciales circuitos de exhibici&oacute;n no resultaron los m&aacute;s id&oacute;neos. La filmograf&iacute;a del mismo Bu&ntilde;uel da cuenta del panorama que se extend&iacute;a en la industria cinematogr&aacute;fica mexicana. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de <i>Los olvidados</i> har&iacute;a <i>La hija del enga&ntilde;o</i> y <i>Una mujer sin amor,</i> pel&iacute;culas consideradas poco afortunadas. Acaso el mejor resultado de entonces sea <i>Subida al cielo.</i> S&oacute;lo en 1952,con <i>El bruto,</i> volver&iacute;a &#151;para no regresar m&aacute;s&#151; a la tem&aacute;tica de la violencia citadina amparada en el desamor y la marginaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acaso los ejemplos del impacto causado por <i>Los olvidados</i> puedan observarse en un cine que apenas tom&oacute; algunos elementos para acentuar la suerte aciaga de los jodidos, al modo de <i>El billetero,</i> de Raphael J. Sevilla y <i>Los pobres van al cielo,</i> de Jaime Salvador, hechas en 1951; <i>&Aacute;ngeles de la calle,</i> de Agust&iacute;n P. Delgado, producida en 1953; y <i>El camino de la vid</i>a, dirigida por Alfonso Corona Blake en 1956.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, la pel&iacute;cula de Bu&ntilde;uel disent&iacute;a del clima elogioso y la repetici&oacute;n de f&oacute;rmulas que, aunque pusieran al borde del peligro a la industria f&iacute;lmica, no incomodaban al gobierno ni a los custodios de los escr&uacute;pulos morales. S&uacute;mese el origen espa&ntilde;ol de Bu&ntilde;uel y la consabida idea de cuidar una identidad no nada m&aacute;s nacional, sino nacionalista sin graves desigualdades sociales, para que el filme y su realizador no resultaran un modelo imitable. En un sitio distinto, a&uacute;n sin suficiente estima, <i>Los olvidados</i> result&oacute; una fuente vital: el fotoperiodismo, en especial el practicado por Nacho L&oacute;pez en la revista <i>Ma&ntilde;ana.</i> Como apunta el investigador John Mraz: "Se puede imaginar que Nacho L&oacute;pez figuraba entre aqu&eacute;llos a quienes s&iacute; les gust&oacute; <i>Los olvidados.</i> De hecho, &eacute;l enfrentar&iacute;a una situaci&oacute;n similar en 1956, cuando le retiraron varias fotos de su exposici&oacute;n en la Uni&oacute;n Panamericana, en Washington, D. C. <i>Nacho L&oacute;pez, fot&oacute;grafo de M&eacute;xico,</i> por ser 'denigrantes a M&eacute;xico'. Dos de los pies de foto del fotoensayo <i>Una vez fuimos humanos</i> habla de <i>Los olvidados,</i> y en 14 de las 22 fotos incluidas aparecen ni&ntilde;os: en seis est&aacute;n acompa&ntilde;ados de adultos y en ocho solos."</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los diversos tratamientos que el cine nacional llegar&iacute;a a brindar al mundo juvenil despose&iacute;do o privilegiado pueden dar testimonio los t&iacute;tulos de las cintas <i>El mundo loco de los j&oacute;venes</i> y <i>Las bestias j&oacute;venes,</i> dirigidas respectivamente por Jos&eacute; Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez Unsa&iacute;n en 1966 y 1969.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la d&eacute;cada de 1970, cuando la pol&iacute;tica de recuperaci&oacute;n f&iacute;lmica encabezada por el Banco Nacional Cinematogr&aacute;fico auspici&oacute; la llegada de nuevos directores y menos rigores alentaron el tratamiento de temas audaces o anteriormente censurados, no hubo t&iacute;tulos sobresalientes que siguieran el camino de <i>Los olvidados.</i> Hasta cierto punto, las representaciones m&aacute;s recurrentes excluyeron la marginalidad urbana y se encauzaron en la problem&aacute;tica ind&iacute;gena o en criticar el comportamiento de la clase media.