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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La sombra de las cosas. Sobre paisaje y geografía]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Filosofía y Letras ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Besse, J.&#150;M. (2010), La sombra de las cosas. Sobre paisaje y geograf&iacute;a.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ger&oacute;nimo Barrera de la Torre</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Biblioteca Nueva, Madrid, 190 p., ISBN 978&#150;84&#150;9940&#150;103&#150;4</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro est&aacute; conformado por seis ensayos que buscan historiar el modo de acercarse al paisaje; c&oacute;mo es que se aprehende el paisaje a trav&eacute;s de diferentes personajes y sus vivencias. Una relectura y an&aacute;lisis de la experiencia y de reflexiones que se hicieron del paisaje y en &eacute;l, en diferentes contextos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jean&#150;Marc Besse es director de investigaci&oacute;n en el <i>Centre National de la Recherche Scientifique </i>y co&#150;director de redacci&oacute;n en la revista <i>Les Carnet du Paysage</i>. De formaci&oacute;n fil&oacute;sofo y con un doctorado en Historia es, tambi&eacute;n, profesor de historia y de la cultura del paisaje. Sus trabajos toman la geograf&iacute;a como saber de referencia y giran en torno a la epistemolog&iacute;a hist&oacute;rica de la geograf&iacute;a moderna, la historia de las representaciones y de las teor&iacute;as del paisaje y la epistemolog&iacute;a de la geograf&iacute;a contempor&aacute;nea<sup><a href="#nota">1</a></sup> (G&eacute;ographie&#150;cit&eacute;s, 2011).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien cada vez es m&aacute;s com&uacute;n que se pretendan examinar las problem&aacute;ticas que afectan a la sociedad y el medio ambiente en conjunto y que es necesario rebatir el modo de ver el mundo que prioriza la sociedad, "la cr&iacute;tica al reduccionismo cuantificador, el intento genuinamente filos&oacute;fico de descocificaci&oacute;n del mundo que esa cr&iacute;tica implica, resumen el particular modo de Besse de recuperar y de acercarse a la cuesti&oacute;n" (L&oacute;pez, 2010:12). Y es que el paisaje nos coloca en otra perspectiva, su ambivalencia como representaci&oacute;n (dimensi&oacute;n sensible) o como objeto (realidad espacial), permite la convivencia de la experiencia por medio, sobre todo, de la observaci&oacute;n y la aprehensi&oacute;n de fen&oacute;menos que no son accesibles directamente a la intuici&oacute;n del ser humano, que van m&aacute;s all&aacute; de la relaci&oacute;n directa del sujeto con el mundo (Frolova y Bertrand, 2006)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es el paisaje, como experiencia, como objeto o como acontecimiento, el que proporciona a este libro coherencia, los seis ensayos analizan diferentes posturas y experiencias siguiendo en particular dos situaciones dial&eacute;cticas. Si bien el paisaje se plantea como una "contemplaci&oacute;n a distancia del mundo" (Besse, 2010:17) como una separaci&oacute;n del sujeto frente al objeto, al mismo tiempo puede presentar un nuevo tipo de relaci&oacute;n del individuo con su medio, de su existencia en la Tierra. Asimismo, la experiencia paisaj&iacute;stica expone la presencia de lo infinito en lo finito, ya que el paisaje si bien delimita un mundo, en su horizonte se adivina la presencia de otros mundos no ajenos y "tambi&eacute;n, m&aacute;s cerca, los trazos del mundo aparecen a la mirada como una invitaci&oacute;n a explorar los detalles, todos los pliegues de lo visible, en una suerte de interminable viaje" (<i>Ibid.</i>:19).