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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[British Lions and Mexican Eagles: Business, Politics, and Empire in the Career of Weetman Pearson in Mexico, 1889-1919]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Paul Garner,    <br> 	<i>British Lions and Mexican Eagles. Business, Politics, and Empire in the Career of Weetman Pearson in Mexico, 1889&#45;1919,</i>     <br> 	Stanford, Stanford University Press, 2011, 319 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Relaci&oacute;n asim&eacute;trica o coincidencia desarrollista? El imperio de Weetman Pearson en M&eacute;xico revisitado por la historiograf&iacute;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que aqu&iacute; rese&ntilde;amos se suma a los t&iacute;tulos que se han escrito sobre Weetman Pearson, uno de los empresarios brit&aacute;nicos m&aacute;s destacados de la era victoriana. Tres biograf&iacute;as preceden la publicaci&oacute;n de esta obra en Gran Breta&ntilde;a: una de John Alfred Spender,<sup><a href="#nota">1</a></sup> amigo y ex director de la <i>Westminster Gazette,</i> propiedad de Pearson, publicada poco despu&eacute;s de la muerte del hombre de negocios; otra de Keith Middlemas<sup><a href="#nota">2</a></sup> y una m&aacute;s de Desmond Young.<sup><a href="#nota">3</a></sup> En M&eacute;xico, tenemos el trabajo cl&aacute;sico de Priscilla Connolly, sobre el desempe&ntilde;o de Pearson como contratista, y el de Manuel Perl&oacute;, relativo a las obras del Gran Canal.<sup><a href="#nota">4</a></sup> Este nuevo libro de Garner sobre la fortuna de este gran contratista y poderoso petrolero se encuentra a caballo entre la biograf&iacute;a, que subraya las habilidades empresariales del individuo, y el an&aacute;lisis del contexto en el cual florecieron sus negocios. Pese al delicado equilibrio que el autor mantiene entre ambas aproximaciones, me parece que le gana su vena de bi&oacute;grafo, en la que tal vez pese m&aacute;s su experiencia previa con Porfirio D&iacute;az.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Garner, quien es Cowdray Professor de Espa&ntilde;ol de la Universidad de Leeds del Reino Unido, est&aacute; dividida en siete cap&iacute;tulos. El primero est&aacute; dedicado a la discusi&oacute;n del marco te&oacute;rico id&oacute;neo para el an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n entre el empresario ingl&eacute;s y el gobierno mexicano: los leones brit&aacute;nicos y las &aacute;guilas mexicanas a los que alude el t&iacute;tulo. El segundo examina el contexto que rode&oacute; las eras eduardiana y victoriana, en las cuales se desenvolvi&oacute; el imperio de este hombre de negocios. El tercero refiere las circunstancias que propiciaron la firma del primer contrato de Pearson en M&eacute;xico, quien ya para entonces gozaba de una bien ganada fama como contratista internacional, para la construcci&oacute;n del Gran Canal del Desag&uuml;e del Valle de M&eacute;xico. El cuarto se dedica a la exitosa reconstrucci&oacute;n del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, realizada por el s&uacute;bdito ingl&eacute;s, y a la administraci&oacute;n de este negocio por parte de su firma. El quinto analiza la faceta petrolera de este empresario. El sexto detalla los problemas que enfrent&oacute; el imperio de Pearson a causa del estallido de la revoluci&oacute;n mexicana y el costo que pag&oacute; por su fallida apuesta de utilizar su influencia para que la corona brit&aacute;nica reconociera a Victoriano Huerta. Y el s&eacute;ptimo se ocupa del fin de su emporio en M&eacute;xico, teniendo como tel&oacute;n de fondo los a&ntilde;os m&aacute;s intensos de guerra civil en la rep&uacute;blica mexicana y la primera guerra mundial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de un libro con una perspectiva innovadora que analiza y presenta los or&iacute;genes