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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Miradas retrospectivas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una mirada a los caminos de ayer y hoy</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Weiss</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Director de la Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa de enero 2002 a septiembre 2004. Investigador 	  del Departamento de de Investigaciones Educativas del Centro de Investigaciones y de Estudios 	  Avanzados. M&eacute;xico.</i> CE: <a href="mailto:eweiss@cinvestav.mx">eweiss@cinvestav.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El nacimiento de la RMIE</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa</i> es, sin duda, mi hija acad&eacute;mica favorita. No soy su &uacute;nico padre pero s&iacute; corresponsable de su nacimiento. Un gran grupo de investigadores educativos elaboramos, de 1991 a 1993, los estados de conocimiento sobre treinta temas y realizamos su presentaci&oacute;n en los siete foros del II Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa durante 1993. Con base en esta colaboraci&oacute;n nos animamos a fundar en el mismo a&ntilde;o el Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (COMIE) como sociedad acad&eacute;mica de los investigadores y, en 1995, organizamos el III Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa que dio la pauta para los futuros congresos bianuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un grupo de investigadores &#45;recuerdo destacadamente a Teresa Bracho, Patricia Ducoing, Luz Elena Galv&aacute;n, Lorenza Villa Lever y a Mario Rueda&#45; pens&aacute;bamos que una sociedad acad&eacute;mica requiere, adem&aacute;s de elaborar cada diez a&ntilde;os estados de conocimiento y de realizar bianualmente un congreso, una tercera tarea sustantiva: garantizar la publicaci&oacute;n continua de resultados de investigaci&oacute;n a trav&eacute;s de una revista. Otra raz&oacute;n en este sentido era que est&aacute;bamos insatisfechos con las revistas existentes que, en general, mezclaban ensayos, propuestas educativas e investigaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hab&iacute;a, en aquel entonces, dos publicaciones peri&oacute;dicas de prestigio, la <i>Revista Latinoamericana de Estudios Educativos</i> y <i>Perfiles Educativos,</i> la primera editada por el Centro de Estudios Educativos enfocada en temas de pol&iacute;tica educativa y de investigaci&oacute;n&#45;acci&oacute;n con grupos marginados, la segunda por el Centro de Estudios sobre la Universidad de la UNAM, centrada en temas de pedagog&iacute;a. Entre ambas no alcanzaban a cubrir el amplio espectro tem&aacute;tico de las investigaciones que hab&iacute;amos encontrado en los estados de conocimiento y en el Congreso; adem&aacute;s, las dos eran editadas por una sola instituci&oacute;n y en ambas predominaban &#45;en aquel entonces&#45; art&iacute;culos de sus investigadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay dos conceptos clave en el nacimiento de la <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa:</i> lo "interinstitucional", por la composici&oacute;n del Comit&eacute; y del Consejo editoriales y la "pluralidad", por la "convergencia de investigaciones sobre distintos campos disciplinarios, niveles y modalidades educativas" y de diversas tradiciones investigativas (como se&ntilde;ala su pol&iacute;tica editorial). Como primer presidente electo (de 1993 a 1995) del COMIE, me toc&oacute; convencer a los comit&eacute;s Directivo y Consultivo, de la importancia de publicar una revista y de garantizar los fondos para, cuando menos, dos n&uacute;meros. No era f&aacute;cil, en el Comit&eacute; Consultivo estaban los directores de otras revistas que argumentaban &#45;con toda raz&oacute;n como despu&eacute;s descubrimos&#45; que hab&iacute;a muy pocas propuestas de art&iacute;culos de investigaci&oacute;n a publicar y, como alternativa, ofrec&iacute;an ampliar los comit&eacute;s editoriales de sus revistas. Nosotros &eacute;ramos optimistas, hab&iacute;amos recibido una gran cantidad de ponencias en el m Congreso &#151;algunas muy buenas&#151; y decidimos armar los dos primeros n&uacute;meros a partir de invitaciones a ponentes (seleccionados por los