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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a de libros</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La verg&uuml;enza de G&uuml;nter Grass*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Rivera Ortiz**</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* G&uuml;nter Grass, <i>Pelando la cebolla, </i>Madrid, Punto de Lectura, 2008.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** M&eacute;dico cirujano neum&oacute;logo. Universidad de Guadalajara. Doctor en ciencias sociales, UAM&#150;Xochimilco.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">G&Uuml;NTER GRASS INGRESA A LAS CORPORACIONES CIVILES    <br>   Y MILITARES DE LA ALEMANIA NAZI</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pelando la cebolla </i>es una de las m&aacute;s recientes publicaciones literarias de G&uuml;nter Grass y quiz&aacute; la m&aacute;s importante desde el punto de vista pol&iacute;tico de cuantas ha producido. Se trata de un informe&#150;memoria autobiogr&aacute;fico del autor, en el que se detalla su militancia en las filas del nazismo alem&aacute;n, sus fuentes literarias constitutivas, su quehacer en el campo de varias disciplinas art&iacute;sticas, un ilustrativo recorrido por sus propias obras publicadas, sus viajes a Italia y Francia, sus interiores y exteriores sentimentales y sus apetitosas recetas de cocina, sobre todo la cabeza de jabal&iacute; gelatinizada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diferentes aspectos que trata G&uuml;nter Grass en dicha obra, la convierten en una producci&oacute;n de inter&eacute;s global, digna de ser analizada y discutida ampliamente por expertos en esas especialidades, adem&aacute;s de sus ricas aportaciones formales en la literatura. En nuestra rese&ntilde;a, sin embargo, nos concentraremos en la parte pol&iacute;tica de ella, por la importancia que encierra para el mundo actual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&uuml;nter fue un hijo de una familia casubo&#150;alemana peque&ntilde;oburguesa, predominantemente cat&oacute;lica, t&iacute;pica de la ciudad de Danzing. Naci&oacute; y vivi&oacute; su ni&ntilde;ez al amparo de pap&aacute; y mam&aacute;, un matrimonio de tenderos que pose&iacute;an una bodega en el barrio que actualmente se denomina Gdansk&#150;Wrzeszcz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por los primeros treinta, la gran crisis econ&oacute;mica mundial en Europa hab&iacute;a llevado a las clases medias al borde de su aniquilamiento, de manera que cuando aparece el partido nazi en Alemania con su oferta populista, nacionalsocialista, sin muchos esfuerzos logra atraparla en sus redes org&aacute;nico&#150;ideol&oacute;gicas, junto a parte importante de la clase obrera y el campesinado. Las clases medias de la ciudad de Danzing, en su mayor&iacute;a, antes de que entraran las divisiones Panzer SS, ya estaban ganadas para el fascismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuenta G&uuml;nter que un a&ntilde;o apenas antes de comenzar la guerra, la violencia social claramente iluminaba la luz del d&iacute;a, no digamos la sombra de la noche, en la tarea de exterminar la oposici&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No era s&oacute;lo el uniforme lo que atra&iacute;a. La divisa hecha a medida. "&iexcl;La Juventud debe dirigir a la juventud!", concordaba con lo que se ofrec&iacute;a: acampadas y juegos al aire libre en los bosques playeros, fuegos de campamento entre rocas err&aacute;ticas convertidas en lugares germ&aacute;nicos de asamblea en las tierras onduladas del sur de la ciudad, celebraciones del solsticio de verano y del alba bajo el cielo estrellado y en claros del bosque abiertos hacia el este. Cant&aacute;bamos, como si los c&aacute;nticos hubieran podido hacer al Reich m&aacute;s y m&aacute;s grande.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco despu&eacute;s los altavoces hablaban del incontenible avance de "nuestra <i>Volkempf&auml;nger</i>" en la profundidad de la estepa rusa, de las atrocidades de sus <i>Messerschmitts </i>contra la poblaci&oacute;n civil y del regreso victorioso de los submarinistas nazis, noticias edulcoradas con <i>les pr&eacute;ludes de Liszt.