<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-2503</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de sociología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Mex. Sociol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-2503</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-25032005000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bellisario]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antonio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Concepción Departamento de Geografía ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Los Angeles ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>67</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>214</fpage>
<lpage>219</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-25032005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-25032005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jared Diamond, <i>Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Bellisario*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(Nueva York: W. W. Norton &amp; Company, 1999), 480 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctor en Planificaci&oacute;n Urbana, University of California, Los Angeles. Departamento de Geograf&iacute;a, Universidad de Concepci&oacute;n.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; fueron los euroasi&aacute;ticos los que se desarrollaron m&aacute;s tempranamente y terminaron concentrando una gran parte de la riqueza y del poder geopol&iacute;tico mundial? &iquest;Por qu&eacute; no fueron los incas, los aztecas, o los ashanti los que conquistaron &Aacute;frica y trajeron a los europeos como esclavos al nuevo Mundo? en resumen, &iquest;cu&aacute;les son las causas de los indiscutibles diferentes niveles de desarrollo observables entre las diversas culturas del mundo? &Eacute;stas son las preguntas que gu&iacute;an la investigaci&oacute;n del profesor Jared Diamond en el valioso libro <i>Guns, Gem&iacute;s, and Steel: The Fates of Human Societies,</i> ganador del premio Pulitzer en 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El profesor Diamond discute, convincentemente, c&oacute;mo los factores geogr&aacute;ficos y ambientales fueron los elementos decisivos que explican las diferencias de poder y riqueza entre las culturas del mundo as&iacute; como el desarrollo moderno. el autor sostiene que las sociedades que superaron tempranamente la etapa de cazadores&#45;recolectores y crearon un sistema eficaz de producci&oacute;n de alimentos (la domesticaci&oacute;n de plantas y animales), y se desarrollaron m&aacute;s r&aacute;pidamente; despu&eacute;s produjeron la escritura, la tecnolog&iacute;a, el gobierno y la religi&oacute;n &#151;como tambi&eacute;n los g&eacute;rmenes y las armas de guerra&#151;; posteriormente, se aventuraron hacia los cuatro puntos cardinales de la Tierra para conquistar y destruir las culturas &aacute;grafas. As&iacute; pues, el autor describe brillantemente c&oacute;mo una serie de ventajas casuales condujeron al temprano desarrollo de las civilizaciones euroasi&aacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diamond asume, impl&iacute;citamente, que todos los grupos humanos tienen una inteligencia media id&eacute;ntica, pues al momento de realizarse los cambios fundamentales del neol&iacute;tico que marcaron el desarrollo sociocultural del hombre moderno, la evoluci&oacute;n gen&eacute;tica de &eacute;ste ya se hab&iacute;a completado hac&iacute;a muchos miles de a&ntilde;os. Para Diamond, la trayectoria espec&iacute;fica de desarrollo que cierta cultura o grupo &eacute;tnico haya llevado a cabo en cualquier parte de la corteza terrestre, estar&aacute; determinada por la cantidad y la clase de plantas y de animales susceptibles de ser domesticados que la regi&oacute;n haya tenido originalmente. Y, m&aacute;s a&uacute;n, por la configuraci&oacute;n