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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>David Harvey, The New Imperialism </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Bellisario </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(Oxford, Nueva York: Oxford University Press, 2003), 253 pp. </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Planificaci&oacute;n Urbano&#45;Regional, California State Polytechnic University, Pomona</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios del siglo XXI, priva una incertidumbre generalizada sobre el rumbo que tomar&aacute; el sistema global. Quiz&aacute; la &uacute;nica certeza de que disponemos es que nos encontramos en el umbral de una gran transici&oacute;n en el funcionamiento de este sistema, y que la gran variedad de fuerzas que lo acechan puede conducirnos hacia escenarios muy diversos; acaso totalmente inesperados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de tal marco de incertidumbre, el uso de la fuerza militar desplegada por parte de Estados Unidos en respuesta al ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York, ha suscitado un renovado inter&eacute;s por integrar el concepto de <i>imperialismo</i> en los trabajos sobre actualidad geopol&iacute;tica. De esa manera, los r&aacute;pidos cambios en los acontecimientos geopol&iacute;ticos; las declaraciones de altos funcionarios de Estado; las recientes publicaciones detractoras, y otras, panegiristas del imperio; incluso art&iacute;culos editoriales incluidos en importantes publicaciones de la prensa estadounidense de corriente principal (tales como el <i>New York Times),</i> parecen fortalecer la idea del manifiesto imperialismo de Estados Unidos. En tal caso es v&aacute;lido preguntar si las otrora olvidadas &#151;y por algunos expl&iacute;citamente descartadas&#151; teor&iacute;as del imperialismo (desde Leniny Hilferding hasta Arendt y Emmanuel) pueden ser rescatadas y reevaluadas dado el car&aacute;cter de los nuevos acontecimientos geopol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">David Harvey ha desempolvado dichas viejas teor&iacute;as del imperialismo (supuestamente en desuso) para verter nueva luz sobre acontecimientos recientes. En este oportuno libro, <i>The New Imperialism,</i> Harvey nos entrega una penetrante interpretaci&oacute;n desde la perspectiva de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, de las transformaciones geopol&iacute;ticas del orden mundial de principios de siglo. Espec&iacute;ficamente, el libro intenta desenmascarar y analizar el significado de las acciones recientes de la administraci&oacute;n de George W. Bush, sopesando sus consecuencias para el orden mundial. Las preguntas que gu&iacute;an el an&aacute;lisis de Harvey son las siguientes: &iquest;qu&eacute; papel desempe&ntilde;a la evoluci&oacute;n del proceso de acumulaci&oacute;n capitalista en el flagrante imperialismo que vienen proponiendo los sectores neoconservadores del <i>establishment</i> pol&iacute;tico de Estados Unidos &#151;basado en su incuestionable poder&iacute;o militar&#151; como opci&oacute;n pol&iacute;tica para mantener su hegemon&iacute;a en el orden global? Asimismo, &iquest;de qu&eacute; manera la l&oacute;gica territorial del Estado estadounidense (en su actual manifestaci&oacute;n imperialista), es una respuesta (un ajuste espacial de la l&oacute;gica de reproducci&oacute;n del capital) al cr&oacute;nico problema de sobreacumulaci&oacute;n que viene experimentando la econom&iacute;a estadounidense en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para poder dilucidar y presentar los grandes procesos contempor&aacute;neos, primero debe comprenderse c&oacute;mo funciona el orden pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico global, especialmente en lo que se refiere a la situaci&oacute;n de Estados Unidos en dicho sistema. Y para ese trabajo, Harvey se encuentra excepcionalmente bien preparado. Uno de los puntos m&aacute;s admirables de su nuevo libro es la claridad y brevedad con que el autor desarrolla conceptos, analiza acontecimientos e interpreta datos f&aacute;cticos para sustentar su argumento, pues se desplaza con facilidad extrema entre una mir&iacute;ada de disciplinas como