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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La representación legislativa de los indígenas en México: De la representatividad descriptiva a una representación de mejor calidad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Unidad Sureste  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ 
    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Willibald Sonnleitner. <i>La representaci&oacute;n legislativa de los ind&iacute;genas en M&eacute;xico.     <br> De la representatividad descriptiva a una representaci&oacute;n de mejor calidad</i></b></font></p> 
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Aracely Burguete Cal y Mayor</b></font></p>
        <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(M&eacute;xico: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, 2013), 135 pp.</b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores 
  en Antropolog&iacute;a Social&#45;Unidad Sureste</i></font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de incorporaci&oacute;n de los derechos colectivos de los pueblos ind&iacute;genas en M&eacute;xico, despu&eacute;s de la firma de los Acuerdos de San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar, ha sido lento y err&aacute;tico. Esto ha ocurrido, por ejemplo, en el caso de lo relacionado con la materializaci&oacute;n de los derechos de representaci&oacute;n y participaci&oacute;n pol&iacute;tica, establecidos en la reforma constitucional de 2001. En el art&iacute;culo tercero transitorio de dicha reforma se ordena que al crear nuevos distritos electorales uninominales (redistritaci&oacute;n) deber&aacute; tomarse en consideraci&oacute;n, &quot;cuando sea factible&quot;, la ubicaci&oacute;n de los pueblos y comunidades ind&iacute;genas, con el fin de propiciar la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de &eacute;stos.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 2004 y 2005, el Instituto Federal Electoral (ife) promovi&oacute; una redistritaci&oacute;n electoral en el pa&iacute;s, que incorpor&oacute; la variable cultural en los criterios para las nuevas demarcaciones electorales para elegir a los 300 diputados o diputadas, mediante el principio de mayor&iacute;a relativa. El resultado fue la creaci&oacute;n de 28 &quot;distritos ind&iacute;genas&quot; en distintas entidades federativas. Estos distritos deb&iacute;an contener municipios en los que por lo menos 40% de la poblaci&oacute;n fuera ind&iacute;gena. Se pretend&iacute;a que en las elecciones de 2006 y 2009 hubiera por lo menos 28 legisladores ind&iacute;genas (9.3% de los distritos uninominales) en el Congreso de la Uni&oacute;n. Pero tal supuesto no ocurri&oacute; y en las elecciones de 2006 &uacute;nicamente fueron electos 17 diputados ind&iacute;genas de los distritos uninominales; aunque no todos emanaron de los &quot;28 distritos electorales ind&iacute;genas&quot;. Para 2009, su n&uacute;mero se redujo dr&aacute;sticamente a 11. &iquest;Qu&eacute; fue lo que fall&oacute;? &iquest;Por qu&eacute; esta pol&iacute;tica de acci&oacute;n afirmativa no condujo a que hubiera &quot;48 diputados ind&iacute;genas&quot; dentro del Congreso federal, como se preve&iacute;a que ocurrir&iacute;a? A explorar y responder estas preguntas se dedic&oacute; Willibald Sonnleitner, y los resultados se presentan en el libro que aqu&iacute; se rese&ntilde;a.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera secci&oacute;n el autor realiza un diagn&oacute;stico sobre la situaci&oacute;n reciente y actual en materia de representaci&oacute;n legislativa de los ind&iacute;genas en M&eacute;xico. En su perspectiva, al contrario a lo que frecuentemente se afirma respecto de la carencia de presencia ind&iacute;gena en el Congreso de la 
  Uni&oacute;n, observa que los ind&iacute;genas han estado all&iacute; desde hace varios a&ntilde;os atr&aacute;s, pero su especificidad no ha sido advertida, por lo que la investigaci&oacute;n comenz&oacute; por visibilizar esa presencia.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para realizar esta labor se enfrent&oacute; al desaf&iacute;o metodol&oacute;gico de definir qui&eacute;nes pueden ser considerados como legisladores ind&iacute;genas en el pasado reciente y precisar qui&eacute;nes son aquellos que aspiran a ser reconocidos como legisladores ind&iacute;genas para poder leg&iacute;timamente ocupar una curul en el Congreso con tal representaci&oacute;n. El primer problema, observ&oacute; el autor, es que se carece de &quot;datos duros&quot; sobre la representaci&oacute;n ind&iacute;gena en M&eacute;xico, y lo m&aacute;s dif&iacute;cil es poder construir esos datos de manera contundente, pues varias carencias lo impiden. El primer obst&aacute;culo es la dificultad en la precisi&oacute;n respecto a la identificaci&oacute;n y a la autoidentificaci&oacute;n ind&iacute;gena, por la ambivalencia, la fluidez y la contingencia de las identidades ind&iacute;genas, pero tambi&eacute;n por la falta de registro sobre la identidad &eacute;tnica de los legisladores. No existe ninguna fuente que lo documente, por lo que saber con precisi&oacute;n qui&eacute;n es ind&iacute;gena entre los legisladores mexicanos es todo un desaf&iacute;o metodol&oacute;gico y pol&iacute;tico.