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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Capítulo III: Estudio geográfico, histórico y económico]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cap&iacute;tulo III: Estudio geogr&aacute;fico, hist&oacute;rico y econ&oacute;mico<sup><a name="n0b"></a><a href="#n0a">*</a></sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Chapter III: A geographic, historical and economic study</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Elena V&aacute;zquez V&aacute;zquez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Historiadora en el Instituto de Geograf&iacute;a, contribuy&oacute; con sus trabajos en el &aacute;rea de la geograf&iacute;a hist&oacute;rica hasta su jubilaci&oacute;n hace algunos a&ntilde;os. Su principal campo de estudio era el an&aacute;lisis de cuestiones religiosas y el de los movimientos armados del siglo XIX.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El ambiente.</i> La explicaci&oacute;n del hecho hist&oacute;rico, fen&oacute;meno humano indiscutible, debe hacerse en funci&oacute;n de las condiciones ambientales mas no a base de un determinismo geogr&aacute;fico a la manera de la escuela alemana de Ratzel o en la posici&oacute;n contraria de la escuela francesa de La Blache, para la que la acci&oacute;n del hombre transforma a la Naturaleza, sino que debe hacerse tomando en cuenta un t&eacute;rmino medio. No cabe duda que el hombre y la geograf&iacute;a est&aacute;n intima&#45;mente ligados, pues &eacute;sta no es &uacute;nicamente la descripci&oacute;n de un conjunto de rasgos fisiogr&aacute;ficos, sino el escenario en que tos hechos tienen lugar. De aqu&iacute; que no baste con situar al hecho temporalmente, sino que es necesario ubicarlo espacialmente, pues de lo contrario, resultar&iacute;a incompleto su sentido, su explicaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La realidad geogr&aacute;fica de nuestro territorio ofrece los m&aacute;s marcados contrastes. Por una parte resulta sumamente accidentado, surcado de grandes barreras monta&ntilde;osas, como la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental, desiertos, como el Bols&oacute;n de Mapim&iacute;, el Bols&oacute;n de los Lipanes, etc., que dificultaban el traslado, r&iacute;os caudalosos como los del sur de Veracruz y Tabasco hac&iacute;an muy dif&iacute;ciles las comunicaciones. Sin embargo, corrientes navegables como el Grijalva, los lagos como el de Cuitzeo, P&aacute;tzcuaro y Chapala las ayudaron grandemente. Los pueblos prehisp&aacute;nicos se localizaban en recintos rodeados de monta&ntilde;as y se comunicaban unos con otros por ciertas v&iacute;as naturales que m&aacute;s tarde sirvieron para trazar los caminos de la Colonia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los conquistadores llevaron a cabo una destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de muchos documentos ind&iacute;genas, por esta raz&oacute;n es dif&iacute;cil decir hasta qu&eacute; grado de perfecci&oacute;n llegaron los antiguos mexicanos en el trazo de cartas geogr&aacute;ficas y c&oacute;mo eran dichas cartas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solamente por el conocimiento de la vida de esos pueblos puede deducirse que el trazo de itinerarios y de mapas debi&oacute; de ser indispensable para los comerciantes mexicanos <i>(pochteca),</i> quienes como en el caso de los aztecas, necesitaban, por una parte, fijar sus rutas y por otra, cumplir con uno de los aspectos de su profesi&oacute;n, es decir, el de exploradores semioficiales que ten&iacute;an el deber de informar al gobierno de Tenochtitl&aacute;n, de la situaci&oacute;n y otras condiciones geogr&aacute;ficas de las provincias que tocaban en sus dilatados viajes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta forma el gobierno azteca debe haber pose&iacute;do un archivo importante de mapas que abarcaban precisamente las zonas que visitaban los comerciantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;n Cort&eacute;s proporciona en sus <i>Cartas de Relaci&oacute;n</i> datos referentes a la confecci&oacute;n de un mapa en el que aparec&iacute;an descritos la costa y el r&iacute;o que le sirvi&oacute; para proteger los navios. Tambi&eacute;n, cuando llev&oacute; a cabo su expedici&oacute;n a Honduras, dice en su 5&ordf; Carta de Relaci&oacute;n, que al llegar a la Villa del Esp&iacute;ritu Santo en la Provincia de Coatzacoalco env&iacute;o mensajeros a Xicalango para que le trajesen noticias de aquellas partes y en respuesta llegaron unos informantes, que le dieron la informaci&oacute;n pedida, no s&oacute;lo de viva voz, sino que le proporcionaron una figura en tela de algod&oacute;n en que pintaron los pueblos que se encontraban desde la regi&oacute;n de Tabasco y Chiapas hasta cerca de Panam&aacute; en donde gobernaba Pedro Arias de &Aacute;vila.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo anteriormente dicho se infiere que los pintores mexicanos deben de haber tenido una gran habilidad para ejecutar esas descripciones con toda claridad y rapidez. Desgraciadamente esas muestras de planos o de mapas han desaparecido y s&oacute;lo se conservan algunos realizados despu&eacute;s de la conquista (Guzm&aacute;n, 1943:79&#45;94).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Rutas comerciales.</i> Pr&aacute;cticamente en los tiempos cercanos a la conquista, todo el territorio mexicano estaba ligado por lazos comerciales. Los mercaderes mexicas <i>(pochteca)</i> efectuaban el comercio con pueblos que se hallaban m&aacute;s all&aacute; de las fronteras del Imperio Azteca. El &uacute;nico caso que constituye una excepci&oacute;n con respecto a este comercio exterior era el que hac&iacute;an los <i>pochteca</i> con la provincia de Xoconusco en la zona mexicano&#45;guatemalteca. Los productos llegaban a la Gran Tenochtitl&aacute;n en calidad de tributos que eran transportados por estos comerciantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los <i>pochteca</i> ten&iacute;an como centros de operaciones, regiones geogr&aacute;ficas perfectamente definidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Golfo de M&eacute;xico se localizaban dichos puntos de intercambio comercial desde un lugar situado en el actual estado de Veracruz hasta Xicalango en el extremo occidental de la Laguna de T&eacute;rminos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Numerosas rutas converg&iacute;an en varios puntos de intercambio de Xicalango. Los viajes los hac&iacute;an generalmente en canoas. Los comerciantes procedentes del norte llevaban art&iacute;culos de lujo; de los poblados y minas de los tzotziles, zoques y tzeltales de las sierras del sur y del este llevaban piedras preciosas y plumas. Segu&iacute;an otras rutas fluviales del oeste y bajaban por el r&iacute;o de la Candelaria desde Acalan e igualmente del Golfo de Honduras. Por el este, en el Golfo de M&eacute;xico bordeaban las costas hasta llegar a Campeche.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principales lugares de intercambio eran: Xoconusco en el Pac&iacute;fico y Xicalango en el Golfo de M&eacute;xico y con destino a ellos sal&iacute;an comerciantes de diferentes sitios del Valle de M&eacute;xico cargados de telas y mantas bellamente tejidas, madejas de pelo de conejo, peines y cuchillos de obsidiana, cascabeles de cobre, ornamentos, huestes de oro. Recorr&iacute;an grandes distancias y caminaban en fila por las veredas monta&ntilde;osas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El viaje ten&iacute;a una etapa primera que terminaba en Tochtepec situado en la parte sur del Imperio y en la parte noreste del actual estado de Oaxaca. En este lugar el grupo se divid&iacute;a en dos partes y una se dirig&iacute;a a trav&eacute;s de la sierra hasta la lejana provincia mexica de Xoconusco y la otra, descend&iacute;a a la zona pantanosa de la costa del Golfo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Regi&oacute;n del Golfo de M&eacute;xico.</i> A. Chapman se&ntilde;ala cinco grupos de puertos de intercambio en la regi&oacute;n del Golfo de M&eacute;xico: 1. Xicalango en el extremo occidental de la Laguna de T&eacute;rminos; 2. La ciudad de Potonch&aacute;n en la desembocadura del Grijalva; 3. Los pueblos de la Chontalpa; 4. Las ciudades de tierra adentro de Cimat&aacute;n; 5. Los pueblos de la desembocadura del r&iacute;o Coatzacoalcos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Xicalango era el punto principal para el comercio azteca. A toda la zona del Golfo le daban el nombre de <i>An&aacute;huac&#45;Xicalango</i> y el pueblo, como ya dijimos, se localizaba en la parte oeste de la Laguna de T&eacute;rminos y manejaba un tr&aacute;fico muy intenso con Acalan, el Valle del Usumacinta y el Golfo de Honduras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La provincia de los zoques estaba situada en las estribaciones de la sierra en los actuales estados de Chiapas y Tabasco y en las tierras bajas hacia el Golfo de M&eacute;xico produc&iacute;a cacao, confeccionaba telas, contaba con minas de &aacute;mbar o topacio amarillo y tambi&eacute;n produc&iacute;a cochinilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la regi&oacute;n de Zinacant&aacute;n en las tierras altas chiapanecas habitada por el grupo tzeltal&#45;tzotzil abundaban el &aacute;mbar y el cual tal vez se exportaba hacia el Golfo de M&eacute;xico, Yucat&aacute;n y Valle de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Potonchan tambi&eacute;n traficaba con Acalan, el Valle del Usumacinta y el Golfo de Honduras hasta la costa oriental de Yucat&aacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La Chontalpa, al este de la ciudad nahua de Cimat&aacute;n, ten&iacute;a una fuerte densidad de poblaci&oacute;n y una gran producci&oacute;n de cacao. Chapman dice que se le daba el nombre de la Chontalpa a un conjunto de pueblos localizados en su mayor&iacute;a en las tierras bajas entre el R&iacute;o Nuevo o Gonz&aacute;lez y el Dos Bocas (hoy R&iacute;o Seco) y otros al oeste de este r&iacute;o y otros m&aacute;s al oriente del n&uacute;cleo principal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Cimat&aacute;n, la ciudad que gracias a su posici&oacute;n tan ventajosa ten&iacute;a el control de dos rutas de suma importancia para el comercio: la del valle de M&eacute;xico y la de las sierras de tierra adentro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Coatzacoalcos, ciudad de la costa del Golfo de M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <i>La costa del Pac&iacute;fico (Xoconusco).</i> Xoconusco, llamado An&aacute;huac&#45;Ayotl&aacute;n, produjo fuerte atracci&oacute;n en los comerciantes por sus f&eacute;rtiles campos de cacao y tal vez por las plumas de quetzal y diversos productos de las sierras. No obstante, como zona comercial su importancia no fue muy grande debido a que sus r&iacute;os navegables no eran numerosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Zona interior (Acalan).</i> La provincia de Acalan situada en el r&iacute;o Candelaria Superior (Chapman, 1959:55),<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> tuvo una posici&oacute;n de privilegio en el tr&aacute;fico comercial debido a su localizaci&oacute;n sobre una red fluvial entre el Golfo de Honduras y el de M&eacute;xico; sin embargo, esta prosperidad decay&oacute; hacia los a&ntilde;os 1524&#45;1529.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los comerciantes de Acalan se desplazaban hacia el Golfo de Honduras a trav&eacute;s de las tierras pantanosas del norte de Guatemala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Golfo de Honduras.</i> Las zonas del Golfo Honduras y el de M&eacute;xico estaban unidas por la provincia de Acalan y de la red fluvial del Usumacinta y en uno y en otro golfo converg&iacute;an las rutas comerciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas regiones produc&iacute;an enormes cantidades de cacao e importaban una serie de art&iacute;culos y metales provenientes del Valle de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n Chapman se&ntilde;ala cuatro importantes zonas de intercambio pr&oacute;ximas a cuatro grandes r&iacute;os: el Sarst&uacute;n, el Dulce, el Monta&#45;gua y el Ul&uacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El r&iacute;o Sarst&uacute;n fue una ruta por la que se hac&iacute;a el tr&aacute;fico a base de canoas rumbo al Golfo de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Pr&oacute;ximo a la desembocadura del r&iacute;o Dulce estaba el puerto de Nito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. El r&iacute;o Montagua era navegable hasta los r&aacute;pidos de Gual&aacute;n. Cerca se hallaba el centro minero de Zacapala, productor de obsidiana Abundaba el cacao.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. En la regi&oacute;n del Ul&uacute;a inferior y del Chalmec&oacute;n se localizaba un gran centro productor de cacao.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay indicios de que exist&iacute;an dos rutas comerciales sumamente extensas: una terrestre desde el Valle de M&eacute;xico y otra mar&iacute;tima desde la desembocadura del r&iacute;o San Juan en Nicaragua hasta el Golfo de M&eacute;xico costeando Yucat&aacute;n <i>(Ibid.</i>:66&#45;67). Adem&aacute;s, hab&iacute;a rutas para el comercio entre totonacas y huaxtecos, mayas y mexicas, zapotecas y mixtecos, con el centro de M&eacute;xico, entre el Occidente y el altiplano, etc. (Acosta, 1945; Garibay, 1961; Pi&ntilde;a, 1959:921&#45;932).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los indios, que precedieron durante muchos siglos a los europeos por lo que se refiere al contacto con el medio geogr&aacute;fico americano, pose&iacute;an un conocimiento pr&aacute;ctico que sirvi&oacute; como gu&iacute;a a los nuevos inmigrantes. Pero, por su parte, estos inmigrantes ven&iacute;an a Am&eacute;rica con medios de transporte y con instrumentos b&eacute;licos, cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos en general m&aacute;s desarrollados que los de los ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de animales de tiro impidi&oacute; el aprovechamiento de la rueda y la invenci&oacute;n del carro, no obstante que los pueblos prehisp&aacute;nicos tuvieron conocimiento de las ruedas en sus juguetes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ind&iacute;gena fue el que llev&oacute; a cabo el transporte de las mercader&iacute;as y para ello se formaban grupos perfectamente organizados con el fin no s&oacute;lo de transportar dichas mercader&iacute;as, sino tambi&eacute;n de protegerse (Pi&ntilde;a, 1959:931).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El medio geogr&aacute;fico (relieves, suelos, r&iacute;os, bosques) determinaba las rutas, las veredas y por lo tanto, el transporte a su vez tuvo que adaptarse a las mismas. Existieron principalmente el transporte terrestre y mar&iacute;timo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Gran Tenochtitl&aacute;n hab&iacute;a una gran cantidad de mercados y el abastecimiento de alimentos se hac&iacute;a por medio de numerosas canoas que llegaban a la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la zona maya era muy intenso el transporte mar&iacute;timo y terrestre; para este &uacute;ltimo se contaban con caminos o rutas transitables desde tiempo atr&aacute;s, simples veredas que ten&iacute;an que estarse constantemente abriendo y calzadas a las que se les daba el nombre de <i>sacb&eacute;</i> y las cuales estaban pavimentadas para facilitar el paso por los suelos pantanosos y los bosques. Generalmente se constru&iacute;an estas calzadas a la entrada de las grandes ciudades (<i>Ibid</i>.:931).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos caminos pavimentados alcanzaban con frecuencia una longitud como el de Cob&aacute;, Quintana Roo que llegaba hasta Chich&eacute;n Itza. Los hab&iacute;a tambi&eacute;n en Izamal, Dzibilchalt&uacute;n, Chich&eacute;n, Kabah, entre otros <i>(Ibid.).