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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aportes al estudio comparativo del turismo en el Cono Sur (1900-1930)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Aportes al estudio comparativo del turismo en el Cono Sur</b> <b>(1900&#45;1930)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nelly da Cunha y Rossana Campod&oacute;nico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la etapa inicial de la expansi&oacute;n del turismo en el Cono Sur de Am&eacute;rica, se propone dilucidar los factores b&aacute;sicos y comunes, as&iacute; como las diferencias en su implementaci&oacute;n. Asimismo, su relevancia en el proceso urban&iacute;stico modernizador en Montevideo (Uruguay) y la simultaneidad con Mar del Plata (Argentina), R&iacute;o de Janeiro (Brasil) y complementariamente con Vi&ntilde;a del Mar (Chile), constat&aacute;ndose diferentes estrategias provenientes de las prioridades de los modelos econ&oacute;micos de los pa&iacute;ses y del papel asignado al Estado. El objetivo es contribuir a la consolidaci&oacute;n del turismo como objeto de estudio de las ciencias sociales a partir de la historia econ&oacute;mica y social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo analiza la importancia de la relaci&oacute;n existente entre los or&iacute;genes del turismo y el proceso urbano en las primeras tres d&eacute;cadas del siglo XX. La simultaneidad de los procesos en la regi&oacute;n del Cono Sur surgi&oacute; bajo la premisa a priori de que el turismo se convertir&iacute;a en un dinamizador de la econom&iacute;a. A efectos de poder determinar las caracter&iacute;sticas comunes y las diferencias que se encuentran en dicho proceso se presentar&aacute;n los casos de Montevideo, Mar del Plata, R&iacute;o de Janeiro y Vi&ntilde;a del Mar, y para una mejor visualizaci&oacute;n se anexa una cronolog&iacute;a comparada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se tomar&aacute; como eje la construcci&oacute;n del espacio tur&iacute;stico que comienza a esbozarse al mismo tiempo que la expansi&oacute;n de la ciudad de Montevideo. De esta manera se ir&aacute;n comparando y contrastando con los otros polos regionales las redefiniciones de los espacios p&uacute;blicos que necesariamente implicar&aacute;n cambios en los usos y costumbres de las sociedades de la &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se analizar&aacute; si existi&oacute; un papel protag&oacute;nico por parte del Estado, de los gobiernos municipales/provinciales y su relaci&oacute;n din&aacute;mica con el sector empresarial, que oscilar&aacute; de los acuerdos a los enfrentamientos, as&iacute; como la sustituci&oacute;n de la responsabilidad de la administraci&oacute;n en los diferentes emprendimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La econom&iacute;a regional en el periodo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En opini&oacute;n de algunos historiadores, entre ellos Luis B&eacute;rtola, en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX las econom&iacute;as de Argentina y Uruguay muestran un buen ritmo de crecimiento compar&aacute;ndolas con la econom&iacute;a mundial. Hasta 1913 se manifiesta una correlaci&oacute;n alta entre los ciclos argentinos y uruguayos mientras que entre 1913 y 1929 se observa una correlaci&oacute;n y simultaneidad entre los ciclos de los tres pa&iacute;ses, incluyendo a Brasil. En los a&ntilde;os treinta, este &uacute;ltimo pa&iacute;s duplic&oacute; el crecimiento referido a los pa&iacute;ses vecinos, con una tendencia de aceleraci&oacute;n del mismo.<a name="n1b"></a><sup><a href="#n1a">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Uruguay, se continu&oacute; con el patr&oacute;n de producci&oacute;n capitalista agrario consolidado en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX, es decir, predomin&oacute; la ganader&iacute;a extensiva, con baja absorci&oacute;n de mano de obra, y el aumento de productividad se debi&oacute; a las mejoras en el manejo y mestizaje de razas. Al inicio del siglo XX se expandi&oacute; la industria frigor&iacute;fica adaptando la producci&oacute;n ganadera al mercado internacional, innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que no impidi&oacute; el estancamiento de los vol&uacute;menes de exportaci&oacute;n. La recaudaci&oacute;n aduanera mediante los impuestos a las importaciones en crecimiento fue la principal fuente de financiaci&oacute;n del Estado. En este contexto se profundiz&oacute; el proceso de urbanizaci&oacute;n. La propuesta durante las dos presidencias de Jos&eacute; Batlle y Ord&oacute;&ntilde;ez (1903&#45;1907 y 1911&#45;1915) fue un modelo reformista econ&oacute;mico&#45;social, con &eacute;nfasis en la solidaridad que impuls&oacute; la legislaci&oacute;n laboral buscando mejorar las condiciones de vida. La nacionalizaci&oacute;n y estatizaci&oacute;n de actividades comerciales e industriales con el objetivo de limitar la extracci&oacute;n de capitales as&iacute; como la extensi&oacute;n de la infraestructura y servicios b&aacute;sicos, y la diversificaci&oacute;n de la producci&oacute;n para limitar la dependencia econ&oacute;mica, fueron los lincamientos b&aacute;sicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los pa&iacute;ses de referencia, se constata que el crecimiento ocurrido en las econom&iacute;as agroexportadoras no gener&oacute; una prosperidad continua. Los caminos en la b&uacute;squeda de la diversificaci&oacute;n trataron de consolidar el desarrollo industrial, especialmente en la modalidad de sustituci&oacute;n de importaciones y la opci&oacute;n de expansi&oacute;n de los servicios. Para el caso de Uruguay, cuyo principal escollo al crecimiento industrial fue el estrecho mercado interno, el historiador Ra&uacute;l Jacob sostiene que el concepto de "pa&iacute;s 'productivo' no se opon&iacute;a al prestatario de 'servicios'. Ambos eran parte de un todo por la sencilla raz&oacute;n de que las ra&iacute;ces de su modelo se hund&iacute;an en el siglo XIX."<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el crecimiento de Brasil se produjo en el siglo XX, aceler&aacute;ndose en un contexto de crecientes barreras al comercio y moderado ritmo de entrada de capitales entre 1900 y 1950 ya que cont&oacute; con el apoyo estadunidense para desarrollar su industria, lo que contrast&oacute; significativamente con el modelo argentino. Luis B&eacute;rtola sostiene que "la pol&iacute;tica industrial de Brasil fue mucho m&aacute;s consistente, continua y amplia que la de Argentina y Uruguay, lo que contribuye a explicar el mayor ritmo de cambio estructural de aquel pa&iacute;s".<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, Argentina registr&oacute; un crecimiento del PIB total m&aacute;s r&aacute;pido que el de los mercados de destino de sus exportaciones hasta 1913, con un ritmo similar hasta 1960. Argentina comparti&oacute; con Uruguay &#45;especialmente en los a&ntilde;os treinta&#45; dificultades para la exportaci&oacute;n de su producci&oacute;n ganadera agr&iacute;cola debido al proteccionismo europeo. En este sentido, Guillermo Vitelli sostiene que el periodo de auge del sector exportador argentino se encuentra entre 1880 y 1938 y que est&aacute; directamente relacionado con la expansi&oacute;n del bienestar, con el crecimiento del ingreso per capita, lo que supuso un lugar de privilegio frente a otras naciones.<a name="n4b"></a><sup><a href="#n4a">4</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, podemos constatar grandes variantes en las pautas de crecimiento urbano en Am&eacute;rica Latina aunque generalmente las ciudades principales se convirtieron en receptores de migraciones internas y externas, concentrando el comercio, la industria y la burocracia. De esta manera el proceso modernizador estuvo sujeto al auge econ&oacute;mico de las econom&iacute;as agroexportadoras, al proceso de sustituci&oacute;n de importaciones y al avance industrial y tecnol&oacute;gico variable. La concentraci&oacute;n de actividades econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas gener&oacute; el enriquecimiento de la burgues&iacute;a urbana. La centralizaci&oacute;n tradicional de actividades y residencia en torno a la plaza central en la vieja ciudad colonial fue sustituida gradualmente por su traslado a lugares m&aacute;s alejados. Las residencias se&ntilde;oriales que inclu&iacute;an pasatiempos que demandaban mayores espacios transformaron el paisaje urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los paseos en carruajes y autom&oacute;viles al parque Palermo en Buenos Aires, al Prado y las ramblas en Montevideo, al jard&iacute;n bot&aacute;nico en R&iacute;o de Janeiro, se constituyeron en parte de los nuevos comportamientos sociales que exig&iacute;an el embellecimiento de las ciudades a la usanza europea. Complementaria y antag&oacute;nicamente surgieron barrios