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para elaborar el &quot;balance&quot; sobre la representaci&oacute;n legislativa ind&iacute;gena, a lo que se dedica el primer cap&iacute;tulo del libro, el autor tuvo que construir una metodolog&iacute;a que combin&oacute; distintas fuentes: hemerogr&aacute;fica, documental y etnogr&aacute;fica, que lo ayudar&iacute;an a identificar trayectorias y elementos a partir de los cuales pudiera inferir que estaba frente a un legislador o legisladora ind&iacute;gena.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras realizar esa precisi&oacute;n metodol&oacute;gica sobre la calidad de sus datos, el autor pudo documentar presencias ind&iacute;genas cuyo n&uacute;mero, en su opini&oacute;n, 
  ha ido en aumento desde 1988 hasta 2009. En el pasado, en las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo XX, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sol&iacute;a reclutar l&iacute;deres campesinos, algunos de los cuales eran ind&iacute;genas. Pero &eacute;stos carec&iacute;an de una agenda en materia de derechos y cultura ind&iacute;genas, ya que estos derechos no eran a&uacute;n visibilizados por los propios sujetos pol&iacute;ticos ind&iacute;genas y la identidad &eacute;tnica tampoco era valorada p&uacute;blicamente.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para identificar a los diputados ind&iacute;genas en el Congreso (y a otros y otras incluidos en un anexo del libro), el autor reconstruye sus trayectorias pol&iacute;ticas. Esta metodolog&iacute;a le aport&oacute; informaci&oacute;n para realizar el &quot;balance&quot; de la representaci&oacute;n ind&iacute;gena en el Congreso de la Uni&oacute;n, si bien su falta de precisi&oacute;n se convirti&oacute; en un desaf&iacute;o al definir las candidaturas, ya que no hay manera de &quot;probar&quot; la identidad ind&iacute;gena.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s del autor en el tema se sit&uacute;a en una preocupaci&oacute;n mayor que lo moviliza: la calidad de la democracia y la necesidad de &eacute;sta de incorporar a grupos sociales &#151;que &eacute;l llama &quot;minor&iacute;as&quot;&#151; para que la democracia mejore en cuanto a justicia, equidad y calidad. Tiene en lo general una mirada optimista sobre el avance de la representaci&oacute;n ind&iacute;gena en los &oacute;rganos legislativos en M&eacute;xico. Desde su perspectiva, este tema goza hoy de una amplia aceptaci&oacute;n p&uacute;blica y hay un contexto favorable para avanzar en su reconocimiento, pero enfrenta impedimentos, por motivo de divergencias al establecer propuestas concretas, como ocurri&oacute;, por ejemplo, con la redistritaci&oacute;n de los &quot;28 distritos ind&iacute;genas&quot;. El problema mayor es lograr consensos respecto de un 
  adecuado dise&ntilde;o institucional, as&iacute; como estrategias electorales viables para la inclusi&oacute;n de diputados ind&iacute;genas en el Poder Legislativo del pa&iacute;s.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La subrepresentaci&oacute;n ind&iacute;gena en el Congreso de la Uni&oacute;n es percibida como un problema para la calidad de la democracia mexicana. Es por ello que en los &aacute;mbitos acad&eacute;mico y pol&iacute;tico existe una preocupaci&oacute;n compartida sobre la necesidad de encontrar f&oacute;rmulas adecuadas en el marco de la democracia electoral para solucionar este d&eacute;ficit. Adicionalmente, aumentar la presencia ind&iacute;gena en los &oacute;rganos legislativos responde al creciente protagonismo ind&iacute;gena y a la visibilizaci&oacute;n de sus demandas, as&iacute; como a la necesidad de avanzar en la legislaci&oacute;n en materia ind&iacute;gena. Esto ha dado lugar a un cambio en la pol&iacute;tica del indigenismo integracionista, que ha pasado a un neoindigenismo multiculturalista que reconoce la diversidad.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el contexto es favorable, &iquest;por qu&eacute; 
