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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Espacio p&uacute;blico y sociabilidad</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por H&eacute;ctor Tejera Gaona*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Roberto Miranda Guerrero y Luc&iacute;a Mantilla Guti&eacute;rrez, <i>Espacio p&uacute;blico y sociabilidad, </i>Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 2009.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Departamento de Antropolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa</i> &lt;<a href="mailto:gaona@servidor.unam.mx" target="_blank">gaona@servidor.unam.mx</a>&gt;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro es atrayente porque profundiza en diversas formas y enfoques de sociabilidad, la cual sus coordinadores definen en la introducci&oacute;n como el "sentido gen&eacute;rico de estar juntos, configurando a la sociedad a trav&eacute;s de lo que se est&aacute; experimentando, representando y haciendo" (p. 12). La sociabilidad es productora y reproductora de nuevas formas de identidad que, adem&aacute;s de su car&aacute;cter contempor&aacute;neo l&iacute;quido y difuso, se han convertido en multiidentidades, "la identidad expresada para cada &aacute;mbito de la vida social" (p. 17).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de sus cap&iacute;tulos se expresan distintas sociabilidades cuyo car&aacute;cter coyuntural y ef&iacute;mero habla de tensiones entre lo p&uacute;blico y lo privado (por ejemplo, cuando se juega a las apuestas en el yak), o de c&oacute;mo se han generado espacios en los que lo privado (que adquiere tonalidades de soledad) puede acompa&ntilde;arse de una sociabilidad de casino donde, como mencionan Diana Sag&aacute;stegui y Sonia Roditi (aludiendo a Sennety Aug&eacute;), "desaparecen los lugares de encuentro y convivencia y son sustituidos por lugares de circulaci&oacute;n, sitios donde las personas coexisten sin convivir" (p. 76).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Espacio p&uacute;blico y sociabilidad </i>est&aacute; integrado por siete textos y una sugerente introducci&oacute;n en la que recomiendo detenerse porque facilita la lectura posterior al proporcionar conceptos clave, particularmente para quienes se acercan por primera vez al tema. Es un conjunto de amplias y sugestivas reflexiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer texto, "Subjetividad situada: hacia una antropolog&iacute;a de las pasiones contempor&aacute;neas", es de Rossana Reguillo. Hace tiempo le&iacute; un ensayo en el que ella discurr&iacute;a sobre los miedos contempor&aacute;neos (expresados en el fanatismo, el fatalismo y el gusto por el cine postapocal&iacute;ptico) y su exacerbaci&oacute;n a partir del 11 de septiembre. Aqu&iacute;, se extiende sobre el tema para abordar tanto la <i>lejan&iacute;a </i>como la <i>excepcionalidad </i>en cuanto percepciones sociales crecientemente cuestionadas. Aunque no lo aborde de manera directa &#150;no ten&iacute;a por qu&eacute; hacerlo ya que la crisis del narco es posterior a la elaboraci&oacute;n de este cap&iacute;tulo&#150; anticipa con trazo firme la situaci&oacute;n que retrata al M&eacute;xico que vivimos en la actualidad: un pa&iacute;s donde el sentimiento de muchos es que lo <i>excepcional </i>y <i>distante </i>se ha convertido en <i>cotidiano </i>y peligrosamente <i>cercano. </i>Nos hemos alejado de la tranquilidad que Susanita, la de Mafalda, sintetizaba en la frase "qu&eacute; bueno que el mundo est&aacute; tan lejos" al ver las noticias en la televisi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reguillo capta con precisi&oacute;n no s&oacute;lo este escenario, sino que nos previene del creciente autoritarismo del Estado y de las demandas ciudadanas. Autoritarismo que es ahora una realidad alimentada y justificada por la visibilidad de la violencia asociada al narcotr&aacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte, mediante la met&aacute;fora de pintar un fresco, presenta tres situaciones sociales aparentemente desarticuladas. Si en <i>amores perros </i>o <i>Babel </i>las historias s&oacute;lo est&aacute;n cinematogr&aacute;ficamente interconectadas, la estrategia que sigue la autora busca develar la anomal&iacute;a, la cual propone como "pieza fundamental en mi trabajo". Como estrategia anal&iacute;tica, considero que opera dos desplazamientos primordiales para el pensamiento: por un lado, nos vuelve capaces de colocar la norma y el consenso como textos disciplinarios que distribuyen y presuponen la "raz&oacute;n buena" y la "raz&oacute;n mala"; y, por el otro, la anomal&iacute;a permite revisar los criterios de normalidad con los que la sociedad particular, hist&oacute;rica, situada, opera y, de manera esencial, toca en lo profundo, el espacio de apertura social y capacidad de procesamiento frente a los "eventos" disruptivos. Sus diferentes interpretaciones hablan de formas de la diversidad social y, al abordar las distintas miradas sobre ella, se complejiza nuestra reflexi&oacute;n, lo cual, como al final apunta, "puede ayudarnos a salir de esa 'reprensible posici&oacute;n de espectadores'" (p. 42).