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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">EDITORIAL</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Por qu&eacute; la seguridad del paciente en la Revista Cirujano General</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The reason to include patient's safety in the Journal Cirujano General</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Alfonso P&eacute;rez Castro y V&aacute;zquez</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Editor invitado, Asociaci&oacute;n Mexicana de Cirug&iacute;a General.</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia:</b> Dr. Jorge Alfonso P&eacute;rez Castro y V&aacute;zquez    <br>Tlacotalpan N&uacute;m. 59-225, Col. Roma Sur, Cuauht&eacute;moc 06760, M&eacute;xico D.F.    <br>E-mail: <a href="mailto:jope_@yahoo.com" target="_blank">jope_@yahoo.com</a></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido para publicaci&oacute;n: 1 septiembre 2011    <br>Aceptado para publicaci&oacute;n: 5 septiembre 2011</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace un poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, la seguridad del paciente ha ocupado una posici&oacute;n destacada en la vida diaria de m&eacute;dicos, enfermas, administradores de los hospitales, param&eacute;dicos y, recientemente, de los educadores y alumnos de las carreras de medicina y enfermer&iacute;a, en estas &uacute;ltimas con mayor profundidad e intensidad. De modo que se esperar&iacute;a la generaci&oacute;n de una cultura de calidad y seguridad del paciente que, en un corto plazo, se viera manifiesta en forma tangible en las actividades cotidianas de la atenci&oacute;n del paciente como una forma de ser (cultura); sin embargo, este objetivo lamentablemente no se manifiesta en la percepci&oacute;n del usuario habitual -paciente- ni de sus familiares, ello se aduce a un proceso r&iacute;gido, donde los actores se han colocado al margen de la aceptaci&oacute;n de estos nuevos retos o bien que este comportamiento es secundario a los m&eacute;todos de difusi&oacute;n de las diversas alternativas para dar a conocer las l&iacute;neas de acci&oacute;n sobre las cuales estamos  enfocados -los mexicanos- al no existir la difusi&oacute;n adecuada de parte del emisor, a lo cual agregamos ni la acogida de parte del receptor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este enfoque emisor-receptor es clave para la puesta en marcha de los proyectos de salud, donde por desgracia estamos m&aacute;s enfocados en el qu&eacute; hacer, que en el c&oacute;mo hacer y cu&aacute;ndo y por qu&eacute; hacerlo, por tal motivo he aqu&iacute; un enfoque editorial. Hablar sobre seguridad del paciente es una de las realidades impactantes con las que abri&oacute; el siglo XXI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reconocer que las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas puede ser causa de da&ntilde;os y algunos de &eacute;stos fatales es sin duda uno de los hitos que est&aacute;n cambiando la atenci&oacute;n m&eacute;dica en el mundo, como en su momento lo fue el descubrimiento de los antibi&oacute;ticos o en &eacute;pocas m&aacute;s recientes los anest&eacute;sicos locales o los medicamentos antihipertensivos, hechos que han merecido el premio Nobel de la Medicina a sus descubridores, pero m&aacute;s &uacute;til a&uacute;n aquellos que los han sabido utilizar y poner a disposici&oacute;n de todos para beneficio de la humanidad.<sup>1,2</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios realizados en el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canad&aacute; y los Estados Unidos dieron paso a una corriente, en este tema coyuntural, que ha traspasado sus fronteras para mejorar los sistemas de salud en el mundo, enfocados en realizar una pr&aacute;ctica m&eacute;dica segura, lo que tiene como resultado, desde luego, la satisfacci&oacute;n del paciente, el incremento de la calidad y un ahorro econ&oacute;mico considerable, ya que cada desviaci&oacute;n o complicaci&oacute;n va de la mano de un importante incremento en los gastos de hospitalizaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n, cuando se recobra la salud o bien de indemnizaciones y demandas costosas, donde quien m&aacute;s pierde es el sistema de salud, al volverse poco confiable y por ello mismo vulnerable.<sup>3,4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, nuestro pa&iacute;s, no pod&iacute;a ir a la zaga, de tal manera que se ha sumado a esta corriente mundial, desde hace varios a&ntilde;os, con identificaci&oacute;n clara de problemas locales, realizando en forma individual, grupal, institucional y nacional trabajos enfocados en la seguridad del paciente, desafortunadamente dentro de un perfil de bajo impacto, no por falta de inter&eacute;s de los responsables de la atenci&oacute;n m&eacute;dica o de esfuerzos de los interesados, sino por una corriente de rechazo, en lo general, al reconocimiento de este tipo de problemas, el incremento de las demandas m&eacute;dicas y la falta de cultura de nuestra medicina enfocada a la seguridad del paciente. Con la Cruzada Nacional por la Calidad de los Servicios de Salud en el a&ntilde;o 2002, se dio un paso muy importante para difundir el significado de la calidad y su simbiosis con la seguridad, sus relaciones e interrelaciones, llegando inclusive a manejarse como sin&oacute;nimos, siendo la seguridad una parte de la expresi&oacute;n t&eacute;cnica de la calidad.