coordinadores de &aacute;rea del Congreso) a formular sus ponencias como art&iacute;culos y someterlos al arbitraje de la <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mario Rueda fue elegido primer editor de la Revista y con &eacute;l a la cabeza definimos en el Comit&eacute; Editorial sus caracter&iacute;sticas acad&eacute;micas, en especial los criterios de arbitraje que, a grandes l&iacute;neas, siguen vigentes; con apoyo de Elsa Naccarella, la secretaria t&eacute;cnica de la Revista desde su inicio, Mario decidi&oacute; la mec&aacute;nica del proceso de arbitraje y el dise&ntilde;o gr&aacute;fico. En cuanto a los criterios sobre el tipo de trabajos que se aceptar&iacute;an, era claro que busc&aacute;bamos superar el ensayismo de poca calidad y la presentaci&oacute;n de propuestas educativas sin pruebas ni fundamentos e impulsar, prioritariamente, trabajos de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica. Pero, por otro lado, la gran mayor&iacute;a del Comit&eacute; y del Consejo editoriales sab&iacute;a que el ensayo de reflexi&oacute;n y de propuestas conceptuales basadas en la experiencia (pr&aacute;ctica y/o de investigaci&oacute;n) es una pieza fundamental en el desarrollo de las humanidades y las ciencias sociales, y que la educaci&oacute;n no es s&oacute;lo un campo de investigaci&oacute;n sino tambi&eacute;n de desarrollo educativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los n&uacute;meros semitem&aacute;ticos</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1996 sal&iacute; por tres a&ntilde;os a realizar un trabajo de desarrollo educativo en Guatemala y s&oacute;lo pude seguir a la Revista de lejos. A mi regreso en el a&ntilde;o 2000, Lorenza Villa Lever, la segunda editora, me involucr&oacute; de nuevo. Como miembros del Consejo Editorial, nos solicit&oacute; a Felipe Mart&iacute;nez Rizo y a m&iacute; una evaluaci&oacute;n de la Revista; ambos trabajos se publicaron en el n&uacute;mero 9 de 2000. En mi an&aacute;lisis, bajo el t&iacute;tulo "Se cumplieron los objetivos, pero hace falta una nueva era", se&ntilde;alaba:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una debilidad central de la RMIE &#91;...&#93; surge en comentarios informales de los editores y colegas; la revista no es considerada como un &oacute;rgano privilegiado para publicar los productos cient&iacute;ficos m&aacute;s importantes, ni es buscada con regularidad para encontrar los trabajos relevantes, simplemente es un &oacute;rgano m&aacute;s. El problema reside en una de las virtudes de la Revista, su pluralidad especialmente la tem&aacute;tica (RMIE, vol. 5, num. 9, 2000:147&#45;167).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lorenza hab&iacute;a comentado que su problema central como editora era que llegaban pocos art&iacute;culos de calidad. La idea de hacer n&uacute;meros semitem&aacute;ticos que adopt&oacute; el Comit&eacute; Editorial surgi&oacute; como una respuesta interesante a dicha problem&aacute;tica en dos sentidos: al invitar a coordinar una parte de la Revista a colegas destacados y &eacute;stos, a su vez, a otros investigadores a proponer art&iacute;culos, se mejoraba la afluencia de trabajos de buena calidad. Al mismo tiempo, reunir varios art&iacute;culos sobre un mismo tema hac&iacute;a m&aacute;s atractiva la publicaci&oacute;n para los lectores. Creo que convertir la RMIE en revista semitem&aacute;tica, a partir del n&uacute;mero 10, fue un gran acierto. A partir de 2001, Lorenza pudo aumentar la periodicidad de dos a tres n&uacute;meros por a&ntilde;o. Tambi&eacute;n logr&oacute; su admisi&oacute;n en el &iacute;ndice de Revistas Cient&iacute;ficas del Conacyt, lo que increment&oacute; considerablemente el atractivo de la misma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El manejo del n&uacute;mero semit&eacute;matico ha mejorado continuamente. De ser el coordinador de la secci&oacute;n quien invitaba a acad&eacute;micos a publicar &#45;que segu&iacute;an un arbitraje similar a los otros art&iacute;culos&#45; pasamos, por decisi&oacute;n del Comit&eacute; Editorial en el n&uacute;mero 14 (2002) &#45;&eacute;poca en que yo era editor&#45; a publicar una lista de pr&oacute;ximos temas y una convocatoria abierta a todos los lectores para enviar art&iacute;culos sobre los temas anunciados. Un