la historia mundial, la econom&iacute;a pol&iacute;tica, la pol&iacute;tica internacional y la geograf&iacute;a econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>The New Imperialism,</i> Harvey plantea que el acontecimiento decisivo para desenredar la actual situaci&oacute;n geopol&iacute;tica radica en comprender la crisis econ&oacute;mica de principios de los a&ntilde;os setenta, como el proceso que desencaden&oacute; la profunda transformaci&oacute;n en el orden pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico global. A partir de esa coyuntura mundial, la estrategia nacional de industrializaci&oacute;n masiva de elevada productividad &#151;que Harvey denomina "acumulaci&oacute;n mediante la expansi&oacute;n continua de la reproducci&oacute;n"&#151; se vio imposibilitada de seguir acumulando; comenz&oacute; a ser compensada (y poco a poco reemplazada) con un alza de los intentos de acumular mediante el uso de pr&aacute;cticas depredadoras, tales como el uso del poder financiero bruto para orquestar devaluaciones, la especulaci&oacute;n, el fraude, incluso el robo: lo que el autor denomina "acumulaci&oacute;n por desposeimiento o despojo".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harvey comienza su indagaci&oacute;n mediante el planteamiento de una pregunta: &iquest;qu&eacute; papel desempe&ntilde;&oacute; el petr&oacute;leo en la decisi&oacute;n de Estados Unidos de invadir unilateralmente a Irak? Harvey se&ntilde;ala que durante largo tiempo Estados Unidos ha buscado controlar el flujo del petr&oacute;leo del Medio Oriente como manera de mantener su superioridad pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mica. La ocupaci&oacute;n militar de Irak es s&oacute;lo la &uacute;ltima y m&aacute;s clara fase de esa estrategia. Posteriormente Harvey contin&uacute;a su indagaci&oacute;n con el an&aacute;lisis de c&oacute;mo creci&oacute; el poder estadounidense a partir de la segunda mitad del siglo XX. Destaca que el factor m&aacute;s significativo del arribo de Estados Unidos al dominio global fue, en s&iacute;, la habilidad del sistema pol&iacute;tico de resolver los conflictos internos (el Estado de Bienestar) mediante el desarrollo de una poderosa econom&iacute;a basada en el establecimiento de un robusto mercado interno (el sistema fordista); ello facilit&oacute; a su vez vastas acumulaciones de capital. As&iacute; pues, la econom&iacute;a estadounidense fue capaz de expandirse mediante la absorci&oacute;n de enormes cantidades de capital en los sectores del transporte, la urbanizaci&oacute;n, la educaci&oacute;n, la investigaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a principios de los a&ntilde;os setenta, ciertos problemas comenzaron a mermar tal sistema tecnol&oacute;gico&#45;institucional (en el &aacute;mbito interno) as&iacute; como la hegemon&iacute;a estadounidense (en el externo). De hecho, una crisis econ&oacute;mica estremeci&oacute; al pa&iacute;s; ella revel&oacute; un profundo problema fiscal generado por una amplia gama de causas que incluyen los altos gastos de la guerra del vietnam, la espiral inflacionaria cada vez mayor causada por la emisi&oacute;n de dinero y la competencia del capitalismo japon&eacute;s y alem&aacute;n en ciertos sectores productivos. Para intentar mantener la posici&oacute;n hegem&oacute;nica de Estados Unidos en la escena internacional (frente a Europa, Jap&oacute;n y finalmente el este y sureste asi&aacute;ticos), en 1973 el gobierno de Nixon logr&oacute; centrar la actividad financiera global en Estados Unidos. Tal medida robusteci&oacute; el capital financiero estadounidense; empero, el pa&iacute;s dej&oacute; de ser un jugador dominante en el mundo de la producci&oacute;n industrial, pues perdi&oacute; buena parte de su capacidad manufacturera. En el presente, la hegemon&iacute;a industrial se encuentra en los nuevos espacios productivos del sur y este de Asia (como Jap&oacute;n, Corea del Sur, Singapur, Taiw&aacute;n, y ahora incluso China).