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Redoblaban los tambores, tremolaban las banderas con la su&aacute;stica. Los muchachos y las muchachas entonaban himnos nazis: "Avanzan, avanzan, resuenan las claras trompetas, avanzan, avanzan, ya llegan los nuevos atletas...".</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello me seduc&iacute;a para salir del aire viciado peque&ntilde;obuergu&eacute;s de las coacciones familiares, apartarme del padre, del parloteo de los clientes ante el mostrador de la tienda, de la estrechez del piso de dos habitaciones del que s&oacute;lo me correspond&iacute;a el nicho plano que hab&iacute;a bajo el alfeizar de la ventana derecha del cuarto de estar, que deb&iacute;a bastarme.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto sociopol&iacute;tico el muchacho G&uuml;nter Grass se convirti&oacute; voluntariamente, sin ning&uacute;n esfuerzo, en un joven nazi y se incorpor&oacute; a las Juventudes Hitlerianas a los 13 a&ntilde;os de edad. Pero tambi&eacute;n afirma que antes de creer en el F&uuml;hrer, cre&iacute;a en la mitolog&iacute;a cat&oacute;lica en forma m&aacute;s o menos pagana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que toca a la formaci&oacute;n literaria de G&uuml;nter, su texto incluye un cat&aacute;logo de los libros que nutrieron su cerebro ni&ntilde;o y adolescente. &iquest;Qu&eacute; le&iacute;a aquel chico de <i>14 </i>a&ntilde;os? Todo lo que por suerte estaba al alcance de mi mano en la biblioteca de mi madre, refiere, y luego la literatura mezclada y variopinta de las bibliotecas de Danzing. Y no lo dice G&uuml;nter, pero es muy posible que como buen joven nazi haya le&iacute;do tambi&eacute;n <i>Mi lucha. </i>La ilustraci&oacute;n del ni&ntilde;o y del adolescente G&uuml;nter estuvo delimitada, pues, desde el punto de vista ideol&oacute;gico, por los dogmas cat&oacute;licos, las consignas fascistas y el liberalismo de todos los matices; no obstante, ello no impidi&oacute; a G&uuml;nter orientarse, dentro del amplio campo del arte, particularmente en la escultura, el dibujo, la poes&iacute;a y la m&uacute;sica por las vertientes m&aacute;s progresistas de la &eacute;poca. G&uuml;nter no tuvo inter&eacute;s en conocer el marxismo, si acaso ley&oacute; algunos p&aacute;rrafos del <i>Manifiesto comunista, </i>su producci&oacute;n literaria no refleja ning&uacute;n elemento que sugiera esta ideolog&iacute;a, que dicho sea de paso fue una caracter&iacute;stica dominante en la literatura del siglo XX. Este vac&iacute;o ideol&oacute;gico, explica precisamente la tard&iacute;a autocr&iacute;tica moralista de G&uuml;nter.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Definitivamente, el ambiente cultural alem&aacute;n de la d&eacute;cada de 1930 no pod&iacute;a sino generar una juventud apta para ser utilizada como ejecutora de la quema de libros y la "limpieza literaria". De esta manera, la clase media alemana y parte importante de la clase obrera fueron cooptadas por el Partido Nazi y las fuerzas armadas alemanas, adormecidas con los augurios hitlerianos sobre su inevitable dominio sobre el planeta Tierra, algo que a&ntilde;os despu&eacute;s, el propio G&uuml;nter develar&iacute;a como un absoluto fracaso en la historia de la pareja de Alexander y Alexandra en <i>Malos presagios.</i><sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alemania se fue a la guerra como Mambru, con una mala montura y una p&eacute;sima causa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegados a este punto, cabe comentar que los nazis no inventaron nada. Desde que se inici&oacute; la modernidad, las rep&uacute;blicas y las monarqu&iacute;as burguesas de todas partes del mundo echaron a andar las guerras de conquista imperialistas para aplastar la lucha de clases en su interior y procurarse excedentes para comprar la buena voluntad de los obreros e intelectuales socialdem&oacute;cratas. Tampoco en materia de organizaciones sociales y la propaganda pol&iacute;tica aportaron nada. Copiaron mucho de aqu&iacute; y de all&aacute;, pero sobre todo de las formas de organizaci&oacute;n de masas sovi&eacute;ticas, mientras ocultaban lo mejor que pod&iacute;a su af&aacute;n de s&uacute;per explotaci&oacute;n a los trabajadores. Siguiendo ese modelo crearon el Frente de Trabajo Alem&aacute;n, la Asociaci&oacute;n de Estudiantes Alemanes, las Juventudes Hitlerianas, las Mujeres del Reich y el propio Partido Nazi, que lleg&oacute; a agrupar 8.5 millones de afiliados. Todo por el Gran Reich, la infalibilidad del <i>F&uuml;hrer </i>y la victoria final.