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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[En torno al trabajo de campo en la cuenca baja del río Papaloapan: Un proyecto de investigación sobre paisajes fluviales e identidad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,El Colegio de Michoacán Centro de Estudios de Geografía Humana ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Trabajo de campo</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>En torno al trabajo de campo en la cuenca baja del r&iacute;o Papaloapan. Un proyecto de investigaci&oacute;n sobre paisajes fluviales e identidad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Virginie Thi&eacute;baut</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Estudios de Geograf&iacute;a Humana, El Colegio de Michoac&aacute;n.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En geograf&iacute;a cultural, muchos trabajos se enfocan a la percepci&oacute;n que tienen los habitantes de sus territorios y a la representaci&oacute;n que se hacen de ellos. Mediante el concepto de paisaje, esencial para abordar el espacio con estas perspectivas, los ge&oacute;grafos han estudiado &aacute;reas urbanas y rurales, espacios centrales o marginales, paisajes actuales e hist&oacute;ricos &#150;en especial a trav&eacute;s de sus representaciones pictogr&aacute;ficas &#150;en varias partes del mundo. En M&eacute;xico los trabajos de este tipo se han enfocado esencialmente a los espacios urbanos (Lind&oacute;n, 2007) y son m&aacute;s bien especialistas de otras disciplinas, antrop&oacute;logos y soci&oacute;logos, quienes se han acercado a las percepciones de los territorios rurales por sus habitantes (Lazos y Par&eacute;, 2000). Efectuar estudios de paisajes culturales rurales ha sido entonces una prioridad en mi labor acad&eacute;mica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, para contribuir a llenar ese vac&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la geograf&iacute;a cultural, los paisajes fluviales constituyen un tema de estudio de mucho inter&eacute;s por ser m&oacute;viles y representar realidades variadas, tanto temporal, a lo largo de las estaciones, como espacialmente, ya que siguen un eje central a lo largo de varias decenas o centenares de kil&oacute;metros. <a href="#1"><sup>1</sup></a><a name="1a"></a> Sin embargo, se han hecho pocos estudios; el de Ana Pizarro sobre el r&iacute;o Amazonas (2009), que aborda los aspectos hist&oacute;ricos y actuales, los espacios vividos y usos del r&iacute;o, los imaginarios y percepciones, es uno de los m&aacute;s importantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto de investigaci&oacute;n sobre los paisajes de la cuenca baja del r&iacute;o Papaloapan (<a href="#figura1">Figura 1</a>), que estoy desarrollando en paralelo a mi investigaci&oacute;n principal,<a href="#2"><sup>2</sup></a><a name="2a"></a> tiene varios puntos en com&uacute;n con esta &uacute;ltima obra. Para estudiar el r&iacute;o, elemento central y articulador de la regi&oacute;n del Sotavento, centr&eacute; mi inter&eacute;s en su definici&oacute;n como elemento f&iacute;sico y funcional del paisaje y en la percepci&oacute;n que tienen de &eacute;l los habitantes de las localidades ribere&ntilde;as. Para este fin, retom&eacute; la definici&oacute;n del ge&oacute;grafo espa&ntilde;ol Joan Nogu&eacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El paisaje es a la vez una realidad f&iacute;sica y la representaci&oacute;n que culturalmente nos hacemos de ella; la fisonom&iacute;a externa y visible de una determinada porci&oacute;n de la superficie terrestre y la percepci&oacute;n social e individual que genera: un tangible geogr&aacute;fico y su interpretaci&oacute;n intangible (2006:136).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="figura1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo se realiz&oacute; en dos etapas sucesivas. En la primera, efectuada en el 2012, estudi&eacute; principalmente los cambios de usos y funciones del r&iacute;o y de sus riberas, mientras en la segunda fase &#150;en la cual se integra la temporada de trabajo de campo aqu&iacute; descrita, efectuada entre los d&iacute;as 11 y 16 de marzo de 2013&#150; busqu&eacute; informaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima y personal, relacionada con la identidad de los habitantes, su relaci&oacute;n con el territorio, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente con el r&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Antecedentes: metodolog&iacute;a de trabajo y resultados</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para iniciar esta investigaci&oacute;n, revis&eacute; distintos trabajos que me ayudaron a entender el papel que tuvo el r&iacute;o en el pasado: el libro precursor e ineludible de Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n <i>Pobladores del Papaloapan: biograf&iacute;a de una hoya</i> (2008 &#91;1950&#93;), la reciente y muy completa obra maestra de Antonio Garc&iacute;a de Le&oacute;n <i>Tierra adentro, mar en fuera</i>. <i>El puerto de Veracruz y su litoral a Sotavento</i>, 1519&#45;1821 (2011), las distintas obras editadas por Jos&eacute; Velasco Toro (2000, 2003) y Luis Montero Garc&iacute;a y otros (Silva <i>et al.