geogr&aacute;fica del territorio: si &eacute;sta permite o no una f&aacute;cil y r&aacute;pida difusi&oacute;n y adaptaci&oacute;n de los adelantos tecnol&oacute;gicos. en particular, para el autor, las ventajas &uacute;nicas que en dichos tres aspectos tuvo la famosa media luna f&eacute;rtil despu&eacute;s de la &uacute;ltima edad de hielo (hace 13 000 a&ntilde;os) fue el accidente decisivo en la historia de la Humanidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diamond pone en guardia al lector sobre la manera como la geograf&iacute;a de Eurasia favoreci&oacute; el temprano desarrollo de la civilizaci&oacute;n. Primero, el continente euroasi&aacute;tico tiene modestas barreras geogr&aacute;ficas o un menor aislamiento interno que Australasia, &Aacute;frica y Am&eacute;rica, lo que facilit&oacute; una r&aacute;pida migraci&oacute;n y difusi&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as entre Asia y Europa. Segundo, el eje continental Este&#45;Oeste de Eurasia exigi&oacute; una relativa homogeneidad ecol&oacute;gica, que favoreci&oacute; la adaptaci&oacute;n de las fuentes domesticadas de alimentos (las diversas especies de plantas y animales domesticados) y de las enfermedades (los g&eacute;rmenes). Como sabemos, los cultivos y el h&aacute;bitat de los animales son altamente dependientes del clima. La franja latitudinal subtropical templada de Eurasia tiene climas m&aacute;s o menos similares en largas distancias, lo cual facilit&oacute; la f&aacute;cil difusi&oacute;n y adaptaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as inventadas a lo ancho de esta regi&oacute;n. Por ejemplo, un patr&oacute;n de agricultura desarrollado (digamos) en el Medio Oriente, pudo adaptarse exitosamente a las condiciones ecol&oacute;gicas del Valle del Indo o en la meseta ib&eacute;rica. Por el contrario, la orientaci&oacute;n Norte&#45;Sur de los ejes continentales y las grandes barreras geogr&aacute;ficas de Am&eacute;rica, &Aacute;frica y Australasia, no permitieron la difusi&oacute;n y adaptaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, o la hicieron mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. Por ende, las tecnolog&iacute;as inventadas dentro de estos continentes, encontraron muchas dificultades para difundirse traspasando barreras geogr&aacute;ficas y ecol&oacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que la agricultura fue inventada en la media luna f&eacute;rtil hace aproximadamente 12 000 a&ntilde;os, durante la revoluci&oacute;n del neol&iacute;tico, se ha desarrollado en por lo menos otros cinco lugares alrededor del globo: China, nueva Guinea, Am&eacute;rica del norte, M&eacute;xico y los Andes Centrales. El autor explica que las culturas que habitaban la media luna f&eacute;rtil fueron privilegiadas. Las plantas silvestres de que ellos dispon&iacute;an para domesticar eran f&aacute;ciles de dominar, crec&iacute;an r&aacute;pido y ten&iacute;an las semillas m&aacute;s grandes. De hecho, la agricultura se desarroll&oacute; tempranamente en la media luna f&eacute;rtil porque ten&iacute;a un clima favorable al crecimiento de las plantas anuales de autopolinizaci&oacute;n y porque, especialmente all&iacute;, se daban los antepasados silvestres de los cereales ricos en prote&iacute;nas y las leguminosas adecuadas para la domesticaci&oacute;n. Sin embargo, este tipo de plantas nativas no se encontraba disponible en los tr&oacute;picos, en las planicies americanas o en la Patagonia. La media luna f&eacute;rtil era, seg&uacute;n se informa, rica en distintas variedades silvestres de trigo y de cebada. La mayor densidad de la semilla &#151;la parte que contiene los nutrientes&#151; es uno de los rasgos que determina la aptitud de una planta silvestre para ser domesticada. estudios contempor&aacute;neos han confirmado que 32 de las 56 gram&iacute;neas que contienen las semillas m&aacute;s densas que