y desarrollo de la fortuna de este empresario en M&eacute;xico. A diferencia de las biograf&iacute;as brit&aacute;nicas que le precedieron, este libro no es apolog&eacute;tico, pues pese a las simpat&iacute;as del autor por su personaje, no utiliza una narrativa heroica. En cuanto al exhaustivo texto de Connolly, se distancia de &eacute;l en el enfoque y la amplitud; aquel abarc&oacute; las actividades de Pearson como contratista en las obras del desag&uuml;e del Valle de M&eacute;xico y en las del puerto de Veracruz y dedic&oacute; muchas p&aacute;ginas a analizar el car&aacute;cter econ&oacute;mico del contratismo, en tanto que Garner abord&oacute; dos de sus negocios como contratista en M&eacute;xico &#45;el Gran Canal y el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec&#45; y su actividad como empresario petrolero. En algunas p&aacute;ginas, sobre todo en las secciones dedicadas al an&aacute;lisis de las relaciones de trabajo y en las conclusiones, advierto una suerte de di&aacute;logo no siempre expl&iacute;cito con la obra de Connolly, un contrapunteo en el que responde algunas de las preguntas abiertas por esta autora y matiza o contradice sus afirmaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garner nos habla de una coincidencia virtuosa en la que el proyecto desarrollista porfiriano concurre con la expansi&oacute;n de un empresario extranjero, en este caso, Pearson, dedicado a la construcci&oacute;n de grandes obras de infraestructura en el &aacute;mbito global. Deja atr&aacute;s el enfoque dependentista o estructural&#45;nacionalista, que enfatizaba el car&aacute;cter asim&eacute;trico de la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Gran Breta&ntilde;a y la transferencia de valor de las naciones subdesarrolladas a las de capitalismo avanzado, fincada en la inversi&oacute;n extranjera directa. Asimismo, se distancia de las interpretaciones que postularon el concepto de "imperio informal", para explicar la relaci&oacute;n de car&aacute;cter neocolonial que se estableci&oacute; entre los dos pa&iacute;ses, a partir del poder&iacute;o comercial, naval y financiero, as&iacute; como de la fortaleza de la moneda inglesa en la segunda parte del siglo XIX.<sup><a href="#nota">6</a></sup> Discute y descarta el concepto te&oacute;rico del "imperialismo honorario," porque no se ajusta al an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n triangular M&eacute;xico&#45;Gran Breta&ntilde;a&#45;Pearson. De manera que utiliza un enfoque "liberal desarrollista", que enlaza la expansi&oacute;n del grupo Pearson &#45;integrado por empresas con presencia trasnacional en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX&#45; con los objetivos de gobiernos latinoamericanos comprometidos en la construcci&oacute;n del Estado&#45;naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reinterpretaci&oacute;n del emporio empresarial de W. Pearson en M&eacute;xico une de manera convincente los aportes de la historia empresarial con el enfoque de la modernizaci&oacute;n de la historiograf&iacute;a del porfiriato. As&iacute;, destaca las iniciativas individuales como detonadoras de los negocios, a partir de una serie de habilidades organizacionales, tecnol&oacute;gicas, gerenciales, unidas a una capacidad de adaptaci&oacute;n a distintos contextos legales, de mercado, pol&iacute;ticos y culturales. De suerte que, en esta l&oacute;gica, la existencia de un entorno pol&iacute;tico, legal y econ&oacute;mico favorable a los negocios no es una plataforma suficiente para desencadenar <i>motu proprio</i> su prosperidad, aunque sin ella dif&iacute;cilmente podr&iacute;a sobrevivir la empresa privada. El autor sostiene que la habilidad de Pearson &#45;nombrado bar&oacute;n de Cowdray en 1910 y vizconde en 1917&#45; para aprovechar las oportunidades que planteaba la dictadura de D&iacute;az en la construcci&oacute;n de obras p&uacute;blicas