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<journal-title><![CDATA[Revista del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Compromiso social del médico visto desde su formación profesional]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Conferencia magistral</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Compromiso social del m&eacute;dico visto desde su formaci&oacute;n profesional</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The social commitment of physicians starts during their formative years</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Kuthy Porter*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">*  <i>Director. Facultad de Bio&eacute;tica. Universidad An&aacute;huac</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia:</b>    <br>   <i>Dr. Kuthy Porter    <br>   Director Facultad de Bio&eacute;tica Universidad An&aacute;huac     <br>   Av. Lomas An&aacute;huac s/n, fraccionamiento Lomas An&aacute;huac 52786    <br>   Huixquilucan, Estado de M&eacute;xico</i>    <br>   e&#150;mail: <a href="mailto:jkuthy@anahuac.mx">jkuthy@anahuac.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trabajo recibido: 22&#150;VIII&#150;2005</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Citando al Dr. Hugo Ar&eacute;chiga (miembro prominente de la Academia Nacional de Medicina, de la cual fuera Presidente): "Uno de los acontecimientos m&aacute;s importantes de fines del siglo XX fue, sin duda, el desarrollo de la Bio&eacute;tica, disciplina que en tres d&eacute;cadas avanz&oacute;, desde su modesta marginalidad, hasta el primer plano de la atenci&oacute;n del m&eacute;dico y al centro del debate social. Su base se ha ampliado desde peque&ntilde;os espacios de consultor&iacute;a en algunos centros hospitalarios, a la fundaci&oacute;n de departamentos de instituciones de salud y de educaci&oacute;n superior, particularmente en escuelas de medicina". Operan ya institutos y programas nacionales e internacionales dedicados al tema, ocupando un gran grupo de expertos, agrupados en sociedades y academias, celebrando frecuentes reuniones y publicando sus resultados en revistas especializadas, tales como <i>Bioethics, Journal of Medical Ethics, Medicina e Moral </i>(del Centro de &Eacute;tica de la Universidad del Sacro Cuore) y en nuestro medio: Medicina y &Eacute;tica (del Instituto de Humanismo en Ciencias de la Salud de la Universidad An&aacute;huac), revista que ya est&aacute; trasponiendo las fronteras de nuestro pa&iacute;s.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un gran n&uacute;mero de especialistas en Bio&eacute;tica, no s&oacute;lo entre los m&eacute;dicos, sino tambi&eacute;n en campos tan variados como la psicolog&iacute;a, la filosof&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la historia, la religi&oacute;n y el derecho, afirmando Toulmin que "la introducci&oacute;n de temas m&eacute;dicos al cuerpo de la &eacute;tica es el impulso m&aacute;s importante que ha recibido esta disciplina en tiempos recientes".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente la Bio&eacute;tica representa un campo que se expande d&iacute;a con d&iacute;a; durante la &uacute;ltima d&eacute;cada ha introducido grandes cambios en su estructura de conocimiento, de tal manera que uno de sus m&aacute;s importantes campos es el educativo. En virtud de los crecientes avances tecnol&oacute;gicos en las ciencias biom&eacute;dicas, algunos de los cuales imponen dilemas bio&eacute;ticos, es importante que todos los m&eacute;dicos se familiaricen, particularmente durante su etapa formativa, para aprovechar con buen criterio los avances de la ciencia y de la t&eacute;cnica, siempre en beneficio del paciente, tomando en cuenta fundamentalmente el respeto a su dignidad como persona humana. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si es cierto que es dif&iacute;cil armonizar cambios conceptuales, aparentemente distintos, como son la ciencia, la t&eacute;cnica y la Bio&eacute;tica en el campo educativo, debemos entonces procurar siempre que sean sin&eacute;rgicos. Recordemos c&oacute;mo figura, entre los antecedentes fundamentales de la profesi&oacute;n, la formaci&oacute;n &eacute;tica; es evidente que se trata de una de las primeras profesiones que estuvo sujeta a regulaciones jur&iacute;dicas tan antiguas como el C&oacute;digo de Hammurabi, hace ya cuatro milenios, y con ello a los mandatos &eacute;ticos que la impregnan. El documento mejor conocido es el ancestral Juramento de Hip&oacute;crates, anotando el marco &eacute;tico de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica occidental, durante m&aacute;s de 23 siglos; sin embargo, no fue sino hasta el apogeo de la medicina &aacute;rabe (muchos siglos despu&eacute;s), que en la hermosa Oraci&oacute;n de Maim&oacute;nides aparece el compromiso expl&iacute;cito del deber del m&eacute;dico de actualizar su conocimiento, y aun de generarlo, expresado de la siguiente manera... "Se&ntilde;or, haz que sea moderado en todo, pero insaciable en mi amor por la ciencia... Dame la fuerza, la voluntad y la oportunidad