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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El derecho de origen internacional en la interpretación constitucional de la Suprema Corte de Justicia de la Nación]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios jurisprudenciales</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El derecho de origen internacional en la interpretaci&oacute;n constitucional de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Karlos Castilla*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">* <i>Abogado egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM, con estudios de posgrado en derechos humanos y proceso de democratizaci&oacute;n, as&iacute; como en derecho de la administraci&oacute;n y procuraci&oacute;n de justicia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun cuando parezca extra&ntilde;o, es cada vez m&aacute;s com&uacute;n encontrar en las sentencias que emite la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n referencias al derecho de origen internacional y las interpretaciones que de &eacute;ste se han hecho. Esto se hace principalmente como una forma de reforzar la argumentaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n cada vez m&aacute;s como una manera de nutrir el contenido de las normas constitucionales y, tal vez, como un incipiente intento del llamado control de convencionalidad o aplicaci&oacute;n acorde a tratados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha pasado de la simple cita o menci&oacute;n que se hac&iacute;a de art&iacute;culos contenidos en tratados de derechos humanos a la construcci&oacute;n de argumentos con el apoyo de criterios emitidos por &oacute;rganos internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior es un aspecto digno de destacar, ya que si se revisan las sentencias de tribunales mexicanos, al menos de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, era muy dif&iacute;cil encontrar en el contenido &eacute;stas referencias de tratados internacionales en materia de derechos humanos y menos a&uacute;n de las interpretaciones que respecto a &eacute;stos han dado los &oacute;rganos internacionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos. Algunos tribunales colegiados de circuito y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n muestran algunos avances, aunque no todos acertados. Pero en el &aacute;mbito local sigue siendo pr&aacute;cticamente nulo este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido y con el fin de dar orden al debate que se hace respecto a estos temas, a continuaci&oacute;n, analizaremos de manera general los avances que en la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n se han dado en la incorporaci&oacute;n de est&aacute;ndares internacionales para la interpretaci&oacute;n constitucional, as&iacute; como la manera en que se ha recogido la jurisprudencia de &oacute;rganos internacionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos cuando se invocan los tratados de este tipo. No dudamos que otros &oacute;rganos tengan ya importantes avances, pero por ahora nos interesa destacar qu&eacute; pasos ha dado nuestro m&aacute;ximo tribunal en este sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe destacar que s&oacute;lo se&ntilde;alaremos los asuntos en los cuales se ha hecho, cu&aacute;l es el &oacute;rgano internacional al que se acude y para qu&eacute; se utiliza el derecho de origen internacional o la jurisprudencia internacional. El prop&oacute;sito en este momento s&oacute;lo es hacer un recuento de los casos en los que se ha llevado a cabo algo m&aacute;s que la cita de art&iacute;culos de instrumentos internacionales. Por ahora no analizaremos si la forma en la que se hizo fue correcta o no, sino en d&oacute;nde se encuentra y con qu&eacute; prop&oacute;sito. Lo que ah&iacute; encontraremos, a muchos les podr&aacute; parecer un esfuerzo desafortunado, pero debe evaluarse en su justa dimensi&oacute;n y teniendo en cuenta el lugar que en el pasado reciente ha ocupado el derecho de origen internacional en la Suprema Corte de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esa perspectiva, las sentencias que hasta hoy se destacan son las siguientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Acciones de Inconstitucionalidad</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>45/2006 y su acumulada 46/2006</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de esta acci&oacute;n de inconstitucionalidad el Partido Acci&oacute;n Nacional y el Partido Convergencia solicitaron la invalidez de los art&iacute;culos 19, 37, 45, 47, 53, 54, 55, 70, 71, 81, 82, 115, 116, 119, 129, 243 y 244 de la Ley Electoral del Estado de Zacatecas; 13, p&aacute;rrafo segundo; 23, fracci&oacute;n XLII; 65, fracci&oacute;n VI; y 72&#45;A de la Ley Org&aacute;nica del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas y de otras disposiciones del mismo estado, porque consideraban, entre otras cosas, que una de las normas legales referidas no respetaba la libertad de expresi&oacute;n y la prohibici&oacute;n de censura previa anticipadas en la Constituci&oacute;n Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para determinar lo anterior, en la sentencia se acude a lo establecido en el art&iacute;culo 13 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, as&iacute; como al art&iacute;culo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos. De igual manera se observa lo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos estableci&oacute; en la opini&oacute;n consultiva OC&#45;5/85 y en el caso <i>Olmedo Bustos y otros</i> (<i>"La &uacute;ltima tentaci&oacute;n de Cristo ").</i></font>	</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>37/2006</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este medio de control de constitucionalidad fue promovido por la Comisi&oacute;n Estatal de Derechos Humanos de San Luis Potos&iacute;, el cual fue uno de los primeros casos en que estos &oacute;rganos nacionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos promueven este medio tras la reforma al art&iacute;culo 105, fracci&oacute;n II, de la Constituci&oacute;n en 2006. Se impuls&oacute; en contra de los art&iacute;culos 1o., fracci&oacute;n I, 4o., 26, 52, 117 y 119 de la Ley de Justicia para Menores del Estado de San Luis Potos&iacute;, porque se consideraba que &eacute;stos eran contrarios a lo establecido en los art&iacute;culos 14, 16 y 18 de la Constituci&oacute;n Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el considerando quinto de esa sentencia, y con el fin de establecer si el sistema de justicia para menores que establec&iacute;a la ley impugnada era conforme con la Constituci&oacute;n, se incorporan instrumentos de origen internacional como la Convenci&oacute;n sobre Derechos del Ni&ntilde;o, las Reglas de Beijing, las Reglas de las Naciones Unidas para la Protecci&oacute;n de los Ni&ntilde;os Privados de Libertad, las Directrices de RIAD, la Resoluci&oacute;n 45/115 de la Asamblea General de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, relativa a la utilizaci&oacute;n de ni&ntilde;os como instrumentos para actividades delictivas, y el inciso f) del p&aacute;rrafo V del art&iacute;culo 3o. de la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas contra el Tr&aacute;fico Il&iacute;cito de Estupefacientes y Sustancias Psicotr&oacute;picas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, se utilizan criterios establecidos por el Comit&eacute; de Derechos del Ni&ntilde;o de Naciones Unidas en cuanto a los alcances y las obligaciones que tienen los Estados para la protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os, y lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su opini&oacute;n consultiva OC&#45;17/02 "Condici&oacute;n jur&iacute;dica y derechos humanos del ni&ntilde;o", para establecer las l&iacute;neas generales de protecci&oacute;n con las que deben contar los menores de edad ante los &oacute;rganos de administraci&oacute;n de justicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de lo antes se&ntilde;alado, se destaca que en ese asunto la Suprema Corte estableci&oacute; en correspondencia con lo dicho por la Corte Interamericana respecto de su jurisprudencia derivada de opiniones consultivas que:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta opini&oacute;n de la Corte Interamericana no resulta formalmente vinculante, pues, como la propia Corte lo explic&oacute;, su funci&oacute;n consultiva es la interpretaci&oacute;n de esta Convenci&oacute;n o de otros tratados concernientes a la protecci&oacute;n de los derechos humanos en los Estados americanos, a modo de un servicio que la Corte est&aacute; en capacidad de prestar a todos los integrantes del sistema interamericano con el prop&oacute;sito de coadyuvar al cumplimiento de sus compromisos internacionales referentes a derechos humanos; no obstante, y precisamente porque interpreta los tratados de derechos humanos que son fuente formal de derecho en M&eacute;xico, resulta orientadora para comprender la reforma constitucional al art&iacute;culo 18, de 2005.