</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al fin y al cabo fui de las Juventudes Hitlerianas y joven nazi. Creyente hasta el fin. No precisamente con fanatismo al principio, pero s&iacute; con mirada inconmovible, como un reflejo, en la bandera, de la que se dec&iacute;a que era "m&aacute;s que la muerte", permanec&iacute; en filas, experto en llevar el paso. Ninguna duda afectaba a mi fe... M&aacute;s bien ve&iacute;a a la Patria amenazada, al estar rodeada de enemigos.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que me present&eacute; voluntariamente al servicio de las armas. &iquest;Cu&aacute;ndo? &iquest;Por qu&eacute;? Como no s&eacute; ninguna fecha ni puedo recordar el tiempo... A esas circunstancias no se les pueden agregar atenuantes. Lo que hice no puede minimizarse como tonter&iacute;a juvenil &#91;como la que llev&oacute; a Ferdinad Bardamu al ej&eacute;rcito franc&eacute;s, en la Place Clichy de Par&iacute;s, seg&uacute;n C&eacute;line&#93;.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&uuml;nter, primero se desempe&ntilde;o como auxiliar de la Luftwaffe, en servicio que no era voluntario, luego solicit&oacute;, infructuosamente, convertirse en submarinista de la flota del Reich, en seguida tuvo que cumplir el Servicio de Trabajo durante el cual fue dedicado a construir galerones de madera para alojar a supuestos trabajadores "voluntarios" en las afueras de Danzing.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1944, habiendo cumplido los 17 a&ntilde;os de edad, termin&oacute; ingresando como artillero de tanque en la corporaci&oacute;n militar conocida con las palabras Waffen&#150;SS (Guardia de Protecci&oacute;n Armada). Despu&eacute;s fue prisionero de guerra en Bad Aibling, Baviera, y luego ciudadano libre socialdem&oacute;crata, en la Rep&uacute;blica Federal Alemana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Relata G&uuml;nter c&oacute;mo y d&oacute;nde ocurri&oacute; su adscripci&oacute;n formal al ej&eacute;rcito nazi:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Dresde &#91;...&#93; cerca de la ciudad nueva, y concretamente en el piso alto de una villa de la alta burgues&iacute;a, situada en el barrio del Ciervo Blanco, se concret&oacute; la unidad a la que yo deb&iacute;a pertenecer. Mi siguiente orden de marcha dec&iacute;a claramente que el recluta que llevaba mi nombre deb&iacute;a ser adiestrado como artillero de tanque, en un lugar de entrenamiento militar de la Waffen&#150;SS (cuerpo militar perteneciente a la Divisi&oacute;n Panzer SS Frandsberg), muy lejos, en los bosques de Bohemia. La pregunta es: &iquest;me gust&oacute; lo que en aquella oficina de reclutamiento no se pod&iacute;a pasar por alto, lo mismo que todav&iacute;a hoy, despu&eacute;s de 60 a&ntilde;os, me resulta horrible esa doble S en el momento en que escribo?<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AUTOCR&Iacute;TICA DE G&Uuml;NTER GRASS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autocr&iacute;tica de la ignominia no es un ejercicio in&uacute;til, m&aacute;xime cuando se trata de hombres que se han ganado una amplia audiencia, como G&uuml;nter Grass. En estos casos toda palabra, dicha o escrita, puede tener repercusiones positivas o negativas para la historia. Pero la autocr&iacute;tica sincera no es una pr&aacute;ctica frecuente ni com&uacute;n en este mundo, por la sencilla raz&oacute;n que la culpa es una mercanc&iacute;a que se compra y se vende en el mercado. Para que alguien confiese su participaci&oacute;n, mayor o menor, en los cr&iacute;menes que concretan la violencia de clase, por ejemplo; se requiere un claro convencimiento sobre la responsabilidad propia, gran honestidad y valor personales. Por ello, la autocr&iacute;tica individual, como la de G&uuml;nter, debe ser saludada y respetada, aunque con ella no se alcance el perd&oacute;n de los ofendidos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n G&uuml;nter Grass se&ntilde;ala algunos de los recursos sicol&oacute;gicos y literarios del <i>yo </i>para evadir la culpa y la autocr&iacute;tica:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como hubo tantos que guardaron silencio, resulta grande la tentaci&oacute;n de prescindir por completo de la falta propia, acusar sustitutivamente a la culpa general o hablar de s&iacute; mismo s&oacute;lo, irrealmente, en tercera persona: fue, vio, hizo, dijo, call&oacute; &#91;...