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el comercio mar&iacute;timo se utilizaban canoas que hac&iacute;an recorridos entre lugares de la costa del Golfo y del este de Yucat&aacute;n, tocando Honduras, Nicaragua, Veracruz, Cozumel, Bah&iacute;a de la Ascensi&oacute;n, Isla Guanaja, etc.; adem&aacute;s hab&iacute;a comunicaciones internas a trav&eacute;s de los r&iacute;os como el Grijalva, Usumacinta, San Pedro, Candelaria, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos pueblos hac&iacute;an uso de puentes colgantes para pasar los r&iacute;os, de balsas, de palos y tambi&eacute;n calabazas que los hac&iacute;an flotar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio los europeos, gracias a sus caballos y a sus ganados, pose&iacute;an un radio de acci&oacute;n m&aacute;s amplio que los indios. Sus carretas, sus caminos y sus puentes favorecieron sus comunicaciones y facilitaron la extensi&oacute;n de sus dominios. De la misma manera, en el mar, a causa de sus embarcaciones y de sus conocimientos e instrumentos n&aacute;uticos, los europeos pod&iacute;an emprender viajes que hubieran sido imposibles para los nativos americanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los resultados m&aacute;s sobresalientes de esas diferencias es el hecho de que las zonas de colonizaci&oacute;n europea fueron m&aacute;s extensas que las que llegaron a abarcar las civilizaciones precolombinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS GRUPOS IND&Iacute;GENAS ANTE LA COLONIZACI&Oacute;N EUROPEA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pueblos ind&iacute;genas por haber vivido durante siglos en contacto con el medio geogr&aacute;fico americano, hab&iacute;an logrado desarrollar ciertas adaptaciones biol&oacute;gicas que se manifestaban por ejemplo, entre los habitantes del Altiplano que se hab&iacute;an acostumbrado a las grandes alturas o al clima c&aacute;lido de la Mixteca Baja. Los conquistadores y los misioneros tuvieron que adaptarse a estas condiciones, completamente nuevas para ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto en que el contacto prolongado de los ind&iacute;genas con el medio geogr&aacute;fico americano hab&iacute;a de dejar huellas profundas sobre la penetraci&oacute;n de los conquistadores y misioneros, es el de las migraciones y los caminos. Los conquistadores y misioneros como se ha dicho repetidas veces, estaban capacitados para llevar a cabo grandes recorridos, pues los conquistadores pose&iacute;an para ello medios de transporte y navegaci&oacute;n mucho m&aacute;s avanzados; sin embargo, en varios desplazamientos del periodo de colonizaci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n, los conquistadores y religiosos siguieron las rutas y caminos abiertos por los indios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distribuci&oacute;n prehisp&aacute;nica de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena estuvo &iacute;ntimamente ligada a la mayor o menor importancia de los indios en las diferentes zonas de colonizaci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n europeas. Los distintos grados de cultura de los indios ejercieron una fuerte influencia sobre ambas. Por ejemplo, en las zonas ocupadas por grupos sedentarios y cultivados se nota una ocupaci&oacute;n m&aacute;s intensa y, por el contrario, en las zonas habitadas por los indios hostiles o poco cultivados ofrecieron menos inter&eacute;s; tanto para los colonizadores como para los misioneros, fueron mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de colonizar y de evangelizar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los grupos ind&iacute;genas existieron diferencias f&iacute;sicas y culturales, las cuales tuvieron una relaci&oacute;n directa con sus ambientes geogr&aacute;ficos y a esto hubo que agregar los diferentes m&eacute;todos con que misioneros y colonizadores se enfrentaron a las relaciones con los indios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las zonas con una gran densidad de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena proporcionaron a su vez una abundante mano de obra a ambos grupos. En las zonas ocupadas por una poblaci&oacute;n ind&iacute;gena sedentaria, se formaron grupos h&iacute;bridos y al mismo tiempos se combinaron diferentes niveles de cultura; en cambio, en las zonas de indios n&oacute;madas y belicosas, la fusi&oacute;n fue de poca importancia, lo mismo que la evangelizaci&oacute;n. Algunas culturas ind&iacute;genas ocupaban una extensi&oacute;n territorial peque&ntilde;a; otras, como la azteca comprend&iacute;a diversos grupos y una gran extensi&oacute;n territorial. Por lo que toca a la superioridad t&eacute;cnica de los espa&ntilde;oles, &eacute;sta les permiti&oacute; conquistar zonas bastante extensas en las que quedaron incluidos grupos con culturas y lenguas diferentes. Los conquistadores europeos, al entrar en contacto con grupos ind&iacute;genas numerosos y avanzados, pudieron amortiguar el impacto del choque de ambas culturas mediante el mestizaje y la doctrina cristiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante la gran resistencia que opusieron los ind&iacute;genas a la penetraci&oacute;n de los conquistadores, podr&iacute;a decirse en un sentido general que el contacto de siglos del indio con el ambiente geogr&aacute;fico de nuestras tierras, constituye toda una aportaci&oacute;n de experiencias o de adaptaci&oacute;n que los misioneros y conquistadores recibieron a su llegada y los cuales la aprovecharon en una forma amplia y profunda.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los conquistadores espa&ntilde;oles se encontraban en una posici&oacute;n geogr&aacute;fica favorable para entrar en contacto con regiones densamente pobladas y de cultura m&aacute;s compleja. La influencia que ejercieron los ind&iacute;genas sobre los reci&eacute;n llegados fue muy diversa, de acuerdo con los lugares. Los espa&ntilde;oles vivieron entre los indios mesoamericanos y se mezclaron con ellos; pero sostuvieron una fuerte lucha con los indios b&aacute;rbaros del Norte. La expansi&oacute;n colonizadora y evangelizadora no afect&oacute; a todos los grupos ind&iacute;genas en forma simult&aacute;nea, ni en el mismo grado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presencia del indio explica el car&aacute;cter h&iacute;brido de un gran sector de la sociedad novohispana, la coexistencia de niveles culturales diferentes y la necesidad de que se formulara una legislaci&oacute;n civil y religiosa, con el fin de regular las relaciones mutuas sobre los diferentes grupos y cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo del indio fue aprovechado en la agricultura, las minas, los trabajos p&uacute;blicos, la edificaci&oacute;n de iglesias y conventos, etc., y las instituciones relacionadas con el trabajo manual ten&iacute;an su apoyo en bases ind&iacute;genas. La reforma de las costumbres y la educaci&oacute;n fueron grandes ideales del cristianismo, que trajeron los evangelizadores; por m&aacute;s que esto no se logr&oacute; completamente. Ciertos aspectos de la vida de los indios fueron modificados gracias a las ideas y t&eacute;cnica espa&ntilde;ola. Fueron v&iacute;as de hispanizaci&oacute;n de la vida ind&iacute;gena las escuelas, los hospitales, las ciudades, las misiones, los conventos, etc. El arte cristiano aprovech&oacute; como ya se dijo, la mano de obra del indio, pero tambi&eacute;n adopt&oacute; en algunas ocasiones sus t&eacute;cnicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Aspecto econ&oacute;mico.</i> La econom&iacute;a ind&iacute;gena de la Nueva Espa&ntilde;a tuvo una influencia muy importante sobre la colonizaci&oacute;n europea y aun sobre la distribuci&oacute;n de las &Oacute;rdenes Religiosas. Las plantas cultivadas por los indios siguieron ocupando varias extensiones de nuestro territorio, por ejemplo, el tabaco, el ma&iacute;z, el cacao, etc. A partir de cierto momento, el cultivo de algunas plantas se extendi&oacute; a otros lugares. La econom&iacute;a ind&iacute;gena ayud&oacute;, frecuentemente, a sostener a los conquistadores, a las misiones, mientras llevaban a cabo las exploraciones y ocupaban estas tierras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comercio o el intercambio entre espa&ntilde;oles e indios existi&oacute; en todas las zonas de colonizaci&oacute;n. Algunos de los productos de M&eacute;xico llegaron a ser art&iacute;culos importantes en el comercio ultramarino, y se les ten&iacute;a en gran aprecio en Europa, lo mismo que en la Nueva Espa&ntilde;a, por ejemplo, las maderas tint&oacute;reas, el cacao y el tabaco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, las relaciones comerciales transoce&aacute;nicas introdujeron en M&eacute;xico elementos de riqueza de origen no americano, como el az&uacute;car, el arroz, el gusano de seda y los distintos tipos de ganado (equino, bovino, ovino y porcino).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Agricultura.</i> Al momento de la conquista, los pueblos que habitaban M&eacute;xico cultivaban una amplia variedad de vegetales, entre los que pueden mencionarse: ma&iacute;z, frijol y calabaza (muchas variedades), chile, maguey, tomate, jitomate, aguacate, camote, huauhtli o amaranto, mandioca (yuca), cacao, cacahuate, algod&oacute;n, tabaco, nopal, ch&iacute;a, copal, vainilla, ticomate, as&iacute; como una gran variedad de frutas como guayaba, papaya, pi&ntilde;a y varios otros del g&eacute;nero de la anona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa variedad de plantas de importancia para el hombre, demuestra que la agricultura estaba bastante desarrollada en M&eacute;xico en el siglo XVI (Mill&oacute;n, t.11:1005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se estudia la historia de la conquista, se ve claramente la actividad extraordinaria con que los espa&ntilde;oles del siglo XVI extendieron a su vez el cultivo de los vegetales europeos. Los eclesi&aacute;sticos, y en particular los frailes misioneros, contribuyeron mucho en esta tarea. Las huertas de los conventos y de locuras han sido otros tantos criaderos de donde han salido los vegetales &uacute;tiles, modernamente connaturalizados. El convento franciscano de Tlaxcala contaba con una huerta plantada con &aacute;rboles frutales de la tierra y de Espa&ntilde;a; otros conventos como Acolman, M&eacute;xico, Tepetlaoztoc contaban con huertos bien cultivados. En el convento de Cuernavaca se intent&oacute; el cultivo del d&aacute;til (Ricard, s/f:277). Un dominico ense&ntilde;&oacute; a los indios de la Mixteca el cultivo met&oacute;dico del nopal para la cr&iacute;a de la cochinilla (D&aacute;vila, 1596:210). Los agustinos ense&ntilde;aron a los indios a sembrar trigo y tambi&eacute;n mejoraron el cultivo del ma&iacute;z, introdujeron el cultivo de flores y legumbres, mandaron traer &aacute;rboles frutales de Castilla (Grijalva, 1624:222). Fray Juan de San Miguel mand&oacute; plantar en Uruapan gran cantidad de &aacute;rboles frutales; mameyes, naranjos, pl&aacute;tanos, chicozapotes, entre otros (Rea, 1643:110).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dominicos intentaron el cultivo de la seda en la Mixteca, por m&aacute;s que los textos difieren en cuanto si fueron los primeros o no en hacerlo en esa regi&oacute;n; sin embargo, s&iacute; se llev&oacute; a cabo la siembra de moreras en Yanhuitl&aacute;n y se ense&ntilde;&oacute; a los indios la cr&iacute;a del gusano de seda. En Achiutla tambi&eacute;n se hizo lo mismo, pero esta prosperidad que alcanz&oacute; este cultivo dur&oacute; poco, debido a que despu&eacute;s de la conquista de las Filipinas, vino una enorme competencia con el consumo de la seda china. De los cereales europeos, los naturales s&oacute;lo beneficiaron bastante el trigo en las tierras propicias para su cultivo, por ejemplo, en la Mixteca. El cultivo de algunas otras plantas introducidas en la agricultura ind&iacute;gena, apenas s&iacute; sali&oacute; del &aacute;rea de las huertas; la ca&ntilde;a de az&uacute;car y el pl&aacute;tano en las regiones bajas o calientes; y en las altas o templadas, los &aacute;rboles frutales y las hortalizas, y m&aacute;s para vender los productos a los espa&ntilde;oles que para el consumo propio. En cambio, en la econom&iacute;a agraria hispana en M&eacute;xico, s&oacute;lo dos especies agr&iacute;colas reinan e integran el n&uacute;cleo fundamental de la misma: la ca&ntilde;a de az&uacute;car y el trigo. Gran parte del trigo y de la ca&ntilde;a de az&uacute;car era producido en tierras de excelente rendimiento por unidades agrarias de tipo capitalista, por extensas y bien organizadas haciendas que ten&iacute;an contingentes numerosos de esclavos negros, las azucareras o de peones ind&iacute;genas, las trigueras (Jim&eacute;nez y Miranda, 1963).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dominicos desde su llegada adquirieron tierras. Lograron constituir una serie de propiedades a base de compras y principalmente de donativos; indudablemente la m&aacute;s importante era la del ingenio azucarero de Cuautla&#45;Amilpas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a los agustinos, amantes de los templos y retablos suntuosos, se mostraban inclinados a considerar las haciendas rurales como medio indispensable para el sostenimiento de las iglesias y misiones. Fray Diego de Basalenque dice que uno de los religiosos de la Orden deseaba abandonar su priorato al cual calificaba como "el mejor de la sierra" debido a que la regi&oacute;n carec&iacute;a de "disposici&oacute;n de hacienda". Este mismo cronista menciona los ingenios de az&uacute;car, trapiches, molinos, cr&iacute;as de mulas, hatos y haciendas diversas que pose&iacute;an. Las propiedades eran muy numerosas y de gran importancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas posesiones pertenec&iacute;an o bien a un convento o bien a la provincia de la Orden y se localizaban en los alrededores de M&eacute;xico, Puebla, Oaxaca, la Huasteca y sobre todo en Michoac&aacute;n. Hacia 1580 se hizo un ensayo de "silo" para guardar el grano en una de las haciendas, cerca de Tlalnepantla. Algunos religiosos trabajaron activamente en el campo y fundaron haciendas como la de San Nicol&aacute;s, cerca de Yuriria. Al comenzar el siglo XVII, esta hacienda contaba con "400 bueyes de labor y 150 mulas para el transporte y venta de las cosechas; produc&iacute;a hasta 10 mil fanegas de trigo y dejaba un ingreso neto de 16 mil". M&aacute;s tarde, la orden adquiri&oacute;, gracias a estos ingresos, los maravillosos retablos de oro de Salamanca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Irrigaci&oacute;n.</i> Para la irrigaci&oacute;n, los espa&ntilde;oles introdujeron los sistemas &aacute;rabes del sur de la Pen&iacute;nsula, considerados entonces como los m&aacute;s adelantados del mundo, por m&aacute;s que al momento de la Conquista se utilizaba la irrigaci&oacute;n en cientos de lugares del centro de M&eacute;xico, de hecho la irrigaci&oacute;n se us&oacute; en &aacute;reas del altiplano, en donde la variabilidad de la ca&iacute;da de la lluvia no es generalmente un serio problema, como en ciertas &aacute;reas meridionales del valle de M&eacute;xico. Por su parte, los misioneros emprendieron una gran labor a favor del regad&iacute;o de las tierras, por ejemplo, fray Juan de San Miguel en Uruapan capt&oacute; y canaliz&oacute; las aguas de los r&iacute;os vecinos (Rea, 1643:111). En la Mixteca fray Francisco Mar&iacute;n dirigi&oacute; los trabajos de riego (D&aacute;vila, 1596:304). En las plazas p&uacute;blicas de los pueblos hab&iacute;a siempre una fuente. Los agustinos en Tiripit&iacute;o llevaron el agua por medio de canales desde una distancia de dos leguas hasta las fuentes p&uacute;blicas, convento y hospital (Basalenque 1673; Escobar, 1890:145). Tambi&eacute;n edificaron los acueductos de Charo y de Yuriria (Escobar, p. 772). Los franciscanos hicieron otro tanto al llevar el agua a la fuente de Tepeaca (Paso y Troncoso, v:280); el franciscano fray Francisco Tembleque construy&oacute; un acueducto de casi 45 kil&oacute;metros para llevar el agua de los manantiales de Cempoala hasta Otumba el cual fue terminado en 1550 (Ricard, p. 282).