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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociolog&iacute;a francesa despu&eacute;s de una importante presencia de autores cl&aacute;sicos (Durkheim, Comte, Simiad, Saint&#45;Simon, Fourier, Mauss, entre otros), a mediados del siglo XX inicia un nuevo camino de creaci&oacute;n. Tal y como sucedi&oacute; en su momento con Tarde y Durkheim, las diferentes corrientes se embaucaron en sendas querellas que en el mejor de los casos hab&iacute;an abierto y extendido las discusiones y las aportaciones anal&iacute;ticas. El oligopolio tendi&oacute; a liberalizarse, como lo marca el signo de nuestros tiempos cuyo sustrato ideol&oacute;gico principal es la connotada competitividad. Ahora bien, alrededor de estas corrientes enunciadas habr&iacute;a que mencionar la discreta pero incisiva participaci&oacute;n en el mundo del pensamiento franc&eacute;s los nombres de Michel Maffesoli, Edgar Morin, Serge Moscovici, Jean Baudrillard, Roland Barthes, Gilbert Durand, junto con Ferrarotti, entre tantos otros, quienes a la postre generar&iacute;an una constelaci&oacute;n de teor&iacute;as que en la actualidad son el "puente y la puerta" de lo que ha sido la sociolog&iacute;a francesa y lo que est&aacute; por venir. Algunos de ellos son los protagonistas del n&uacute;mero que aqu&iacute; se presenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La anterior historiograf&iacute;a de la sociolog&iacute;a francesa sentar&iacute;a las bases de la renovaci&oacute;n intelectual en las ciencias humanas surgida a partir de los ochenta. En efecto, despu&eacute;s del fin de los grandes paradigmas unificadores una serie de trabajos emprendidos hace quince a&ntilde;os en las diversas disciplinas se muestran innovadores, permitiendo repensar de manera diferente lo social y lo pol&iacute;tico. Surgen as&iacute; conceptos nuevos y teor&iacute;as in&eacute;ditas en las ciencias sociales, que establecen puentes entre diferentes disciplinas y sit&uacute;an al hombre y al sujeto en el centro de la reflexi&oacute;n social. Esto es lo que se puede denominar como el rejuvenecimiento de las ciencias sociales francesas, cuyo efecto de generaci&oacute;n encuentra su marca en los eventos de mayo de 1968 y que parece haber hallado su modo de expresi&oacute;n y su b&uacute;squeda de sentido en el <i>lazo social,</i> sin caer en teleologismos y activismos. As&iacute; se genera un sentimiento de entusiasmo, a la vez esperanzador, de los nuevos avances realizados en las ciencias sociales francesas, cuyas investigaciones ponen en evidencia la riqueza de los aportes cient&iacute;ficos que se realizan ahora en los laboratorios de punta en la investigaci&oacute;n social en este pa&iacute;s. Es decir, se trata de dar cuenta de la reconciliaci&oacute;n entre ciencias exactas, ciencias humanas y filosof&iacute;a. Por lo que se puede vislumbrar una nueva configuraci&oacute;n intelectual alrededor de un cierto n&uacute;mero de l&iacute;neas de fuerza. Se habla del nacimiento de un nuevo paradigma, el de un di&aacute;logo, de un actuar&#45;comunicacional que pudiera representar a la vez una v&iacute;a real de emancipaci&oacute;n como proyecto social y un marco fecundo en el campo de las ciencias sociales. Aunado a los enfoques del pensamiento complejo caracter&iacute;stico de Edgar Morin, la sociolog&iacute;a del imaginario y de lo cotidiano resurgido por el pensador Michel Maffesoli, las propuestas de las historias de vida como metodolog&iacute;as de comprensi&oacute;n de lo social de Ferrarotti, se pueden mencionar otros cuatro polos de reflexi&oacute;n, que son los lugares que mejor representan el movimiento de las nuevas constelaciones de las sociolog&iacute;as francesas. Nos referimos a la galaxia de disciplinas alrededor de Michel Serres, a trav&eacute;s del Centro de Sociolog&iacute;a de la Innovaci&oacute;n (CSI), la orientaci&oacute;n cognitivista con el Centro de Investigaci&oacute;n en Epistemolog&iacute;a Cognitivista (CREA), la perspectiva pragm&aacute;tica/ convencionalista que se enriquece a trav&eacute;s de los trabajos de la nueva sociolog&iacute;a y del cuestionamiento del modelo est&aacute;ndar en econom&iacute;a, y finalmente los partidarios de una reglobalizaci&oacute;n del discurso de las ciencias humanas, mediante lo pol&iacute;tico, que reagrupa esencialmente a los disc&iacute;pulos de Claude Lefort. Es en una de estas constelaciones de nuevas corrientes donde encontramos la reflexi&oacute;n de Bruno Latour.