perif&eacute;ricos que albergaban centros industriales y viviendas de la clase trabajadora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Uruguay, podemos afirmar que la ideolog&iacute;a batllista puede explicar parte de las transformaciones de la ciudad de Montevideo en una relaci&oacute;n de encastre entre las pol&iacute;ticas sociales &#45;con &eacute;nfasis en la cuesti&oacute;n laboral&#45; y los grandes cambios urbanos. Mientras que la situaci&oacute;n de R&iacute;o de Janeiro, tambi&eacute;n como ciudad principal, fue completamente diferente, ya que el hacinamiento fue el motivo del traslado a las nuevas residencias de la burgues&iacute;a. No podemos dejar de se&ntilde;alar que la legislaci&oacute;n social de Uruguay llevada a cabo por el primer batllismo (1903&#45;1916) fue la excepci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. No s&oacute;lo se cre&oacute; el primer Ministerio de Trabajo del continente sino que se incorpor&oacute; a un ministerio la tem&aacute;tica del trabajo, es decir, se elabor&oacute; una exhaustiva reglamentaci&oacute;n de derechos laborales y sociales que trasciende su &eacute;poca y llega a nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparativamente se observa que, en franca oposici&oacute;n al caso uruguayo, la represi&oacute;n sindical y la reglamentaci&oacute;n compulsiva de las normas de trabajo fue la situaci&oacute;n general en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica. Por otra parte, se pueden constatar pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas de vivienda, higiene y salud en los casos de Chile y Brasil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El acondicionamiento tur&iacute;stico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La elecci&oacute;n del periodo 1900&#45;1930 responde a la realidad tur&iacute;stica de Uruguay en la que se sucede din&aacute;micamente el auge del turismo en Montevideo y su decadencia como centro de estad&iacute;a veraniega. La r&aacute;pida consolidaci&oacute;n de la ciudad como centro de estad&iacute;a estuvo jaqueada desde su inicio por la competencia del resto de la costa, proceso que se aceler&oacute; con el avance de la red de comunicaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El turismo puede ser concebido como un fen&oacute;meno social que implica el acondicionamiento de recursos naturales para la explotaci&oacute;n racional y la instrumentaci&oacute;n de diversos servicios con el objetivo de satisfacer las necesidades de los consumidores, pero tambi&eacute;n como un fen&oacute;meno econ&oacute;mico que genera necesariamente la construcci&oacute;n de instalaciones recreativas, el acondicionamiento de hoteles y otros servicios, ampliando el uso del espacio en un proceso de generaci&oacute;n de empleos y de nuevas fuentes de ingresos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Uruguay, estos nuevos comportamientos y la posibilidad de instrumentar servicios pudieron ser viables por dos razones fundamentales: la primera, la legalizaci&oacute;n del tiempo libre mediante los cambios registrados en la duraci&oacute;n de la jornada y semana laboral as&iacute; como la reglamentaci&oacute;n de la licencia anual y de d&iacute;as de descanso a partir de 1911;<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> la segunda, el nuevo concepto de ciudad, como &aacute;mbito de trabajo pero tambi&eacute;n de recreo al que deb&iacute;a acceder toda la poblaci&oacute;n funcionando como atractivo tur&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer batllismo (1903&#45;1916) intentaba promover la "industria del turismo" como parte del modelo de pa&iacute;s industrial que sustentar&iacute;a el progreso econ&oacute;mico y social, es decir, la idea de una capital ostentosa y opulenta a trav&eacute;s de la cual se obtendr&iacute;a el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos y la atracci&oacute;n de recursos econ&oacute;micos externos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad extendida, en proceso de embellecimiento y con la especializaci&oacute;n de los nuevos barrios, asisti&oacute; a un crecimiento de su poblaci&oacute;n que seg&uacute;n Henry Finch fue a una tasa de 3.5 anual hasta 1930, y calcula el aumento de la fuerza de trabajo al menos en 4%. Las obras p&uacute;blicas y el auge de la construcci&oacute;n a excepci&oacute;n del descenso registrado con el estallido de la primera guerra &#45;cuyo promedio anual de permisos creci&oacute; de 3.5% registrado entre 1906&#45;1909 a 7.3% entre 1925&#45;1929&#45; proporcionaron trabajo al igual que diversas instalaciones industriales.<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la expansi&oacute;n del mercado interno se&ntilde;alada habr&iacute;a que sumarle el cambio e incentivo del consumo. Los agentes privados aprovecharon para la ampliaci&oacute;n del mercado inmobiliario la vocaci&oacute;n por el acercamiento al mar que hab&iacute;a inaugurado la burgues&iacute;a europea en las postrimer&iacute;as del siglo XVII y que con &eacute;xito se manifest&oacute; en el Cono Sur en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, hecho al que Montevideo no fue ajeno. En este &uacute;ltimo periodo se produjo el cambio m&aacute;s significativo, ya que la acci&oacute;n municipal se apropi&oacute; del espacio y dise&ntilde;&oacute; un paisaje de uso colectivo e integrator que actu&oacute; como instrumento promotor de la imagen tur&iacute;stica que las autoridades gubernamentales aspiraban proyectar de la ciudad para luego dar paso a la intensa ocupaci&oacute;n residencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este fen&oacute;meno no se acota s&oacute;lo a la capital del pa&iacute;s sino que surgieron las primeras r&eacute;plicas en las ciudades de Mercedes (departamento de Soriano) y Piri&aacute;polis (departamento de Maldonado). De esta manera la analog&iacute;a entre turismo, recreaci&oacute;n y ramblas dibuj&oacute; en fragmentos otro paisaje, y contribuy&oacute; de una manera distinta al proceso modernizador de pa&iacute;s. El fundamento pol&iacute;tico de estos cambios lo encontramos en un decreto del poder ejecutivo municipal al decir que: "lejos de suponer gastos improductivos significa una colocaci&oacute;n remuneradora de los caudales p&uacute;blicos", ya que cumpl&iacute;a dos funciones: el mejoramiento de las condiciones higi&eacute;nicas de los habitantes de la ciudad y el fomento de "la concurrencia de forasteros" debido al embellecimiento urbano, se&ntilde;al&aacute;ndose esta &uacute;ltima circunstancia como compensaci&oacute;n econ&oacute;mica.<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transformaci&oacute;n de Montevideo en una "gran ciudad" pod&iacute;a beneficiar a muchos, actuaba como factor motivante para visitantes potenciales y en la radicaci&oacute;n de inmigrantes, lo que a la larga acarrear&iacute;a un impacto econ&oacute;mico dif&iacute;cil de calcular pero perfectamente pensable. Por otra parte, el gobierno central contribuy&oacute; a esta pol&iacute;tica con la aprobaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n apropiada a la transformaci&oacute;n de Montevideo en una "ciudad de turismo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La construcci&oacute;n de las instalaciones recreativas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los parques, paseos mar&iacute;timos y playas son considerados por la econom&iacute;a como bienes p&uacute;blicos o recursos gratuitos. Ellos tienen un valor de uso para los usuarios por lo que es imposible calcular alg&uacute;n precio en t&eacute;rminos monetarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Montevideo, es posible diferenciar dos etapas: <i>&aacute;)</i> la del predominio de iniciativas privadas, que forman parte de grandes propiedades y por lo tanto con valor monetario; <i>b)</i> la del avance municipal que les confiere el car&aacute;cter de bien p&uacute;blico de uso colectivo luego de adquirirlos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1889, el Municipio montevideano expropi&oacute; parte de lo que luego se convertir&iacute;a en el Parque del Prado, iniciando as&iacute; un largo proceso de apropiaci&oacute;n municipal de los espacios para uso colectivo. Desde ese momento y hasta 1950 el municipio se apropi&oacute; de la mayor parte de los incipientes espacios colectivos que formaban parte de extensas quintas de descanso y comenz&oacute; nuevos proyectos, introduciendo cambios en la imagen de la ciudad que permanecen hasta la actualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1911 el Municipio acentu&oacute; el &iacute;mpetu constructor e inici&oacute; la ampliaci&oacute;n del Parque Urbano y Parque Central<a name="n8b"></a><sup><a href="#n8a">8</a></sup> con la expropiaci&oacute;n de terrenos, iniciativas enmarcadas en el llamado "Plan de ensanche y ornamentaci&oacute;n de parques, plazas y paseos" con el proyecto, adem&aacute;s, de adquirir el Parque Giot, que se concret&oacute; en 1913. Al mismo tiempo, reorganizaba la explotaci&oacute;n de las concesiones recreativas del Parque Urbano. En 1912 inaugur&oacute; el Rosedal del Prado, expropi&oacute; quintas para la ampliaci&oacute;n de dicho parque e inici&oacute; el alumbrado de la rambla de Pocitos. En 1916 se proyect&oacute; el Parque del Cerro. Paralelamente, el Municipio recibi&oacute; en donaci&oacute;n el zool&oacute;gico perteneciente a la familia Rossell y Pereira.