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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Atisbos de cambios en la formación de las parejas conyugales a fines del milenio]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,El Colegio de México Centro de Estudios Demográficos y Urbanos ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This study is centered on the formation of married couples and childbearing among young individuals during the late 20th century. The main concern is to start documenting, from this moment, progress in the dissociation among sexual, married and reproductive life, determining changes in the characteristics of individuals who enter consensual unions, and analysing the increase of divorces and separations and of "remarriages". This paper presents up-dated nuptiality trends that stem from an analysis of the different data sources, population structures by marital status, the evolution of the intensity of unions, and ages at the first union by type of union. Finally, the paper addresses the dissolution of unions and the precocity of childbearing. Thus, some arguments are obtained that support, although still insufficiently, the advance of what some authors have called the second demographic transition.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Atisbos de cambios en la formaci&oacute;n de las parejas conyugales a fines del milenio<a href="#notas">*</a></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Julieta Quilodr&aacute;n</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente trabajo se centra en el estudio de la formaci&oacute;n de las parejas conyugales y de su descendencia entre los j&oacute;venes de fines del siglo XX. La preocupaci&oacute;n principal reside en comenzar a documentar, desde ahora, qu&eacute; tan avanzado se encuentra el proceso de disociaci&oacute;n entre la vida sexual, conyugal y reproductiva; contestar qu&eacute; tanto han cambiado las caracter&iacute;sticas de las personas que ingresan en uniones libres, as&iacute; como analizar el incremento de los divorcios y separaciones y el aumento de los "rematrimonios". En este trabajo presentamos una actualizaci&oacute;n de las tendencias de nupcialidad que incluye el an&aacute;lisis, con diversas fuentes de informaci&oacute;n, de las estructuras de poblaci&oacute;n por estado civil, la evoluci&oacute;n de la intensidad de las uniones y de las edades a la primera uni&oacute;n por tipo de uni&oacute;n. Por &uacute;ltimo, se aborda el tema de la disoluci&oacute;n de uniones y la precocidad en la constituci&oacute;n de la descendencia. De esta manera, se obtienen algunos argumentos que apoyan, aunque de manera insuficiente todav&iacute;a, el avance de lo que algunos autores denominan segunda transici&oacute;n demogr&aacute;fica.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This study is centered on the formation of married couples and childbearing among young individuals during the late 20<sup>th</sup> century. The main concern is to start documenting, from this moment, progress in the dissociation among sexual, married and reproductive life, determining changes in the characteristics of individuals who enter consensual unions, and analysing the increase of divorces and separations and of "remarriages". This paper presents up&#45;dated nuptiality trends that stem from an analysis of the different data sources, population structures by marital status, the evolution of the intensity of unions, and ages at the first union by type of union. Finally, the paper addresses the dissolution of unions and the precocity of childbearing. Thus, some arguments are obtained that support, although still insufficiently, the advance of what some authors have called the second demographic transition.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad contamos en M&eacute;xico con suficientes conocimientos sobre la evoluci&oacute;n de la nupcialidad y de la fecundidad en este siglo como para emprender, con bases s&oacute;lidas, la exploraci&oacute;n de nuevas preguntas sobre estos mismos temas. En el presente trabajo nuestro inter&eacute;s se centra en el estudio de la formaci&oacute;n de las parejas conyugales y de su descendencia entre los j&oacute;venes de fines del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, M&eacute;xico se encuentra en estos momentos en una etapa avanzada de su transici&oacute;n demogr&aacute;fica, los niveles de mortalidad general e infantil han alcanzado niveles relativamente bajos (4.3 decesos por mil en 1999 y 33 decesos por mil nacimientos en el periodo 1990&#45;1995) y la tasa global de fecundidad estaba en 2.5 hijos por mujer en 1999. Lo anterior habr&iacute;a redundado, seg&uacute;n estimaciones hechas, en una tasa de crecimiento natural de 1.8 por ciento en 1999, es decir, la mitad de la que imperaba a mediados de los a&ntilde;os sesenta (Conapo,1999). Sin embargo, estas cifras, aparentemente simples, expresan cambios profundos en los comportamientos de las personas, los cuales se expresan, a su vez, en transformaciones sociales de envergadura. La prolongaci&oacute;n de la esperanza de vida de las personas y la posibilidad de una regulaci&oacute;n voluntaria de la fecundidad son verdaderas revoluciones que est&aacute;n moldeando nuevos estilos de vida. Por una parte, han desaparecido o se han alejado las hambrunas y pestes que diezmaban c&iacute;clicamente a las poblaciones en el pasado y reduc&iacute;an dr&aacute;sticamente su tiempo de vida promedio. La posibilidad de contar con m&aacute;s a&ntilde;os de vida permite que las transiciones vitales puedan efectuarse de manera menos apresurada que antes, e incluso, flexibilizar la secuencia en que se efect&uacute;an. Por otra, la regulaci&oacute;n voluntaria de la fecundidad a trav&eacute;s de los anticonceptivos a&ntilde;ade otro factor de maleabilidad que involucra directamente a la organizaci&oacute;n familiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente las sociedades se han organizado para preservar su supervivencia a trav&eacute;s de la reproducci&oacute;n tanto biol&oacute;gica como cultural. En este &aacute;mbito, uno de los aspectos m&aacute;s controlados ha sido justamente el de la sexualidad de las mujeres. Las fuertes regulaciones a que &eacute;sta estaba sometida, y lo est&aacute; a&uacute;n, se explican por las implicaciones que tiene la formaci&oacute;n de las parejas y los hijos que nacen de ellas, sobre la definici&oacute;n de las relaciones de parentesco y la formaci&oacute;n de las familias. De aqu&iacute; el car&aacute;cter estructurador que tienen los aspectos relacionados con el establecimiento de las parejas conyugales: otorgan identidad y dan, por lo mismo, sentido de pertenencia a las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, la creaci&oacute;n de m&eacute;todos capaces de regular los tiempos de exposici&oacute;n de las mujeres al riesgo de concebir y la adopci&oacute;n de ellos por gran parte de las mismas en edades reproductivas, ha tenido repercusiones en numerosos &aacute;mbitos de la vida social. Una de las transformaciones m&aacute;s importantes que se ha generado es el descenso de la fecundidad, incluso, por debajo de los niveles de reemplazo en muchos pa&iacute;ses. Otra de las consecuencias no menos importante ha sido el cuestionamiento al cual se est&aacute; sometiendo a la instituci&oacute;n matrimonial. La l&oacute;gica de &eacute;ste reside, en gran medida, en que desde el momento en que la relaci&oacute;n sexual no implica acabar fatalmente embarazada, el matrimonio deja de ser el hito de la iniciaci&oacute;n sexual para las mujeres y el marco de protecci&oacute;n frente al probable embarazo. La autonom&iacute;a entre vida sexual y la procreaci&oacute;n que la tecnolog&iacute;a anticonceptiva permite debilita, seg&uacute;n Boz&oacute;n y Kontula (1997) las "formas institucionales de la uni&oacute;n y se acompa&ntilde;a, en Europa, de una postergaci&oacute;n de la edad al casarse y una disminuci&oacute;n de los matrimonios".