y en la explotaci&oacute;n petrolera, es crucial para explicar su &eacute;xito, al igual que su capacidad y sagacidad en el mundo de los negocios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el acento est&aacute; puesto, como el propio Garner afirma, en las habilidades de lord Cowdray, la visi&oacute;n que nos presenta dista de la    <br> 	hagiograf&iacute;a, pero no est&aacute; exenta de una simpat&iacute;a por el biografiado que se manifiesta en el uso de un lenguaje condescendiente para definir su proceder con los funcionarios mexicanos. Las afinidades entre la mentalidad y los valores de Porfirio D&iacute;az y los cient&iacute;ficos, encabezados por Jos&eacute; Yves Limantour, y Pearson, en cuanto a la edificaci&oacute;n de un estado comprometido con una pol&iacute;tica econ&oacute;mica desarrollista, la autocracia como forma de gobierno, la desconfianza al expansionismo econ&oacute;mico estadunidense y la creencia en la habilidad del inversionista extranjero para utilizar tecnolog&iacute;a de punta, a m&aacute;s de su destreza en los negocios, explican la colaboraci&oacute;n y los ensamblajes entre el gobierno y el empresario brit&aacute;nico. La construcci&oacute;n de dicha premisa demand&oacute; una valoraci&oacute;n profunda de los ingredientes culturales que explican el surgimiento del imperio empresarial del ingl&eacute;s en el contexto mexicano y es, a no dudarlo, una contribuci&oacute;n de la obra de Garner. Un asunto relevante para comprender la empat&iacute;a entre el contratista y los gobernantes mexicanos fue el establecimiento de una relaci&oacute;n sim&eacute;trica, pese a las diferencias en el desarrollo econ&oacute;mico de Gran Breta&ntilde;a y M&eacute;xico, en la que el primero se alej&oacute; de la visi&oacute;n racista de muchos viajeros ingleses sobre Latinoam&eacute;rica. As&iacute;, al tiempo que la elite desarrollista porfiriana se beneficiaba de la funcionalidad de las obras producidas por el vizconde, financiadas con pr&eacute;stamos externos, este realizaba buenos negocios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra elucida los v&iacute;nculos entre el mundo de los negocios y el poder al ubicar en un lugar central la formaci&oacute;n de una red clientelar. El ingreso de Pearson a la pol&iacute;tica brit&aacute;nica, como aliado de los liberales, va de la mano con su ascenso en el mundo de los negocios. Para lord Cowdray su participaci&oacute;n como parlamentario se complementaba con su labor empresarial y siempre mantuvo como foco de inter&eacute;s principal a sus empresas. No obstante, accedi&oacute; a la vida p&uacute;blica para ampliar sus v&iacute;nculos con la elite gobernante e impulsar a sus compa&ntilde;&iacute;as, pero tambi&eacute;n para obtener un prestigio que le abriese nuevas puertas y que, al convertirlo en parte de la nobleza brit&aacute;nica, le diera el brillo que opacara su origen familiar de peque&ntilde;o empresario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como construy&oacute; este entramado en la Gran Breta&ntilde;a, asoci&aacute;ndose a los liberales, Pearson edific&oacute; una red social en M&eacute;xico que le permiti&oacute; ensanchar sus negocios, ali&aacute;ndose a la elite gobernante mediante una serie de agentes, asesores y accionistas invitados, que le permiti&oacute; operar en las mejores condiciones. A contrapelo de la cr&iacute;tica neoinstitucionalista de John Coatsworth, que caracteriz&oacute; la formaci&oacute;n de redes de parentesco y los v&iacute;nculos con el poder pol&iacute;tico como una caracter&iacute;stica del atraso y la debilidad institucional experimentados en M&eacute;xico durante el siglo XIX,<sup><a href="#nota">7</a></sup> Garner se suma al grupo de especialistas en historia empresarial que han subrayado la importancia de dicho v&iacute;nculo para la buena marcha de las empresas. M&aacute;s a&uacute;n, la obra dedica un buen n&uacute;mero