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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mercado Celis, A. (coord.; 2010), <i>Reflexiones sobre el espacio en las ciencias sociales: enfoques, problemas y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Omar Olivares Sandoval </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Cuajimalpa/Juan Pablos editor, M&eacute;xico, 383 p., ISBN 978&#150;607&#150;477&#150;307&#150;1</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Reflexiones sobre el espacio en las ciencias sociales: enfoques, problemas y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n</i>, compila los art&iacute;culos de doce investigadores del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana &#151; Cuajimalpa, que, con la coordinaci&oacute;n de Alejandro Mercado Celis, doctor en Planeaci&oacute;n Urbana por la Universidad de California, entre 2007 y 2008, sostuvieron un seminario con el objetivo de reflexionar la perspectiva espacial en las ciencias sociales. El libro utiliza el concepto espacio como punto com&uacute;n de diferentes abordajes metodol&oacute;gicos, que se han dividido en seis temas, correspondientes a la estructura capitular de la obra: Instituciones pol&iacute;ticas (en los cap&iacute;tulos uno y dos), Gobierno (en los cap&iacute;tulos tres y cuatro), Sociedad (cap&iacute;tulos cinco y seis), G&eacute;nero y minor&iacute;as (cap&iacute;tulos siete y ocho), Historia y Cultura (cap&iacute;tulos nueve y diez) y Globalizaci&oacute;n (cap&iacute;tulos once y doce). En este lugar, la lectura se concentra s&oacute;lo en el examen de los tres ensayos m&aacute;s susceptibles a los intereses te&oacute;ricos de la geograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el coordinador, los textos reunidos no s&oacute;lo se dirigen a los acad&eacute;micos sino a los profesionales del espacio. Si bien cada uno de los ensayos que contiene este libro es de especial inter&eacute;s para los especialistas en diversas metodolog&iacute;as del an&aacute;lisis espacial, las interrogantes que desde la geograf&iacute;a se producen hacia esta propuesta son: &iquest;por qu&eacute; las ciencias sociales se interesan en el espacio como dimensi&oacute;n explicativa del acontecer social?, &iquest;c&oacute;mo se inserta la noci&oacute;n de espacio en los discursos de las ciencias sociales?, &iquest;es la dimensi&oacute;n espacial la que se ha olvidado sistem&aacute;ticamente en las ciencias sociales y se pretende subsanar este olvido?, &iquest;es el resultado de un "giro espacial" en las ciencias sociales?, y por &uacute;ltimo &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n o diferencia hay entre el espacio de los discursos geogr&aacute;ficos y el espacio de los discursos sociol&oacute;gicos, antropol&oacute;gicos, etc&eacute;tera? </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; que, el ensayo de Jorge Galindo, titulado<i> Sociolog&iacute;a y Espacio</i> se propone subsanar la falta del concepto espacio en la investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica (p. 131). El autor recurre a las principales aproximaciones que la literatura sociol&oacute;gica ha realizado respecto a la tem&aacute;tica espacial, y as&iacute;, en primer lugar encuentra que los or&iacute;genes de problem&aacute;ticas espaciales est&aacute;n en una triada de autores cl&aacute;sicos, que son T&ouml;nnies, Simmel y Durkheim. El primero crea la c&eacute;lebre distinci&oacute;n entre espacios grandes asociativos y espacios peque&ntilde;os comunitarios. El espacio urbano moderno se produce por las asociaciones individualistas y asociativas de estas sociedades, mientras que el espacio rural se constituye de manera compacta, a modo comunitario. El segundo autor que recupera Galindo es Georg Simmel, que en su <i>Sociolog&iacute;a</i> de 1908 crea un manojo de conceptos, bajo la suposici&oacute;n de que la materialidad espacial s&oacute;lo es relevante para la sociolog&iacute;a en cuanto &eacute;sta es parte de la "coexistencia" social. El espacio de Simmel es relativo, pues la actividad simb&oacute;lica relacional de los individuos construye las diferentes realidades espaciales. El tercer autor cl&aacute;sico es &Eacute;mile Durkheim, quien defini&oacute; a la morfolog&iacute;a social como una suerte de estudio entre la geograf&iacute;a humana y la estad&iacute;stica. Durkheim supuso que el sustrato espacial de las sociedades humanas es el principio causal de una variedad de formas sociales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por fuera de estos autores, Galindo resume las posturas de la Escuela de Chicago, a trav&eacute;s de Robert E. Park y Louis Wirth. El primero argumenta que la sociedad est&aacute; simult&aacute;neamente en dos esferas: la bi&oacute;tica y la cultural. Estas dos dimensiones de la sociedad se relacionan a trav&eacute;s de la cultura como direcci&oacute;n y control de la dimensi&oacute;n bi&oacute;tica. Wirth, por otro lado se interesa por la escala urbana y busca crear una teor&iacute;a sociol&oacute;gica de la ciudad. Estos dos autores son utilizados en el ensayo como un pelda&ntilde;o para exponer finalmente una triada de soci&oacute;logos modernos, que son P. Bourdieu, E. Goffman y A. Giddens. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra del primero de ellos, el autor expone sobre los bien conocidos conceptos de "h&aacute;bitat" y "habitus", que funcionan circularmente, en tanto uno refiere al espacio socialmente construido y el otro a las disposiciones pr&aacute;cticas de los individuos en el espacio, respectivamente. Goffman ocupa la escala de relaci&oacute;n m&aacute;s peque&ntilde;a para dar cuenta de una realidad espacial espec&iacute;fica. Los actores sociales son concebidos como receptores de papeles sociales, a manera de una obra de teatro y el espacio es el escenario en que se les contextualiza. En Anthony Giddens el espacio funciona como categor&iacute;a dentro de su "teor&iacute;a de la estructuraci&oacute;n". Giddens crea los conceptos de "sede" y "regi&oacute;n" para entender c&oacute;mo la acci&oacute;n social se articula de acuerdo con diferentes escalas. Al t&eacute;rmino del ensayo, Jorge Galindo presenta sus conclusiones que llama: "Hacia una ciencia social del espacio" y cita aquellos autores que no est&aacute;n dentro del ensayo pero que son importantes para elaborar una "sociolog&iacute;a del espacio", como los ge&oacute;grafos D. Harvey, E. Soja, N. Thrift, J. L&eacute;vy y M. Lussault, diciendo que la geograf&iacute;a "ha abandonado su tradicional mutismo te&oacute;rico y ha comenzado a abonar el terreno para lo que puede llegar a ser una fruct&iacute;fera relaci&oacute;n con la sociolog&iacute;a" (p. 156). </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La breve rese&ntilde;a de Galindo pretende mostrar que la espacialidad no es un tema reciente en la investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica, sino que desde finales del siglo XIX estaba en el programa de la sociolog&iacute;a, fundament&aacute;ndose como morfolog&iacute;a social. Sin embargo, las relaciones entre la geograf&iacute;a y la sociolog&iacute;a son tan a&ntilde;ejas como el nacimiento de esta &uacute;ltima. Sociolog&iacute;a y geograf&iacute;a moderna sostuvieron posturas epistemol&oacute;gicas radicalmente diferentes e irreconciliables. A pesar de que la geograf&iacute;a de Vidal de la Blache y la sociolog&iacute;a de Durkheim compartieron, en buena medida, un mismo campo de estudio, que fue la materialidad de las comunidades humanas, el paradigma vidaliano concibi&oacute; que la comunidad social es producto de sus sucesivas adaptaciones al "medio natural", y ello consiste la causa primera y eficiente del fen&oacute;meno humano en tanto fen&oacute;meno espacial<sup><a href="#note">1</a></sup>, excluyendo cualquier reflexi&oacute;n sobre lo social y sus l&oacute;gicas. Por otra parte, la sociolog&iacute;a durkhemiana comprendi&oacute; que lo social no puede explicarse sino a trav&eacute;s de hechos sociales, la sociedad no es consecuencia del medio natural sino del "hecho social". La escuela de geograf&iacute;a francesa prefiri&oacute; un enfoque idiogr&aacute;fico y la sociolog&iacute;a un enfoque nomot&eacute;tico y holista (Berdoulay, 1995). </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta polaridad en el origen de la geograf&iacute;a y la sociolog&iacute;a no hizo sino agudizarse en la primera mitad del siglo XX, con la contracci&oacute;n que oper&oacute; Emmanuel De Martonne al retraer la geograf&iacute;a al &aacute;mbito de las ciencias naturales frente a la expansi&oacute;n de la morfolog&iacute;a social de Maurice Halbwachs y Marcel Mauss, legitimada por la cr&iacute;tica devastadora de Fran&ccedil;ois Simiand a la disciplina geogr&aacute;fica, que la relegaba al &aacute;mbito natural (Knafou, 1997). Hacia los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado, los vasos comunicantes entre sociolog&iacute;a y geograf&iacute;a se abrieron, en una situaci&oacute;n de transformaci&oacute;n para ambas disciplinas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, a trav&eacute;s de esta breve historia del espacio en la sociolog&iacute;a, puede observarse que la dualidad espacio f&iacute;sico o natural&#150;espacio social, oper&oacute; como una oposici&oacute;n, desde la cual se prefiri&oacute; explicar