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un incremento del ejercicio de la sexualidad fuera del matrimonio, as&iacute; como su reemplazo por modalidades menos formales de convivencia conyugal, con la elevaci&oacute;n correlativa de los nacimientos fuera de matrimonio, son algunas de las transformaciones que se est&aacute;n dando en el plano de la familia en muchos de los pa&iacute;ses que han completado su transici&oacute;n demogr&aacute;fica. Esta serie de procesos est&aacute;n siendo englobados bajo la denominaci&oacute;n de "segunda revoluci&oacute;n demogr&aacute;fica" (Van de Kaa, 1987, Lesthaeghe y Van de Kaa, 1986, Lesthaeghe, y Moor 1994, y Lesthaeghe, 1995). De acuerdo con Lesthaeghe (1998), sus principales caracter&iacute;sticas, incluidas las reci&eacute;n enunciadas, son las siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Postergaci&oacute;n del matrimonio.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Incremento de la poblaci&oacute;n que vive sola.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Aumento de la cohabitaci&oacute;n conyugal (uniones libres).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Prolongaci&oacute;n del periodo de residencia con los padres <i>(baby bust).</i></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Incremento de la procreaci&oacute;n fuera del matrimonio.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Aumento de la disoluci&oacute;n voluntaria de uniones (divorcios y separaciones).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Elevaci&oacute;n de las nuevas nupcias (rematrimonios).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego que ser&iacute;a una simplificaci&oacute;n demasiado burda atribuir exclusivamente a la adopci&oacute;n de los anticonceptivos la responsabilidad de todos estos cambios. Ellos forman parte de procesos m&aacute;s globales de transformaci&oacute;n social que van desde lo econ&oacute;mico hasta el &aacute;mbito de los valores. De cualquier forma hay que reconocer que el advenimiento de los anticonceptivos modernos abri&oacute;, en los a&ntilde;os sesenta, las puertas tanto al descenso de la fecundidad y, por ende, de los ritmos de crecimiento poblacional, como a cambios profundos en la organizaci&oacute;n de la vida familiar. Se redujo el n&uacute;mero de miembros de las familias con la disminuci&oacute;n del tama&ntilde;o de la descendencia, lo mismo que el n&uacute;mero de a&ntilde;os que la mujer debe dedicar a su crianza. Esto significa tiempo liberado para poder trabajar pero anticipando y, dada las mayores oportunidades, tiempo tambi&eacute;n para estudiar y poder as&iacute; afirmar su autonom&iacute;a dentro de la pareja.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la problem&aacute;tica antes descrita puede parecer un tanto alejada de los acontecimientos nacionales, es posible que muchos de los procesos mencionados se hayan ya desencadenado en ciertos sectores sociales o est&eacute;n a punto de hacerlo. En realidad, M&eacute;xico, y la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, experimentaron de manera bastante tard&iacute;a la "Transici&oacute;n Demogr&aacute;fica" (primera o cl&aacute;sica), pero transitaron por ella de forma muy r&aacute;pida en comparaci&oacute;n con los pa&iacute;ses europeos o los dem&aacute;s pa&iacute;ses desarrollados. Los medios tecnol&oacute;gicos disponibles en la regi&oacute;n permitieron acelerar el proceso de tal manera que podr&iacute;amos afirmar que ambas transiciones se est&aacute;n superponiendo, en lugar de sucederse como ocurri&oacute; en el caso de los pa&iacute;ses desarrollados. Nuestro objetivo inicial, centrado en el estudio de la formaci&oacute;n de las parejas conyugales, se desprende de la preocupaci&oacute;n en comenzar a documentar desde ahora este tipo de fen&oacute;menos, que son parte de los atisbos de la Segunda Transici&oacute;n o, si se quiere, de la segunda etapa de la Transici&oacute;n Demogr&aacute;fica que se inici&oacute; con la era industrial. La naturaleza de los cambios esperados &#151;mayor presencia de una vida sexual premarital, expansi&oacute;n de las uniones libres, incremento de los nacimientos fuera de matrimonio, elevaci&oacute;n de las tasas de divorcios y "rematrimonios"&#151; definen por s&iacute; mismos nuestro grupo objetivo, esto es, el grupo de j&oacute;venes entre 15 y 24 a&ntilde;os. Es justamente en esta etapa de la vida cuando las personas experimentan las transiciones vitales m&aacute;s importantes: primera relaci&oacute;n sexual, abandono del hogar paterno, matrimonio o inicio de una relaci&oacute;n conyugal estable y la paternidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transformaci&oacute;n de los patrones reproductivos a trav&eacute;s del tiempo de las generaciones seg&uacute;n tama&ntilde;os de localidad y regiones, as&iacute; como sus diferencias seg&uacute;n grupos sociales y tipos de uniones han sido bastante bien documentadas para M&eacute;xico. Lo que procede ahora es estudiar, como dec&iacute;amos, la aparici&oacute;n y progreso de la Segunda Transici&oacute;n Demogr&aacute;fica. Establecer, si es posible con los datos disponibles, a) qu&eacute; tanto ha avanzado la disociaci&oacute;n entre vida sexual, conyugal y reproductiva; b) profundizar en las caracter&iacute;sticas de quienes ingresan en uniones libres, para dilucidar si son las mismas personas que pertenecen a las uniones libres tradicionales o, por el contrario, si se asemejan a las de las uniones libres que imperan en los pa&iacute;ses desarrollados; c) analizar el incremento de los divorcios y de las separaciones de hecho, y d) el aumento de los "rematrimonios", sin descuidar el estudio de las nuevas modalidades matrimoniales y arreglos familiares que estas situaciones generan. Otro rasgo importante para tener en cuenta es la descendencia en las edades j&oacute;venes; se trata de establecer cu&aacute;n r&aacute;pida es la llegada de los primeros hijos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Objetivos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presente trabajo nos limitamos a presentar una actualizaci&oacute;n de las tendencias de la nupcialidad que ya hemos analizado extensamente en el pasado. Aunque los objetivos del proyecto "Las parejas conyugales j&oacute;venes" son m&aacute;s amplios, ya que se pretende realizar el tratamiento de temas como la fecundidad joven, la homogamia conyugal y la estructura de los hogares donde aqu&eacute;llos habitan, hemos considerado indispensable efectuar previamente una revisi&oacute;n de la informaci&oacute;n