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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Discurso del magistrado Juan Luis González Alcántara, en el marco del décimo aniversario de la revista Cuestiones Constitucionales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Discurso del magistrado Juan Luis Gonz&aacute;lez Alc&aacute;ntara, en el marco del d&eacute;cimo aniversario de la revista <i>Cuestiones Constitucionales</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy buenas tardes tengan todos ustedes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguramente, la ant&iacute;poda de la palabra escrita y la palabra hablada. Frente al libro, la ret&oacute;rica. Cuando recib&iacute; la invitaci&oacute;n, honrosa a mi juicio, para participar en esta ceremonia con tan ilustres juristas, por azares del destino terminaba de releer la obra de Marco Tulio Cicer&oacute;n titulada <i>de Optimo genere oratorum.</i> No hace falta referirme a detalle a los pormenores del libro de Cicer&oacute;n, basta decir, que al defender su oratoria, otorga a sus j&oacute;venes adversarios una serie de consejos que por su precisi&oacute;n bien pueden aplicarse a la literatura, al arte, a la ciencia o al derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, aludiendo al orador, se refiere a s&iacute; mismo, al escritor, al artista, al cient&iacute;fico. Si el discurso consta de palabras y de pensamientos, unos y otros necesitan de una adecuada disposici&oacute;n, para ser capaz de trasmitir el mensaje y lo mismo acontece en la literatura, en el arte, en el derecho, ya que tambi&eacute;n necesitan pensamientos y palabras adecuadamente estructurados para comunicar el conocimiento, as&iacute; que, lo que predica Cicer&oacute;n, es el fundamento de toda comunicaci&oacute;n humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asistimos hoy a un acto que en s&iacute; mismo es extraordinario, diez a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n ininterrumpida de la colecci&oacute;n intitulada <i>Cuestiones Constitucionales</i>. Aparece en julio de 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El doctor Diego Valad&eacute;s presenta el primer tomo, significativo resulta releer la oraci&oacute;n post firma, dice as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">en las afueras de Ciudad Universitaria, julio de 1999. Recordemos que nuestra Universidad, la Universidad de todos, la Universidad de M&eacute;xico, se encontraba tomada, se decid&iacute;a su futuro, los &aacute;nimos, los sentimientos, estaban a flor de piel, y a&uacute;n as&iacute; se prologaba a fuera de las instalaciones universitarias el primer tomo de Cuestiones Constitucionales. Parto dif&iacute;cil, pero como se anunciaba entonces, una publicaci&oacute;n que ha llenado un gran vac&iacute;o en nuestro pa&iacute;s.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico trasciende a sus inmuebles, al campus universitario. Se encuentra en el interior de los universitarios, entre coraz&oacute;n y mente, ah&iacute; se ubica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hecho inusitado tambi&eacute;n, porque en un pa&iacute;s en que la lectura se ve como algo arcaico, ha logrado subsistir. Los libros tienen algo m&aacute;gico y a la par, su existencia depende de su lectura, de que sean usados por otros que al posar sus ojos sobre sus pensamientos y palabras adecuadamente estructurados, sean capaces de recrear el conocimiento: ah&iacute; su magia. Con precisi&oacute;n, <i>Cuestiones Constitucionales</i> subsiste porque es le&iacute;da y comentada, no hay m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comunicaci&oacute;n humana utiliza distintos medios para implantarse, existe la televisi&oacute;n, el internet, la comunicaci&oacute;n satelital, todos ellos cuya caracter&iacute;stica es la difusi&oacute;n a las grandes masas. Conjuntamente est&aacute;n los libros, las revistas, los peri&oacute;dicos; tan importantes como los primeros, pero si se me permite la osad&iacute;a, dirigido a un p&uacute;blico m&aacute;s selecto, al hombre que piensa, que analiza que critica, que crea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Ortega y Gasset realiza una distinci&oacute;n se&ntilde;era ente el libro y la revista, y como estamos festejando a nuestra revista Cuestiones Constitucionales, deseo compartir con ustedes el pensamiento del fil&oacute;sofo espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <i>Gaceta Literaria,</i> en los a&ntilde;os veinte, nos dice que el libro es una obra completa, acabada, desprendida y ajena a su autor, encerrada en s&iacute;, peque&ntilde;o astro de realidad. El autor al publicar su obra tiene la impresi&oacute;n de que ha enajenado un trozo de s&iacute; mismo, que ya no le pertenece, que el libro se ha nutrido en el secreto habiente de sus ideas, preferencias, postulados. S&oacute;lo el autor conoce ese secreto que es la clave decidida del libro. El libro en s&iacute;, en su plenitud es completo y basto, de ah&iacute; que las palabras introductorias del doctor Valad&eacute;s al primer tomo de la revista, son precisas, intachables, al manifestar que con independencia de la calidad de muchos constitucionalistas mexicanos no tenemos un solo tratado de Derecho Constitucional. Carecemos de ese libro, astro de realidad, que irradie ases que contemplen la totalidad del derecho constitucional mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero retornemos a Ortega y Gasset, para &eacute;l la revista se nutre de juicios tiernos, de curiosidades, de insinuaciones, de ideas y pensamientos en gestaci&oacute;n. En la revista, el autor arriesga m&aacute;s, precisamente porque en su texto encontramos lo rec&oacute;ndito de su pensamiento, la discusi&oacute;n &iacute;ntima, verdadera y autentica, en la dial&eacute;ctica de sus ideas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortega y Gasset termina diciendo: "nos gusta el libro cuando es miel, mas por lo mismo, nos gustar&iacute;a asistir a la melificaci&oacute;n, ver el temblor de las abejas en sus cors&eacute;s de oro. &iexcl;Qu&eacute; fabulosa y educaci&oacute;n mutuas produce una revista as&iacute; escrita al o&iacute;do!".