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La formaci&oacute;n del nuevo paisaje montevideano cont&oacute; para cada proyecto con asesoramiento t&eacute;cnico, pero la difusi&oacute;n de las modernas teor&iacute;as urban&iacute;sticas no acompa&ntilde;&oacute; la expansi&oacute;n, ni los recursos disponibles permitieron una mayor planificaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El extenso cintur&oacute;n costero de paseos mar&iacute;timos o ramblas costaneras, seg&uacute;n se los identificaba en la &eacute;poca, form&oacute; parte del equipamiento de uso social del espacio contiguo al mar. En su construcci&oacute;n se aprovech&oacute; la sinuosa morfolog&iacute;a de la costa natural que se conform&oacute; al comp&aacute;s de la atracci&oacute;n social por el mar, de la voluntad pol&iacute;tica y de algunos sacudones financieros. La conformaci&oacute;n de ese espacio de uso colectivo tuvo la funci&oacute;n de detener el avance de la propiedad privada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concebimos las ramblas como paseos, sin negar que a largo plazo, cumplen una funci&oacute;n integradora. Uno de los principales y permanentes impactos de los paseos mar&iacute;timos urbanos fue la generaci&oacute;n de la especulaci&oacute;n de tierras y el uso residencial de su entorno. En Montevideo, el primer proyecto de paseo mar&iacute;timo data de 1890. A comienzos de 1904 se inici&oacute; la sustituci&oacute;n de parte del muelle de madera de playa Ram&iacute;rez por una rambla en el marco del equipamiento del Parque Urbano, seguidos por la rambla de Pocitos en 1909 y la inauguraci&oacute;n del tramo que uni&oacute; ambos balnearios en 1915. Este proceso culminar&aacute; en 1917 con la aprobaci&oacute;n de su extensi&oacute;n hasta Carrasco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expropiaci&oacute;n de terrenos iniciada en 1911 destinada a la continuaci&oacute;n de la rambla, a la ampliaci&oacute;n del Parque Urbano y a impedir la explotaci&oacute;n indiscriminada de las canteras y arenas, gener&oacute; diferencias y enfrentamientos entre las posiciones sustentadas por el Estado y por los empresarios. A manera de ejemplo se cita el caso del enfrentamiento con Francisco Pina, el propietario de la mayor parte de los terrenos afectados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Municipio no se contaba con fondos especiales, raz&oacute;n por la cual tuvieron que crearlos con la aprobaci&oacute;n de la Ley Org&aacute;nica de Gobiernos Locales (23/12/1919) por la cual todo proyecto requer&iacute;a el aval del gobierno central, as&iacute; como para las frecuentes expropiaciones o adquisiciones de terrenos y de alg&uacute;n tipo de financiamiento. Podemos afirmar que los inicios de los parques contaron en general con aportes especiales de origen estatal mientras que las ampliaciones, los acondicionamientos y la construcci&oacute;n de ramblas se hicieron con recursos propios, pr&eacute;stamos estatales y empr&eacute;stitos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ocupaci&oacute;n de ese espacio por el Municipio y su ornamentaci&oacute;n, situaci&oacute;n a la que se suma la creciente importancia de la playa y la construcci&oacute;n del Parque Hotel, lo convirtieron en centro de socializaci&oacute;n que pronto se populariz&oacute;. Estos m&uacute;ltiples servicios hicieron realidad lo que entonces se conceb&iacute;a como "balneario": un gran hotel, servicios de ba&ntilde;o en la playa, entretenimientos, &aacute;reas de esparcimiento, restaurantes y kioscos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los transportistas tranviarios, con una concepci&oacute;n muy amplia del servicio, se involucraron en el negocio proporcionando las primeras instalaciones de ba&ntilde;os en las playas Ram&iacute;rez, Pocitos y Capurro, contribuyendo en el cambio de los h&aacute;bitos y del uso del tiempo libre en amplias capas de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como en la formaci&oacute;n de nuevos barrios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al gestarse un nuevo escenario social, los viejos comportamientos propios de las estad&iacute;as en las quintas se reacomodaban para disfrutar de la extensa costa y, en continuo dinamismo, primero en la capital y luego en el pa&iacute;s, acontec&iacute;a un irreversible acercamiento social al mar. Esto no s&oacute;lo ocurri&oacute; en la costa sureste sino que en el otro extremo de la costa, el proyecto de los Capurro logr&oacute; en los primeros a&ntilde;os del nuevo siglo establecer el parque balneario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1904 y 1909 el paisaje balneario inici&oacute; su segunda transformaci&oacute;n. El Municipio comenz&oacute; a construir las ramblas, a proporcionar alumbrado p&uacute;blico, y a medida que las inversiones aumentaban inici&oacute; un conflictivo control en la explotaci&oacute;n comercial privada de las playas. Desde 1917 es posible deslindar lugares recreativos y playas privilegiadas, como fueron los casos de la playa Ram&iacute;rez &#45;como proyecto integral tur&iacute;stico/recreativo&#45; y Pocitos. Esta situaci&oacute;n de privilegio ha de vincularse al decisivo apoyo de recursos estatales que en tres oportunidades intervinieron dotando al Parque Urbano del mejor equipamiento y comunicaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El perfil de la estancia del ocio se fue dibujando y la fuerte atracci&oacute;n del mar sedujo a la sociedad argentina y montevideana. Este cambiante dise&ntilde;o del paisaje balneario que form&oacute; parte de la expansi&oacute;n urbana en Montevideo tuvo su correlato en otros n&uacute;cleos urbanos latinoamericanos; algunas ciudades en las primeras d&eacute;cadas del siglo xx acompasaron su crecimiento con el rescate de espacios recreativos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Argentina, concretamente en Mar del Plata, la Ley Provincial de 1910 otorgaba a las autoridades el poder realizar empr&eacute;stitos y expropiaciones de terrenos municipales. De este modo, en 1913 el gobierno provincial termin&oacute; la construcci&oacute;n de la rambla denominada "rambla afrancesada", que sustituy&oacute; a la anterior de madera, la iniciativa parti&oacute; originalmente del Club Mar del Plata, ejerciendo su administraci&oacute;n hasta 1917, cuando pas&oacute; a depender de la Administraci&oacute;n General de la Provincia. Esta readecuaci&oacute;n del espacio y a la vez l&iacute;mite del mar/ ciudad, as&iacute; como del control, provoc&oacute; el embellecimiento del &aacute;rea costera pero adem&aacute;s incentiv&oacute; las actividades comerciales en las sucesivas temporadas bajo la modalidad de concesiones privadas. En una nueva readecuaci&oacute;n del espacio a las oleadas de turistas bajo el signo de la ampliaci&oacute;n social, el gobierno de la d&eacute;cada de los treinta de Mar del Plata, adem&aacute;s de inaugurar otras playas con servicios acordes a la clase alta y antecediendo la demolici&oacute;n de la Rambla Bristol, construy&oacute; sobre las rocas el actual Parque San Mart&iacute;n.<a name="n9b"></a><sup><a href="#n9a">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la capital de Brasil, R&iacute;o de Janeiro, en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX se inici&oacute; una profunda transformaci&oacute;n que tom&oacute; como referente el modelo europeo, en la que tuvieron un papel protag&oacute;nico la prefectura, el gobierno estatal y las empresas transportistas. A diferencia de Montevideo, la ciudad se vio constre&ntilde;ida por su &aacute;mbito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1892, tras la apertura del t&uacute;nel en el cerro Barroso se inaugur&oacute; la l&iacute;nea de tranv&iacute;as Copacabana a cargo de la C&iacute;a. Jard&iacute;n Bot&aacute;nico, que en 1905, al abrir otro t&uacute;nel, cre&oacute; un nuevo acceso a las playas del sur. A partir de 1900 la prefectura y el gobierno federal, en su empe&ntilde;o por mejorar la ciudad construyeron en 1904 la Avenida Central con el objetivo de organizar el espacio urbano, cortando el centro de la capital y sumando a la modernizaci&oacute;n la reconstrucci&oacute;n del puerto que deb&iacute;a ligar el pa&iacute;s con el comercio internacional y atraer flujos inmigratorios. Historiadores brasile&ntilde;os han anotado que fue una acci&oacute;n devastadora que arras&oacute; con parte del centro antiguo, transformando el uso social del espacio sobre la base del modelo europeo.