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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Muriel Laurent, Contrabando en Colombia en el siglo XIX]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Muriel Laurent, <i>Contrabando en Colombia en el siglo XIX</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Adolfo Meisel Roca*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Colombia, Departamento de Historia&#150;Centro de Estudios Socioculturales e Internacionales (CESO)&#150;Universidad de Los Andes, 2008 (Ediciones Uniandes)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Banco de la Rep&uacute;blica, Colombia.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muriel Laurent ha estado investigando el contrabando en el siglo XIX colombiano desde hace una d&eacute;cada. El resultado de esa enorme tarea es el libro <i>Contrabando en Colombia en el siglo XIX. Pr&aacute;cticas y discursos de resistencia y </i><i>reproducci&oacute;n. </i>Los historiadores colombianos se refieren a menudo a la presencia amplia del contrabando en distintas &eacute;pocas. Sin embargo, por su mismo car&aacute;cter clandestino ha sido dif&iacute;cil conocer mejor esta pr&aacute;ctica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ocasiones se ha argumentado que los escollos para que los historiadores estudien el contrabando son pr&aacute;cticamente insalvables. Muriel Laurent no se dej&oacute; desanimar por quienes opinan eso y se dedic&oacute; a revisar la documentaci&oacute;n sobre el tema en el Archivo General de la Naci&oacute;n, especialmente en los fondos de Contrabando y Aduanas. Asimismo, estudi&oacute; las colecciones de prensa de la Biblioteca Nacional y las Memorias de Hacienda, entre otras fuentes primarias. Esa exhaustiva investigaci&oacute;n en las fuentes primarias es una primera fortaleza de este trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La motivaci&oacute;n de la autora por profundizar en el tema del contrabando decimon&oacute;nico surgi&oacute; del hecho de que si bien para el periodo colonial hay una bibliograf&iacute;a m&aacute;s o menos abundante, para la primera &eacute;poca republicana (espec&iacute;ficamente los siglos XIX y primera mitad del XX) esto no es cierto, a pesar de que muchos historiadores aluden a su presencia generalizada en el siglo XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda cualidad del libro es que Muriel Laurent ha delimitado muy bien su objeto de an&aacute;lisis. El periodo va de 1821 hasta 1886 y su tema es el contrabando en el territorio de lo que hoy es Colombia. La definici&oacute;n de contrabando que utiliza es la siguiente: "es una actividad econ&oacute;mica, un comercio exterior, que infringe las normas comerciales y/o  fiscales".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el aspecto de la delimitaci&oacute;n del tema y sus alcances, considero una enorme virtud de este trabajo el establecer muy claramente lo que logra responder, y lo que no trat&oacute; de hacer. En este sentido el subt&iacute;tulo del libro precisa qu&eacute; es lo que estudi&oacute; su autora: las "pr&aacute;cticas y discursos de resistencia y reproducci&oacute;n" del contrabando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n, Laurent puntualiza las preguntas que no respondi&oacute; en su trabajo. En primera instancia las de representatividad: &iquest;eran los decomisos representativos de las dimensiones del contrabando? En segunda instancia de magnitud: &iquest;cu&aacute;l era la importancia del contrabando en comparaci&oacute;n con el comercio legal? Los historiadores econ&oacute;micos a menudo somos cr&iacute;ticos cuando algunos historiadores usan un lenguaje impreciso para responder estas preguntas de representatividad y magnitud. Un ejemplo de ese tipo de imprecisiones por parte de un historiador es el libro de Lance Grahn, <i>The Political Economy of Smuggling. Regional Informal Economies in Early Bomb&oacute;n New Granada </i>(1997), un trabajo que en muchos otros aspectos es excelente. La claridad en este sentido por parte de Laurent de las preguntas que ella respondi&oacute; o no respondi&oacute; en su libro, es claramente una fortaleza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No dudo en pensar que a la fecha este es el trabajo hist&oacute;rico de mayor relevancia sobre el contrabando en el periodo republicano. Viene a complementar los trabajos Miklos Pogonyi y Lance Grahn sobre el contrabando en el virreinato de la Nueva Granada durante el siglo XVIII.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio est&aacute; dividido en dos grandes secciones. La primera va de 1821 a 1850 y la segunda de 1851 a 1886. La autora encuentra tanto diferencias como continuidades en las caracter&iacute;sticas del contrabando en estos dos periodos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera parte, Muriel Laurent hace un recuento de c&oacute;mo desde el inicio mismo de la rep&uacute;blica el tema del contrabando cobr&oacute; gran importancia. En 1824, Jos&eacute; Mar&iacute;a del Castillo y Rada, el ministro de Hacienda, calcul&oacute; que 60% de las mercanc&iacute;as que se importaban no estaban pagando los aranceles. En las cr&iacute;ticas condiciones fiscales en que se desenvolv&iacute;a el pa&iacute;s, debido a los gastos y la destrucci&oacute;n de la guerra, ello ten&iacute;a grandes consecuencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros a&ntilde;os de vida independiente, las autoridades republicanas aspiraron al desmonte r&aacute;pido y total del r&eacute;gimen fiscal colonial, que se consideraba una de las principales trabas para el crecimiento econ&oacute;mico   nacional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castillo y Rada trat&oacute; de implantar un sistema tributario basado