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el ascenso de la narcoviolencia y el protagonismo de una juventud procedente tanto de la crisis instalada al final de la d&eacute;cada de 1970 como de territorios estigmatizados aparecieron, al lado de un cine de violencia fronteriza como <i>All&aacute; en la Plaza Garibaldi,</i> hecha por Miguel M. Delgado en 1981; <i>Siete en la mira,</i> de Pedro Galindo, realizada en 1986; <i>M&eacute;xico, ciudad amiga,</i> filmada en 1986 por Salvador Aguirre; <i>Intr&eacute;pidos punks,</i> de Francisco Guerrero, filmada en 1986; <i>La mujer polic&iacute;a,</i> dirigida en 1986 por Jes&uacute;s Fragoso; <i>La venganza de los punks,</i> de Dami&aacute;n Esparza, hecha en 1987; y <i>J&oacute;venes delincuentes,</i> de Mario Hern&aacute;ndez, hecha en 1989.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s cercanamente se presentaron <i>Lolo,</i> de Francisco Athi&eacute;, hecha en 1991, a prop&oacute;sito de un joven obrero trastornado y su recorrido por la ciudad de M&eacute;xico, en donde sufre el desempleo y la criminalidad hasta que &eacute;l mismo roba, mata y sacrifica a su novia. Otros ejemplos fueron <i>Zapatos viejos,</i> de Sergio Andrade en 1992; <i>Gastando suelas,</i> sobre chavos bandas en Guadalajara, hecha en 1992 por &Aacute;ngel Cant&uacute; y Jorge Plascencia; <i>Se&ntilde;as particulares,de</i> Fernando Sari&ntilde;ana, filmada en 1993; <i>Necios netos,</i> de Pablo Gayt&aacute;n, en 1996;y <i>De la calle,</i> basada en la obra teatral de Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez D&aacute;vila, realizada en 2001 por Gerardo Tort.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los filmes documentales son otra historia. Por lo general interesantes y con &aacute;nimos para penetrar m&aacute;s all&aacute; de la superficie del lugar com&uacute;n, algunos no s&oacute;lo pueden sino deben verse; por caso: <i>La banda de los Panchitos</i>,de Arturo Velasco, hecha en 1985, muestra a esta banda juvenil de la zona de Tacubaya en sus relaciones cotidianas, dejando ver la desintegraci&oacute;n familiar, la drogadicci&oacute;n y la sobrevivencia frente a las bandas contrarias y la polic&iacute;a. Asimismo, otros documentales al respecto son <i>S&aacute;bado de mierda,</i> realizado por Gregorio Rocha entre 1985 y 1987; <i>Nadie es inocente,</i> de Sarah Minter filmado en 1986; <i>La neta... no hay futuro,</i> dirigido por Andrea Gentile en 1987; <i>De la calle, epitafio de esperanza para una ciudad,</i> de Cristi&aacute;n Cal&oacute;nico, hecho en 1988; <i>Strawberry Sunday,</i> realizado en 1989 por Claudio Vald&eacute;s; <i>Chavos banda, &iquest;rebeldes incautados?,</i> de Arlette Jalil, 1989; <i>Las chavas,</i> dirigido por Susana Quiroz en 1990; <i>Obra negra,</i> realizado por Guadalupe Calvo en 1992; y <i>El viaje de Juana,</i> hecho en 1997 por Adele Schmidt. Ojal&aacute; ahora que la frustraci&oacute;n y la violencia juvenil son un asunto cuya gravedad lo coloca en la agenda de prioridades, las nuevas o enriquecidas percepciones no terminen en un olvido m&aacute;s de los olvidados.</font></p>      	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f7.jpg"></font></p>   	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n14/a10f8.jpg"></font></p>      	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE EL AUTOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salvador Planearte. Realiz&oacute; estudios de maestr&iacute;a en comunicaci&oacute;n y en historia del arte; diplomados en cine, educaci&oacute;n y procesos cognoscitivos. Se ha desempe&ntilde;ado como periodista cultural en los peri&oacute;dicos El Universal, El Nacional y Reforma; jefe de programaci&oacute;n de la Cineteca Nacional; guionista y realizador de documentales; becario del FONCA; coordinador del &aacute;rea de investigaci&oacute;n en la Escuela de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la UIC. Actualmente es responsable de la Unidad de Planeaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Actividades Cinematogr&aacute;ficas de la UNAM.</font></p>      ]]></body>
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