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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Dr. William F. Grant, un mentor para sus estudiantes</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>(1924&#45;2011)</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Dr. William F. Grant, a mentor to many students</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>(1924&#45;2011)</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Priscila Castillo Ruiz</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/rica/v28n4/a2f1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Han pasado casi 30 a&ntilde;os, pero aun recuerdo v&iacute;vidamente el 15 de agosto de 1984 cuando el avi&oacute;n que me conduc&iacute;a de la Ciudad de M&eacute;xico a Montreal, aterriz&oacute; en el aeropuerto Internacional de Mirabel, Canad&aacute;. Entre todos los rostros nuevos que me rodeaban, de pronto vi a lo lejos a un hombre de aproximadamente 60 a&ntilde;os que destacaba por su sonrisa amable, su mirada despierta y al mismo tiempo t&iacute;mida. Ah&iacute; estaba, frente a m&iacute;, quien pronto ser&iacute;a mi asesor de tesis doctoral: William F. Grant.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su bondad y su sincero inter&eacute;s en ayudar a sus estudiantes fue palpable desde los primeros momentos en que comenc&eacute; a hablar con &eacute;l. El doctor Grant no s&oacute;lo hab&iacute;a conseguido para m&iacute; un cuarto en Laird Hall, la residencia para estudiantes en MacDonald College de la Universidad McGill, sino que tambi&eacute;n hab&iacute;a planeado recibirme con una cena en su casa para presentarme a su esposa Phyllis. Bill, como le llamaban sus colegas y amigos, fue antes que nada un hombre generoso, a quien le gustaba entregarse tanto a nivel social como profesional. A Bill Grant siempre le importaron sus estudiantes, en particular los internacionales y trataba de hacer lo posible para que ellos se adaptaran al nuevo pa&iacute;s, lo que les permitir&iacute;a continuar sus estudios de posgrado. Yo misma tuve ese tratamiento especial, Bill y su esposa Phyllis me invitaron a desayunar casi a diario por un periodo de dos semanas mientras me acostumbraba a mi "nueva vida". Phyllis Grant mencion&oacute; varias veces que su esposo ten&iacute;a una larga lista de estudiantes internacionales que llegaban a Macdonald College a estudiar bajo su supervisi&oacute;n. Con frecuencia, Phyllis me aseguraba que yo era el estudiante n&uacute;mero 35 y esa cifra me parec&iacute;a incre&iacute;ble &iexcl;tantos estudiantes internacionales hab&iacute;a tenido el Dr. Grant hasta ese momento! A Phyllis tambi&eacute;n le divert&iacute;a recordar el nombre de los otros 34 estudiantes e identificar los pa&iacute;ses de donde hab&iacute;an venido. En algunas ocasiones el doctor Grant reun&iacute;a en su casa a sus estudiantes de posgrado para intercambiar con ellos ideas en un ambiente agradable y acogedor. &Eacute;l y su esposa se esmeraban por hacer de estos encuentros un acontecimiento especial para los estudiantes. Los cuales, por su parte, dec&iacute;an que era un privilegio estar invitados a la casa de su asesor y realmente se divert&iacute;an en compa&ntilde;&iacute;a de la pareja Grant. En ciertas ocasiones, la se&ntilde;ora Grant adornaba la pared del comedor con un maravilloso kimono que hab&iacute;a obtenido en uno de sus viajes al Jap&oacute;n, donde se reun&iacute;an con un ex estudiante japon&eacute;s del doctor Grant que viv&iacute;a y trabajaba en ese pa&iacute;s despu&eacute;s de haberse graduado bajo su supervisi&oacute;n en la Universidad McGill. Esta decoraci&oacute;n realmente le daba un aire internacional a su casa en esos momentos especiales. Esta extraordinaria pareja amaba