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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Alejandro Tortolero Villaseñor, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano, 1780-1920]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or, <i>Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano, 1780&#150;1920</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Humberto Urquiza*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Siglo XXI/UAM&#150;Iztapalapa, 2008, 328 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Maestro en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras Av. Universidad 3000. CP 04510 Coyoac&aacute;n, M&eacute;xico, D.F. 5677 9693. Actualmente se desempe&ntilde;a como tutor de la Especialidad en Pol&iacute;tica y Gesti&oacute;n Energ&eacute;tica y Medioambiental en la Flacso M&eacute;xico,</i> E&#150;mail: <a href="mailto:jhurquiz@gmail.com">jhurquiz@gmail.com</a>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace aproximadamente una d&eacute;cada, don Javier Wimer puso en mis manos un libro intitulado <i>Los grandes problemas nacionales, </i>escrito por Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez.<sup><a href="#nota">1</a> </sup>En esa ocasi&oacute;n, don Javier Wimer me explic&oacute; por qu&eacute;, desde su punto de vista, la obra de Molina Enr&iacute;quez era "fundamental para comprender el M&eacute;xico contempor&aacute;neo". Han pasado diez a&ntilde;os desde esa larga charla en casa de los Wimer, y los argumentos expuestos aquel d&iacute;a por don Javier son, en gran medida, el motivo que me ha llevado a comentar la obra de Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante no perder de vista que, aun cuando han pasado cien a&ntilde;os desde la primera edici&oacute;n de la obra de Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez, sus tesis siguen siendo motivo de reflexi&oacute;n en las ciencias sociales y las humanidades. Desde su publicaci&oacute;n en 1909, sus postulados permearon el &aacute;mbito intelectual y pol&iacute;tico del pa&iacute;s. El paradigma que proyect&oacute; en sus tesis &#151;sobre la hacienda ineficiente, con propietarios ausentes con poco o nulo inter&eacute;s en el cambio&#151; se consolid&oacute; con el tiempo, lo que se observa en diversos estudios de historia agraria de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos trabajos historiogr&aacute;ficos se&ntilde;alan, al igual que el notario de Jilotepec, que tanto la hacienda como su organizaci&oacute;n y funcionamiento fueron responsables del atraso del campo, torn&aacute;ndose elementos centrales para explicar la conflictividad agraria en el M&eacute;xico rural durante ese periodo. El libro que aqu&iacute; comento es una clara muestra de que las tesis de Molina siguen siendo motivo de revisi&oacute;n y reflexi&oacute;n. En su estudio, Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or nos presenta un recorrido por el periodo de 1780 a 1920.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la parte introductoria, Tortolero se&ntilde;ala que la historia agraria de M&eacute;xico ha sido un objeto de estudio privilegiado, debido a que dos grandes revoluciones de corte agrario "colorean la historia de nuestro pa&iacute;s desde principios del XIX hasta por lo menos la segunda d&eacute;cada del XX, es decir, de la revoluci&oacute;n de independencia a la revoluci&oacute;n mexicana". Es en este espacio temporal en el que Tortolero ancla su reflexi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor deja claro que el objetivo de su investigaci&oacute;n es analizar, apoy&aacute;ndose en las fuentes hist&oacute;ricas y en el m&eacute;todo de la historiograf&iacute;a regional, los grandes problemas nacionales contenidos en el ideario de Molina Enr&iacute;quez, entre ellos, la propiedad, el cr&eacute;dito, la irrigaci&oacute;n, la poblaci&oacute;n y el problema pol&iacute;tico. Para alcanzar este objetivo, propone utilizar el mismo m&eacute;todo que desarrolla y gu&iacute;a la investigaci&oacute;n de don Andr&eacute;s Molina, el cual se sintetiza de la siguiente manera: para conocer el estado social de un pueblo y los principios de su evoluci&oacute;n es necesario estudiar su producci&oacute;n &#151;particularmente la de cereales&#151;, que constituye