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>146/2007 y su acumulada 147/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este medio de control constitucional lo promovi&oacute; la Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos y la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica; ambos solicitaron la invalidez de la reforma a los art&iacute;culos 144, 145, 146 y 147 del C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal, as&iacute; como la adici&oacute;n de los art&iacute;culos 16 bis 6, tercer p&aacute;rrafo, y 16 bis 8, &uacute;ltimo p&aacute;rrafo, a la Ley de Salud para el Distrito Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para determinar si la interrupci&oacute;n legal del embarazo era o no compatible con la Constituci&oacute;n, la Suprema Corte en la sentencia, entre otras cosas, hace un an&aacute;lisis respecto al derecho a la vida y para ello utiliza el contenido de diversos instrumentos internacionales en materia de derechos humanos como: la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos (art&iacute;culo 3o.), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (art&iacute;culo 6o.), la Declaraci&oacute;n Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art&iacute;culo 1o.) y la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos (art&iacute;culo 4o.). De manera complementaria a &eacute;stos se&ntilde;ala a la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o (art&iacute;culos 6o. y 37), el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos destinado a abolir la pena de muerte (art&iacute;culo 1o.), el Protocolo a la Convenci&oacute;n Americana relativo a la abolici&oacute;n de la pena de muerte (art&iacute;culo 1o.), C&oacute;digo de Conducta para Funcionarios Encargados de hacer Cumplir la Ley (art&iacute;culo 3o.), Principios B&aacute;sicos sobre el Empleo de la Fuerza y de las Armas de Fuego por Funcionarios Encargados de hacer Cumplir la Ley (principios 4, 5, 6 y 9), Convenios de Ginebra de 1949 (art&iacute;culo 3o. com&uacute;n), Convenci&oacute;n para la Prevenci&oacute;n y la Sanci&oacute;n del Delito de Genocidio (art&iacute;culos I y II), Declaraci&oacute;n sobre la Protecci&oacute;n de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas (art&iacute;culos 1o. y 2o.), Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada de Personas (art&iacute;culos I y II). De la cita de estos instrumentos obtiene una primera conclusi&oacute;n respecto a que el derecho a la vida no es absoluto, y establece las garant&iacute;as gen&eacute;ricas y espec&iacute;ficas con que cuenta este derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para respaldar parte de esos argumentos acude a lo establecido por la Corte Interamericana en los casos <i>Los "ni&ntilde;os de la calle " (Villagr&aacute;n Morales y otros, Hilaire, Constantine</i> y <i>Benjamin y otros),</i> as&iacute; como lo dicho en la opini&oacute;n consultiva OC&#45;3/83 sobre restricciones a la pena de muerte (art&iacute;culos 4.2 y 4.4 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos). Tambi&eacute;n utiliza lo se&ntilde;alado por el Comit&eacute; de Derechos Humanos en la observaci&oacute;n general n&uacute;mero 6.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para desarrollar otros aspectos relacionados con establecer que el derecho a la vida no es absoluto y que no hay derechos humanos que se encuentren por encima de otros, as&iacute; como que hay derechos que se deben respetar bajo cualquier circunstancia, acude a lo establecido en la Declaraci&oacute;n de Viena, adoptada por la segunda Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos en 1993 y a lo que la Corte Interamericana dijo en el caso <i>Casta&ntilde;eda Gutman.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro elemento que deriva del an&aacute;lisis que hace de esos instrumentos y decisiones en materia de derechos humanos es que los mismos no definen el momento en el cual inicia la protecci&oacute;n del derecho a la vida, ni desde que momento el ser humano es sujeto de protecci&oacute;n. Destaca la Suprema Corte que el &uacute;nico tratado internacional que hace referencia a un momento espec&iacute;fico para el inicio de la protecci&oacute;n del derecho a la vida es la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, que establece un momento a partir del cual, "en general", debe ser protegida la vida, y a partir de ello el M&aacute;ximo Tribunal hace todo un desarrollo respecto al origen de ese art&iacute;culo acudiendo para ese fin a los trabajos preparatorios de la Convenci&oacute;n Americana y a otros documentos, destacando en este aspecto las razones por las cuales no acude a la jurisprudencia de la Corte Interamericana, que si bien versa sobre el derecho a la vida, no era aplicable al caso que analiza .</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente y para establecer cuando existe la obligaci&oacute;n de penalizar conductas, acude a lo establecido en la Convenci&oacute;n para la Prevenci&oacute;n y la Sanci&oacute;n del Delito de Genocidio, la Convenci&oacute;n Interamericana Sobre Desaparici&oacute;n Forzada de Personas y la Convenci&oacute;n Interamericana para Prevenir Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer "Convenci&oacute;n de Bel&eacute;m Do Par&aacute;", como ejemplos en los que derivado de una obligaci&oacute;n internacional el Estado debe sancionar determinadas conductas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sentencia tambi&eacute;n se acude a lo establecido por otros tribunales superiores o constitucionales y se describe como la eliminaci&oacute;n de la pena de muerte "obedec&#91;i&oacute;&#93; a la existencia de obligaciones en derecho internacional en materia de derechos humanos para ajustarse a la tendencia internacional".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Amparos directos</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;<i>6/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amparo se interpuso en contra de actos de la Primera Sala Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal por estimarlos violatorios de los art&iacute;culos 1o., 4o., 14 y 16 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos. El caso, relacionado con el tema de cambio de sexo, utiliza jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos como lo es la del caso <i>Christine Goodwin.</i> Tambi&eacute;n acude a decisiones de otros tribunales nacionales y utiliza el contenido de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, del Pacto de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos y del Pacto de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, para desarrollar el principio de igualdad, as&iacute; como para destacar que toda persona humana tiene derecho a la libertad, a la no discriminaci&oacute;n, entre otros, por raz&oacute;n de sexo, al reconocimiento de su personalidad jur&iacute;dica y que nadie podr&aacute; ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, teniendo el derecho a la protecci&oacute;n de la ley contra tales injerencias o ataques.