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los espa&ntilde;oles tambi&eacute;n trajeron consigo las t&eacute;cnicas e instrumentos agr&iacute;colas europeos: la rotaci&oacute;n de cultivos, el abono animal, el arado, la azada, etc.; emplearon como en Europa, animales y carretas para la tracci&oacute;n y el transporte que tanto facilitar&iacute;a las labores de los trabajadores del campo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La agricultura progres&oacute; bastante a lo largo de la &eacute;poca colonial y algunos miembros de la &oacute;rdenes religiosas trabajaron mucho a favor de ella; sin embargo, Humboldt se&ntilde;ala que no deja de sorprender el ver el gran n&uacute;mero de conventos que desde el siglo XVI se fundaron en todos los puntos de la Am&eacute;rica Espa&ntilde;ola, todos fueron amontonados en el centro de las poblaciones. Diseminados en los campos, edificados en el lomo de las cordilleras, habr&iacute;an podido ejercer sobre la agricultura la influencia ben&eacute;fica que se hizo sentir en el norte de Europa, en las m&aacute;rgenes del Rhin y en la cordillera de los Alpes. Agrega este escritor que esto se debi&oacute; a que los frailes del tiempo de Felipe II en nada se parecieron a los siglo IX, pues el lujo de las ciudades y el clima de las Indias se opon&iacute;an a la austeridad de costumbres y al esp&iacute;ritu de orden que caracterizaron las primeras instituciones mon&aacute;sticas, y se lamenta este ilustre viajero de no encontrar asilos al atravesar los desiertos monta&ntilde;osos de M&eacute;xico, como los hay en Europa y Asia (Humboldt, 1941:170&#45;171).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ganader&iacute;a.</i> Los espa&ntilde;oles introdujeron todas las especies de ganado que ellos criaban en sus tierras, el vacuno, lanar, caballar, cabr&iacute;o y de cerda; las tres primeras fueron las que m&aacute;s se extendieron y mayores beneficios produjeron. Su aclimataci&oacute;n fue f&aacute;cil y pronta y as&iacute; los ganados cubrieron los campos del suelo mexicano en corto tiempo. A fines del siglo XVI era frecuente encontrar reba&ntilde;os de vacas y ovejas cuyo n&uacute;mero de cabezas ascend&iacute;a a diez mil o veinte mil. Por lo que toca a los Religiosos tambi&eacute;n fomentaron la cr&iacute;a de ganados; fray Domingo de Santa Mar&iacute;a fund&oacute; en la Mixteca estancias y otros miembros de la Orden de los Dominicos hicieron esfuerzos para difundir la cr&iacute;a de ganado menor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los colonizadores espa&ntilde;oles y los misioneros encontraron ya organizados los medios de transporte en muchas zonas, sobre la base de la fuerza humana. Ellos emplearon tambi&eacute;n esta fuerza de trabajo; pero las leyes espa&ntilde;olas y las simples razones de conveniencia contribuyeron a la introducci&oacute;n de bestias de carga tra&iacute;das de Europa, junto con carretas y otra clase de equipo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Caminos.</i> Los pueblos de M&eacute;xico comerciaban con una gran cantidad de productos, de Chiapas se obten&iacute;an: pieles, &aacute;mbar, almagre, sal, a&ntilde;il, turquesa, cacao, vainilla, plumas de quetzal, etc.; de Yucat&aacute;n: plumas de &aacute;nade, grana, cera, algod&oacute;n, henequ&eacute;n, palmas, copal, palo del Brasil y de Campeche, pedernal, cer&aacute;mica y productos alimenticios como ma&iacute;z, frijol, miel, sal, pescados secos o salados, etc.; de Tabasco: cacao, conchas de tortuga, esclavos, etc.; de Guatemala: plumas de quetzal, de guacamayo, de loros, copal, liquid&aacute;mbar, a&ntilde;il, jade, lava volc&aacute;nica, cer&aacute;mica, ch&iacute;a, vainilla, sal, cacao, etc.; de Oaxaca: cobre, oro, plata, pelo de conejo, grana o cochinilla, etc.; de Honduras: copal, lava volc&aacute;nica, alabastro, cacao, obsidiana; v&iacute;a Centroam&eacute;rica llegaban: cobre, oro, plata, cer&aacute;mica, mientras que de la Costa del Golfo y Altiplano de M&eacute;xico se obten&iacute;a: jade, cristal de roca, obsidiana, alabastro, cer&aacute;mica, sal, pirita, almagre, cobre, oro, conchas y alumbre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico se vend&iacute;an productos como: sandalias, cuerdas, pieles de jaguar, puma, zorra y venado; plumas de &aacute;guila, gavil&aacute;n, halc&oacute;n; alimentos como: ma&iacute;z, frijol, cacao, chile, semillas oleaginosas, mucilaginosas, como la ch&iacute;a, legumbres, hierbas medicinales; carnes de pavo, conejo, liebre, venado, pato, perros cebados, etc.; frutas, camotes, miel, alm&iacute;bar de ca&ntilde;a, pulque, sal; colorantes para te&ntilde;ir las telas; pinturas: cochinilla, &iacute;ndigo; vasijas de barro, vasos y platos de madera; cuchillos y navajas de pedernal o de obsidiana, hachas de cobre; maderas para construcci&oacute;n; le&ntilde;a, carb&oacute;n de madera; pedazos de ocote para alumbrarse; papel de corteza; pipas de carrizo o de barro; tabaco, peces, ramas, <i>ahuactli</i> o larvas de insectos como vaciar, esteras, sillas o bancos y braseros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la zona maya se vend&iacute;an: pieles de jaguar y de venado; plumas de quetzal y otros p&aacute;jaros preciosos; pelo de conejo, grana o cochinilla; mantas de algod&oacute;n, collares, pectorales y otras joyas; bezotes, espejos, broches de cintur&oacute;n; pinturas y colorantes; metales; navajas y cuchillos de pedernal; mosaicos de turquesa; cascabeles, anillos y otros objetos de cobre; art&iacute;culos de oro, vasos de alabastro; cer&aacute;mica de gran colorido; hachas y cinceles de serpentina o cobre; esclavos; sal; gran cantidad de alimentos como: ma&iacute;z, frijol, miel, pescado, calabaza, carnes de guajolote, fais&aacute;n, iguana, venado, pato, etc.; frutas y ra&iacute;ces; plantas medicinales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este comercio tan importante se hac&iacute;a a trav&eacute;s de rutas y veredas que el medio geogr&aacute;fico determin&oacute; y que los colonizadores y misioneros aprovecharon en su expansi&oacute;n en nuestro territorio, como ya se ha dicho anteriormente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s tarde, para trasladarse de un lugar a otro los habitantes de la Colonia utilizaron los coches y los caballos o las mulas; y para la conducci&oacute;n de mercanc&iacute;as u otros objetos emplearon los carros o carretas y las bestias de carga. El burro fue muy utilizado, con ambos fines, por los indios; el modesto animal liber&oacute; a muchos ind&iacute;genas del oprobioso y agobiante menester de cargador o tameme. Salvo en el Norte, los carros y los coches s&oacute;lo pudieron ser aprovechados en trayectos cortos, pues no hubo caminos que sirvieran para ello. Por eso casi todo el transporte de mercader&iacute;as se hizo mediante arrias o recuas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hubo caminos verdaderamente tales, excepto en la proximidad de ciudades importantes, los que en la &eacute;poca colonial llevaron ese nombre, apenas merec&iacute;an hoy el de brechas o el de sendas. Entre los caminos de que se habla en esa &eacute;poca cuatro tienen gran importancia: el de Veracruz a M&eacute;xico, por Jalapa o por Orizaba, el de Acapulco a M&eacute;xico; el de M&eacute;xico a Oaxaca y Guatemala; y el de la tierra adentro, que iba de M&eacute;xico a Chihuahua, pasando por Durango y del que sal&iacute;an ramales hacia Valladolid, hacia Guadalajara y hacia Monterrey (Jim&eacute;nez y Miranda, 1963:262; Bravo, 1941:188).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El camino de Veracruz fue siempre el de mayor importancia. Hern&aacute;n Cort&eacute;s lo mand&oacute; abrir en 1522. &Aacute;lvaro L&oacute;pez ejecut&oacute; la obra. Sebasti&aacute;n de Aparicio lo transform&oacute; en carretero en 1531. Don Antonio de Mendoza lo hizo reparar cuidadosamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Don Antonio de Mendoza inici&oacute; el camino a Acapulco que fue construido por don Luis de Velasco. Tambi&eacute;n el virrey de Mendoza abri&oacute; el camino de Guatemala hasta Oaxaca y Tehuantepec y el de M&eacute;xico a Guadalajara en 1535.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El auge creciente de las minas de Zacatecas hizo necesario que se abriera un camino que acortara la distancia de M&eacute;xico a Zacatecas y esto se hizo por los pueblos de San Juan y Quer&eacute;taro, siguiendo por San Miguel hacia donde m&aacute;s tarde se asentar&iacute;a San Felipe, y de all&iacute;, finalmente, hasta las ricas minas. Sebasti&aacute;n de Aparicio llev&oacute; sus carretas de M&eacute;xico hasta Quer&eacute;taro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa ruta de M&eacute;xico a Zacatecas se hizo importante porque a lo largo de ella y para su seguridad, se edific&oacute;, en substituci&oacute;n del pueblo de San Miguel, destruido por los chichimecas, la villa de espa&ntilde;oles que llev&oacute; el mismo nombre, cuya existencia arranca de 1555. Siete a&ntilde;os despu&eacute;s se fund&oacute; la de San Felipe, y una y otra surgieron en los primeros a&ntilde;os de la terrible lucha contra los cuachichiles, iniciada ya desde 1550, y que s&oacute;lo concluy&oacute; cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Asaltaban de continuo esos indios ind&oacute;mitos las caravanas que iban de M&eacute;xico a Zacatecas y los espa&ntilde;oles en vano trataron de impedirlo (Jim&eacute;nez, 1958:57&#45;58).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Miner&iacute;a.</i> Mucho tiempo antes de la llegada de los espa&ntilde;oles, los ind&iacute;genas de M&eacute;xico conoc&iacute;an y utilizaban varios metales; y no se contaban con aquellos que en su estado natural se encuentran en la superficie de la tierra, especialmente en el lecho de los r&iacute;os y en las quebradas o barrancas formados por los torrentes, sino que emprend&iacute;an tambi&eacute;n obras subterr&aacute;neas, para beneficiar las vetas; sab&iacute;an abrir galer&iacute;as y perforar pozos o tiros de comunicaci&oacute;n y ventilaci&oacute;n y ten&iacute;an instrumentos a prop&oacute;sito para cortar las rocas. Hern&aacute;n Cort&eacute;s dice en su <i>Relaci&oacute;n hist&oacute;rica,</i> que en el gran mercado de Tenochtitl&aacute;n se vend&iacute;a oro, plata, cobre, plomo y esta&ntilde;o. Los habitantes de la zona zapoteca y de la Mixteca, especialmente los habitantes de las antiguas ciudades de Huaxyacac (Oaxaca), Cojolapan y Atlacuchahuayan, separaban el oro lavando las tierras. Estos pueblos pagaban sus tributos de dos maneras: ya reuniendo en sacos de cuero o en canastillos de juncos muy delgados, las pepitas o granos de oro nativo, ya fundiendo el metal en barras. Ya en tiempo de Moctezuma, los naturales beneficiaban las vetas de plata de Tasco o Tlachco y las que atraviesan las monta&ntilde;as de Zumpango.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los conquistadores, en su primera entrada en Tenochtitl&aacute;n, admiraron la habilidad de los plateros mexicanos, como los de Azcapotzalco y de Cholula. Cuando Moctezuma, seducido por su extrema credulidad, crey&oacute; ver en llegada de los hombres blancos y barbados el cumplimiento de la profec&iacute;a misteriosa de Quetzalcoatl, y forz&oacute; a la nobleza azteca a rendir homenaje al rey de Espa&ntilde;a, se calcul&oacute; la porci&oacute;n de metales preciosos ofrecido a Cort&eacute;s en 162 000 pesos de oro:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... Sin contar (dice el conquistador) todas las joyas de oro y plata y plumajes y piedras y otras muchas cosas de valor que para vuestra sacra Majestad yo asign&eacute; y apart&eacute;, que podr&iacute;an valer cien mil ducados, y m&aacute;s suma; las cuales de m&aacute;s de su valor, eran tales, y maravillosas, que consideradas por su novedad y extra&ntilde;eza, no ten&iacute;an precio, ni es de creer, que alguno de todos los pr&iacute;ncipes del mundo, de quien se tiene noticias, las pudiese tener tales, y de tal calidad. Y no le parezca a V. A. Fabuloso lo que digo, pues es verdad, que todas las cosas criadas, as&iacute; en la tierra, como en el mar, de que el dicho Moctezuma pudiese tener conocimiento, ten&iacute;a contrahechos muy al natural, as&iacute; de oro y plata, como de pedrer&iacute;a y de plumas, en tanta perfecci&oacute;n, que casi ellas mismas parecer&iacute;an: de las cuales todas me dio para V. A. mucha parte sin otras que yo le di figurada, y &eacute;l las mand&oacute; hacer de oro, as&iacute; como im&aacute;genes, crucifijos, medallas, joyeles y collares, y otras muchas cosas, de las nuestras, que le hice contrafacer. Cupieron asimismo a V. A. del quinto de la plata que se hubo, ciento y tantos marcos los cuales hice labrar a los naturales, de platos grandes y peque&ntilde;os, y escudillas y tazas, y cucharas; y lo labraron tan perfecto, como se lo pod&iacute;amos dan a entender.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pueblos mexica extra&iacute;an antes de la Conquista el plomo y el esta&ntilde;o de las vetas de Tasco, al norte de Chilpancingo y de Ixmiquilpan; y el cinabrio, que serv&iacute;a de colorante a los pintores, de las minas de Chilapa. El cobre era el metal m&aacute;s com&uacute;nmente usado en las artes mec&aacute;nicas y reemplazaba hasta cierto punto al hierro y al acero: los arcos, las hachas, los cuchillos y todos los utensilios se hac&iacute;an con el cobre de las monta&ntilde;as de Zacatitl&aacute;n y de Cohuixco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los escultores mexicanos hac&iacute;an grandes obras con la diorita, con el p&oacute;rfido bas&aacute;ltico y con otras rocas m&aacute;s duras. Los joyeros cortaban y horadaban las esmeraldas y los jades, por medio de un instrumento de metal y de unos polvos de s&iacute;lice.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los instrumentos cortantes de los mexicanos eran unos de cobre y otros de obsidiana, la cual se beneficiaba en grande, tal parece, por el gran n&uacute;mero de tiros abiertos en la monta&ntilde;a de los Cuchillos, cerca del pueblo indio de Atotonilco el Grande (Humboldt; 1941:183).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los sacos de cacao, cada uno de los cuales conten&iacute;a tres <i>xiquipilli</i> o 24 000 granos; adem&aacute;s de los <i>patolquachtli</i> o farditos de tela de algod&oacute;n, los antiguos mexicanos empleaban algunos metales, como moneda, es decir, como signos representativos del valor de las cosas. En el gran mercado de Tenochtitl&aacute;n se compraban g&eacute;neros de toda especie, cambi&aacute;ndose por polvos de oro contenidos en ca&ntilde;ones de plumas de aves. Era necesario que estos ca&ntilde;ones fuesen transparentes, para poder reconocer el grueso de los granos de oro. En muchos lugares usaban una moneda corriente, piezas de cobre, a las que se les hab&iacute;a dado la forma de T. Hern&aacute;n Cort&eacute;s intent&oacute; fundir unos ca&ntilde;ones en M&eacute;xico y para ello env&iacute;o comisionados para descubrir minas de esta&ntilde;o y de cobre y se enter&oacute; de que en las inmediaciones de Tlachco o Tasco los ind&iacute;genas se val&iacute;an para sus cambios de piezas de esta&ntilde;o fundidas, las cuales eran tan delgadas como las monedas m&aacute;s peque&ntilde;as de Espa&ntilde;a (<i>Ibid</i>.:185).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; las noticias un tanto imperfectas que los primeros historiadores proporcionan sobre el uso que los ind&iacute;genas del oro, de la plata, del cobre, del esta&ntilde;o, del plomo y de las minas de mercurio. Ha sido necesario entrar en estos pormenores, no s&oacute;lo con el fin de dar una idea de la antigua cultura de esta tierras sino principalmente, para se&ntilde;alar que los colonos europeos, en los primeros a&ntilde;os siguientes a la Conquista, no hicieron sino seguir las indicaciones de minas que les daban los ind&iacute;genas. Tal parece que los frutos de esta primera cosecha no fueron muy abundantes, pero gracias a ella dispusieron los espa&ntilde;oles de un medio de cambio que les permiti&oacute; iniciar tratos mercantiles con Espa&ntilde;a y adquirir ganados, semillas y aperos de labranza para el aprovechamiento de la tierra. Con base en el oro empez&oacute; a marchar la econom&iacute;a de la Nueva Espa&ntilde;a y dur&oacute; ese periodo en que impera el oro hasta la cuarta d&eacute;cada del siglo XVI, pues despu&eacute;s comienzan a ser beneficiadas las primeras minas de plata descubiertas en Taxco y que ya en 1532 daban buenos rendimientos y por fin en 1546 se descubre la mina de Zacatecas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al terminar el siglo XVI la miner&iacute;a colonial est&aacute; plenamente cuajada. Los principales focos se localizan en las provincias norte&ntilde;as incrustradas en sierras fr&iacute;as; pero los m&aacute;s importantes son Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potos&iacute; en torno de los cuales hab&iacute;a otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La miner&iacute;a produjo incalculables beneficios a la Colonia, a Espa&ntilde;a y a Europa; pero lo que a nuestro estudio interesa es el beneficio que produjo a la Iglesia, pues se edificaron espl&eacute;ndidos templos con las generosas donaciones de los due&ntilde;os de las minas. Adem&aacute;s, cabe se&ntilde;alar que en los reales de minas hab&iacute;a generalmente una iglesia parroquial con un cura y vicario cuyo estipendio pagaban los misioneros, como en las minas de Tetela, Cuautla, etc. (D&iacute;ez de la Calle, s/f:141). Por lo que toca a los hospitales en algunos casos la instituci&oacute;n se hallaba establecida por la dotaci&oacute;n que le hac&iacute;a un particular y que la pon&iacute;a en posesi&oacute;n de minas como en el caso del hospital de Tiripit&iacute;o al que le fueron cedidas las minas de Curucupaseo (Escobar, 1890:159), por m&aacute;s que esta dotaci&oacute;n parece que la compart&iacute;a con la iglesia conventual (<i>Ibid</i>.: 74&#45;77).