hay son nativas de la media luna f&eacute;rtil. S&oacute;lo cuatro de estas plantas se encuentran en &Aacute;frica subsahariana y 11, en Am&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s eficaces que la caza o la recolecci&oacute;n, los cultivos rindieron excedentes de alimento que permitieron claros aumentos en la densidad demogr&aacute;fica. Por ende, la seguridad alimentaria permiti&oacute; el surgimiento de centros urbanos y de clases no agr&iacute;colas especializadas. Las sociedades agr&iacute;colas sedentarias tendieron hacia una mayor complejidad social, la producci&oacute;n de nuevas ideas e invenciones, la innovaci&oacute;n sin&eacute;rgica y la dominaci&oacute;n militar de sus vecinos. Por otra parte, Diamond discute espec&iacute;ficamente que el nacimiento de la urbanizaci&oacute;n comenz&oacute; en la media luna f&eacute;rtil mucho antes que en otra parte del globo; debido, como lo hemos dicho antes, a la presencia de una gran diversidad de vegetales y animales domesticables. Entonces, la desigual distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de plantas y animales domesticables (m&aacute;s que cualquier superioridad inherente de sus habitantes) condujo a que el Medio oriente se transformara en la "cuna de la civilizaci&oacute;n". Sin embargo, otras partes del mundo nunca tuvieron esta oportunidad, y la falta de los recursos clave para el desarrollo de una sociedad agr&iacute;cola sedentaria sell&oacute; sus destinos. unas no ten&iacute;an plantas nativas que pudieran ser domesticadas; otras ten&iacute;an muy pocas y comenzaron a cultivarlas muy tarde, de modo que fueron sobrepasadas abrumadoramente por los descendientes de los euroasi&aacute;ticos, que ya hab&iacute;an comenzado a urbanizarse unos 9 000 a&ntilde;os atr&aacute;s.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, dicho patr&oacute;n de agricultura mixta permiti&oacute; a los euroasi&aacute;ticos sostener altas densidades de poblaci&oacute;n en sus asentamientos. el enorme tama&ntilde;o y las altas densidades de poblaci&oacute;n de eurasia hicieron que concentrara la mayor parte de la poblaci&oacute;n mundial, lo cual permiti&oacute; &#151;a su vez&#151; que dicho continente generara la mayor parte de los inventos y de las innovaciones tecnol&oacute;gicas producidos por est&iacute;mulos de proximidad territorial. La facilidad de las comunicaciones y de la difusi&oacute;n a lo largo del territorio, permiti&oacute; que las invenciones generadas en un lugar se dispersaran con relativa rapidez a otro. La veloz y amplia difusi&oacute;n de los adelantos tecnol&oacute;gicos, a su vez, concedieron a los euroasi&aacute;ticos la rueda, el caballo, los textiles, la metalurgia avanzada, la navegaci&oacute;n de largo alcance, el estado, la p&oacute;lvora y las armas de hierro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tan importante como el cultivo de la tierra fue, seg&uacute;n el profesor Diamond, la presencia de grandes animales domesticables que proporcionaban las prote&iacute;nas, el transporte y la energ&iacute;a de alta calidad para el trabajo. El desarrollo de los carros de arrastre nunca ocurri&oacute; en el Nuevo Mundo: la llama de los Andes centrales nunca fue enganchada a las ruedas de juguete de los aztecas pues se hallaban separadas por la selva tropical del Istmo de Panam&aacute;. De nuevo, Eurasia fue bastante afortunada al tener la mayor parte de los grandes mam&iacute;feros herb&iacute;voros salvajes que pod&iacute;an ser domesticados: ovejas, cabras, vacas, cerdos y caballos. &Aacute;frica ten&iacute;a el b&uacute;falo y la cebra, pero las cebras y los b&uacute;falos africanos son irritables y dif&iacute;ciles de domar, como lo han comprobado intentos contempor&aacute;neos de domesticaci&oacute;n de dichos animales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diamond argumenta que los g&eacute;rmenes que producen