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo texto, de Mercedes Palencia y V&iacute;ctor Gruel, "Contorsiones y contusiones: apropiaci&oacute;n juvenil de la lucha libre en Guadalajara", es un panorama estimulante y propositivo sobre los procesos contempor&aacute;neos de apropiaci&oacute;n cultural de la lucha libre por parte de los j&oacute;venes asistentes al F Bolko y su contraste con la Arena Coliseo. Ello mediante una mirada etnogr&aacute;fica que reconstruye y resignifica lo que sucede dentro y fuera del ring, entre "rudos" y "t&eacute;cnicos" en di&aacute;logo (con todo y mentadas de madre) con espectadores "tradicionales" y "vanguardistas". En un ambiente marcado por la m&uacute;sica <i>remix </i>(o re mezcla) y el <i>cover </i>(o refrito) , muestran c&oacute;mo, en el F Bolko, de la burla y la broma, de lo l&uacute;dico, se devela el clasismo y racismo imperantes. Si a un luchador se le anuncia como "representante de la raza de bronce" es de inmediato renombrado como Lupe Esparza (ex integrante de Bronco y actualmente vocalista de El Gigante de Am&eacute;rica)<i>; </i>o se le grita Cuisillos, haciendo referencia a un grupo jalisciense con letras tan creativas como: "El sol va cayendo, un adi&oacute;s espera, ya te vas. Siento que me muero de pensar que nunca volver&aacute;s". Pero lo interesante es que para disimular sus rasgos ind&iacute;genas (al parecer con poco &eacute;xito, por lo que se desprende del an&aacute;lisis del F Bolko), los integrantes de esta banda hacen acto de presencia pintados de la cara como apaches, pero ataviados con gabardina estilo Humprey Bogart en <i>Casablanca.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, la lucha libre en la Arena Coliseo se ubica en la tradici&oacute;n; pero la organizaci&oacute;n espacial divide y sectoriza a los asistentes en "ricos" de luneta y "pobres" en las partes altas del lugar. As&iacute;, la lucha libre interact&uacute;a con una representaci&oacute;n de la lucha de clases donde los de arriba gritan "mantenidos" a los de abajo, y &eacute;stos responden " 'obreros envidiosos' mientras muestran sus celulares y las llaves delauto" (p. 64). No hay albur, sino insultos, y ante lo reiterado de la palabra "puto" entre ellos, los autores no tienen m&aacute;s remedio que buscar explicar el papel de este significante "en esa lucha de clases y su paso a la clase de lucha" (p. 72). La riqueza que despliega el texto para observar detalles significativos no puede ser recreada en pocas palabras. Es una mirada cr&iacute;tica e inteligente que muestra matices y descubre sentidos en la sociabilidad que ah&iacute; se construye, los cuales escapar&iacute;an a un espectador no entrenado, present&aacute;ndonos aspectos de la conflictividad social s&oacute;lo evidentes en este contexto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "No se puede jugar solo. Sociabilidad, mediaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y juegos de azar", Diana Sag&aacute;stegui y Sonia Roditi "exploran la evoluci&oacute;n y tendencias de espacios de sociabilidad donde se conjuga juego de azar, sociabilidad e innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica para crear un espacio colectivo" (p. 78). Lo anterior, mediante la observaci&oacute;n participante y entrevistas tanto a personas que asisten asiduamente a los centros de juego como a ex empleados. Con ello buscan descifrar los contenidos asociados a pr&aacute;cticas culturales vinculadas al bingo, las apuestas deportivas, el yak y las que se conocen como "las maquinitas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puesto que los centros comerciales son los lugares donde se concentra la sociabilidad de amplios sectores de las clases medias en diversas ciudades del pa&iacute;s, en el caso de Guadalajara (al igual que en el Distrito Federal) los centros de juego se han instalado tambi&eacute;n en ellos. Como resaltan las autoras, ah&iacute; se combinan la diversi&oacute;n y el consumo con la concentraci&oacute;n y la poca movilidad, propiciando el incremento de las ganancias comerciales.  