disponible sobre la nupcialidad en la d&eacute;cada de los noventa. El censo de 1990 ofrec&iacute;a ya algunas se&ntilde;ales de cambios: leves incrementos en las proporciones de uniones libres en el Distrito Federal y entidades circundantes, indicios de rejuvenecimientos de la edades al contraer la primera uni&oacute;n en los hombres del norte del pa&iacute;s y postergaci&oacute;n de las edades de las mujeres en todas las entidades, as&iacute; como un incremento pronunciado de la poblaci&oacute;n separada y divorciada (Quilodr&aacute;n, 1998a). La informaci&oacute;n del Conteo de Poblaci&oacute;n de 1995 revel&oacute;, por su parte, incrementos en las edades promedio de la primera uni&oacute;n de los hombres en el quinquenio 1990&#45;1995 mayores que los ocurridos en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os (Quilodr&aacute;n,1999b). Por su lado, la Encuesta Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar (Enaplaf, 1995) puso en evidencia una elevaci&oacute;n inusitada de la proporci&oacute;n de mujeres en uniones libres respecto a la evoluci&oacute;n que hab&iacute;a mostrado hasta 1990 (G&oacute;mez de Le&oacute;n,1999). A&uacute;n cuando se estimaba que probablemente estos cambios ocurrir&iacute;an en un futuro no lejano (Quilodr&aacute;n,1998b), lo que llama la atenci&oacute;n es la rapidez y la intensidad con la cual est&aacute;n apareciendo. Si los datos del censo reci&eacute;n levantado confirman aqu&eacute;llos que han arrojado las encuestas de los a&ntilde;os noventa, significar&iacute;a que M&eacute;xico estar&iacute;a incorpor&aacute;ndose r&aacute;pidamente, por lo menos en t&eacute;rminos de los niveles de los indicadores demogr&aacute;ficos, a la Segunda Transici&oacute;n Demogr&aacute;fica cuando a&uacute;n la primera no se ha generalizado del todo. Dicho de otra manera, en el pa&iacute;s coexistir&iacute;an modelos o patrones de comportamiento transicionales correspondientes a la transici&oacute;n cl&aacute;sica &#151;descenso de los niveles de la mortalidad y de la fecundidad&#151; y transformaciones importantes especialmente a nivel de la constituci&oacute;n de las familias; esto no descarta la existencia de grupos que se mantienen a&uacute;n en condiciones pretransicionales (mortalidad alta y fecundidad natural).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n presentamos algunos indicadores estimados con informaci&oacute;n de la &uacute;ltima encuesta levantada en M&eacute;xico. &#151;Encuesta sobre la Din&aacute;mica Demogr&aacute;fica II (Enadid, 1997)&#151;, para explorar si la informaci&oacute;n contenida en ella confirma las tendencias observadas en las encuestas que le precedieron. Con el fin de evaluar la magnitud de los cambios ocurridos procederemos, adem&aacute;s, a comparar los resultados obtenidos con la situaci&oacute;n que imperaba al comienzo de la d&eacute;cada de los setenta. En primer lugar, analizaremos las estructuras por estado civil, lo que nos informar&aacute; sobre la suerte de la instituci&oacute;n matrimonial: si contin&uacute;a o no en ascenso el matrimonio legal o si, por el contrario, la uni&oacute;n libre o la "vida en solitario" (soltero, divorciado, separado o viudo) se perfilan como modos emergentes de la vida social entre los adultos. Posteriormente, nos referiremos a la intensidad de la uniones y a la evoluci&oacute;n de las edades de la primera uni&oacute;n, seg&uacute;n tipo de la uni&oacute;n. Por &uacute;ltimo, abordaremos brevemente el tema de la disoluci&oacute;n de las uniones y a la precocidad en la constituci&oacute;n de la descendencia. La informaci&oacute;n manejada abarca solamente a las mujeres en edades reproductivas, &uacute;nicas personas representadas hasta este momento en M&eacute;xico en este tipo de encuestas. A este respecto, cabe se&ntilde;alar que en la actualidad son cada vez m&aacute;s numerosos los pa&iacute;ses donde estas encuestas incluyen a los hombres en un af&aacute;n de captar no solamente los componentes del crecimiento de la poblaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n el papel que tiene el comportamiento masculino en la din&aacute;mica demogr&aacute;fica. Existe, en general, hoy en d&iacute;a, una gran necesidad de incorporar al an&aacute;lisis de esta din&aacute;mica los aspectos culturales que rodean los fen&oacute;menos demogr&aacute;ficos desde una perspectiva relaci&oacute;n entre g&eacute;neros. La &eacute;poca en que la forma de subsistir de la mujer era estar y permanecer casada, adem&aacute;s de tener los hijos que Dios le mandaba, puede considerarse que ha quedado atr&aacute;s, al menos como su &uacute;nica aspiraci&oacute;n. Esto conlleva la necesidad de comprender los mecanismos que est&aacute; generando la sociedad para adaptarse a las nuevas condiciones de vida, entre ellos, el impacto que la mayor educaci&oacute;n y participaci&oacute;n de la mujer est&aacute; ejerciendo sobre la formaci&oacute;n de las parejas y la din&aacute;mica familiar posterior, es decir, en los hombres y mujeres unidos conyugalmente.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cambios en la composici&oacute;n por estado civil</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Conjunto de la poblaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distribuci&oacute;n por estado civil de la poblaci&oacute;n es una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sencillas que podemos obtener; sin embargo, compar&aacute;ndola para fechas suficientemente distantes podemos apreciar cambios interesantes. As&iacute;, tenemos que entre 1970 y 1997 (<a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>) han aumentado las mujeres de 15 a 49 a&ntilde;os solteras, pero tambi&eacute;n las que se encuentran casadas o en uni&oacute;n libre, y sobre todo aqu&eacute;llas con uniones interrumpidas voluntariamente. Esto, que parece un contrasentido, ha sido posible gracias a que la categor&iacute;a de viudas disminuy&oacute; dr&aacute;sticamente en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, pasando de 7 a s&oacute;lo 2 por ciento. El descenso de la mortalidad ha contribuido a que m&aacute;s parejas sigan casadas o bien, a que hayan tenido tiempo de interrumpir su uni&oacute;n. Por otra parte, el incremento de la proporci&oacute;n de solteras estar&iacute;a mas bien asociado a la postergaci&oacute;n de la edad de ingreso a la primera uni&oacute;n conyugal.