<sup>5</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esto sigui&oacute;, desde luego, una difusi&oacute;n directa de la seguridad del paciente derivado de los programas a los que M&eacute;xico se hab&iacute;a sumado como parte de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y Desarrollo Econ&oacute;mico (OECD por sus siglas en ingl&eacute;s) y con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) en su compromiso de trabajar en pro de la seguridad del paciente y sum&aacute;ndose a las alianzas internacionales: Higiene de manos ''la salud est&aacute; en tus manos'', Cirug&iacute;a segura salva vidas ''Lista de verificaci&oacute;n en cirug&iacute;a'' y ''Bacteremia Cero'', recientemente.<sup>6-8</sup> Todo ello enmarcado dentro de las seis metas internacionales para la seguridad del paciente que han demostrado un claro beneficio en todos los pa&iacute;ses y todos los sistemas, si son correctamente aplicadas: 1. Identificaci&oacute;n correcta del paciente, 2. Mejora de la comunicaci&oacute;n efectiva, 3. Mejora en la seguridad de los medicamentos de alto riesgo, 4. Garantizar cirug&iacute;as en el lugar correcto, el procedimiento correcto y paciente correcto, 5. Reducci&oacute;n de las infecciones producidas por la atenci&oacute;n y 6. Reducci&oacute;n de riesgo de lesiones por la ca&iacute;da de pacientes. Metas, todas ellas que no requieren mayor explicaci&oacute;n. Si todos quienes trabajamos en esto, profesionales, no profesionales y administrativos pusi&eacute;ramos el grano que nos corresponde de la mejor forma, en todas partes existir&iacute;a atenci&oacute;n de calidad y con seguridad, la que hasta hoy se ha transformado en una utop&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Asociaci&oacute;n Mexicana de Cirug&iacute;a, sensible al devenir de la medicina actual, decidi&oacute; efectuar este n&uacute;mero dedicado a la seguridad del paciente en colaboraci&oacute;n con varios de sus socios que est&aacute;n trabajando arduamente en la b&uacute;squeda de mejores estandartes de seguridad y calidad, dentro de los diferentes contextos en los que se desenvuelven.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la importancia que tiene en el desarrollo y desempe&ntilde;o de la medicina actual y del liderazgo que el cirujano tiene dentro de la atenci&oacute;n m&eacute;dica, es de resaltar el inter&eacute;s y la relevancia del hecho en este n&uacute;mero, que presenta una serie de trabajos que destacan la importancia de la educaci&oacute;n m&eacute;dica como parte sustancial para el establecimiento de una cultura de calidad y seguridad en las pr&oacute;ximas generaciones, dadas las dificultades que se han enfrentado para que el adulto -actuales profesionistas- haga uso de las nuevas formas y estrategias de atenci&oacute;n m&eacute;dica que conllevan a la seguridad del paciente, ya que curiosamente los menos dispuestos al cambio son los m&eacute;dicos, y de esta aseveraci&oacute;n no est&aacute;n exentos los cirujanos.<sup>9</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los otros trabajos est&aacute;n alineados con las diferentes metas internacionales para la seguridad del paciente en los diversos &aacute;mbitos de la atenci&oacute;n que se est&aacute;n enfrentado en nuestro pa&iacute;s como es: el uso del expediente electr&oacute;nico y c&oacute;mo &eacute;ste puede ser un instrumento que favorezca y mejore la seguridad del paciente; los problemas sobre la implantaci&oacute;n y el apego a las listas de cotejo, especialmente en el programa de cirug&iacute;a segura salva vidas que ha demostrado resultados que impactan sobre la morbilidad y mortalidad en otros pa&iacute;ses, infiriendo que M&eacute;xico no debe ser la excepci&oacute;n.<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo del hecho de que el uso de herramientas para la seguridad, como sucede en la aviaci&oacute;n, es un m&eacute;todo seguro y de f&aacute;cil adopci&oacute;n, se escogi&oacute; a la enfermedad tromboemb&oacute;lica venosa como una posibilidad para demostrar c&oacute;mo una lista de cotejo, previamente probada, puede provocar un cambio hacia la prevenci&oacute;n, tal es el caso de otro de los art&iacute;culos aqu&iacute; incluidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los puntos &aacute;lgidos de este tema, la seguridad del paciente, es la aceptaci&oacute;n t&aacute;cita de un cambio en la atenci&oacute;n m&eacute;dica al centrar &eacute;sta en el paciente y as&iacute; darle un valor superlativo al principio de ''primero no hacer da&ntilde;o'', lo que conlleva a la aceptaci&oacute;n de que la atenci&oacute;n m&eacute;dica <i> per se</i>  implica un riesgo, que se ha calculado en diversos estudios, que va desde un 3 a 14% de los pacientes hospitalizados, lo cual, desde luego, no est&aacute; bien y es contra esas cifras -las de cada sistema de salud y hospital- que estamos luchando, en pleno conocimiento de que no se van a lograr borrar todos los errores, pero s&iacute; se pueden disminuir en forma considerable.