</i>, 1998; Montero <i>et al.</i>, 2005, 2011). Me dediqu&eacute; tambi&eacute;n a revisar los estudios que se hicieron sobre &eacute;pocas m&aacute;s recientes, en especial los libros de la Secretar&iacute;a de Recursos Hidr&aacute;ulicos (SRH, 1949, 1958, 1960) que describen las obras realizadas por la Comisi&oacute;n del Papaloapan a mediados del siglo XX.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas lecturas me permitieron adquirir conocimientos sobre el r&iacute;o Papaloapan desde la &eacute;poca colonial hasta mediados del siglo XX. En la siguiente fase del trabajo, necesitaba conocer el pasado reciente y la situaci&oacute;n actual de la regi&oacute;n, para apreciar la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica en toda su amplitud y entender las transformaciones recientes. Realic&eacute; entonces dos temporadas de trabajo de campo, de seis d&iacute;as cada una, durante mayo del 2012. Recorr&iacute; la cuenca baja del Papaloapan sobre una distancia de aproximadamente 110 kil&oacute;metros, haciendo paradas en los principales pueblos de la orilla, del margen izquierdo (Tlacotalpan, Amatitl&aacute;n, Cosamaloapan, Para&iacute;so Novillero) como del margen derecho (Chacaltianguis, Tlacojalpan, Tuxtilla, Otatitl&aacute;n, Papaloapan, Tuxtepec). El primer recorrido se efectu&oacute; de sur a norte, desde las localidades incluidas en el estado de Oaxaca (Tuxtepec y Papaloapan) hasta llegar a Chacaltianguis, y el segundo se hizo de norte a sur, con Tlacotalpan como punto de partida y Tuxtepec como punto final (<a href="#figura1">Figura 1</a>). Me dediqu&eacute; a observar el r&iacute;o y sus riberas para identificar las actividades y usos de suelo actuales, y efectu&eacute; en paralelo varias entrevistas a los habitantes de los pueblos, de preferencia ancianos, para entender los cambios que afectaron a las localidades ribere&ntilde;as a lo largo del siglo XX y para obtener explicaciones sobre los usos y funciones del r&iacute;o en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y d&eacute;cadas. Los apuntes que resultaron de estas entrevistas fueron posteriormente capturados y organizados por lugar y tema (transporte de pasajeros y mercanc&iacute;as, actividad pesquera, cultivos practicados, usos del agua, obras en el r&iacute;o, inundaciones, etc.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La totalidad de la informaci&oacute;n colectada, ya importante, me permiti&oacute; entender que los paisajes y los usos del r&iacute;o se modificaron a lo largo de varias etapas. Desde la &eacute;poca colonial e incluso antes, el r&iacute;o Papaloapan hab&iacute;a tenido un papel fundamental, no solamente como eje central de los asentamientos humanos, sino tambi&eacute;n como v&iacute;a de comunicaci&oacute;n y proveedor de alimentos. La situaci&oacute;n cambi&oacute; con la llegada del ferrocarril a la regi&oacute;n en la primera d&eacute;cada del siglo XX:<a href="#3"><sup>3</sup></a><a name="3a"></a> el nuevo medio de transporte se combin&oacute; con el transporte fluvial y lo complement&oacute;, pero no lo elimin&oacute;. Las lanchas, canoas y balsas, adem&aacute;s de asegurar la comunicaci&oacute;n entre pueblos ribere&ntilde;os, se dirigieron hacia las nuevas estaciones para cargar las mercanc&iacute;as a los furgones del tren, con destino a las ciudades de Veracruz, C&oacute;rdoba y M&eacute;xico. Las localidades que nacieron o se desarrollaron a la orilla del ferrocarril, como Papaloapan, Pueblo Nuevo, Loma Bonita, Estaci&oacute;n Tuxtilla, o incluso m&aacute;s tard&iacute;amente Tuxtepec, conocieron un auge demogr&aacute;fico y econ&oacute;mico importante, que contrastaba con el estancamiento de las localidades ribere&ntilde;as situadas decenas de kil&oacute;metros al norte del flamante eje de comunicaci&oacute;n, de las cuales el ejemplo m&aacute;s representativo es Tlacotalpan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra etapa importante de cambio corresponde a las obras realizadas por la Comisi&oacute;n del Papaloapan fundada por Miguel Alem&aacute;n en 1947, cuyo objetivo era el desarrollo de la cuenca y la eliminaci&oacute;n de las crecidas devastadoras del r&iacute;o.