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La existencia de minas promov&iacute;a la apertura de los caminos como ya lo hemos se&ntilde;alado anteriormente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Poblaci&oacute;n y medio geogr&aacute;fico.</i> Las fundaciones mon&aacute;sticas se extendieron, generalmente, en grandes centros ind&iacute;genas como el Valle de M&eacute;xico y la regi&oacute;n de Puebla; pero tambi&eacute;n se acumularon con frecuencia en regiones cuya vida era f&aacute;cil, abundante y agradable como Tzintzuntzan, P&aacute;tzcuaro, Uruapan, etc. En cambio, en el norte, se nota una ausencia muy marcada de esos agrupamientos, pues a los religiosos se les dificultaba ir a esas tierras, ya que se viv&iacute;a en continua guerra con los indios b&aacute;rbaros. En la regi&oacute;n que se encuentra al sur de la Sierra de Tamaulipas, por ejemplo, y en la que por la abundancia de las lluvias, los r&iacute;os tienen un gran caudal y han tallado en la sierra grandes barrancas, no hay esos amontonamientos de conventos, adem&aacute;s en las partes bajas de esa regi&oacute;n situada al sur de la Sierra de Tamaulipas, una selva sumamente cerrada ocupa grandes extensiones. Tampoco pudieron establecerse en las llanuras de Tabasco, precisamente por ser regiones muy h&uacute;medas; as&iacute; podr&iacute;amos citar un gran n&uacute;mero de ejemplos en que las condiciones del ambiente geogr&aacute;fico impiden la abundancia de fundaciones que s&iacute; aparece en las regiones citadas anteriormente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si comparamos el mapa de Barlow y el de Cook and Simpson (Barlow, 1949; Cook y Simpson, 1948), que marcan los grandes centros tributarios del Imperio Culhua Mexica y los grandes centros de poblaci&oacute;n en el siglo XVI respectivamente con el que hemos elaborado acerca de las fundaciones conventuales de las tres &oacute;rdenes en el siglo XVI, notamos la coincidencia de las zonas m&aacute;s densamente pobladas, con los lugares en que se erigieron dichas instituciones. Por lo tanto, hay que tener en cuenta las zonas m&aacute;s densamente pobladas y las zonas mejor dotadas geogr&aacute;ficamente para comprender el movimiento evangelizador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a la poblaci&oacute;n de M&eacute;xico, &eacute;sta era a la llegada de los espa&ntilde;oles (Muriel, 1956:279):</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9 030 000 (seg&uacute;n datos clericales)    <br> 		8 950 000 (seg&uacute;n datos militares)    <br> 		10 500 000 (seg&uacute;n datos posteriores).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas cifras no se inclu&iacute;a la Nueva Galicia, pues con ella alcanzaba el n&uacute;mero de 11 000 000 (Cook y Simpson, 1948:18&#45;38). A esto hab&iacute;a que agregar la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, despu&eacute;s de la negra y, posteriormente, todas las mezclas resultantes de ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede decirse que a partir de la llegada de los espa&ntilde;oles se observa un descenso de la poblaci&oacute;n india y a medida que transcurre el siglo XVI este fen&oacute;meno se va acentuando. Las causas entre otras, fueron las siguientes: la guerra, el exceso de trabajo a que los sujetaron los conquistadores y los frailes, millares de esos operarios sucumbieron sin duda al edificarse los formidables edificios &#45;semejantes algunos a castillos feudales&#45; de las iglesias&#45;fortalezas (Jim&eacute;nez y Garc&iacute;a, 1962:41), la miseria, el desplazamiento de los ind&iacute;genas a otros climas, y la orden de agruparlos en pueblos que los expuso a los contagios propios de la vida urbana (Oth&oacute;n, 1939: 324&#45;328) y por &uacute;ltimo la peste (Muriel, 1956:279).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>R&eacute;gimen de la propiedad.</i> En la &eacute;poca prehisp&aacute;nica no hubo propiedad individual en el amplio concepto que de la misma llegaron a formar los romanos (Lucio Mendieta y N&uacute;&ntilde;ez), que es absoluta. La propiedad agraria fue clasificada fundamentalmente en la forma siguiente (Mendieta 1923; Simpson, 1952):</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tecpantlalli,</i> o sea la propiedad territorial que pertenec&iacute;a al rey, era adquirida por conquista o por ocupaci&oacute;n. La corte utilizaba sus productos. Estas tierras pod&iacute;an cederse temporalmente a otras personas, pero los productos eran destinados a necesidades de la corte y terminada la posesi&oacute;n temporal las tierras entraban otra vez al dominio directo del rey. No pod&iacute;an ser vendidas ni arrendadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pillalli.</i> Era la tierra de propiedad privada concedida por donaci&oacute;n o regalo del rey a los nobles, para que con sus productos pudieran mantener su jerarqu&iacute;a, y a los guerreros, como compensaci&oacute;n a sus servicios. Eran donaciones en lo general, pero el rey ten&iacute;a derecho a revocarlas o a dejarlas sin efecto, y en este caso volv&iacute;an a su dominio. Pod&iacute;a el <i>pillalli</i> dejarse en herencia a los hijos, o enajenarse, o venderse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta denominaci&oacute;n se comprend&iacute;an tambi&eacute;n las tierras con que obsequiaba, para que pudiesen vivir con dignidad, al rey temporalmente, a funcionarios y a empleados de categor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>Teopantlalli,</i> era la tierra con cuyos productos se fomentaba el culto, y el <i>Milchimalli,</i> la guerra. La educaci&oacute;n del pueblo era costeada de la misma manera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>Calpulli,</i> eran tierras comunales obtenidas en forma de parcelas; <i>Calpulli</i> significaba congregaci&oacute;n de <i>callis</i> o casas. Pod&iacute;an trasmitirse derechos, uso y goce de estas tierras a los hijos; pero se impon&iacute;a la condici&oacute;n de que fueran cultivadas constantemente durante dos a&ntilde;os, pues de otro modo las tierras volv&iacute;an a la comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el tiempo evolucion&oacute; la organizaci&oacute;n de gobierno hacia la forma de Estado y al parentesco familiar de los que integraban el <i>calpulli,</i> se sumaron otros nexos de orden pol&iacute;tico y religioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>calpulli</i> es la c&eacute;dula de la colectividad en la organizaci&oacute;n social de los aztecas. Se semeja al ejido del sistema actual, pues la suma de parcelas ejidales de una zona agr&iacute;cola es la forma de distribuci&oacute;n de la tierra en el r&eacute;gimen presente. Sin embargo, en el <i>Calpulli</i> existen lazos de sangre, pol&iacute;ticos y religiosos, y est&aacute; unido al conjunto social de la organizaci&oacute;n de los aztecas. El caso no se observa en sistema alguno de propiedad territorial. Conserv&oacute;, desde la organizaci&oacute;n tribal, la unidad social y religiosa del grupo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de la propiedad dominante entre los espa&ntilde;oles fue muy diferente al del indio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el momento en que los conquistadores empezaron a establecerse en M&eacute;xico, gran parte de las tierras estaban sin cultivar y de ella surgieron las mercedes hechas a los colonos. El desmedido af&aacute;n de riqueza y poder de los espa&ntilde;oles infund&iacute;a a su propiedad enorme fuerza expansiva. A medida que se van apoderando de esas tierras, &eacute;stas comienzan a escasear y entonces presionan fuertemente sobre el territorio de los ind&iacute;genas. Se dicta una serie de disposiciones reales, con el fin de defender la propiedad ind&iacute;gena; pero los espa&ntilde;oles se valen de una gran cantidad de artima&ntilde;as para evadirlas. Por su parte, los indios defendieron sus tierras con gran tenacidad y no obstante los despojos que sufrieron, en algunos casos lograron mantener casi indemnes sus tierras comunales; adem&aacute;s, ese patrimonio territorial en ciertas ocasiones se vio aumentado por las mercedes de tierras o ensanchamientos que obtuvieron en el siglo XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Propiedad de los ind&iacute;genas. La Corona de Espa&ntilde;a no s&oacute;lo reglament&oacute; la propiedad ind&iacute;gena sino que la defendi&oacute;. La reglament&oacute; de acuerdo con el sistema espa&ntilde;ol, es decir, la dividi&oacute; en <i>comunal,</i> que correspond&iacute;a a usos comunes o colectivos e <i>individual,</i> que correspond&iacute;a a la parcela o <i>milpa</i> que antes pose&iacute;an los indios en usufructo; la propiedad de la nobleza se convirti&oacute; en propiedad privada o individual. Las autoridades espa&ntilde;olas tuvieron que transigir ante la fuerte oposici&oacute;n de los ind&iacute;genas a estos cambios, puesto que continuaron apegados a su antiguo r&eacute;gimen de propiedad o sea colectiva con usufructo individual. Tambi&eacute;n se opusieron a que los nobles ind&iacute;genas disfrutasen de las tierras que los macehuales cultivaban desde antes de la Conquista. La protecci&oacute;n que la Corona otorg&oacute; a esas tierras de los pueblos es como sigue:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a)</i> Se le fij&oacute; un espacio reservado que, de acuerdo con la terminolog&iacute;a posterior, ser&iacute;a el fundo legal y que correspond&iacute;a "a un c&iacute;rculo que se demarcaba tirando, desde la iglesia del pueblo, una circunferencia con un radio de seiscientas varas" (Jim&eacute;nez y Miranda, 1963:243).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b)</i> Se prohibi&oacute; a los espa&ntilde;oles que sus tierras de labor o estancias de ganados estuviesen en las inmediaciones de los pueblos ind&iacute;genas; solamente pod&iacute;an acercarlas "hasta mil cien varas medidas desde la iglesia de dichas poblaciones" (<i>Ibid</i>.:243).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>Propiedad de los espa&ntilde;oles.</i> El r&eacute;gimen de propiedad dominante entre los espa&ntilde;oles fue el individual o de dominio absoluto, de tipo romano. Tuvo su origen en la propiedad de la tierra, obtenida por donaci&oacute;n de la Corona o por el derecho de vecindad. Cuando se fundaba un pueblo, las tierras que el rey le otorgaba eran divididas en varias partes, de las cuales se distinguen las siguientes:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a)</i> La parte que se reservaba a los vecinos d&aacute;ndosele a cada vecino un solar para la casa, una o dos caballer&iacute;as de tierra para la agricultura, excepcionalmente, una estancia para ganados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b)</i> Una parte consistente en montes, dehesas y ejidos que estaba destinada para el uso com&uacute;n, es decir, para el pasto de ganados, saca de maderas, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c)</i> Parte que conservaba el municipio en calidad de bienes propios y de los que obten&iacute;a una utilidad que se aplicaba al pago de los gastos p&uacute;blicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las donaciones que la Corona otorgaba se llamaron mercedes de tierras y de las cuales hubo gran diversidad; sin embargo, las de mayor importancia fueron: las de caballer&iacute;a de tierra, estancia de ganado menor y estancias de ganado mayor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, por lo que se refiere a la naturaleza y caracteres del r&eacute;gimen de la propiedad de la tierra en los pueblos que los misioneros dirig&iacute;an y organizaban, no es f&aacute;cil precisarlos. Tal parece que existieron la propiedad individual y colectiva. Los jefes de familia pose&iacute;an una casa peque&ntilde;a con un terreno que la rodeaba o que se encontraba en las afueras de la poblaci&oacute;n (Ricard, s/f: 283), y que explotaba para la manutenci&oacute;n de la misma familia. Junto a esta propiedad se hallaba la propiedad colectiva. Para la mejor comprensi&oacute;n de lo anterior, Ricard ejemplifica esos tipos de propiedad de la manera siguiente:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1&#45; La casa o el sitio que &eacute;sta ocupa, los corrales que se hallaban detr&aacute;s de ella y la milpa o terreno de cultivo. La milpa pod&iacute;a estar alejada, pero se le consideraba como un todo con lo anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Milpas de labor, es decir, lotes cedidos a los particulares por la municipalidad y que en determinado momento si esos lotes no se cultivan, pueden ser recuperados por la propia municipalidad, aun cuando los que los posean y gocen les den el trato de propiedad individual.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Los <i>tlazololli</i> parecidos a las tierras de labor, pero que se hallan en los terrenos de monta&ntilde;a de propiedad com&uacute;n. Los terrenos destinados al cultivo, pero que por encontrarse en terrenos monta&ntilde;osos no tienen un periodo prolongado de rendimiento porque se deslavan pronto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propiedad colectiva comprende los terrenos destinados al aprovechamiento de frutos silvestres y pastos y que rodean a la milpa. Estos terrenos son la parte de tierras colectivas, <i>altepetlalli</i> que no ha pasado a ser propiedad privada y que constituye el ejido (Bravo, 1941:190).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propiedad de tierras colectivas estaba &iacute;ntimamente ligada a la instituci&oacute;n que recibe el nombre de <i>cajas de comunidad,</i> cuyo car&aacute;cter era muy diferente del que ten&iacute;an las establecidas con un car&aacute;cter oficial y civil. Estas cajas aun cuando no estaban totalmente dirigidas por los religiosos, s&iacute; se encontraban bajo su vigilancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas cajas ten&iacute;an como objeto ahorrar y evitar a los indios pobres tributos desmesurados en los gastos de car&aacute;cter general y en el sostenimiento de los misioneros. Las <i>cajas de comunidad</i> tuvieron diferentes modalidades, en unos casos las fuentes de ingreso fueron el producto que se obten&iacute;a de las moreras y la cochinilla, en otros del producto de ganados, canteras, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados del siglo XVI las <i>cajas de comunidad</i> que hab&iacute;an sido fundadas con las mejores intenciones, hab&iacute;an degenerado por la mala administraci&oacute;n de parte de particulares y por qu&eacute; no decirlo, de los religiosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Aprovechamiento de las v&iacute;as naturales. Establecimiento de las &oacute;rdenes religiosas en lugares importantes por sus recursos econ&oacute;micos y en centros densamente poblados.