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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>En di&aacute;logo. Metodolog&iacute;as horizontales en ciencias sociales y culturales</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Vidales Gonz&aacute;les<sup>1</sup></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Corona Berkin, S. &amp; Kaltmeier, O. (Coords.). (2012). <i>En di&aacute;logo. Metodolog&iacute;as horizontales en ciencias sociales y culturales.</i> Barcelona, Espa&ntilde;a: Gedisa, 268 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup><i>Universidad de Guadalajara, M&eacute;xico.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:morocoi@yahoo.com">morocoi@yahoo.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde sus inicios como campo de conocimiento, las ciencias sociales han pasado hist&oacute;ricamente por momentos que para m&aacute;s de alguno fueron considerados como crisis, ruptura, emergencia o simple transformaci&oacute;n, y al hacerlo, cada aseveraci&oacute;n pon&iacute;a al centro un objeto de conocimiento distinto: la teor&iacute;a, la epistemolog&iacute;a, el sujeto, el m&eacute;todo o la propia realidad social. Se podr&iacute;a decir entonces que este libro es parte de ese gran recorrido hist&oacute;rico; sin embargo, su propuesta es algo distinta, dado que no es &uacute;nicamente una discusi&oacute;n sobre la dimensi&oacute;n metodol&oacute;gica en la investigaci&oacute;n social, sino una propuesta para repensar los procesos de producci&oacute;n de conocimiento en las ciencias sociales y culturales poniendo especial &eacute;nfasis en dos aspectos: el di&aacute;logo como condici&oacute;n central en la investigaci&oacute;n y la horizontalidad como perspectiva epistemol&oacute;gica. Por lo tanto, <i>En di&aacute;logo. Metodolog&iacute;as horizontales en ciencias sociales y culturales</i> es un libro que propone asumir al di&aacute;logo como un fen&oacute;meno social en el que los sujetos se construyen de forma permanente a partir de las relaciones con los otros, es decir, el di&aacute;logo no es &uacute;nicamente una herramienta para hacer m&aacute;s eficaz la comunicaci&oacute;n, sino un proceso horizontal m&aacute;s amplio que pone en cuesti&oacute;n las normas, los saberes y las pr&aacute;cticas institucionalizadas. Aqu&iacute; la horizontalidad se convierte en un l&iacute;mite constructivo.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/comso/n20/a12i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta apuesta por la horizontalidad y el di&aacute;logo puede ser constatada en varios planos. En la discusi&oacute;n que cada cap&iacute;tulo desarrolla con sus propios fen&oacute;menos de estudio, en la discusi&oacute;n que el propio libro plantea entre los cap&iacute;tulos y en la que se desarrolla entre los muchos autores, entre todos aquellos que son sujetos y objetos de conocimiento a la vez y, en un sentido m&aacute;s amplio, entre el texto y el investigador que se siente interpelado y cuestionado cuando los varios autores le evidencian que, conjuntamente con ellos, &eacute;l tambi&eacute;n se va construyendo. Los sujetos se construyen de forma permanente. Si bien esta propuesta plantea una mirada conceptual radicalmente opuesta a todas aquellas centradas en las tradicionales dicotom&iacute;as que separaban al sujeto del objeto o a lo objetivo de lo subjetivo, en realidad tiene su propia historicidad y sustento epistemol&oacute;gico. Una de estas premisas hist&oacute;ricas se encuentra en las reflexiones sobre la colonialidad en los procesos de construcci&oacute;n de conocimiento, tema central del primer cap&iacute;tulo de Olaf Kaltmeier titulado "Hacia la descolonizaci&oacute;n de las metodolog&iacute;as: reciprocidad, horizontalidad y poder". De acuerdo con el autor, no se busca una nueva epistemolog&iacute;a del otro, sino una reflexividad hacia la propia pr&aacute;ctica hist&oacute;rica que ha tendido a proyectar nuestras pr&aacute;cticas culturales hacia los otros, por lo que se pregunta c&oacute;mo lograr colaborar con los subalternos y excluidos para hacer visibles sus pr&aacute;cticas, discursos y aportes hist&oacute;ricos en una investigaci&oacute;n particular sin sobreponer la propia mirada, pues si bien el investigador no puede escapar por completo de sus disposiciones coloniales, s&iacute; las puede hacer visibles y, en esa medida, cambiarlas tras la autorreflexividad permanente de sus discursos y pr&aacute;cticas. &iquest;Qui&eacute;n es entonces a final de cuentas el "autor" de la investigaci&oacute;n? Esto coloca al tema de la autoridad al centro