&#93; Y de hacerlo para uno mismo, donde tanto sitio hay para jugar al escondite.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que el <i>yo, </i>esencialmente no es, parad&oacute;jicamente, un ente abstracto y particular, es algo concreto y plural, una suma de relaciones, como la cebolla de Gunter, que se concreta en la lucha de clases. Y ya lo hemos dicho antes, en la coyuntura de la d&eacute;cada de 1930 la gran masa peque&ntilde;oburguesa alemana se realiz&oacute; claramente en la lucha violenta contra el proletariado internacional. El <i>yo </i>de G&uuml;nter, pues, es un yo en el que, de alguna manera, pesa la historia y el ser de su clase, desde mucho antes que &eacute;l marchara en las Juventudes Hitlerianas.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cebolla tiene muchas pieles. Existe en plural. Apenas pelada, las pieles se renuevan. Cort&aacute;ndola, hace saltar las l&aacute;grimas. S&oacute;lo al pelarla dice la verdad. Lo que ocurri&oacute; antes y despu&eacute;s de terminar mi infancia llama ahora a la puerta con hechos y trascurri&oacute; peor de lo deseado, quiere ser narrado unas veces as&iacute; y otras as&aacute;, e induce a contar historias embusteras.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello explica, en parte, porqu&eacute; en la lista de los que sintieron verg&uuml;enza por su participaci&oacute;n en los cr&iacute;menes cometidos por el Gran Reich Alem&aacute;n no est&aacute;n muchas personas conocidas y menos a&uacute;n los que se suicidaron al pie de la horca; vamos, ni siquiera la mayor&iacute;a de los 10 capitostes fascistas que subieron al pat&iacute;bulo de Nuremberg. De entre ellos Hans Frank, el que <i>hab&iacute;a </i>sido gobernador general nazi de Polonia, agredida y ocupada, fue uno de los pocos que hizo un balbuciente intento de autocr&iacute;tica; "pasar&aacute;n mil a&ntilde;os y no borrar&aacute;n de Alemania esta culpa".<sup><a href="#notas">7</a></sup> Tampoco los que escaparon inexplicablemente al juicio del tribunal de Nuremberg pudieron golpearse el pecho, como fueron algunos de los m&aacute;s grandes beneficiarios de la guerra que desat&oacute; Alemania, verbigracia el magnate de la industria militar, Gustavo Alfredo Krupp y su familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y para leer su pasado, G&uuml;nter pasa de una hoja a otra m&aacute;s profunda de la cebolla, o si no, al <i>&aacute;mbar </i>m&aacute;s transparente del Mar B&aacute;ltico. Dicho en otras palabras, lucha contra su propia conciencia de clase, sabi&eacute;ndolo, o no.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, evasivas suficientes. Y sin embargo, durante decenios me negu&eacute; a admitir esa palabra y esas dos letras (Waffen&#150; SS). Lo que hab&iacute;a aceptado con el tonto orgullo de mis a&ntilde;os j&oacute;venes quise ocult&aacute;rmelo a m&iacute; mismo despu&eacute;s de la guerra, por una verg&uuml;enza que surgi&oacute; despu&eacute;s. No obstante, la carga subsist&iacute;a y nadie pod&iacute;a aligerarla.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La de G&uuml;nter parece una verg&uuml;enza sincera, que s&oacute;lo un hombre honesto puede sentir, yo no tengo la menor duda, independientemente de lo que digan las Actas de Stasi.