</i> El estudio de las relaciones entre las zonas geogr&aacute;ficas de la Nueva Espa&ntilde;a y los establecimientos coloniales y fundaciones mon&aacute;sticas de los europeos, requiere no s&oacute;lo un examen de los recursos naturales, desigualmente distribuidos, sino tambi&eacute;n un estudio aunque sea a grandes rasgos de esas zonas de ocupaci&oacute;n, de los intereses y capacidades de los ocupantes de la tierra, factores todos ellos que determinaron la explotaci&oacute;n y la circulaci&oacute;n de la riqueza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trazo de la red misionera concurrieron diversos elementos y notables esfuerzos: los indios que hab&iacute;an establecido rutas comerciales; los capitanes de la Conquista que fueron ensanchando con sus caballos los horizontes del pa&iacute;s; los frailes de pie desnudo e impetuoso amor que dejaron a la vera de los caminos su labor extraordinaria; los mineros cuyo insaciable af&aacute;n de metales preciosos lleg&oacute; a donde nadie; los agricultores y los ganaderos que iban oteando por las tierras de M&eacute;xico para descubrir los lugares m&aacute;s fecundos y los pastos m&aacute;s jugosos; los comerciantes que cambiaban los bienes de los lugares distantes y tend&iacute;an los lazos del bienestar material de los hombres; los soldados que en lucha o en paz exploraron siempre nuevas regiones. En la tarea de la misi&oacute;n apost&oacute;lica cada elemento tuvo su parte. Unos conquistaron a costa de sangre, otros consolidaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a los religiosos de las tres &oacute;rdenes, al desembarcar en Veracruz les acog&iacute;an sus tierras con su tibieza o su caliente y abrumadora humedad; pero tambi&eacute;n les acomet&iacute;an fiebres desconocidas, al ir ascendiendo a la Altiplanicie. Encontraban un cielo m&aacute;s puro y un medio m&aacute;s sano en apariencia y bien pronto se enfrentaron al fr&iacute;o insoportable con bruscas oscilaciones de temperatura, el aire rarificado y agobiador del organismo, ya que el Valle de Puebla se halla a 2 000 metros sobre el nivel del mar, el de M&eacute;xico a 2 200 metros y el de Toluca a 2 500 metros. Los religiosos generalmente viajaban a pie, introduci&eacute;ndose por las veredas de las monta&ntilde;as que en muchos casos utilizaron anteriormente los <i>pochteca</i> o comerciantes aztecas o por los flancos mismos de los nevados volcanes. Exist&iacute;an numerosos r&iacute;os y Motolin&iacute;a, por ejemplo, cont&oacute; veinticinco en un tramo de diez kil&oacute;metros; sin embargo, estos r&iacute;os con frecuencia dificultaban el camino y en otros casos lo facilitaban. Al encontrarse con tortuosos torrentes se ve&iacute;an obligados a dar enormes rodeos; y si bien evitaban estos obst&aacute;culos, a la postre, iban a parar a la selva o bien a los desiertos. Otro obst&aacute;culo hac&iacute;a dif&iacute;cil la traves&iacute;a: las fieras, los reptiles, los insectos, el ataque de los indios ind&oacute;mitos, las inundaciones y los terremotos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las regiones cubiertas de bosques de zona templada no se presentaron, para la penetraci&oacute;n de los misioneros, obst&aacute;culos comparables a los que ofrec&iacute;an las selvas h&uacute;medas y tropicales. Los religiosos avanzaron a lo largo de los r&iacute;os y lagos como ocurri&oacute; con los franciscanos y agustinos que siguieron la v&iacute;a fluvial del Lerma&#45;Santiago y de los lagos Sayula, P&aacute;tzcuaro, Cuitzeo, etc., y se empe&ntilde;aron en el dominio de estas regiones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las altiplanicies y los valles ejercieron una poderosa atracci&oacute;n sobre los conquistadores y los religiosos debido, en parte, a su clima, a sus riquezas minerales y al hecho de que eran m&aacute;s salubres que las regiones c&aacute;lidas y h&uacute;medas de muchas zonas costeras. Adem&aacute;s, hab&iacute;a all&iacute;, en los valles, densas poblaciones de indios, cuyo trabajo manual pod&iacute;a ser aprovechado por los conquistadores europeos y miembros de las tres &oacute;rdenes religiosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1524 los franciscanos fundaron conventos en dos regiones, que hab&iacute;an de ser de primordial importancia en su actividad apost&oacute;lica: los Valle de M&eacute;xico y de Puebla en donde se encontraban grandes centros ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Valle de M&eacute;xico, al que realmente debe d&aacute;rsele el nombre de Cuenca de M&eacute;xico, se localiza en lo alto de la Altiplanicie Mexicana entre los paralelos 20&deg;09' y 19&deg;01'18" latitud norte y los meridianos 99&deg;09'52" y 98&deg;31 '58" longitud oeste de Greenwich.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las corrientes de agua que corren en ella se originan en las serran&iacute;as que la circundan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una serie de lagos y lagunas ocupaban el fondo del inmenso Valle: Zumpango, Xaltocan, San Crist&oacute;bal por el norte; hacia el sur de Xochimilco y Chalco vaciaban sus aguas dulces sobre las de Texcoco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todos los rumbos queda cerrada la cuenca por las serran&iacute;as que forman el vasto anfiteatro. Por el oriente la limita la Sierra Nevada donde se destacan los dos majestuosos volcanes del Popocat&eacute;petl de 5 438 metros de altura sobre el nivel del mar, y el Iztacc&iacute;huatl de 5 286 metros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta sierra se liga hacia el sur a la del Ajusco. Al poniente sigue el cord&oacute;n monta&ntilde;oso con la Sierra de las Cruces, por medio de un contrafuerte bajaba cubierto de bosques hasta la colina de Chapultepec, con los Montes Bajo y Alto. Hacia el norte cierra el circuito la sierra aislada del Tepeyac cuya nariz introduc&iacute;a en el lago junto a Tepeaquilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un crecido n&uacute;mero de esquifes y de trajineras surcaban las aguas del lago central y sus agregados al sur. En las riberas hab&iacute;a numerosos poblados: Chalco, Mixquic, Tl&aacute;huac, Xochimilco, Culhuac&aacute;n, Chapultepec, Tacuba, Azcapotzalco, Tepexpan, Chimalhuac&aacute;n y hacia el NE Texcoco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En medio de las aguas emerg&iacute;a la Gran Tenochtitl&aacute;n, capital del Imperio Azteca, que ten&iacute;a una gran actividad pol&iacute;tica y econ&oacute;mica: en ella se encontraban los productos venidos de todos los puntos en donde ten&iacute;a tributarios; a ella converg&iacute;an las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n; a ella aflu&iacute;a un gran n&uacute;mero de personas para el arreglo de negocios o asuntos pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas corrientes descienden de las sierras para concentrar sus aguas en los puntos m&aacute;s bajos. En la parte norte se halla el r&iacute;o m&aacute;s importante, es decir, el Cuautitl&aacute;n que tiene su origen en la Sierra de las Cruces y cuyo desag&uuml;e natural lo constitu&iacute;a el lago de Zumpango. Adem&aacute;s, en la regi&oacute;n norte se localiza el r&iacute;o de las Avenidas de Pachuca. De las faldas de los volcanes descienden numerosas corrientes, entre las que se cuentan los r&iacute;os de Tenango y Tlalmanalco, y de la Sierra del Ajusco baja con direcci&oacute;n al sur el r&iacute;o de la Magdalena.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos r&iacute;os en su mayor parte son de r&eacute;gimen torrencial. Durante gran parte del a&ntilde;o est&aacute;n secos y cuando llegan las lluvias recogen gran cantidad de agua, de tal manera que con gran facilidad salen de cauce para derramarse en las tierras planas que se encuentran alrededor. Las aguas que ca&iacute;an cada a&ntilde;o descend&iacute;an hacia las partes m&aacute;s bajas y por tal motivo se acumulaban formando un gran lago, del que se separaban otros de menor superficie.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recinto monta&ntilde;oso carece de salida natural que llevara el agua fuera del mismo, la que se acumulaba en la &eacute;poca de lluvias disminu&iacute;a en la &eacute;poca de secas por diversas causas. El aumento o disminuci&oacute;n de las lluvias provocaba cambios en el nivel y superficie de los lagos y al mismo tiempo creaba condiciones muy especiales para la vegetaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El clima de la Cuenca de M&eacute;xico subtropical de las altas mesetas, templado, sin estaci&oacute;n invernal bien definida, presenta dos &eacute;pocas perfectamente separadas: la de lluvias que abarca los meses de mayo a octubre y la de secas que comprende el resto del a&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La extensi&oacute;n de la Cuenca y sus condiciones orogr&aacute;ficas dan lugar a una serie de variaciones clim&aacute;ticas, y por lo tanto, a una vegetaci&oacute;n muy variada: esteparia de chaparral; &aacute;rboles diversos que anteriormente dominaron el paisaje como los encinos achaparrados, el "palo loco". A medida que se asciende en las laderas aparecen &aacute;rboles de mayor talla. En las partes m&aacute;s altas se hallan los pinos, oyameles, etc., y por fin, en las mayores alturas est&aacute;n los cedros o sabinos (Beltr&aacute;n, 1958:21).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Numerosos son los animales propios de la Cuenca de M&eacute;xico y cuya carne com&iacute;an sus habitantes: jabal&iacute;, perro, conejo, sarig&uuml;eya, venado, topo, comadreja, iguana y huevos de iguana, serpientes, hormigas voladoras, chapulines, gusanos de maguey, ranas, sapos, por mencionar algunos. Tanto el lago como los r&iacute;os proporcionaban gran cantidad de pescado blanco, camar&oacute;n, salamandras, caracoles, tortugas y sus huevos, ostiones de r&iacute;o, renacuajos y angulas. Abundaban las aves acu&aacute;ticas como patos, grullas, etc. Hab&iacute;a patos y guajolotes dom&eacute;sticos, aves de caza como fais&aacute;n, perdiz, codorniz y otras muchas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a los cultivos antes de la Conquista, eran muy variados: ma&iacute;z, calabaza, frijol negro y bayo que eran base de la alimentaci&oacute;n, chayote, jitomate verde, aguacate, camote, j&iacute;cama, cebolla silvestre; tambi&eacute;n se cultivaban los frutos siguientes: zapote blanco, capul&iacute;n, tejocote, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &aacute;rea de cultivo m&aacute;s intenso se localizaba en el sur, es decir, a orillas del algo de Xochimilco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa es la Cuenca de M&eacute;xico, asiento de la Gran Tenochtitl&aacute;n centro de la gran zona cultural de Mesoam&eacute;rica y despu&eacute;s de la Ciudad de M&eacute;xico en la &eacute;poca colonial. Y precisamente en ella se hicieron las primeras fundaciones franciscanas al mismo tiempo que en la Regi&oacute;n de Puebla con centros tan importante como Tlaxcala, Huejotzingo, Cholula, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Regi&oacute;n o Valle de Puebla ocupa la parte m&aacute;s elevada de la Cuenca del Balsas con una altitud media de 2 000 metros. Est&aacute; situada entre la Sierras Nevada (Popocatepetl e Iztacc&iacute;huatl) por el norte y noroeste y la Malinche por el este. Comprende los llanos que rodean la ciudad de Puebla, los de Cholula, Texmelucan, Atlixco, Tepeaca y Tecamachalco. Peque&ntilde;os volcancitos interrumpen la continuidad del Valle.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El clima es el mismo que el de la Cuenca de M&eacute;xico; su hidrograf&iacute;a est&aacute; representada por los r&iacute;os Zahuapan, San Mart&iacute;n y Atoyac que fertilizan estas comarcas y que determinaban una agricultura intensa manifestada en cultivos de cereales y &aacute;rboles frutales. Los pueblos que se localizan en esta regi&oacute;n alcanzaron tambi&eacute;n una gran importancia debido a que se encontraban en una zona de tr&aacute;nsito entre la Altiplanicie, la vertiente este de la Sierras Madre Occidental, el Escudo Mixteco y el Valle de Tehuac&aacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cholula est&aacute; situada a los 19&deg;3'45" de latitud norte y 98&deg;18'15" de longitud oeste de Greenwich, a la altura de 2 165 metros sobre el nivel del mar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal parece que esta ciudad con sus dependencias, tuvo al inicio de la Conquista 40 000 vecinos, veinte mil casas y de acuerdo con Hern&aacute;n Cort&eacute;s, 400 templos o <i>teocallis;</i> en el a&ntilde;o de 1581 la poblaci&oacute;n hab&iacute;a disminuido notablemente debido a la guerra y a las epidemias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fray Agust&iacute;n de Vetancurt nos dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad de Cholula que dista dos leguas de la de Puebla hacia el Poniente, y cuatro de Tlaxacala al Mediod&iacute;a, est&aacute; situada en un espacioso campo que de toda la comarca se divisa, y tiene un r&iacute;o que pasa por de fuera con su puente. Ten&iacute;a cuando los espa&ntilde;oles vinieron, m&aacute;s de cuarenta mil vecinos y veinte mil casas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta ciudad, que seg&uacute;n el cronista citado gozaba "de temple ameno" se construy&oacute; el convento franciscano de tipo fortaleza al igual que el de Huejotzingo y Tepeaca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Huejotzingo, cuyas coordenadas geogr&aacute;ficas son 19&deg;9'28" de latitud norte y 98&deg; 24'9" de longitud oeste de Greenwich, est&aacute; a 2 280 metros sobre el nivel del mar. Su clima es templado y a veces fr&iacute;o. Las corrientes de agua son espor&aacute;dicas; y bajan en forma torrencial de las monta&ntilde;as vecinas en la &eacute;poca de lluvias. La tierra es f&eacute;rtil y produce variedad de frutos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer asiento de Huejotzingo, el de los indios, se encontraba en la falda del Iztacc&iacute;huatl, posteriormente fue trasladado al lugar en que ahora est&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer sitio estuvo muy poblado ya que el mismo Vetancurt asegura que ten&iacute;a 40 000 vecinos a la llegada de los espa&ntilde;oles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con los ejemplos anteriores se demuestra c&oacute;mo coincide la fundaci&oacute;n de conventos franciscanos con la existencia de centros ind&iacute;genas con un fuerte n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n; sin embargo, esto no ocurre nada m&aacute;s con los franciscanos sino tambi&eacute;n con los dominicos y agustinos a quienes encontramos establecidos en Oaxaca en el Valle del Atoyac, en Yanhuitl&aacute;n en la Mixteca Alta, en Tzintzuntzan, en P&aacute;tzcuaro, respectivamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se prefer&iacute;an las regiones f&eacute;rtiles como sucede con el caso de Atlixco, principio de la Tierra Caliente y que da nombre al Valle y propicio para el cultivo de los frutos que los espa&ntilde;oles trajeron: lima, lim&oacute;n, granada, naranja, etc.; con bosques con maderas tint&oacute;reas, tepehuaje, palo blanco, etc. (Palacios, 1917:184), y en que se recog&iacute;a cebada, garbanzo y frijol, y en el que los frailes agustinos y dominicos ten&iacute;an sus tierras y sus molinos. Fray Toribio de Benavente o Motolin&iacute;a se refiere a las excelencias de esta regi&oacute;n de la manera siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A cuatro leguas tiene esta ciudad (de Puebla) un vago que se llama Val de Cristo, &aacute; do los moradores de los &Aacute;ngeles tienen sus vi&ntilde;as, huertas de agro, granadas, etc&eacute;tera, &aacute; do se hacen extremadamente bien. Aqu&iacute; tienen labranzas de pan, que lo cogen todo lo m&aacute;s del a&ntilde;ol, que en tierra fr&iacute;a no se da m&aacute;s de una vez, como en Espa&ntilde;a; mas aqu&iacute; donde digo, como es tierra caliente o que no le perjudica la helada, como tiene este valle mucho agua de pie, siembran y cogen cuando quieren muchas veces.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que m&aacute;s ricas hace estas heredades son los morales que tienen puestos y cada d&iacute;a ponen, ca en esta vega hay muy grande aparejo para criar seda. Es tan buena esta vega ca do esta este vago que digo de val de Cristo, que dubdo haber otras mejor ni tan buena en toda la Nueva Espa&ntilde;a, porque buenos maestros y que saben conocer la buena tierra, dicen de esta vega que es mejor que la vega de Granada y mejor que la de Orihuela, por lo cual ser&iacute;a bien decir algo de suma de tan buena cosa (Benavente, 1903).