<sup>3,4,9</sup> Una vez vencido este paradigma, se est&aacute; en condiciones no s&oacute;lo de identificar los puntos y momentos del error o del evento adverso, en sus deferentes estereotipias -evento centinela, cuasi error u otros definidos- continu&aacute;ndose con la elaboraci&oacute;n de un reporte del evento que permita al sistema, servicio e involucrados hacer un ejercicio de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n para retornar al camino, corrigiendo aquello que se identific&oacute; como fuente del problema, -con herramientas como los diagramas de causa-efecto- y dar inicio a una l&iacute;nea de mejora, bajo seguimiento y evaluaci&oacute;n, que permita hacer el cambio del proceso alterado por el error. Nuevamente, habr&aacute; que resaltar que este tipo de conducta de la identificaci&oacute;n y reporte es m&aacute;s &uacute;til si es voluntario, que sea an&oacute;nimo y que no genere b&uacute;squeda de culpables y mucho menos castigo sino, por el contrario, abran la opci&oacute;n de mejora, motivo de otro de los art&iacute;culos que se refieren precisamente a esta problem&aacute;tica, los sistemas de reporte.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente se presenta un reporte m&aacute;s sobre material olvidado en cavidad (oblitos) que pensar&iacute;amos est&aacute; lejos de la realidad actual; sirva pues la muestra para hacer &eacute;nfasis en las medidas de control, las listas de cirug&iacute;a segura salva vidas y la actitud del cirujano en la seguridad de su paciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La seguridad del paciente es, al final, tema de innumerables enfoques, por lo que este trabajo editorial no queda satisfecho de ninguna manera, por el contrario se ha considerado que sea el est&iacute;mulo para que en un futuro se publiquen nuevas experiencias sobre estos mismos temas, los cuales sin duda a&uacute;n son grandes pendientes que se relacionan con la vida diaria del cirujano y la calidad de vida de sus pacientes despu&eacute;s de una atenci&oacute;n oportuna y segura.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.	Brennan TA, Leape LL, Laird NM, Hebert L, Localio AR, Lawthers AG, et al. Incidence of adverse events and negligence in hospitalized patients. Results of the Harvard Medical Practice Study I. N Engl J Med 1991; 324: 370-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011913&pid=S1405-0099201100030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.	Leape LL, Brennan TA, Laird N, Lawthers AG, Localio AR, Barnes BA, et al. The nature of adverse events in hospitalized patients. Results of the Harvard Medical Practice Study II. N Engl J Med 1991; 324: 377-84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011915&pid=S1405-0099201100030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.	Wilson RM, Runciman WB, Gibberd RW, Harrison BT, Newby L, Hamilton JD. The quality in Australian health care study. Med J Aust 1995; 163: 458-71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011917&pid=S1405-0099201100030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.	Vincent C, Neale G, Woloshynowych M. Adverse events in British hospitals: preliminary retrospective record review. BMJ 2001; 322: 517-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011919&pid=S1405-0099201100030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.	Cruzada Nacional de Salud, Disponible en URL: <a href="http://www.smri.org.mx/normas/Archivos/Cruzada%20Nacional%20Salud/" target="_blank">http://www.smri.org.mx/normas/Archivos/Cruzada%20Nacional%20Salud/</a> Consultado 25 Agosto 2011</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011921&pid=S1405-0099201100030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.	Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, cirug&iacute;a segura, Disponible en URL: <a href="www.who.int/entity/patientsafety/safesurgery/es/" target="_blank">www.who.int/entity/patientsafety/safesurgery/es/</a> Consultado el 25 de Agosto de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011922&pid=S1405-0099201100030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.	Save lives: clean your hands campaign. Disponible en URL: <a href="www.who.int/entity/mediacentre/events/meetings/2011/clean_hands_campaign/" target="_blank">www.who.int/entity/mediacentre/events/meetings/2011/clean_hands_campaign/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011924&pid=S1405-0099201100030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.	Programa Bacteremia Zero. Disponible en URL: <a href="http://www.seguridaddelpaciente.es/index.php/proyectos/financiacion-estudios/proyecto-bacteriemia-zero.html" target="_blank">http://www.seguridaddelpaciente.es/index.php/proyectos/financiacion-estudios/proyecto-bacteriemia-zero.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011925&pid=S1405-0099201100030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.	Mac&iacute;as-Hern&aacute;ndez AE, Ortega-Gonz&aacute;lez P, Mu&ntilde;oz-Barrett JM, Hern&aacute;ndez-Ramos I, Cal y Mayor-Turnbull I, Guerrero-Mart&iacute;nez FJ, et al. Pediatric nosocomial bacteremia. Potential usefulness of culturing infusion liquids. Rev Invest Clin 1994; 46: 295-300.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011926&pid=S1405-0099201100030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.	Makary MA, Mukherjee A, Sexton JB, Syin D, Goodrich E, Hartmann E, et al. Operating room briefings and wrong-site surgery. J Am Coll Surg 2007; 204: 236-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2011928&pid=S1405-0099201100030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       ]]></body><back>
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