<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-2503</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de sociología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Mex. Sociol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-2503</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-25032006000400007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Democracia post-liberal? El espacio político de las asociaciones]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Velasco]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Luis]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sociales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>68</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>787</fpage>
<lpage>790</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032006000400007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-25032006000400007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-25032006000400007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Benjam&iacute;n Arditi, coord., <i>&iquest;Democracia post&#45;liberal? El espacio pol&iacute;tico de las asociaciones</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Luis Velasco</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(Barcelona: Anthropos, 2005)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Sociales de la</i> <i>UNAM</i></font>.</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema central del libro coordinado por Benjam&iacute;n Arditi es f&aacute;cil de enunciar: la pol&iacute;tica, especialmente la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, transcurre en tres "circuitos" o niveles, distintos pero no necesariamente en conflicto. El primero est&aacute; conformado por los partidos, las elecciones y la ciudadan&iacute;a electoral; en el segundo act&uacute;an los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales y los grupos de inter&eacute;s; el tercero corresponde a las relaciones supranacionales. El modelo liberal de la democracia, centrado en la competencia electoral, no es suficiente para entender esta articulaci&oacute;n de niveles o circuitos. La mayor parte del libro se dedica a definir y caracterizar el segundo circuito y a analizar c&oacute;mo se relaciona con el primero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dependiendo del punto de vista que se tome, este planteamiento puede parecer muy viejo o muy nuevo. Para Hannah Arendt, la libre asociaci&oacute;n de los individuos "contiene, en esencia, el principio republicano seg&uacute;n el cual el poder reside en el pueblo" (1965: 169&#45;170). Al referirse a las sociedades modernas, Tocqueville afirm&oacute;: "No hay pa&iacute;s donde las asociaciones sean m&aacute;s necesarias para impedir el despotismo de los partidos o la arbitrariedad del pr&iacute;ncipe, que aquel cuyo Estado social es democr&aacute;tico" (1993: 180).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo sugieren estas citas, la libre asociaci&oacute;n de los individuos ha sido vista, desde hace mucho tiempo, como un rasgo distintivo de los gobiernos republicanos y democr&aacute;ticos.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Sin embargo, al considerar un periodo m&aacute;s corto, esta idea parece no s&oacute;lo novedosa sino incluso revolucionaria. Seg&uacute;n la definici&oacute;n m&aacute;s influyente de la democracia, &eacute;sta es simplemente un m&eacute;todo para seleccionar a los gobernantes mediante elecciones competitivas. Esa definici&oacute;n "procedimental" ha sido particularmente utilizada para referirse a la democratizaci&oacute;n ocurrida en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX. Es claro que en un modelo como &eacute;se las asociaciones civiles, los movimientos sociales, la sociedad civil en general, no pueden ocupar m&aacute;s que un lugar auxiliar, como detonantes del cambio democr&aacute;tico o como un &aacute;rea adicional, m&aacute;s o menos importante pero no decisiva, de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, resaltar la pol&iacute;tica de las asociaciones como uno de los niveles o circuitos de la democracia, puede ser muy fruct&iacute;fero. Pero el libro <i>&iquest;Democracia post&#45;liberal?</i> hace m&aacute;s que eso: al desarrollar este planteamiento central, tambi&eacute;n realiza una serie de contribuciones, m&aacute;s espec&iacute;ficas pero valiosas en s&iacute; mismas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La clarificaci&oacute;n de conceptos es una de esas aportaciones. &iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre sociedad civil y "tercer sector" (el sector no lucrativo ni gubernamental que, seg&uacute;n estimaciones citadas en el libro, podr&iacute;a aportar m&aacute;s de 5% del Producto interno Bruto y contribuir hasta con 7% del empleo no agrario en m&aacute;s de veinte pa&iacute;ses)? &iquest;Qu&eacute; tan aut&oacute;noma es la sociedad civil? &iquest;Qu&eacute; tan dr&aacute;stica es la separaci&oacute;n entre la sociedad civil y las otras esferas de la vida social, en particular la sociedad pol&iacute;tica y la econ&oacute;mica? Es imposible e, incluso, deseable llegar a un consenso absoluto sobre estas cuestiones. Pero los cap&iacute;tulos de Roitter y Becker contribuyen notablemente a clarificarlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo de Puga aborda un punto m&aacute;s espec&iacute;fico, las asociaciones, sobre las cuales tambi&eacute;n hace importantes clarificaciones conceptuales: cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas distintivas; c&oacute;mo se distinguen de entidades anal&iacute;ticamente cercanas a ellas (como los movimientos sociales); c&oacute;mo solucionan sus problemas de acci&oacute;n colectiva; cu&aacute;l puede ser su contribuci&oacute;n a la democracia y al desarrollo del "capital social".