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;<i>30/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amparo se interpuso en contra de actos de la Primera Sala de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. El asunto se refiere a aspectos relacionados con el divorcio y la perdida de la patria potestad. Para resolver esto, la Suprema Corte con el fin de establecer la participaci&oacute;n que deben tener los menores en procesos de ese tipo acude al derecho de origen internacional, estableciendo la naturaleza misma de los tratados de derechos humanos y las razones por las cuales deben ser aplicados; en espec&iacute;fico, la Convenci&oacute;n sobre Derechos del Ni&ntilde;o, para ello acude a lo establecido por el Comit&eacute; de Derechos del Ni&ntilde;o en su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 5, por la Corte Internacional de Justicia en su opini&oacute;n consultiva "Reservas a la Convenci&oacute;n sobre la Prevenci&oacute;n y Sanci&oacute;n del Delito de Genocidio", la Comisi&oacute;n Europea de Derechos Humanos en el caso <i>Austria vs. Italia,</i> as&iacute; como por la Corte Interamericana en las opiniones consultivas "Otros tratados. Objeto de la funci&oacute;n consultiva de la Corte" (art&iacute;culo 64 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, OC&#45;1/82), y el "Efecto de las reservas sobre la entrada en vigencia de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos" (OC&#45;2/82); de igual manera en los casos contenciosos del <i>Tribunal Constitucional,</i> de <i>Los "ni&ntilde;os de la calle" (Villagr&aacute;n Morales y otros)</i> y el de la <i>"Masacre de Mapirip&aacute;n".</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para establecer de manera concreta la participaci&oacute;n que deben tener los menores acude a lo estipulado por el Comit&eacute; sobre los Derechos del Ni&ntilde;o, el Comit&eacute; de Derechos Humanos en su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 13, as&iacute; como lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su opini&oacute;n consultiva "Condici&oacute;n jur&iacute;dica y derechos humanos del ni&ntilde;o" (OC&#45;17/02).</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>9/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda de amparo se promovi&oacute; en contra de la sentencia definitiva de 12 de noviembre de 2007, dictada en el toca 251/2007 por el Primer Tribunal Unitario del Vig&eacute;simo Circuito, en la que se determin&oacute; la plena responsabilidad de los quejosos en la comisi&oacute;n de los delitos de homicidio calificado, lesiones calificadas, portaci&oacute;n de arma de fuego sin licencia y de arma de fuego de uso exclusivo del Ej&eacute;rcito, Armada y Fuerza A&eacute;rea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer tema que se analiza utilizando est&aacute;ndares internacionales en la sentencia es el relativo a la forma en que se deb&iacute;a tratar el caso en raz&oacute;n de que los quejosos en su mayor&iacute;a eran ind&iacute;genas. Para ello se observa la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre Pueblos Ind&iacute;genas, el Convenio 169 de la OIT y la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, as&iacute; como las resoluciones de la Corte Interamericana en los casos de las comunidades <i>Mayagna (Sumo) Awas Tingni, Sawhoyamaxa, Yakye Axa</i> y del <i>Pueblo Saramaka.</i> Adem&aacute;s de elaborarse argumentos importantes para el tratamiento de todo el caso, es interesante que en la sentencia al analizar el texto constitucional y el de los tratados internacionales se llega a la siguiente conclusi&oacute;n en este tema:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante destacar que la fracci&oacute;n VIII, del apartado A, del art&iacute;culo 2o. de la Constituci&oacute;n es m&aacute;s protectora que el art&iacute;culo 20 constitucional e incluso m&aacute;s protectora que el art&iacute;culo 8.2 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos al contener expresiones como "en todo tiempo" y "lengua y cultura". Por lo que de acuerdo con los objetivos de un modelo penal garantista y una interpretaci&oacute;n pro persona de las disposiciones legales, se puede entender que se aplicar&aacute; &#91;la primera disposici&oacute;n citada&#93;, en tanto que es la m&aacute;s protectora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para establecer aspectos relativos al derecho de la honra y dignidad se acude a lo establecido en el art&iacute;culo 11 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos y el 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos, as&iacute; como a los criterios fijados por el Comit&eacute; de Derechos Humanos en su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 16. Al analizar aspectos relativos y vinculados con la integridad y la libertad personal se utilizan los art&iacute;culos 5o. de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, 7o. y 10 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos, as&iacute; como 5o. y 7o. de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, de igual manera que lo dicho por la Corte Interamericana en los caso <i>Loayza Tamayo, Blake, Los "ni&ntilde;os de la Calle "</i> y <i>Casta&ntilde;eda Gutman.</i> Del Comit&eacute; de Derechos Humanos de Naciones Unidas se acude a su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 20 y a los casos <i>Estrella</i> y <i>Quinteros.</i> La Comisi&oacute;n Interamericana es retomada en los casos <i>Mej&iacute;a</i> y <i>Hermanas Gonz&aacute;lez P&eacute;rez.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para establecer aspectos relativos a pruebas, defensa adecuada y otros elementos procesales, en la sentencia se utiliza el contenido del art&iacute;culo 8 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, as&iacute; como del art&iacute;culo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. Amparos directos en revisi&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;<i>2019/2006</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amparo se interpuso en contra de una sentencia dictada por la Sala Regional del Noroeste II del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa en Ciudad Obreg&oacute;n, Sonora, y se argument&oacute; la inconstitucionalidad del art&iacute;culo 207, segundo p&aacute;rrafo, del C&oacute;digo Fiscal de la Federaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el considerando quinto de esa sentencia la Suprema Corte utiliza lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su opini&oacute;n consultiva OC&#45;9/87, "Garant&iacute;as judiciales en estados de emergencia (art&iacute;culos 27.2, 25 y 8 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos), para establecer qu&eacute; se entiende por recurso judicial efectivo y con ello fortalecer su argumentaci&oacute;n respecto a la tutela judicial, que era uno de los aspectos que se se&ntilde;alaban como afectados por la norma secundaria impugnada y como fuente central de inconstitucionalidad de dicha norma.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;<i>757/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este amparo se promovi&oacute; en contra de la sentencia dictada por el Primer Tribunal Unitario en Materia Penal del Primer Circuito y, aunque se determin&oacute; su improcedencia, en el considerando cuarto se cita lo establecido por la Corte Interamericana en el caso <i>Castillo P&aacute;ez</i> respecto a los que se consideran elementos integrantes de la defensa adecuada previstos en el art&iacute;culo 8o. de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos y con ello se argumenta por la Suprema Corte las razones que le impiden incluso suplir las deficiencias para lograr la procedencia del recurso intentado.