Comit&eacute; Editorial posterior, encabezado por Susana Quintanilla, decidi&oacute; abrir una convocatoria a la comunidad de investigadores &#45;pertenezcan o no al COMIE y residan o no en M&eacute;xico&#45; para ser coordinadores al enviar propuestas fundamentadas de tem&aacute;ticas actuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente la RMIE no tiene problemas de acopio de propuestas de trabajos de alta calidad; a veces se oyen voces que plantean eliminar la secci&oacute;n tem&aacute;tica, ya que retrasa la publicaci&oacute;n de los otros art&iacute;culos aprobados, a pesar de haberse aumentado la publicaci&oacute;n de tres a cuatro n&uacute;meros al a&ntilde;o en 2004. El Comit&eacute; Editorial encabezado por Susana Quintanilla decidi&oacute;, a partir del a&ntilde;o 2007, alternar un n&uacute;mero semit&eacute;matico con uno de tem&aacute;ticas generales, una soluci&oacute;n aceptable. Personalmente espero que podamos seguir disfrutando de las tem&aacute;ticas por dos razones: como lector me atrae y a la vez permite a las diferentes comunidades tem&aacute;ticas &#45;unas con arraigo, otras emergentes&#45; que componen el amplio espectro de campos de investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico mostrar presencia ante el p&uacute;blico lector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Versi&oacute;n electr&oacute;nica y bases de datos</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De septiembre de 2001 al mismo mes de 2004 tuve el honor de fungir como editor de la RMIE. En esa funci&oacute;n promov&iacute; el nacimiento de su versi&oacute;n electr&oacute;nica. La raz&oacute;n principal era la suscripci&oacute;n y distribuci&oacute;n, un problema a&ntilde;ejo que aqueja a todas las publicaciones acad&eacute;micas en M&eacute;xico y en cuya soluci&oacute;n ya hab&iacute;amos fracasado cuando intentamos la distribuci&oacute;n de los estados de conocimiento. No obstante quise hacer otro intento y con ayuda de la Secretar&iacute;a T&eacute;cnica del COMIE, Gabriela Medina, elaboramos una lista de instituciones de investigaci&oacute;n y de posgrados en educaci&oacute;n y les ofrecimos suscripciones y el env&iacute;o gratuito de n&uacute;meros anteriores que ten&iacute;amos en bodega. La respuesta era muy escasa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La soluci&oacute;n la hab&iacute;a mostrado la <i>Revista Electr&oacute;nica de Investigaci&oacute;n Educativa</i> de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California que sali&oacute; en noviembre de 1999. Con la versi&oacute;n electr&oacute;nica de la RMIE se solucionar&iacute;a el problema de distribuci&oacute;n y accesibilidad de los art&iacute;culos, tanto dentro de M&eacute;xico como en Am&eacute;rica Latina. Con ello tambi&eacute;n se pod&iacute;a cumplir un viejo sue&ntilde;o, ya que en la pol&iacute;tica editorial el primer n&uacute;mero anunciaba que la Revista "pretende ser un foro nacional y latinoamericano", pero s&oacute;lo al poder ser conocida y le&iacute;da en diferentes pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, tambi&eacute;n pod&iacute;amos esperar que investigadores latinoamericanos enviaran art&iacute;culos. Con el apoyo entusiasta de Gabriela Medina arm&eacute;, dentro del espacio electr&oacute;nico del COMIE, un sitio para la RMIE que inaugur&oacute; esta versi&oacute;n en junio de 2002, un sitio, donde no s&oacute;lo se presentaba el nuevo n&uacute;mero 15 sino todos los anteriores, desde el n&uacute;mero 1, accesibles a trav&eacute;s de los &iacute;ndices, de los res&uacute;menes y de los textos completos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Comit&eacute; Editorial discuti&oacute; si la versi&oacute;n electr&oacute;nica deb&iacute;a sustituir la de papel, pero pensamos que a&uacute;n no era el momento. Tambi&eacute;n se consider&oacute; la posibilidad de cobrar el acceso por art&iacute;culo y de esta manera obtener algunos ingresos por suscripci&oacute;n, pero se desech&oacute; la idea por ser dif&iacute;cilmente factible, y en pro de la difusi&oacute;n de la Revista a todos los interesados. Especialmente Eduardo Ibarra, como miembro del Comit&eacute; Editorial, promovi&oacute; nuestro compromiso con el movimiento de libre acceso a la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo hab&iacute;amos buscado estar presentes en &iacute;ndices de revistas y bases de datos y aceptamos una oferta de ESBCO, pero dos a&ntilde;os despu&eacute;s cancelamos la cooperaci&oacute;n dado que cobraba por su servicio y, sobre todo, nuestros lectores potenciales no estaban suscritos a EBSCO.