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, si desagregamos estas grandes categor&iacute;as seg&uacute;n el tipo de uni&oacute;n en que se encontraban las mujeres al momento de la entrevista o la naturaleza de su &uacute;ltima uni&oacute;n (<a href="#c1">cuadro 1</a>) observamos que el matrimonio legal como conjunto se ha incrementado poco m&aacute;s de dos puntos porcentuales, pero ha variado en su composici&oacute;n. Los matrimonios civiles y religiosos han disminuido y los matrimonios solamente civiles han aumentado (11.1 por ciento y 39 por ciento, respectivamente). En 1970 de cada 10 matrimonios 7.5 eran civiles y religiosos; en 1990 esta relaci&oacute;n baj&oacute; a 6.9. &iquest;Mayor secularizaci&oacute;n de la sociedad o simplemente una crisis prolongada que ha postergado la celebraci&oacute;n del matrimonio eclesi&aacute;stico? Apenas perceptible en el censo de 1990, la tendencia a casarse solamente por lo civil parece afianzarse. Tambi&eacute;n cabr&iacute;a preguntarse si frente al temor de una separaci&oacute;n o divorcio las parejas prefieren casarse solamente por lo civil, que es un matrimonio al que no otorgan, seg&uacute;n opiniones obtenidas en entrevistas a profundidad, un car&aacute;cter definitivo como al religioso. Otra posibilidad es que, por el contrario, se casen solamente por lo civil para que, en caso de desavenencia, sea m&aacute;s f&aacute;cil terminar con el matrimonio. En cualquier caso, hay aspectos culturales relacionados con los significados atribuidos a cada tipo de uni&oacute;n y al compromiso involucrado en cada caso que ser&iacute;a interesante estudiar especialmente por la estabilidad diferencial que cada tipo de uni&oacute;n posee. De cualquier forma, hay que recordar que la poblaci&oacute;n casada legalmente sigue representando las tres cuartas partes del total de la poblaci&oacute;n unida. El otro 25 por ciento se reparte entre las uniones libres, que se elevaron 24 por ciento entre 1970 y 1990, y los matrimonios solamente religiosos, que se redujeron a la mitad en este mismo periodo. En esta &uacute;ltima fecha, 11.3 por ciento de las mujeres en edades reproductivas estaban en una uni&oacute;n libre y s&oacute;lo 2.1 por ciento en matrimonio solamente religioso. De nuevo en el terreno de las hip&oacute;tesis, podr&iacute;amos pensar que la renuncia a la sanci&oacute;n religiosa de los matrimonios ha afectado tambi&eacute;n a los matrimonios solamente religiosos, que no tienen ninguna validez legal, pero que han persistido a trav&eacute;s del tiempo.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El incremento de las uniones libres no es un fen&oacute;meno exclusivo a M&eacute;xico. De hecho, se est&aacute; presentando en numerosos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, sobre todo en los del cono sur y en Brasil, donde hasta hace pocos a&ntilde;os no exist&iacute;a el divorcio vincular. Por el contrario, algunos de los pa&iacute;ses donde tradicionalmente la uni&oacute;n libre constituye un tipo de uni&oacute;n muy frecuente en la poblaci&oacute;n, como son los centroamericanos o caribe&ntilde;os, est&aacute;n viendo disminuir estas proporciones. Lo anterior no significa, sin embargo, que se vaya hacia una homogeneizaci&oacute;n de los niveles de uni&oacute;n libre con las uniones legales en la regi&oacute;n, ya que a&uacute;n hay bastante diferencia entre ellos; lo importante es que se ha producido la tendencia a incrementarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las mujeres en uniones interrumpidas, la Enadid 1997 nos ofrece, por primera vez, la oportunidad de conocer el tipo de uni&oacute;n del cual las mujeres son viudas, separadas o divorciadas. Esto nos permite afirmar que las separaciones representaban, en 1997, una proporci&oacute;n 3.7 veces superior a la de los divorcios: 4.4 (conformado por 2.1 por ciento proveniente de uni&oacute;n libre y 2.3 por ciento de matrimonio) y 1.2 por ciento (0.6 que vienen de un matrimonio y 0.6 por ciento de un matrimonio s&oacute;lo por lo civil), respectivamente. Otro aspecto que surge es que las uniones libres interrumpidas son mucho m&aacute;s abundantes que los matrimonios de la misma naturaleza. La relaci&oacute;n entre separaciones de uniones libres y uniones libres actuales es de 18.6, cifra muy por encima al 7.5 de la relaci&oacute;n entre separaciones y divorcios de matrimonios respecto al total de mujeres en uniones legales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Distribuci&oacute;n por grupos de edad</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> mostramos las diferencias &#151;en puntos porcentuales&#151; de las proporciones de mujeres unidas, seg&uacute;n tipo de uni&oacute;n y edad entre 1970 y 1997 (<a href="#c2">cuadro 2</a>). Lo que revelan los valores de las curvas por edad son los enormes cambios que se han registrado en la nupcialidad joven, es decir, en la naturaleza y el calendario de las uniones maritales de las generaciones nacidas a partir de fines de los a&ntilde;os sesenta. Las mujeres involucradas en estos cambios corresponden, en t&eacute;rminos de generaciones, a las hijas de mujeres nacidas en los a&ntilde;os cuarenta, entre ellas, las "pioneras del cambio reproductivo" (Ju&aacute;rez y Quilodr&aacute;n,1990). Se trata de mujeres m&aacute;s educadas que sus madres, puesto que de 10, 4 alcanzaron al menos alg&uacute;n a&ntilde;o de escolaridad secundaria, en lugar de 1 de 10, como era la situaci&oacute;n de las j&oacute;venes de los a&ntilde;os sesenta (Quilodr&aacute;n,1999b). Los datos de la gr&aacute;fica correspondiente al conjunto de las mujeres nos muestra que el momento de ingreso a las uniones conyugales pas&oacute;, en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, de 1 de cada 5 antes de los 20 a&ntilde;os a 1 de cada 6. La reducci&oacute;n es algo menor en el grupo 20&#45;24 a&ntilde;os. A&uacute;n as&iacute;, la proporci&oacute;n de mujeres casadas en 1997 supera ligeramente la de 1970. Desde luego que esto no asegura que la intensidad de la nupcialidad de las generaciones j&oacute;venes en 1997 haya sido igualmente elevada que la de las j&oacute;venes en 1970.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2c2.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, las transformaciones verdaderamente importantes del periodo provienen de la distribuci&oacute;n de las primeras uniones, seg&uacute;n tipo de uni&oacute;n. Los matrimonios legales se elevaron en conjunto, a 0.8 por ciento, pero los civiles y religiosos se redujeron 14.4 por ciento en total. Las disminuciones alcanzan a todos los grupos de edad, muy especialmente a los m&aacute;s j&oacute;venes: 59 y 37 por ciento, respectivamente, en los grupos 15&#45;19 y 20&#45;24 a&ntilde;os. Correlativamente se incrementaron las categor&iacute;as de matrimonio solamente civil &#151;de 14.8 por ciento a 24.3 por ciento&#151; y las uniones libres &#151;de 15.5 por ciento a 19.5 por ciento&#151;. La proporci&oacute;n actual de uniones libres en el grupo 15&#45;19 a&ntilde;os supera en m&aacute;s de 20 puntos porcentuales la de 1970. Esta misma proporci&oacute;n es de 12 puntos en el grupo 20&#45;24 a&ntilde;os (<a href="#c4">cuadro 4</a>) (Quilodr&aacute;n, 1996b). Entre los 25 y 40 a&ntilde;os su ritmo de incremento es muy reducido y luego disminuye por debajo de los valores de 1970. El matrimonio solamente religioso se redujo por parejo en todas las edades (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2c4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, si analizamos las <a href="#g3">gr&aacute;ficas 3</a>, <a href="#g4">4</a>, <a href="#g5">5</a> y <a href="#g6">6</a> vemos c&oacute;mo han declinado y hecho m&aacute;s tard&iacute;os los matrimonios civiles y religiosos, al tiempo que el otro componente de la nupcialidad legal, el matrimonio solamente civil, se ha incrementado en todas las edades por igual. Esta evoluci&oacute;n implica, como vemos en una de estas mismas gr&aacute;ficas, una disminuci&oacute;n de los matrimonios con sanci&oacute;n religiosa a menos de la mitad en el grupo 15&#45;19 a&ntilde;os y a 60 por ciento en el de 20&#45;24 a&ntilde;os. Estamos aludiendo aqu&iacute; a un hecho social importante. Por otra parte, los aumentos de las uniones libres no son menos importantes en t&eacute;rminos porcentuales, pero afectan, m&aacute;s que nada a la poblaci&oacute;n menor de 25 a&ntilde;os. Respecto a 1970, cuando una de cada cuatro uniones celebradas entre los 15 y 19 a&ntilde;os era uni&oacute;n libre, casi una de cada dos; en el grupo de 20&#45;24 a&ntilde;os la situaci&oacute;n ha pasado de 1 de cada casi 7 y a 1 de cada 5, respectivamente. Este cambio se ha producido en un contexto de baja de la nupcialidad joven. El descenso ha sido de 25 por ciento entre las mujeres unidas antes de los 20 a&ntilde;os y 18 por ciento, entre aqu&eacute;llas de 20 a 24 a&ntilde;os (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g3.