<sup><a href="#notas">9</a></sup> El escritor polaco&#150;alem&aacute;n es de los pocos ex nazis que se autocritican clara y francamente; por lo tanto, su acci&oacute;n en s&iacute; misma es meritoria y doblemente, por el contexto en el que lo hace, es decir, precisamente cuando de manera t&oacute;rpida, como el c&aacute;ncer, se reinstala, en el seno de la democracia burguesa de varios pa&iacute;ses, diversas formas de fascismo, en el marco de la preparaci&oacute;n de la tercera guerra mundial. Y agrega G&uuml;nter:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La verdad que durante mi adiestramiento en la lucha de tanques, que me embruteci&oacute; durante el oto&ntilde;o y el invierno, no se sab&iacute;a nada de los cr&iacute;menes de guerra que luego salieron a la luz, pero la afirmaci&oacute;n de mi ignorancia no pod&iacute;a disimular mi conciencia de haber estado integrado en un sistema que planific&oacute;, organiz&oacute; y llev&oacute; a cabo el exterminio de millones de seres humanos. Aunque pudiera convencerme de no haber tenido una culpa activa, siempre quedaba un resto, que hasta hoy no se ha borrado, y que con demasiada frecuencia se llama responsabilidad compartida. Vivir&eacute; con ella los a&ntilde;os que me queden, eso es seguro.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque en algunas hojas de la cebolla se encuentran frases que matizan el sentimiento de culpa, el sarcasmo contra s&iacute; mismo llega al grado de la autoflagelaci&oacute;n:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo reconozco: es un dolor de intensidad menor. Sin embargo, lamentaciones como: ay, si yo hubiera tenido un padre firme como Wolfgang Heinrichs, y no uno que ya en los treinta y seis, cuando en el Estado Libre de Danzig la coacci&oacute;n era todav&iacute;a moderada, entr&oacute; en el Partido, resultan poco convincentes y, en el mejor de los casos, s&oacute;lo tienen como consecuencia esa carcajada que suelta el burl&oacute;n que hay en m&iacute; en cuanto se oyen subterfugios an&aacute;logos: si entonces hubi&eacute;ramos hecho &#91;...&#93; Si entonces hubi&eacute;ramos sido.<sup><a href="#notas">11</a></sup>.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&uuml;nter en su m&aacute;s tierna infancia fue casi un monaguillo cat&oacute;lico que pronto evolucion&oacute; al paganismo; de adolescente, un joven nazi que lleg&oacute; a vestir las rulas cruzadas; como prisionero de guerra derrotado pensaba como un nacional&#150;dem&oacute;crata y en la d&eacute;cada de 1960 apoyando a Willy Brandt se hizo hacia la socialdemocracia alemana. Sin embargo, en la obra que comentamos, sin explicaciones te&oacute;ricas de ning&uacute;n g&eacute;nero, se ha confiado a la humanidad. Honesto y valeroso, porque con su autocr&iacute;tica est&aacute; enfrentando al gran poder de los premiadores y libreros, quienes desde las monarqu&iacute;as burguesas y las rep&uacute;blicas democr&aacute;ticas de hoy, se abrogan el derecho de decir qui&eacute;n es y qui&eacute;n no. G&uuml;nter es un hombre digno de ser comprendido a pesar del Nobel. No digo absuelto de sus grandes culpas, puesto que ni &eacute;l mismo se ha perdonado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de G&uuml;nter y semejantes hay que puntualizar que la verg&uuml;enza por la ignominia no alcanza para el indulto absoluto, s&oacute;lo sirve para una atenuaci&oacute;n m&iacute;nima de la pena a la que se ha hecho acreedor. Se requiere, quiz&aacute;, para lograr el perd&oacute;n definitivo, que los autoinculpados &#151;adem&aacute;s de la autocr&iacute;tica&#151; participen en la lucha activa contra quienes siguen promoviendo, ejecutando genocidios de guerra y de "paz", ya que este problema m&aacute;s que un asunto moral es una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y como este punto es sumamente delicado ilustr&eacute;moslo con dos casos muy conocidos y sentidos en M&eacute;xico, aunque no necesariamente iguales al de G&uuml;nter: los de Fernando Guti&eacute;rrez Barrios y Phillip B. Agee, personas que como se sabe, durante sus vidas se involucraron en la tortura, el asesinato y la desaparici&oacute;n de centenares de estudiantes mexicanos, antes, durante y despu&eacute;s de los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1968. Agee y Guti&eacute;rrez Barrios pueden, incluso, haber sido benditos por algunos gobernantes de otros pa&iacute;ses, pero en M&eacute;xico tienen una factura vigente, impagable, por los siglos de los siglos &#91;...