la base fundamental de la existencia de todas las sociedades que consiguen desarrollarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&eacute;todo propuesto por Molina lo retoma Tortolero Villase&ntilde;or con dos adecuaciones importantes: la primera, analizar las generalizaciones y someterlas a la prueba regional; la segunda, consistente en realizar las observaciones a nivel micro, lo que le permite incorporar la idea de "los cambios de escala" en el an&aacute;lisis. Para lograrlo, Tortolero utiliza como "laboratorio" hist&oacute;rico las regiones de Chalco&#150;Amecameca y la de Morelos, las cuales ofrecen ventajas importantes para su investigaci&oacute;n: en primera instancia, se trata de un territorio de an&aacute;lisis excepcional, por estar ubicado en el Estado de M&eacute;xico, lugar de observaci&oacute;n elegido por Molina Enr&iacute;quez. En segundo lugar, Tortolero indica que al estar enclavado en la zona de cereales, &aacute;rea de estudio privilegiada por Molina, se considera parte nodal de sus reflexiones. En tercero, por haber sido el granero de la ciudad de M&eacute;xico durante varios siglos. En cuarto lugar, por ser "una ventana" para el estudio de los grandes problemas nacionales en un largo periodo que inicia con las reformas borb&oacute;nicas y termina con la revoluci&oacute;n. Finalmente, por la gran cantidad de informaci&oacute;n contenida en los documentos de Mariano Riva Palacio y Jos&eacute; Sol&oacute;rzano, hacendados de la regi&oacute;n, quienes dejaron registros diarios entre 1830 y 1930, documentos que le permitieron hacer un recorrido diacr&oacute;nico por el periodo estudiado, as&iacute; como un an&aacute;lisis de las redes sociales como elemento central en la explicaci&oacute;n de los movimientos sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tortolero somete a un serio estudio los problemas de orden primordial que se&ntilde;ala Molina y examina cada uno presentando de manera clara las ra&iacute;ces te&oacute;ricas que fundamentan el trabajo de Molina, as&iacute; como el debate suscitado despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de la obra. En relaci&oacute;n con estos problemas, Tortolero explica que la visi&oacute;n de Molina Enr&iacute;quez sobre las haciendas trascendi&oacute; no s&oacute;lo al &aacute;mbito pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n al intelectual. La hacienda, entonces, era entendida como improductiva, rutinaria y mal administrada. As&iacute;, para Molina, las grandes propiedades llevaban a la explotaci&oacute;n desmedida de campesinos ind&iacute;genas y mestizos por terratenientes ociosos, lo que hizo de la hacienda un sistema ineficiente para la explotaci&oacute;n del campo. De ah&iacute; deriv&oacute; la propuesta que transcender&iacute;a a las esferas intelectuales y pol&iacute;ticas y que sentar&iacute;a las bases de uno de los principales postulados de la revoluci&oacute;n mexicana: la divisi&oacute;n de la<i> </i>gran propiedad. Sin embargo, Tortolero Villase&ntilde;or, a trav&eacute;s de un certero an&aacute;lisis de la obra de varios investigadores, "desmitifica" esta postura ideol&oacute;gica, sin restar valor y m&eacute;rito a Molina Enr&iacute;quez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, "Crecimiento y atraso: la v&iacute;a mexicana hacia el capitalismo<b> </b>agrario (1856&#150;1920)", Tortolero demuestra que los argumentos cl&aacute;sicos sustentados en el paradigma de una hacienda improductiva estaban equivocados, por lo que otros factores, como un mercado de trabajadores libres o la falta de moneda para las transacciones, explicar&iacute;an el atraso. El autor introduce una diferenciaci&oacute;n importante que permite tener m&aacute;s claridad sobre los problemas del atraso del campo. Diferenciaci&oacute;n que realiza con un doble enfoque: por un lado, desde la perspectiva de adaptaci&oacute;n a los mercados, indica que la hacienda no fue responsable del atraso; tampoco lo fue por su capacidad de innovaci&oacute;n &#151;ya que &eacute;sta era elevada&#151;, ni por su eficiencia econ&oacute;mica, pues los datos revelan que, desde el punto de vista econ&oacute;mico, la hacienda era muy productiva. Empero, el funcionamiento interno de la hacienda s&iacute; result&oacute; ineficiente, ya que el endeudamiento de los peones y las tiendas de raya fueron dos elementos que impidieron el paso a un sistema capitalista moderno, puesto que frenaron la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, trabajadores y moneda.