<a href="#4"><sup>4</sup></a><a name="4a"></a> Se construyeron presas aguas arriba en la Sierra de Oaxaca (presa Miguel Alem&aacute;n (o Temascal) en 1955 y Miguel de la Madrid (o Cerro de Oro) en 1988) y se hicieron cortes al r&iacute;o para rectificar su trazado y aumentar la velocidad de su flujo (<a href="#figura2">Figura 2</a>). Se edificaron muros de protecci&oacute;n con carreteras encima de la orilla del r&iacute;o, entre Ciudad Alem&aacute;n y Buena Vista en el margen izquierda (1949&#45;1950) y entre Pueblo Nuevo y Carlos A. Carrillo en la margen derecha. Estas obras permitieron remediar las inundaciones, pero no fomentaron la navegaci&oacute;n &#150;que era otro objetivo de la Comisi&oacute;n&#150; ya que las nuevas v&iacute;as de comunicaci&oacute;n modificaron a profundidad y en muy poco tiempo las din&aacute;micas de transporte. En pocos a&ntilde;os, los carros y camiones sustituyeron a las lanchas y la circulaci&oacute;n de pasajeros y mercanc&iacute;as se hizo casi en su totalidad por v&iacute;a terrestre. Por otra parte, en la segunda mitad del siglo XX, la instalaci&oacute;n de nuevas industrias a la orilla del r&iacute;o, en especial en la ciudad de Tuxtepec (una f&aacute;brica de papel en 1954, el ingenio Adolfo L&oacute;pez Mateos en 1969 y la Cervecera Modelo en 1984), provocaron la contaminaci&oacute;n creciente de las aguas del r&iacute;o y el declive progresivo de la actividad pesquera, especialmente en los tramos m&aacute;s contaminados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="figura2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si las funciones de comunicaci&oacute;n y abastecimiento del r&iacute;o han disminuido considerablemente, las entrevistas con los habitantes de los pueblos me permitieron constatar la permanencia de las actividades recreativas en su orilla durante los meses m&aacute;s calurosos del a&ntilde;o, y el v&iacute;nculo persistente de las fiestas y celebraciones religiosas con la corriente de agua. Por ejemplo, el paso de los toros por el r&iacute;o (embalse) es todav&iacute;a un suceso importante de las fiestas principales de los pueblos de Tlacotalpan, Amatitl&aacute;n y Chacaltianguis y las peregrinaciones se realizan en lanchas durante los festejos de la Candelaria en Tlacotalpan y con el Cristo negro en Otatitl&aacute;n. Entonces, el r&iacute;o sigue siendo importante aun, como elemento simb&oacute;lico y de identidad de las poblaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Present&eacute; estos primeros resultados en un coloquio internacional titulado <i>Fleuves et territoires</i> que se llev&oacute; a cabo en M&acirc;con, Francia los d&iacute;as 13 y 14 de septiembre de 2012 y en el III Congreso Internacional de Ciencia y Arte del Paisaje, organizado en Guadalajara, Jalisco en octubre del mismo a&ntilde;o. El texto fue posteriormente reelaborado para su publicaci&oacute;n en un libro colectivo, conformado por varios de los trabajos presentados en el primer evento. Sin embargo, faltaba desarrollar y profundizar otros aspectos de la investigaci&oacute;n, apenas esbozados durante esta primera etapa: la percepci&oacute;n que los habitantes tienen del r&iacute;o y el papel desarrollado por &eacute;ste en la conformaci&oacute;n de su identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Trabajo de campo sobre paisaje e identidad: metodolog&iacute;a y programa de trabajo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entender la relaci&oacute;n de los habitantes con su entorno, establec&iacute; una lista de preguntas para hacer a personas de ambos sexos, de todas edades y de condiciones sociales distintas, a manera de obtener cierta representatividad de la poblaci&oacute;n. Una primera serie de preguntas, inspiradas de la metodolog&iacute;a que describe el ge&oacute;grafo franc&eacute;s Guy Di Meo <i>et al.</i> en su art&iacute;culo "Les paysages de l'identit&eacute;" (2004), tiene que ver con el sentimiento de pertenencia y el simbolismo de ciertos elementos del paisaje, mientras la segunda serie est&aacute; relacionada m&aacute;s espec&iacute;ficamente con el r&iacute;o (<a href="#figura3">Figura 3</a>). Esta gu&iacute;a me permiti&oacute; realizar entrevistas semi abiertas, es decir, con preguntas que orientan la pl&aacute;tica, pero no son exclusivas. Con este esquema se puede abrir la discusi&oacute;n a otros temas y entrar a un nivel importante de detalle, si hay disponibilidad de tiempo y conocimientos por parte de los entrevistados: esto pasa sobre todo con los ancianos o con algunas personas especialmente interesadas y preocupadas por el tema del r&iacute;o. El relato de las experiencias