mantener un contacto estrecho con todos los estudiantes que se hab&iacute;an graduado bajo su direcci&oacute;n. Algunos de ellos viv&iacute;an en Asia, otros en Am&eacute;rica del Sur, Am&eacute;rica del Norte, Europa. La distancia que los separaba no era un problema, ya que la pareja Grant siempre enviaba una tarjeta de navidad a cada uno de ellos y la tarjeta llevaba en la portada una foto de la pintura m&aacute;s reciente de Phyllis Grant; ella era una gran artista a quien le gustaba pintar escenas del Morgan Arboretum de la Universidad McGill. Im&aacute;genes encantadoras y siempre realistas de ese peque&ntilde;o bosque de pinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Dr. Grant era una eminencia en su campo de trabajo y trataba que sus estudiantes siempre estuvieran al tanto de los &uacute;ltimos avances en su &aacute;rea de investigaci&oacute;n. Cuando comenc&eacute; mis estudios de doctorado, el doctor Grant acababa de publicar su libro "Plant Biosystematics", de Academic Press. &Eacute;ste fue una de las muchas contribuciones acad&eacute;micas que hizo a la citogen&eacute;tica, la biosistem&aacute;tica y la mutag&eacute;nesis. Numerosos fueron los art&iacute;culos que public&oacute; en estas &aacute;reas de investigaci&oacute;n y abundantes tambi&eacute;n las distinciones, premios y reconocimientos que recibi&oacute; durante su vida, tales como el grado honorario de Doctor en Ciencias otorgado por la Universidad de McMaster por sus contribuciones acad&eacute;micas y el t&iacute;tulo de Profesor Em&eacute;rito de la Universidad McGill, o bien el prestigioso premio de excelencia de la Genetics Society of Canada instituido en su honor (este premio es ahora conocido como William F. Grant and Peter B. Moens Award of Excellence). El Dr. Grant fue definitivamente un pilar de la citogen&eacute;tica en relaci&oacute;n con sus estudios sobre el g&eacute;nero <i>Lotus</i> y tambi&eacute;n llev&oacute; a cabo una amplia investigaci&oacute;n usando otros g&eacute;neros de plantas como <i>Impatiens, Tobacco, Brassica, Amaranthus, Manihof</i> y <i>Vicia faba,</i> entre varios m&aacute;s. A&uacute;n est&aacute; fresco en mi memoria cuando, en 1985, el Canadian Jornal of Genetics and Cytology dio a conocer que uno de los art&iacute;culos m&aacute;s le&iacute;dos y citados de la revista fue publicado por el doctor Grant en colaboraci&oacute;n con un estudiante de posgrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia del Dr. Grant en las &aacute;reas de investigaci&oacute;n vegetal atrajo la atenci&oacute;n de estudiantes e investigadores alrededor del mundo. No es sorprendente que los estudiantes de diferentes rincones del planeta quisieran venir a la Universidad McGill para estudiar bajo su direcci&oacute;n. Este fue mi caso, despu&eacute;s de haber obtenido una licenciatura en biolog&iacute;a y una maestr&iacute;a en el &aacute;rea de citogen&eacute;tica vegetal, fui muy afortunada al ser aceptada por el doctor Grant como estudiante de doctorado en su laboratorio. Esto me dio el valor necesario para dejar mi pa&iacute;s, mi familia y amigos y aprender m&aacute;s acerca de la citogen&eacute;tica vegetal bajo su direcci&oacute;n. Los laboratorios del Dr. Grant estaban situados en el Raymond Building de McDonald College, uno de ellos era un peque&ntilde;o cuarto en el s&oacute;tano del edificio, los otros dos eran laboratorios grandes con enormes ventanas mirando hacia el imponente campus de MacDonald. Ambos laboratorios eran parte del Departamento de Plant Science; uno de los edificios originales erigidos por la Universidad McGill en Ste. Anne De Bellevue, QC al comienzo de los a&ntilde;os 1900. Estos laboratorios realmente mostraban su edad, no eran modernos, pero estaban muy bien equipados