de p&aacute;rrafos a exhibir la pericia de Pearson para construir redes sociales, la relaci&oacute;n cercana que trab&oacute; con Porfirio D&iacute;az y con Limantour, el poderoso secretario de Hacienda, quien favoreci&oacute; los negocios del ingl&eacute;s en tanto que se ajustara a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que promov&iacute;a, e incluso la cercan&iacute;a que tuvo con el gobierno de Francisco I. Madero, con quien mantuvo una relaci&oacute;n poco explorada por la historiograf&iacute;a previa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poca distancia cr&iacute;tica del autor con su biografiado se manifiesta en el uso del t&eacute;rmino "etiqueta mexicana de negocios" ("Mexican business etiquette") para nombrar de manera eufem&iacute;stica las pr&aacute;cticas de soborno locales y el tr&aacute;fico de influencias plenamente aprovechadas por Pearson. La compra de lealtades iba desde la creaci&oacute;n de puestos para representantes y consejeros en la estructura de sus empresas, el env&iacute;o de regalos costosos para agradecer el apoyo a los funcionarios mexicanos, al obsequio de paquetes accionarios a altos bur&oacute;cratas o personajes cercanos al dictador, como el propio Porfirio D&iacute;az hijo. Esas actividades eran parte de su actividad empresarial, persegu&iacute;an la consecuci&oacute;n de los contratos y las mejores condiciones posibles para asegurar el &eacute;xito de los negocios. As&iacute;, mientras que para analizar la incursi&oacute;n de Lord Cowdray en la pol&iacute;tica liberal el autor utiliza el concepto de clientelismo, que describe el intercambio de favores en el &aacute;mbito de la vida p&uacute;blica inglesa, cuando se refiere a su relaci&oacute;n con los gobernantes y funcionarios mexicanos, echa mano del ambiguo t&eacute;rmino de "Mexican business etiquette," sin explicar por qu&eacute; no aplic&oacute; el concepto de clientelismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garner realiza una detallada descripci&oacute;n del estilo empresarial de Pearson en el cual destaca un seguimiento puntual de la marcha de sus empresas y la cuidadosa selecci&oacute;n de administradores capaces, dada la amplitud y el car&aacute;cter internacional de la firma. Estos gerentes gozaban de un amplio margen de autonom&iacute;a, pero deb&iacute;an remitir regularmente informes detallados al "Jefe", como le gustaba que le dijeran. Sus exigencias eran altas, pero tambi&eacute;n lo eran los salarios que pagaba a los administradores locales y los bonos especiales conferidos por desempe&ntilde;os destacados. El "Jefe" no escamoteaba los elogios cuando sus subalternos consegu&iacute;an ganancias o favores para sus empresas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pearson no dio a sus operarios mexicanos los mismos sueldos y condiciones de trabajo que otorg&oacute; a otros integrantes de su fuerza laboral en distintas partes del globo, aunque mantuvo una actitud de cierta apertura frente a las demandas de los obreros desde su debut en las filas del partido liberal brit&aacute;nico. En el caso mexicano se apeg&oacute; a las costumbres tradicionales de reclutamiento de mano obra. Recurri&oacute; al enganche para hacerse de trabajadores en regiones donde escaseaban y utiliz&oacute; los canales convencionales &#45;la iglesia, las oficinas estatales o municipales&#45; para conseguir obreros. Si bien es cierto que se preocupaba por el bienestar de sus trabajadores y ped&iacute;a a sus gerentes, como lo muestra una carta aJohn Body, encargado del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, que fuesen tratados con el cuidado y las atenciones necesarias, mantuvo una relaci&oacute;n paternalista con ellos y no se preocup&oacute; por su educaci&oacute;n, progreso o capacitaci&oacute;n. En este sentido, su comportamiento como patr&oacute;n no se distingue de los empresarios nacionales que