de las inundaciones anteriores se presta por ejemplo a la aportaci&oacute;n de numerosos detalles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="figura3"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas largas pl&aacute;ticas permitieron complementar los datos hist&oacute;ricos obtenidos en las ocasiones anteriores y colectar informaci&oacute;n sobre la percepci&oacute;n del r&iacute;o en las d&eacute;cadas pasadas. Todas estas notas, apuntadas en una libreta durante las entrevistas, fueron revisadas en las noches para integrar y corregir lo que no se pudo captar en el momento (por el desfase existente entre el lenguaje oral y la escritura) y que la memoria a&uacute;n "fresca" restituye. La informaci&oacute;n completa fue capturada en computadora la semana siguiente y restituida por pueblos y nombre del informante, con un resumen conciso de resultados para cada pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra tarea pendiente, iniciada el a&ntilde;o anterior, era conseguir dibujos de ni&ntilde;os, representando su pueblo, a manera de evaluar la importancia que para ellos tiene el r&iacute;o Papaloapan. Los dibujos juegan el mismo papel que las entrevistas, dif&iacute;ciles de aplicar a ni&ntilde;os por su complejidad: permiten obtener una informaci&oacute;n valiosa mediante la observaci&oacute;n de los elementos representados (<a href="#figura5">Figura 5</a>).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="figura4"></a></font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18f4.jpg"></font></p>         <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="figura5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta ocasi&oacute;n, decid&iacute; trabajar en tres pueblos ribere&ntilde;os: Amatitl&aacute;n, Chacaltianguis y Otatitl&aacute;n (<a href="#figura1">Figura 1</a>). La selecci&oacute;n se hizo considerando que se trata de localidades antiguas, de tama&ntilde;o modesto<a href="#5"><sup>5</sup></a><a name="5a"></a> (1 251, 4 133 y 4 659 habitantes, respectivamente, en la cabecera; INEGI, 2010), por lo cual se intuye que la relaci&oacute;n con el r&iacute;o es m&aacute;s estrecha que en las localidades importantes como Tuxtepec (101 810 habitantes) o Cosamaloapan (30 577 habitantes). Como las localidades seleccionadas est&aacute;n situadas en distintos puntos del curso del r&iacute;o, existen diferencias; por ejemplo, el r&iacute;o est&aacute; m&aacute;s contaminado en Otatitl&aacute;n, a 25 kil&oacute;metros aguas abajo de Tuxtepec, que en Amatitl&aacute;n, donde las aguas se han mezclado con las de los afluentes &#150;el r&iacute;o Obispo y el r&iacute;o Tesechoacan&#150; menos contaminadas. El r&iacute;o y sus orillas presentan adem&aacute;s caracter&iacute;sticas distintas: enfrente de Chacaltianguis se extiende una peque&ntilde;a isla, "la isleta de Chacalapa", accesible por un puente colgante; Otatitl&aacute;n est&aacute; situado cerca de la divisi&oacute;n entre el r&iacute;o de corriente y el "r&iacute;o muerto" (meandro), resultado del corte de 1949 (<a href="#figura2">Figura 2</a>). Estas especificidades pueden tener cierta importancia en la relaci&oacute;n de las poblaciones con el r&iacute;o, como lo vamos a comprobar m&aacute;s adelante. Planifiqu&eacute; pasar dos d&iacute;as en cada pueblo. Como era la primera vez que aplicaba ese tipo de entrevistas, no ten&iacute;a tiempo estimado y no sab&iacute;a cu&aacute;ntas iba a poder efectuar en los d&iacute;as contemplados. Consider&eacute; que deb&iacute;a realizar un total de cincuenta a sesenta entrevistas, para obtener resultados fundamentados y dej&eacute; abierta la posibilidad de organizar una segunda temporada de trabajo de campo para complementar los datos, si fuera necesario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Realizaci&oacute;n del trabajo de campo y resultados cuantitativos</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empec&eacute; mi recorrido el lunes 11 de marzo en el pueblo de Amatitl&aacute;n, despu&eacute;s de pernoctar en Tlacotalpan.