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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n ambiental, la migraci&oacute;n internacional y las pol&iacute;ticas sociales conforman hoy temas de actualidad que demandan espacios de discusi&oacute;n en los &aacute;mbitos acad&eacute;micos, pol&iacute;ticos y gubernamentales. La globalizaci&oacute;n ha propiciado cambios diversos en la sociedad y en su entorno; aunque no todos igualmente complejos &#151; y algunos m&aacute;s restringidos y locales que otros&#151;, los desarrollos recientes ponen en duda los supuestos legitimadores del discurso neoliberal y abren perspectivas para una nueva racionalidad social. En cuanto a los desequilibrios ecol&oacute;gicos, el discurso de la globalizaci&oacute;n ignora la contradicci&oacute;n inherente entre la problem&aacute;tica ambiental y los procesos de acumulaci&oacute;n de capital, y promueve la idea de la posible sustentabilidad del desarrollo econ&oacute;mico, relegando el papel de las pol&iacute;ticas sociales a acciones privadas en la l&oacute;gica de competencia de la econom&iacute;a de mercado. En general, el neoliberalismo, al desde&ntilde;ar el papel del Estado como ente relativamente aut&oacute;nomo y actor beligerante en las pol&iacute;ticas sociales, reduce la soluci&oacute;n de los "males sociales" a factores de desequilibrio y crecimiento econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las preocupaciones que vinculan la econom&iacute;a, la poblaci&oacute;n y el medio ambiente no son recientes, pero si han cobrado importancia. La relaci&oacute;n econom&iacute;a&#45;naturaleza ya aparec&iacute;a en las reflexiones cl&aacute;sicas de la antig&uuml;edad y, posteriormente, entre los economistas del siglo XVIII. No obstante, es quiz&aacute; hasta comienzos del presente siglo y con mayor precisi&oacute;n a partir de las d&eacute;cadas de los setenta y ochenta, que las preocupaciones de los economistas, soci&oacute;logos y dem&oacute;grafos incorporan a la reflexi&oacute;n una perspectiva sistem&aacute;tica de la cuesti&oacute;n ambiental, metodol&oacute;gica y conceptualmente coherente. No obstante, la complejidad de los problemas parece no ofrecer salidas viables a la crisis ambiental actual, en el marco de los enfoques dominantes, incluyendo el discurso de la sustentabilidad, toda vez que los problemas ecol&oacute;gicos, como otros de &iacute;ndole social, requieren de acciones a largo plazo financieramente costosas y escasamente redituables, incompatibles con los intereses y las posibilidades reales sustentadas por el paradigma de la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los v&iacute;nculos entre ambiente, poblaci&oacute;n y situaci&oacute;n social son m&aacute;s o menos claros. Incluso se habla de <i>capital ecol&oacute;gico</i> para referirse al acervo de elementos naturales que son indispensables para el desarrollo social y econ&oacute;mico, y determinantes de la calidad de vida de la poblaci&oacute;n. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha puesto en evidencia que los problemas ambientales de los pa&iacute;ses pobres son cada vez m&aacute;s cr&iacute;ticos, diversificados e, inclusive, peores a los de sociedades avanzadas. La tecnolog&iacute;a aplicada en los sistemas productivos agr&iacute;colas, incluyendo las actividades de subsistencia en los pa&iacute;ses pobres, han mostrado no ser siempre los m&aacute;s benignos, y m&aacute;s a&uacute;n, la industrializaci&oacute;n y tambi&eacute;n la comercializaci&oacute;n, al privilegiar la maximizaci&oacute;n de capitales y beneficios privados, han promovido la explotaci&oacute;n de los recursos naturales en flagrante descuido y degradaci&oacute;n de la econom&iacute;a ambiental. En otro nivel, la propia globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, al profundizar los procesos de competencia, desconcentraci&oacute;n y reorganizaci&oacute;n productiva, ha conllevado a la degradaci&oacute;n del ambiente, reduciendo la distancia y singularidad entre los pa&iacute;ses, lo cual marca nuevos retos y exigencias de cooperaci&oacute;n internacional efectiva y el desarrollo de consensos institucionales, formales e informales entre los pa&iacute;ses, a fin de enfrentar los problemas comunes que ha ido promoviendo la propia mundializaci&oacute;n econ&oacute;mica. El intercambio de experiencias, informaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a es indispensable junto con la implantaci&oacute;n de legislaciones y acuerdos multilaterales. El nuevo contexto hace necesario desarrollar una perspectiva econ&oacute;mica de acuerdos ambientales internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas formas de inversi&oacute;n, y con ellas la reubicaci&oacute;n industrial, son aspectos centrales del proceso emergente de reestructuraci&oacute;n capitalista, apoyada escencialmente en la l&oacute;gica de liberaci&oacute;n y de regulaci&oacute;n de los mercados, que ha conformando una red ampliada de producci&oacute;n y explotaci&oacute;n del trabajo. La reubicaci&oacute;n o descentralizaci&oacute;n productiva, con todas sus implicaciones, incluyendo las de degradaci&oacute;n de los recursos naturales, es parte del nuevo proceso de reestructuraci&oacute;n econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n ha implicado transformaciones econ&oacute;micas conducentes a la destrucci&oacute;n y contaminaci&oacute;n del medio ambiente a niveles regionales y mundiales. La inversi&oacute;n en los pa&iacute;ses pobres ha sido poco controlada y degradante del medio natural. En este sentido, en gran parte, las econom&iacute;as centrales son responsables de muchos problemas, toda vez que han puesto m&aacute;s empe&ntilde;o en la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a en t&eacute;rminos de la expansi&oacute;n de los mercados y la adopci&oacute;n de mecanismos de competencia comercial, que en el desarrollo de mecanismos viables y efectivos de sustentabilidad global. El nuevo contexto de interacci&oacute;n e intercambios m&uacute;ltiples exige mayores niveles de cooperaci&oacute;n y el desarrollo de v&iacute;as