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde nuestro punto de vista, Tortolero, sin apoyarse en los antiguos paradigmas historiogr&aacute;ficos que presentaban a la hacienda como el problema fundamental del agro, desarrolla una explicaci&oacute;n convincente de los principales obst&aacute;culos que enfrentaban el crecimiento y la inserci&oacute;n del campo mexicano en la econom&iacute;a mundial. As&iacute;, Tortolero se&ntilde;ala como los principales obst&aacute;culos para el desarrollo agr&iacute;cola a la organizaci&oacute;n del trabajo, la escasez de capitales, la falta de un mercado relacionado con la tierra, el funcionamiento de las haciendas bajo un r&eacute;gimen salarial inadecuado y la ausencia de un cr&eacute;dito agr&iacute;cola. En relaci&oacute;n con el problema del cr&eacute;dito, Tortolero Villase&ntilde;or afirma que el manejo crediticio era insuficiente, pues no exist&iacute;a la certeza ni las condiciones jur&iacute;dicas que posibilitaran su desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, "Moneda, cr&eacute;dito y exposiciones: el inasible tri&aacute;ngulo de la modernidad en la agricultura mexicana (1876&#150;1920)", el autor examina la situaci&oacute;n de la moneda en ese periodo, cuya producci&oacute;n y circulaci&oacute;n eran escasas. Explica que la moneda en plata se acu&ntilde;aba principalmente para su exportaci&oacute;n, lo cual provocaba diversas contradicciones: por ejemplo, la falta de circulante monetario ocasionaba que la venta de las haciendas fuera un acto de reconocimiento de la deuda, m&aacute;s que una transacci&oacute;n mercantil. Tal como lo menciona Alejandro Tortolero, la falta de circulante tambi&eacute;n originaba que los sistemas laborales se mantuvieran en un nivel de semiservidumbre, lo cual imped&iacute;a el desarrollo de relaciones laborales modernas sustentadas en relaciones salariales libres.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior se reflejaba en los sistemas de endeudamiento y de peonaje, que eran la base de las relaciones serviles, los cuales imped&iacute;an el desarrollo de un mercado laboral moderno fundamentado en la libre asociaci&oacute;n. Otra de las contradicciones que esto provocaba era que el pago a los trabajadores fuera en pseudomonedas y vales que s&oacute;lo ten&iacute;an valor en el lugar donde se emit&iacute;an, lo que generaba endeudamiento. En este sentido, el autor deja claro que al estudiar estos elementos se aprecia el mosaico de contradicciones que era M&eacute;xico, donde exist&iacute;a una econom&iacute;a pujante que presenciaba la introducci&oacute;n de los ferrocarriles y que a la vez conviv&iacute;a con una circulaci&oacute;n monetaria raqu&iacute;tica, as&iacute; como una agricultura en expansi&oacute;n, cuya base era la tienda de raya y el endeudamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, Tortolero indica que uno de los problemas m&aacute;s importantes de la historia rural mexicana es el de la periodizaci&oacute;n del cambio. El explica que la transici&oacute;n al capitalismo tiene como requisito una modernizaci&oacute;n que muchos estudios han situado en la &eacute;poca de las reformas liberales. As&iacute;, en "Propiedad, tecnolog&iacute;a, empresa y trabajo: consideraciones acerca de la modernidad en el campo mexicano a mediados del siglo XIX ", plantea que los principales cambios ocurrieron en el sistema de propiedad, en el cultivo, al introducir nuevas tecnolog&iacute;as y semillas, as&iacute; como en la mentalidad empresarial de los hacendados. Para Tortolero, este cambio y modernizaci&oacute;n del campo se gest&oacute; en el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con la costumbre de pagar a los trabajadores con vales y fichas que s&oacute;lo pod&iacute;an cambiarse en las tiendas de raya, el autor sugiere que, m&aacute;s que formular un juicio moral, hay que "evaluar su impacto" sobre la movilidad de los trabajadores, ya que estas pr&aacute;cticas imped&iacute;an la libre circulaci&oacute;n de los trabajadores, generando fuertes conflictos que obstaculizaban