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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Repensar lo p&uacute;blico</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rossana Reguillo<sup>1</sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Miranda Guerrero, Roberto y Luc&iacute;a Mantilla Guti&eacute;rrez (Coords.) (2008). <i>Espacio p&uacute;blico y sociabilidad. </i>Guadalajara: Universidad de Guadalajara.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Occidente. M&eacute;xico. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rossana@iteso.mx">rossana@iteso.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; del lugar com&uacute;n y de las  ret&oacute;ricas oficialistas, encarar la pregunta por las transformaciones de lo p&uacute;blico en M&eacute;xico (y en el mundo), en el contexto de m&uacute;ltiples urgencias y acelerados cambios que nos habitan, no es una tarea sencilla, porque son muchos y muy complejos los territorios que en el pa&iacute;s demandan an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n de fondo y porque esta complejidad desborda los m&aacute;rgenes restringidos de las disciplinas acad&eacute;micas y los campos de saberes especializados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Espacio p&uacute;blico y sociabilidad</i>, coordinado por Luc&iacute;a Mantilla y Roberto Miranda (quien lamentablemente no lleg&oacute; a ver concluido este proyecto), instala un debate fundamental: el de las relaciones entre v&iacute;nculo social y espacio p&uacute;blico, mediadas por un debilitamiento de las instituciones de la modernidad, del avance de la inseguridad y de estructuras paralelas al poder del Estado, como el caso del narcotr&aacute;fico, la aceleraci&oacute;n de los movimientos migratorios, no s&oacute;lo territoriales, sino adem&aacute;s, y principalmente, culturales y, por supuesto, las transformaciones urbanas y socioculturales en la sociedad mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si como Braudel dec&iacute;a, es fundamental escuchar el permanente di&aacute;logo entre la larga duraci&oacute;n y el acontecimiento, con Williams deber&iacute;amos asumir que es central atender los movimientos que se producen entre el cambio y la continuidad, entre lo arcaico, lo moderno y lo residual. De cara a lo p&uacute;blico y a la sociabilidad, es decir, el v&iacute;nculo social en su forma comunicativa y organizativa, estas tareas son hoy no s&oacute;lo fundamentales y centrales, sino adem&aacute;s, vitales en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los coordinadores de la obra nos advierten, en la p&aacute;gina 19, que es necesaria la precauci&oacute;n cuando se asume que la contemporaneidad es un tiempo homog&eacute;neo y uniforme y que al tratarse de un libro enraizado en un contexto local, el de Guadalajara, el de Jalisco, el de M&eacute;xico, es necesario atender las diferencias. Me parece que el libro logra resolver la tensi&oacute;n entre los destiempos de la modernidad y los anclajes locales y los procesos globales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra consta de siete cap&iacute;tulos y una estupenda introducci&oacute;n a cargo de los coordinadores. Me honra colaborar en esta empresa colectiva con un cap&iacute;tulo, dado que respeto y valoro el trabajo de mis colegas y estoy cada vez m&aacute;s convencida de la necesidad de producir trabajos colectivos que intenten despejar las preguntas m&aacute;s acuciantes de nuestra contemporaneidad. Dice el fil&oacute;sofo italiano Giorgio Agamben (2008) que ser contempor&aacute;neo:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es neutralizar las luces que provienen de la &eacute;poca, para descubrir sus tinieblas, su oscuridad especial...el contempor&aacute;neo es aquel que percibe la oscuridad de su tiempo como aquello que le corresponde y no deja de interpelarlo...</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y quiz&aacute;s es esta la idea central que anima las 254 p&aacute;ginas de este libro: despejar la opacidad de los procesos sociales en los que estamos inmersos. As&iacute;, el art&iacute;culo de Mercedes Palencia y V&iacute;ctor Gruel se introduce en el fascinante mundo de la lucha libre para probar, una vez m&aacute;s, lo que de residual y arcaico pervive en la modernidad de la sociedad mexicana. Sirvi&eacute;ndose de un complejo y sofisticado andamiaje te&oacute;rico, los autores van al encuentro de una etnograf&iacute;a que restituye centralidad a los grandes mitos antropol&oacute;gicos que han dado sentido a la cultura popular mexicana: la ley <i>vs </i>la transgresi&oacute;n, el mal <i>vs </i>el bien, mitos donde corren parejas la tradici&oacute;n