el espacio social, e incluso subsumir la naturaleza a las l&oacute;gicas sociales; hasta en la sociolog&iacute;a de Pierre Bourdieu. Esta dualidad te&oacute;rica no s&oacute;lo es resultado de la deificaci&oacute;n que la sociolog&iacute;a hizo de la noci&oacute;n de sociedad como principio explicativo de todo fen&oacute;meno humano (Latour, 2008)<sup><a href="#note">2</a></sup>sino que asegur&oacute; los l&iacute;mites y alcances de la disciplina sociol&oacute;gica en relaci&oacute;n con la geograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Salom&oacute;n Gonz&aacute;lez Arellano, <i>Integraci&oacute;n de la dimensi&oacute;n espacial de las ciencias sociales: revisi&oacute;n de los principales enfoques anal&iacute;ticos</i>, presenta un panorama de la inflexi&oacute;n espacial de las ciencias sociales en el &aacute;mbito contempor&aacute;neo. El autor reconoce que las ciencias sociales han tenido un "giro espacial" en consonancia con la renovaci&oacute;n de las posturas te&oacute;ricas en la geograf&iacute;a. Sin hacer una divisi&oacute;n disciplinaria r&iacute;gida entre geograf&iacute;a y ciencias sociales, el autor bosqueja cuatro enfoques metodol&oacute;gicos en el abordaje espacial de las ciencias sociales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero es el an&aacute;lisis descriptivo orientado a la observaci&oacute;n de la especificidad de los lugares, es un enfoque idiogr&aacute;fico que tiene poco inter&eacute;s en la elaboraci&oacute;n de explicaciones generales. El segundo es el enfoque explicativo, que busca identificar sistemas de causalidad en el espacio y se sirve de instrumentos de an&aacute;lisis estad&iacute;stico. El tercero es el enfoque comprensivo, que toma al sujeto como la instancia capaz de dar significado al espacio y que s&oacute;lo interesa en cuanto es espacio simbolizado. Y el cuarto enfoque se refiere a la simulaci&oacute;n espacial, que busca predecir, a trav&eacute;s de la modelizaci&oacute;n computarizada, los comportamientos de entidades geogr&aacute;ficas particulares. De estos enfoques, el autor concluye que no se puede excluir la dimensi&oacute;n espacial en las ciencias sociales, aunque se puede distinguir entre diferentes grados de compromiso epistemol&oacute;gico. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Linda Hanono Askenazi, antrop&oacute;loga y colega profesora de los otros participantes, que se titula <i>El an&aacute;lisis cultural del espacio: contribuci&oacute;n a una geograf&iacute;a cr&iacute;tica</i>, argumenta que la idea de regi&oacute;n utilizada por la geograf&iacute;a humana, omite sistem&aacute;ticamente la dimensi&oacute;n cultural de la regi&oacute;n. Sin que la autora llegue a definir claramente qu&eacute; entiende por regi&oacute;n y regionalismo, expresa que es necesario que el ge&oacute;grafo adscriba el concepto de regi&oacute;n de la antropolog&iacute;a, pues incluye la complejidad cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, hay que decir que esta demanda por integrar el concepto de regi&oacute;n a la geograf&iacute;a pasa por alto la historia de la geograf&iacute;a humana moderna, la de Vidal de la Blache y de sus disc&iacute;pulos como Lucien Gallois, que ponen el concepto de regi&oacute;n como espacio de s&iacute;ntesis entre los fen&oacute;menos naturales y humanos. Tambi&eacute;n se ignora a la geograf&iacute;a cultural y el concepto de paisaje de Paul Claval, s&iacute;ntesis de la dial&eacute;ctica espacio&#150;cultura. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de estos tres ensayos se observan los principales instrumentos conceptuales del trabajo de los autores, en el que en el mejor de los casos se conocen superficialmente los trabajos te&oacute;ricos de la geograf&iacute;a. En este sentido, las lecturas de los investigadores provienen de los trabajos de Michel Lussault y Jacques L&eacute;vy, en cuanto al tema de la relaci&oacute;n de la geograf&iacute;a con las ciencias sociales (L&eacute;vy et Lussault, 2003). </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aparici&oacute;n del paradigma espacial en las ciencias sociales obedece a la sustituci&oacute;n del concepto tiempo, y sobre todo, en su derivaci&oacute;n como progreso, que las ciencias sociales adoptaron en sus programas de investigaci&oacute;n, en tanto ciencias de la modernidad. Ante el resquebrajamiento de la concepci&oacute;n temporal como cumplimiento de un futuro proyectado, el concepto de espacio se instala como un paradigma de largo alcance capaz de explicar lo social y como sustituci&oacute;n de la orientaci&oacute;n escatol&oacute;gica de las ciencias sociales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diferentes