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto los franciscanos como los agustinos se concentraron en las zonas situadas sobre el Eje Volc&aacute;nico y que ocupan las cuencas lacustres de P&aacute;tzcuaro y Cuitzeo y gran n&uacute;mero de peque&ntilde;as cuencas. Los poblados m&aacute;s importantes fueron Valladolid (hoy Morelia), Tzintzuntzan, Zinap&eacute;cuaro, Zacapu, Cuitzeo, Tiripit&iacute;o, por mencionar algunos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuenca de los peque&ntilde;os lagos de Sayula, Zapotl&aacute;n y Atoyac, situada al este de la Sierra de Tapalpa se encuentran poblados en los que se fundaron conventos franciscanos como el de Zapotl&aacute;n (hoy Ciudad Guzm&aacute;n), Atoyac, Zacoalco y Cocula.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De gran importancia agr&iacute;cola fue la regi&oacute;n situada al norte del Baj&iacute;o y que comprend&iacute;a la parte de la cuenca del r&iacute;o Lerma pr&oacute;xima al lago de Chapala, las riberas del lago y la regi&oacute;n que riega el R&iacute;o Santiago a su salida de Chapala (Instituto de Geograf&iacute;a, 1962:23) y en la que se fundaron Guadalajara, Ocotl&aacute;n, Poncitl&aacute;n, Tonal&aacute; y Tlajomulco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los misioneros en su dispersi&oacute;n apost&oacute;lica utilizaron la v&iacute;a natural del lago de Ch&aacute;pala que es uno de los tres elementos que forman la amplia unidad geogr&aacute;fica del sistema Lerma&#45;Santiago, y las peque&ntilde;as cuencas de Sayula, Cuitzeo y P&aacute;tzcuaro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abundan las descripciones del medio geogr&aacute;fico de los cronistas de ambas &oacute;rdenes y en las que se proporciona una excelente informaci&oacute;n detallada e interesante sobre la riqueza, fertilidad, habitantes, etc., de esos territorios. Por ejemplo, el franciscano fray Alonso de la Rea en su cr&oacute;nica, una de las m&aacute;s completas, describe la tierra michoacana refiri&eacute;ndose al sitio y lugar en el que fue fundada la Provincia de Michoac&aacute;n y dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cae aquesta provincia o reino de Michoac&aacute;n, hacia el Poniente, en un sitio tan apacible que el cielo, aire, aguas y temperamentos, acreditan su felicidad.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">.. El sitio, lugar y disposici&oacute;n, es tan h&uacute;medo y llueve a tan lindos tiempos, que tiempla el calor y refresca los aires y as&iacute; el temple es de los mejores del reino; ... En algunas partes de esta provincia no hiela, y s&iacute; de ordinario se est&aacute; cogiendo trigo.<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> Es provincia muy corta; pero f&eacute;rtil&iacute;sima.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este autor agrega que los r&iacute;os son tan numerosos que le parece interminable contarlos s&oacute;lo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">por la parte del Mediod&iacute;a, respecto de Michoac&aacute;n, cae el R&iacute;o Grande, cuyo nacimiento est&aacute; en el valle de Toluca, es muy caudaloso y hondable; hace su curso de Oriente a Poniente y entrando por aquesta provincia, parte t&eacute;rmino con los otom&iacute;es y chichimecas. Desde que entra este r&iacute;o por estas tierras hasta que sale es de infinito provecho para los ganados,<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> que son infinitos los que repastan en sus vegas. Ri&eacute;ganse con &eacute;l los valles de Guatzindeo y Santiago, donde se cogen al pie de cincuenta mil fanegas de trigo. Y hay parte, que en dos leguas de distrito se hacen siete sacas de agua muy cuantiosas, sin presas de cal y canto, por correr el agua tan a mano que excusa los embarazos de las presas. J&uacute;ntansele otros muchos r&iacute;os, con que de grande se hace mayor; particularmente el que llaman de &Aacute;ngulo, muy caudaloso, que en competencia parece que el uno al otro se hacen encontradizos en el pueblo de Santiago de Conguripo, en donde, incorporado con el grande, hace de su curso a la gran laguna de Ch&aacute;pala, cuyo golfo bojea sesenta leguas en contorno; tiene mucho pescado y las aguas dulces. Sale de este golfo y discurre hacia el Norte. A la parte septentrional cae otro muy caudaloso que llaman Tepalcatepec; tiene su nacimiento de las serran&iacute;as de Perib&aacute;n, y hay en &eacute;l muchos caimanes, por la corpulencia de las aguas, y hambrientos, suelen matar algunas personas; hace su curso hacia el gran rio de Zacatula, donde incorporado se derrotan a la mar del Sur. El r&iacute;o de Valladolid, Jacona y el de San Gregorio, son muy caudalosos y se cogen bagres y truchas, siendo las aguas muy lindas y las arboledas muy amenas y copiosas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fray Alonso de la Rea se&ntilde;ala como laguna principal de esta Provincia la de P&aacute;tzcuaro en cuyo contorno se encontraron en un principio grandes centros de poblaci&oacute;n pues en el momento que hace la rese&ntilde;a de la Provincia se nota un gran descenso de habitantes. En Tzintzuntzan, P&aacute;tzcuaro, Erongar&iacute;cuaro, San Andr&eacute;s Isirondaro <i>(sic),</i> San Ger&oacute;nimo Purench&eacute;cuario se construyeron los mejores conventos de la Orden de San Agust&iacute;n y San Francisco. La laguna tiene gran profundidad y en la que se cog&iacute;a pescado blanco, muy sabroso y saludable. Se navegaba en ella en canoas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia el norte se halla la laguna de Sirahu&eacute;n nos dice el mismo cronista. Tambi&eacute;n es sumamente profunda y en ella se cog&iacute;a mucho pescado blanco; pero no era navegable. Al oriente de &eacute;sta, agrega, se ve la laguna de Cuitzeo, la cual ten&iacute;a gran extensi&oacute;n debido al caudal que recib&iacute;a de las vertientes de los cerros que la circundan y no es muy profunda. En el pueblo de Cuitzeo los agustinos edificaron su convento. Por el sur se halla la laguna de Yurirap&uacute;ndaro <i>(sic)</i> en la que se hac&iacute;a gran acopio de pescado para abastecer a los chichimecas. Rumbo al poniente est&aacute; la de la Magdalena con mucho pescado, y cerca aparece la de Quitupa muy profunda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la ci&eacute;nega de Tzacapo hay lagunas con mucho pescado; adem&aacute;s dice el mismo autor que abundaba la caza de patos, es decir, que la provincia era sumamente f&eacute;rtil y pr&oacute;diga tanto en caza como en pesca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La provincia de Michoac&aacute;n produc&iacute;a frutos de la tierra en gran cantidad: ma&iacute;z, chile, frijol, cera, miel y algod&oacute;n; hab&iacute;a gallinas de la tierra, infinita caza de liebres, conejos, venados y muy variadas frutas. Adem&aacute;s, la provincia result&oacute; tambi&eacute;n muy propicia para los cultivos tra&iacute;dos por los espa&ntilde;oles: como el trigo que se sembr&oacute; con gran &eacute;xito en el Valle de Chilchota, Tar&iacute;mbaro, Maravat&iacute;o, Guatzindeo, etc. Se sembraron: uva, membrillo, durazno, granada, pera, naranja y lima, lim&oacute;n real, cidras y toronjas; ciruelas de Castilla, naranjas de China tan grandes como un mel&oacute;n, ates o chirimoyas, mameyes, chicozapotes, pi&ntilde;as y melones. Se recog&iacute;a mucho cacao y achiote, ca&ntilde;a y ca&ntilde;a dulce por lo que hab&iacute;a muchos ingenios y trapiches para la fabricaci&oacute;n de az&uacute;car que enriquec&iacute;a el comercio de Michoac&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo religioso habla de la sierra de Michoac&aacute;n de la que dice:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... es tan larga que corriendo de Norte a Sur es tradici&oacute;n muy com&uacute;n que atraviesa toda la Nueva Espa&ntilde;a, y de s&oacute;lo el primer t&eacute;rmino o raya que se&ntilde;ala esta provincia y parte jurisdicci&oacute;n con otras, al otro que le corresponde, tiene montes tan elevados que parecen suben al cielo a poblarlo con sus pinos, y ca&ntilde;adas tan profundas que con la espesura desmienten la luz del d&iacute;a y parecen a la noche.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sierra hay pinos muy altos, en algunas partes aparecen las encinas. Se utilizaban las maderas del &eacute;bano y el tapintzir&aacute;n tan negro y duro como el anterior del que se hac&iacute;an infinitas curiosidades. De la del ayaquecueramo se fabricaban despu&eacute;s las cruces de cristos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s tarde se explotaron el oro y la plata.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las minas m&aacute;s ricas fue la del Morcillo descubierta en 1525 y tambi&eacute;n lo fueron las de Tlalpujahua de las cuales todav&iacute;a se sacaba gran cantidad de plata cuando escribi&oacute; el cronista franciscano fray Alonso de la Rea (Rea, 1643).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al territorio de la Nueva Galicia, tambi&eacute;n los cronistas nos dejan testimonios muy valiosos en sus Relaciones en las que las descripciones geogr&aacute;ficas tienen un lugar muy importante, as&iacute;, entre otras, de la Provincia de Sentipac se dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es la mayor de todas las de aquella tierra y en un muy hermoso asiento de llanos &eacute; muy f&eacute;rtil regi&oacute;n, &eacute; de muchas y hermosas pesquer&iacute;as de ostias &eacute; lenguados &eacute; otros pescados. Hay muchas liebres de la manera de las Castillas &eacute; muchos generos de frutas, &eacute; muy abundante de mah&iacute;z &eacute; legumbres, ass&iacute; como fr&eacute;soles de muchas maneras; &eacute; finalmente, es buena tierra &eacute; rica de oro &eacute; plata, por lo que se vio que los indios usaban &eacute; tra&iacute;an por arreo de sus personas (INAH, 1963:259).<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y precisamente all&iacute; se fund&oacute; el convento franciscano perteneciente a la Provincia Franciscana de Michoac&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos ofrecer todav&iacute;a mayor n&uacute;mero de ejemplos de descripciones geogr&aacute;ficas que se encuentran en las cr&oacute;nicas y que nos permiten apreciar aunque sea a grandes rasgos la riqueza y fertilidad de esas tierras que sirvieron de asiento a las fundaciones franciscanas y agustinas; pero queremos ocuparnos ahora de otra regi&oacute;n de gran inter&eacute;s e importancia en nuestro estudio o sea la de Oaxaca en la que los dominicos alcanzaron su mayor expansi&oacute;n y esplendor. Evangelizaron los valles de Teposcolula y Yanhuitl&aacute;n en la Mixteca y tambi&eacute;n en la zona zapoteca llevaron su apostolado lo mismo que a Ocotl&aacute;n, Antequera, Etla, Cuilapan, Ixtepeji, etc.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos religiosos al igual que los ya citados, difundieron su doctrina hacia grandes centros de poblaci&oacute;n como en el caso de los de la Mixteca (Dahlgren 1954:27) y regiones econ&oacute;micamente fuertes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n Mixteca se localiza aproximadamente entre los paralelos 16&deg;y 18&deg;15' norte, y entre los meridianos 97&deg; y 98&deg;30' oeste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El centro de la Mixteca o Alta Mixteca est&aacute; ocupado por el Escudo Mixteco que est&aacute; situado al sur del Eje Volc&aacute;nico entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre del Sur. El n&uacute;cleo monta&ntilde;oso es sumamente plegado y destacan en &eacute;l las sierras de la Mixteca Alta, por el oeste la de Coycoy&aacute;n y en direcci&oacute;n al sureste la de Chicahuastla e Itundujia. Toda la zona est&aacute; cruzada por una serie de valles muy f&eacute;rtiles e importantes como los de Teposcolula, Coixtlahuaca, Juxtlahuaca, Nochistl&aacute;n, Yanhuitl&aacute;n y Tlaxiaco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los r&iacute;os m&aacute;s importantes son el r&iacute;o Mixteco afluente del Balsas y el r&iacute;o Yolotepec afluente del r&iacute;o Verde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con las fuentes, tal parece que la Mixteca era un &aacute;rea densamente poblada antes de la Conquista. Concretamente en el caso de Yanhuitl&aacute;n situado en esta zona entre Nochistl&aacute;n y Teposcolula, Burgoa asegura que en su periodo de auge la cabecera contaba con 12 000 vecinos; por m&aacute;s que seg&uacute;n Jim&eacute;nez Moreno (Jim&eacute;nez, 1940:3) hacia 1550 hab&iacute;a en la provincia alrededor de 15 000 a 16 000 habitantes. En una tasaci&oacute;n que en el a&ntilde;o de 1591 se cita como anterior a tal fecha, se anota la cifra de 4 195 contribuyentes para todo el distrito; pero otros datos aportan la cantidad de 3 354 tributarios hacia 1597&#45;1598.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yanhuitl&aacute;n se encontraba en el centro de una de las regiones m&aacute;s pr&oacute;speras, propicia para la encomienda y adem&aacute;s, con un fuerte n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n para la catequizaci&oacute;n. Los tributos que entregaban los indios eran muy variados y consist&iacute;an en gran cantidad de oro en polvo, ma&iacute;z en menor proporci&oacute;n, frijol, cacao, trigo, chile, sal, huevos, aves que los espa&ntilde;oles trajeron y aves de la misma tierra, miel, cera, le&ntilde;a, etc. La lista anterior aun cuando sea a grandes rasgos nos da una idea de la riqueza de esta provincias pues seg&uacute;n Jim&eacute;nez Moreno, "bien se podr&iacute;a decir que los tributos de esta cabecera eran compendio y s&iacute;mbolo de los de toda la comarca" <i>(lbid.:3).</i> Y all&iacute; se asentaron los dominicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burgoa nos dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ten&iacute;a este pueblo doce mil vecinos de familia, sola la cabecera, con mucha abundancia de las semillas de sus sustento, y abundante de frutas de tierra fr&iacute;a para su regalo; la tierra es muy suelta, de lindo migaj&oacute;n; v&iacute;stense sus llanos de flores olorosas, y yerbas medicinales; brota el peric&oacute;n llamado centaura en espa&ntilde;a, el quinquefolim, mirtos, retama, y otras innumerables; y venidos los religiosos que les ense&ntilde;aron a los naturales a sembrar trigo y a criar seda, grana, instruy&eacute;ndolos en fundar estancias de ovejas y cabras y beneficiar sus frutos, que han sido con reconocida abundancia, y con ellos se dan otras semillas, para el regalo de la vida. Es fecund&iacute;sima de aves, y sobrada de animales cuadr&uacute;pedos, bueyes, caballos y mu&iacute;as que en pocos a&ntilde;os trajeron la casta de Espa&ntilde;a se han multiplicado con grandes ventajas a lo que all&aacute; se ve en las haciendas de nacencia. El temple es fr&iacute;o; y seco aunque tiene fuentes, y arroyos bastantes para el sustento de la gente, y ganados; los aires son saludables, el horizonte muy claro y despejado, sin que los vapores turben la media regi&oacute;n, etc. (Burgoa, 1934:286&#45;290).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Ricard no es de la misma opini&oacute;n en cuanto a las condiciones de la Mixteca, ya que se refiere a la aridez de la misma.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dominicos llevaron su apostolado tambi&eacute;n a la zona zapoteca y se establecieron en diferentes lugares: en lo que fue la villa de Antequera situada en el valle del Atoyac; Etla, etc. Tanto las relaciones geogr&aacute;ficas de los mixtecos como Burgoa hacen hincapi&eacute; repetidas veces en que la naci&oacute;n zapoteca era menos numerosa que la mixteca; no obstante, las fuentes ponen de relieve como en el caso de la villa de Antequera las condiciones inmejorables del buen sitio y comarca en que estuvo asentada; sus buenas entradas y salidas, sus montes de madera y le&ntilde;a, sus pastos, r&iacute;os, hermosos valles, cerros y ca&ntilde;adas y tierras de cultivo; se habla de la existencia de oro en la villa y en todas sus comarcas, de sus magn&iacute;ficos aires y de su ambiente templado; de la magn&iacute;fica cr&iacute;a de todos los ganados, de la siembra de &aacute;rboles, trigo, vides y la abundancia de las cosas tra&iacute;das de Castilla (Paso y Troncoso, 11:89).