institucionales efectivas para enfrentar los problemas ambientales globales. En ese sentido, la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992, represent&oacute; un paso. No obstante, es necesario fomentar el intercambio de informaci&oacute;n, tecnolog&iacute;a y experiencias particulares en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y acciones ante los nuevos retos. Es necesario la gesti&oacute;n de espacios que compatibilicen las estrategias de crecimiento econ&oacute;mico y competencia internacional con mecanismos viables de preservaci&oacute;n del medio natural y la calidad de vida de la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este &uacute;ltimo sentido, los art&iacute;culos que conforman la tem&aacute;tica central de este n&uacute;mero de<b> <img src="/img/revistas/pp/v6n24/a1i1.jpg"></b>resultan ricos y ampliamente relevantes por sus contenidos y reflexiones sobre la problem&aacute;tica ambiental planteada desde distintas perspectivas. El trabajo de O'Connor, destacado economista de la Universidad de California, actualmente vinculado a la revista <i>Capitalism, Nature &amp; Socialism,</i> aporta importantes elementos de alcance te&oacute;rico para el an&aacute;lisis de la sustentabilidad econ&oacute;mica en el marco de las contradicciones del capitalismo contempor&aacute;neo. En igual sentido, el art&iacute;culo de Castro, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos "Justo Arosamena", esboza desde una perspectiva de historia social&#45;natural un rasgo general y com&uacute;n de la problem&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina, considerada a partir del paralelismo que existe entre el empobrecimiento de la poblaci&oacute;n y la crisis ambiental asociada a los procesos y/o formas de desarrollo. El art&iacute;culo de Sutter, profesor&#45;investigador de la Universidad de Georgia, tambi&eacute;n desde un enfoque de historia ambiental, apoyado en fuentes de comienzos del siglo XX y posteriores, analiza las formas en que Estados Unidos conceptualiz&oacute; los tr&oacute;picos y la manera en que orient&oacute; las pol&iacute;ticas de salubridad durante la construcci&oacute;n del Canal de Panam&aacute;. El autor muestra que los problemas de enfermedad en el pa&iacute;s, especialmente de malaria y fiebre amarilla, m&aacute;s que por mera contrariedad del tr&oacute;pico, resultaron de la compleja interacci&oacute;n ambiente/sociedad durante la &eacute;poca. El &uacute;ltimo de los art&iacute;culos de esta secci&oacute;n, de Mart&iacute;nez Guzm&aacute;n, investigadora Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a, resulta metodol&oacute;gicamente relevante por la descripci&oacute;n y aplicaci&oacute;n que hace de los sistemas de informaci&oacute;n ecol&oacute;gica existentes en M&eacute;xico, a la vez que destaca los desaf&iacute;os en la construcci&oacute;n de indicadores asociados a la problem&aacute;tica de sustentabilidad del desarrollo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n incluye dos art&iacute;culos relativos a la migraci&oacute;n internacional en Centroam&eacute;rica y el Caribe, considerando ambos las dimensiones pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de la problem&aacute;tica. El primero, de Barrag&aacute;n, acad&eacute;mica de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, sin desechar los factores de desequilibrios y/o disparidades econ&oacute;micas entre pa&iacute;ses y regiones, enfatiza los procesos de violencia social que motivan y eventualmente determinan los desplazamientos poblacionales en el Caribe. En el mismo sentido, el trabajo de Castillo, investigador del Centro de Estudios Demogr&aacute;ficos y de Desarrollo Urbano de El Colegio de M&eacute;xico, otorga especial importancia a las pol&iacute;ticas sobre migraci&oacute;n en Centroam&eacute;rica e igualmente describe la evoluci&oacute;n y las tendencias subyacentes en el patr&oacute;n migratorio a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, caracterizadas por los flujos y el movimiento de trabajadores de la subregi&oacute;n, especialmente hacia los pa&iacute;ses del norte. En este sentido, hace coincidir la migraci&oacute;n reciente con las mismas transformaciones del capital que en los pa&iacute;ses centrales han permitido la descentralizaci&oacute;n de los procesos industriales, llevando a las periferias las etapas intensivas en mano de obra. La migraci&oacute;n hacia Estados Unidos responde a las condiciones e interrelaciones econ&oacute;micas entre los pa&iacute;ses, ante las limitaciones de empleo, y los escasos y bajos ingresos, operando, por una parte, como una forma alternativa y complementaria de sobrevivencia, y por otra, respondiendo a la demanda asequible de trabajadores y de bajos costos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera y &uacute;ltima secci&oacute;n incluye los art&iacute;culos de Salinas Figueredo, de la Universidad Iberoamericana, y de Ganuza, Le&oacute;n y Sauma, los dos primeros consultores del Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo y de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, respectivamente, presentan en niveles complementarios el perfil, limitaciones y alcances reales de la pol&iacute;tica social en Am&eacute;rica Latina. El primero opera conceptualmente sobre los aspectos m&aacute;s amplios que conlleva articular la cuesti&oacute;n social con la pol&iacute;tica general de desarrollo y los proyectos de democracia en la regi&oacute;n. El otro describe y analiza el gasto p&uacute;blico en servicios sociales b&aacute;sicos, considerando el enfoque del desarrollo sostenible para un amplio grupo de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, bajo la perspectiva planteada en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, celebrada en Copenhague, en 1995, en tanto que es posible y prioritaria la instrumentaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de cobertura universal de la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>D&iacute;dimo Castillo F.</b>    <br> 	Director</font></p>      ]]></body>
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