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia de Nixon cre&oacute; el poderoso r&eacute;gimen financiero de <i>Wall Street</i> y la Reserva Federal, con poderes sobre instituciones financieras globales: el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Como sabemos, este r&eacute;gimen financiero (representado por el llamado Consenso de Washington) fue capaz de alinear a la gran mayor&iacute;a de las econom&iacute;as de pa&iacute;ses en desarrollo con el sistema capitalista neoliberal, mediante las pr&aacute;cticas de ajuste estructural y gesti&oacute;n de la deuda externa. Tal r&eacute;gimen monetario y financiero result&oacute; una formidable herramienta que asegur&oacute; en los ochenta y noventa (especialmente durante la administraci&oacute;n Clinton) la proyecci&oacute;n exterior del capital estadounidense &#151;mediante la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica&#151; y permiti&oacute; un constante flujo de capital desde los pa&iacute;ses deudores hacia los bancos americanos (producto del financiamiento de los pr&eacute;stamos del FMI y el BM).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, tal r&eacute;gimen financiero pareciera estar llegando a su fin, ya que la Uni&oacute;n Americana pierde su hegemon&iacute;a financiera a pasos agigantados. Estados Unidos se est&aacute; transformando en un pa&iacute;s deudor cr&oacute;nico debido al d&eacute;ficit interno cada vez mayor (producto de los gastos en ascenso de la guerra de Irak y del recorte de impuestos gravados a los sectores de altos ingresos efectuado por Bush), as&iacute; como a la balanza comercial negativa que sostiene con el resto del mundo (producto del consumismo desmedido al cual los norteamericanos tanto se han acostumbrado). Harvey se&ntilde;ala que Estados Unidos recibe en forma de flujos de capital extranjero m&aacute;s de 2 000 millones de d&oacute;lares diarios para cubrir su d&eacute;ficit interno y externo. Cualquier otro pa&iacute;s que mostrara dicho d&eacute;ficit presupuestario ser&iacute;a sometido por el FMI a un draconiano proceso de ajuste estructural. Por otro lado, una naci&oacute;n endeudada es vulnerable a ataques de devaluaci&oacute;n como los anteriormente infligidos a otras regiones del globo, como en Am&eacute;rica Latina en los ochenta y principios de los noventa, y a&uacute;n m&aacute;s gravemente en la crisis que consumi&oacute; el este y sureste asi&aacute;ticos en 1997, antes de arrastrar a Rusia y buena parte de Am&eacute;rica del Sur. Aqu&iacute; radica, seg&uacute;n Harvey, la principal amenaza al dominio y hegemon&iacute;a estadounidense. Por ende, lo que en la superficie parece un signo de fortaleza (el viraje de una pol&iacute;tica de consenso a la coerci&oacute;n de un abierto imperialismo militar), puede tambi&eacute;n interpretarse como una se&ntilde;al del debilitamiento de dicha hegemon&iacute;a ante la grave amenaza de recesi&oacute;n y devaluaci&oacute;n en su propia casa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces &#151;seg&uacute;n Harvey&#151;, en tal contexto de vulnerabilidad, el poder militar es el &uacute;nico poder absoluto que queda a Estados Unidos para mantener la hegemon&iacute;a sobre el sistema global. Y, m&aacute;s a&uacute;n, la p&eacute;rdida del control sobre los mecanismos productivos y financieros globales ha tra&iacute;do consigo una dificultad cada vez mayor para continuar acumulando mediante la expansi&oacute;n continua de la reproducci&oacute;n del capital; ello ha acarreado un alza de los intentos de acumular mediante pr&aacute;cticas depredadoras, posiblemente &#151;como Harvey expresa&#151; para extraer rentas y tributo del resto del mundo. As&iacute; pues, el autor interpreta la opci&oacute;n pol&iacute;tica de imperio como una apuesta desesperada de la Uni&oacute;n Americana para intentar mantener su posici&oacute;n hegem&oacute;nica en la escena internacional. Se trata de un viraje por parte de Estados Unidos: de una pasada hegemon&iacute;a de consenso basada en la l&oacute;gica capitalista a una hegemon&iacute;a de coerci&oacute;n basada, esencialmente, en la l&oacute;gica territorial. Es un ajuste espacial que busca controlar los suministros de petr&oacute;leo como medio para contrarrestar los vuelcos de poder que acechan en la econom&iacute;a global. Son, en definitiva, las directrices que Harvey considera las caracter&iacute;sticas principales del nuevo imperialismo estadounidense.</font></p>      ]]></body>
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