<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos recordar que entre los paseos de inter&eacute;s tur&iacute;stico m&aacute;s importantes de R&iacute;o Janeiro figura el telef&eacute;rico entre los cerros Pan de Az&uacute;car y Urca cuyo primer tramo fue inaugurado en 1912 y el segundo al a&ntilde;o siguiente. El llamado "bondinho" era la r&eacute;plica de un vag&oacute;n de madera impulsado por un motor el&eacute;ctrico. Asimismo, el inter&eacute;s tur&iacute;stico por el cerro Corcovado data de 1884, a&ntilde;o en que se inaugur&oacute; la l&iacute;nea f&eacute;rrea que lo conect&oacute; con el centro urbano y un hotel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si analizamos comparativamente el caso chileno, resulta clara la apuesta de las autoridades de la &eacute;poca a favorecer los emprendimientos industriales en detrimento de una inversi&oacute;n que conllevara la adecuaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos con fines sociales y de recreaci&oacute;n. En opini&oacute;n de Gonzalo C&aacute;ceres, en Vi&ntilde;a del Mar: "el paseo mar&iacute;timo s&oacute;lo alcanz&oacute; &#91;...&#93; a una peque&ntilde;a y simple explanada de tierra, s&oacute;lo adornada con faroles y bancas de madera &#91;...&#93; la que constituy&oacute; durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX la m&aacute;s perfecta vitrina social".<a name="n11b"></a><sup><a href="#n11a">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&aacute; reci&eacute;n en la d&eacute;cada de los treinta cuando el Estado chileno cambiar&aacute; sus lineamientos pol&iacute;ticos para que Vi&ntilde;a del Mar se transformara en un balneario de acuerdo con los modelos internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recreaci&oacute;n y turismo significan ocio y trabajo en una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica y recursiva. De esta manera, surgieron nuevas posibilidades de inversi&oacute;n diversific&aacute;ndose el mundo laboral. Los nuevos comportamientos exigieron, como se ha visto, servicios comerciales de diferente especie, gener&aacute;ndose la lucha por la apropiaci&oacute;n y control del espacio, en la que el Municipio de Montevideo adquiri&oacute; protagonismo. No fue posible contabilizar las ganancias de los concesionarios de servicios o del propio Municipio, s&oacute;lo se cont&oacute; con algunos datos aislados, pero independientemente de &eacute;stos, el inter&eacute;s progresivo por los nuevos servicios resulta un buen indicador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista del mercado de trabajo, es conocida la actitud estatal de incentivar las obras p&uacute;blicas en tiempos de crisis para generar empleo. Pero m&aacute;s all&aacute; de aspectos coyunturales, la expansi&oacute;n de la ciudad y en el caso que nos concierne, el acercamiento a la costa y la construcci&oacute;n de parques, tambi&eacute;n deben haber proporcionado nuevas oportunidades de trabajo. Aun cuando los servicios de primera necesidad &#45;el saneamiento y la mejora de las calles&#45; eran escasos, el Municipio se aboc&oacute; al tendido de las ramblas porque las entendi&oacute; prioritarias como fuente de recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El hotel balneario en la construcci&oacute;n de un modelo tur&iacute;stico</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con lo expuesto anteriormente, desde principios del siglo XX se adecuaron zonas pr&aacute;cticamente vac&iacute;as de Montevideo y del pa&iacute;s en funci&oacute;n del ocio, pero tambi&eacute;n de nuevos espacios productivos. Con la adecuaci&oacute;n de los recursos naturales, en particular de nuestras costas, se modific&oacute; el paisaje, se instalaron redes de transporte, y se establecieron pol&iacute;ticas urbanas afines a esa nueva funci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acondicionamiento hotelero de la costa y su administraci&oacute;n fue producto del largo proceso de negociaci&oacute;n entre el gobierno central, el municipal y los empresarios privados. La playa Ram&iacute;rez hab&iacute;a revelado desde 1880 atractivos suficientes como recurso natural cercano a la ciudad. La Sociedad "Tranv&iacute;as del Este" se hab&iacute;a encargado de su acondicionamiento inicial y el Municipio, poco m&aacute;s tarde, de la construcci&oacute;n de un gran parque recreativo. Para convertirlo en verdadero polo de atracci&oacute;n para la burgues&iacute;a, sobre todo argentina, s&oacute;lo le faltaba el sofisticado hospedaje que le permitiera largas estad&iacute;as veraniegas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 30 de diciembre de 1909 el Parque Hotel fue inaugurado. Esta inversi&oacute;n privada fue calculada en unos 790 000 pesos oro. Pronto se le agreg&oacute; el principal atractivo complementario destinado al sostenimiento de los hoteles balnearios y de la beneficencia p&uacute;blica: el casino. Al abrigo de la clandestinidad, el juego se hab&iacute;a convertido en un atractivo con el que el Estado no lucraba. El juego clandestino en los centros sociales se hizo p&uacute;blico en 1906 a ra&iacute;z de diversos allanamientos realizados por la polic&iacute;a y el sometimiento de los jugadores a la justicia. A fines de 1911, el gobierno decidi&oacute; controlar el juego, comenzando con la revocaci&oacute;n de personer&iacute;as jur&iacute;dicas por juego ilegal practicado en clubes. El Parque</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hotel se contaba entre los centros infractores. Ante la intervenci&oacute;n judicial en &eacute;ste, la Junta solicit&oacute; la derogaci&oacute;n de la norma prohibitiva juzgando conveniente para el Municipio el funcionamiento de la ruleta.<a name="n12b"></a><sup><a href="#n12a">12</a></sup> Fue el &uacute;nico favorecido por la legalizaci&oacute;n entre los que funcionaban con car&aacute;cter de ilegal hasta el momento, con lo que se promovi&oacute; la etapa del juego controlado. El poder ejecutivo qued&oacute; facultado para conceder permisos para la instalaci&oacute;n de casinos en las estaciones balnearias, entendi&eacute;ndose como un servicio tur&iacute;stico, en establecimientos de al menos 500 000 pesos de inversi&oacute;n, exigencia que restring&iacute;a el espacio del juego por el monto exigido en hoteles excluyendo los clubes. En contraparte, los concesionarios deb&iacute;an aportar a Asistencia P&uacute;blica 15% de los ingresos brutos y un monto no estipulado a los municipios.<sup><a name="n13b"></a><a href="#n13a">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El juego qued&oacute;, en principio, circunscrito al territorio costero, a las "estaciones balnearias", seg&uacute;n autorizaba la ley y como lo indican las concesiones realizadas posteriormente: Ram&iacute;rez y Carrasco en Montevideo. Fuera de la capital pero siempre recostados en el entorno costero, se instalaron casinos en Punta del Este, Atl&aacute;ntida, Piri&aacute;polis, Colonia y Carmelo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1912 y 1914 se sucedieron dos proyectos de hoteles balnearios de diferente magnitud: el primero, el de la S. A. Balneario Carrasco; a los efectos de construir el hotel, se constituy&oacute; otra sociedad, la Hotel Casino de Carrasco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Hotel Pocitos de la empresa de tranv&iacute;as Sociedad Comercial de Montevideo, iniciado como restaurante sobre las arenas y totalmente remodelado en 1912, se convirti&oacute; en uno de los alojamientos m&aacute;s importantes de ese balneario y, en decadencia, funcion&oacute; hasta los a&ntilde;os treinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Intendencia tambi&eacute;n tuvo un proyecto propio que no revisti&oacute; la importancia de los anteriores. El 1 de junio de 1910 la Direcci&oacute;n de Obras Municipales present&oacute; a la Junta los planos para la construcci&oacute;n de un restaurante y casino en el Prado. Poco despu&eacute;s se realiz&oacute; la primera licitaci&oacute;n. Las propuestas presentadas fueron desechadas por sus costos excesivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las constantes de la construcci&oacute;n hotelera en la regi&oacute;n fue que, dada la magnitud de las inversiones requeridas, a menudo los proyectos ven&iacute;an precedidos de trayectorias empresariales importantes. Contrariamente a lo sucedido en Montevideo, el Estado brasile&ntilde;o s&oacute;lo imagin&oacute; el proyecto del binomio hotel balneario con casino &#45;el Copacabana Palace&#45;, su desarrollo y culminaci&oacute;n fueron obra de la iniciativa privada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Argentina, debemos analizar el caso de Mar del Plata como el modelo de turismo veraniego. De acuerdo con los historiadores argentinos, el proyecto de ciudad balnearia naci&oacute; con el ferrocarril del Sur que en 1886 extendi&oacute; las v&iacute;as desde el pueblo Maip&uacute;. