<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-2253</journal-id>
<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Am. Lat. Hist. Econ]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-2253</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-22532008000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Contra viento y marea. Los piratas en el Golfo de México]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Flores Clair]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Antropología e Historia Dirección de Estudios Históricos ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<numero>29</numero>
<fpage>131</fpage>
<lpage>134</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-22532008000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-22532008000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-22532008000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Antonio Garc&iacute;a de Le&oacute;n, <i>    <br> 	Contra viento y marea. Los piratas en el Golfo de</i> <i>M&eacute;xico,</i>    <br> 	M&eacute;xico, Plaza y Jan&eacute;s, 2004, 206 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida de los piratas est&aacute; rodeada de un gran misterio y siempre se ha envuelto en un velo m&aacute;gico para llamar m&aacute;s nuestra atenci&oacute;n. De hecho, los piratas lograron hacer de la aventura un modo de vida, fueron los promotores de un eminente peligro, desplegaron una ferocidad incontenible y se convirtieron en una amenaza cr&oacute;nica para los pueblos costeros y, a pesar de esa conducta belicosa, demostraban su debilidad con tenues pinceladas rom&aacute;nticas. En general, estos personajes, en el imaginario social, est&aacute;n m&aacute;s relacionados con la vida de un protagonista de novela o con un actor de pel&iacute;cula que con la existencia de un hombre com&uacute;n. Mart&iacute;n Luis Guzm&aacute;n describe a uno de los piratas m&aacute;s famosos, flagelo de las costas del Golfo de M&eacute;xico y del Mar Caribe, Edward Teach, "Barbanegra". Guzm&aacute;n escribi&oacute; que dicho pirata era de una personalidad temeraria y se distingu&iacute;a por cargar "tres pares de pistolas puestas en fundas que le colgaban de los hombros", tambi&eacute;n cuenta que un d&iacute;a, "Barbanegra", para demostrar su naturaleza demoniaca, encerr&oacute; a la tripulaci&oacute;n y mand&oacute; a amontonar una gran cantidad de azufre y otros materiales combustibles, la cubri&oacute; de p&oacute;lvora y le prendi&oacute; fuego, en seguida "las llamas y el humo empezaron a envolver y ahogar a cuantos les rodeaban, como si en efecto se hallasen en las moradas del averno, y mientras, armado de sus pistolas, blasfemando y gesticulando fren&eacute;ticamente, cual si el propio diablo se le hubiera metido bajo la piel, bail&oacute; all&iacute;, entre el torbellino escaldado de los piratas, su peculiar danza diab&oacute;lica".<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las actividades de los piratas que analiza Antonio Garc&iacute;a de Le&oacute;n son de naturaleza muy distinta a la antes descrita, se aleja de los estereotipos y realiza un exhaustivo rastreo de "evidencias documentales" para brindarnos una explicaci&oacute;n muy novedosa sobre este tema. Una de las principales l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que se desarrollan en el libro es el estrecho v&iacute;nculo que exist&iacute;a entre el comercio y la pirater&iacute;a, en este terreno Garc&iacute;a de Le&oacute;n encontr&oacute; que la pr&aacute;ctica del comercio ilegal prevalec&iacute;a sobre la devastaci&oacute;n de los piratas: "durante los siglos XVI y XVII, el contrabando predomin&oacute; sobre la pirater&iacute;a y el comercio clandestino sobre el asalto". Antes de continuar, vale la pena detenerse en la terminolog&iacute;a que se emplea a lo largo del texto, pues en la literatura es com&uacute;n utilizar de manera similar o equivalente las palabras "pirata", "bucanero", "corsario" y "filibustero", para evitar tal confusi&oacute;n, el autor aclara que "los piratas obran por su propia cuenta y no estaban sometidos a naci&oacute;n ni corona ninguna. Eran ap&aacute;tridas sin ley alguna, que muchas veces eleg&iacute;an o depon&iacute;an a sus propios capitanes, y ten&iacute;an un acuerdo m&aacute;s o menos equitativo en la repartici&oacute;n del bot&iacute;n."