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g4.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g5"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g5.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen podemos decir que el matrimonio civil ha capitalizado pr&aacute;cticamente el total de la p&eacute;rdida que ha sufrido el matrimonio civil y religioso, y que la uni&oacute;n libre supera, incluso, el incremento de los matrimonios s&oacute;lo civiles en el grupo 15&#45;19 a&ntilde;os. &iquest;C&oacute;mo explicar estos cambios? Las lecturas pueden ser variadas y de distinto nivel. Empezando por lo que primero nos cuestionamos los dem&oacute;grafos: la calidad de la informaci&oacute;n. Lo que puede estar sucediendo no es una simple mala declaraci&oacute;n del estado conyugal, sino una comprensi&oacute;n distinta de los significados de algunos de ellos. &iquest;Se entiende, acaso, como matrimonio religioso solamente al cat&oacute;lico? De ser as&iacute;, es posible que quienes pertenecen a otras religiones, por lo dem&aacute;s cada vez m&aacute;s numerosos, se declaren solamente en matrimonio civil y provoquen una sobrestimaci&oacute;n involuntaria de esta categor&iacute;a. Otra interpretaci&oacute;n podr&iacute;a ser que la "legalizaci&oacute;n religiosa" se postergue hasta poder celebrarla con todo el ritual habitual, lo cual resultar&iacute;a dif&iacute;cil de costear, sobre todo para las parejas que se forman en las edades mas j&oacute;venes. Tampoco se puede descartar que muchas mujeres solteras est&eacute;n contrayendo nupcias con hombres divorciados y que, por lo mismo, no puedan sacralizar sus matrimonios.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Sin embargo, lo m&aacute;s probable es que, sin descartar estas situaciones, se est&eacute; transitando hacia nuevas modalidades en cuanto a la formaci&oacute;n de las parejas conyugales que se alejan de las prescripciones de la iglesia cat&oacute;lica, cuyo modelo ha dominado en nuestras sociedades latinoamericanas desde los tiempos coloniales. La secularizaci&oacute;n del matrimonio no ser&iacute;a m&aacute;s que uno de los aspectos involucrados en la transformaci&oacute;n de los patrones de uniones.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Evoluci&oacute;n de la nupcialidad en el periodo 1970&#45;1997: calendario e intensidad por tipo de uni&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con los an&aacute;lisis que hemos efectuado hasta aqu&iacute;, todo indica que la nupcialidad cambi&oacute; entre 1970 y 1997. Esta constataci&oacute;n nos llev&oacute; a profundizar en su evoluci&oacute;n durante este periodo, calculando tasas de nupcialidad por edad y tipo de uni&oacute;n con base, exclusivamente, en la informaci&oacute;n de la Enadid 1997. La <a href="#g7">gr&aacute;fica 7</a> y el <a href="/img/revistas/pp/v6n25/a2c3.jpg" target="_blank">cuadro 3</a> contienen el calendario tanto de los matrimonios &#151;nupcialidad legal&#151; como de las uniones libres, al igual que el correspondiente al de la nupcialidad por ambos conceptos (nupcialidad general) antes de los 40 a&ntilde;os. Hemos detenido la observaci&oacute;n en esta edad para hacer comparables las tasas correspondientes a los tres periodos. De cualquier forma, a los 40 a&ntilde;os ya se han formado m&aacute;s de 80 por ciento de las primeras uniones.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g7"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tendencia que se observa es hacia una nupcialidad legal m&aacute;s tard&iacute;a, a la vez que menos intensa a medida que transcurre el tiempo. A fines de los a&ntilde;os setenta, de 100 parejas conyugales que se formaban antes de los cuarenta a&ntilde;os de la mujer, 67 lo hac&iacute;an a trav&eacute;s de un matrimonio civil; en el primer quinquenio de los a&ntilde;os ochenta esta cifra fue de 63, y entre 1992 y 1996, solamente 59. Sin embargo, este descenso de la nupcialidad legal no habr&iacute;a significado un reducci&oacute;n de la nupcialidad total; por el contrario, luego de pasar por un momento de contracci&oacute;n durante el periodo de 1982 a 1986, la proporci&oacute;n de las mujeres que se unen antes de cumplir 40 a&ntilde;os se elev&oacute; por encima de los niveles de fines de los a&ntilde;os setenta. Esto significa que el incremento de la uni&oacute;n libre habr&iacute;a no solamente compensado el descenso de los matrimonios, sino que estar&iacute;a provocando un leve repunte de la nupcialidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Observando el panorama por edad, resulta interesante contrastar que la uni&oacute;n libre se mantuvo en el grupo de edad de 15 a 19 a&ntilde;os en niveles muy similares hasta el periodo 1982&#45;1986, para duplicarse en los 10 a&ntilde;os siguientes. La progresi&oacute;n disminuye entre los 20 y los 30 a&ntilde;os de edad, pero entre los 30 y los 40 vuelve a incrementarse. En estas &uacute;ltimas edades, una de cada tres uniones que se celebran ser&iacute;a una uni&oacute;n libre. Los matrimonios, por el contrario, tienden a bajar antes de los 25 a&ntilde;os pero sobre todo antes de los 20, despu&eacute;s de los 25 a&ntilde;os, las tasas tienden a aumentar por encima, incluso, de las registradas en los periodos anteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no deja de ser preocupante que los valores de las tasas de nupcialidad civil de la Enadid presentan porcentajes 25 por ciento por debajo de aqu&eacute;llos que ofrecen las Estad&iacute;sticas Vitales. Esto significar&iacute;a que uno de cada cuatro matrimonios celebrados ante el registro civil, en el primer quinquenio de los a&ntilde;os noventa, habr&iacute;a sido un "rematrimonio" o matrimonio de orden dos o superior.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Proporci&oacute;n demasiado elevada si se le contrasta con los niveles de disoluci&oacute;n observados en esta misma encuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro rasgo de las uniones libres ya conocido, pero que esta encuesta confirma una vez m&aacute;s, es la edad m&aacute;s temprana a las primeras uniones libres en comparaci&oacute;n al primer matrimonio. Como podemos apreciar en el <a href="/img/revistas/pp/v6n25/a2c3.jpg" target="_blank">cuadro 3</a>, cuyo contenido hemos venido analizando, la edad promedio de este tipo de uniones se ha hecho m&aacute;s tard&iacute;a y con ello se ha acercado al promedio de edad al matrimonio. En el periodo 1977&#45;1981 la distancia era de dos a&ntilde;os y en el periodo 1992&#45;1996, s&oacute;lo de 0.9 a&ntilde;os, revelando con ello un ritmo de elevaci&oacute;n comparativamente mayor. As&iacute; tenemos que en los a&ntilde;os noventa el primer matrimonio estar&iacute;a celebr&aacute;ndose, de acuerdo a estos datos, a los 22.4 a&ntilde;os, en promedio, y la uni&oacute;n libre a los 21.5 a&ntilde;os, casi un a&ntilde;o antes.