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde se inaugur&oacute; el Bristol Hotel, s&iacute;mbolo de la etapa aristocr&aacute;tica del balneario.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n fueron dise&ntilde;ados los primeros balnearios, el Bristol, La Perla, el Saint James, ubicado en un recodo costero llamado "de los ingleses", apelaci&oacute;n bastante com&uacute;n que tambi&eacute;n encontramos en la costa uruguaya. El surgimiento de los t&iacute;picos <i>chalets</i> "estilo Mar del Plata" y de hoteles menos ostentosos, es tomado como s&iacute;ntoma de la nueva etapa, proceso hecho posible por el avance de las comunicaciones.<a name="n14b"></a><sup><a href="#n14a">14</a></sup> La inauguraci&oacute;n en 1938 de la ruta nacional que uni&oacute; el balneario con el resto del pa&iacute;s, es comparable, en el caso de Uruguay, con la construcci&oacute;n de la ruta Colonia&#45;Montevideo, con lo que se consolid&oacute; el incipiente perfil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brasil revela simultaneidad en este proceso en el caso de R&iacute;o de Janeiro, a pesar de las trayectorias dis&iacute;miles que derivar&aacute;n en futuros bien diferentes. A medida que la ciudad se acercaba a la costa, irrumpi&oacute; la hoteler&iacute;a: en 1920, el Hotel Gloria, quiz&aacute;s el de mayor capacidad en la &eacute;poca con 600 habitaciones, cercano al centro de la ciudad; y en 1923, el Copacabana Palace, ubicado sobre la costa sur. Se debe resaltar que, en ambos casos, fueron de origen y gesti&oacute;n privada. El Copacabana naci&oacute; como parte del proceso de modernizaci&oacute;n de Brasil, y fue el s&iacute;mbolo de ostentaci&oacute;n en el marco de los festejos del centenario de la independencia en 1922. De esta manera, se present&oacute; la oportunidad tan ansiada de una proyecci&oacute;n internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que, desde el punto de vista del desarrollo cronol&oacute;gico de estos procesos, las similitudes se suceden, las diferencias surgen apenas se profundiza en la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n. En el caso del Copacabana fue el propio presidente de Brasil, Epit&aacute;cio Pessoa, quien sali&oacute; a la b&uacute;squeda de un arriesgado inversor capaz de garantizar sus sue&ntilde;os ostentosos. Acudi&oacute; al hotelero Octavio Guinle, due&ntilde;o del Hotel Palace en R&iacute;o de Janeiro, quien pertenec&iacute;a a una de las familias m&aacute;s acaudaladas, con inversiones en energ&iacute;a el&eacute;ctrica, inmobiliarias, industria textil, bancos y seguros.<sup><a name="n15b"></a><a href="#n15a">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en el caso chileno se puede observar que en 1922 la prensa hac&iacute;a eco de aspiraciones particulares de transformar Vi&ntilde;a del Mar, emulando a los envidiables balnearios europeos, pero tambi&eacute;n a los de la regi&oacute;n. Probablemente de la comparaci&oacute;n con estos &uacute;ltimos proven&iacute;a la sensaci&oacute;n de atraso, del quedar fuera del cercano proceso modernizador. Se planteaba la interrogante de "&iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a hacer Vi&ntilde;a del Mar para ponerse a la altura del balneario de Mar del Plata, Piri&aacute;polis, Biarritz, San Sebasti&aacute;n?"<sup><a name="n16b"></a><a href="#n16a">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Vina del Mar se hab&iacute;an construido instalaciones para ba&ntilde;os mar&iacute;timos en el siglo XIX. Sin embargo, la acci&oacute;n estatal privilegi&oacute; el uso portuario industrial de la zona y construy&oacute; a partir de 1870 la v&iacute;a f&eacute;rrea en el borde de la costa, con lo que se provoc&oacute; el previsible conflicto por el uso del espacio. Los balnearios, poco desarrollados, surgieron con el exclusivo esfuerzo privado y la zona residencial como lugar de veraneo de la clase alta de Valpara&iacute;so qued&oacute; alejada de la costa. Las quintas respondieron a comportamientos vacacionales diferentes a los que promovieron los balnearios costeros, como prototipos que se desarrollaron paulatinamente en el transcurso del siglo XX y a los que pareci&oacute; responder, pese a sus peculiaridades, el lento crecimiento de Vi&ntilde;a del Mar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer factor diferenciador es el papel del Estado y de los gobiernos municipales, aun cuando Vi&ntilde;a del Mar parece ser fruto de la definici&oacute;n de Valpara&iacute;so como puerto pero con aspectos topogr&aacute;ficos limitantes que determinaban cuantiosos recursos para adaptar la costa como espacio de ocio. Un segundo factor, de &iacute;ndole cultural, fue la lenta adaptaci&oacute;n al concepto de balneario en boga, en el que no pod&iacute;a faltar el acondicionamiento hotelero con el adicional de los juegos de azar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se incluye entonces el an&aacute;lisis de la expansi&oacute;n del turismo a Chile, las diferencias parecen sustanciales. Es constatable, en una primera etapa, el desinter&eacute;s gubernamental ante las propuestas privadas destinadas a cambiar el perfil de Vi&ntilde;a del Mar como lugar de descanso de la elite de Valpara&iacute;so, cuyo desarrollo urban&iacute;stico fue predominantemente mediterr&aacute;neo. La transformaci&oacute;n de Vi&ntilde;a del Mar en un balneario de categor&iacute;a internacional acontece a partir de 1927, cuando se aprob&oacute; la ley que financi&oacute; la construcci&oacute;n del casino conjuntamente con la edificaci&oacute;n del Palacio Presidencial de Descanso y las obras de infraestructura necesarias para estos emprendimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se conceb&iacute;a a los hoteles balnearios sin el agregado de los juegos de azar. Se ha afirmado que los casinos no s&oacute;lo proporcionan rentas sino prestigio al hotel que los alberga. En esa l&iacute;nea se puede enmarcar la aspiraci&oacute;n de Francisco Pina de obtener hacia 1912 "su<sup>"</sup> concesi&oacute;n de juegos de azar, como proleg&oacute;meno a la construcci&oacute;n de un gran hotel en Piri&aacute;polis.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup> Situaciones similares se repiten en las diferentes peticiones para instalarlos que se dieron en Mar del Plata y en R&iacute;o de Janeiro, aunque sujetas estas &uacute;ltimas a marchas y contramarchas seg&uacute;n el gobierno de turno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Mar del Plata, como balneario, tambi&eacute;n estuvo ligado al surgimiento de los juegos de azar en Argentina y a su caducidad. Tras el ascenso del socialismo al gobierno municipal en la d&eacute;cada de los veinte, el juego en casinos e hip&oacute;dromos fue prohibido en 1927. Se afirma que el impacto negativo de dicha medida en la econom&iacute;a del balneario fue mayor que el provocado por la crisis de los treinta.<sup><a name="n18b"></a><a href="#n18a">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El control del espacio costero</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya gestados los procesos de acercamiento social al mar como nueva forma de disfrute, de invasi&oacute;n de la costa, con servicios que satisfac&iacute;an las necesidades de los veraneantes, forasteros, turistas &#45;como se les llamaba indistintamente&#45; y de acondicionamiento hotelero iniciado por arriesgados inversores, la autoridad municipal irrumpi&oacute; en el escenario con el tendido de la infraestructura (calles, paseos, iluminaci&oacute;n, saneamiento), reglamentando el uso del espacio costero ante su popularizaci&oacute;n. Luego, el escenario se ampli&oacute; y complement&oacute;: en 1915, con la adquisici&oacute;n del Parque Hotel Casino y del Casino Carrasco Hotel &#45;a&uacute;n en construcci&oacute;n&#45;tambi&eacute;n se monopolizaba el juego de</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso uruguayo, la modernizaci&oacute;n expresada en el eslogan "Montevideo ciudad de turismo" de 1916, promocionando el atractivo de la costa y las "fiestas de verano", exig&iacute;a cuantiosos esfuerzos p&uacute;blicos, cuyos beneficios no s&oacute;lo recaer&iacute;an en las arcas estatales. En reiteradas ocasiones las autoridades comunales afirmaron su convicci&oacute;n de que "todos" se beneficiar&iacute;an con sus inversiones. Si bien &eacute;sta puede ser considerada una l&iacute;nea argumental te&ntilde;ida de intencionalidad pol&iacute;tica, actualmente es innegable el impacto transversal que ejerce el turismo sobre la estructura de las ciudades y en todas aquellas actividades que de una forma u otra satisfacen las necesidades de los turistas.