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n en el nivel conceptual, Luna analiza lo que ella considera lo m&aacute;s novedoso de la participaci&oacute;n de las asociaciones: la formaci&oacute;n de redes de acci&oacute;n p&uacute;blica. Las redes son una forma de relacionar diferentes asociaciones, entre s&iacute; y con otros actores (agencias gubernamentales, empresas, etc&eacute;tera).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, m&aacute;s que eso, tambi&eacute;n podr&iacute;an representar una nueva l&oacute;gica pol&iacute;tica, propia de un contexto postestatista y postliberal: la "gobernanza" reticular y la correspondiente ciudadan&iacute;a "categorial". En esta nueva forma de ciudadan&iacute;a, la representaci&oacute;n (territorial o funcional) ser&iacute;a menos importante que el reconocimiento y la participaci&oacute;n de nuevas categor&iacute;as sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo nivel en el que el libro hace contribuciones importantes es el an&aacute;lisis emp&iacute;rico. El cap&iacute;tulo de Puga estudia las asociaciones mexicanas; un mundo abigarrado, muchas veces contradictorio, en el que coexisten dos grandes tendencias: la supervivencia, e incluso el surgimiento, de organizaciones corporativas que retienen su capacidad para controlar a sus miembros y negociar de forma privilegiada con el Estado, y el florecimiento de nuevas organizaciones, m&aacute;s fluidas y voluntarias, que han participado activamente en la democratizaci&oacute;n del pa&iacute;s. Otro an&aacute;lisis sugerente es el que hace Luna sobre la "gobernanza reticular" en la uni&oacute;n Europea: un entramado institucional que busca coordinar a actores muy diferentes (organismos civiles, gobiernos nacionales, instituciones europeas, gobiernos locales, etc&eacute;tera). Algo similar puede decirse del estudio de Mart&iacute;n sobre las asociaciones espa&ntilde;olas y su posible contribuci&oacute;n a una ampliaci&oacute;n sustancial de la democracia. En especial, es interesante su an&aacute;lisis del mecanismo a trav&eacute;s del cual los ciudadanos pueden destinar una fracci&oacute;n de su impuesto Sobre la Renta a apoyar a asociaciones civiles con proyectos de inter&eacute;s social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el plano te&oacute;rico y normativo, el cap&iacute;tulo de Arditi busca fundamentar y explicar la idea de un "archipi&eacute;lago" pol&iacute;tico en el que coexisten los tres circuitos o niveles mencionados arriba. Esta imagen, que busca describir una tendencia m&aacute;s que un proceso acabado, se basa en dos ideas. La primera es que no se debe confundir la pol&iacute;tica, en un sentido amplio, con lo que ocurre en el subsistema pol&iacute;tico. La segunda es que la pol&iacute;tica moderna ha pasado por tres etapas caracterizadas por dos ampliaciones sucesivas. De estar concentrada en el Estado, la pol&iacute;tica se desplaz&oacute; (con el liberalismo) hacia la competencia electoral y actualmente est&aacute; extendi&eacute;ndose hacia dos nuevos campos: el segundo "circuito" protagonizado por movimientos, asociaciones y grupos de inter&eacute;s, y el tercero, conformado por las relaciones supranacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo plano, el cap&iacute;tulo de Vite se plantea una pregunta muy importante pero tambi&eacute;n muy dif&iacute;cil de responder: &iquest;c&oacute;mo se podr&iacute;a organizar la democracia postliberal? Para contribuir a responderla, el autor contrasta los planteamientos de Claus Offe y Philippe Schmitter sobre la institucionalizaci&oacute;n de las organizaciones de intereses en un modelo ampliado de democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tono cauteloso de este enfoque contrasta con la audacia, a veces rayando en la temeridad, de Schmitter. Su propuesta de democracia postliberal implica cambios en tres &aacute;reas: la noci&oacute;n de ciudadano, la representaci&oacute;n y las reglas para la toma de decisiones. Entre sus propuestas concretas est&aacute;n: conceder el derecho al voto incluso a los reci&eacute;n nacidos; pagar a los ciudadanos para que voten; intercambiar representantes entre pa&iacute;ses; permitir que los ciudadanos subsidien a sus asociaciones y partidos preferidos mediante pagar&eacute;s equivalentes a una parte de sus impuestos; multiplicar los puntos de veto en la toma de decisiones (requiriendo mayor&iacute;as simult&aacute;neas de representantes territoriales, funcionales o de otra &iacute;ndole). Aunque reconoce que no ser&aacute; f&aacute;cil convencer a los actores pol&iacute;ticos de la necesidad de realizar cambios como &eacute;stos, Schmitter afirma que "ning&uacute;n r&eacute;gimen puede transformarse hasta que aparezca una alternativa"; de ah&iacute; la necesidad de desarrollar el modelo de democracia postliberal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n es sumamente discutible. Cualquier revisi&oacute;n de la historia muestra que, aunque cada uno de los actores tuviera una noci&oacute;n clara de sus objetivos, los cambios pol&iacute;ticos ocurren por una acumulaci&oacute;n de hechos, imperceptibles o estridentes, cuyos resultados globales tienen muy poco que ver con los modelos preconcebidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la evaluaci&oacute;n general del libro no depende de este punto sino de c&oacute;mo se respondan dos preguntas b&aacute;sicas: &iquest;es cierto que la democracia moderna est&aacute; evolucionando hacia un modelo postliberal? De ser as&iacute;, &iquest;ese modelo se caracteriza, en efecto, por una articulaci&oacute;n de los tres niveles que se proponen aqu&iacute;: elecciones, asociaciones y pol&iacute;tica supranacional?