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La interrupci&oacute;n de las uniones por causas voluntarias</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El incremento de la intensidad de la interrupci&oacute;n de uniones por separaci&oacute;n o divorcio es otro de los fen&oacute;menos que caracterizar&iacute;a a la Segunda Revoluci&oacute;n Demogr&aacute;fica; por esta raz&oacute;n, queremos revisar r&aacute;pidamente su progresi&oacute;n. Para este efecto hemos elegido dos grupos de cohortes cuyas uniones &#151;matrimonios o uniones libres&#151; se formaron con casi 20 a&ntilde;os de distancia: uno entre 1970 y 1974 y otro, entre 1984 y 1989.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="#g8">gr&aacute;fica 8</a> (<a href="#c4">cuadro 4</a>) se puede ver la evoluci&oacute;n de las series de uniones subsistentes por duraci&oacute;n de uniones y apreciar como aqu&eacute;llas pertenecientes a la cohorte m&aacute;s joven se reducen en forma m&aacute;s r&aacute;pida. As&iacute; tenemos que transcurridos 10 a&ntilde;os de uni&oacute;n, en la cohorte 1984&#45;1989 la proporci&oacute;n de mujeres con su primera uni&oacute;n disuelta es 3.7 por ciento m&aacute;s elevada que en la cohorte m&aacute;s antigua. De cualquier forma, estamos hablando de niveles de subsistencia elevados: 974 y 937 por mil, respectivamente. Ahora, de mantener su tendencia la cohorte 1985&#45;1989 tendr&iacute;amos que la brecha se ampliar&iacute;a cada vez m&aacute;s y que posiblemente para la duraci&oacute;n de 15 a&ntilde;os en vez de algo m&aacute;s de 94 por ciento de uniones subsistentes habr&iacute;an solamente 88 por ciento. O sea, que de cumplirse lo anterior, en ese momento se habr&iacute;an separado o divorciado una de cada ocho mujeres casadas o unidas en el segundo quinquenio de los a&ntilde;os ochenta. A&uacute;n con esta velocidad de crecimiento, los niveles de disoluci&oacute;n de uniones en M&eacute;xico son comparativamente bajos (Su&aacute;rez, 2000).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g8"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2g8.jpg"></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas otras caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el prop&oacute;sito de ahondar en el perfil de las mujeres j&oacute;venes que est&aacute;n involucradas en las transformaciones que acabamos de se&ntilde;alar hemos construido el <a href="#c5">cuadro 5</a>. En &eacute;l se revisa la mayor o menor presencia de uno u otro tipo de uni&oacute;n, entre los j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os, seg&uacute;n el lugar de residencia de que se trate, el nivel de escolaridad alcanzado y la religi&oacute;n declarada. Lo primero que constatamos en este cuadro es que las proporciones de poblaci&oacute;n de los grupos de edades 15&#45;19 y 20&#45;24 a&ntilde;os son muy similares como consecuencia del arribo, a dichas edades, de las primeras generaciones cuyas madres comenzaron a utilizar, en forma masiva, los anticonceptivos. Se trata de mujeres que nacieron, pr&aacute;cticamente todas, a partir de la creaci&oacute;n del Programa Nacional de Planificaci&oacute;n, en 1974. Otro aspecto interesante es la disminuci&oacute;n de la proporci&oacute;n de mujeres unidas antes de los 20 a&ntilde;os en el &uacute;ltimo cuarto de siglo: 24 por ciento menos que en 1970 en el grupo de edades 15&#45;19 a&ntilde;os y 18 por ciento menos en el grupo 20&#45;24 a&ntilde;os (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a2c5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al distinguir el tipo de uni&oacute;n en que se encuentra la mujer al momento de la entrevista seg&uacute;n el lugar en que reside vemos que la uni&oacute;n libre es abundante sobre todo entre las j&oacute;venes rurales. Entre ellas &#151;grupo 15&#45;19 a&ntilde;os de edad&#151; la proporci&oacute;n de uniones libres triplica la de matrimonios civiles y religiosos y es 42 por ciento m&aacute;s que la de casadas s&oacute;lo por lo civil. A nivel urbano la uni&oacute;n libre guarda la misma relaci&oacute;n respecto al matrimonio civil y religioso (2.4 veces), aunque la relaci&oacute;n uni&oacute;n libre/matrimonios legales, que era algo superior a 1 a nivel rural, se revierte a nivel urbano; la uni&oacute;n libre se ubica por debajo de la nupcialidad legal (0.82 por ciento). Una situaci&oacute;n similar a esta &uacute;ltima se presenta cuando consideramos las generaciones inmediatamente superiores. As&iacute; tenemos que en el grupo de mujeres de 20 a 24 a&ntilde;os domina el matrimonio legal, especialmente a nivel urbano. Esto significar&iacute;a, que salvo cambios extraordinarios en un lapso de 5 a&ntilde;os, quienes ingresan en una uni&oacute;n conyugal a edades mas tard&iacute;as lo hacen preferentemente en matrimonio legal. Esto no descarta, de cualquier manera, la posibilidad de haber legalizado una uni&oacute;n libre iniciada tempranamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, en lo que respecta a la distribuci&oacute;n seg&uacute;n tipo de uni&oacute;n y nivel de escolaridad nos encontramos con la misma relaci&oacute;n constatada en el pasado; es decir, una mayor escolaridad entre las mujeres en uniones legales, sobre aqu&eacute;llas casadas por lo civil y lo religioso. Pero lo m&aacute;s notorio e importante que aportan estos datos es la escasa escolaridad que acumulan las mujeres que se unen muy j&oacute;venes. As&iacute; tenemos que de 100 mujeres que se unieron antes de los 20 a&ntilde;os de edad, cuando mucho 6 por ciento curs&oacute; secundaria, vale decir, una proporci&oacute;n extremadamente baja comparada a aqu&eacute;lla del conjunto del grupo de edad, 42 por ciento. Si comparamos el bagaje escolar entre tipos de uniones tenemos que a los 25 a&ntilde;os 31.5 por ciento de las mujeres que se casaron por lo civil y religioso, antes de esta edad, lograron una escolaridad de secundaria o m&aacute;s mientras que quienes lo hicieron en uni&oacute;n libre no llegaron a 20 por ciento. Las mujeres que se casaron solamente por lo civil se ubican en una situaci&oacute;n intermedia con 24.6 por ciento. Esto significa que quienes forman una uni&oacute;n conyugal entre los 20 y 24 a&ntilde;os &#151;alrededor de 30 por ciento de la mujeres&#151; poseen una escolaridad media m&aacute;s alta que quienes se casan m&aacute;s temprano.