El efecto sin&eacute;rgico de estos elementos es capitalizado por los centros de juego, donde jugar &#150;como narran en el encuentro entre dos mujeres&#150;no es un vicio sino una terapia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Realizan un detenido recuento de la expansi&oacute;n de esta industria y en la cual destaca la buena relaci&oacute;n que, en su momento, tuvo Santiago Creel con el grupo Televisa. Como se recordar&aacute;, poco antes de iniciar su campa&ntilde;a como candidato a la Presidencia por el Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) en 2005, Creel otorg&oacute; casi 200 permisos de los cuales 130 fueron otorgados al grupo televisivo. Por supuesto, esto sucedi&oacute; antes de que, como Woody Allen en <i>Deconstruyendo a Harry, </i>Creel comenzara a salir "borroso" en los noticieros de Televisa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoras buscan identificar en las reglas del juego una forma de organizaci&oacute;n de lo social, al mostrar que la "suerte" parece el elemento socialmente articulador. Pero la sociabilidad es marcadamente aut&oacute;noma e individual, y las interacciones superfluas. Adem&aacute;s, la tecnolog&iacute;a de algunos juegos y la l&oacute;gica mediante la cual operan, como es el caso de "las maquinitas", convierten a los asistentes a estos centros en &#150;como certeramente los denominan&#150; "consumidores de posibilidades".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que, a trav&eacute;s del juego, se configura una sociabilidad particular en la que se reducen las diferencias sociales y se establecen v&iacute;nculos que pasan por relaciones parecidas a las que establece el man&aacute; y el don. Es decir, se tiene <i>fuerza, </i>en este caso suerte, o esta suerte puede negociarse como <i>don </i>intercambiable como base para sociabilizarse, donde se comparte el pensamiento m&aacute;gico asociado a la suerte y las met&aacute;foras y metonimias que lo caracterizan (p. 114).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoras concluyen que "Jugar es recobrar de nueva cuenta &#150;as&iacute; sea en episodios fugaces&#150; la decisi&oacute;n individual sobre el propio tiempo aun si est&aacute; pautado por las m&aacute;quinas en un mundo fenom&eacute;nico donde la experiencia reemplaza al juicio" (p. 116).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Humberto Orozco Barba analiza a los wakarika (o huicholes) y destaca c&oacute;mo esta etnia ha mantenido la memoria como una forma de persistencia en algunos momentos, y de resistencia en otros. Inicia con una reflexi&oacute;n sobre la historia como antecedente para abordar las diferentes concepciones sobre la manera en que los wakarika conciben el territorio y la comunalidad, y las recomendaciones que plasman en sus testamentos como demostraci&oacute;n de su inter&eacute;s por mantener "el costumbre". En la parte final, el autor recupera la experiencia de un ni&ntilde;o ind&iacute;gena, Xaure, y la violencia simb&oacute;lica y real de la cual es sujeto al asistir a la escuela en Guadalajara. La intenci&oacute;n impl&iacute;cita de este texto, a mi entender, es subrayar c&oacute;mo los wakarika han resistido a trav&eacute;s del tiempo, aun cuando algo de la informaci&oacute;n obtenida se haya recabado precisamente en actividades donde se busca fortalecer su cultura. No es uno de los mejores trabajos de la obra debido a que toca tangencialmente, si es que lo hace, el tema central del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El parque como espacio de la sociabilidad es la propuesta de Luc&iacute;a Mantilla Guti&eacute;rrez y Diego Escobar Gonz&aacute;lez en "Sin parque no hay domingo. El sentido y la pol&iacute;tica del lugar en el parque Rub&eacute;n Dar&iacute;o". En este texto abordan tanto las relaciones en el interior del parque que lleva el nombre del poeta modernista nicarag&uuml;ense, como las reacciones vecinales ante el dominical arribo masivo de entre 600 y 800 personas, en su mayor&iacute;a entre los 15 y los 25 a&ntilde;os de edad, provenientes de comunidades ind&iacute;genas de las "huastecas", en particular de Huejutla de los Reyes, Hidalgo. En otras palabras, buscan explicar c&oacute;mo se construye el lugar abarcando desde la interacci&oacute;n de los j&oacute;venes ind&iacute;genas que asisten el domingo al parque, hasta las diversas reacciones que ello genera entre los vecinos del lugar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el uso de los conceptos de espacio y lugar para analizar esta sociabilidad, los autores ahondan en el sentido y la pol&iacute;tica que la caracterizan. Enfocan al parque como una <i>comunidad moral </i>donde lo que define la pertenencia y conserva la unidad son valores y tradiciones significativos manifestados como frontera simb&oacute;lica (p. 154); una forma de escapar del racismo, de encontrar "gente como uno" en un ambiente en el cual, entre otras cosas, se recrean y satisfacen los gustos por la comida caracter&iacute;stica de los lugares de origen e, incluso, se reproducen los compromisos y la hermandad