en los impuestos a la renta, para as&iacute; poder eliminar los m&uacute;ltiples impuestos indirectos existentes. En raz&oacute;n del escaso desarrollo de la informaci&oacute;n econ&oacute;mica en la &eacute;poca, fue imposible establecer los impuestos a la renta, los cuales fueron abandonados pronto. Sin embargo, el sistema fiscal se fue modificando con cambios marginales en los cuales se eliminaron impuestos injustos, como el tributo ind&iacute;gena. Pero la transformaci&oacute;n m&aacute;s grande fue que los impuestos de aduana se convirtieron en la base del sistema tributario. Se podr&iacute;a pensar que ello implic&oacute; la supervivencia de un aspecto del sistema fiscal colonial. Sin embargo, desde el inicio mismo de la rep&uacute;blica las autoridades econ&oacute;micas hicieron un gran esfuerzo por eliminar los aranceles sobre las exportaciones y dejarlos b&aacute;sicamente sobre las importaciones. Esto con el fin de estimular la producci&oacute;n local. Por esa raz&oacute;n en las incautaciones de contrabando que documenta Laurent para el periodo 1821&#150;1830, se encontraron pocos productos de exportaci&oacute;n diferentes al oro y el tabaco. Pero incluso estos dos &uacute;ltimos productos no ten&iacute;an un gravamen muy elevado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los recaudos aduaneros ten&iacute;an la ventaja sobre otros impuestos importantes, como el monopolio de tabaco, que recaudarlo era muy poco costoso. Mientras un ingreso bruto como el del tabaco se reduc&iacute;a en m&aacute;s o menos 50%, cuando se le restaban los gastos de administraci&oacute;n para obtener los ingresos netos, en el caso de los ingresos de aduana, la merma era de   s&oacute;lo  5%,   aproximadamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal producto que se contrabandeaba en el periodo  1821 y 1850&nbsp; eran las telas extranjeras. Estas representaron 17% del valor de lo decomisado en esta &eacute;poca, una participaci&oacute;n igual que la del tabaco extranjero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de repasar la evidencia encontrada sobre el contrabando entre 1821 y 1850, Muriel Laurent concluye: "A la vista de esta presentaci&oacute;n detallada, no queda duda sobre las grandes proporciones del contrabando de manufacturas europeas hacia el territorio neogranadino." La pregunta es: &iquest;grandes proporciones con respecto a qu&eacute;? La autora no lo dice. Creo que en este punto se descuid&oacute; un poco Laurent y abandon&oacute; la prudencia que muestra a lo largo del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto muy interesante, desde el punto de vista de la historia empresarial y social, es que se discute el perfil de los contrabandistas en el periodo 1821&#150;1850, sobre la base de un grupo de 58 nombres vinculados a investigaciones judiciales: 29% (17 de los documentados) era de extranjeros, la mayor&iacute;a eran ingleses asentados en los puertos del Caribe y en especial en Cartagena. Pero tambi&eacute;n figuran prominentes comerciantes coste&ntilde;os, algunos de los cuales fueron muy cercanos a los pol&iacute;ticos m&aacute;s influyentes en la &eacute;poca. Me refiero a los casos de los cartageneros Juan de Francisco Mart&iacute;n, muy amigo de Bol&iacute;var, y de Manuel Marcelino N&uacute;&ntilde;ez, muy amigo de Santander, y el samario Joaqu&iacute;n de Mier.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del libro, Laurent estudi&oacute; el contrabando desde 1851&nbsp; hasta 1886. En este periodo encontr&oacute; un total de 179 casos, que le sirvieron para su an&aacute;lisis.  S&oacute;lo en 3% de los casos de contrabando se involucraron exportaciones, para las cuales ya en este periodo pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a ning&uacute;n gravamen permanente, aunque hubo uno temporal entre 1855 y 1863 para tabaco y quina. Tambi&eacute;n en esta segunda secci&oacute;n la autora analiza el perfil de los contrabandistas as&iacute; como el funcionamiento, recursos y ubicaci&oacute;n de las aduanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, este libro es un aporte de gran importancia para entender mejor el contrabando en Colombia en el siglo XIX. Adem&aacute;s, es un ejemplo de una investigaci&oacute;n s&oacute;lida y exhaustiva. Como historiador econ&oacute;mico lo propongo como ejemplo de las ventajas competitivas de los historiadores al estudiar temas econ&oacute;micos. En primer lugar, est&aacute; su visi&oacute;n amplia que nos lleva a analizar con cuidado y de manera exhaustiva el contexto social, legal y pol&iacute;tico de la &eacute;poca. Esto es algo que a veces no hacen los economistas, que pretenden escribir historia econ&oacute;mica como si ello fuera s&oacute;lo un problema de armar bases de datos con ayudantes para estimar millones de regresiones en busca de las que mejor se ajusten. En segundo lugar, quiero resaltar como ventaja comparativa de los historiadores su conocimiento de los archivos y el rigor y paciencia con la cual los revisan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi &uacute;nico reparo a este magnifico libro es muy de historiador econ&oacute;mico: no pude resistirme a lo largo del libro en preguntarme &iquest;qu&eacute; tan grande era el contrabando?, &iquest;qu&eacute; tan grande era su costo (o beneficio)?, &iquest;fue estable en el tiempo o hubo periodos de auge y estancamiento?, &iquest;la inversi&oacute;n en combatirlo fue suficiente o hubiera sido rentable aumentar las partidas para controlarlo? Por supuesto, ese no era el objetivo de Muriel Laurent, lo cual nos recuerda que en el estudio de nuestra historia econ&oacute;mica tanto los historiadores como los economistas tenemos cosas que  aportar.</font></p>      ]]></body>
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