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;<i>871/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el recurso se impugn&oacute; la sentencia dictada por la Tercera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y se argument&oacute; que el art&iacute;culo 224, p&aacute;rrafo primero, fracci&oacute;n VIII, en relaci&oacute;n con el 220, p&aacute;rrafo primero, fracci&oacute;n IV, ambos del C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal, era contrario al principio non bis inidem contemplado en el art&iacute;culo 23 de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Suprema Corte acude a lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso <i>Loayza Tamayo</i> para apoyar los argumentos que hab&iacute;a desarrollado en el considerando cuarto de su sentencia a fin de establecer los alcances y el contenido de dicho principio. De manera expresa se&ntilde;ala que acude a esta interpretaci&oacute;n con el fin de demostrar que "dicho principio constitucional es compatible con lo establecido en la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos...".</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;<i>1475/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amparo se interpuso en contra de la sentencia dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la que se se&ntilde;al&oacute; que el art&iacute;culo 4.96 del C&oacute;digo Civil del Estado de M&eacute;xico era contrario al art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n. En esta sentencia no se cita ninguna jurisprudencia emitida por alg&uacute;n &oacute;rgano internacional de protecci&oacute;n a los derechos humanos, sin embargo, se utiliza el contenido del art&iacute;culo 9o. de la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre Derechos del Ni&ntilde;o para construir un argumento interesante relativo a la patria potestad, en el cual se busca permitir e incluso asegurar la convivencia de un menor de edad con sus padres, protegiendo su inter&eacute;s superior, en tanto no haya razones que justifiquen la restricci&oacute;n o que lo pongan en riesgo.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;<i>1624/2008</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este asunto se impugn&oacute; originalmente, por medio del amparo, la sentencia del Segundo Tribunal Unitario del D&eacute;cimo Tercer Circuito, donde se se&ntilde;ala que ni el juez de primera instancia ni la autoridad responsable tomaron en consideraci&oacute;n la especificidad cultural del quejoso y que posteriormente el Tribunal Colegiado hab&iacute;a interpretado de manera restrictiva el derecho de los individuos a auto adscribirse o auto identificarse como ind&iacute;genas, consagrado en el art&iacute;culo 2o., p&aacute;rrafo tercero, de la Constituci&oacute;n Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Suprema Corte, para establecer la categor&iacute;a "persona ind&iacute;gena" contemplada en el art&iacute;culo 2o. constitucional, utiliza el Convenio 169 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, as&iacute; como el contenido de la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos ind&iacute;genas, aprobada por la Asamblea General de este organismo el 13 de septiembre de 2007. Asimismo, se apoya en lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los casos de la <i>Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni;</i> el de la <i>Comunidad Ind&iacute;gena Sawhoyamaxa;</i> el de la <i>Comunidad Ind&iacute;gena Yakye Axa;</i> y el del <i>Pueblo Saramaka.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para establecer la forma en que se deben considerar las costumbres y especificidades culturales de los ind&iacute;genas en juicios y procedimientos, la Suprema Corte se apoya en lo establecido por el Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n Racial de las Naciones Unidas en su recomendaci&oacute;n general n&uacute;mero 23, lo se&ntilde;alado por la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos en la Resoluci&oacute;n sobre la "Protecci&oacute;n Especial de las Poblaciones Ind&iacute;genas, Acci&oacute;n para Combatir el Racismo y la Discriminaci&oacute;n Racial" y en su Informe sobre la situaci&oacute;n de los derechos humanos en Ecuador de 1997. De igual manera, utiliza lo establecido por la Corte Europea de Derechos Humanos en el caso <i>Connors</i> y los antes citados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En esta sentencia se acude incluso a lo establecido por la Comisi&oacute;n Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos en el caso <i>The Social and Economic Rights Action Center and the Center for Economic and Social Rights.</i></font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <i>75/2009</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el amparo se impugn&oacute; la constitucionalidad de los art&iacute;culos 1o., 2o. y 14 de la Ley Federal de Responsabilidad Patrimonial del Estado, por establecerse en la &uacute;ltima disposici&oacute;n un l&iacute;mite m&aacute;ximo a la indemnizaci&oacute;n que por da&ntilde;o moral debe pagar el Estado. La Suprema Corte en la parte final del considerando quinto, y a mayor abundamiento, se&ntilde;ala como ese l&iacute;mite podr&iacute;a generar el incumplimiento de obligaciones internacionales ya que esa ley, seg&uacute;n se establece en su art&iacute;culo 2o., p&aacute;rrafo segundo, sirve para cumplimentar las recomendaciones y los fallos de la Comisi&oacute;n y Corte Interamericana de Derechos Humanos, respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para establecer lo anterior, el m&aacute;ximo tribunal acude a los criterios que la Corte Interamericana ha establecido respecto a la naturaleza y alcances de la obligaci&oacute;n de reparar, y dentro de &eacute;stos el concepto de da&ntilde;o inmaterial y los supuestos en que corresponde indemnizarlo, destacando que en ning&uacute;n caso ha fijado un l&iacute;mite m&iacute;nimo ni m&aacute;ximo para su otorgamiento, seg&uacute;n se ha establecido en los casos <i>Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez, Ticona Estrada y otros, Valle Jaramillo y otros, Trist&aacute;n Donoso, Los "ni&ntilde;os de la calle " (Villagr&aacute;n Morales y otros), Ivcher Bronstein, Baena Ricardo y otros, Tribunal Constitucional, Blake, Castillo P&aacute;ez, Garrido y Baigorria, Apitz Barbera y otros</i> (<i>"Corte Primera de lo Contencioso Administrativo ")</i> y <i>Heliodoro Portugal,</i> en sus sentencias de reparaciones o al referirse al art&iacute;culo 63.1 de la Convenci&oacute;n Americana. Asimismo se acude a lo se&ntilde;alado por la Corte Permanente de Justicia Internacional en el caso <i>Chorz&oacute;w</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso destaca igualmente que la Suprema Corte se&ntilde;ala que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, el p&aacute;rrafo segundo, de la fracci&oacute;n II, del art&iacute;culo 14 de la Ley Federal de Responsabilidad Patrimonial del Estado, es tanto contraria al derecho de origen nacional (art&iacute;culos 113), como al derecho de origen internacional (art&iacute;culo 63.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos afirmar que se trata del primer asunto en el que la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n hace un control de "convencionalidad" directo, tal vez un poco velado, pero ya un primer intento al tener frente a s&iacute; una disposici&oacute;n que de manera clara podr&iacute;a ir en contra de las obligaciones internacionales adquiridas por el Estado mexicano.</font>	</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. <i>2044/08</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este asunto el quejoso denunciaba la inconstitucionalidad de los art&iacute;culos 1o., 3o., 4o., 5o. y 6o. de la Ley de Imprenta del Estado de Guanajuato, por estimarlos contrarios a los art&iacute;culos 6o. y 7o. de la Constituci&oacute;n Federal. En la sentencia, con el fin de establecer los alcances a la libertad de expresi&oacute;n frente a la vida privada de los funcionarios p&uacute;blicos, as&iacute; como el alcance y restricciones de los dos derechos, se acude a lo establecido por el Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales en sus observaciones generales 4, 7 y 14; y al Comit&eacute; de Derechos Humanos en sus observaciones generales 16 y 28. De la Corte Interamericana de Derechos Humanos se utilizan criterios fijados en los casos <i>Trist&aacute;n Donoso, Herrera Ulloa, Ivcher Bronstein, La "&uacute;ltima tentaci&oacute;n de Cristo " (Olmedo Bustos y otros), Kimel, Palamara Iribarne, Ricardo Canese, Claude Reyes y otros;</i> as&iacute; como en su opini&oacute;n consultiva OC&#45;5/85 y la resoluci&oacute;n de las medidas provisionales del peri&oacute;dico <i>La</i> <i>Naci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Comisi&oacute;n Interamericana aporta lo dicho en el caso 11.006, informe n&uacute;mero 1/95; y el cap&iacute;tulo III del Informe Anual sobre Libertad de Expresi&oacute;n 2008, elaborado por la Relator&iacute;a Especial para la Libertad de Expresi&oacute;n. De la Corte Europea de Derechos Humanos los casos <i>Thoma, Feldek, S&uuml;rek y &Ouml;zdemir, Dichand y otros,</i> y el caso <i>Lingens.