la modernizaci&oacute;n de la agricultura mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Tortolero, el agua es otro punto fundamental para entender el problema del desarrollo del campo mexicano, es decir, las obras de irrigaci&oacute;n destinadas a las zonas agr&iacute;colas. Dentro del periodo estudiado, el autor se&ntilde;ala que es la federaci&oacute;n la que otorga a particulares el manejo de este recurso. La aportaci&oacute;n de Molina Enr&iacute;quez sobre este tema fue fundamental, pues sentar&iacute;a las bases para las pol&iacute;ticas hidr&aacute;ulicas<b> </b>que desarrollar&iacute;an los gobiernos posrevolucionarios. Es decir, el agua se incluir&iacute;a en la repartici&oacute;n de tierras, y el gobierno, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de obras de aprovechamiento, se convirti&oacute; en el principal beneficiario del vital l&iacute;quido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto cap&iacute;tulo, "Tierra, agua y bosques en la cuenca de M&eacute;xico: la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y sus repercusiones en el medio rural, Chalco", Tortolero, por medio del estudio regional de Chalco, nos ayuda a comprender el manejo de los recursos y naturales. La importancia de esta regi&oacute;n radica, adem&aacute;s de su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, en que constituye un claro ejemplo de las modificaciones econ&oacute;micas y agr&iacute;colas llevadas a cabo en la regi&oacute;n. Tortolero analiza la influencia de la desaparici&oacute;n de recursos comunales en los pueblos situados cerca del lago de Chalco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as y empresas transformaron el paisaje natural, en gran medida por la desecaci&oacute;n del lago. El autor nos conduce por un recorrido hist&oacute;rico        y geogr&aacute;fico sobre la importancia del agua en esta regi&oacute;n, con la que se sustenta la vida de poblaciones y mercados econ&oacute;micos, as&iacute; como por el paisaje acompa&ntilde;ado de la diversidad de su flora y fauna. Sin embargo, la visi&oacute;n que se ten&iacute;a del lago como una ci&eacute;nega sucia y desagradable, contribuy&oacute; al proyecto de su desecaci&oacute;n. En este sentido, Tortolero argumenta "que una sociedad no es ajena a su realidad y que esta representaci&oacute;n no es s&oacute;lo fruto del pensamiento escol&aacute;stico que trata de ver c&oacute;mo a la llegada de los espa&ntilde;oles, no s&oacute;lo es una tecnolog&iacute;a diferente la que se impone al ind&iacute;gena sino tambi&eacute;n es 'Hip&oacute;crates quien se impone a Tl&aacute;loc'". Las consecuencias de ello son m&aacute;s que evidentes. La actividad agr&iacute;cola y social result&oacute; seriamente afectada, junto con la deforestaci&oacute;n del &aacute;rea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor pone &eacute;nfasis en el rompimiento del equilibrio ambiental, la transformaci&oacute;n del cultivo, el cambio del sistema agr&iacute;cola de las chinampas a las grandes propiedades, la transformaci&oacute;n del paisaje, entre otros. En suma, explica c&oacute;mo las variables ambientales inciden en la vida de los pueblos y c&oacute;mo esto se observa claramente en el medio rural en Chalco, ya que la desecaci&oacute;n provoc&oacute; la desaparici&oacute;n de recursos comunales, como tierras, aguas y bosques que aprovechaban los pueblos ubicados aleda&ntilde;os al lecho del lago. En este sentido, Tortolero propone que la relaci&oacute;n entre naturaleza y sociedad se analice a trav&eacute;s de la apropiaci&oacute;n de estos recursos comunales, mediante la introducci&oacute;n de diversas innovaciones tecnol&oacute;gicas, principalmente las obras hidr&aacute;ulicas desarrolladas en el lago de Chalco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el quinto cap&iacute;tulo, "Agua y revoluci&oacute;n en Morelos. Los conflictos por el agua en el Estado de Morelos (1850&#150;1915)", Tortolero argumenta que el caso del estado de Morelos es similar al del municipio de Chalco. Al ser uno de los principales productores de az&uacute;car a nivel mundial, representa un caso complicado dentro del marco de la problem&aacute;tica hidr&aacute;ulica. A pesar de contar con obras hidr&aacute;ulicas, a principios del siglo XX exist&iacute;a