y la innovaci&oacute;n; las peque&ntilde;as revanchas de los espectadores que se han convertido en protagonistas mediante los rituales festivos. Una micropol&iacute;tica de lo cotidiano donde las diferencias de clases, las disputas por el capital simb&oacute;lico, se enfrentan en una arena que, no obstante la dimensi&oacute;n l&uacute;dica, no logra atemperar los linajes de ciertas tradiciones. Si la lucha libre pudiera ser considerada un espacio/espect&aacute;culo transclasista, como parecen apuntar los autores, podr&iacute;a serlo si la categor&iacute;a de heterogeneidad urbana anulara las brutales y asim&eacute;tricas diferencias que, aun en los espectadores &#150;igualados por el espect&aacute;culo&#150;, trenza en lo cotidiano el tejido de esta ciudad donde las marcas y tatuajes de clase, no se diluyen aun con el ablandamiento de las fronteras. Sin duda este cap&iacute;tulo ser&aacute; tema de discusiones y debates tan necesarios como importantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otro lugar, pero donde tambi&eacute;n la dimensi&oacute;n l&uacute;dica juega un papel central para la corporeidad social, Diana Sag&aacute;stegui y Sonia Roditti se acercan al a&uacute;n desconocido mundo de los juegos de azar. De este cap&iacute;tulo retengo una pregunta que podr&iacute;a vincularse con los otros que conforman el libro, y me refiero a si los rituales l&uacute;dicos, los espect&aacute;culos, los espacios que favorecen el encuentro en el tiempo de ocio ser&iacute;an, en el contexto de desdensificaci&oacute;n de lo p&uacute;blico, la alternativa privilegiada para aceitar y sostener el v&iacute;nculo social, las relaciones e interacciones, en detrimento de aquellos espacios de &iacute;ndole m&aacute;s claramente pol&iacute;tica &#150;como las marchas, las protestas, por citar dos de sus formas can&oacute;nicas&#150; que inscriben en lo p&uacute;blico otros sentidos, es decir, que el espacio p&uacute;blico existir&iacute;a prioritariamente en su condici&oacute;n de despliegue l&uacute;dico. Sin duda, la ciudad de Guadalajara est&aacute; cargada de inscripciones pol&iacute;ticas y quiz&aacute;s ello ha ocultado otras manifestaciones o dificultado su estudio, por lo que me parece que el acercamiento a estas nuevas catedrales del consumo y la diversi&oacute;n constituye un aporte central para repensar los modos y mecanismos a trav&eacute;s de los cuales no s&oacute;lo el mercado instituye nuevos reg&iacute;menes de lo p&uacute;blico, sino que adem&aacute;s las ciudades reinventan su geograf&iacute;a para mantener, pese a todo, los espacios de encuentro y socialidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La excelente descripci&oacute;n, densa, a lo Geertz, que las autoras realizan en estas casas de juego de azar, Yak's o Calientes, genera muchas y muy interesantes preguntas, como el hecho de que su p&uacute;blico sea mayoritariamente femenino, de que en su interior se diluye la oposici&oacute;n entre d&iacute;a y noche, de que, contra todo prejuicio, hacen posibles formas de interacci&oacute;n comunicativa altamente pautadas y reguladas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer el estupendo trabajo "La relaci&oacute;n entre mercado&#150;ciudad&#150;entretenimiento", no pude dejar de interrogarme por lo que supone en tanto producci&oacute;n de espacio como marca registrada. Es decir, pienso en la Barcelona ol&iacute;mpica y en la del Forum Universal; en el Monterrey que se reinventa a partir de las intervenciones urbanas que fueron necesarias para el Forum Universal de 2007, y no puedo dejar de pensar en lo que significar&aacute; la intervenci&oacute;n para los Panamericanos de 2011 en la propia Guadalajara. Estas nuevas formas de divertimento se articulan directamente con la producci&oacute;n de la ciudad como marca registrada y las zonas de contacto que se establecen entre estos nuevos enclaves de la cultura y una ciudad marginal, oculta, desigual. El texto de Sag&aacute;stegui y Roditti nos invita a interrogarnos por las nuevas topograf&iacute;as de la cultura, distintos enclaves en los que se producen y gestionan nuestras concepciones de lo p&uacute;blico y del v&iacute;nculo social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es justo en torno a esas topograf&iacute;as de la cultura que Humberto Orozco discute, en su cap&iacute;tulo, alrededor de la construcci&oacute;n de los sue&ntilde;os comunitarios del pueblo <i>wix&aacute;rika</i>, llamado por los mestizos, el pueblo huichol. Desarmando las nociones de socialidad, comunicaci&oacute;n, herencia decimon&oacute;nica ilustrada, Orozco reconstruye los dispositivos, l&oacute;gicas y sentidos con los que se inviste a las ideas mismas