<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ejemplificar la teor&iacute;a sustentada en el p&aacute;rrafo anterior, explicaremos brevemente los factores condicionantes que impulsaron al gobierno municipal de Montevideo a adquirir en 1915 el Parque Hotel y el Hotel Carrasco, y lo que aconteci&oacute; en la industria de la construcci&oacute;n, situaci&oacute;n que podr&iacute;a explicar en parte la decisi&oacute;n privada de abandonar los proyectos tur&iacute;sticos mencionados. La actitud del gobierno municipal, en el que predomin&oacute; en algunos periodos el sector batllista del Partido Colorado, debe enmarcarse necesariamente en el intervencionismo estatal en el &aacute;rea econ&oacute;mica, acompa&ntilde;ado a menudo por ambiciones de corte monop&oacute;lico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la evoluci&oacute;n de la construcci&oacute;n en primer lugar se han tomado dos indicadores: el comportamiento del &iacute;ndice del PIB real de la construcci&oacute;n a escala nacional, y la variaci&oacute;n de los precios y del n&uacute;mero de los permisos de construcci&oacute;n otorgados en Montevideo. Dichos indicadores estar&iacute;an indicando un descenso del nivel de la actividad entre 1914 y 1918. El pib de la construcci&oacute;n descendi&oacute; de 73, &iacute;ndice de 1912, a 30.5 en 1918, recuper&aacute;ndose a partir de 1920 y hasta 1930, a&ntilde;o en el que nuevamente desciende. En sentido inverso evolucionaron los costos: el costo de producci&oacute;n ascendi&oacute; de 98.7 en 1912, a 156.7 en 1922, descendiendo durante el resto de esa d&eacute;cada as&iacute; como en la mayor parte de la siguiente.<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup> A mayores costos de producci&oacute;n, menor nivel de la actividad, lo que estar&iacute;a indicando retracci&oacute;n en la actividad privada, con lo cual no ser&iacute;a una excepci&oacute;n el comportamiento en la construcci&oacute;n de hoteles: pese al auge de los balnearios Pocitos y Ram&iacute;rez en la d&eacute;cada de los veinte, la construcci&oacute;n de nuevos hoteles se detuvo, habilit&aacute;ndose importantes residencias con ese fin.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como las oscilaciones del pib se registraron en otras actividades, entre ellas la ganader&iacute;a, se podr&iacute;a concluir que el estado general de la econom&iacute;a del pa&iacute;s no alentaba inversiones y menos a&uacute;n aquellas de car&aacute;cter riesgoso de cuya rentabilidad poco se conoc&iacute;a. Incertidumbre a la que se agregaba el posible impacto negativo de la guerra en los flujos tur&iacute;sticos y del abandono del patr&oacute;n oro operado en 1914.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todas maneras las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas instrumentadas por el gobierno batllista parecen encastrar perfectamente con aquellas mentalidades hasta el punto que podr&iacute;a decirse que son complementarias: donde no acud&iacute;an empresarios nacionales potenciales estaba el Estado &#45;central o municipal&#45; para asumir los riesgos. Porque antes que acudieran capitales extranjeros cuyas remesas al exterior molestaban profundamente a algunos dirigentes, era preferible la ampliaci&oacute;n del dominio municipal. Despu&eacute;s de todo, los hoteles con casinos provocar&iacute;an el efecto contrario: atraer recursos desde el exterior. Las inversiones municipales en 1915, los hoteles Casino Parque Hotel y Hotel Casino Carrasco, recayeron sobre las arcas municipales y en parte se autofinanciaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la finalidad de comparar este enfoque brindamos un ejemplo de perseverancia de un inversor privado en el negocio hotelero, como es el caso del propietario del Copacabana Palace Hotel de R&iacute;o de Janeiro, Octavio Guinle, quien luego de financiar la construcci&oacute;n de &eacute;ste con acciones provenientes de otro hotel de su propiedad en esa ciudad, lo dirigi&oacute; personalmente, vigilando la calidad del servicio. Para ello fij&oacute; su residencia en una suite presidencial del hotel por un lapso de 50 a&ntilde;os, hasta su muerte, logrando el ambiente sofisticado de diversi&oacute;n al que aspiraba la burgues&iacute;a europea y la estadunidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferencias parecen notables: el Copacabana se convirti&oacute; entre 1930 y 1950 en el centro del espect&aacute;culo de R&iacute;o de Janeiro; diversificando sus atracciones logr&oacute; que la segunda guerra, lejos de significar un freno tur&iacute;stico, lo convirtiera en el reducto, seg&uacute;n expresiones period&iacute;sticas, "de la diversi&oacute;n, la elegancia y el glamour, a salvo de los horrores del conflicto".<sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los hoteles privados bonaerenses &#45;entre ellos el Savoy&#45; a&ntilde;os dieron p&eacute;rdidas o, en el mejor de los casos, no obtuvieron ganancias, debieron instrumentar mecanismos que estimularan la movilidad de la incorporan nuevas atracciones motivantes, incrementado los servicios: cambio de moneda, correo, peluquer&iacute;a, entre otros. En el caso de Mar del Plata y de Montevideo, se agregaron sucesivamente diferentes atracciones, acondicionando plazas, cancha de tenis, sala de cine y conciertos, en consonancia con la hoteler&iacute;a.<a name="n22b"></a><sup><a href="#n22a">22</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La estrategia: &iquest;gesti&oacute;n municipal o privada?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso uruguayo, la administraci&oacute;n del Parque Hotel desde su adquisici&oacute;n hasta 1950 altern&oacute; los reg&iacute;menes de administraci&oacute;n directa y concesi&oacute;n privada. La conveniencia de una u otra forma de administraci&oacute;n suscit&oacute; discrepancias en el gobierno municipal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El binomio hotel casino segu&iacute;a vigente como en 1915; los gastos que generaban los hoteles resultaban resarcidos por las ganancias de los casinos. La participaci&oacute;n estatal en la construcci&oacute;n y gesti&oacute;n del hospedaje merece una mirada regional. Si bien en Mar del Plata la &uacute;nica intervenci&oacute;n del gobierno de la provincia la representa el Hotel Provincial con casino inaugurado en 1938, este tipo de participaci&oacute;n tambi&eacute;n se dio en otras zonas. El turismo social marplatense &#45;extendi&eacute;ndose en el territorio argentino&#45; con su hoteler&iacute;a sindical, al profundizar el proceso iniciado en los a&ntilde;os veinte, fue protagonista y fiel producto del est&iacute;mulo estatal con el instrumental brindado por los sindicatos.<a name="n23b"></a><sup><a href="#n23a">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os cuarenta en las provincias argentinas se promulg&oacute; la normativa tur&iacute;stica que creaba las Direcciones de Turismo y Climatismo. Sus cometidos principales fueron la promoci&oacute;n de los atractivos por medio de folleter&iacute;a as&iacute; como de los medios de comunicaci&oacute;n, la fiscalizaci&oacute;n de tarifas e higiene de la hoteler&iacute;a y la aprobaci&oacute;n de la construcci&oacute;n y loteos o formaci&oacute;n de villas por parte privada, as&iacute; como la aprobaci&oacute;n de exoneraciones impositivas. En la provincia de Mendoza se autoriz&oacute; a la Direcci&oacute;n de Turismo la construcci&oacute;n de hoteles con lo que se sugeria la administraci&oacute;n directa. Se entend&iacute;a que el Estado deb&iacute;a fomentar el turismo en nuevas regiones; esa funci&oacute;n la cumpl&iacute;an los hoteles provinciales de Salta y Catamarca y el Hotel Nacional del Llao&#45;Llao, casos en los que se hab&iacute;a comprobado la incongruencia de las concesiones. Con bajos alquileres &#45;s&oacute;lo en centros tradicionales los contratos pod&iacute;an ser m&aacute;s beneficiosos al Estado&#45; los concesionarios ejerc&iacute;an una competencia ruinosa a los hoteleros privados, y malgastaban bienes p&uacute;blicos al no arriesgar capitales propios ni cubrir el desgaste y amortizaci&oacute;n de los bienes muebles e inmuebles.<sup><a name="n24b"></a><a href="#n24a">24</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la costa este&ntilde;a uruguaya esa estrategia de fomento se plasmar&aacute; de forma tard&iacute;a y excepcional en lo que concierne a hospedaje. En 1928 el Estado comenz&oacute; la venta de terrenos propios en la zona Las Delicias, cercana a Punta del Este, con el prop&oacute;sito de construir un sanatorio y embellecer el balneario.