de la reflexi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el tema de la autor&iacute;a, la reflexividad y las muchas miradas tambi&eacute;n ponen al centro del proyecto de la horizontalidad el tema de la enunciaci&oacute;n y la autoridad, los cuales se desarrollan a profundidad en el segundo cap&iacute;tulo titulado "El habla, la escucha y la escritura. Subalternidad y horizontalidad desde la cr&iacute;tica postcolonial", en el cual Mario Rufer se pregunta precisamente acerca de las condiciones de enunciaci&oacute;n sobre las cuales habla el subalterno y, espec&iacute;ficamente, sobre los tipos de contratos estereotipados que se establecen entre la academia como m&aacute;quina productora de subalternos/oprimidos por un lado, y los subalternos que ya conocen perfectamente c&oacute;mo es que esa m&aacute;quina funciona y c&oacute;mo es que se tiene que reaccionar ante ella, por el otro. Para el autor, algunos ejes que permiten atravesar esa asimetr&iacute;a y discutir al mismo tiempo los alcances de la horizontalidad implican examinar tres problemas. Primero, resulta necesario pensar la dicotom&iacute;a subalterno/ subalternidad como un insumo conceptual que pone &eacute;nfasis en la determinaci&oacute;n de la palabra del subalterno por una jerarqu&iacute;a que antecede a la enunciaci&oacute;n y que la habita como una marca de (no) autoridad; segundo, es necesario considerar a la hibridez como una condici&oacute;n hist&oacute;rica de la "palabra del otro"; y tercero, es necesario asumir que en el proceso dial&oacute;gico, la horizontalidad radica en una modalidad de la escucha como decisi&oacute;n pol&iacute;tica y como toma de posici&oacute;n. Se trata entonces de dejar de pensar en la voz del otro desde la posici&oacute;n fetichizada de la tradici&oacute;n, la espiritualidad o la resistencia y, por el contrario, asumir al di&aacute;logo como un proceso constructivo en s&iacute; mismo en el cual los sujetos se construyen y reconstruyen constantemente, incluido claro, el que observa, se observa, es observado y se observa siendo observado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto que parece un juego de palabras, en realidad encierra una ruptura con la posici&oacute;n epistemol&oacute;gica precedente de mirar sin ser mirado o la posibilidad de la objetividad de la mirada y, en este sentido, el libro propone exactamente lo contrario, una mirada que sintetiza perfectamente la propuesta metodol&oacute;gica de Sarah Corona, quien en el tercer cap&iacute;tulo, "Notas para construir metodolog&iacute;as horizontales", ejemplifica lo que supone la metodolog&iacute;a horizontal con el estudio del viaje de los j&oacute;venes <i>wix&aacute;ritari</i> a la ciudad de Guadalajara, M&eacute;xico, un objeto de investigaci&oacute;n construido con la comunidad de Taatutsi Max&aacute;kwaxi. Para Corona, en la investigaci&oacute;n social no se trata de poner en el centro a las culturas y admitir que son distintas para resolver los problemas de la horizontalidad, dado que no se discrimina a ninguna cultura por ser diferente, sino que se trata de aceptar que es la propia discriminaci&oacute;n la que construye las diferencias al nombrar a los "diferentes" y caracterizarlos. De esta manera, para la autora no se trata de rescatar epistemolog&iacute;as originarias, de dar voz o hablar por los otros, dado que las esencias culturales son en realidad construcciones discursivas hegem&oacute;nicas que buscan clasificar, jerarquizar o excluir a los considerados naturalmente distintos. Sin duda, la autor&iacute;a <i>Entre Voces,</i> propuesta metodol&oacute;gica de la autora, sintetiza precisamente lo que supone la superaci&oacute;n de esta mirada y lo que sustenta la metodolog&iacute;a horizontal, puesto que implican un escenario en el cual todas las voces est&aacute;n presentes en un contexto de horizontalidad enunciativa, un contexto en el que los interlocutores definen el discurso al tiempo que son definidos por el discurso del otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede observar, la posici&oacute;n enunciativa no es cosa menor, es una condici&oacute;n fundamental para comprender la base epistemol&oacute;gica de la horizontalidad, y es al mismo tiempo un tema que obliga pasar de la reflexi&oacute;n te&oacute;rica hacia la reflexi&oacute;n metodol&oacute;gica y, finalmente, hacia las t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n. Si bien estos tres elementos est&aacute;n presentes en todos los textos que integran el libro, hay algunos de ellos que ponen un fuerte &eacute;nfasis en la dimensi&oacute;n emp&iacute;rica, la