de comunidad y de socialidad, que desaf&iacute;an a los instaurados en la "normalidad" urbana del siglo XXI. Las contradicciones y los choques, la noci&oacute;n de lugar, la pertenencia desestabilizada, y al mismo tiempo reapropiada, por parte de ni&ntilde;os y j&oacute;venes ind&iacute;genas que vienen a estudiar a la ciudad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La indisociabilidad del espacio que se habita, lugar donde se vive, pero donde tambi&eacute;n "andan" animales, plantas, llueve y hay agua, marca una profunda distinci&oacute;n con la ciudad fragmentada, que clasifica y emplaza cuerpos y objetos en un orden que no admite refutaci&oacute;n (aunque hay t&aacute;cticas de resistencia y estrategias de subversi&oacute;n), que documenta a trav&eacute;s de distintas voces el autor, permiten traer a la discusi&oacute;n nuevamente la advertencia de Miranda y Mantilla en torno a la necesidad de establecer las diferencias y el riesgo de la generalizaci&oacute;n. En primer t&eacute;rmino, porque la noci&oacute;n de espacio p&uacute;blico deja de tener pertinencia en una cultura que opera sobre la base de una soluci&oacute;n de continuidad entre lo privado y lo comunitario, y en segundo lugar porque la socialidad est&aacute; presente y es intencionada en todas las formas de interacci&oacute;n de la comunidad. Pero si bien el <i>kiekari </i>(el lugar comunitario), obedece a otras pol&iacute;ticas de lugar (de las descritas y analizadas por los otros autores de este libro), no es menos cierto que muchos de estos wixaritaris enfrentan una terrible contradicci&oacute;n cuando se desplazan a la ciudad para estudiar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora, la posibilidad de organizar la memoria y los sue&ntilde;os, en funci&oacute;n de un colectivo que es su motor y su fin, se ha mantenido. Pero resulta importante preguntarse sobre las implicaciones de los retornos de estos j&oacute;venes educados a las escuelas citadinas y la individuaci&oacute;n que de ello se deriva, que como sabemos es una de las plataformas centrales de la socialidad moderna. Aqu&iacute;, en este texto, la pregunta es inversa, qu&eacute; tanta individuaci&oacute;n puede asimilar un colectivo sin transformar sus sue&ntilde;os, su memoria, sus olvidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disputa que analizan Mantilla y Escobar, en su texto sobre el ya famoso parque Ruben Dar&iacute;o, en la blanqu&iacute;sima y moderna colonia Providencia al norte de la ciudad, no pod&iacute;a ser m&aacute;s relevante y fundamental. Es justamente en este art&iacute;culo donde se despliega la complejidad de un espacio p&uacute;blico cuyo proceso de semantizaci&oacute;n se articula con la multiplicidad, diferencias y desigualdades de los actores sociales que lo nombran, lo habitan, lo usan, lo disputan. Si hay un lugar emblem&aacute;tico en esta ciudad para dar cuenta del conflicto, de los fantasmas y los miedos de clase, de los temores y espectros de los excluidos es justamente este parque, muestra viva de las transformaciones del espacio urbano y de los ya largos procesos de migraci&oacute;n ind&iacute;gena a la ciudad. Enclave de una cierta burgues&iacute;a tapat&iacute;a (recu&eacute;rdese que hubo intentos de privatizar el parque en tiempos de C&eacute;sar Coll, el inefable alcalde panista), el parque, como bien lo documentan los autores, se convirti&oacute; en motivo de acalorados debates, en tanto fue literalmente tomado por un numeroso grupo de ind&iacute;genas nahuas para sus paseos dominicales, cosa que no pod&iacute;a ser de otra manera, ya que la gran mayor&iacute;a de ellas y algunos de ellos trabajaban en el servicio dom&eacute;stico de las casas de esta colonia. As&iacute; que el parque representa un lugar "natural" para escapar al esfuerzo de la semana y al tedio de lo cotidiano. Engalanados con sus mejores ropas, ellas y ellos, se adue&ntilde;an del parque, transformando el paisaje urbano y, a la manera de Appadurai, inscribiendo un paisaje &eacute;tnico, con el que la ciudad, esa ciudad, no est&aacute; dispuesta a negociar ni a convivir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acierto del an&aacute;lisis de los autores es salir del lugar com&uacute;n y adentrarse en el universo de las representaciones de esas dos comunidades en disputa (en guerra, dir&iacute;a yo), y en un juego de espejos nos permiten adentrarnos en los intrincados mundos del rechazo cultural. As&iacute; la noci&oacute;n de pol&iacute;tica del lugar cobra, en la pluma de estos etn&oacute;grafos urbanos, una densidad que permite calibrar los tama&ntilde;os del desencuentro y, dicho sea con respeto de los autores, el desnivel en esta