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Garc&iacute;a de Le&oacute;n las actividades de los piratas fueron la punta de lanza para establecer y consolidar el mercado interno, tanto en el puerto de Veracruz como en el de Campeche; dicha actividad propici&oacute; las condiciones para crear circuitos comerciales que articularon una amplia regi&oacute;n, que comprend&iacute;a a los pueblos de tierra adentro y a las ciudades costeras. Si bien es cierto que en un principio los piratas propiciaron una modalidad de comercio violento, en seguida pasaron a una etapa de estabilidad, debido principalmente a la alta demanda de productos extranjeros que la corona espa&ntilde;ola no pod&iacute;a satisfacer, situaci&oacute;n que provoc&oacute; que la expansi&oacute;n colonialista alcanzara cada vez m&aacute;s a un sinn&uacute;mero de pueblos que se fueron incorporando paulatinamente al proceso de colonizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera puntual, en el libro se hace un an&aacute;lisis de cada uno de los elementos y protagonistas que tomaron parte de la conformaci&oacute;n de la econom&iacute;a atl&aacute;ntica. Se expone de manera detallada el escenario geogr&aacute;fico donde se llev&oacute; a cabo la actividad mar&iacute;timo&#45;mercantil, as&iacute; como la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la metr&oacute;poli, tanto en su versi&oacute;n diplom&aacute;tica, como en todas aquellas acciones militares que le permitieran la defensa de tan vastos territorios. Para ello se realizaron, entre otras acciones, la construcci&oacute;n de barcos, la edificaci&oacute;n de murallas en los puertos, el abasto de pertrechos y la modernizaci&oacute;n de la artiller&iacute;a, todo ello con el fin de mantener la quietud y continuar con la explotaci&oacute;n de los recursos naturales. Sin embargo, como es bien sabido, el conjunto de medidas aplicadas por la corona espa&ntilde;ola result&oacute; insuficiente, pues, como dice Garc&iacute;a de Le&oacute;n, "Holanda se convirti&oacute; en la reina del contrabando en el Caribe".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las actividades de los piratas a lo largo y ancho del Golfo de M&eacute;xico tuvieron sus efectos negativos, por ejemplo, el 18 de mayo de 1682, en el puerto de Veracruz, aprovechando la oscuridad de la madrugada, "1 200 piratas" entraron a la ciudad, eran de origen ingl&eacute;s, franc&eacute;s y holand&eacute;s. Recorrieron las calles y saquearon las casas, se llevaron todo lo que pudieron; en los siguientes quince d&iacute;as, continu&oacute; el pillaje, mataron gente y animales, exigieron rescate por los prisioneros, eclesi&aacute;sticos y hombres ricos, confinados en la isla de Sacrificios. "Los b&aacute;rbaros" atacaron los templos, rompieron im&aacute;genes, beb&iacute;an en el c&aacute;liz y lanzaban blasfemias. Los piratas iban comandados por "Lorencillo", Laurens de Graff, holand&eacute;s al que se le distingui&oacute; por su "cabellera de oro".<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> Y para tranquilidad de los lectores que siempre est&aacute;n a favor de los malosos, Garc&iacute;a de Le&oacute;n escribi&oacute; que "Lorencillo, se retir&oacute; a tiempo y morir&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s como honorable y pac&iacute;fico padre de familia en Mobile, Alabama".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro rese&ntilde;ado, los ataques piratas se valoran en su justo t&eacute;rmino, se analizan como parte de un proceso de reorganizaci&oacute;n geogr&aacute;fica en el &aacute;mbito mundial, sirven de marco para contextualizar las luchas entre las potencias europeas, cuyo fin era ganar territorios y abrir nuevos mercados; en general, se vincula la nueva geograf&iacute;a del Caribe con los ciclos econ&oacute;micos. La rapi&ntilde;a generada por los piratas no se menosprecia, por el contrario, se va distinguiendo el pillaje con la negociaci&oacute;n entre colonos y piratas, el paso del contrabando al comercio legal, la contracci&oacute;n de las ganancias a trav&eacute;s del saqueo y el aumento de los beneficios por el intercambio de mercanc&iacute;as. En esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n, Garc&iacute;a de Le&oacute;n bien afirma que "las actividades punitivas de los piratas y corsarios fueron &iacute;nfimas comparadas con las de los huracanes". Con el fin de comprobar esta idea, en el libro se incluye una detallada relaci&oacute;n de naufragios, entre 1519 y 1647, donde se localizan los distintos tipos de embarcaciones que se perdieron, el lugar donde desaparecieron o las que fueron rescatadas y en algunos casos las mercanc&iacute;as que transportaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hacer posible que este sistema econ&oacute;mico rindiera los frutos esperados fue indispensable construir una amplia red de contubernios de muy distinta naturaleza. Sin duda, los principales protagonistas fueron los comerciantes, quienes demostraron su habilidad empresarial, para tejer una malla que hac&iacute;a posible el financiamiento de las operaciones que eran vitales para seleccionar las mercanc&iacute;as y las rutas comerciales, as&iacute; como para respaldar transacciones legales e ilegales. Los comerciantes que participaban eran heterog&eacute;neos, desde los monopolistas europeos, pasando por los consignatorios americanos, hasta alcanzar a los modestos tratantes de los pueblos remotos. En esta econom&iacute;a, el papel que tuvo la poblaci&oacute;n fue fundamental, se convirti&oacute; en base de apoyo para las operaciones prohibidas y a la vez fueron fieles consumidores de productos como textiles, ron, herramientas, manufacturas, entre otros. Los piratas, poco a poco, se ganaron la confianza de las poblaciones locales y se asentaron en distintos espacios para controlar la producci&oacute;n y venta de distintos g&eacute;neros. De esta manera obten&iacute;an la respetabilidad necesaria entre la sociedad. Otros que se destacaron fueron los funcionarios p&uacute;blicos, quienes a trav&eacute;s de la corrupci&oacute;n, los fraudes y malos manejos de la administraci&oacute;n permiten comprender las causas de la derrota del imperio espa&ntilde;ol y la creaci&oacute;n de un sistema econ&oacute;mico que se extendi&oacute; por todo el Caribe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; del miedo, las atrocidades cometidas y las conductas sacr&iacute;legas que perturbaban a las poblaciones, y sobre todo a los ministros del culto, "los piratas toman el papel que quiz&aacute; nunca sospecharon haber representado: el de elementos precipitadores de un progreso mercantil hecho de reacciones primigenias, an&aacute;rquico por su naturaleza, que no estaba en ninguna forma en sus planes particulares &#91;...&#93; los piratas ayudaron a la consolidaci&oacute;n de mercados regionales, de los circuitos interiores sin los cuales no hubiera sido posible el avance de las reformas borb&oacute;nicas". Asimismo, los piratas crearon un &aacute;rea de influencia de cultura mestiza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Eduardo Flores Clair</b>    <br></i>Direcci&oacute;n de Estudios Hist&oacute;ricos    <br> 	Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup> Mart&iacute;n Luis Guzm&aacute;n, <i>Piratas y corsarios,</i> FCE, M&eacute;xico, 1984, pp. 12&#45;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=679508&pid=S1405-2253200800010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a></sup> Marita Mart&iacute;nez del R&iacute;o de Redo, <i>La fuerza del viento. La pirater&iacute;a en los mares de Nueva</i> <i>Espa&ntilde;a,</i> M&eacute;xico, Edici&oacute;n Zamora Caz, 2002, pp. 53&#45;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=679510&pid=S1405-2253200800010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guzmán]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martín Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Piratas y corsarios]]></source>
<year>1984</year>
<page-range>12-14</page-range><publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martínez del Río de Redo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marita]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La fuerza del viento. La piratería en los mares de Nueva España]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>53-56</page-range><publisher-name><![CDATA[Edición Zamora Caz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