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos hab&iacute;a llegado en 2004 &#45;creo que por mediaci&oacute;n de Carlos &Oacute;rnelas&#45; la oferta de participar en la nueva Red de Revistas Cient&iacute;ficas de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Espa&ntilde;a y Portugal (Redalyc), un banco de datos sostenido por la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico. Aceptamos con base en la experiencia con nuestra versi&oacute;n electr&oacute;nica y porque promueve el acceso libre a los contenidos cient&iacute;ficos que alberga; les dimos nuestros materiales electr&oacute;nicos desde el primer n&uacute;mero. Sin duda la difusi&oacute;n de la RMIE se ha beneficiado por Redalyc y esta red se ha beneficiado con nuestra publicaci&oacute;n que es una de las m&aacute;s le&iacute;das.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece muy importante que, a partir de 2010, la Revista haya sido incluida tambi&eacute;n en la base de datos Scientific Electronic Library (Scielo) que es m&aacute;s consultada en Europa, Argentina y Brasil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero importante que la RMIE conserve, a la vez, su sitio electr&oacute;nico propio que permite, por ejemplo, publicar las convocatorias para n&uacute;meros tem&aacute;ticos, la versi&oacute;n en ingl&eacute;s y posibles innovaciones como podr&aacute;n ser comentarios a los art&iacute;culos o debates, entre otros. Felizmente, el sitio electr&oacute;nico del COMIE, que estuvo en algunos tiempos abandonado, ha resurgido con fuerza. Creo que la secretaria t&eacute;cnica de la RMIE (ahora editora) que ha desarrollado una labor excelente en relaci&oacute;n con la versi&oacute;n impresa, debe tomar m&aacute;s responsabilidad en las versiones electr&oacute;nicas, por ejemplo, vigilar que los datos sobre la Revista que aparecen en los bancos de datos sean actualizados o que aparezcan tambi&eacute;n ah&iacute; las convocatorias para secciones tem&aacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La versi&oacute;n en ingl&eacute;s</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como busc&aacute;bamos estar presentes en &iacute;ndices de revista y bases de datos, ten&iacute;amos que mejorar la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s de los res&uacute;menes de la revista que mostraban grandes deficiencias. Por ello entramos en contacto con una traductora al ingl&eacute;s, Trina Brown. Al hacer la versi&oacute;n electr&oacute;nica, se abr&iacute;a la posibilidad de publicar ah&iacute; los res&uacute;menes en ingl&eacute;s y, &iquest;por qu&eacute; no?, tambi&eacute;n una traducci&oacute;n de todos los art&iacute;culos de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo que admitir que este emprendimiento fue m&aacute;s bien un pasatiempo personal; el Comit&eacute; Editorial no lo objet&oacute; y las finanzas del COMIE y de la Revista lo permit&iacute;an. El ejemplo, de nuevo, lo hab&iacute;a dado la <i>Revista Electr&oacute;nica de Investigaci&oacute;n Educativa.</i> A mi ver, ten&iacute;amos dos razones para que tambi&eacute;n nosotros public&aacute;ramos una versi&oacute;n en ingl&eacute;s: por un lado, en aquel entonces todos los bancos de datos importantes se manejaban en ingl&eacute;s y, por el otro, la investigaci&oacute;n educativa mexicana era conocida en el mundo de habla inglesa (Estados Unidos, Canad&aacute;, Europa no latina) s&oacute;lo por lo que unos cuantos autores de art&iacute;culos de revisi&oacute;n como Carlos Alberto Torres o Fernando Reimers encontraban digno de mencionar en sus trabajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los editores posteriores no se interesaron en el asunto y al desatenderse en general el sitio electr&oacute;nico de la RMIE, se desatendi&oacute; su versi&oacute;n en ingl&eacute;s. En la situaci&oacute;n actual habr&aacute; que revalorar el tema. Una objeci&oacute;n importante &#151;desde un inicio&#151; era que al publicar en ingl&eacute;s contribuimos a fomentar la tendencia