interacci&oacute;n. Porque si bien se cuidan de no caer en la lectura f&aacute;cil de los buenos contra los malos, no es posible obviar que toda diferencia es una diferencia situada y relacional, y, en ese sentido, las representaciones de los colonos y visitantes blancos del parque tienen un peso en l&oacute;gicas de gesti&oacute;n, que no tienen las representaciones de los empleados, paseantes y quincea&ntilde;eras nahuas, avergonzados de su propio idioma que, como nos narran, es preferible guardar en presencia de los otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El signo inequitativo de lo p&uacute;blico se hace evidente en este peque&ntilde;o pulm&oacute;n urbano y quiz&aacute;s muestra, de manera incipiente, que el ocio es tambi&eacute;n una categor&iacute;a pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En uno totalmente distinto, Eugenia Valenzuela aborda en su cap&iacute;tulo a la comunidad apost&oacute;lica de los salvados. Desde una perspectiva weberiana, la autora se ubica en el universo de las concepciones &eacute;ticas y la explicaci&oacute;n del mal pese a la existencia de Dios en el pentecostalismo apost&oacute;lico. La autora concluye tajantemente que los apost&oacute;licos no realizan una contribuci&oacute;n directa al cambio social, ni al fortalecimiento de la sociedad civil. Me pregunto, desde la ignorancia, si el mero hecho de que estos grupos existan, rompiendo el monopolio de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, no es ya una contribuci&oacute;n suficiente al cambio social y detonante de otra sociedad civil que, no obstante sus estallidos emocionales o la b&uacute;squeda de &eacute;xtasis, como argumenta la autora, contribuyen a la diversidad y la necesaria interculturalidad de la que est&aacute; urgida la sociedad mexicana. La racionalidad weberiana que sirve de marco anal&iacute;tico a la autora, como ella misma afirma en su conclusi&oacute;n, necesita ser complementada y discutida con otras perspectivas capaces de leer, aun en la teodicea de los apost&oacute;licos, un m&iacute;nimo de agencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El signo p&uacute;blico de lo religioso es un tema nodal en el contexto de las transformaciones socipol&iacute;ticas y culturales contempor&aacute;neas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cierra el libro el cap&iacute;tulo de Patricia Guevara sobre los complejos procesos de constituci&oacute;n de pareja, en el que se pregunta sobre la vida &iacute;ntima sexual y emotiva. "Sex and the city": la autora nos adentra en un mundo de contradicciones donde la subjetividad se enfrenta a "la regla", como le dice uno de sus informantes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta en torno a la sexualidad y a las formas del amor contempor&aacute;neo se inscribe claramente en la transformaci&oacute;n de los reg&iacute;menes de lo p&uacute;blico y sus formas de socialidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, en la potencia articuladora y eventualmente transformadora de la reinvenci&oacute;n de lo p&uacute;blico, clave hoy en una sociedad que no puede prescindir del lenguaje intermedial del s&iacute;mbolo hecho acci&oacute;n, se opera una llamada a nuevas formas de socialidad y sociabilidad que resultan "indecibles" desde el lenguaje oficioso de la pol&iacute;tica. Esa es su potencia, su especificidad, lo p&uacute;blico hablando en el registro de lo no enunciable; m&aacute;s que a trav&eacute;s de las pr&aacute;cticas que lo definen, lo enmarcan, lo potencian, pr&aacute;cticas que rompen las costuras, los l&iacute;mites, los bordes del texto "serio" de la pol&iacute;tica y de la planificaci&oacute;n. Ello no significa que la expresi&oacute;n performativa de lo p&uacute;blico constituya un lenguaje residual o una gram&aacute;tica "por defecto".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, me parece, la pregunta no es s&oacute;lo qui&eacute;nes administran y controlan interesadamente la configuraci&oacute;n de lo p&uacute;blico, sino, adem&aacute;s, qui&eacute;nes est&aacute;n gestionando significados alternos y cu&aacute;les propuestas sociales se dibujan en el paisaje ruidoso y confuso del presente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desaf&iacute;o pasa por abrir el rango de las preguntas para situarnos en una mejor posici&oacute;n, lugar, punto de vista, para entender la desaz&oacute;n, la incertidumbre, el miedo, la experiencia de indefensi&oacute;n que sacuden la escena p&uacute;blica contempor&aacute;nea. De ah&iacute; la centralidad de la cr&iacute;tica cultural a la que este libro contribuye sin duda.</font></p>      ]]></body>
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