y al entrar se ve&iacute;a la impresionante cantidad de trabajo que el doctor Grant y sus estudiantes hab&iacute;an llevado a cabo durante d&eacute;cadas en ese lugar. La oficina de Bill quedaba a cierta distancia de los laboratorios, pero eso no imped&iacute;a al doctor ir a ver a sus estudiantes todos los d&iacute;as, varias veces, si era necesario. A &eacute;l le encantaba llegar a charlar con sus estudiantes, nos llevaba libros y art&iacute;culos para leer. Nos propon&iacute;a nuevas ideas para llevar a cabo nuestros experimentos. En el caso de que un estudiante fuera a presentar su examen de comprensi&oacute;n, requisito para ser aceptado en una tesis doctoral, recib&iacute;a del doctor Grant todo el apoyo que fuera necesario por lo que no era sorprendente ver una verdadera pila de libros en los escritorios de aquellos que estaban por presentar dicho examen. A pesar de todo su conocimiento, premios y distinciones, Bill Grant ten&iacute;a una agradable relaci&oacute;n con sus estudiantes, casi paterna. A todos nos encantaba verlo llegar cada d&iacute;a con una an&eacute;cdota o con palabras reconfortantes que nos hac&iacute;an sentir bien. En especial nos gustaba escuchar su sentido del humor ya que ten&iacute;a lo que se conoce como un 'dry sense of humor'. Sin embargo, William Grant exig&iacute;a un alto nivel acad&eacute;mico de sus estudiantes, le gustaba ser firme y que fueran serios en cuanto a su trabajo. Bill llegaba a trabajar casi a diario en bicicleta y tan pronto arribaba a su oficina, se pon&iacute;a a trabajar en su computadora. En esa &eacute;poca, 1980, Bill era el orgulloso due&ntilde;o de una nueva computadora Apple que lo manten&iacute;a muy ocupado ya que, seg&uacute;n nos dec&iacute;a, deb&iacute;a poner todo el trabajo que hab&iacute;a realizado por d&eacute;cadas dentro de la computadora. A pesar de sus numerosas actividades de investigaci&oacute;n, as&iacute; como de su trabajo como editor de diferentes revistas de investigaci&oacute;n y presidente de asociaciones cient&iacute;ficas, el doctor Grant siempre ten&iacute;a las puertas abiertas para sus estudiantes, permanentemente invert&iacute;a tiempo para aconsejarles y ayudarles en sus investigaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En junio de este a&ntilde;o (2012), estuve presente en la ceremonia de graduaci&oacute;n de mi hijo mayor en la Facultad de Ingenier&iacute;a de la Universidad McGill. Esta ceremonia no s&oacute;lo era importante porque mi hijo se graduaba de ingeniero, sino tambi&eacute;n porque me record&oacute; el camino que yo misma segu&iacute; hace casi 30 a&ntilde;os en Universidad McGill, cuando el doctor Grant me acept&oacute; como uno de sus estudiantes de posgrado. Durante la ceremonia, uno de los oradores invitados habl&oacute; sobre la importancia de un mentor en la vida de los j&oacute;venes estudiantes. Por definici&oacute;n, un mentor es alguien que gu&iacute;a y da consejo o ayuda a otra persona para tener &eacute;xito en la vida. Mirando hacia atr&aacute;s, me di cuenta que el doctor Grant fue un mentor para m&iacute;, as&iacute; como para muchos de sus estudiantes ya que nos ense&ntilde;&oacute; el significado de la paciencia, la perseverancia y la pasi&oacute;n por nuestro trabajo. Despu&eacute;s de obtener mi doctorado en la Universidad McGill, segu&iacute; una carrera en la Facultad de Educaci&oacute;n de la misma Universidad. Ahora yo tengo mis propios estudiantes y trato de ser un modelo para ellos, una fuente de inspiraci&oacute;n como el doctor Grant lo fue para m&iacute; y para muchos de sus estudiantes.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>&iexcl;Gracias, Dr. Grant!</i></font></p>      ]]></body>
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