de ampliar cada vez m&aacute;s mis conocimientos, a fin de que pueda procurar mayor beneficio a quienes sufren". Ya en 1543, el Royal College of Medicine, de Inglaterra, estableci&oacute; un c&oacute;digo de &eacute;tica que, en versiones similares fue adoptado y adecuado por varios pa&iacute;ses de Europa y Am&eacute;rica; as&iacute;, en todo el mundo la medicina fue considerada como una profesi&oacute;n &eacute;tica, gozando quienes la practicaban de un merecido prestigio social y es, hasta mediados del siglo XX, cuando las atrocidades cometidas por algunos m&eacute;dicos de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, impusieron la necesidad de revisar los imperativos &eacute;ticos de la pr&aacute;ctica de la medicina a trav&eacute;s del C&oacute;digo de Nuremberg, en 1947, las Declaraciones de Ginebra y de Helsinki (actualizadas en varias ocasiones).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace aproximadamente 40 a&ntilde;os, cuando el pacto milenario del m&eacute;dico con la sociedad sufri&oacute; cambios radicales coincidentes con la aparici&oacute;n de la Bio&eacute;tica y, en gran parte determinadas por &eacute;sta y motivados tambi&eacute;n por la expansi&oacute;n del conocimiento m&eacute;dico, el impacto de la ciencia y de la t&eacute;cnica en la medicina, la devaluaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, la aprobaci&oacute;n de la eutanasia en varios pa&iacute;ses, los trasplantes de &oacute;rganos, la reproducci&oacute;n asistida, el da&ntilde;o iatro&#150;g&eacute;nico, la investigaci&oacute;n en seres humanos, la distribuci&oacute;n de los recursos humanos y econ&oacute;micos para la salud, la ingenier&iacute;a g&eacute;nica, el Proyecto Genoma Humano y tantos otros aspectos que el avance de la ciencia y la tecnolog&iacute;a actual y la que est&aacute; por venir, ciertamente que en muchos aspectos muy favorables para la humanidad, pueden ser causa de la aparici&oacute;n de dilemas bio&eacute;ticos, por lo que es imperativa la formaci&oacute;n de una conciencia recta en los m&eacute;dicos y en aquellos que lo ser&aacute;n en el futuro, debiendo tomar en cuenta siempre el respeto a la dignidad del hombre, con base en que la Bio&eacute;tica debe construirse en la recta conciencia de la ciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con objeto de alcanzar una conciencia receptiva hacia el compromiso de la funci&oacute;n social del m&eacute;dico, es indispensable que la motivaci&oacute;n se inicie desde los primeros a&ntilde;os de la carrera de la medicina porque, si bien es cierto que la carga acad&eacute;mica motivada por los avances inusitados experimentados en las ciencias biom&eacute;dicas durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es ciertamente pesada, esto no puede ser motivo para abandonar los aspectos profundamente humanos que, en mi concepto, tienen tanto o m&aacute;s valor que los exclusivos conocimientos, t&eacute;cnicas y destrezas que conforman la medicina, mismos que adem&aacute;s tienden a incrementar su carga en el futuro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, considero indispensable colocar al alumno desde los primeros a&ntilde;os en el curso de su formaci&oacute;n profesional, ante la realidad que priva en nuestro pa&iacute;s. Hacerlo consciente de lo que atinadamente denominar&aacute; el maestro Alejandro Celis, "La patolog&iacute;a de la pobreza": visitas guiadas y comentadas por profesores de las &aacute;reas de salud p&uacute;blica y epidemiolog&iacute;a a diversos dispensarios o centros de salud, caracter&iacute;sticos del primer nivel de la atenci&oacute;n m&eacute;dica, a los grupos de poblaci&oacute;n m&aacute;s necesitada, situados precisamente en las zonas m&aacute;s pobres en las inmediaciones de las escuelas de medicina de las distintas ciudades de nuestro pa&iacute;s...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo personal, me parece de suma importancia retomar el sentido cl&iacute;nico de la medicina, apoyado &eacute;ste por la tecnolog&iacute;a, pero no a la inversa como parece ser el patr&oacute;n de la medicina de corte occidental. La buena cl&iacute;nica debe estar basada en la relaci&oacute;n de la que se debe hablar con los estudiantes, procurando el buen ejemplo de los propios docentes hacia los pacientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario que las universidades sean las instituciones en las que exista la mejor ciencia y conciencia del pa&iacute;s. En este sentido, vuelvo a insistir en la necesidad de introducir a la Bio&eacute;tica en los planes de estudio en la carrera de medicina, pues &eacute;sta constituye el puente entre ciencia y conciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si verdaderamente queremos hacer consciente al estudiante de medicina del compromiso social que va a adquirir como m&eacute;dico, debemos insistir ante los profesores universitarios que deben ser educadores y no simples instructores &#151;que deben transmitir no solamente una ciencia, una t&eacute;cnica, unas destrezas, sino adem&aacute;s una concepci&oacute;n profunda del mundo y