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Se trata indudablemente de mujeres que tuvieron m&aacute;s tiempo de asistir a la escuela antes de casarse; lo que est&aacute; menos claro es si se unieron conyugalmente m&aacute;s tarde porque decidieron proseguir sus estudios o bien, porque no quisieron continuar estudiando se casaron. Hasta la fecha, no se ha dilucidado de manera fehaciente el sentido de esta relaci&oacute;n. Sin embargo, lo que nos dicen los datos aqu&iacute; analizados es que el grupo de mujeres que se casan antes de los 20 a&ntilde;os se ha reducido a trav&eacute;s del tiempo y que quienes lo hacen resultan ser un grupo selecto en cuanto a su escolaridad, que es mucho m&aacute;s baja que la del conjunto de sus cong&eacute;neres, y al tipo de uni&oacute;n que contraen, la mitad de las veces una uni&oacute;n libre. Podr&iacute;amos considerar tambi&eacute;n al matrimonio solamente civil como una forma socialmente precaria de unirse conyugalmente, de manera especial, en estas edades. En efecto, mientras no se celebra el matrimonio religioso no hay un reconocimiento social pleno del v&iacute;nculo matrimonial, sobre todo en los sectores rurales de la poblaci&oacute;n (Quilodr&aacute;n,1998a y D'Aubeterre, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La menor escolaridad de quienes se unen en forma temprana es m&aacute;s evidente todav&iacute;a cuando comparamos las proporciones de mujeres unidas con cierto grado de escolaridad con la proporci&oacute;n del conjunto del grupo de edad. Mientras dos tercios de las mujeres menores de 25 a&ntilde;os cursaron al menos la secundaria, cuando mucho una de cada tres lo hizo, y eso s&iacute;, se cas&oacute; por lo civil y por la iglesia. Esta proporci&oacute;n desciende a una de cada cuatro mujeres el caso de las uniones libres. Las diferencias entre tipos de uniones son m&aacute;s acentuadas cuanto mayor es el grado de escolaridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera y &uacute;ltima caracter&iacute;stica que hemos considerado es la religi&oacute;n declarada. El prop&oacute;sito es comparar las proporciones de mujeres pertenecientes a un cierto grupo de edad y credo religioso entre tipos de uniones. En este sentido, los datos del <a href="#c5">cuadro 5</a> ponen, antes que nada en evidencia el predominio de la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Del total de mujeres entrevistadas en la encuesta, 89.4 por ciento se declaran cat&oacute;licas y una proporci&oacute;n muy semejante sigue manifestando la misma preferencia religiosa en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes (90 y 89 por ciento en los grupos de edades 15 a 19 y 20 a 24 a&ntilde;os, respectivamente). Una situaci&oacute;n similar ocurre tanto con las mujeres de religi&oacute;n protestante como con aqu&eacute;llas que declaran no tener ninguna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comparaci&oacute;n entre tipos de uniones nos indica que la propensi&oacute;n a unirse temprano y en uni&oacute;n libre es mayor entre aqu&eacute;llas mujeres que se declaran sin ninguna religi&oacute;n. Lo que no sabemos discriminar con estos datos es si hay m&aacute;s mujeres en uniones libres sin religi&oacute;n o si es el hecho de estar en uniones libres o sea, en una uni&oacute;n no sacramentada, el motivo por el cual manifiestan no tener una religi&oacute;n. De cualquier forma, la proporci&oacute;n de mujeres en estas circunstancias es muy escasa; en cambio, el estar en uni&oacute;n libre y ser cat&oacute;lica, que es la situaci&oacute;n m&aacute;s frecuente entre quienes se unen antes de los 20 a&ntilde;os, no parece ser una situaci&oacute;n irreconciliable. La raz&oacute;n de esto es probablemente la expectativa de una legalizaci&oacute;n de tipo religioso a la cual se somete tradicionalmente alrededor de la mitad de las parejas que inician su vida conyugal a trav&eacute;s de una uni&oacute;n libre. Otro aspecto interesante de anotar es la proporci&oacute;n m&aacute;s elevada de matrimonios solamente civiles que se da entre los protestantes y entre los de ninguna religi&oacute;n; el doble que entre los cat&oacute;licos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cualquier manera, el peso del grupo que se declara como cat&oacute;lico es tan grande que su comportamiento modela finalmente la distribuci&oacute;n por tipo de uni&oacute;n que impera en el pa&iacute;s: uniones libres abundantes entre quienes se unen antes de los 20 a&ntilde;os &#151;m&aacute;s o menos un 15 por ciento de las mujeres&#151; y matrimonios civiles y religiosos cada vez m&aacute;s frecuentes entre quienes lo hacen despu&eacute;s de esta edad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los argumentos acumulados en este trabajo apoyar&iacute;an la aparici&oacute;n de ciertos s&iacute;ntomas de lo que autores como Van der Kaa y Laesthague se&ntilde;alan como caracter&iacute;sticos del proceso que ellos mismos denominan Segunda Transici&oacute;n Demogr&aacute;fica, entre ellos el incremento de las edades al momento del matrimonio, aumento de las proporciones de uniones libres dentro del conjunto de poblaci&oacute;n unida y las interrupciones de uniones cada vez m&aacute;s frecuentes. Pero estas evoluciones no son suficientes para afirmar que estamos adentrados en esta segunda transici&oacute;n o simplemente, en la segunda etapa de la transici&oacute;n. En primer lugar, porque al menos en M&eacute;xico la edad promedio a la primera uni&oacute;n si bien se ha elevado entre las mujeres, se mantiene todav&iacute;a por debajo de la de los pa&iacute;ses desarrollados, lo mismo que los niveles de interrupci&oacute;n por causas voluntarias (divorcio y separaci&oacute;n). En cuanto a la desinstitucionalizaci&oacute;n del matrimonio, que es el rasgo m&aacute;s distintivo de esta segunda transici&oacute;n, no se puede obviar el hecho de que la uni&oacute;n libre es un tipo de uni&oacute;n secular en nuestras sociedades y que ha marcado la diferencia entre el modelo de nupcialidad latinoamericano y los imperantes en el resto del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos que acabamos de analizar nos muestran que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha dado conjuntamente una disminuci&oacute;n de la nupcialidad joven y un incremento de las uniones libres en estas mismas edades. Todav&iacute;a no sabemos si se trata de un fen&oacute;meno coyuntural o bien, si las generaciones futuras repetir&aacute;n este comportamiento. De cualquier forma lo relevante es saber si estamos en presencia del mismo tipo de uni&oacute;n libre tradicional, cuyas caracter&iacute;sticas nos hablan de una poblaci&oacute;n pobre, rural y poco escolarizada o si, por el contrario, se est&aacute; produciendo una transformaci&oacute;n en la cual la uni&oacute;n libre se est&aacute; convirtiendo en una categor&iacute;a semejante al matrimonio civil y religioso. En los pa&iacute;ses desarrollados la poblaci&oacute;n involucrada en este tipo de uniones es altamente escolarizada y urbana. Inicialmente, es decir hacia los a&ntilde;os sesenta y setenta, cuando aparece la cohabitaci&oacute;n juvenil, su existencia no implicaba la formaci&oacute;n de una familia; el tener hijos en esta situaci&oacute;n es un fen&oacute;meno nuevo y transforma su naturaleza. De una relaci&oacute;n limitada a la pareja de convivientes, la uni&oacute;n libre se ha convertido en un verdadero sustituto del matrimonio al apropiarse de una de sus funciones sustanciales, la reproducci&oacute;n. De aqu&iacute; que se le considere la nueva forma de organizar la vida familiar. En nuestras sociedades latinoamericanas la uni&oacute;n libre ha constituido desde siempre una forma alternativa de vivir en familia y es muy probable que continu&eacute; si&eacute;ndolo aunque sus caracter&iacute;sticas cambien. De aqu&iacute; que el seguimiento de las posibles transformaciones en este &aacute;mbito, vale decir, que el de la formaci&oacute;n de