niveles de exhaustividad y profundidad, la recuperaci&oacute;n poco tiene que ver con el espacio como se comprende en la geograf&iacute;a. No por ello, esta disciplina debe cerrar los ojos y aislarse en sus operaciones cotidianas. Por supuesto, no se trata de que la geograf&iacute;a aglutine los instrumentos te&oacute;ricos de las ciencias sociales, tampoco que se subordine a los paradigmas de aqu&eacute;llas. En una sensibilidad epistemol&oacute;gica acorde con los desarrollos filos&oacute;ficos recientes, se necesita la apertura y la comunicaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es verdad que en la situaci&oacute;n de la incipiente reflexi&oacute;n disciplinaria de la geograf&iacute;a en el &aacute;mbito mexicano, un libro como el que se presenta aqu&iacute; es dif&iacute;cil de entender, si el ge&oacute;grafo se concibe como un t&eacute;cnico (Orain, 2006), o adscribe metodolog&iacute;as particularistas, que suelen desprenderse de paradigmas radicales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geograf&iacute;a mexicana apenas cuenta con algunos instrumentos conceptuales con los que puede entender el espectro, cada vez m&aacute;s heterog&eacute;neo, de las ciencias sociales. Hasta ahora, la aproximaci&oacute;n a una reflexi&oacute;n te&oacute;rica sobre los conceptos como espacio, han sido pensados desde las ciencias sociales hacia la geograf&iacute;a y no en el sentido opuesto.<sup><a href="#note">3</a></sup> Este "pasmo epistemol&oacute;gico" limita enormemente a la geograf&iacute;a como un saber leg&iacute;timo y necesario en el mundo contempor&aacute;neo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ch&aacute;vez Torres, M., O. M. Gonz&aacute;lez Santana y M. del C. Ventura Pati&ntilde;o (eds.; 2009), <i>Geograf&iacute;a Humana y Ciencias Sociales. Una relaci&oacute;n reexaminada</i>, El Colegio de Michoac&aacute;n, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697855&pid=S0188-4611201000030001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knafou, R. (1997), <i>L'&eacute;tat de la g&eacute;ographie. Autoscopie d'une science</i>, Belin, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697857&pid=S0188-4611201000030001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latour, B. (2008), <i>Reensamblar lo social. Una introducci&oacute;n de la teor&iacute;a del actor&#150;red</i>, Ediciones Manantial, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697859&pid=S0188-4611201000030001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&eacute;vy, J. et M. Lussault (2003), <i>Dictionnaire de la g&eacute;ographie et de l'espace des societ&eacute;s</i>, Belin, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697861&pid=S0188-4611201000030001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orain, O. (2006), "La G&eacute;ographie comme science", en Robic, M.&#150;C. (coord.), <i>Couvrir le monde. Un grand si&egrave;cle de g&eacute;ographie fran&ccedil;aise, Minist&egrave;re des Afaires &Eacute;trang&egrave;res</i>, ADPF, Paris, pp. 90&#150;122.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697863&pid=S0188-4611201000030001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ouzouf&#151;Marignier, M. V. et M. C. Robic (2008), "Pr&eacute;face" a Gallois, L. <i>R&eacute;gions naturelles et noms de pays. &Eacute;tude sur la r&eacute;gion parisienne, suivi du compte rendu de Paul Vidal de la Blache paru dans</i> le Journal des savants <i>en</i> <i>1909</i>, Comit&eacute; des travaux historiques et scientifiques, Paris, pp. vii&#150;lvi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697865&pid=S0188-4611201000030001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verdoulay, V. (1995), <i>La formation de l'&eacute;cole fran&ccedil;aise de g&eacute;ographie</i>, Comit&eacute; de travaux historiques et scientifiques, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4697867&pid=S0188-4611201000030001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="note"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Desde un enfoque metaf&oacute;rico podr&iacute;a expresarse el paradigma vidaliano con el oximor&oacute;n: una "geolog&iacute;a de lo humano". Vid Ouzouf&#151;Marignier et Robic, 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Bruno Latour lo expresa as&iacute;: como si la sociedad fuera una cosa, como decir un tipo de material como el acero o la madera. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Ejemplos de esta unidireccionalidad en el &aacute;mbito mexicano son varios; v&eacute;ase, por ejemplo, Ch&aacute;vez <i>et al.</i>, 2009.</font></p>      ]]></body><back>
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