pagaron salarios bajos, recurrieron al enganche para hacerse de trabajadores y les escatimaron prestaciones sociales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los secretos que explican el buen resultado de los negocios de lord Cowdray en M&eacute;xico, adem&aacute;s de la meticulosa contabilidad que caracteriz&oacute; su estilo de administraci&oacute;n, fue su conocimiento sobre el mercado financiero internacional y su cercan&iacute;a con los corredores del distrito financiero de Londres. Debido a que buena parte de los pagos que recib&iacute;a del gobierno eran hechos en valores y bonos mexicanos, sus ganancias tambi&eacute;n depend&iacute;an de la velocidad y el valor que pod&iacute;a obtener al liquidarlos. Estas habilidades resultaron cruciales en un entorno de devaluaci&oacute;n casi continua de la plata. Su capacidad para recibir distintos tipos de papeles del gobierno mexicano como pago, habilidad fundamental para un contratista cuyas transacciones depend&iacute;an de la colocaci&oacute;n de bonos de deuda por parte del gobierno mexicano, contribuy&oacute; a que deviniera en el contratista preferido de don Porfirio, parafraseando a Priscilla Connolly.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, las enormes habilidades empresariales de Pearson son insuficientes por s&iacute; mismas para explicar los logros de sus negocios, de ah&iacute; que Garner dedique dos cap&iacute;tulos a presentar el entorno y las circunstancias que los favorecieron. En primer t&eacute;rmino destacan el capital colocado en inversiones ultramarinas por los brit&aacute;nicos, que rebasaba con mucho a los capitalistas de otras nacionalidades hacia finales del siglo XIX, y el papel desempe&ntilde;ado por la recesi&oacute;n que sacudi&oacute; al imperio en este mismo periodo, a causa de la competencia de otros pa&iacute;ses. Esa recesi&oacute;n oblig&oacute; a que los empresarios buscaran oportunidades en el exterior y explica la aparici&oacute;n del contratista en Espa&ntilde;a, Estados Unidos, &Aacute;frica, Canad&aacute;, Latinoam&eacute;rica y M&eacute;xico, entre otros. Lord Cowdray obtuvo m&aacute;s de 80 contratos de obra p&uacute;blica a lo largo de su vida en casi todo el planeta. No obstante, las ganancias que obtuvo en M&eacute;xico fueron la parte m&aacute;s sustanciosa de su enorme fortuna. La propia Connolly ha calculado que los flujos que remiti&oacute; a su patria oscilaban en alrededor de 40% de la deuda contratada para sufragar las diferentes obras,<sup><a href="#nota">9</a></sup> c&aacute;lculo que no incluye sus ganancias por el auge de la producci&oacute;n petrolera mexicana durante la d&eacute;cada de 1910.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las condiciones para que anidaran las empresas de Pearson en M&eacute;xico fueron el restablecimiento de lazos diplom&aacute;ticos entre M&eacute;xico y Gran Breta&ntilde;a en 1884, suspendidos luego de la invasi&oacute;n tripartita de 1862, y el arreglo de la deuda inglesa de 1886, cuyo pago hab&iacute;a cesado en 1860 y la cual hab&iacute;a sido desconocida por los sucesivos gobiernos republicanos que siguieron a la ca&iacute;da del segundo imperio. Ambos arreglos facilitaron la suerte de los inversionistas brit&aacute;nicos y, en especial, fueron favorables para los contratos de obra p&uacute;blica del vizconde que se beneficiaron de las deudas contratadas con casas inglesas. Gracias a los contactos del brit&aacute;nico con los banqueros de Londres, este se convirti&oacute; en un verdadero intermediario financiero del gobierno mexicano, aprovechando en su propio beneficio sus lazos con sus paisanos empresarios y pol&iacute;ticos y con funcionarios mexicanos prominentes como D&iacute;az, Limantour, o gestores como Guillermo de Landa y Escand&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los ingredientes que constituyen un puntal en la explicaci&oacute;n del nacimiento y