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, los desaf&iacute;os de las sociolog&iacute;as francesas en la actualidad son constituir una fuente de conocimientos que permita reequilibrar la crisis de los grandes paradigmas unitarios como lo fueron el funcionalismo, el marxismo y el estructuralismo, as&iacute; como las respuestas holistas y deterministas enlazadas a las cuestiones sociales en la d&eacute;cada de 1960 y 1970.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, por lo tanto, de hacer una revaloraci&oacute;n de los lazos d&eacute;biles, invisibles, que mantienen la humanidad del individuo y de los grupos. De esta manera nos inscribimos en un marco que abarca los diversos acercamientos, ya sea a trav&eacute;s del <i>favorecimiento</i> a la antropolog&iacute;a de las redes, la comprensi&oacute;n hermen&eacute;utica de los fen&oacute;menos sociales, las codificaciones cognitivistas, la acci&oacute;n dotada de sentido, la intencionalidad y las justificaciones de los actores en una determinaci&oacute;n rec&iacute;proca del hacer y del decir. En donde el social no es considerado como una cosa, y en el que los actores y el investigador est&aacute;n inmiscuidos en una relaci&oacute;n de interpretaci&oacute;n que implica una intersubjetividad. La innovaci&oacute;n de estos campos de investigaci&oacute;n respecto a los polos de conocimiento mencionados implica el hecho de inscribirse en un espacio medio entre <i>explicaci&oacute;n y compresi&oacute;n,</i> en la b&uacute;squeda de una tercera v&iacute;a, entre preevaluaci&oacute;n del v&iacute;vido puro y la prioridad a la conceptualizaci&oacute;n, a partir de recursos movilizados por la interacci&oacute;n y la intersubjetividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos encontramos en la actualidad en una verdadera mutaci&oacute;n de la cual en este n&uacute;mero s&oacute;lo damos una pincelada, en donde los t&eacute;rminos de estructura, de reproducci&oacute;n, de est&aacute;tica, de combinatoria, de invariante, de universales, de l&oacute;gica binaria, han sido contrariados por las nociones de caos organizados, de fractales, de eventos concatenados y en espiral, de procesos, de constituciones del sentido, de la compresi&oacute;n de la complejidad, del an&aacute;lisis de la autoorganizaci&oacute;n, del llamado construccionismo, del estudio de la estrategia, de la autonom&iacute;a del agente social, de la inacci&oacute;n... De esta manera se trata de cuestionar la radicalidad del ideal de objetivismo y determinismo. Esta nueva configuraci&oacute;n permite renovar las reflexiones con tradiciones cl&aacute;sicas pero con frecuencia ignoradas por el solipsismo cultural franc&eacute;s, como las sociolog&iacute;as de Simmel, de Weber o la fenomenolog&iacute;a y la filosof&iacute;a cr&iacute;tica alemana de la historia; pero tambi&eacute;n, tomando en cuenta la etnometodolog&iacute;a situando la comprensi&oacute;n y la cuesti&oacute;n del sentido en el centro de la reflexi&oacute;n. Hablamos de codisciplinaridad que es diferente a las llamadas inter&#45;trans&#45;intra disciplinariedad tan en boga hoy en d&iacute;a. Podr&iacute;amos hablar, incluso, de correflexionalidades geogr&aacute;ficas, pues si bien a inicios y mediados del siglo XX la sociolog&iacute;a francesa influy&oacute; de forma importante en el advenimiento de la sociolog&iacute;a estadounidense, ahora la influencia norteamericana sobre los nuevos "paradigmas" franceses es inminente. Desde la ya mencionada etnometodolog&iacute;a de Garfinkel, como Cicourel y Sack, hasta la de George Herbet Mead, Goffman, John Rawls, Keynes y la escuela de Chicago, entre tantas otras. Lo mismo ha sucedido con otros autores lejos de las referencias culturales de los franceses como Charles Peirce, Karl Popper y Norbert Elias, por no mencionar m&aacute;s que a los m&aacute;s debatidos. As&iacute; se observar&aacute; que los caracteres te&oacute;ricos y las diferentes metodolog&iacute;as utilizadas por las distintas innovaciones intelectuales se vinculan con una serie de nociones como la de redes, mediaciones, la introducci&oacute;n de objetos en el an&aacute;lisis social, la tecnodemocracia, la civilidad, el p&aacute;nico, la autodecepci&oacute;n, el antiutilitarismo, entre muchas otras nuevas tem&aacute;ticas que reflejan, sin duda, los desaf&iacute;os y avatares que enfrentan no solamente las sociolog&iacute;as francesas, sino las latinoamericanas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Daniel Guti&eacute;rrez Mart&iacute;nez    ]]></body>
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