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer ensayo que compone el libro est&aacute; dedicado a la carta que realiz&oacute; Petrarca sobre su ascenso al monte Ventoux, considerada una de las primeras aproximaciones a la experiencia paisaj&iacute;stica desde el punto de vista de una separaci&oacute;n del sujeto que observa, desde lo alto, su entorno como objeto y de manera "desinteresada". Disociaci&oacute;n inconclusa pero que le otorga la categor&iacute;a de precursor de la mirada moderna del paisaje. Inacabada ya que el ascenso representa una transgresi&oacute;n, la curiosidad de ver el mundo desde lo alto, lleva a Petrarca a un examen de conciencia, a una introspecci&oacute;n. En esta experiencia los valores cristianos adquieren relevancia, en particular las palabras de san Agust&iacute;n, a quien Petrarca cita. La curiosidad que lo gu&iacute;a hasta el final de su recorrido y su b&uacute;squeda por engrandecer su alma con la panor&aacute;mica, lo llevan a la decepci&oacute;n ya que "la curiosidad &#150;afirma san Agust&iacute;n&#150; es un atento estudio de aquello cuyo conocimiento es in&uacute;til" (<i>Ibid</i>.:39). Es en el examen sobre la grandeza del alma de san Agust&iacute;n, de la que parte Petrarca, en donde no es el "espacio ni el tiempo, sino la fuerza y la potencia" (<i>Ibid</i>.:42) donde reside la verdadera grandeza; as&iacute; se revela un valor ontol&oacute;gico del espacio, una reflexi&oacute;n sobre el valor moral del espacio: &eacute;ste "es un principio de separaci&oacute;n y de p&eacute;rdida de ser. Si el espacio se opone a la unidad interior, es porque en el espacio el ser no puede ser sin diferenciarse constantemente de s&iacute; mismo" (<i>Ibid</i>.:43). Precepto que en Petrarca representa una ambivalencia entre su gusto por los viajes, su curiosidad por conocer los lugares que no le permiten detenerse y su deseo de elegir un lugar para establecerse, un problema &eacute;tico que se desata en la experiencia de Petrarca frente al paisaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente ensayo nos traslada a la relaci&oacute;n cercana entre cartograf&iacute;a y representaci&oacute;n art&iacute;stica de los paisajes en el siglo XVI. La serie de grabados, Grandes Paisajes, realizados por P. Brughel el Viejo, es el eje que permite examinar la cercan&iacute;a entre pintores y cart&oacute;grafos en su manera de observar los espacios y el arte que desarrollaron en "la lectura de los signos que constituyen la cualidad propia del paisaje" (<i>Ibid</i>.:51), as&iacute; como la forma en que lo comunicaban. Besse plantea el desarrollo de un nuevo tipo de experiencia en la Tierra, en la que al observador se le hace "necesario apartarse de ella para percibirla y pensarla, para comprender mejor lo que tambi&eacute;n lo vincula a ella" (<i>Ibid</i>.:64) y poder percibirla como un todo. Esta nueva experiencia parte del paisaje como espacio objetivo, la posibilidad de cartografiar los elementos sobre la superficie terrestre muestra que las propiedades naturales y humanas pueden ser designadas como objetivas. Ejemplo de esto son los mapas regionales de Abraham Ortelius. Al mismo tiempo las descripciones corogr&aacute;ficas, como las de Albinus, donde se consideran regiones a gran escala, se realizan como minuciosos inventarios de las realidades cercanas. De esta manera, el objeto del cor&oacute;grafo es el mismo que el del pintor de paisaje y del cart&oacute;grafo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la expansi&oacute;n del espacio conocido, se desarroll&oacute; la idea de un "paisaje de mundo" y de una cartograf&iacute;a del mundo conocido, en donde "el paisaje traspasar&aacute; los l&iacute;mites de la regi&oacute;n particular y se abre al espacio terrestre y a la relaci&oacute;n entre lo que est&aacute; cerca o lejos del horizonte" (Ibid.:57). En esta b&uacute;squeda de reunir la totalidad de caracteres del mundo terrestre la Tierra es vista como objeto, tanto en pinturas de paisajes como en mapas, concebidos para ser vistos por un espectador. Adem&aacute;s, se superpone la perspectiva de los pensadores cl&aacute;sicos (como Cicer&oacute;n o Plinio) a las pautas que hab&iacute;an definido los mapas medievales, los c&aacute;nones cristianos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el nuevo tipo de experiencia se despliega a manera de teatro, como met&aacute;fora y como dispositivo formal del papel del humano, as&iacute; Brughel presenta la diversidad de detalles de la superficie terrestre y los modos de utilizaci&oacute;n de los espacios por parte del ser humano; la Tierra</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">como espect&aacute;culo observado, como objeto contemplado &#91;...&#93;, esta escenificaci&oacute;n, &#91;...&#93; es concebida y presentada como espacio del que hay que separarse o en relaci&oacute;n con el cual es necesario elevarse para aprehenderla como imagen (<i>Ibid</i>.:67).