cual pone de manifiesto la importancia de la mirada metodol&oacute;gica, tal es el caso del cuarto cap&iacute;tulo, "Contando historias/narraciones en un contexto postcolonial. An&aacute;lisis del discurso y an&aacute;lisis biogr&aacute;fico como m&eacute;todos horizontales", donde Elisabeth Tuider reflexiona sobre la reproducci&oacute;n de las relaciones de poder en el proceso de construcci&oacute;n de conocimiento cient&iacute;fico a trav&eacute;s de un estudio sobre g&eacute;nero, trabajo y migraci&oacute;n tomando como caso de estudio la situaci&oacute;n de las mujeres en Ciudad Ju&aacute;rez, la frontera norte de M&eacute;xico. Fundamentada en Foucault, la autora sugiere que la producci&oacute;n de conocimiento y las &oacute;rdenes de poder est&aacute;n adaptadas una a la otra dado que los discursos como pr&aacute;cticas sociales producen verdades poderosas dado que ellas mismas se basan en un sistema de inclusiones y exclusiones. La consecuencia inmediata es que el sujeto se constituye en un doble movimiento: en la sumisi&oacute;n y en la subjetivaci&oacute;n. Ambas dimensiones son exploradas emp&iacute;ricamente por la autora mediante el an&aacute;lisis del discurso y la investigaci&oacute;n biogr&aacute;fica, dos t&eacute;cnicas fundamentales para comprender la producci&oacute;n y delegaci&oacute;n de conocimiento en el primer caso, y para encontrar las localizaciones subjetivas significativas en el segundo caso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es posible constatar, en el proceso de producci&oacute;n de conocimiento se hacen evidentes las relaciones de poder y la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, dos elementos centrales en las metodolog&iacute;as horizontales que no se ocultan sino que se vuelven parte de la reflexi&oacute;n, porque el di&aacute;logo nunca ha sido un instrumento inocente, pues como argumentan los autores en los diversos cap&iacute;tulos, tiene varios usos pol&iacute;ticos y estrat&eacute;gicos. Si bien la ciencia no es m&aacute;s que un discurso m&aacute;s, su proceso de producci&oacute;n no reflexiona sobre estas dimensiones de poder y es ante esta falta de reflexividad que Yvonne Ria&ntilde;o propone en el quinto cap&iacute;tulo titulado "La producci&oacute;n de conocimientos 'minga' y las barreras a la equidad en el proceso investigativo", la importancia de alcanzar relaciones de poder de representaci&oacute;n m&aacute;s iguales entre investigadores e investigados. Esta igualdad est&aacute; referida a la capacidad de ambos de definir y representar durante el proceso investigativo y de obtener resultados de mutuo beneficio. Para la autora, el m&eacute;todo horizontal puede ser usado entonces para describir precisamente esta ruta, la b&uacute;squeda de enfoques de producci&oacute;n de conocimiento basados en los principios de la codeterminaci&oacute;n y la reciprocidad. Esto lleva a la autora a proponer la metodolog&iacute;a "minga", la cual nace de un proyecto de investigaci&oacute;n sobre mujeres universitarias procedentes de Am&eacute;rica Latina, Europa del Sur y el Medio Oriente que migraron a Suiza por razones de reunificaci&oacute;n familiar o asilo pol&iacute;tico. De manera sint&eacute;tica, se podr&iacute;a argumentar que los objetivos centrales de la metodolog&iacute;a "minga" son la "producci&oacute;n de conocimiento en grupo. La reflexi&oacute;n sobre la propia situaci&oacute;n de integraci&oacute;n profesional, la expansi&oacute;n y retroalimentaci&oacute;n de conocimiento para todas las participantes, y la formaci&oacute;n de redes sociales y el empuje para la acci&oacute;n personal" (p. 147). Aqu&iacute;, la codeterminaci&oacute;n y la reciprocidad son constitutivas del conocimiento cient&iacute;fico y no &uacute;nicamente una cualidad posible de la investigaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta misma posici&oacute;n la desarrollan Mailsa Carla Pinto Passos y Rita Marisa Ribes Pereira en el sexto cap&iacute;tulo titulado "Sobre encuentros, amistades y caminos en la investigaci&oacute;n en ciencias humanas y sociales". Desde su punto de vista, la producci&oacute;n de conocimiento no es &uacute;nicamente un acto cognitivo, sino tambi&eacute;n un acto &eacute;tico, dado que presuponen la implicaci&oacute;n de los sujetos que se ponen en di&aacute;logo, de ah&iacute; que a trav&eacute;s de su estudio sobre la afrodi&aacute;spora en Brasil, las autoras llaman la atenci&oacute;n sobre la importancia de comprender a los interlocutores como portadores de conocimiento y protagonistas de la historia. Es decir, se trata de superar la