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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>El gran libro de los mapas</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Raquel Urroz *</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Barber, P. (2006), Paid&oacute;s, Barcelona, Buenos Aires, M&eacute;xico, 360 p., ISBN 84&#150;493&#150;1922&#150;6.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La manera de considerar tradicionalmente a la cartograf&iacute;a ha sido hasta ahora desde una perspectiva geogr&aacute;fica y utilitaria. Es decir, como una ciencia concreta capaz de representar objetivamente un espacio geogr&aacute;fico en papel. La definici&oacute;n de "cartograf&iacute;a" en el diccionario: <i>Les mots de la Geographie </i>de Roger Brunet, aunque integra elementos como "arte, t&eacute;cnica y ciencia", siempre se esfuerza por representar lo m&aacute;s fielmente posible la realidad (Brunet, 1993:91). En este sentido, el rigor cient&iacute;fico y la verdad objetiva son los elementos fundamentales que convencionalmente se han utilizado en el desarrollo de la cartograf&iacute;a. Dentro de este esquema positivista, la historia de la cartograf&iacute;a ha sido vista como la ciencia que estudia la imagen de car&aacute;cter geogr&aacute;fico y sus diferentes formas de representaci&oacute;n dentro de un proceso evolutivo que busca obtener cada vez mayor grado de rigor cient&iacute;fico hasta llegar a una "triunfante conclusi&oacute;n", como lo define Peter Barber (2006:6). Ahora bien, el mismo autor aclara que no se trata de negar que la precisi&oacute;n matem&aacute;tica efectivamente desempe&ntilde;a un papel fundamental en la cartograf&iacute;a. Sin embargo, en los &uacute;ltimos tiempos se ha superado la idea que se ten&iacute;a sobre el mapa exclusivamente como un reflejo del grado del saber cient&iacute;fico de una determinada &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han ensanchado las concepciones te&oacute;ricas y diversificado los criterios de investigaci&oacute;n, los mapas se han puesto a la disposici&oacute;n de otras disciplinas. Lo que las nuevas corrientes tienen en com&uacute;n es que reconocen que, escribir la historia, no es una actividad objetiva, sino que s&oacute;lo se puede aspirar a interpretar una realidad subjetiva sugiriendo lo probable y sin pretender transmitir una verdad pura. Para llevar este postulado te&oacute;rico al terreno del mapa, de igual forma, ha sido necesario tomar conciencia de que la aplicaci&oacute;n de la cartograf&iacute;a es un ejercicio que no puede ser neutral u objetivo. As&iacute;, a trav&eacute;s del desarrollo de nuevas estrategias interpretativas, se ha hecho una nueva valoraci&oacute;n del mapa y puesto al descubierto nuevos significados impl&iacute;citos en &eacute;l. Barber, en su muy novedoso y propositivo libro intitulado <i>El gran libro de los mapas, </i>expone que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... ning&uacute;n mapa est&aacute; exento de valores, debido al inevitable proceso subjetivo de selecci&oacute;n que implica. A lo largo de los siglos, numerosos cart&oacute;grafos han intentado trazar el mapa del alma humana a trav&eacute;s de la plasmaci&oacute;n de su entorno f&iacute;sico y espiritual (Ibid.: 149).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor, un mapa siempre ser&aacute; una creaci&oacute;n subjetiva donde intervienen las emociones y a trav&eacute;s del cual se transmiten mensajes que reflejan el modo de vivir de los hombres y de las sociedades en determinado tiempo y espacio. Por tanto, Barber argumenta, </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">dada la imposibilidad de representar la realidad total, con toda su complejidad, en una superficie plana, se tienen que tomar decisiones dif&iacute;ciles en cuanto a qu&eacute; caracter&iacute;sticas se deben de seleccionar para una representaci&oacute;n veraz (<i>Ibidem.</i>).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, la veracidad es un aspecto, que en el trazo o an&aacute;lisis de un mapa, resulta imposible ya que aqu&eacute;lla siempre depender&aacute; de la finalidad de su creador. M&aacute;s adelante, el autor explica c&oacute;mo es que este proceso de selecci&oacute;n es casi instintivo:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El creador de mapas conoce el objetivo al que debe servir su mapa, y m&aacute;s all&aacute; de eso es guiado inconscientemente por los valores <i>y </i>las ideas del tiempo en que vive (<i>Ibid.:8</i>).