</i> En cuanto a normas, se acude esencialmente al contenido del art&iacute;culo 13 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos e indirectamente al art&iacute;culo 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos y al art&iacute;culo 12 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Amparos en revisi&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;<i>287/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la demanda de amparo se impugn&oacute; el art&iacute;culo 28 de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo. En el considerando quinto de esta sentencia se utiliza por una parte lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su opini&oacute;n consultiva OC&#45;9/87 "Garant&iacute;as judiciales en estados de emergencia (art&iacute;culos 27.2, 25 y 8o. de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos), respecto a la efectividad de los recursos prevista en el art&iacute;culo 25 de la Convenci&oacute;n Americana, para a partir de ello, establecer si el derecho a la tutela judicial se ve&iacute;a afectado por la norma impugnada. Por otra parte, en esa misma sentencia se utiliza lo establecido por el Tribunal Interamericano en los casos <i>Genie Lacayo, Comunidad Ind&iacute;gena Yakye Axa, Hermanas Serrano Cruz, Tibi, Ricardo Canese,</i> y la <i>"Masacre de Mapirip&aacute;n",</i> respecto a la razonabilidad del plazo para resolver un caso, En donde se destaca de manera particular la actividad procesal del interesado, esto con el fin de demostrar si en ese sentido se ve&iacute;a afectado el derecho del quejoso.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;<i>514/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso se present&oacute; el amparo en contra de la negativa de la libertad preparatoria por prohibici&oacute;n expresa de la ley (art&iacute;culo 85, fracci&oacute;n I, inciso j) prevista en el C&oacute;digo Penal Federal. La Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, para analizar si se ve&iacute;a afectado el derecho a la igualdad, en primer lugar establece en el considerando sexto de la sentencia los instrumentos internacionales en donde se encuentra reconocido el principio de la protecci&oacute;n igualitaria y efectiva de la ley y de la no discriminaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, y para fortalecer su argumentaci&oacute;n respecto al derecho a la igualdad, cita lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la opini&oacute;n consultiva OC&#45;4/84, "Propuesta de modificaci&oacute;n a la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Costa Rica relacionada con la naturalizaci&oacute;n", y la opini&oacute;n consultiva OC&#45;17/02 "Condici&oacute;n jur&iacute;dica y derechos humanos del ni&ntilde;o. As&iacute; como lo establecido por la Corte Europea de Derechos Humanos en los casos <i>Willis, Wessels&#45;Bergervoet, Petrovic y "relating to certain aspects of the laws on the use of languages in education in Belgium"</i> ; lo se&ntilde;alado por la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos en los casos <i>Marzioni, Mar&iacute;n Ram&iacute;rez y Aylwin Az&oacute;car;</i> lo expresado por la Comisi&oacute;n Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos en el caso <i>Legal Resources Foundation,</i> y lo establecido por el Comit&eacute; de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el caso <i>De Groot.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo lo anterior, la Suprema Corte concluye que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... resulta evidente que las interpretaciones dadas a los art&iacute;culos de los tratados internacionales que consagran la igualdad y no discriminaci&oacute;n, son enteramente compatibles con las interpretaciones dadas por este Alto Tribunal al art&iacute;culo 1o., tercer p&aacute;rrafo de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos, mismas que fueron desarrolladas en la sentencia que ahora se revisa.</font></p> 	</blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>715/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta sentencia se analiza si el art&iacute;culo 30 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores P&uacute;blicos es contrario al art&iacute;culo 16 constitucional y al art&iacute;culo 8.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos. Para resolver la litis la Suprema Corte acude a lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la opini&oacute;n consultiva OC&#45;9/87, "Garant&iacute;as judiciales en estados de emergencia" (art&iacute;culos 27.2, 25 y 8o. de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos), as&iacute; como en los casos <i>Tribunal Constitucional</i> y <i>Baena Ricardo.</i> Tambi&eacute;n utiliza lo se&ntilde;alado por la Corte Europea en los casos <i>Albert and Le Compte, Campbell and Fell, Deweer y Angel and others,</i> para establecer que el art&iacute;culo impugnado no contraviene las normas que se consideraban violadas al prever que la ejecuci&oacute;n de las sanciones administrativas se lleve a cabo de inmediato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte y para apoyar la anterior conclusi&oacute;n utiliza lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los casos <i>Genie Lacayo, Su&aacute;rez Rosero, Comunidad Moiwana, Hermanas Serrano Cruz, Tibi</i> y <i>"Masacre de Mapirip&aacute;n"</i> , as&iacute; como algunas decisiones de la Corte Europea para establecer lo que se entiende o lo que comprende el plazo razonable.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;<i>976/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recurso se interpuso en contra de una sentencia de amparo que resolvi&oacute; respecto a la constitucionalidad del art&iacute;culo 31 bis, segundo p&aacute;rrafo, de la Ley Federal de Competencia Econ&oacute;mica. En la sentencia para establecer en d&oacute;nde o ante qu&eacute; actos se debe observar el debido proceso se acude a lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso del <i>Tribunal Constitucional</i> y la opini&oacute;n consultiva OC&#45;9/87, ya citada. Tambi&eacute;n hace referencia a lo expresado por la Corte Europea en los casos <i>Campbell and Fell, Albert and Le Compte, Deweer y Angel and others.</i> Con todos esos referentes, la Suprema Corte concluye que de acuerdo con los precedentes sustentados por ella, as&iacute; como los de los &oacute;rganos internacionales que cita, se puede establecer que la nota distintiva para determinar cu&aacute;les son los procedimientos que deben cumplir con la garant&iacute;a de audiencia la da el hecho de que aqu&eacute;llos concluyan con una resoluci&oacute;n que pueda privar o establecer derechos sustantivos, privar la libertad personal, las propiedades o posesiones de los gobernados.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;<i>1099/2007</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este recurso se impugn&oacute; el art&iacute;culo 41 del C&oacute;digo Federal de Procedimientos Penales por considerarlo contrario a los art&iacute;culos 14 y 16 de la Constituci&oacute;n Federal. En la sentencia, la Suprema Corte acude a la jurisprudencia de &oacute;rganos internacionales para se&ntilde;alar que la interpretaci&oacute;n que hace de la compatibilidad del art&iacute;culo impugnado con la Constituci&oacute;n tambi&eacute;n es acorde con los est&aacute;ndares internacionales y con el derecho de origen internacional. En primer lugar se hace referencia a lo establecido en los art&iacute;culos 8o. y 25 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos. En segundo lugar, y para establecer que, por arbitrario que se pueda considerar el desechamiento de plano de promociones improcedentes, s&iacute; se se&ntilde;ala por la propia legislaci&oacute;n un control judicial contra ello, se cumple con los est&aacute;ndares internacionales en materia de derechos humanos, se acude a lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su opini&oacute;n consultiva OC&#45;9/87, antes citada.