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi entender, <i>Cuestiones Constitucionales</i> tiene eso que Ortega y Gasset, llama "melificaci&oacute;n", el proceso &iacute;ntimo del an&aacute;lisis del autor, su pensamiento inacabado, no porque est&eacute; falto de m&eacute;todo o de t&eacute;cnica o que no se agote el tema; sino que, el lector vislumbra con el autor que sobre ese tema puede escribirse m&aacute;s y con mayor profundidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La producci&oacute;n de las revistas jur&iacute;dicas a nivel mundial, se distinguen por ese rasgo de osad&iacute;a, al reproducir en sus p&aacute;ginas el pensamiento novedoso entorno a Instituciones Jur&iacute;dicas, el comentario y an&aacute;lisis que desde la academia se realiza a la Corte Constitucional o la invitaci&oacute;n al lector de conocer nuevo libro mediante la sinopsis del mismo, por todo ello, tales revistas cuentan con un peso espec&iacute;fico en el mundo de lo jur&iacute;dico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra revista <i>Cuestiones Constitucionales</i> cuenta con las anteriores caracter&iacute;sticas, por ello, me congratulo de estar presente en esta ceremonia. Felicito a su fundador y actual Director, al doctor Edgar Corzo Sosa, por su constancia, por su osad&iacute;a, por atreverse a ser diferente. S&oacute;lo los que hemos sudado la tinta, sabemos de los desvelos, de la crispaci&oacute;n de los nervios, del cuidado que se pone en la edici&oacute;n para que a la postre &eacute;sta no sea perfecta, un punto mal puesto, una coma innecesaria, un tiempo del verbo utilizado adecuadamente; as&iacute; son los libros, como el hombre, no hay libro perfecto, pues en su etimolog&iacute;a lleva su destino. Libro proviene del lat&iacute;n: <i>l&iacute;ber, libri,</i> membrana, corteza de &aacute;rbol, es producto de un parto de un ser vivo, tanto material como espiritualmente y en consecuencia, presenta imperfecciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Felicito a todos aquellos que han publicado en la revista, nacionales y extranjeros, su participaci&oacute;n ha contribuido para engrandecerla; felicito a sus miles de lectores; felicito finalmente al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y en especial a su presidente el doctor Edgar El&iacute;as Azar. Eventos como este son necesarios para acabar de formar el car&aacute;cter de los jueces, su idoneidad cultural, ya que si vivimos en un Estado constitucional de derecho, es la Constituci&oacute;n la que da cohesi&oacute;n y sentido al Estado mismo y cualesquier acto que atente contra los principios b&aacute;sicos de la norma suprema, deber&aacute; ser expulsado del ordenamiento jur&iacute;dico por un Tribunal <i>ad hoc,</i> que no es otro que el Tribunal Constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mucha tinta se ha gastado, mucha ret&oacute;rica se ha utilizado para que nuestro pa&iacute;s finalmente cuente y se instaure un Tribunal Constitucional; parecer&iacute;a ser que todos estamos de acuerdo, con excepci&oacute;n de algunos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n. Dejemos a los tribunales colegiados el control de la legalidad y concentremos en la Suprema Corte de Justicia el control constitucional. De no hacerse en nuestro &aacute;mbito, seguir&aacute; reinando la sempiterna discusi&oacute;n, nacida en el siglo pasado y concretizada entre Kelsen y Smith, en torno al normativismo y al decisionismo, es decir, al ente encargado del control constitucional. En teor&iacute;a pol&iacute;tica existe la m&aacute;xima de que el espacio del poder no colmado por uno, es otro el que lo llena. Si nuestra Corte no asume en definitiva su responsabilidad, llevando hasta las &uacute;ltimas consecuencias la reforma constitucional gestada en 1994, mucho me temo que otro poder la asumir&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cicer&oacute;n a los 15 a&ntilde;os de edad, escribi&oacute; su tratado <i>de inventione,</i> en su edad madura miraba con desd&eacute;n su juvenil creaci&oacute;n. Consideraba que no era la invenci&oacute;n la principal y m&aacute;s grande parte de la ret&oacute;rica; sin embargo, no modifica su infantil actitud ante algo m&aacute;s profundo, la moral del orador, en el decurso de su vida aprendi&oacute;, convenci&oacute; y practic&oacute; la mejor forma de persuadir, pronunci&oacute; profundos y conceptuosos discurso, contra Verres o Catilina, pero lo significativo, lo trascendente que a mi juicio tiene Cicer&oacute;n, se encuentra en sus oraciones, las m&aacute;s autenticas, las m&aacute;s humanas, realizadas en la lucha contra Antonio, en ellas no hay palabras ordenadas sobre la base de la ciencia del estilo, sino la profunda manifestaci&oacute;n de la postura &eacute;tica basada en el deber cumplido. Empec&eacute; con Cicer&oacute;n y termino con &eacute;l, recordando que existe en materia judicial un deber incumplido, que reclama la &eacute;tica p&uacute;blica, la creaci&oacute;n en definitiva de la Suprema Corte de Justicia como Tribunal Constitucional.</font></p>      ]]></body>
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