divisi&oacute;n que existe entre sujetos que saben y sujetos que no saben, para instaurar en su lugar la negociaci&oacute;n de los saberes, pr&aacute;cticas, identidades y, sobre todo, posibilidades, todo ello como horizontes constructivos. Surge entonces la "metodolog&iacute;a del encuentro", la cual "supone que la dialogicidad no ocurre solo en la relaci&oacute;n que se establece en un orden dado de preguntas y respuestas sino en el momento que los sujetos se encuentran para narrar sus pr&aacute;cticas e historias o en torno a un hacer o haceres" (p. 170). Estos encuentros se dan muchas veces por casualidad, debido a que no est&aacute;n previstos, pero redefinen el rumbo de la investigaci&oacute;n de manera importante y de ah&iacute; que las autoras propongan a la amistad como un principio metodol&oacute;gico, dado que la amistad es precisamente una forma de experimentar la alteridad al tiempo que se inserta en el campo de la construcci&oacute;n y significaci&oacute;n de los saberes. Se trata entonces de pensar la amistad como instauraci&oacute;n pol&iacute;tica y epistemol&oacute;gica de un encuentro entre sujetos en el cual la investigaci&oacute;n se vuelve un bien com&uacute;n, y es desde esta perspectiva de la horizontalidad de la circulaci&oacute;n de la palabra que se entiende a la amistad como un fecundo camino metodol&oacute;gico de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Di&aacute;logo, horizontalidad, conflicto, reciprocidad o alteridad son todos conceptos que atraviesan necesariamente la discusi&oacute;n que genera el di&aacute;logo como elemento metodol&oacute;gico central en la investigaci&oacute;n social, pero tambi&eacute;n lo es la traducci&oacute;n, un elemento sobre el que propone reflexionar Ma. del Carmen De la Peza Casares en el s&eacute;ptimo cap&iacute;tulo, "Consideraciones sobre la traducci&oacute;n en la investigaci&oacute;n horizontal". La traducci&oacute;n, entendida desde George Steiner como un proceso de comunicaci&oacute;n/comprensi&oacute;n, es un insumo importante para pensar la relaci&oacute;n entre el investigador y la comunidad estudiada, una relaci&oacute;n en la cual se termina traduciendo la cultura investigada al lenguaje cient&iacute;fico, lo que constituye a su vez un acto de violencia donde el lenguaje cient&iacute;fico se impone como norma universal en el que se oculta su propio car&aacute;cter contingente y socialmente determinado. En este escenario, la horizontalidad tiene un reto complicado, ya que tiene que lograr la comprensi&oacute;n y la comunicaci&oacute;n con el otro al tiempo que tiene que lograr trasladar el sentido de la cultura del sujeto que investiga al lenguaje acad&eacute;mico cient&iacute;fico mediante la traducci&oacute;n respetando la singularidad de los interlocutores. De esta manera, tras la ejemplificaci&oacute;n de un ejercicio de interpretaci&oacute;n/traducci&oacute;n de la cr&oacute;nica period&iacute;stica del entierro de un joven asesinado en Ciudad Ju&aacute;rez, M&eacute;xico, en 2010, en el que particip&oacute; un cantante del grupo de <i>rap hip hop</i> CM Crimen, interpretando algunas de sus canciones, la autora sostiene que la mirada horizontal en un proceso de traducci&oacute;n ofrece la posibilidad de producir un acto reflexivo y cr&iacute;tico sobre la tarea misma del investigador y permite pensar el conocimiento de la realidad social no como realidad objetiva sino como un proceso simb&oacute;lico de construcci&oacute;n social de sentido. La realidad es realidad pensada por alguien, de ah&iacute; que la investigaci&oacute;n dial&oacute;gica y horizontal conciba a la indagaci&oacute;n como un acto de traducci&oacute;n y no como un acto de descubrimiento, es decir, como un acto de comprensi&oacute;n de los sentidos que los sujetos investigados dan al mundo y a sus vidas. Para la autora, el acto de traducci&oacute;n parte del supuesto de que los sujetos construyen el sentido del mundo a partir de sus lenguajes y desde distintos lugares sociohist&oacute;ricamente determinados, por lo tanto, "en la investigaci&oacute;n horizontal, un buen trabajo de traducci&oacute;n respeta el sentido del habla de partida &#45;de los sujetos investigados&#45; al trasladarla al habla de destino &#45;el lenguaje acad&eacute;mico&#45;" (p. 206).