<sup><a name="n25b"></a><a href="#n25a">25</a></sup> Continuando esa pol&iacute;tica, en 1934, en ocasi&oacute;n de la creaci&oacute;n de la Junta Local, se aprob&oacute; un cr&eacute;dito estatal al que se sumar&iacute;a el producido de los remates, inici&aacute;ndose, entre otras, las obras del Hotel Las Delicias inaugurado en 194L Fue en la d&eacute;cada de los cuarenta que el turismo peninsular comenz&oacute; a extenderse con vigor integrando nuevas zonas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni la propiedad municipal ni el debate sobre las condiciones de uso parecen excepcionales; sin embargo, las coincidencias no van m&aacute;s all&aacute; de concebirlos como instrumentos de fomento. La intervenci&oacute;n directa del gobierno local montevideano en la gesti&oacute;n hotelera representa un concepto diferente al manejado en Mar del Plata, en donde predominaron las sociedades de fomento primero, y luego los sindicatos como instrumentos para implantar pol&iacute;ticas sociales a partir de la d&eacute;cada de los treinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos concluir que en el caso de Montevideo, los or&iacute;genes del turismo y el proceso de desarrollo urbano fueron simult&aacute;neos y complementarios, que no pueden explicarse separadamente: son las dos caras de un mismo proceso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estructura del turismo uruguayo fue fundamentalmente estacional, es decir, turismo de veraneo y con una franca dependencia de un mercado emisor, para el caso, el mercado argentino. Esta etapa inicial se caracteriz&oacute; por un excesivo optimismo y un marcado ensayo &#45;con escasa planificaci&oacute;n&#45; que se sustentaban en la idea de que el turismo contribuir&iacute;a a la econom&iacute;a del pa&iacute;s y a su diversificaci&oacute;n, al tiempo que implicar&iacute;a una mejora en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta primera etapa, se apunt&oacute; a un turismo elitista que, con el transcurrir del tiempo, as&iacute; como en las redefiniciones de los espacios p&uacute;blicos, as&iacute; como a las mejoras operadas en el servicio de transportes y comunicaciones, pero fundamentalmente a la legislaci&oacute;n social llevada adelante por el batllismo, lo que permiti&oacute; la apertura a otros sectores de la sociedad. De los casos analizados es el que presenta un papel significativo y pionero por parte del gobierno central, as&iacute; como de los gobiernos municipales, que se mantiene m&aacute;s all&aacute; del periodo analizado aunque con modalidades diferentes, sin perder por ello la capacidad propositiva y emprendedora. El gobierno municipal mantuvo una relaci&oacute;n dependiente, por momentos con alg&uacute;n enfrentamiento, con el sector empresarial sin dejar de se&ntilde;alar la complementariedad de los esfuerzos en una apuesta com&uacute;n por el desarrollo de la ciudad de Montevideo y de otros balnearios como primeros emprendimientos tur&iacute;sticos del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Argentina, es claro el ejemplo de Mar del Plata, donde los dos ejes analizados se integran dando lugar al mejoramiento de los espacios p&uacute;blicos y al surgimiento del turismo. Aqu&iacute; se apunt&oacute; claramente al mercado interno y, en principio, a un turismo elitista, que tambi&eacute;n ir&aacute; derivando hacia la ampliaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n del uso del espacio. No encontramos un referente que lo vincule con una estrategia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica sino, m&aacute;s que nada, parece integrado a las pol&iacute;ticas sociales de la &eacute;poca. El papel m&aacute;s significativo aqu&iacute; lo desempe&ntilde;aron los gobiernos municipales tanto en calidad de gestores como en la de detonantes de la decadencia del proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso brasile&ntilde;o, es claro el papel prescindente del Estado que simplemente gener&oacute; las ideas para lograr una mejor posici&oacute;n internacional de la ciudad de R&iacute;o de Janeiro, como la "marca" de Brasil en el mundo, pero que dej&oacute; todos los emprendimientos en manos de los empresarios. No responde a la b&uacute;squeda de soluciones econ&oacute;micas como en el caso uruguayo sino que es, antes que nada, la b&uacute;squeda de soluciones urban&iacute;sticas y la delimitaci&oacute;n de los espacios seg&uacute;n la divisi&oacute;n de las clases sociales. Si bien el contraste con el modelo uruguayo es significativo, tambi&eacute;n cabe resaltar que de los casos analizados, Montevideo y R&iacute;o de Janeiro lograron construir a corto plazo modelos exitosos logrando la atracci&oacute;n de la burgues&iacute;a, en el primer caso estrictamente rioplatense, y en el segundo, tempranamente internacional. Para el caso de Montevideo &#45;podemos fundamentar esta afirmaci&oacute;n con la informaci&oacute;n obtenida en la consulta de una valiosa fuente primaria, los libros del hotel Carrasco, como cl&aacute;sico reducto de la clase alta&#45; la tendencia en ascenso de sus visitantes se constituye en un buen indicador. Considerando la temporada inicial de la serie en 1923&#45;1924 con un &iacute;ndice base 100, &eacute;ste asciende a 139 en la de 1926&#45;1927, culminando la d&eacute;cada con un significativo ascenso a 153, tendencia perdurable hasta finalizar la d&eacute;cada de los cuarenta, con las razonables oscilaciones en periodos de crisis y de guerra (v&eacute;ase <a href="#c1">cuadro 1</a>). Para el caso de R&iacute;o de Janeiro, las fuentes de informaci&oacute;n son de diferente &iacute;ndole y refieren a la cr&oacute;nica period&iacute;stica de la &eacute;poca en la que se rese&ntilde;a la fuerte atracci&oacute;n que ejerci&oacute; la ciudad en Estados Unidos y Europa, convirti&eacute;ndose en el centro del espect&aacute;culo.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a2c1.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a2c2.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso chileno, se observa que no responde a pol&iacute;ticas p&uacute;blicas definidas, sino que lo hace m&aacute;s que nada ante la adecuaci&oacute;n de las demandas internas y a pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas. De este modo se desarroll&oacute; un modelo elitista r&uacute;stico, avanzando tard&iacute;amente a la conquista de un mercado interno calificado. Resaltan las dificultades en la definici&oacute;n de espacios recreativos, al predominar las actividades industriales y de transporte, lo que le confiere en parte el car&aacute;cter tard&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n estatal en diferentes modalidades &#45;el otro factor que actu&oacute; en el mismo sentido&#45; result&oacute; fundamental, con lo que se pueden constatar interesantes cercan&iacute;as entre Montevideo y Mar del Plata.</font></p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acevedo, Eduardo, <i>Anales Hist&oacute;ricos del Uruguay,</i> Montevideo, Barreiro y Ramos, 1936, t. VI</font>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669442&pid=S1405-2253200500020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asamblea Representativa de Montevideo, "Investigaci&oacute;n en los hoteles y casinos municipales", Montevideo, Biblioteca Nacional, 1923.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669444&pid=S1405-2253200500020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&eacute;rtola, Luis, <i>Ensayos de Historia Econ&oacute;mica. Uruguay y la regi&oacute;n en la econom&iacute;a mundial</i> <i>1870&#45;1990,</i> Montevideo, Trilce, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669446&pid=S1405-2253200500020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</b> <i>et al, EI PBI del Uruguay, 1870&#45;1936 y otras estimaciones,</i> Montevideo, Programa de Historia Econ&oacute;mica y Social&#45;Facultad de Ciencias Sociales&#45;Universidad de la Rep&uacute;blica, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669448&pid=S1405-2253200500020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boechat, Ricardo, <i>Copacabana Palace. Um hotel e sua historia,</i> San Pablo, D&oacute;rea Books and Art, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669450&pid=S1405-2253200500020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Booth, Rodrigo, "El Estado Ausente: la parad&oacute;jica configuraci&oacute;n balnearia del Gran Valpara&iacute;so (1850&#45;1925)", <i>Eure. Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos</i> <i>Regionales,</i> vol. XXVII, num. 83, mayo 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669452&pid=S1405-2253200500020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;ceres, G., F. Sabatini y R. Booth, "La suburbanization de Valpara&iacute;so y el origen de Vi&ntilde;a del Mar: entre la villa balnearia y el suburbio de ferrocarril (1870&#45;1910)" en E. Pastoriza (ed.), <i>Las puertas del mar. Consumo, ocio y pol&iacute;tica en Mar del Plata, Montevideo y</i> <i>Vi&ntilde;a del Mar,</i> Buenos Aires, Biblos/Universidad Nacional de Mar del Plata, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669454&pid=S1405-2253200500020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cunha, Nelly da, "Gesti&oacute;n municipal y tiempo libre en Montevideo (1900&#45;1940)" en Elisa Pastoriza (ed.), <i>Las puertas al mar. Consumo, ocio y pol&iacute;tica en Mar del Plata</i><b><i>,</i></b> <i>Montevideo y Vi&ntilde;a del Mar,</i> Buenos Aires, Biblos/Universidad Nacional de Mar del Plata, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669456&pid=S1405-2253200500020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cunha, Nelly da, <i>La actividad tur&iacute;stica regional en el Uruguay. El caso del turismo argentino</i> <i>(1920&#45;1945),</i> Montevideo, Facultad de Ciencias Sociales&#45;Universidad de la Rep&uacute;blica, DT. n&uacute;m. 29, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669458&pid=S1405-2253200500020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finch, Henry, <i>Historia econ&oacute;mica del Uruguay contempor&aacute;neo,</i> Montevideo, Banda Oriental<b>,</b> 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669460&pid=S1405-2253200500020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Intendencia Municipal de Montevideo, <i>Memoria,</i> Montevideo, Biblioteca Nacional, 1911.