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n plasmada en cada mapa depende, no de una realidad objetiva, sino que se encuentra en funci&oacute;n de lo que para el creador del mapa pareci&oacute; m&aacute;s relevante, adem&aacute;s de que en el proceso de su elaboraci&oacute;n estuvo guiado por sus intenciones inconscientes permeadas, a su vez, por los valores e ideas de su cultura en un momento dado. Desde este enfoque, un cierto espacio determinado por el mapa refleja distintas manifestaciones humanas que revelan la propia manera de percibir la realidad geogr&aacute;fica circundante y, a su vez, permite expresar pl&aacute;sticamente algunos rasgos de la propia percepci&oacute;n del mundo, ya sea por parte del cart&oacute;grafo o de la sociedad de donde emerge (Harley, 2005:61).<sup><a href="#notas">1</a></sup> Una de las definiciones m&aacute;s ilustrativas que nos ofrece John Brian Harley (con la que coincide el concepto de Barber) sobre el mapa en la actualidad es la siguiente:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en la selectividad de su contenido como en sus signos y estilos de representaci&oacute;n, los mapas son una manera de concebir, articular y estructurar el mundo humano que se inclina hacia, es promovido por y ejerce un influencia sobre grupos particulares de relaciones humanas (<i>Ibid.:80</i>).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las nuevas posturas te&oacute;ricas recientemente desarrolladas conocida con el t&eacute;rmino de "historia cultural" introduce una variedad m&aacute;s amplia y abarcadora en las formas de hacer historia. Interesada en los sistemas de creencias y modos de pensamientos (como lo hac&iacute;a la escuela de los <i>Annales </i>de Par&iacute;s), se inserta dentro de una propuesta m&aacute;s abierta en donde las ideas se puedan relacionar con su entorno y la sociedad que las sustenta y con ciertas estructuras e ideolog&iacute;as m&aacute;s globales de largo plazo (Burke, 2006:232&#150;233). Dentro de estos nuevos enfoques metodol&oacute;gicos, las representaciones mentales, textuales y tambi&eacute;n iconogr&aacute;ficas han ido en creciente valoraci&oacute;n y as&iacute; las im&aacute;genes visuales son consideradas hoy, ya sean reflejos verdaderos o imaginados de la realidad, constructores del mundo social (Chartier, 2007:12). Por esto, en una lectura cultural del mapa, no se le debe considerar como si existiera por s&iacute; mismo, fuera de las voces que transmiten su mensaje (Harley, 2005:63),<sup><a href="#notas">2</a></sup> sino siempre dentro de una historicidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro de Barber es un buen ejemplo de c&oacute;mo es posible estudiar a los mapas desde una perspectiva social, en contraste con la manera de los ge&oacute;grafos convencionales. Barber reconoce que la definici&oacute;n de mapa formulada en 1987 por Harley, todav&iacute;a es vigente ya que no s&oacute;lo propone atender los elementos geogr&aacute;ficos en el espacio que se representan gr&aacute;ficamente sobre el papel, sino tambi&eacute;n repara en los conceptos, condiciones, procesos y acontecimientos del mundo humano en el mapa. Con este trabajo, Barber quiere mostrar que los mapas no son exclusivamente obra geogr&aacute;fica y que no deben ser estudiados "como si hubieran seguido un camino determinista de perfecci&oacute;n cient&iacute;fica siempre creciente" (Barber, 2006:9). Por el contrario, el autor, propone que la calidad del mapa no se debe encontrar en el grado de precisi&oacute;n cient&iacute;fica sino en su capacidad para servir a su objetivo. En ese sentido, las consideraciones est&eacute;ticas y de dise&ntilde;o son tan importantes o m&aacute;s que las matem&aacute;ticas. Y por ejemplo, los aspectos vistos como distorsiones o decoraci&oacute;n en el mapa, ya no se desde&ntilde;an y resultan hoy particularmente valiosas como elementos que ayudan a transmitir la mentalidad y cultura general de la &eacute;poca (<i>Ibid.:8</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El gran libro de los mapas </i>expone una variedad de mapas, tanto por su tipolog&iacute;a, como por los soportes y materiales en una larga duraci&oacute;n, que va desde el a&ntilde;o 1500 a.C. hasta el 2005. Considera ejemplos, principalmente ingleses, de las colecciones de mapas de la Biblioteca Brit&aacute;nica, donde trabaja el autor, pero tambi&eacute;n de China, India, M&eacute;xico, Turqu&iacute;a, de tradici&oacute;n jud&iacute;a, entre otras. En cada uno de los mapas seleccionados, el autor se&ntilde;ala el objetivo que tuvo su creador dentro de una gama inmensa de posibilidades que juegan los mapas en muy diversas sociedades y momentos hist&oacute;ricos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, por ejemplo, el mapa de Macrobio del siglo IX a.C. ya mostraba todo lo que matem&aacute;ticamente se infer&iacute;a, era el globo terr&aacute;queo y el mundo conocido. El mapa est&aacute; dividido en cinco zonas y cada una de ellas habitada en alguna parte: dos zonas polares, dos zonas templadas y una zona ecuatorial. Este mapa "zonal" fue la parte de la ciencia cl&aacute;sica, en materia cartogr&aacute;fica, que transmiti&oacute; Macrobio al mundo medieval. Parad&oacute;jicamente, esta imagen, con aspiraciones cient&iacute;ficas, pudo coexistir con otro mapa europeo totalmente opuesto en su contenido y mensaje. El llamado TO o "diagram&aacute;tico" era la representaci&oacute;n m&aacute;s popular que refleja el mundo percibido por la iglesia medieval. El mar oc&eacute;ano que rodea la <i>ekumene </i>o mundo conocido y habitado forma la O, dentro del c&iacute;rculo, dos l&iacute;neas dividen el espacio interior en tres partes que corresponden a los tres continentes del viejo mundo y que simbolizaba la idea tripartita del cosmos. Son dos mapas utilizados en la Edad Media: uno realista, geogr&aacute;fico y cient&iacute;fico; otro cultural y de un hondo significado religioso. Ambos conviven sin contraponerse necesariamente, ya que cada uno tiene su propia funci&oacute;n, intereses y p&uacute;blico diverso (<i>Ibid.:30 </i>y 72). Un ejemplo muy espec&iacute;fico que ilustra c&oacute;mo es posible realizar una lectura cultural del mapa es el de 1804 de James Robertson de la isla de Jamaica como colonia brit&aacute;nica y en donde adem&aacute;s de registrar los rasgos geogr&aacute;ficos b&aacute;sicos de la isla, refleja la importancia del tr&aacute;fico de esclavos para la Corona Inglesa. El cart&oacute;grafo divide la isla en las diferentes plantaciones de ca&ntilde;a de az&uacute;car indicando con cuantos esclavos se cuenta en cada una de ellas, incluyendo los nombres de los due&ntilde;os de cada plantaci&oacute;n. Los apellidos all&iacute; registrados, confieren un especial significado y uso del mapa: son nombres impuestos que se transmitieron de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y en el que hoy, muchas familias afro caribe&ntilde;as, pueden rastrear su &aacute;rbol geneal&oacute;gico (<i>Ibid.</i>:248).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo particular de un mapa que naci&oacute; con una muy clara finalidad es el elaborado en 1831 de Joseph Forrester del r&iacute;o Duero en Portugal y sus alrededores. Este inmigrante ingl&eacute;s productor de oporto, transportaba sus productos por el Duero donde perd&iacute;a muchos cargueros en los r&aacute;pidos no cartografiados. As&iacute; fue como tom&oacute; la decisi&oacute;n de trazar un mapa que result&oacute; ser el primer estudio con un alto grado de detalle de un r&iacute;o, junto con el registro de varios pueblos, casas y una iglesia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mapas, como se puede apreciar, reflejan determinadas visiones del mundo y cosmolog&iacute;as. En el libro de Barber abundan los ejemplos: la cartograf&iacute;a destinada para el uso estrat&eacute;gico de la guerra; otros m&aacute;s que buscan plasmar una fiel descripci&oacute;n del terreno en donde habitan o muestran los recursos y la riquezas materiales con una finalidad defensiva o de protesta; otros que enfatizan un mensaje patri&oacute;tico o de orgullo urbano, etc. Por lo anterior, anotamos una sugerencia de Barber: "la calidad del mapa no se debe juzgar por su precisi&oacute;n cient&iacute;fica sino por su capacidad para servir a su objetivo" (<i>Ibid.:9</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunet, R. (1993), <i>Les mots de la geographie: Dictionaire </i><i>critique, </i>Reclus&#150;La Documentation Francaise, Montpellier, Par&iacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4683597&pid=S0188-4611200800020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burke, P. (2006), <i>Formas de historia cultural, </i>Alianza Editorial, Madrid.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4683598&pid=S0188-4611200800020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chartier, R. (2007), <i>La historia o la lectura del tiempo, </i>Ed. Gedisa, Barcelona.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4683599&pid=S0188-4611200800020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harley, B. (2005), <i>La nueva naturaleza de los mapas, </i>Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4683600&pid=S0188-4611200800020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> De ah&iacute; que John Brian Harley defina al mapa como "una construcci&oacute;n social del mundo expresada a trav&eacute;s del medio de la cartograf&iacute;a".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Harley refiere a ellos como "im&aacute;genes inherentemente ret&oacute;ricas"; es decir, los mapas vistos como un tipo de lenguaje cargado de s&iacute;mbolos que env&iacute;an o reciben mensajes y que en &uacute;ltima instancia son, en s&iacute; mismos, "met&aacute;foras o s&iacute;mbolos del mundo".</font></p>      ]]></body><back>
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