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se ha mencionado anteriormente, el di&aacute;logo, el habla y la horizontalidad son en realidad horizontes de lo posible en la investigaci&oacute;n social pero los cuales se materializan en propuestas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas concretas como es la propuesta de la metodolog&iacute;a <i>Entre Voces</i> de Sarah Corona y en la cual profundiza Rebeca P&eacute;rez Daniel en el octavo cap&iacute;tulo del libro titulado "Entre voces: una metodolog&iacute;a horizontal de autor&iacute;a para el estudio de la comunicaci&oacute;n entrecultural". En su texto, Rebeca P&eacute;rez resalta las caracter&iacute;sticas centrales de este enfoque metodol&oacute;gico que supone comprender al sujeto, al "otro" pero desde su propia voz, lo que genera a su vez un fen&oacute;meno central para la comunicaci&oacute;n y su estudio: el discurso del encuentro, una posici&oacute;n que, de acuerdo con la autora, supone la visibilidad de dos posturas culturales en di&aacute;logo bajo condiciones de igualdad. Si bien esta propuesta no supone que las relaciones resultantes son de tipo sim&eacute;trico, s&iacute; posibilita crear las condiciones para estudiar c&oacute;mo es que se comportar&iacute;an los que dialogan si se dieran las condiciones para hablar con el otro en igualdad de circunstancias. En palabras de la autora:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su intenci&oacute;n inicial no fue solo recuperar las voces de los sujetos sino provocar la interacci&oacute;n entre ellos; crear el espacio para que reflexionaran juntos sobre el posicionamiento de cada uno frente al otro, y generar un texto interdiscursivo en el que dicho posicionamiento y reflexi&oacute;n fueran visibles ante otros, reconfigurando as&iacute; la imagen construida de ellos, los que hablan, en el espacio p&uacute;blico (p. 224).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede observar, el libro y sus diferentes cap&iacute;tulos no presentan recetas a seguir, epistemolog&iacute;as originarias a recuperar o nuevas formas de nombrar lo ya nombrando, sino que invitan a una seria reflexi&oacute;n sobre lo que supone hacer investigaci&oacute;n social o, de manera general, lo que supone intentar reflexionar sobre lo social. De esta manera, en el noveno y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro, "En b&uacute;squeda del sujeto hist&oacute;rico: identificando indicio, ciudadanos y peruanos en la regi&oacute;n andina del siglo XVIII y XIX", Christian B&uuml;schges muestra precisamente las enormes consecuencias que tiene el nombrar, as&iacute; como las asimetr&iacute;as que se generan entre el que nombra y el que es nombrado. Indios, ind&iacute;genas o ciudadanos, son conceptos que encierran no solo una historia asim&eacute;trica, sino una realidad en s&iacute; misma desigual. Como argumenta B&uuml;schges, cuando se estudia una sociedad a la que se acostumbra referir como multicultural o multi&eacute;tnica, la comunidad cient&iacute;fica reconoce no solo el esfuerzo que se debe de realizar para buscar un lenguaje que se ajuste a las diferencias culturales, sino que tambi&eacute;n reflexione sobre aquellos que caracteriza tanto al investigador como a los propios actores y grupos sociales, pues lo cierto es que tanto el lenguaje cient&iacute;fico como el lenguaje com&uacute;n terminan por convertirse en un campo de batalla pol&iacute;tico en el que los diferentes actores luchan por imponer y defender su visi&oacute;n del mundo y de la sociedad. En este escenario, argumenta el autor, los grupos ind&iacute;genas ya no cumplen m&aacute;s el papel de v&iacute;ctimas pasivas dado que son ahora actores activos y conscientes de su poder para acu&ntilde;ar ellos mismos los conceptos que definen su mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En Di&aacute;logo. Metodolog&iacute;as horizontales en ciencias sociales y culturales</i> es un libro que invita a la reflexi&oacute;n en m&uacute;ltiples niveles y se presenta ahora como una bibliograf&iacute;a b&aacute;sica para todo investigador social, pero no como un manual a seguir, sino como un texto con el cual hay que dialogar. En el libro no hay marcos normativos, sino propuestas diversas para comenzar a pensar desde nuevos marcos epistemol&oacute;gicos las fuertes implicaciones que tienen el nombrar y ser nombrado, el observar y ser observado, el construir y ser construido, el pensarse pensando al otro, el construirse paulatinamente en la investigaci&oacute;n social y, en &uacute;ltima instancia, el reconocer que la horizontalidad no es otra cosa que un horizonte posible. Se trata entonces de una propuesta que es necesaria conocer, con la que hay que experimentar y con la cual es imprescindible dialogar. Ese es el reto, pero esa es tambi&eacute;n la invitaci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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