monop&oacute;lica de ese idioma, en lugar de fortalecer el uso acad&eacute;mico internacional del espa&ntilde;ol. Actualmente los bancos de datos en espa&ntilde;ol como Redalyc y Scielo ya est&aacute;n bien posicionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar que la versi&oacute;n en ingl&eacute;s causa un costo considerable y sus beneficios en t&eacute;rminos de lectores son m&iacute;nimos. &iquest;Podr&aacute; un sitio electr&oacute;nico del COMIE, bien atendido, y una campa&ntilde;a de promoci&oacute;n de la versi&oacute;n en ingl&eacute;s en &iacute;ndices de revistas y bancos de datos aumentar el n&uacute;mero de lectores?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El financiamiento de la RMIE y el nuevo dise&ntilde;o gr&aacute;fico de la versi&oacute;n impresa</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tema neur&aacute;lgico de todas las publicaciones acad&eacute;micas es el financiamiento. En especial en la nuestra que tiene pocos suscriptores; los miembros del COMIE la reciben gratis o, mejor dicho, como retribuci&oacute;n de su cuota de membrec&iacute;a anual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se&ntilde;al&eacute;, fallamos en el intento de aumentar el n&uacute;mero de suscriptores. En cambio, fue exitosa la gesti&oacute;n de la presidenta del COMIE de ese tiempo, Margarita Zorrilla, que siempre dio su apoyo entusiasta a la RMIE, para convencer a la Rectora de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional (UPN), a la Direcci&oacute;n General de Normales y a la Directora General de la Actualizaci&oacute;n de Magisterio de comprar un acervo de n&uacute;meros anteriores que acumul&aacute;bamos en bodega y de adquirir anualmente 75 ejemplares para las unidades de la UPN, 200 para las escuelas normales y 700 para los centros de maestros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al imprimir mil 400 ejemplares por n&uacute;mero, el costo de impresi&oacute;n era alto. Para bajarlo y mantener un formato atractivo de la revista impresa, decidimos hacer cambios a su dise&ntilde;o gr&aacute;fico que permitiera m&aacute;s palabras por p&aacute;gina y fuese a la vez atractivo desde la portada. Iv&aacute;n Avalos, un dise&ntilde;ador recomendado por Susana Quintanilla, lo logr&oacute; en discusi&oacute;n con Elsa Naccarella y Guadalupe Espinoza. A la vez, Elsa negoci&oacute; mejores precios con un impresor m&aacute;s cumplido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diferentes ocasiones la revista ha recibido subsidios de instituciones acad&eacute;micas, notablemente de las universidades Aut&oacute;noma Metropolitana, Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y Pedag&oacute;gica Nacional. En el tiempo de mi gesti&oacute;n como editor obtuvimos, por mediaci&oacute;n de Carlos &Oacute;rnelas, un subsidio del rector general de la UAM.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero los directivos de las instituciones acad&eacute;micas cambian, y cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil venderles una revista para bibliotecas cuando ese contenido es accesible sin costo en Internet. La soluci&oacute;n a largo plazo se dar&aacute; &#45;a mi ver&#45; por el lado de los costos, eliminar la impresi&oacute;n en papel y la correspondiente distribuci&oacute;n y, por el lado de los ingresos, buscar subsidios de instituciones acad&eacute;micas con el fin expreso de sostener el libre acceso a una publicaci&oacute;n acad&eacute;mica importante para la investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evidentemente en coyunturas de vacas flacas, el COMIE tendr&aacute; que asumir la responsabilidad financiera, como siempre lo ha hecho. Para tener claridad sobre el tama&ntilde;o real del d&eacute;ficit de la Revista habr&aacute; que aclarar qu&eacute; porcentaje de las cuotas de membrec&iacute;a del COMIE corresponde a la revista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Y la dimensi&oacute;n acad&eacute;mica?