las enfermedades contagiosas m&aacute;s mortales que afectan a los humanos fueron un subproducto de la domesticaci&oacute;n de los animales. En efecto, &eacute;ste es uno de los descubrimientos m&aacute;s sorprendentes al que se ha llegado con el actual desarrollo de la biolog&iacute;a molecular. Ahora sabemos que la viruela, el sarampi&oacute;n y otras enfermedades epid&eacute;micas de los seres humanos se desarrollaron a partir de enfermedades de nuestros animales dom&eacute;sticos con los cuales entramos en contacto &iacute;ntimo cuando comenzamos a domesticarlos hace 11 000 a&ntilde;os. La viruela pudo haberse desarrollado de una enfermedad de nuestros camellos dom&eacute;sticos. El sarampi&oacute;n se desarroll&oacute; ciertamente de una enfermedad de nuestros ganados dom&eacute;sticos. Las poblaciones euroasi&aacute;ticas se vieron expuestas a estas enfermedades y, gradualmente, desarrollaron resistencias inmunitarias y gen&eacute;ticas contra ellas. sin embargo, los pueblos originarios del Nuevo Mundo, de &Aacute;frica y de Australasia, no domesticaron estos animales y no estuvieron expuestos a los g&eacute;rmenes de enfermedades transmisibles de los europeos y, por ende, sucumbieron <i>en masse</i> durante la edad de la exploraci&oacute;n europea. Cuando llegaron los europeos a Am&eacute;rica portando en su <i>dossier</i> biol&oacute;gico la viruela, el sarampi&oacute;n y otros g&eacute;rmenes mortales, los pueblos originarios murieron antes de que pudieran incluso alcanzar el campo de batalla: los g&eacute;rmenes de Eurasia los mataron. &Eacute;sta es la raz&oacute;n fundamental de c&oacute;mo la geograf&iacute;a inclin&oacute; la balanza en el desarrollo de ciertas sociedades del mundo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el argumento propuesto por Diamond para explicar por qu&eacute; fueron los descendientes de los euro&#45;asi&aacute;ticos los que conquistaron Per&uacute;, M&eacute;xico, Australia y gran parte de &Aacute;frica, es el siguiente: las sociedades de Eurasia adquirieron ventajas clave al desarrollar las semillas, los animales domesticados y la resistencia a los g&eacute;rmenes de enfermedades mortales. La geograf&iacute;a de Eurasia posibilit&oacute; la difusi&oacute;n de la agricultura, lo que facilit&oacute;, a su vez, el desarrollo de la urbanizaci&oacute;n y la creaci&oacute;n de una clase de especialistas no agr&iacute;colas. Tal temprano desarrollo fue amplificado de manera cada vez mayor por la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, especialmente de las armas de hierro. De esta manera, para 1492, los descendientes de los antiguos euro&#45;asi&aacute;ticos hab&iacute;an concentrado extraordinarias ventajas sobre otras culturas. M&aacute;s a&uacute;n, dicho patr&oacute;n de desarrollo los lanz&oacute; hacia una imperativa expansi&oacute;n geogr&aacute;fica en b&uacute;squeda de nuevos mercados y recursos. As&iacute;, llegaron a otras tierras para ganar gloria y hacerse ricos; en el proceso, conquistaron y dominaron a diversos pueblos y etnias con sus armas superiores, principalmente con las enfermedades del Viejo Mundo, para las cuales los pueblos nativos no ten&iacute;an resistencias inmunitarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, &iquest;por qu&eacute; no fue la civilizaci&oacute;n china, la hind&uacute; o la del Islam la que logr&oacute; expandir su cultura y dominio al resto de Eurasia y del mundo? Si las invenciones decisivas para el desarrollo de la civilizaci&oacute;n occidental, como la agricultura y la urbanizaci&oacute;n, y muchos otros adelantos tecnol&oacute;gicos (tales como los instrumentos de navegaci&oacute;n, la astronom&iacute;a, la p&oacute;lvora, la impresi&oacute;n en bloques, los n&uacute;meros, la medicina, la qu&iacute;mica y la geometr&iacute;a), no se produjeron en Europa sino en otros rincones de Eurasia, &iquest;por qu&eacute;, entonces, fueron