<a href="#6"><sup>6</sup></a><a name="6a"></a> Acud&iacute; en primer lugar al Palacio Municipal &#150;donde ya me hab&iacute;a presentado el a&ntilde;o anterior con las mismas autoridades&#150; para avisar que iba a trabajar en el pueblo en los d&iacute;as siguientes. Aprovech&eacute; para explicar el trabajo que necesitaba realizar en una escuela primaria. Muy amablemente la Secretaria de Educaci&oacute;n del municipio, Azalea Fierro P&eacute;rez, me acompa&ntilde;&oacute; a la Escuela Primaria estatal "Jos&eacute; Mar&iacute;a Pino Su&aacute;rez" (clave 30EPR0202M1), en la cual obtuve 22 dibujos de ni&ntilde;os de entre nueve y once a&ntilde;os. Una vez efectuada esta primera tarea, empec&eacute; el trabajo de entrevistas, gracias al apoyo de Azalea y a un contacto clave que hab&iacute;a establecido el a&ntilde;o anterior: Pablito el cartero, o sea Pablo Rosado Rosario, cartero de Amatitl&aacute;n, conocedor de la historia del pueblo, conocido de toda la poblaci&oacute;n, contador inagotable de an&eacute;cdotas y amante del r&iacute;o Papaloapan. Con su apoyo ese d&iacute;a y el siguiente pude realizar once entrevistas con habitantes de todo tipo, aunque con cierta sobrerepresentatividad de personas mayores a sesenta a&ntilde;os (<a href="#tabla1">Tabla 1</a>). Los d&iacute;as 13 y 14 de marzo desarroll&eacute; el mismo trabajo en Chacaltianguis. El pernoctar en el pueblo mismo me permiti&oacute; laborar m&aacute;s horas diarias<a href="#7"><sup>7</sup></a><a name="7a"></a> y realizar trece entrevistas. Finalmente trabaj&eacute; en Otatitl&aacute;n los d&iacute;as 15 y 16 de marzo, con un resultado de siete entrevistas. En este pueblo, mi visita a la Escuela Primaria estatal "Benito Ju&aacute;rez" (clave 30EPR1559R) me permiti&oacute; obtener adem&aacute;s 21 dibujos de ni&ntilde;os de siete y nueve a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="tabla1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18t1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resultados cualitativos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que las 31 entrevistas realizadas no permiten dar a&uacute;n resultados finales, pero se esbozan algunas tendencias, que se pueden resumir aqu&iacute;. Las dos personas que no lo citaron contestaron, sin embargo, que llevar&iacute;an sus visitas al malec&oacute;n para que vean al r&iacute;o, lo que significa que lo tienen presente de todos modos. El malec&oacute;n parece ser entonces una referencia muy importante; es el lugar de donde se puede apreciar el r&iacute;o, las riberas arboleadas de la orilla opuesta, de donde "se disfruta la brisa tan bonita que llega a la cara" (<a href="#figura4">Figura 4</a> y <a href="#figura5">5</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Chacaltianguis, el lugar citado de manera recurrente es la isleta: los ancianos se refieren a ella como lugar de paseo y de varias actividades (cultivos, huertas, fabricaci&oacute;n de cal). Desde mediados de los a&ntilde;os 2000, cuando se construy&oacute; el puente colgante y se llev&oacute; a cabo en la isla la presentaci&oacute;n de las candidatas a Reina del Mango en Semana Santa,<a href="#8"><sup>8</sup></a><a name="8a"></a> las playas se volvieron muy concurridas entre los j&oacute;venes y familias en la &eacute;poca de calor (<a href="#figura6">Figura 6</a>). La isla se volvi&oacute; un lugar de recreo y de convivencia, donde acuden tanto las familias del pueblo como gente de fuera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="figura6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/igeo/n81/a18f6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Otatitl&aacute;n, la iglesia y el Cristo negro se mencionan m&aacute;s que el r&iacute;o como elementos representativos de la localidad, por la importancia que tiene como lugar de peregrinaci&oacute;n y quiz&aacute;s por estar el r&iacute;o m&aacute;s alejado del centro (plaza, palacio municipal, iglesia) que en el caso de Amatitl&aacute;n y Chacaltianguis. De hecho, solo una tercera parte de los ni&ntilde;os lo representan en sus dibujos, en contra de 54.5% en Amatitl&aacute;n y 43.5% en Chacaltianguis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Adaptaciones y adecuaciones</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar que el trabajo de campo implica siempre unas adecuaciones, resultado de las diferencias existentes entre un programa de trabajo y las realidades del terreno. Tuve que realizar por ejemplo algunas modificaciones a la gu&iacute;a de entrevistas, simplificando preguntas, ya que algunas eran dif&iacute;ciles de entender para ciertos entrevistados y eliminando otras, para no entrar en repeticiones. Conforme iban pasando los d&iacute;as, dediqu&eacute; m&aacute;s tiempo a las pl&aacute;ticas, sin fijarme tanto en el hecho de realizar un determinado n&uacute;mero de entrevistas por d&iacute;a o por lugar. Efectivamente, los di&aacute;logos pueden durar entre veinte minutos y media hora, si los informantes contestan solamente a las preguntas sin extenderse, mientras otros se pueden ampliar horas, si los entrevistados se expanden sobre sus experiencias relacionadas con el r&iacute;o, la vida en el pueblo de antes, las redes de comunicaci&oacute;n que se usaban, entre otras cosas. Me pareci&oacute; muy importante que duren estas conversaciones el tiempo necesario. Por