&#93; am&eacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente p&aacute;rrafo G&uuml;nter concluye su autocr&iacute;tica pol&iacute;tica:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pas&oacute; tiempo hasta que comprend&iacute; a empujones y admit&iacute; vacilante que, sin saber o, mejor, sin querer saber, hab&iacute;a participado en un crimen que con los a&ntilde;os no disminuye, que no quiere prescribir y que todav&iacute;a padezco &#91;...&#93; Como del hambre, puede decirse de la culpa y de la verg&uuml;enza que la sigue que es algo que corroe.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PENSANDO EN TORNO A LA CEBOLLA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero es necesario traer a colaci&oacute;n que aunque el Tribunal de Nurember absolvi&oacute; al pueblo alem&aacute;n por el exterminio de millones de prisioneros de guerra, de jud&iacute;os y gitanos, la esclavizaci&oacute;n de cinco millones de trabajadores eslavos, el fusilamiento de rehenes y otros cr&iacute;menes de lesa humanidad, hubo una parte importante de ese pueblo, instruido en la obediencia incondicional, que se comport&oacute; como un reba&ntilde;o de ovejas apoyando al "nuevo orden". Esa parte del pueblo alem&aacute;n culpable fue cuando menos la mayor&iacute;a de la generaci&oacute;n que llev&oacute; y sostuvo a Hitler en el poder durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. Pero ciertamente, no fueron todos. G&uuml;nter se&ntilde;ala importantes excepciones dentro de su entorno y cita varios ejemplos de personas que fueron asesinadas y desaparecidas en la ciudad de Danzing debido a su resistencia a la invasi&oacute;n nazi, entre ellas su propio t&iacute;o. Tampoco hay que olvidar algunos luchadores sociales alemanes que, muy a tiempo, advirtieron de la noche que se avecinaba: Ernest Thaelmann, por ejemplo, desde 1932, declar&oacute;: "Quien vota por Hitler, vota por la Guerra". Y hubo otros que posteriormente resistieron al fascismo dentro de Alemania, los comunistas Willy Gall, Otto Nelte, Robert Uhri, Anton Saefkow; socialdem&oacute;cratas honestos, como Otto Brass, Franz K&ucirc;nstler y Adolf Reichwein; antifascistas burgueses como Harro Schulze&#150;Boysen; antihitlerianos cristianos como Dietrich Bonhoeffer y Bernhard Lichtemberg, y los sectores antinazis que colaboraron con Claus Graf Schenk von Stauffemberg. Todos ellos dijeron <i>no </i>a Hitler y la mayor&iacute;a pag&oacute; con sus vidas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el texto que comentamos, G&uuml;nter destaca el caso de uno de sus j&oacute;venes compa&ntilde;eros durante el Servicio de Trabajo, un chico rubio de ojos azules, de perfil de raza "pura", probablemente un adventista, quien una y otra vez musit&oacute;: "nosotros no hacemos eso", mientras dejaba caer el fusil a tierra cuantas veces se lo ofrec&iacute;a el oficial de turno. Los <i>g&uuml;evos </i>del valiente <i>g&uuml;erito </i>ese, hicieron tambalear el sost&eacute;n ideol&oacute;gico de G&uuml;nter, pero a&uacute;n pudo remendarlo, dice.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego, un segundo problema imposible de soslayar: en la autobiograf&iacute;a de G&uuml;nter se insin&uacute;an algunas inculpaciones contra las tropas sovi&eacute;ticas que liberaron la ciudad de Danzing, ya casi al final de la guerra. Es probable que los supuestos abusos contra la dignidad del hombre y de la mujer (violaciones), hayan sido ciertos en algunos casos; nosotros, los que vivimos esa &eacute;poca ya no somos los mismos que &eacute;ramos entonces, cuando cre&iacute;amos a los miembros del Ej&eacute;rcito Rojo santos varones revolucionarios, incapaces de nada malo. Es posible que Grass sugiera algo cierto, pero como afirma &eacute;l mismo: "El odio acumulado en la guerra se descarga cuando llega la ocasi&oacute;n", m&aacute;xime cuando los pueblos sufren ataques gratuitos y despiadados como fueron los pueblos sovi&eacute;ticos y centroeuropeos, adem&aacute;s que, en Danzing, todo el mundo sab&iacute;a que los Grass no eran una familia neutral.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con la conducta moral de los militares en al guerra, Marx comenta el fusilamiento sin ning&uacute;n juicio previo del general represor Clement Thomas, consumado por sus propios soldados, en Par&iacute;s 1871: "Naturalmente, las costumbres inveteradas adquiridas por los soldados bajo la educaci&oacute;n militar que les imponen los enemigos de la clase obrera no cambian en el preciso momento en que estos soldados se pasan al campo de los trabajadores".