comunitaria. Un espacio donde puede accederse a la "tanda" como sistema de ahorro que, adem&aacute;s, fortalece las relaciones de solidaridad y confianza. As&iacute; pues, el parque se convierte en un lugar donde experiencias, objetos, pr&aacute;cticas, representaciones y narrativas enlazan identidad y, por tanto, colectividad (p. 149). Los autores sostienen, con certeza, que la situaci&oacute;n prevaleciente en dicho parque contradice, en efecto, la tendencia que se encuentra en muchos de quienes estudian lo p&uacute;blico como &aacute;mbito de diversidad, tolerancia, sofisticaci&oacute;n y participaci&oacute;n p&uacute;blica. Por ejemplo, relatan c&oacute;mo la convivencia de los domingos fue violentada en 2003, lo que provoc&oacute; el asesinato de algunos ind&iacute;genas. Aunque &eacute;stos han retornado, el descontento de los colonos de Providencia, expresado en las oposiciones entre lo mestizo y lo ind&iacute;gena tales como limpio /sucio, decente/indecente, etc&eacute;tera, y el hecho de que prefieran no asistir al parque el domingo, ha impulsado cierta organizaci&oacute;n con el fin de presionar para que los ind&iacute;genas sean expulsados del lugar que buscan "adoptar".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eugenia Valenzuela revisa el movimiento   pentecostal  en   su trabajo "La comunidad apost&oacute;lica de los salvados y el reino de Sat&aacute;n. La &eacute;tica apost&oacute;lica y las teodiceas de las clases subordinadas", donde, en di&aacute;logo con las propuestas sobre el protestantismo, nos brida un an&aacute;lisis de la din&aacute;mica que ha encontrado en la Iglesia Apost&oacute;lica de la Fe en Cristo, una denominaci&oacute;n pentescotal que surge en 1994 y en la que busca un acercamiento emp&aacute;tico que le permita interpretarlo. Es tambi&eacute;n una confrontaci&oacute;n entre las tesis de Max Weber sobre el papel de la religi&oacute;n protestante como elemento facilitador para el desarrollo del capitalismo y la situaci&oacute;n que encuentra en la Iglesia mencionada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos propone que, si bien existe una adaptaci&oacute;n a la modernidad, ello no propicia la racionalidad, sino m&aacute;s bien un rechazo silencioso al mundo existente, lo cual favorece la exclusi&oacute;n social, pero concomitantemente fortalece un proyecto comunitario alternativo. El silencio y la pasividad son considerados por la autora como formas de sobrevivencia que ocultan el resentimiento a los dem&aacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valenzuela piensa que la perspectiva weberiana no ha permitido realizar una comprensi&oacute;n m&aacute;s din&aacute;mica de la interrelaci&oacute;n entre sociedad y religi&oacute;n, por lo que propone desarrollar un marco conceptual m&aacute;s amplio donde la explicaci&oacute;n del cambio cultural pueda ser puesta sobre la mesa retomando en el mismo el papel de las ideolog&iacute;as religiosas. Destaca que "el pentecostalismo provee a sus miembros los medios para disentir, resistir y, simult&aacute;neamente, adaptarse y legitimar el sistema, lo cual debe ser explicado" (p. 226).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo que cierra el libro se intitula "&iquest;Cambia la pareja urbana? O de c&oacute;mo entender al otro o la otra" y ha sido elaborado por Patricia Garc&iacute;a Guevara, quien propone que "el estudio de la sociabilidad nos puede dar pistas sobre el medio dominante en que se expresan las diferentes formas de la emoci&oacute;n" (p. 233). Sociabilidad que examina con base en ciudadanos y ciudadanas urbanos, de clase media alta, dispuestos a hablar de sus sentimientos y sexualidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora discurre sobre los cambios en la sexualidad y la intimidad, muchos de los cuales s&oacute;lo se atisban borrosamente en los datos censales, pero a los que es posible acercarse, por ejemplo, con el an&aacute;lisis de las formas en que se reparte la domesticidad, adem&aacute;s de abordarlos desde la esfera psicol&oacute;gica y la cultural. De este modo se profundiza sobre las reflexiones de algunos entrevistados en torno al reparto de gastos, la sexualidad, los roles y expectativas emocionales. Es un texto preliminar que requiere mayor presencia anal&iacute;tica de la autora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, se hace evidente que todos estos trabajos constituyen, en conjunto, una obra <i>densa </i>en el consabido sentido geertziano. Cada autor se detiene en aspectos finos en su an&aacute;lisis, y nos proporciona observaciones detenidas y perspicaces que hacen de este libro un texto sugerente para quienes desean abordar lo cotidiano desde nuevas perspectivas.</font></p>      ]]></body>
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