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que los centros densamente poblados ejercieron poderosa atracci&oacute;n sobre los misioneros para su apostolado, tambi&eacute;n lo es que en el momento en que se descubren centros mineros de la importancia de Zacatecas, los capitanes y los evangelizadores comenzaron a explorar la llanura y los montes, hasta entrar a Durango y llegar, finalmente, a Chihuahua y Nuevo M&eacute;xico. El distrito minero de Zacatecas fue uno de los primeros y m&aacute;s importantes que iniciaron y sostuvieron gran parte de la producci&oacute;n minera del pa&iacute;s desde tiempos de la Colonia hasta nuestros d&iacute;as. Esas minas riqu&iacute;simas que aseguraron la estabilidad del poblamiento hisp&aacute;nico en M&eacute;xico, atrajeron una oleada de caravanas de aventureros. Fueron punto de apoyo de la colonizaci&oacute;n norte&ntilde;a. De aqu&iacute;, del naciente mineral de Zacatecas para el norte, el camino fue abriendo sus &uacute;ltimas terminales: Santa B&aacute;rbara y San Bartolom&eacute;, hoy Allende. M&aacute;s all&aacute;, a trav&eacute;s del desierto, las grandes expediciones y los frailes intr&eacute;pidos fueron avanzando poco a poco hasta llegar a Paso del Norte, hoy Ciudad Ju&aacute;rez, tras una serie de tanteos, de aventuras y de haza&ntilde;as. La segunda porci&oacute;n del avance &#45;de M&eacute;xico a Zacatecas&#45; result&oacute; hasta cierto punto m&aacute;s f&aacute;cil hacia Quer&eacute;taro: de esta ciudad rumbo al norte fue necesario vencer la astucia y la barbarie de los chichimecas ya creando distintas rutas, ya erigiendo poblaciones de avanzada que, como San Miguel Allende, San Felipe y Ojuelos, formaron un arco de protecci&oacute;n al norte del camino. No fue en este tramo el camino obra de grandes expediciones como en el norte: aqu&iacute; m&aacute;s que la fuerza que muchas veces no encontraba frente abierto; la que triunf&oacute; fue la obra de un hombre, Sebasti&aacute;n de Aparicio, el glorioso carretero franciscano, fue quien hizo entroncar la gran ruta en Zacatecas pasando por Quer&eacute;taro, Guanajuato, en ocasiones San Luis Potos&iacute; y Aguascalientes. Mientras nutridas caravanas de mineros y comerciantes sucumb&iacute;an en la sierra guanajuatense a manos de los b&aacute;rbaros. Aparicio puso en juego su habilidad abriendo el camino y dejando tras de s&iacute; la huella imborrable de sus carretas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Creaci&oacute;n de provincias econ&oacute;micamente suficientes, as&iacute; como de custodias, etc.</i> Los franciscanos se organizaban en provincias a las que se subordinaban las Custodias, es decir, las misiones fijas que contaban con pocos conventos. En un principio la Orden Franciscana de Nueva Espa&ntilde;a fue solamente una Custodia de la Provincia de San Gabriel o Extremadura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Cap&iacute;tulo que se celebr&oacute; en Niza en 1535, fue erigida en Provincia con el nombre "del Santo Evangelio". Sus Custodias fueron: Michoac&aacute;n, Yucat&aacute;n, Jalisco, Zacatecas, y fuera de nuestro territorio Guatemala, Per&uacute;, Florida y Nicaragua, por m&aacute;s que esta &uacute;ltima realmente aparece unida m&aacute;s tarde a la de Guatemala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La provincia franciscana de M&eacute;xico, se dividi&oacute; despu&eacute;s en 11 provincias, al transformarse en tales y subdivisiones las Custodias citadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Provincia de Michoac&aacute;n y Jalisco en sus comienzos formaban una sola: pero en 1565 en el Cap&iacute;tulo de Valladolid se erigi&oacute; en tal con el t&iacute;tulo de San Pedro y San Pablo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya hemos se&ntilde;alado que Michoac&aacute;n y Jalisco que fueron asiento de esa provincia de evangelizaci&oacute;n eran regiones sumamente f&eacute;rtiles y ricas; no obstante, que la poblaci&oacute;n hab&iacute;a disminuido en la regi&oacute;n de Michoac&aacute;n a causa de las pestes, no el comercio que lo era de todo el reino, no cesaba la contrataci&oacute;n de todos los g&eacute;neros de la provincia y de la tierra. Era tan fuerte el movimiento econ&oacute;mico que hab&iacute;a en todas partes, no s&oacute;lo de la sierra sino de tierra afuera, que oblig&oacute; al pueblo a que introdujera todos los d&iacute;as el <i>tianguis</i> al que los europeos llamaban feria y en donde se compraba y vend&iacute;a desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las minas de Tlalpujahua alcanzaron tanta importancia en su primera &eacute;poca, que a su amparo se fund&oacute; una serie de pueblos: San Lorenzo, San Francisco, Los Remedios, Santa Mar&iacute;a Tlacotepec y Tlalpujahuila (Bargall&oacute;, 1955:56&#45;57).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Nueva Galicia se descubrieron en tiempos de Crist&oacute;bal de O&ntilde;ate las minas de plata de Etzatl&aacute;n (estado de Jalisco), las de oro de Xaltepec cerca de Autl&aacute;n (estado de Jalisco).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, era natural, que esa gran actividad econ&oacute;mica que hab&iacute;a en esas tierras a mediados y fines del siglo XVI, repercutiera en la organizaci&oacute;n de la Custodia y provocara su erecci&oacute;n en Provincia, puesto que contaba con los recursos suficientes para subsistir en forma independiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, los agustinos organizados en dos provincias: la de M&eacute;xico, llamada del Dulce Nombre de Jes&uacute;s, que dependi&oacute; hasta 1545 de la Provincia de Castilla; y la de Michoac&aacute;n o de San Nicol&aacute;s Tolentino que se desprendi&oacute; de la de M&eacute;xico en 1602, alcanz&oacute; esta &uacute;ltima su mayor esplendor en Michoac&aacute;n con un grupo numeroso de conventos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tanto podr&iacute;amos decir acerca de la Orden de los Dominicos cuya provincia m&aacute;s antigua fue la de Santiago o de M&eacute;xico. Sigui&oacute;le en 1551 la de Chiapas y Guatemala bajo la advocaci&oacute;n de San Vicente y en 1592 la de Oaxaca o de San Hip&oacute;lito M&aacute;rtir, la cual cont&oacute;, como hemos apuntado, con un territorio en el que se localizaban Yanhuitl&aacute;n, Teposcolula, Cuilapan, Etla, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a Zacatecas, &eacute;sta jug&oacute; un papel muy importante desde que se descubrieron sus minas en 1546, pues fue el punto de partida de la colonizaci&oacute;n del norte que recorr&iacute;an bandas de indios n&oacute;madas. En 1574 se cre&oacute;, sujeta a la Provincia del Santo Evangelio de M&eacute;xico, la Custodia de Zacatecas<sup>4</sup> y en 1604 qued&oacute; formalmente convertida en Provincia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el auge de sus minas dio principio una &eacute;poca hist&oacute;rica de gran relevancia en la miner&iacute;a, no solamente del actual estado de Zacatecas y de M&eacute;xico, sino del mundo ya que en cuatro siglos han producido minerales diversos valuados en miles de millones de pesos (Gonz&aacute;lez, 1946:3).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la &eacute;poca colonial hubo activo comercio entre Zacatecas y Saltillo que sirvi&oacute; para darle un lugar preponderante despu&eacute;s de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Justamente las zonas pobres en minerales no ten&iacute;an atractivo econ&oacute;mico que impulsara a las autoridades a respaldar con toda amplitud la obra apost&oacute;lica. Esto ocurre con la Custodia de San Salvador de Tampico fundada por fray Andr&eacute;s de Olmos en 1530&#45;32, pero que qued&oacute; instalada en forma definitiva hasta 1554 (Meade, pp. 417&#45;422).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varias de las fundaciones realizadas en las zonas mineras atend&iacute;an espiritualmente, de preferencia, a los colonos all&iacute; establecidos y a la vez sirvieron de avanzada en las regiones de dif&iacute;cil acceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Fundaciones grandes y suntuosas y su porqu&eacute;, as&iacute; como de las pobres y humildes.</i> Por lo que toca a las primeras fundaciones conventuales de la Nueva Espa&ntilde;a no se tienen noticias ciertas de c&oacute;mo fueron (Toussaint, 1962:14). Desde luego que esas construcciones se realizaron en muchos casos sin seguir una regla fija, a base de proporciones desmesuradas y sobre todo, utilizando la numerosa mano de obra que hab&iacute;a en las zonas densamente pobladas: Cholula, Huejotzingo, P&aacute;tzcauro, Tzintzuntzan, Yanhuitl&aacute;n, etc., y en donde se encontraba material en abundancia. No siempre se sigui&oacute; esa tendencia ya que se tienen algunos sumamente modestos y pobres: Huexotla y Tecomitl <i>(Ibid.:</i>14<i>).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Franciscanos, dominicos y agustinos dejaron la huella de su paso por varias regiones de M&eacute;xico, en los grandes conventos que edificaron para acometer la evangelizaci&oacute;n de aquellos lugares; sin embargo, como ya hemos dicho, no todos construyeron suntuosos edificios, ya por obedecer el esp&iacute;ritu de sus constituciones, ya por los recursos materiales y econ&oacute;micos de que dispon&iacute;an.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Orden Franciscana levant&oacute; vastos conventos tipo fortaleza, pero de austera arquitectura; la Orden Dominica y Agustina menos paup&eacute;rrimas, rivalizaron entre s&iacute; en la magnificencia de sus fundaciones; sin embargo, los monasterios de los dominicos son menos suntuosos que los de los agustinos y m&aacute;s que los franciscanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los agustinos que no tuvieron la limitaci&oacute;n del voto de pobreza de la Orden Franciscana, ya que la Corte les proporcionaba gran ayuda en sus trabajos, hicieron de cada convento un art&iacute;stico conjunto donde brillaron en todo su esplendor y riqueza las manifestaciones m&aacute;s selectas del arte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Probablemente la suntuosidad de los monasterios responde en parte tambi&eacute;n, al deseo de los religiosos de que el culto tuviese un marco adecuado ya que los ind&iacute;genas, como dice &Aacute;ngulo, eran muy afectos a la pompa. A pesar del esp&iacute;ritu de pobreza que animaba a los franciscanos, &eacute;stos en ciertos casos, no lograron escapar a esa preocupaci&oacute;n y as&iacute; tenemos el convento de Cholula. Los dominicos levantaron el de Santo Domingo de Oaxaca y Cuilapan. Los agustinos lograron sus m&aacute;ximos galadornes con el de Yuriria, Ucareo, Metztitl&aacute;n y Valladolid (hoy Morelia).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, lo cierto es que esos importantes edificios gravitaban sobre los indios ya que &eacute;stos pagaban a los operarios que se utilizaban en las construcciones o bien los mismos prestaban su mano de obra abandonando por completo sus labores. Los obreros ind&iacute;genas fueron quienes levantaron desde el primer momento, pero sobre todo a partir de 1550, los innumerables templos erigidos durante la Colonia y millones de ellos sucumbieron, sin lugar a duda, al edificarse las enormes moles, semejantes a castillos feudales, de las iglesias&#45;fortaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto a estos edificios suntuosos encontramos algunos verdaderamente miserables como ocurre con el convento agustino de Pahuatl&aacute;n del que se dec&iacute;a:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este pueblo de <i>Pavatlan,</i> que es la cabecera, est&aacute; un convento de nuestro padre San Agust&iacute;n el cual a veinte a&ntilde;os que se fund&oacute; en &eacute;l, y hasta el d&iacute;a de hoy, est&aacute; por hacer; hay solas cuatro celdas sin otra oficina alguna, las cuales est&aacute;n cubiertas con paja con gran peligro de fuego; hanse de hacer por la flojedad y pereza de los naturales; pasan gran trabajo los religiosos que en &eacute;l est&aacute;n por falta de casa, que no hay donde estar, ni menos donde poder rezar el oficio divino: no hay claustro ni otra cosa alguna que pueda parecer monasterio; las dem&aacute;s cosas est&aacute;n de este mismo modo (Paso y Troncoso, v:280).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pueden citarse tambi&eacute;n los de Huexotla, Oztoticpac, Otumba, Cuernavaca y algunos cercanos a Puebla. Los dominicos no siempre construyeron edificios suntuosos como Santo Domingo de Oaxaca o Cuilapan, ya que nada tienen de excesivo los de Amecameca, Etla o Oaxtepec.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Ricard, Acolman y Actopan, conventos agustinos, deben considerarse como de medianas proporciones comparados con los enormes monasterios europeos (Ricard, s/f: 325). La comarca que sirve de asiento a este &uacute;ltimo convento se describe as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es toda esta comarca, tierra sequ&iacute;sima, que en algunas partes no tienen agua para beber sino la traen de una y dos leguas, dase pocas veces pam <i>(sic)</i> por falta de pluvia (lluvia); es gente otom&iacute;, casi toda gente muy pobre en todo, de muy civiles casas y de muy poco comer, sustent&aacute;ndose mucha parte del a&ntilde;o con tunas y con las hojas, y con algunas yerbezuelas, y con el zumo del maguey de que abundan en estos secadales (Paso y Troncoso, v:68).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El medio geogr&aacute;fico y sus recursos como base para la explicaci&oacute;n de riqueza y esplendor de las fundaciones o de pobreza.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde antes de la Conquista, se aprovecharon ciertos materiales, como rocas para construcciones y adorno. Las utilizaron los ind&iacute;genas en la edificaci&oacute;n de sus magn&iacute;ficas obras arquitect&oacute;nicas: ruinas de Monte Alb&aacute;n, Oaxaca; pir&aacute;mides de Teotihuac&aacute;n y los grandiosos edificios mayas de la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los materiales de construcci&oacute;n que se utilizaron entonces eran muy variados, de acuerdo con la regi&oacute;n geogr&aacute;fica de nuestro territorio. Por ejemplo, en Zacatecas se emplearon basaltos, riolitas y tobas riol&iacute;ticas; en cambio en Yucat&aacute;n fueron calizas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &eacute;poca colonial se intensific&oacute; el aprovechamiento de las rocas como material de construcci&oacute;n al multiplicarse el n&uacute;mero de monumentos coloniales. Se usaron tambi&eacute;n otros materiales: m&aacute;rmoles, granitos, etc. Se comenz&oacute; a utilizar en gran cantidad y de preferencia en el centro del pa&iacute;s, la cantera, la cantera riol&iacute;tica, ya que debido a sus propiedades f&iacute;sicas permit&iacute;an darle hermosos labrados y hacer bellas filigranas arquitect&oacute;nicas y ornamentales en las numerosos iglesias, conventos, casas que se levantaron, etc&eacute;tera</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Ciudad de M&eacute;xico se emplearon en las edificaciones tezontle y basamentos de basalto (Gonz&aacute;lez, 1956:461). En Totimehuac&aacute;n ten&iacute;an canteras de m&aacute;rmoles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El medio geogr&aacute;fico proporcion&oacute; en cada regi&oacute;n, como ya dijimos, el material que m&aacute;s abundaba como base de las construcciones conventuales. En Oaxaca se utiliz&oacute; la toba andes&iacute;tica verde y las cr&oacute;nicas nos hablan de las grandes cantidades de piedra y el ladrillo que se hac&iacute;a para edificar (Paso y Troncoso, II:89). En Michoac&aacute;n, centro de actividad de franciscanos y agustinos, hab&iacute;a principalmente p&oacute;rfidos bas&aacute;lticos, granitos, etc. La construcci&oacute;n del convento de Actopan podr&iacute;a sintetizarse as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>...</i> dimientos y muros de maniposter&iacute;a de piedras irregulares, con argamasa de cal y arena; b&oacute;vedas nervadas con dovelas de piedra aparajeda; b&oacute;vedas de ca&ntilde;&oacute;n con materiales aglomerados con mortero de cal; elementos ornamentales, marcos de puertas y ventanas, columnas, etc., ejecutados con piedra de talla; pavimentos embaldosados o revestidos con hormig&oacute;n pulido, etc. (MacGregor, 1957:9).