auge del imperio pearsoniano en M&eacute;xico dada por Garner, se refiere al temor de la elite desarrollista, presidida por el secretario de Hacienda, a que el pa&iacute;s tuviera una presencia avasallante de capital estadunidense que pusiera en peligro su independencia y soberan&iacute;a. Dicho recelo llev&oacute; a los "cient&iacute;ficos" a inclinar la balanza a favor de los inversionistas europeos, en especial de los brit&aacute;nicos, a fin de equilibrar el peso del capital de la vecina rep&uacute;blica del norte. Este comportamiento de la diplomacia y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica porfirianas fue develado de manera puntual por Daniel Cos&iacute;o Villegas y su equipo de colaboradores en la <i>Historia moderna de M&eacute;xico. El porfiriato,</i> que comenz&oacute; a publicarse a partir de 1965. La validez de esta premisa ha sido puesta a prueba por autores coet&aacute;neos a nosotros como Paolo Riguzzi en un art&iacute;culo publicado en el a&ntilde;o 2000 en <i>Secuencia</i> y en uno m&aacute;s reciente publicado en el 2009 en el <i>Journal of Latin American Studies.<sup><a href="#nota">10</a></sup></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al abordar a la compa&ntilde;&iacute;a petrolera El &Aacute;guila emerge el primer negocio de Pearson en M&eacute;xico en el que invirti&oacute; cantidades importantes de capital para construir oleoductos, refiner&iacute;as, comprar y arrendar terrenos. Una vez que hall&oacute; petr&oacute;leo en el campo Potrero del Llano, en la prol&iacute;fica Faja de Oro mexicana, sus expectativas y ganancias se multiplicaron a niveles no imaginados, debido al papel que desempe&ntilde;&oacute; el combustible producido por El &Aacute;guila en la conflagraci&oacute;n mundial. La cima alcanzada por el vizconde catapult&oacute; sus ganancias, pero a la vez le hizo ver la necesidad de asociar su negocio con una multinacional que pudiera competir con las grandes firmas petroleras, en especial con la Standard Oil Company, con la cual hizo un intento fracasado por fusionarse, hasta que finalmente vendi&oacute; 35% de sus acciones al grupo anglo holand&eacute;s Royal Dutch Shell en octubre de 1918. Con esta venta cedi&oacute; el control del negocio a su director, Calouste Gulbenkian, y ella marca el fin del emporio de Pearson en M&eacute;xico y la declinaci&oacute;n de las inversiones brit&aacute;nicas en Latinoam&eacute;rica, a decir de Garner.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien Pearson trat&oacute; de mantener neutralidad frente a los acontecimientos pol&iacute;ticos en M&eacute;xico, a fin de garantizar la buena marcha de sus empresas, y se esmer&oacute; por tener buenas relaciones con todos los grupos pol&iacute;ticos que surgieron a la ca&iacute;da de la dictadura, lo cierto es que no pudo resistir la tentaci&oacute;n de respaldar la solicitud del general Victoriano Huerta para que la corona brit&aacute;nica reconociera a su gobierno. Le result&oacute; dif&iacute;cil mantenerse ajeno a la restauraci&oacute;n que parec&iacute;a prometer el militar. No pod&iacute;a mirar sin nostalgia la ca&iacute;da de la elite pol&iacute;tica cuya cercan&iacute;a hab&iacute;a cultivado y de la cual se hab&iacute;an beneficiado sus empresas. El cabildeo que realiz&oacute; en Inglaterra para flotar el pr&eacute;stamo que el gobierno de Huerta solicit&oacute; en 1913, provoc&oacute; enorme rechazo entre los constitucionalistas. Este resbal&oacute;n, aunado a su apoyo para que la Waters Pierce Company no controlara el negocio petrolero en M&eacute;xico &#45;cuyos intereses m&aacute;s tarde fueron adquiridos por la Standard Oil&#45; le acarrearon un enorme desprestigio pol&iacute;tico que se filtr&oacute; a trav&eacute;s de una campa&ntilde;a en la prensa estadunidense. Para su infortunio, la influencia que parec&iacute;a tener en la Foreign Office se evapor&oacute; cuando, en v&iacute;spera de la primera guerra mundial, la canciller&iacute;a pleg&oacute; su pol&iacute;tica hacia M&eacute;xico a las exigencias de Washington, gobierno que miraba con recelo el poder y la riqueza adquiridos por Pearson.