los europeos los que &uacute;ltimamente lograron dominar al resto del mundo? En tal caso es v&aacute;lido preguntar: &iquest;Por qu&eacute; Europa? &iquest;Por qu&eacute; no China? &iquest;Por qu&eacute;, y c&oacute;mo, la civilizaci&oacute;n europea adquiri&oacute; el dominio decisivo sobre el resto de Eurasia y del mundo a partir del siglo XVI? Diamond no tiene una respuesta para esta pregunta. <i>Guns, Germs, and Steel</i> es un libro que explica por qu&eacute; los euroasi&aacute;ticos, en general, conquistaron Am&eacute;rica, &Aacute;frica y Australasia a partir del siglo XVI. No es un libro que explique por qu&eacute; los europeos, en particular, conquistaron Asia y el resto del mundo en los &uacute;ltimos 500 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las cr&iacute;ticas que ha recibido <i>Guns, Germs, and Steel</i> es que el libro &#151;a pesar de la intencionalidad expl&iacute;cita de su autor por elaborar una s&iacute;ntesis global de causalidad hist&oacute;rica del desarrollo de la Humanidad&#151; no contempla fen&oacute;menos culturales e ideol&oacute;gicos dentro de su aparato explicatorio. Usualmente, cuando un cient&iacute;fico de las Ciencias Naturales vuelve su atenci&oacute;n acad&eacute;mica hacia la Historia y la Antropolog&iacute;a para invocar causalidades medioambientales en el desarrollo de las civilizaciones, resulta muy f&aacute;cil acusarlo de determinismo, de funcionalismo, o de los dos. Sin embargo, en nuestra opini&oacute;n, Diamond sale victorioso desde las tortuosas aguas del determinismo ambiental. Para &eacute;l, las ideas y la cultura, por supuesto, son importantes en el desarrollo de las sociedades humanas. No obstante, el autor argumenta que las ideas, la tecnolog&iacute;a y la cultura s&oacute;lo pueden desarrollarse all&iacute; donde prevalezcan las condiciones ambientales adecuadas. All&iacute; donde las culturas se hayan constituido en sociedades organizadas y se hayan asentado en centros urbanos que dependan (y a la vez que sean el fruto) del desarrollo de la agricultura. As&iacute; pues, para Diamond, en el temprano desarrollo de la Humanidad, la geograf&iacute;a (especialmente la desigual distribuci&oacute;n de plantas y animales que pueden ser domesticados) y las condiciones ecol&oacute;gicas, fueron los factores decisivos que determinaron el grado de desarrollo alcanzado por las distintas civilizaciones y, &uacute;ltimamente, fijaron el destino de las sociedades humanas. El libro es un avance importante en nuestra comprensi&oacute;n del temprano desarrollo del pasado del ser humano; empero, lo m&aacute;s encomiable es que, desde la perspectiva epistemol&oacute;gica medioambiental, presenta un argumento convincente en contra de las teor&iacute;as deterministas de superioridad racial. Es un libro notablemente legible que demuestra c&oacute;mo la historia y la biolog&iacute;a pueden enriquecerse mutuamente para producir una comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda de la condici&oacute;n humana. Constituye un libro brillante, producto de una investigaci&oacute;n rigurosamente impecable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Recientes descubrimientos arqueol&oacute;gicos han se&ntilde;alado que el primer centro urbano del mundo es la ciudad neol&iacute;tica de Qatalh&oacute;y&uuml;k, en la planicie de Anatolia, Turqu&iacute;a (7 000 a. d. n. e.). Los resultados de las pr&oacute;ximas excavaciones en este sitio aportar&aacute;n importantes elementos para avanzar nuestra compresi&oacute;n de los or&iacute;genes de la agricultura y de la civilizaci&oacute;n. Para m&aacute;s informaci&oacute;n de este proyecto arqueol&oacute;gico, v&eacute;ase la p&aacute;gina web: <i>&lt;</i><a href="http://www.catal.arch.cam.ac.uk/catal/catal.html" target="_blank">http://www.catal.arch.cam.ac.uk/catal/catal.html</a>&gt;.</font></p>      ]]></body>
</article>