una situaci&oacute;n de abuso de este recurso, lo que afect&oacute; el crecimiento econ&oacute;mico de las haciendas morelenses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras revisar los argumentos de varios estudiosos sobre el tema en Morelos, quienes subordinaban el problema del agua al de la tierra, el autor analiza los principales factores que afectaron a la econom&iacute;a morelense. A esto se a&ntilde;ade la pregunta de si las obras hidr&aacute;ulicas fueron un obst&aacute;culo al crecimiento econ&oacute;mico de la agricultura morelense, a lo que el autor responde y argumenta que todas las haciendas aprovechaban las aguas de r&iacute;os y manantiales, de ah&iacute; que existen dos sistemas de riego: uno en donde se interpola el riego con la escarda, que requer&iacute;a una gran demanda de agua; el segundo es el riego de punta y de mitad, que se da en los meses de menor precipitaci&oacute;n pluvial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de exponer c&oacute;mo se maneja el agua en Morelos, el autor muestra los casos de las haciendas de Coahuistla, San Vicente, Dolores y Chiconcuac para explicar la obtenci&oacute;n de tierras y de agua, ejemplos claros de la situaci&oacute;n que se avizoraba con la llegada de la Revoluci&oacute;n. Sin embargo, se&ntilde;ala que el problema en Morelos no era la tierra, sino su despojo, el trabajo del pueblo y el acceso a los recursos h&iacute;dricos, lo que incluso llev&oacute; a la desaparici&oacute;n de algunas comunidades.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe destacar que la tradici&oacute;n historiogr&aacute;fica ha subrayado que en Morelos, algunos a&ntilde;os antes de la revoluci&oacute;n de 1910, los campesinos hab&iacute;an sido despojados de sus tierras y que este hecho explica los problemas agrarios en la entidad. Empero, desde la perspectiva de Tortolero, fue m&aacute;s importante el acceso al agua que a la tierra; as&iacute;, las tesis agraristas emergen como un error en la lectura de los cl&aacute;sicos. Tortolero argumenta que la tesis hidr&aacute;ulica tiene mayor fuerza explicativa que la agrarista, por lo que es importante no disociar el problema de las tierras y las aguas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sexto cap&iacute;tulo, "El campo en llamas: justicia y confiictividad rural en el distrito de Chalco (1760&#150;1917)", despu&eacute;s de analizar la evoluci&oacute;n de los sistemas de justicia como una "g&eacute;nesis no lineal", el autor revisa los principales conflictos rurales en el distrito de Chalco, entre los que podemos mencionar "El alboroto de Zoquiapa" o el de "La revoluci&oacute;n en Chalco (1910&#150;1917)". En el primero, el autor muestra c&oacute;mo, en 1763, los conflictos por el uso de los bosques se hicieron patentes cuando Andr&eacute;s Gil Ledesma estableci&oacute; un "auto criminal" contra los naturales del barrio de San Francisco Acuautla por la extracci&oacute;n de le&ntilde;a sin permiso del hacendado, lo cual deriv&oacute; en una larga disputa. En el siguiente estudio de caso, Tortolero presenta c&oacute;mo el movimiento revolucionario en Chalco se desarroll&oacute; motivado por la desarticulaci&oacute;n econ&oacute;mica que provoc&oacute; en los pueblos ribere&ntilde;os la desaparici&oacute;n del lago.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, sostiene que el conflicto social en el campo mexiquense tiene como elemento central la disputa por los recursos naturales. Sin embargo, el autor refuerza su an&aacute;lisis al se&ntilde;alar que no s&oacute;lo era el problema de la apropiaci&oacute;n de los recursos naturales &#151;agua, bosques y tierras&#151; lo que llev&oacute; a la gente a un levantamiento armado, sino tambi&eacute;n la defensa de la identidad comunal y la b&uacute;squeda de una autonom&iacute;a pol&iacute;tica. Nuevamente, mediante un an&aacute;lisis de fuentes en las que se estudian los levantamientos armados en M&eacute;xico, el autor reconoce la necesidad de profundizar m&aacute;s en el estudio de la importancia de los modelos econ&oacute;micos y de las redes sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, en el s&eacute;ptimo y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "La modernizaci&oacute;n en cuesti&oacute;n", Tortolero realiza un recorrido