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los aspectos tratados a profundidad es su relaci&oacute;n pol&iacute;tica con los grupos revolucionarios, en especial con Huerta, desbrozando algunos mitos que se han construido acerca de su apoyo, mitos heredados de la campa&ntilde;a de prensa en contra de lord Cowdray. Garner pone en evidencia tambi&eacute;n la flexibilidad del personaje y sus gerentes para adaptarse a contextos pol&iacute;ticos cambiantes y riesgosos, obteniendo beneficios, como lo ejemplifica la alianza con Manuel Pel&aacute;ez, el cacique de la Huasteca, que le permiti&oacute; continuar con la extracci&oacute;n de petr&oacute;leo en medio de la revoluci&oacute;n, la que estableci&oacute; con F&eacute;lix Palavicini para que frenara la reforma a la propiedad del subsuelo contenida en el art&iacute;culo 27, durante las reuniones del constituyente en Quer&eacute;taro en 1917, y la venta del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec al gobierno de Carranza en 1918, cuya administraci&oacute;n hab&iacute;a obtenido del gobierno de D&iacute;az.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es innegable que el esp&iacute;ritu de aventura es un ingrediente fundamental de la vida empresarial, Pearson corri&oacute; con la suerte de haber vendido sus m&aacute;s importantes inversiones mexicanas cuando todav&iacute;a eran prometedoras, tal como sucedi&oacute; con el ferrocarril, que se vio afectado por el pleno funcionamiento del canal de Panam&aacute; a partir de 1917 y, con El &Aacute;guila, que fue traspasada al gigante petrolero europeo justo en el momento en que el agua salada comenzaba a invadir los pozos de la Faja de Oro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>British Lions and Mexican Eagles. Business, Politics and Empire in the Career of Weetman Pearson in Mexico. 1889&#45;1919</i> es un libro importante, de &aacute;gil lectura y con un enfoque novedoso que aporta a la historia de las inversiones brit&aacute;nicas durante el porfiriato y la revoluci&oacute;n. Me parece, no obstante, que Garner no profundiz&oacute; en la historiograf&iacute;a producida en M&eacute;xico y publicada en espa&ntilde;ol sobre el periodo y el tema tratados, pues existen trabajos relevantes que no fueron explorados. Tal vez ello le hubiera evitado cometer algunos errores como confundir la concesi&oacute;n que el gobierno le dio a la compa&ntilde;&iacute;a petrolera El &Aacute;guila de Pearson en 1906, con una ley petrolera. Habida cuenta de que la historia est&aacute; en permanente construcci&oacute;n, una inmersi&oacute;n m&aacute;s a fondo en la producci&oacute;n historiogr&aacute;fica posrevisionista sobre el porfiriato, posiblemente hubiera atemperado su afirmaci&oacute;n sobre el magro y en muchas ocasiones sesgado trabajo hist&oacute;rico sobre este periodo, afirmaci&oacute;n desmentida en un estudio bibliogr&aacute;fico que el propio Garner cita.<sup><a href="#nota">11</a></sup> La discusi&oacute;n historiogr&aacute;fica del texto ya hab&iacute;a sido tocada por el autor en un art&iacute;culo publicado en espa&ntilde;ol en 2005.<sup><a href="#nota">12</a></sup> En ambos escritos su descalificaci&oacute;n a las interpretaciones que han postulado el dependentismo y la existencia de un imperio informal para explicar las relaciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas entre dos naciones con enormes asimetr&iacute;as, es un tanto ligera. Las desecha sin aquilatar las contribuciones de estos enfoques para comprender una parte de esta compleja relaci&oacute;n. Si bien es innegable que la teor&iacute;a de la dependencia fall&oacute; en la explicaci&oacute;n de las causas del subdesarrollo, el autor no se ocupa de este tema. Adem&aacute;s, hace muy pocas referencias al texto de Connolly, y cuando lo cita comete el error de confundir su nombre de pila.