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que remite a la idea de Berque de que la capacidad de contemplar el paisaje de manera desinteresada se basa en la posibilidad de <i>forcluir</i>, de omitir, el trabajo y la intervenci&oacute;n directa sobre la "naturaleza", concibiendo el paisaje como objeto (Berque, 2009). De manera que para esta &eacute;poca "el paisaje es &#91;...&#93; la ilustraci&oacute;n visual de la nueva experiencia geogr&aacute;fica del mundo" (Besse, 2010:74).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el tercer ensayo, Besse hace una relectura del viaje de Goethe a Italia a finales del siglo XVIII, siguiendo la tradici&oacute;n de los viajes como una forma de concluir la formaci&oacute;n de las personas. En este peregrinar el escritor alem&aacute;n descubre "la unidad profunda y misteriosa entre el arte y la naturaleza" (<i>Ibid</i>.:94). Si bien su estancia en el pa&iacute;s mediterr&aacute;neo representa un nuevo nacimiento que es correlativo a su encuentro libre con la naturaleza, este acercamiento est&aacute; mediado por im&aacute;genes pict&oacute;ricas de la regi&oacute;n que Goethe ha observado antes de su viaje y constituyen una referencia. Las pinturas de paisajes son considerados como una forma en la que se revela la naturaleza, de manera que, saber ver el paisaje es escoger los elementos significativos en el espacio para construir una composici&oacute;n pict&oacute;rica; el paisaje se concibe como una "trasposici&oacute;n pict&oacute;rica de la percepci&oacute;n de la naturaleza" (<i>Ibid</i>.:88). En este saber ver, es fundamental, que el paisaje no pretenda mostrar la naturaleza en su objetividad cient&iacute;fica, es m&aacute;s bien la posibilidad de reunir el gozo y la contemplaci&oacute;n y de captar la "verdadera Naturaleza". Como era costumbre en aquella &eacute;poca, Goethe parte de una referencia pict&oacute;rica que es el pintor Claudio de Gell&eacute;e (Claudio de Lorena) y se basa en el paralelismo entre descripci&oacute;n de la naturaleza y de la pintura, cuando mira el paisaje. Esta mediaci&oacute;n se debe a que quienes lograban captar los mejores paisajes eran considerados "alumnos de la naturaleza", ya que ten&iacute;an la capacidad de captar la armon&iacute;a de la forma y la exactitud de los colores que daban a sus paisajes ciertas caracter&iacute;sticas sensibles como paz o reposo. En esta misma perspectiva de la observaci&oacute;n de los paisajes, Goethe desarrolla una discusi&oacute;n sobre los colores, ya que &eacute;stos son los que permiten a la pintura dar vida a aquello que la objetividad cient&iacute;fica muestra como simples formas geom&eacute;tricas. Esta "carne del mundo" que en las representaciones pict&oacute;ricas es un elemento esencial, ya que da armon&iacute;a y un sentido de totalidad a los conjuntos plasmados, se propone como una reacci&oacute;n frente a lo propuesto por Newton quien aseguraba que los colores son parte de la luz y no que son el devenir de la luz. As&iacute;, el paisaje se constituye en s&iacute;mbolo, en un paisaje particular se puede simult&aacute;neamente observar el todo de manera que "lo particular representa lo universal" pero s&oacute;lo en la inmediatez, en lo ef&iacute;mero, en el que se encuentra la plenitud de estos paisajes (<i>Ibid</i>.).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto ensayo versa sobre el paisaje como objeto de estudio, trascendiendo mas no dejando de lado su valor como representaci&oacute;n. La fisonom&iacute;a del paisaje es, pues, el concepto central, "el paisaje no es una imagen, es una forma" (<i>Ibid</i>.:121), es una expresi&oacute;n del devenir hist&oacute;rico conjunto de la Tierra y el ser humano. La impresi&oacute;n de la vida en el espacio, que manifiesta el v&iacute;nculo esencial con el medio. Esta relaci&oacute;n humano&#150;Tierra y su inscripci&oacute;n en el paisaje, Besse lo plantea desde los estudios de Humboldt hasta la escuela francesa liderada por Vidal de la Blache y varios de sus disc&iacute;pulos. El paisaje es, entonces, una producci&oacute;n cultural, "las proyecciones de la cultura sobre el pa&iacute;s" (<i>Ibid</i>.:116) y, por tanto, un producto objetivo en donde se busca analizar el