</font>	</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <i>173/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este asunto se impugn&oacute; el art&iacute;culo 271, segundo p&aacute;rrafo, de la Ley General de Salud y se hace un interesante an&aacute;lisis y desarrollo de los l&iacute;mites entre el derecho al trabajo de los m&eacute;dicos y el derecho a la salud de los pacientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para un primer an&aacute;lisis de las restricciones v&aacute;lidas a los derechos humanos, en la sentencia se acude a lo establecido por la Corte Europea en los casos <i>Barthold</i> y <i>The Sunday Times,</i> igualmente lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la opini&oacute;n consultiva OC&#45;5/85 del 13 de noviembre de 1985, "La colegiaci&oacute;n obligatoria de periodistas" (art&iacute;culos 13 y 29 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante el poco desarrollo jurisprudencial del derecho a la salud en M&eacute;xico, para definir el contenido de este derecho se acude en un primer momento al contenido de los art&iacute;culos 25, p&aacute;rrafo primero, de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos; 12 del Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales; 10 del Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, "Protocolo de San Salvador"; lo establecido por la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos en su resoluci&oacute;n 1989/11, as&iacute; como tambi&eacute;n en la Declaraci&oacute;n y Programa de Acci&oacute;n de Viena de 1993 y en otros instrumentos internacionales. En un segundo momento acude a lo se&ntilde;alado por el Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas en su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 14, as&iacute; como por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los casos <i>Ximenes Lopes</i> y <i>Alb&aacute;n Cornejo y otros.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte interesante del asunto es que muchos de los argumentos se construyen justamente al utilizar el derecho de origen internacional con el derecho de origen nacional respecto a restricciones v&aacute;lidas a derechos humanos, derecho al trabajo y derecho a la salud. Asimismo, destaca que de este asunto derivaron varias tesis que se han convertido en jurisprudencia, de entre las que destaca por su contenido e importancia que le da al derecho de origen internacional la siguiente: "Derecho a la salud. su regulaci&oacute;n en el art&iacute;culo 4o. de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos y su complementariedad con los tratados internacionales en materia de derechos humanos".</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <i>220/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este asunto se impugn&oacute; la Ley del ISSSTE. La Suprema Corte a mayor abundamiento y para fortalecer sus argumentos se&ntilde;ala la compatibilidad de dicha Ley con lo establecido en la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos (art&iacute;culos 22 y 25); en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (art&iacute;culos 9o., 10.2 10.3); en la Declaraci&oacute;n Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art&iacute;culo XVI); en la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos (art&iacute;culo 26); en el Protocolo de "San Salvador" en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (art&iacute;culo 9o.) y de manera especializada en el Convenio n&uacute;mero 102 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo sobre la seguridad social (norma m&iacute;nima); aunque en el desarrollo particular de esa compatibilidad se hace el an&aacute;lisis principalmente s&oacute;lo respecto al Convenio de la OIT.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al tratar sobre la progresividad de los Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, la Suprema Corte se&ntilde;ala que la nueva Ley del ISSSTE no afecta dicho principio y que incluso satisface lo establecido en el art&iacute;culo 26 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, el art&iacute;culo 1o. del Protocolo de "San Salvador", adicional a dicha Convenci&oacute;n, asimismo el art&iacute;culo 2o. del Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;<i>619/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el amparo se impugn&oacute; la resoluci&oacute;n emitida en la causa penal n&uacute;mero 206/2004&#45;II&#45;2, radicado en el Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Chiapas, instruida en contra de la quejosa por su probable responsabilidad en la comisi&oacute;n del delito contra la salud, en la modalidad de transporte de clorhidrato de coca&iacute;na, previsto en el art&iacute;culo 194, fracci&oacute;n I, del C&oacute;digo Penal Federal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sentencia para establecer aspectos relativos al acceso a la justicia, de tutela jurisdiccional efectiva, plazo razonable y a una defensa adecuada se acude a lo establecido por el Comit&eacute; de Derechos Humanos en sus observaciones generales 31 y 32, as&iacute; como el caso <i>Henry.</i> De la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su opini&oacute;n consultiva OC&#45;11/90; de igual manera en los casos <i>Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez, Godinez Cruz, "La &uacute;ltima tentaci&oacute;n de Cristo" (Olmedo Bustos y otros), La Cantuta, Zambrano V&eacute;lez Tibi y otros, Garrido y Baigorria, Casta&ntilde;eda Gutman, Su&aacute;rez Rosero, Juan Humberto S&aacute;nchez, Hilaire, Constantine, Benjamin y otros,</i> y <i>Valle Jaramillo.</i></font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;<i>44/2009</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta sentencia se emiti&oacute; con motivo de la facultad de atracci&oacute;n 33/2008, la cual m&aacute;s adelante se detallar&aacute;. El amparo hab&iacute;a sido interpuesto en contra del art&iacute;culo 6o., del Reglamento para los Servicios M&eacute;dicos del ISSSTESON, y en la sentencia para determinar si dicha disposici&oacute;n era contraria a la Constituci&oacute;n, se utilizan casi en su totalidad las normas y est&aacute;ndares internacionales que hab&iacute;an sido sugeridos en la facultad de atracci&oacute;n, tales como: los art&iacute;culos 22 y 25 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos; 16 de la Declaraci&oacute;n Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; 9o. del Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, y 9o. del Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, as&iacute; como lo expresado por el Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos Sociales y Culturales, en sus observaciones generales 14 y 19.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. <i>460/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amparo fue promovido porque el quejoso consideraba que el art&iacute;culo 388 del C&oacute;digo de Procedimientos Penales del Estado de Chihuahua, al no permitir que las sentencias que se sigan por delito sancionado con pena m&aacute;xima de 4 a&ntilde;os de prisi&oacute;n sean recurribles o impugnadas, era contrario a los art&iacute;culos 14, 16 y 20 de la Constituci&oacute;n, del mismo modo a los tratados internacionales de derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el dictamen para llegar a las conclusiones de que toda sentencia debe ser revisada y m&aacute;s si se trata del establecimiento de una sanci&oacute;n penal, as&iacute; como que no era inconstitucional la norma impugnada porque el juicio de amparo serv&iacute;a como esa segunda instancia, se acude a lo establecido en el art&iacute;culo 10 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, al art&iacute;culo 9o. del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos y al art&iacute;culo 8o. de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos. De igual manera a los criterios fijados por la Comisi&oacute;n Interamericana en los casos 9850, <i>Maqueda,</i> Informe 74/90 y 11.137, <i>La Tablada,</i> Informe 55/97, e igualmente por la Corte Interamericana en los casos <i>Herrera Ulloa, Castillo Petruzzi y otros,</i> y <i>Casta&ntilde;eda Gutman.