<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario tener en cuenta, adem&aacute;s, que en la cr&iacute;tica a los sovi&eacute;ticos y a los comunistas que viene de cierta intelectualidad, suele percibirse un tufillo <i>versall&eacute;s; </i>entonces, conviene analizar con cuidado los hechos denunciados, las pruebas &#151;si las hay&#151; y, sobre todo, su orientaci&oacute;n y finalidad pol&iacute;ticas. Hay que tener presente, en todo momento, que la burgues&iacute;a es incansable como inventora de provocaciones e historietas anticomunistas y que su santo y se&ntilde;a predilecto es el antiestalinismo furibundo, entre otros. Adem&aacute;s, no es lo mismo la cr&iacute;tica desde posiciones revolucionarias, que aquella, siempre envenenada, vendida por los intelectuales perfumados de la academia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, eso de <i>nosotros no hacemos eso </i>siempre es muy relativo, sobre todo hablando de la lucha de clases y del lado de la burgues&iacute;a y sus jen&iacute;zaros. Tal es la experiencia hist&oacute;rica desde 1848.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegados a este punto, hay que replicar, como desquite merecido, a los escritores de la generaci&oacute;n de G&uuml;nter que se asentaron c&oacute;modamente en las riberas del lago de Constanza o en las tierras llanas del norte de Alemania, que los actos de violencia y los errores, en todas sus variantes, cometidos por el Estado sovi&eacute;tico, incluidos los que se atribuyen a Lenin y Stalin, quedan inscritos en la <i>contra&#150;violencia </i>a la que se hicieron acreedores quienes agredieron a la URSS desde su fundaci&oacute;n, en octubre de 1917.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute;, porque la factura m&iacute;nima es de 55 millones de muertos s&oacute;lo en la Segunda Guerra Mundial + Treblinka + Oswiecim (Auschwitz) + Ravensbr&uuml;ck + Terez&iacute;n, + los guettos jud&iacute;os, etc&eacute;tera. Evidentemente, los 10 criminales de guerra ahorcados en Nuremberg no cubren esa factura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autocr&iacute;tica sincera exige, pues, en casos como el de G&uuml;nter, que la denuncia de las culpas personales y las "compartidas", llegue expl&iacute;citamente m&aacute;s all&aacute; de la autoflagelaci&oacute;n moral y alcance plenamente el cuerpo de la clase y del sistema social genocida y se devele lo que realmente suelen significar palabras como "patria", "pueblo", "rep&uacute;blica", "parlamento", "raza" "orden", "familia", "religi&oacute;n", "libertad", "democracia", "comunidad internacional", "derechos humanos", "seguridad", etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y fue en Dresden, exactamente en el barrio de Cuervo Blanco, en 1944, donde, teniendo G&uuml;nter 17 a&ntilde;os, fue adscrito como soldado raso en las Waffen&#150;SS, para combatir en las filas de un ej&eacute;rcito derrotado y en retirada, que caminaba inexorablemente a la capitulaci&oacute;n incondicional. Destrozada su unidad acorazada por los <i>&oacute;rganos de Stalin </i>en el primer combate que sostuvo, para G&uuml;nter la guerra, en lo sucesivo, todo fue huir en desbandada para salvar la vida. Las tropas sovi&eacute;ticas del general polaco Konstantin K. Rokossovski, comandante del Grupo de Ej&eacute;rcitos del Don, despu&eacute;s de liberar Danzing, no le daban respiro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Tuvo conciencia aquel chico de diecisiete a&ntilde;os del comienzo del fin, de lo que luego se llamar&iacute;a el derrumbamiento, en todo su declive y proporci&oacute;n? &#91;...&#93; &iquest;Qu&eacute; evasiones mentales me sustrajeron a lo que realmente suced&iacute;a o se desmigajaba en aburrimiento? &iquest;Sufr&iacute;a s&oacute;lo por m&iacute; o por la situaci&oacute;n del mundo y, en especial, por lo que, en min&uacute;sculas o may&uacute;sculas se llamaba la culpa colectiva alemana?