contenido o las razones de su conformaci&oacute;n, de sus formas. Y, tambi&eacute;n, "se trata de acompa&ntilde;ar o de profundizar, la est&eacute;tica por la ciencia, como si el conocimiento se pusiese al servicio del gozo" (<i>Ibid</i>.:118). Esta objetividad parte de que el paisaje es lo visible, como una realidad m&aacute;s all&aacute; de la representaci&oacute;n, y lo que se analiza es el paisaje como conjunto de signos que cuentan una historia la cual es necesario interpretar y descifrar, "la idea es, pues, que habr&iacute;a que leer el paisaje" (<i>Ibid</i>.:119). El saber geogr&aacute;fico ser&iacute;a la empresa de la lectura de los signos, del conjunto de formas e inscripciones en el espacio, que tienen como expresi&oacute;n el paisaje. De esta manera, es la mirada la que permite el examen inicial del paisaje y se convierte en una habilidad cuyo desarrollo es necesario para poder captar y discernir, analizar y sintetizar la originalidad o personalidad del paisaje "devolvi&eacute;ndole", entonces, la vida (Frolova y Bertrand, 2006). As&iacute;, "el paisaje es el efecto y la expresi&oacute;n evolutiva de un sistema de causas tambi&eacute;n evolutivas" (Besse, 2010:123), esta fisonom&iacute;a del paisaje, este acercamiento a su objetividad desarrolla "un estilo cognitivo que se estructura en lo que se podr&iacute;a llamar una inteligencia paisaj&iacute;stica" una "inteligencia geogr&aacute;fica de los lugares" (<i>Ibid</i>.:137) de la cual ser&iacute;a importante revisar su relevancia actual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &uacute;ltimos dos ensayos se plantean desde una perspectiva, sobre todo, filos&oacute;fica. El primero examina la influencia de la fenomenolog&iacute;a en la geograf&iacute;a y, en particular, el texto de Eric Dardel "El Hombre y la Tierra" (1952). Como respuesta cr&iacute;tica frente a la hegemon&iacute;a del positivismo, la fenomenolog&iacute;a permiti&oacute; abrir nuevos campos de investigaci&oacute;n e innovar en m&eacute;todos. As&iacute;, la geograf&iacute;a fenomenol&oacute;gica de Dardel, reflexiona sobre la relaci&oacute;n ser humano&#150;naturaleza y considera que el paisaje es un mediador que permite a la naturaleza subsistir como mundo para el ser humano, mantener esta relaci&oacute;n viva. El paisaje en este sentido representa una apertura a lo sensible, pero no busca revelar "el sentido oculto de los lugares" (<i>Ibid</i>.:161) sino c&oacute;mo surgen los significados en el encuentro con los lugares. Por otro lado, Dardel plantea una reflexi&oacute;n sobre el sentido de la geograf&iacute;a para el ser humano, consider&aacute;ndola como "una dimensi&oacute;n originaria de la existencia humana" (Ibid.:155), ya que su sentido est&aacute; impl&iacute;cito en la pregunta ontol&oacute;gica del ser humano. Se debe, entonces, considerar esta ciencia como una prolongaci&oacute;n y expresi&oacute;n de una percepci&oacute;n inicial, y en la que se debe restituir la relaci&oacute;n fundamental con el "mundo de la vida", as&iacute;: "la ciencia geogr&aacute;fica presupone que el mundo sea comprendido geogr&aacute;ficamente, que el hombre se sienta y se sepa ligado a la Tierra como un ser llamado a realizarse en su condici&oacute;n terrestre" (<i>Ibid</i>.:156). El paisaje "es portador de un sentido, porque es la traza espacial del encuentro entre la Tierra y el proyecto humano &#91;...&#93; es esencialmente mundo antes que naturaleza, es el mundo humano, la cultura como encuentro entre la libertad humana y el lugar de su desarrollo: la Tierra" (<i>Ibid</i>.:167). El sentido del esfuerzo fenomenol&oacute;gico es, entonces, el de mantener la comunicaci&oacute;n entre la experiencia y la ciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo escrito nos introduce en la filosof&iacute;a de Charles P&eacute;guy (fil&oacute;sofo franc&eacute;s de principios del siglo XX) y su concepci&oacute;n del paisaje. Una de las preocupaciones principales de P&eacute;guy es el "ser del tiempo" y es, a partir del presente, la inmediatez que examinar&aacute; el paisaje. Para este fil&oacute;sofo "el paisaje es una promesa con respecto al presente" (<i>Ibid</i>.:190), una uni&oacute;n espec&iacute;fica, propia, que invita a un pensamiento del acontecimiento. Porque el paisaje es enclave biogr&aacute;fico y