parejas constituya uno de los retos a corto y mediano plazos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BOZ&Oacute;N, M. y Q. Kontula, 1997, "Initiation sexuelle et genre", en <i>Population,</i> v&oacute;l. 52, n&uacute;m. 6, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617749&pid=S1405-7425200000030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONSEJO NACIONAL de POBLACI&Oacute;N, 1999, <i>La situaci&oacute;n demogr&aacute;fica de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617751&pid=S1405-7425200000030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D'AUBETERRE, M.E., 2000, "Uniones conyugales inconvenientes es una comunidad de transmigrantes originarios del estado de Puebla", presentado en el Taller Internacional, <i>Din&aacute;mica de la Poblaci&oacute;n Ind&iacute;gena en M&eacute;xico: problem&aacute;ticas contempor&aacute;neas,</i> Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, CIESAS, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617753&pid=S1405-7425200000030000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&Oacute;MEZ de Le&oacute;n, J., 1999, "Los cambios en la nupcialidad y la formaci&oacute;n de familias: algunos factores explicativos", <i>Cien a&ntilde;os de cambio demogr&aacute;fico en M&eacute;xico,</i> mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617755&pid=S1405-7425200000030000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">JUAREZ F. y Quilodr&aacute;n J., 1990, "Mujeres pioneras del cambio reproductivo en M&eacute;xico", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> v&oacute;l. LII, n&uacute;m. 1, IISUMAN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617757&pid=S1405-7425200000030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LESTHAEGHE, R. y Van de Kaa, D., 1986, "Twee demografische transities", in Lesthaeghe, R. y Van de Kaa, D. (eds.), <i>Groei of krimp? Boekuitgave mens en haatschappij,</i> Deventer, Van Loghum Slaterus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617759&pid=S1405-7425200000030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LESTHAEGHE, R. y G. Moors, 1994, "Expliquer la diversit&eacute; des formes familiales et domestiques", in <i>Population,</i> v&oacute;l. 49, n&uacute;m. 6, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617761&pid=S1405-7425200000030000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LESTHAEGHE, R., 1995, "La deuxi&egrave;me transition d&eacute;mographique dans les pays occidentaux: une interpr&eacute;tation", <i>Centrum voor sociologie. Vub, Bruxelles, Belgique, Transitions d&eacute;mographiques etsoci&eacute;t&eacute;s. Chaire Quetelet 1992,</i> Institut de D&eacute;mographie, Universit&eacute; Catholique de Louvain&#45;la&#45;Neuve, Acad&eacute;mia/L'Harmattan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617763&pid=S1405-7425200000030000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LESTHAEGHE, R., 1998, "On theory development and applications to the study of family formation", <i>Population and development review,</i> v&oacute;l. 24, num. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617765&pid=S1405-7425200000030000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">QUILODRAN, J., 1995, "La reuni&oacute;n de El Cairo: grandes temas discutidos", en Revista <i>Demos,</i> n&uacute;m. 8, SOMEDE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617767&pid=S1405-7425200000030000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">QUILODRAN, J., 1998<sup>a</sup>, <i>Le mariage au Mexique: &eacute;volution nationale et typologie r&eacute;gionale,</i> Academia&#45;Bruylant, Louvain&#45;la&#45;Neuve, Belgique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617769&pid=S1405-7425200000030000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">QUILODRAN, J., 1998<sup>b</sup>, "Un siglo de matrimonio en M&eacute;xico", <i>Cien a&ntilde;os de cambio en M&eacute;xico,</i> mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617771&pid=S1405-7425200000030000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">QUILODRAN, J., 1999<sup>a</sup>, "L'union libre en Amerique latine: aspects r&eacute;cents d'un ph&eacute;nom&egrave;ne seculaire", <i>Cahiers Quebecquois de D&eacute;mographie.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">QUILODRAN, J., 1999<sup>b</sup>, "&iquest;Han cambiado los j&oacute;venes? Una mirada desde la demograf&iacute;a", Instituto Mexicano de la Juventud, en prensa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617774&pid=S1405-7425200000030000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SUAREZ, L., 2000, <i>El divorcio en M&eacute;xico, 1926&#45;1935: Una visi&oacute;n demogr&aacute;fica,</i> tesis de Maestr&iacute;a en Demograf&iacute;a, El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617776&pid=S1405-7425200000030000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">VAN De Kaa, D., 1987, "Europe's second demographic trasition", <i>Population bulletin,</i> v&oacute;l. 42, n&uacute;m. 1, Population Reference Bureau, N.Y.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5617778&pid=S1405-7425200000030000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Este trabajo forma parte del proyecto <i>Las parejas conyugales j&oacute;venes,</i> financiado por Conacyt. Agradezco la colaboraci&oacute;n de la Mtra. Viridiana Sosa, miembro del equipo del proyecto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Al no disponer de informaci&oacute;n sobre los hombres a este respecto ni en las encuestas ni en las estad&iacute;sticas vitales no podemos avanzar en esta hip&oacute;tesis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Las tasas de nupcialidad legal para el periodo 1990&#45;1994 figuran en Quilodr&aacute;n (1998b).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> 16.1 por ciento de las mujeres de 15&#45;19 a&ntilde;os y 50.5 por ciento de las de 20&#45;24 a&ntilde;os se encontraban unidas al momento de levantar la encuesta.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Julieta Quilodr&aacute;n. </b></font><font face="verdana" size="2">Diplomada en Demograf&iacute;a por la Universidad de Par&iacute;s IDUP y Doctora en Demograf&iacute;a por la Universidad de Lovaina, B&eacute;lgica. Se ha especializado en los temas de nupcialidad y fecundidad de la poblaci&oacute;n de M&eacute;xico, y ha publicado cuatro libros, entre los que destacan <i>Nuevas pautas reproductivas en M&eacute;xico</i> (1995), en colaboraci&oacute;n con Zavala de Cos&iacute;o, y <i>Le mariage au Mexique: &eacute;volution nationale et typologie r&eacute;gionale</i> (1998), y 60 art&iacute;culos relacionados con nupcialidad y fecundidad. Desde hace casi 30 a&ntilde;os es profesora&#45;investigadora del Centro de Estudios Demogr&aacute;ficos y Urbanos de El Colegio de M&eacute;xico. Ha sido responsable, adem&aacute;s, en varias ocasiones, de la Coordinaci&oacute;n de los Programas de Maestr&iacute;a en Demograf&iacute;a y de Doctorado en Poblaci&oacute;n de la misma instituci&oacute;n. Desde 1985 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.</font> <font face="verdana" size="2">Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jquilo@colmex.mx">jquilo@colmex.mx</a>.</font></p>      ]]></body><back>
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