experiencia, s&eacute; que as&iacute; puede surgir de repente un dato inesperado y de mucho valor a la vuelta de una frase, y que es lo que da m&aacute;s nivel de detalle y de matices a la informaci&oacute;n obtenida. Con estos informantes que son interlocutores privilegiados, se tejen v&iacute;nculos y se forman redes de relaciones, que pueden ser de mucho valor e inter&eacute;s para pr&oacute;ximas visitas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto importante es no dejar la entrevista en un marco r&iacute;gido, no dudar en hacer preguntas suplementarias no contempladas en el cuestionario o seguir al informante si se va por otros caminos que nos parecen interesantes. Es fundamental tambi&eacute;n hacer evolucionar la entrevista hacia el rumbo de nuestro inter&eacute;s, saber reorientar al entrevistado que se aleja demasiado del tema o es repetitivo. Se debe tambi&eacute;n finalizar una entrevista que no aporta ninguna informaci&oacute;n, debido por ejemplo a la edad avanzada del entrevistado o a su resistencia en contestar las preguntas. Todo esto, sin ser descort&eacute;s o cortante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ge&oacute;grafa, quisiera insistir tambi&eacute;n en la importancia de familiarizarse con el territorio del cual nos est&aacute;n hablando los habitantes. Acompa&ntilde;ar a los entrevistados a su parcela, su lugar de trabajo o de paseo, puede aportar una informaci&oacute;n muy valiosa. Por ejemplo, hacer un paseo en el pueblo para entender c&oacute;mo cambi&oacute; la estructura despu&eacute;s del corte o qu&eacute; calle se qued&oacute; mocha porque se la llev&oacute; el r&iacute;o &#150;datos mencionados en las entrevistas&#150; o para ubicar ciertos lugares de referencia muchas veces citados. Acompa&ntilde;ar a un pescador en su lancha para que nos explique sus t&eacute;cnicas de pesca; todo ello nos ayudar&aacute; a aprehender el espacio estudiado de una manera m&aacute;s completa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el trabajo de campo surgen tambi&eacute;n imprevistos y nuevas oportunidades que llevan a modificar el programa inicial o a ampliarlo. En este caso, la invitaci&oacute;n a dar una conferencia en un foro cultural de Tlacotalpan para explicar los objetivos y resultados de mi trabajo sobre el r&iacute;o, me incit&oacute; a a&ntilde;adir dicho pueblo a las localidades de estudio. Adem&aacute;s de realizar entrevistas adicionales en las tres localidades iniciales para alcanzar un total de cincuenta, mi pr&oacute;ximo recorrido de campo, previsto para mediados de abril del 2013, integrar&aacute; entonces entrevistas de habitantes de Tlacotalpan. Aparte, para dar m&aacute;s contenido al tema de la representaci&oacute;n y percepci&oacute;n en el pasado, tengo previsto efectuar un trabajo de revisi&oacute;n en la hemeroteca de Xalapa. Intentar&eacute; ubicar descripciones y elementos de apreciaci&oacute;n sobre el r&iacute;o en art&iacute;culos de peri&oacute;dicos redactados durante los a&ntilde;os de inundaciones fuertes, a finales del siglo XIX y en la primera parte del XX. La b&uacute;squeda de documentos antiguos de habitantes refiri&eacute;ndose al r&iacute;o, sean escritos o art&iacute;sticos, complementar&aacute; la investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A modo de conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de campo es imprescindible para una investigaci&oacute;n en geograf&iacute;a cultural. La observaci&oacute;n de los paisajes y las informaciones proporcionadas por los habitantes son la materia prima de nuestra investigaci&oacute;n, los recorridos de campo constituyen la &uacute;nica posibilidad de experimentar el "terru&ntilde;o" y "meterse en los pies del otro", deber principal del ge&oacute;grafo cultural, tal como lo define Fern&aacute;ndez (2006). Sin embargo, las dificultades para desarrollar ese tipo de trabajo son cada vez mayores. La situaci&oacute;n de inseguridad que atraviesa el pa&iacute;s desde hace a&ntilde;os complica el trabajo, ya que las poblaciones se muestran m&aacute;s recelosas en abrir sus puertas y en proporcionar informaci&oacute;n. Estas nuevas condiciones obligan a los investigadores a tomar m&aacute;s precauciones y a trabajar con ciertas aprensiones, a veces con miedo, sobre todo en algunas regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a&uacute;n existe una amenaza m&aacute;s fuerte para el investigador de campo: la obligaci&oacute;n de cumplir con los indicadores de productividad, que tienen que ver m&aacute;s con las exigencias de empresas privadas con fines de lucro, que con el trabajo de un especialista en ciencia social, y que le obligan a "hacer n&uacute;meros", "cumplir metas", "planear sus tareas". Tomar el tiempo de platicar horas con un entrevistado (aunque no todas sus palabras sean &uacute;tiles para nuestros fines), acompa&ntilde;arle en un recorrido, privilegiar la relaci&oacute;n humana frente a los n&uacute;meros, todas estas realidades que permiten aportar informaci&oacute;n novedosa, matizada y detallada y hacen la riqueza, el valor y la humanidad de las ciencias sociales, son dif&iacute;cilmente compatibles con la "productividad", los "planes de mejoras", la "planeaci&oacute;n estrat&eacute;gica", la "eficiencia terminal", lenguaje actualmente de moda en el mundo acad&eacute;mico de M&eacute;xico y de otras partes del mundo.