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los materiales que se emplearon se obtuvieron casi en su totalidad del Valle de Actopan y sus cercan&iacute;as. En el actual estado de Hidalgo se encuentran abundantes materiales para construcci&oacute;n tales como: m&aacute;rmoles, granitos, basaltos, tobas, etc. (Instituto de Geolog&iacute;a, 1973a:16).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto los franciscanos como los dominicos agruparon sus monasterios en el actual Estado de M&eacute;xico en el que abundan las rocas &iacute;gneas llamadas por los canteros "chiluca" y canteras (Instituto de Geolog&iacute;a, 1973b.:12), que por su resistencia y hermoso aspecto fueron aprovechadas en los edificios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy apreciada fue la cantera multicolor que se encuentra en diferentes lugares: Guanajuato, Quer&eacute;taro, Michoac&aacute;n, San Luis Potos&iacute;, por mencionar algunos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar queremos agregar lo siguiente: as&iacute; como en unos casos el medio geogr&aacute;fico proporcion&oacute; los elementos necesarios para las grandes fundaciones mon&aacute;sticas, en cambio en otros, esos elementos no se encontraron, tal como ocurri&oacute; en la Provincia de Tabasco en la que hab&iacute;a gran n&uacute;mero, m&aacute;s o menos entre los a&ntilde;os 1559&#45;1562, de "iglesias de paja y techos de palmera ripiada con barro y techo de guano" (Gurr&iacute;a, 1952:71). Esto nos da una idea de la pobreza de las construcciones religiosas; pero por m&aacute;s que se quisiera no se pod&iacute;an levantar iglesias de piedra y ladrillo; y no se lograba debido a que los pueblos se encontraban en lugares situados en pura arena y en los que hab&iacute;a ausencia de piedras y tierra para hacer ladrillo (<i>Ibid</i>.:71).<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> As&iacute; que por una parte el clima insalubre y por otra, la falta de material adecuado en Tabasco, hacen que el panorama en cuanto a las grandes construcciones cambie. El mismo &Aacute;ngulo hace la observaci&oacute;n de que el paisaje cambia en Yucat&aacute;n en relaci&oacute;n con el resto del pa&iacute;s y para ello se basa en las palabras del padre Ponce que hizo un recorrido por los conventos del siglo xvI &Aacute;ngulo, 1955:250) y que dicen:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es toda tierra baja y llana, m&aacute;s muy pedregosa, no de piedras movedizas sino de lajas muy largas y continuadas, por las cuales se andan en algunas partes, cuatro y seis y m&aacute;s leguas, sin mezcla de tierra sino y poca. Es montuosa de &aacute;rboles muy espesos y tan iguales, que parece que los cortaron todos con tijera y de un tama&ntilde;o.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El obispo Toral, treinta a&ntilde;os antes, hab&iacute;a escrito al rey (1564) que "la tierra es toda llana, muy caliente toda una capa de piedra, sin r&iacute;o ni fuente en toda ella, que tendr&aacute; ciento cincuenta leguas de largo y casi cien de ancho".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n0a"></a><a href="#n0b">*</a> Publicado en: V&aacute;zquez V., E. (1965), Distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica y organizaci&oacute;n de las &oacute;rdenes religiosas en la Nueva Espa&ntilde;a &#91;siglo XVI&#93;, Instituto de Geograf&iacute;a, UNAM, M&eacute;xico, 1965, pp. 2950.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a> Esta autora se basa en un texto chontal del siglo XVI descubierto por Sholes en los archivos de Sevilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a> Este autor se refiere al trigo en esta forma porque &eacute;l escribe en el siglo XVII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a> Los espa&ntilde;oles, como ya se ha dicho, introdujeron los ganados en estas tierras de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a> <i>Relaci&oacute;n hecha de viva voz por el alf&eacute;rez Francisco de Arceo, al capit&aacute;n e historiador Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo</i> en <i>Cr&oacute;nicas de la conquista del Reino de la Nueva Galicia en territorio de la Nueva Espa&ntilde;a.</i> Guadalajara, H. Ayuntamiento de la Ciudad de Guadalajara, Instituto Jalisciense de Antropolog&iacute;a e Historia, (Serie de Historia 4), INAH.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a> Este autor se basa en la carta del obispo Juan Izquierdo de fecha 5 de junio de 1599 y dirigida a S. M.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acosta Saignes, M. (1945), <i>Los pochteca. Ubicaci&oacute;n de los mercaderes en la estructura social tenochca,</i> (Acta Antropol&oacute;gica 1:1), M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651095&pid=S0188-4611200300010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Angulo I&ntilde;iguez. D (1955), <i>Historia del Arte Hispanoamericano,</i> t. I, Salvat Editores, S. A., 3 vols., Barcelona&#45;Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651097&pid=S0188-4611200300010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bargall&oacute;, M. (1955), <i>La miner&iacute;a y la metalurgia en la Am&eacute;rica Espa&ntilde;ola durante la &Eacute;poca Colonial,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico&#45;Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651099&pid=S0188-4611200300010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barlow, R. H. (1949), <i>The extent of the empire of the cultura mexica,</i> (Iberoamericana: 28), University of California Press, Berkeley and Los Angeles, USA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651101&pid=S0188-4611200300010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Basalenque, D., O. S. A. (1673), <i>Historia de la Provincia de San Nicol&aacute;s Tolentino de Michoac&aacute;n,</i> lib. I, cap. 4, f. 20, ft. 2, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651103&pid=S0188-4611200300010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beltr&aacute;n, E. (1958), <i>El hombre y su ambiente, ensayo sobre el Valle de M&eacute;xico,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico (Tezontle).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651105&pid=S0188-4611200300010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benavente, Fray Toribio de, Motolin&iacute;a (1903), <i>Memoriales,</i> Garc&iacute;a Pimentel, L (ed), Par&iacute;s. F. de (1934), <i>Geogr&aacute;fica descripci&oacute;n,</i> t. I, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651107&pid=S0188-4611200300010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bravo Ugarte, J. (1941), <i>Historia de M&eacute;xico. La Nueva Espa&ntilde;a,</i> t. II, Jus, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651109&pid=S0188-4611200300010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cook Sherburne, F. y B. Simpson (1948), <i>The population of Central Mexico in the sixteenth century,</i> (Iberoamericana: 31), University of California Press, Berkeley and Los Angeles, USA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651111&pid=S0188-4611200300010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chapman, A. M. (1959), <i>Puertos de intercambio en Mesoam&eacute;rica prehisp&aacute;nica,</i> Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651113&pid=S0188-4611200300010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">de Jord&aacute;n, B. (1954), <i>La Mixteca, su cultura e historia prehisp&aacute;nica,</i> (Cultura Mexicana, 4), Impr. Universitaria, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651115&pid=S0188-4611200300010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&aacute;vila Padilla, A. (1596), <i>Historia de la fundaci&oacute;n y discurso de la Provincia de Santiago de M&eacute;xico d&eacute; la Orden de Predicadores,</i> Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651117&pid=S0188-4611200300010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;ez de la Calle, J. (s/f), <i>Memorial y noticias sacras y reales del Imperio de las Indias Occidentales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651119&pid=S0188-4611200300010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escobar, M. (1890), <i>Am&eacute;rica Thebaida,</i> Morelia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651121&pid=S0188-4611200300010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garibay, &Aacute;. M. (1961), <i>Vida econ&oacute;mica de Tenochtitl&aacute;n. I. Pochtecayotl (Arte de traficar),</i> Instituto de Historia, UNAM; M&eacute;xico (Seminario de Cultura N&aacute;huatl. Fuentes ind&iacute;genas de la Cultura N&aacute;huatl. Informantes de Sahag&uacute;n, 3), M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651123&pid=S0188-4611200300010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, J. (1946), "La industria minera en el estado de Zacatecas", en <i>Comit&eacute; directivo para la investigaci&oacute;n de los recursos minerales de M&eacute;xico,</i> Bolet&iacute;n, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651125&pid=S0188-4611200300010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Reyna, J. (1956), <i>Riqueza minera y yacimientos minerales de M&eacute;xico,</i> 3&ordf;. Ed., Banco de M&eacute;xico, Depto. de Investigaciones Industriales, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651127&pid=S0188-4611200300010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gurr&iacute;a Lacroix, J. (1952), <i>Monograf&iacute;as hist&oacute;ricas sobre Tabasco. M&eacute;jico,</i> Instituto de Historia, UNAM (Publicaciones del estado de Tabasco. Escritores Tabasque&ntilde;os, 72), M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651129&pid=S0188-4611200300010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guzm&aacute;n, E. (1943), "El arte cartogr&aacute;fico entre los antiguos mexicanos", <i>Revista Mexicana de Geograf&iacute;a,</i> t. IV, n&uacute;ms. 1&#45;2, Instituto de Geograf&iacute;a, UNAM, M&eacute;xico, pp. 79&#45;94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651131&pid=S0188-4611200300010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grijalva, J. de, O. S. A. (1624), <i>Cr&oacute;nica de la Orden de N. P. San Agust&iacute;n en las Provincias de la Nueva Espa&ntilde;a,</i> M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651133&pid=S0188-4611200300010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Humboldt, A. de (1941), <i>Ensayo pol&iacute;tico sobre el Reino de la Nueva Espa&ntilde;a,</i> 6&ordf;, t. III, Ed. Pedro Robredo, Ed., M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651135&pid=S0188-4611200300010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto de Geograf&iacute;a (1962), <i>Distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de la poblaci&oacute;n en la Rep&uacute;blica Mexicana,</i> Instituto de Geograf&iacute;a, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651137&pid=S0188-4611200300010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto de Geolog&iacute;a (1937a), <i>Rese&ntilde;a geol&oacute;gica del estado de Hidalgo,</i> Instituto de Geolog&iacute;a, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651139&pid=S0188-4611200300010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto de Geolog&iacute;a (1937b), <i>Rese&ntilde;a geol&oacute;gica del Estado de M&eacute;xico,</i> Instituto de Geolog&iacute;a, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651141&pid=S0188-4611200300010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez Moreno, W. (1940), <i>C&oacute;dice de Yanhuitl&aacute;n,</i> Museo Nacional, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651143&pid=S0188-4611200300010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez Moreno, W. (1958), <i>Estudios de Historia Colonial,</i> Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651145&pid=S0188-4611200300010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez Moreno, W. y A. Garc&iacute;a Ruiz (1962), <i>Historia de M&eacute;xico, una s&iacute;ntesis,</i> Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651147&pid=S0188-4611200300010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez Moreno, W. y J. Miranda (1963), <i>Historia de M&eacute;xico,</i> ECLALSA, Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651149&pid=S0188-4611200300010001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MacGregor, L. (1957), <i>Actopan,</i> Gu&iacute;a oficial, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651151&pid=S0188-4611200300010001100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Meade, J., "Fray Andr&eacute;s de Olmos", <i>Memorias de la Academia Mexicana,</i> t. IX, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651153&pid=S0188-4611200300010001100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendieta y N&uacute;&ntilde;ez, L. (1923), <i>El problema agrario de M&eacute;xico desde su origen hasta la &eacute;poca actual,</i> M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651155&pid=S0188-4611200300010001100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mill&oacute;n, R., "La agricultura como inicio de la civilizaci&oacute;n" en <i>Esplendor del M&eacute;xico Antiguo</i> t. II, Centro de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de M&eacute;xico, M&eacute;xico, p. 1005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651157&pid=S0188-4611200300010001100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muriel, J. (1956), <i>Hospitales de la Nueva Espa&ntilde;a. Fundaciones del siglo XVI,</i> t. I, Instituto de Historia, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651159&pid=S0188-4611200300010001100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oth&oacute;n de Mendiz&aacute;bal, M. (1939), "Demograf&iacute;a colonial del siglo XVI (1519&#45;1599)", <i>Bolet&iacute;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica,</i> 48, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651161&pid=S0188-4611200300010001100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palacios, E. J. (1917), <i>Puebla, su territorio y sus habitantes,</i> Depto. de Talleres Gr&aacute;ficos de la Secretar&iacute;a de Fomento, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651163&pid=S0188-4611200300010001100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paso y Troncoso, F. del, <i>Epistolario de la Nueva Espa&ntilde;a,</i> t. II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651165&pid=S0188-4611200300010001100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paso y Troncoso, F. del, <i>Papeles de la Nueva Espa&ntilde;a,</i> t. V.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651167&pid=S0188-4611200300010001100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pi&ntilde;a Chan, R. (1959), <i>"Tianquiztli"</i> en <i>Esplendor del M&eacute;xico Antiguo,</i> t. II, Centro de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de M&eacute;xico, M&eacute;xico, pp. 921&#45;932.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651169&pid=S0188-4611200300010001100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rea, A. de la, O. F. M. (1643), <i>Cr&oacute;nica de la Orden de N. Seraphico P. S. Francisco, Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoac&aacute;n en la Nueva Espa&ntilde;a,</i> M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651171&pid=S0188-4611200300010001100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ricard, R. (s/f), <i>La conquista espiritual de M&eacute;xico,</i> p. 277.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651173&pid=S0188-4611200300010001100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simpson, E. M. (1952), "El ejido: &uacute;nica salida para M&eacute;xico", <i>Problemas agr&iacute;colas e industriales de M&eacute;xico,</i> oct.&#45;dic, V. IV, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651175&pid=S0188-4611200300010001100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toussaint, M. (1962), <i>Arte Colonial en M&eacute;xico,</i> Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4651177&pid=S0188-4611200300010001100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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