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a del Carmen Collado Herrera</b>    <br>     <i>Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora</i> <i>    <br>     Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;John A. Spender, <i>Weetman Pearson, First Viscount Cowdray, 1856&#45;1927,</i> Londres, Cassell, 1930.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Keith Middlemas, <i>The Master Builders: Thomas Brassey; Sir John Aird; Lord Cowdray; Sir John Norton&#45;Griffiths,</i> Londres, Hutchinson &amp; Company, 1963, 328 pp.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Desmond Young, <i>Member for Mexico. A Biography of Weetman Pearson, first Viscount Cowdray,</i> Londres, Cassell and Co. Ltd., 1966.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Priscilla Connolly, <i>El contratista de don Porfirio. Obras p&uacute;blicas, deuda y desarrollo desigual,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/El Colegio de Michoac&aacute;n, 1997, y Manuel Perl&oacute; Cohen, <i>El paradigma porfiriano: historia del desag&uuml;e del Valle de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Paul Garner, <i>Porfirio D&iacute;az: del h&eacute;roe al dictador. Una biograf&iacute;a pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, Planeta, 2003.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> En el caso de la historiograf&iacute;a mexicana, el dependentismo al que alude Garner se refiere a la obra de Priscilla Connolly y en el de la historia de las relaciones diplom&aacute;ticas, al concepto de imperio informal del libro de Lorenzo Meyer, <i>Su majestad brit&aacute;nica contra la revoluci&oacute;n mexicana, 1900&#45;1950. El fin de un imperio informal,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1991.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> John H. Coatsworth, "Los obst&aacute;culos al desarrollo econ&oacute;mico en el siglo XIX" en John H. Coatsworth, <i>Los or&iacute;genes del atraso. Nueve ensayos de historia econ&oacute;mica de M&eacute;xico en los siglos</i> <i>XVIII</i><i> y</i> <i>XIX,</i> M&eacute;xico, Alianza Editorial Mexicana, 1990.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Priscilla Connolly, <i>El contratista de don Porfirio. Obras p&uacute;blicas, deuda y desarrollo desigual,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/El Colegio de Michoac&aacute;n, 1997, p. 241 <i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;<i>Ibid.,</i> p. 387.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Paolo Riguzzi, "La diplomacia de la reciprocidad: comercio y pol&iacute;tica entre M&eacute;xico y Estados Unidos, 1875&#45;1897", <i>Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales,</i> Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, n&uacute;m. 48, septiembre&#45;diciembre de 2000, M&eacute;xico, pp. 151&#45;170, y Paolo Riguzzi, "From Globalization to Revolution: The Porfirian Political Economy: An Essay on Issues and Interpretations", <i>Journal of Latin American Stuides,</i> Cambridge University Press, vol. 41, n&uacute;m. 2, 2009, Estados Unidos, pp. 347&#45;368.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Mauricio Tenorio Trillo y Aurora G&oacute;mez Galvarriato, <i>El porfiriato,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas, 2006 (Herramientas para la Historia).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Paul Garner, "Sir Weetman Pearson y el desarrollo nacional en M&eacute;xico, 1889&#45;1919", <i>Estudios de Historia Moderna y Contempor&aacute;nea,</i> Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, n&uacute;m. 30, julio&#45;diciembre de 2005, M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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