</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede observar, no limit&eacute; la funci&oacute;n de editor a los aspectos acad&eacute;micos, pero esta dimensi&oacute;n no se descuid&oacute;. Al principio de mi gesti&oacute;n me encontr&eacute; con el susto de que Conacyt nos neg&oacute; la revalidaci&oacute;n en el &iacute;ndice, cuyo primer ingreso hab&iacute;a logrado Lorenza Villa Lever en 2001. En parte era un malentendido (porque consideraban a los arbitros miembros del COMIE como personal interno de una instituci&oacute;n), en parte era cierto que no cumpl&iacute;amos a&uacute;n con algunas exigencias: arbitros nacionales adscritos al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), preferiblemente nivel n, y presencia de dictaminado&#45;res internacionales. Apelamos y nos readmitieron. El susto nos sirvi&oacute; para mejorar efectivamente la asignaci&oacute;n de arbitros y la composici&oacute;n internacional del Comit&eacute; Editorial; tambi&eacute;n para aprender a compilar y dise&ntilde;ar estad&iacute;sticas mejor presentadas, otro oficio que aprendi&oacute; la secretar&iacute;a t&eacute;cnica de la RMIE.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la asignaci&oacute;n de arbitros el Comit&eacute; Editorial juega un rol crucial; son sus miembros los que leen el resumen de los art&iacute;culos propuestos, se apuntan para dar una primera lectura a varios trabajos en extensi&oacute;n, deciden si el texto cumple con los requisitos y asignan dos arbitros externos. Quisiera aprovechar la ocasi&oacute;n para agradecer a los miembros del comit&eacute; durante mi gesti&oacute;n, su labor constante en &eacute;ste y otros quehaceres, as&iacute; como sus consejos valiosos, en especial a Beatriz Calvo, Wieste de Vries, Eduardo de la Garza, Patricia Ducoing, Aurora Elizondo, Eduardo Ibarra, Alejandra Pellicer, Roberto Rodr&iacute;guez, Sylvia Schmelkes, Susan Street, Sof&iacute;a Vernon y Margarita Zorrilla.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos buenos prop&oacute;sitos que tuvimos se lograron s&oacute;lo parcialmente, como mejorar el n&uacute;mero y la calidad de rese&ntilde;as, otros quedaron en intentos fallidos, como institucionalizar una secci&oacute;n de debates. Lo que s&iacute; logramos fue organizar las convocatorias para las secciones tem&aacute;ticas, aumentar el n&uacute;mero de art&iacute;culos recibidos de 34 en el a&ntilde;o 2001 a 90 en 2004 y, en consecuencia, pudimos pasar de tres a cuatro n&uacute;meros por a&ntilde;o. Esta mejora se debe en parte a nuestra gesti&oacute;n pero tambi&eacute;n a la creciente importancia de las publicaciones en revistas arbitradas en las evaluaciones acad&eacute;micas y a un n&uacute;mero creciente de doctorandos en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos estar contentos de haber contribuido al desarrollo de la RMIE, el &uacute;nico mal sabor de mi gesti&oacute;n como editor lo se&ntilde;alo en el editorial del n&uacute;mero 22 (2004):</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general tengo la impresi&oacute;n que los dict&aacute;menes de no&#45;aceptaci&oacute;n de art&iacute;culos son bien fundamentados y en contadas ocasiones han sido impugnados por los autores y es cuando m&aacute;s interviene el editor. La dictaminaci&oacute;n es un proceso intersubjetivo y el error humano forma parte, mis disculpas a las personas afectadas.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo es necesario destacar la labor importante de Elsa Naccarrella, antes secretaria t&eacute;cnica de la Revista y ahora llamada editora para hacer justicia a sus m&uacute;ltiples atribuciones, y de Guadalupe Espinoza. Ellas &#151;adem&aacute;s de muchas otras tareas&#151; gestionan todo el proceso editorial de recepci&oacute;n y dictaminaci&oacute;n de art&iacute;culos, realizan el proceso de revisi&oacute;n de estilo y de formateo y supervisan la impresi&oacute;n. Es tambi&eacute;n, sin duda, la labor profesional y dedicada de Elsa y Guadalupe desde el inicio de la <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> lo que le ha permitido desarrollarse con continuidad con muy diversos directores y salir con puntualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al ver la Revista hoy en d&iacute;a, todos los que en alg&uacute;n momento contribuimos nos podemos congratular por lo logrado, si bien quedan retos por cumplir como, por ejemplo, convertirse en una referencia obligada en el &aacute;mbito de Am&eacute;rica Latina; seguramente los directores&#151;como ahora se llaman&#151; los sabr&aacute;n enfrentar.</font></p>      ]]></body>
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