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El asunto es interesante, porque en un voto particular se contra argumenta el porqu&eacute; no se puede llegar a la conclusi&oacute;n de que el amparo es la segunda instancia v&aacute;lida para los procesos penales. En el voto se dan una serie de razones por las cuales se considera que se hizo una incorrecta utilizaci&oacute;n de los criterios antes referidos. De igual manera, usando esos mismos criterios y normas de origen internacional, as&iacute; como otros m&aacute;s novedosos, se dice cual deb&iacute;a ser la conclusi&oacute;n que mejor se ajusta a los est&aacute;ndares internacionales de derechos humanos y por qu&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. Contradicciones de tesis</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>147/2006</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contradicci&oacute;n de tesis surgida entre dos tribunales colegiados de circuito tuvo como aspecto principal el estipular si en t&eacute;rminos de lo dispuesto en el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 70 del C&oacute;digo Penal Federal, es procedente la sustituci&oacute;n de la pena de prisi&oacute;n impuesta cuando existe una sentencia ejecutoriada por delito doloso que se persigue de oficio dictada con posterioridad a la comisi&oacute;n del mismo por el que se juzga. Para resolver ese punto, la Suprema Corte se apoya en lo establecido por la Corte Europea en el caso <i>P&eacute;lissier y Sassi,</i> y por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los casos <i>Su&aacute;rez Rosero</i> y <i>Ferm&iacute;n Ram&iacute;rez,</i> utilizando el criterio relativo a que los requisitos de "razonabilidad, previsibilidad y proporcionalidad" se aplican no s&oacute;lo a las medidas que afectan la libertad, sino tambi&eacute;n a las normas de derecho interno que autorizan la privaci&oacute;n de libertad y los prerrequisitos esenciales para asegurar que los procedimientos penales sean justos.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;<i>160/2006</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta contradicci&oacute;n de tesis entre las sustentadas por dos tribunales colegiados tiene como punto central si se cumple con la garant&iacute;a de defensa adecuada prevista en el art&iacute;culo 20, apartado A, fracci&oacute;n IX constitucional, cuando ante la inasistencia del defensor particular designado por el inculpado a la audiencia de vista en segunda instancia, se lleva a cabo la misma con la presencia del defensor p&uacute;blico federal o de oficio, designado oficiosamente en el acto de la diligencia. As&iacute;, para definir lo que es defensa adecuada acude la Suprema Corte a lo establecido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en los casos <i>Kamasinski, Stanford</i> y <i>Tripoi;</i> lo se&ntilde;alado por el Comit&eacute; de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en los casos <i>Little, Collins, Trevor, Desmond Kenzie, Andrew Donner y Alphonso Tracey, Carol Baker, Dwight Fletcher y Anthony Rose,</i> as&iacute; como en la observaci&oacute;n general n&uacute;mero 13. De igual manera se utiliza lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los casos <i>Ferm&iacute;n Ram&iacute;rez y Hilaire, Constantine</i> y <i>Benjamin y otros.</i></font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;<i>19/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contradicci&oacute;n suscitada entre tres tribunales colegiados ten&iacute;a como punto central a resolver si los adultos mayores que reclamen una pensi&oacute;n alimenticia de sus descendientes cuentan con la presunci&oacute;n de necesitarla o si les corresponde a ellos, como actores en el juicio de alimentos, demostrar esa necesidad. Si bien en esta sentencia no se utiliza jurisprudencia de &oacute;rganos internacionales de protecci&oacute;n a los derechos humanos, s&iacute; se acude al contenido de los Principios de las Naciones Unidas a favor de las personas de edad, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1991 en la Resoluci&oacute;n 46/91, la Declaraci&oacute;n sobre los Derechos y Responsabilidades de las Personas de Edad adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1992 y a los debates y conclusiones en foros como la Asamblea Mundial del Envejecimiento en Viena en 1982, la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos en 1993 (de la que eman&oacute; la Declaraci&oacute;n citada), la Conferencia Mundial sobre Poblaci&oacute;n de El Cairo en 1994 y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de Copenhague en 1995 para desarrollar parte importante de la argumentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VI. Facultad de atracci&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>33/2008</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta solicitud de ejercicio de la facultad de atracci&oacute;n buscaba que el amparo en revisi&oacute;n 186/2008, que se encontraba en tr&aacute;mite ante un tribunal colegiado, fuera del conocimiento de la Suprema Corte al tratarse de una posible afectaci&oacute;n al derecho a la salud contemplada en el art&iacute;culo 4o. y 123 de la Constituci&oacute;n por el contenido del art&iacute;culo 6o. del Reglamento para los Servicios M&eacute;dicos del ISSSTESON.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para establecer la importancia y trascendencia que implicaban los supuestos necesarios para ejercer la facultad de atracci&oacute;n, la Suprema Corte se&ntilde;al&oacute;, entre otras cosas, que:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Suprema Corte de Justicia habr&aacute; pues de abordar un planteamiento que es muy novedoso, en cuyo contexto analizar&aacute; la vulneraci&oacute;n de los art&iacute;culos 1o., 4o. y 123 constitucionales, en complementariedad con lo dispuesto por el derecho de origen internacional aplicable al caso, tomando en cuenta lo que &oacute;rganos internacionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos han establecido respecto a las obligaciones que los Estados tienen para hacer garantizar y respetar el derecho a la salud y a la seguridad social; adem&aacute;s de que se asocia no s&oacute;lo a cuestiones de atenci&oacute;n m&eacute;dica para los trabajadores, sino al hecho de que la regulaci&oacute;n jur&iacute;dica del acceso de &eacute;stos a los servicios de salud trasciende no &uacute;nicamente para los trabajadores al servicio del Estado, sino para toda persona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en este asunto no se utiliza jurisprudencia de &oacute;rganos internacionales, lo relevante es que en la sentencia se establece ya a que instrumentos internacionales, as&iacute; como a que documentos se puede acudir cuando se resuelva el fondo del asunto, lo cual es de suma importancia pues de cierta forma garantiza que en el asunto se acuda al derecho internacional de los derechos humanos de manera complementaria al de origen nacional.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>31/2009 y 46/2009</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera facultad de atracci&oacute;n que se menciona se analiz&oacute; si era posible conocer del amparo directo 153/2007. Para establecer si el tema satisfac&iacute;a los requisitos de importancia y trascendencia respecto a la libertad de expresi&oacute;n y del derecho a la informaci&oacute;n, se pone de relieve lo que establece la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos (art&iacute;culos 12 y 19), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (art&iacute;culos 17 y 19) y la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos (art&iacute;culos 11 y 13). Asimismo, se recomienda que en el estudio de fondo se acuda a dichas normas y a los criterios consolidados sobre los temas que se tocan en el amparo, vertidos en numerosos informes de la Comisi&oacute;n y en pronunciamientos importantes de la Corte Interamericana, entre los que destaca la opini&oacute;n consultiva 5/85 sobre la colegiaci&oacute;n obligatoria de periodistas y sentencias como las emitidas en los casos <i>La "&uacute;ltima tentaci&oacute;n de Cristo ", Ivcher Bronstein, Herrera Ulloa, Ricardo Canese, Palamara Iribarne, Claude Reyes, Kimel,</i> o los recientes casos <i>Trist&aacute;n Donoso, Perozo y R&iacute;os.