  razones en el Congreso de la Uni&oacute;n el n&uacute;mero de diputados ind&iacute;genas (el autor emplea siempre el t&eacute;rmino en masculino y no incorpora la perspectiva de g&eacute;nero en su an&aacute;lisis ni en sus propuestas, por lo que las mujeres est&aacute;n invisibilizadas en su investigaci&oacute;n) es reducido? Desde la perspectiva de Sonnleitner, existen dos problemas. En primer lugar, la redistritaci&oacute;n de los &quot;28 distritos ind&iacute;genas&quot; fall&oacute; en el dise&ntilde;o, ya que la recomendaci&oacute;n te&oacute;rica que sustenta esta opci&oacute;n de discriminaci&oacute;n positiva sugiere que debe ser 65% la poblaci&oacute;n minoritaria que se aspira a representar; esta cifra, en su aplicaci&oacute;n en M&eacute;xico, se redujo a 40%; por lo que no tuvo el impacto que se buscaba. En segundo lugar, el bajo perfil de los candidatos ind&iacute;genas, lo que ha generado &quot;fracaso y desencanto&quot; en la representaci&oacute;n ind&iacute;gena. En la mayor&iacute;a de los casos, considera el autor, las candidaturas ind&iacute;genas han sido &quot;descriptivas&quot;, es decir, con un enfoque cuantitativo, que busca llenar una curul con un legislador presuntamente ind&iacute;gena, &quot;en espejo con el elector&quot;, pero que no cuida ni la legitimidad ni la calidad de la representaci&oacute;n. Con frecuencia esto ocurre porque son los partidos pol&iacute;ticos los que deciden qui&eacute;n debe ser el candidato, mediante procedimientos partidarios.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el autor, para que aumente el n&uacute;mero de legisladores en el Congreso es necesario que los candidatos sean competitivos y logren votos en su distrito, tanto de los ind&iacute;genas como de los no ind&iacute;genas ya que, es importante se&ntilde;alarlo (aunque el autor no lo mencione como una limitaci&oacute;n), la ley electoral no obliga a los partidos a postular ind&iacute;genas en esos &quot;distritos ind&iacute;genas&quot;, sino que &uacute;nicamente sugiere que es deseable.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sonnleitner recomienda lograr una representaci&oacute;n legislativa sustantiva; es decir, con perfiles de calidad, con diputados que cumplan los requisitos propios de la democracia: receptividad o atenci&oacute;n a electores; responsabilidad; rendici&oacute;n de cuentas; liderazgo transformador, que mediante iniciativas legislativas busque modificar estructuras, y que no reproduzca cacicazgos ni pr&aacute;cticas clientelares y corporativas.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2009, cuando el autor realiz&oacute; su investigaci&oacute;n, los diputados ind&iacute;genas no hab&iacute;an asumido el rol de legisladores para impulsar reformas en derechos y cultura ind&iacute;gena, sino que se limitaban a ser gestores de beneficios para sus comunidades, en dem&eacute;rito de la calidad de su representaci&oacute;n. No obstante, Sonnleitner no analiza ni el contexto pol&iacute;tico nacional que ha limitado avances en el reconocimiento de derechos, en la t&oacute;nica marcada por los Acuerdos de San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar (negociados con el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional, EZNL), ni las pr&aacute;cticas de acuerdos cupulares entre los partidos pol&iacute;ticos que pactan la agenda legislativa.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para avanzar en la cuesti&oacute;n t&eacute;cnica, un cap&iacute;tulo del libro se dedica a explorar las experiencias en otros pa&iacute;ses que han aplicado pol&iacute;ticas afirmativas para la &quot;inclusi&oacute;n de minor&iacute;as&quot; en el esfuerzo de mejorar la calidad de la democracia. El autor explora y pondera esas propuestas a la luz de la especificidad mexicana, a la que considera sumamente compleja dadas la diversidad &eacute;tnica y la dispersi&oacute;n de las identidades ind&iacute;genas. Frente a esa complejidad, sugiere una nueva redistritaci&oacute;n, ajustando las fronteras de aqu&eacute;llas.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, la contribuci&oacute;n del libro de Sonnleitner es valiosa porque visibiliza los impedimentos de car&aacute;cter t&eacute;cnico y pol&iacute;ticos que han debilitado la representaci&oacute;n pol&iacute;tica ind&iacute;gena. Sin embargo, el autor no recupera otras discusiones presentes tambi&eacute;n en el campo del derecho de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica ind&iacute;gena, que cuestionan la v&iacute;a de los partidos pol&iacute;ticos como el &uacute;nico camino para la representaci&oacute;n ind&iacute;gena, o que incluso plantean la creaci&oacute;n de partidos &eacute;tnicos o partidos ind&iacute;genas. Pese a esta limitaci&oacute;n, toda vez que la unidad de an&aacute;lisis de su investigaci&oacute;n no era la representaci&oacute;n pol&iacute;tica ind&iacute;gena, sino la representaci&oacute;n legislativa de los ind&iacute;genas en M&eacute;xico, el libro es un buen aporte al debate sobre el tema.</font></p>
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