final por los temas m&aacute;s importantes de la segunda mitad del siglo XIX y del porfiriato, en el que muestra claramente la subordinaci&oacute;n del campo a la ciudad, tanto en lo econ&oacute;mico como en lo espacial. Asimismo, se&ntilde;ala que la "modernidad" se dio con un alto costo social, debido a la concentraci&oacute;n de propiedades y la exclusi&oacute;n campesina de la tierra, faltando, adem&aacute;s, un estudio del costo ecol&oacute;gico que esto implic&oacute;. Tortolero Villase&ntilde;or, por tanto, indica que deben estudiarse con mayor profundidad las variables ambientales que contribuyeron al surgimiento de levantamientos armados. Esta &uacute;ltima reflexi&oacute;n gira en torno a la importancia del aprovechamiento del bosque y de la energ&iacute;a animal, humana y mineral, los cuales presentan un total desequilibro, tanto social como econ&oacute;mico y natural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir esta rese&ntilde;a, considero importante no dejar en el tintero algunos apuntes finales. En primer lugar, una de las virtudes del trabajo de Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or es que analiza en "clave ambiental" los conflictos agrarios en M&eacute;xico en un largo periodo y demuestra que las variables ambientales, a la luz de las fuentes y del an&aacute;lisis regional, contienen una gran fuerza explicativa. Su estudio es equilibrado porque nunca excluye otras, como las econ&oacute;micas, las pol&iacute;ticas y las culturales. Lo anterior nos permite realizar una lectura en varios niveles: el ecol&oacute;gico, por la visi&oacute;n que se ten&iacute;a del medio ambiente en las distintas &eacute;pocas; el social y econ&oacute;mico, por el acomodo de una sociedad que demandaba mejores condiciones de vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estoy convencido de que las nuevas narrativas hist&oacute;ricas apoyadas en estas variables permear&aacute;n e ir&aacute;n ganando terreno en el debate historiogr&aacute;fico, gracias al trabajo de los j&oacute;venes historiadores ambientales. Cabe se&ntilde;alar que gracias al rigor metodol&oacute;gico de su investigaci&oacute;n, Tortolero reformul&oacute; el paradigma historiogr&aacute;fico sobre el cual se ha construido la historia agraria de M&eacute;xico. Estoy seguro de que esto se advertir&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, al amparo de los debates acad&eacute;micos que se suscitar&aacute;n por el festejo del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revoluci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, conviene preguntarnos para qu&eacute; nos sirve conocer la historia de nuestras violentas revoluciones desde una perspectiva como la de la obra de Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or. La respuesta la encontramos en la c&eacute;lebre frase de Winston Churchill, quien dec&iacute;a que los pueblos que no conozcan su historia, estar&aacute;n condenados a repetirla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez naci&oacute; en Jilotepec, Estado de M&eacute;xico, el 2 de agosto de 1866. Muy joven, ingres&oacute; al Instituto Cient&iacute;fico y Literario de Toluca para realizar sus estudios de formaci&oacute;n media. Posteriormente, se traslad&oacute; a la ciudad de M&eacute;xico para cursar estudios de abogac&iacute;a. Para Arnaldo C&oacute;rdova, la obra <i>Los grandes problemas nacionales </i>"ejerci&oacute; un influjo mucho m&aacute;s duradero y de mayores consecuencias que ninguna obra en lo que va del siglo en nuestro pa&iacute;s", ya que "Los revolucionarios se educaron en este libro y con &eacute;l formaron su arsenal ideol&oacute;gico, que luego se plasm&oacute; en los documentos m&aacute;s importantes de la revoluci&oacute;n, particularmente, la Ley del 6 de enero de 1915, obra de Luis Cabrera, y el art&iacute;culo 27 de la Constituci&oacute;n, en cuya elaboraci&oacute;n particip&oacute; el mismo Molina Enr&iacute;quez". A. C&oacute;rdova (1999), "El pensamiento social y pol&iacute;tico de Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez", en Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez (1999), <i>Los grandes problemas nacionales, </i>M&eacute;xico, Era, p. 23.</font></p>     ]]></body>
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