<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya como prisionero de guerra, cuenta Grass, que en confusi&oacute;n poco adulta se ve&iacute;a m&aacute;s vencido que liberado. Medio libre, medio prisionero, en la zona de ocupaci&oacute;n norteamericana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tales condiciones G&uuml;nter entr&oacute; a trabajar a la mina de potasio Siegfried I, que se encontraba cerca del pueblo de Groff Giesen, en la circunscripci&oacute;n de Sarstedt. Ah&iacute; se hizo minero del subsuelo, a 950 metros de profundidad y recibi&oacute; de la empresa su l&aacute;mpara de carburo, un par de zuecos de madera e impl&iacute;citamente su ingreso formal, aunque transitorio, a una nueva clase social.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; ya bajo tierra mi encapsulamiento pol&iacute;tico &#150;la c&aacute;scara vac&iacute;a&#150; fue agujereado y rasgado. Tomaba partido tentativamente. De esa forma, la mina de potasio Siegfried I me dio gratis clases particulares, que se plasmaron de distintas formas: vacilante como el juego de luces y sombras de las cumbreras altas como catedrales, unas veces me decid&iacute;a a favor de algo y otras en contra, estaba unas veces de este lado y otras de aqu&eacute;l, pero segu&iacute; siendo sordo cuando los toda&#150;v&iacute;a nazis trataban de convencerme.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No sabemos exactamente cu&aacute;nto tiempo trabaj&oacute; G&uuml;nter Grass en la mina, pero dice que en las discusiones que ten&iacute;an lugar en el subsuelo durante los cortes de luz, nunca lo convencieron los mineros nazis, pero tampoco los comunistas. A cielo abierto, dice, le metieron a la fuerza algunas ideas, pero como alguien que no ten&iacute;a una posici&oacute;n firme y se ve&iacute;a agitado por todas partes, hubiera podido ser incluido algunas veces en este grupo y otras en aquel, "Y como era esto y aquello, pod&iacute;a ser al mismo tiempo lo contrario de todo ello".<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><a name="notas"></a></i><b>NOTAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> G&uuml;nter Grass, <i>Pelando la cebolla, </i>Madrid, Punto de Lectura, 2008, p. 33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6175917&pid=S0188-7742201100010001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Ibid., </i>p. 3.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Rese&ntilde;a de <i>Malos presagios, </i>Mario Rivera Ortiz, <i>La Jornada, </i>30 de abril de 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6175920&pid=S0188-7742201100010001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> G&uuml;nter Grass, <i>Pelando la cebolla, op. cit., </i>pp. 50 y 83&#150;84.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> <i>Ibid., </i>p. 137.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <i>Ibid., </i>p. 14.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> <i>Exc&eacute;lsior, </i>2 de enero de 1997, 9&#150;AO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6175925&pid=S0188-7742201100010001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Ibid., </i>p. 138.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Stasi, polic&iacute;a pol&iacute;tica de la extinta RDA, cuyas actas en relaci&oacute;n con GG se publicar&aacute;n el pr&oacute;ximo mes de marzo, seg&uacute;n anunci&oacute; la prensa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> G&uuml;nter Grass, <i>Pelando la cebolla, op. cit., </i>pp. 138&#150;139.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> <i>Ibid., </i>p. 31.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> <i>Ibid., </i>p. 239.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Karl Marx, <i>La Guerra Civil en Francia, </i>La Habana, Cuba, Biblioteca del Pueblo, p. 52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6175932&pid=S0188-7742201100010001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> G&uuml;nter Grass, <i>Pelando la cebolla, op. cit., </i>pp. 146&#150;147 y 252.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup><i>Ibid., </i>p. 279.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup><i>Ibid., </i>p. 378.</font></p>      ]]></body><back>
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