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguirre Beltr&aacute;n, G. (2008), <i>Pobladores del Papaloapan: biograf&iacute;a de una hoya</i>, Publicaciones de la Casa Chata &#91;primera edici&oacute;n: 1950&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715715&pid=S0188-4611201300020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Di M&eacute;o G., C. Sauvaitre et F. Soufflet (2004), "Les paysages de l'identit&eacute; (le cas du Pi&eacute;mont b&eacute;arnais, &agrave; l'est de Pau)", <i>G&eacute;ocarrefour</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, vol. 79/2, consultado el 10 de octubre 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715717&pid=S0188-4611201300020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez Christlieb, F. (2006), "Geograf&iacute;a Cultural", en Hiernaux, D. y A. Lind&oacute;n (dirs.), <i>Tratado de Geograf&iacute;a Humana</i>, UAM&#45;Iztapalapa, M&eacute;xico, pp. 220&#45;253.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715719&pid=S0188-4611201300020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a de Le&oacute;n, A. (2011), <i>Tierra adentro, mar en fuera. El puerto de Veracruz y su litoral a Sotavento</i>, 1519&#45;1821, FCE, Gobierno del Estado de Veracruz, Universidad Veracruzana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715721&pid=S0188-4611201300020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INEGI (2010), <i>Censo de Poblaci&oacute;n</i>, Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715723&pid=S0188-4611201300020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lazos, E. y L. Par&eacute; (2000), <i>Miradas ind&iacute;genas sobre una naturaleza entristecida. Percepciones del deterioro ambiental entre nahuas del sur de Veracruz</i>, UNAM, Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715725&pid=S0188-4611201300020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lind&oacute;n, A. (2007), "La construcci&oacute;n social de los paisajes invisibles del miedo", en Nogu&eacute;, J. (ed.), <i>La construcci&oacute;n social del paisaje</i>, Biblioteca Nueva, Madrid, pp. 217&#45;240.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715727&pid=S0188-4611201300020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nogu&eacute;, J. (2006), "La producci&oacute;n social y cultural del paisaje", en Mata, R. y &Aacute;. Tarroja (coords.), <i>El paisaje y la gesti&oacute;n del territorio. Criterios paisaj&iacute;sticos en la ordenaci&oacute;n del territorio y el urbanismo, </i>Visiones, Diputaci&oacute; Barcelona, Colecci&oacute;n Territorio y Gobierno, pp. 135&#45;143.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715729&pid=S0188-4611201300020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Montero Garc&iacute;a, L. A., I. Sandr&eacute; Osorio y J. Velasco Toro (coords.; 2011), <i>Mariposas en el agua. Historia y simbolismo en el Papaloapan</i>, Universidad Veracruzana, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715731&pid=S0188-4611201300020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Montero Garc&iacute;a, L. A. y J. Velasco Toro (coords.; 2005), <i>Econom&iacute;a y espacio en el Papaloapan veracruzano siglos XVII&#45;XX</i>, Gobierno del Estado de Veracruz, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715733&pid=S0188-4611201300020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pizarro, A. (2009), <i>Amazonia: el r&iacute;o tiene voces</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715735&pid=S0188-4611201300020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SRH (1949), <i>El Papaloapan obra del Presidente Alem&aacute;n</i>, Comisi&oacute;n del Papaloapan, Secretar&iacute;a de Recursos Hidr&aacute;ulicos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715737&pid=S0188-4611201300020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SRH (1958), <i>Econom&iacute;a del Papaloapan. Evaluaci&oacute;n de las inversiones y sus efectos</i>, Comisi&oacute;n del Papaloapan, Secretar&iacute;a de Recursos