ontol&oacute;gico, en la conjunci&oacute;n de la experiencia personal y el mundo, que "da la experiencia local e instant&aacute;nea, totalmente ef&iacute;mera" (<i>Ibid</i>.:190). As&iacute;, el paisaje es evento y est&aacute; en incesante cambio, ya que para P&eacute;guy la dimensi&oacute;n verdadera est&aacute; en lo m&aacute;s cercano, en lo pr&oacute;ximo, hay que quedarse abajo para empezar a comprender el paisaje. Adem&aacute;s, si toda experiencia permite el encuentro con lo real y para pensar es necesario mantenerse en la proximidad de las cosas, "en su zona de contacto", el "pensar es este poder llegar a ser sensible" (<i>Ibid</i>.:186). As&iacute; es que "todo paisaje es una zona de contacto donde se da a una velocidad infinita el cruce del mundo y el de la conciencia. De ah&iacute;, la gracia del pensamiento y del paisaje" (<i>Ibid</i>.:183).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, estos seis ensayos nos permiten reflexionar acerca del paisaje, en distintos contextos y con diferentes objetivos y, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo habitar los espacios, distintas experiencias sobre la Tierra, que buscan un acercamiento o, tratan de aprehender, el entorno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berque, A. (2009), <i>El pensamiento paisajero</i>, Biblioteca Nueva, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703936&pid=S0188-4611201100030001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Besse, J.&#150;M. (2003a), <i>Les grandeurs de la Terre. Aspects du savoir g&eacute;ographique &agrave; la Renaissance</i>, ENS Editions, Lyon.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703938&pid=S0188-4611201100030001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Besse, J.&#150;M. (2003b), <i>Face au monde. Atlas, jardins, g&eacute;oramas</i>, Descl&eacute;e de Brouwer, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703940&pid=S0188-4611201100030001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Besse, J.&#150;M. (2009), <i>Le go&ucirc;t du monde. Exercices de paysage</i>, Actes Sud/ENSP, Arles.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703942&pid=S0188-4611201100030001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Besse, J.&#150;M. (2010), <i>La sombra de las cosas. Sobre paisaje y geograf&iacute;a</i>, Biblioteca Nueva, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703944&pid=S0188-4611201100030001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dardel, E. (1952), <i>L'Homme et la Terre. Nature de la r&eacute;alit&eacute; g&eacute;ographique</i>, Press Universitaires de France, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703946&pid=S0188-4611201100030001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frolova, M. y G. Bertrand (2006), "Geograf&iacute;a y paisaje", en Hiernaux, D. y A. Lind&oacute;n, <i>Tratado de Geograf&iacute;a Humana</i>, Anthropos y Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa, Barcelona, pp. 254&#150;269.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703948&pid=S0188-4611201100030001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&eacute;ographie&#150;Cit&eacute;s. Unit&eacute; Mixte de Recherche 8504 (2011), "Membres, Jean&#150;Marc Besse", Paris &#91;<a href="http://www.parisgeo.cnrs.fr/spip.php?article52&lang=fr" target="_blank">http://www.parisgeo.cnrs.fr/spip.php?article52&amp;lang=fr</a>: consultado el 24 de septiembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703950&pid=S0188-4611201100030001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Silvestre, F. (2010), "Pr&oacute;logo", en Besse, J.&#150;M. (2010), <i>La sombra de las cosas, Sobre paisaje y geograf&iacute;a</i>, Biblioteca Nueva, Madrid, pp. 9&#150;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4703952&pid=S0188-4611201100030001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Este t&iacute;tulo es la s&eacute;ptima publicaci&oacute;n de la colecci&oacute;n Paisaje y Teor&iacute;a, de la editorial Biblioteca Nueva, en la que se editan obras que tienen como principal objeto el paisaje. El autor de este libro ha publicado gran cantidad de art&iacute;culos y libros entre los que destacan: Besse (2003a, b y 2009).</font></p>      ]]></body><back>
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