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para responder a estas preguntas, debe recordarse que el liberalismo es un movimiento pol&iacute;tico y una descripci&oacute;n e interpretaci&oacute;n del mundo. En la medida en que ese movimiento y esa interpretaci&oacute;n tuvieron &eacute;xito, el liberalismo se arraig&oacute; en un conjunto de instituciones pol&iacute;ticas. Pero, naturalmente, ese arraigo siempre ha sido parcial y problem&aacute;tico, entre otras cosas porque el liberalismo ha tenido que competir con otras fuerzas que tambi&eacute;n lograron traducirse en instituciones pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha intensificado la transnacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y han surgido nuevos actores (especialmente las asociaciones) que, sin proponerse conquistar el poder, s&iacute; buscan influir sobre &eacute;l y, en general, participar en la "esfera p&uacute;blica", muchas veces articul&aacute;ndose en redes. Sin duda, estos cambios afectar&aacute;n la influencia del orden pol&iacute;tico liberal (y del movimiento intelectual asociado a &eacute;l). &iquest;En qu&eacute; medida esto llegar&aacute; a producir una transformaci&oacute;n estructural de la pol&iacute;tica moderna? Tal vez lo m&aacute;s prudente sea dejar abierta esta pregunta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la expresi&oacute;n "liberalismo democr&aacute;tico", utilizada muchas veces en el libro, debe ser tomada con cautela. Siempre ha habido una tensi&oacute;n entre liberalismo y democracia. Algunos cambios recientes (la mayor prominencia del mercado, el adelgazamiento del Estado) han modificado el equilibrio entre ambos t&eacute;rminos de la expresi&oacute;n, fortaleciendo el liberalismo y debilitando la democracia. Otras tendencias, en cambio, parecen actuar simult&aacute;neamente contra el liberalismo y la democracia: la limitaci&oacute;n de las libertades civiles en nombre del combate al terrorismo, el propio terrorismo y la "guerra" contra &eacute;l, el crimen organizado, el crecimiento de la econom&iacute;a informal, el debilitamiento de muchos estados nacionales (en especial en los pa&iacute;ses pobres), con la consecuente amenaza al estado de derecho y a las garant&iacute;as individuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, tal vez estemos presenciando la emergencia de un orden pol&iacute;tico contradictorio, incierto e inestable, con importantes componentes liberales, postliberales, democr&aacute;ticos, antidemocr&aacute;ticos y antiliberales. Este libro es una muy buena contribuci&oacute;n a la dif&iacute;cil pero impostergable tarea de entenderlo con serenidad y lucidez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arendt, Hannah. <i>On Revolution.</i> Nueva York: The Viking Press, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8797892&pid=S0188-2503200600040000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Tocqueville, Alexis. <i>La democracia en Am&eacute;rica,</i> vol. 1. Madrid: Alianza Editorial, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8797894&pid=S0188-2503200600040000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rousseau, Jean&#45;Jacques. <i>Du contrat social.</i> Par&iacute;s: Librairie G&eacute;n&eacute;rale Fran&ccedil;aise, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8797896&pid=S0188-2503200600040000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Naturalmente, no todos los autores influyentes han estado de acuerdo con esta idea. Es c&eacute;lebre, por ejemplo, la oposici&oacute;n de Rousseau a la existencia de "sociedades parciales" dentro de un Estado. Pero, como &eacute;l mismo agrega, "si tales sociedades existen, se debe multiplicar su n&uacute;mero y evitar que sean desiguales" (1996: 64&#45;65).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arendt]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hannah]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[On Revolution]]></source>
<year>1965</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Viking Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Tocqueville]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alexis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La democracia en América]]></source>
<year>1993</year>
<volume>1</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rousseau]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jean-Jacques]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Du contrat social]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Librairie Générale Française]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