Hidr&aacute;ulicos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715739&pid=S0188-4611201300020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SRH (1960), <i>Monograf&iacute;a de la Cuenca del R&iacute;o Papaloapan</i>, Comisi&oacute;n del Papaloapan, Comisi&oacute;n Federal de Electricidad, Secretar&iacute;a de Recursos Hidr&aacute;ulicos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715741&pid=S0188-4611201300020001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silva L&oacute;pez, G., G. Vargas Montero y J. Velasco Toro (coords.; 1998), <i>De padre r&iacute;o y madre mar. Reflejos de la cuenca baja del Papaloapan,</i> Veracruz, tomo 1, Gobierno del Estado de Veracruz, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715743&pid=S0188-4611201300020001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valette, P., J.&#45;M. Antoine, B. Desailly et F. Gazelle (2004), "Les temps de la production des paysages fluviaux urbains, quelques exemples dans le Sud Ouest de la France", en colloque: <i>De la connaissance des paysages &agrave; l'action paysag&egrave;re</i>, Bordeaux, France &#91;CD rom&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715745&pid=S0188-4611201300020001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Velasco Toro, J. (2003), <i>Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521&#45;1917)</i>, Universidad Veracruzana, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715747&pid=S0188-4611201300020001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Velasco Toro, J. (2000), <i>De la historia al mito: mentalidad y culto en el Santuario de Otatitl&aacute;n</i>, Instituto Veracruzano de Cultura, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4715749&pid=S0188-4611201300020001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#1a"><sup>1</sup></a><a name="1"></a> Los paisajes fluviales son los que est&aacute;n relacionados con un r&iacute;o y se encuentran en un valle fluvial. El eje central de estos paisajes es la corriente de agua; los paisajes estudiados se pueden extender en franjas m&aacute;s o menos anchas a lo largo de &eacute;sta, seg&uacute;n los intereses del investigador. Son paisajes m&oacute;viles, ya que se suceden a la orilla del curso del r&iacute;o, con usos de suelo diversos (urbano, industrial, rural) y se transforman a lo largo del a&ntilde;o, seg&uacute;n la variabilidad del caudal del r&iacute;o, las inundaciones, etc. (Valette, 2004).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#2a"><sup>2</sup></a><a name="2"></a> Titulado "Los paisajes ca&ntilde;eros en M&eacute;xico: estrategias productivas y cambios territoriales (1980&#45;2010)", este proyecto, cuya sede acad&eacute;mica es el Centro de Estudios de Geograf&iacute;a Humana en El Colegio de Michoac&aacute;n, se centra igualmente en partes de la cuenca baja del r&iacute;o Papaloapan.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#3a"><sup>3</sup></a><a name="3"></a> El ramal troncal C&oacute;rdoba&#45;Tehuantepec (347 km) y el ramal secundario Tierra Blanca&#45;Veracruz (99 km) se inauguraron en 1903 (Montero <i>et al.</i>, 2005). Otros ramales secundarios se construyeron m&aacute;s tard&iacute;amente: Tres Valles&#45;Carlos A. Carrillo y El Burro (Rodr&iacute;guez Clara)&#45;San Andr&eacute;s Tuxtla, ambos en 1912, Veracruz&#45; Alvarado en 1917, Pueblo Nuevo&#45;Tuxtepec en 1929.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#4a"><sup>4</sup></a><a name="4"></a> En 1944, una inundaci&oacute;n destruy&oacute; casi toda la ciudad de Tuxtepec y afect&oacute; a la totalidad de las localidades de la cuenca baja.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#5a"><sup>5</sup></a><a name="5"></a> El INEGI considera que una poblaci&oacute;n es urbana cuando cuenta con m&aacute;s de 2 500 habitantes, por lo cual Chacaltianguis y Otatitl&aacute;n se pueden considerar como peque&ntilde;as poblaciones urbanas y Amatitl&aacute;n como poblaci&oacute;n rural.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#6a"><sup>6</sup></a><a name="6"></a> No existen infraestructuras de hospedaje en Amatitl&aacute;n, por ser un pueblo de poco m&aacute;s de 1 200 habitantes.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#7a"><sup>7</sup></a><a name="7"></a> Por cuestiones de seguridad, regresaba antes del anochecer a Tlacotalpan y a Tuxtepec, donde me hosped&eacute; para trabajar en Otatitl&aacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="#8a"><sup>8</sup></a><a name="8"></a> La feria del mango, con la coronaci&oacute;n de la reina en mayo, es una de las fiestas m&aacute;s importantes del pueblo.</font></p>      ]]></body><back>
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