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669462&pid=S1405-2253200500020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jacob, Ra&uacute;l, <i>La quimera y el oro,</i> Montevideo, Arpoador, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669464&pid=S1405-2253200500020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</b>, <i>Modelo batllista, &iquest;variaci&oacute;n sobre un viejo terna?,</i> Montevideo, Proyecci&oacute;n, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669466&pid=S1405-2253200500020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junta Econ&oacute;mico Administrativa, "Libro de Actas", Montevideo, Biblioteca Nacional, Sesi&oacute;n del 31 de agosto, 1915.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669468&pid=S1405-2253200500020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pastoriza, Elisa, "Mar del Plata en los a&ntilde;os 30: entre la regresi&oacute;n pol&iacute;tica y el progresismo social" en <i>Los caminos de la democracia. Alternativas y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas, 1900&#45;1943,</i> Buenos Aires, Biblos/Universidad Nacional de Mar del Plata, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669470&pid=S1405-2253200500020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Turismo social y acceso al ocio: el arribo a la ciudad balnearia durante las d&eacute;cadas peronistas (Mar del Plata, 1943&#45;1955)" en Elisa Pastoriza (ed.) <i>Las</i> <i>puertas al mar. Consumo, ocio y pol&iacute;tica en Mar del Plata, Montevideo y Vi&ntilde;a del Mar,</i> Buenos Aires, Biblos/Universidad Nacional de Mar del Plata, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669472&pid=S1405-2253200500020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Los primeros pasos hacia un balneario de masas. Mar del Plata en los a&ntilde;os treinta" en M. Bartolucci (ed.), <i>Mar del Plata. Im&aacute;genes urbanas, vida cotidiana</i> <i>y sociedad,</i> Buenos Aires, Biblos, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669474&pid=S1405-2253200500020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Registro Nacional de Leyes y Decretos, Montevideo, Biblioteca Nacional, 22 de septiembre de 1911.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669476&pid=S1405-2253200500020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scobie, James, "El crecimiento de las ciudades latinoamericanas, 1870&#45;1930" en Leslie Bethel (ed.), <i>Historia de Am&eacute;rica Latina. Econom&iacute;a y Sociedad c. 1870&#45;1930,</i> Barcelona<b>,</b> Cambridge University Press/Critica, 1991, t. 7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669478&pid=S1405-2253200500020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Viola, Juan Jos&eacute;, <i>Organizaci&oacute;n, contralor y contabilidad para hoteles. Ap&eacute;ndice El Hotel,</i> <i>empresa de Estado,</i> Argentina, Talleres Gr&aacute;ficos Alfonso Ruiz y C&iacute;a., 1945.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669480&pid=S1405-2253200500020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vitelli, Guillermo, <i>Los dos siglos de la Argentina. Historia Econ&oacute;mica Comparada,</i> Buenos Aires, Prendergast, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669482&pid=S1405-2253200500020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weid, Elisabeth von der, "O bonde como elemento de expans&atilde;o urbana no Rio de Janeiro" en <i>Siglo XIX. Revista de Historia,</i> segunda &eacute;poca, n&uacute;m. 16, junio&#45;diciembre de 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669484&pid=S1405-2253200500020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup> B&eacute;rtola, <i>Ensayos,</i> 2000, p. 131.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a></sup> Jacob, <i>Modelo,</i> 1988, p. 13<i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a></sup> B&eacute;rtola, <i>Ensayos,</i> 2000, p. 75.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a></sup> Vitelli, <i>Dos,</i> 1999, p. 25.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a></sup> El proyecto es de 1911, pero reci&eacute;n fue aprobado en 1915 y entr&oacute; en vigencia en 1916.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a></sup> Finch, <i>Historia,</i> 1980, p. 218<b>.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a></sup> Intendencia, <i>Memoria,</i> 1911, p. 97.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a></sup> Actualmente Parque Rod&oacute; y Parque Batlle y Ord&oacute;&ntilde;ez, respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a></sup> Pastoriza, "Primeros", 2002, pp. 88&#45;89.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a></sup> Weid, "Bonde", 1994, p. 94.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a></sup> C&aacute;ceres, Sabatini <i>y</i> Booth, "Suburbanization", p. 43.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a></sup> Acevedo, <i>Anales,</i> 1936, pp. 403 y 516.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a></sup> Registro, 1911, pp. 711&#45;713.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a></sup> Pastoriza, "Turismo", 2002, pp. 90&#45;91.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a></sup> Boechat, <i>Copacabana</i> 1999, p. 34.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a></sup> Booth, "Estado", 2002, pp. 107&#45;123.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a></sup> Jacob, <i>Quimera,</i> 2000, p. 293.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a></sup> Pastoriza, "Mar," 1996, p, 255<i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a></sup> Junta, 'libro", 1915, p. 100.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a></sup> Bartola, <i>PBI,</i> 1998, pp. 53 y 61.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a></sup> Boechat, <i>Copacabana,</i> 1999, p. 7L</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n22a"></a><a href="#n22b">22</a></sup> Asamblea, <i>"Investigaci&oacute;n"</i>, 1923, pp. 783 y 796<i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n23a"></a><a href="#n23b">23</a></sup> V&eacute;ase Pastoriza, "Turismo", 2002, pp. 89&#45;106.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n24a"></a><a href="#n24b">24</a></sup> Viola, <i>Organizaci&oacute;n,</i> 1945, pp. 27&#45;28.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n25a"></a><a href="#n25b">25</a></sup> Jacob, <i>Quimera,</i> 2000, p. 355.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre las autoras</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nelly da Cunha</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de la Rep&uacute;blica en Uruguay. Su l&iacute;nea de investigaci&oacute;n se refiere a la historia econ&oacute;mica y social del turismo en Uruguay y aspectos relacionados con la construcci&oacute;n te&oacute;rica del turismo. Sus principales publicaciones son: <i>La actividad tur&iacute;stica regional en el Uruguay. El caso del turismo argentino (1920&#45;1945),</i> Montevideo, Facultad de Ciencias Sociales, 1995; <i>El</i> <i>municipio de Montevideo en la construcci&oacute;n del espacio</i> <i>tur&iacute;stico y recreativo</i> Montevideo, Facultad de Ciencias Sociales, 2001; <i>Gesti&oacute;n municipal y tiempo libre en Montevideo (1900&#45;1940),</i> Buenos Aires, Biblos, 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rossana Campod&oacute;nico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de la Rep&uacute;blica en Uruguay. Su l&iacute;nea de investigaci&oacute;n se refiere a aspectos relacionados con la construcci&oacute;n te&oacute;rica del turismo, gesti&oacute;n y descentralizaci&oacute;n universitaria. Ha presentado el avance de sus trabajos en varios congresos internacionales, como "De la praxis a la teor&iacute;a: la ense&ntilde;anza universitaria del turismo", Valladolid, Espa&ntilde;a, 2004; "Turismo e investigaci&oacute;n"; un desaf&iacute;o universitario, Caxias do Sul, Brasil, 2004; "Del abordaje interdisciplinario del turismo hacia la transdisciplinariedad", Rosario, Argentina, 2004.</font></p>      ]]></body><back>
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