</i> De igual manera para desarrollar el tema relativo al derecho a la intimidad se recomienda que sea observado lo dicho por el Comit&eacute; de Derechos Humanos en su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 16.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para destacar la importancia que estos criterios internacionales han ido adquiriendo, basta con se&ntilde;alar que de manera puntual en la sentencia se dice que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...el pronunciamiento que puede emitir la Corte tendr&aacute; una relevancia inmediata en un contexto jur&iacute;dico en el que la actuaci&oacute;n de los tribunales mexicanos est&aacute; reglada y puede ser inmediatamente contrastada con normas y est&aacute;ndares que son derecho vinculante en nuestro pa&iacute;s.</font>..</p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda facultad de atracci&oacute;n aqu&iacute; se&ntilde;alada se utilizaron pr&aacute;cticamente los mismos argumentos, toda vez que el amparo directo 154/2007, del cual se ped&iacute;a la atracci&oacute;n, estaba relacionado con el amparo antes referido, pues ambos ten&iacute;an el mismo acto reclamado aunque lo combat&iacute;an por motivos y argumentaciones muy diversas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VII. Impedimento</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>2/2009</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este asunto una de las ministras integrantes de la Suprema Corte plante&oacute; su impedimento para conocer de una facultad de atracci&oacute;n, toda vez que dos de sus familiares forman parte de una persona moral que en calidad de quejosa solicit&oacute; el amparo respecto al cual se pretend&iacute;a ejercer la facultad de atracci&oacute;n. En el considerando segundo de la sentencia como parte de la argumentaci&oacute;n, se acude a lo establecido por el Comit&eacute; de Derechos Humanos en el caso <i>Karttunen,</i> as&iacute; como a lo se&ntilde;alado por la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos en el caso <i>Mart&iacute;n de Mej&iacute;a</i> y la Corte Interamericana en el caso <i>Apitz Barbera y otros</i> (<i>"Corte Primera de lo Contencioso Administrativo"</i>) para establecer lo que implica y como puede entenderse la imparcialidad del juzgador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual forma y para se&ntilde;alar qu&eacute; aspectos deben ser tomados en cuenta para evaluar si un juzgador se encuentra impedido para conocer un asunto, se acude en la sentencia a lo establecido por la Comisi&oacute;n Interamericana en los casos <i>G&oacute;mez L&oacute;pez, Vila&#45;Masot</i> y <i>Malary;</i> por la Corte Europea de Derechos Humanos en el caso <i>Daktaras,</i> as&iacute; como lo se&ntilde;alado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso <i>Apitz Barbera y otros.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VIII. Facultad de investigaci&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>3/2006</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso la investigaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo respecto de los hechos acaecidos el 3 y 4 de mayo de 2006 en los poblados de Texcoco y San Salvador Atenco, Estado de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta resoluci&oacute;n se elabor&oacute; todo un apartado relativo a los criterios emitidos por &oacute;rganos internacionales de protecci&oacute;n a los derechos humanos en cuanto al uso de la fuerza. As&iacute;, se hace referencia a lo dicho por la Corte Europea de Derechos Humanos en los casos <i>McCann y otros, Makaratzis</i> y <i>Mahmut Kaya.</i> De la Corte Interamericana se citan los casos <i>Neira Alegr&iacute;a y otros, Durand y Ugarte, Zambrano V&eacute;lez y otros,</i> y <i>Montero Aranguren y otros (Reten de Catia).</i> En tanto que de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos se menciona el caso 11.382, <i>Finca "La exacta",</i> informe 57/02.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, se citan al menos 14 instrumentos internacionales de derechos humanos, que contienen disposiciones relativas al uso de la fuerza y otros que incluyen todos los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el an&aacute;lisis de la violaci&oacute;n al derecho a la vida se utilizan los criterios emitidos por el Comit&eacute; de Derechos Humanos en su observaci&oacute;n general n&uacute;mero 6, as&iacute; como lo dicho por la Corte Interamericana en los casos <i>Masacre de Ituango, Los "ni&ntilde;os de la calle ", Penal Miguel Castro Castro, Vargas Areco, Hermanas Serrano Cruz</i> y <i>Escu&eacute; Zapata,</i> entre otros. De la Corte Europea se utilizan los casos <i>Mahmut Kaya, Osman</i> y <i>Kilic.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el an&aacute;lisis del derecho a la integridad personal se utiliza el caso <i>Loayza Tamayo</i> de la Corte Interamericana y la observaci&oacute;n general n&uacute;mero 20 del Comit&eacute; de Derechos Humanos. El derecho a la libertad personal es estudiado utilizando los casos <i>Gangaram Panday</i> y <i>Su&aacute;rez Rosero</i> del Tribunal Interamericano, as&iacute; como la observaci&oacute;n general n&uacute;mero 8 del Comit&eacute; de Derechos Humanos. En cuanto al derecho a la justicia, as&iacute; denominado en la resoluci&oacute;n, se acude a lo establecido por la Corte Europea en los casos <i>McCann, Kelly y otros, Assenov y otros</i> y <i>Aydin;</i> de la Corte Interamericana los casos <i>Penal Miguel Castro Castro</i> y otros que se citan en esa sentencia. Finalmente, en el an&aacute;lisis de la libertad de expresi&oacute;n se hace referencia a la observaci&oacute;n general n&uacute;mero 10 del Comit&eacute; de Derechos Humanos, as&iacute; como a la opini&oacute;n consultiva OC&#45;5/85 y al caso <i>La "&uacute;ltima tentaci&oacute;n de Cristo " (Olmedo Bustos y otros).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos casi 30 asuntos dan muestra de que el material de an&aacute;lisis se ha ampliado pese a que a&uacute;n es reducido si lo comparamos con lo que hacen otros tribunales supremos y constitucionales de Latinoam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, un an&aacute;lisis profundo de todo lo anterior nos mostrar&aacute; que no siempre la utilizaci&oacute;n del derecho de origen internacional ha sido del todo afortunada, por lo cual ese segundo nivel de an&aacute;lisis deber&aacute; ocuparse no s&oacute;lo de las sentencias, sino tambi&eacute;n de los debates y la forma en que se lleg&oacute; a ellas, as&iacute; como de los antecedentes y el camino que se ha seguido para que, a partir de ello, se construya una m&aacute;s &oacute;ptima utilizaci&oacute;n, aplicaci&oacute;n y, por qu&eacute; no, control de los tratados internacionales y sus interpretaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros pasos que han abierto el camino de la plena incorporaci&oacute;n del derecho de origen internacional de los derechos humanos a las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, como observamos, ya se han dado tanto en las Salas como en el Pleno de ese tribunal. Ahora es momento de consolidarlos y de abrir un debate serio respecto a si la forma en la que se est&aacute; haciendo es la m&aacute;s optima o si es necesario replantearnos con las herramientas que tenemos la manera en la cual se debe de llevar a cabo y hasta d&oacute;nde se puede llegar.</font></p>      ]]></body>
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