de la vida, mostr&aacute;ndoles una verdadera conciencia social&#151;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El verdadero humanismo universitario exige la creaci&oacute;n de una profunda m&iacute;stica educativa cient&iacute;fica y docente para formar al futuro profesional de la medicina, que sea capaz de asimilar el progreso t&eacute;cnico, pero dentro de un profundo sentido social, que comprenda las necesidades del pa&iacute;s y est&eacute; pronto a aportar su esfuerzo para enfrentarlas positivamente y dentro de una conciencia de compromiso social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien, es cierto que el humanismo cl&aacute;sico de la antig&uuml;edad ignor&oacute; la t&eacute;cnica, nosotros no podemos limitarnos a la sola ense&ntilde;anza del aspecto acad&eacute;mico que encierre al hombre en el exclusivo apartado t&eacute;cnico. Es necesario darle una cosmovisi&oacute;n humanista que le proporcione los aspectos fundamentales de su actuar y responsabilidad ante el mundo natural y social que continuamente evoluciona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale la pena mencionar tambi&eacute;n que, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el avance de los descubrimientos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos ha sido espectacular, &#151;repercutiendo en la vida del hombre&#151;, vida que, por una parte, se ha visto prolongada en su duraci&oacute;n promedio, beneficiada al superar tantos problemas a trav&eacute;s de la conquista de diversos padecimientos y enfermedades. A la vez, se ha visto amenazada de m&uacute;ltiples maneras en su identidad e integridad al instrumentalizar al hombre como objeto de experimentaci&oacute;n (sin respetar las normas que protegen su verdadera dignidad como persona) ante las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida, de manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica &#151;tendientes a la eugenesia&#151;, de interrupci&oacute;n de la gestaci&oacute;n, de las diversas formas de eutanasia, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas pr&aacute;cticas vigentes en la medicina actual atentan contra la persona misma, contra su identidad y su integridad, pero sobre todo, contra su dignidad. A este respecto quiero citar a Kant que, en su <i>Metaf&iacute;sica de las costumbres </i>refiere: "La humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado por ning&uacute;n hombre (ni siquiera por s&iacute; mismo) como un simple medio o instrumento, sino siempre como un fin: en ello estriba precisamente su dignidad personal"...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Alain Benoist, "el hombre es el &uacute;nico de los seres vivos no movidos por su pertenencia a la especie, se adapta continuamente a las nuevas situaciones: est&aacute; abierto al mundo en un estado permanente de maleabilidad".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hombre al nacer est&aacute; desprove&iacute;do, debe aprenderlo todo a trav&eacute;s de su experiencia; construyendo su cultura, construye otro nivel de realidad, contin&uacute;a cre&aacute;ndose a s&iacute; mismo a trav&eacute;s de su materia, de su energ&iacute;a, de su vida, de su esp&iacute;ritu, lo que le confiere su especificidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafortunadamente, en el mundo actual &#151;por sus caracter&iacute;sticas de materialismo absolutista&#151;, el hombre se siente como "una cosa" para ser empleada en el mercado de trabajo, ya no es un "agente personal activo humano", f&iacute;sico y espiritual. El sentimiento de su identidad no se basa en su actividad como persona humana, como un ser que "siente y piensa", sino de su exclusivo papel como agente "socioecon&oacute;mico", &#151;ya no es un ser que ama, que piensa, que teme, que se comunica, que duda, que desea&#151;, sino que es como una abstracci&oacute;n enajenada, fuera de su naturaleza real, desempe&ntilde;ando tan s&oacute;lo una funci&oacute;n determinada por el sistema socioecon&oacute;mico...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente frente a este panorama de la persona humana ante la cual atenta, en cierta forma, el avance tecnol&oacute;gico y el materialismo absolutista, cuando aparece la Bio&eacute;tica. El hombre tiene una inteligencia creadora que le permite conocer la realidad y ajustar su comportamiento al medio que lo rodea, adapt&aacute;ndolo incluso a sus necesidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se somete al tiempo, pero pretende determinar el futuro para lo cual pro&#150;mete, pro&#150;yecta, pre&#150;viene, pro&#150;duce; as&iacute;, el hombre al querer vivir sobre s&iacute; mismo, con frecuencia vive lejos de la realidad que le rodea. Enfrenta el bien y el mal, obligado a elegir entre uno y otro, lo cual no siempre hace con acierto, por lo que Jos&eacute; Antonio Merino refiere: "La &eacute;tica constituye el salvavidas al que se ha aferrado la inteligencia tras haber naufragado en las posibilidades que ella misma cre&oacute;".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La persona humana posee la capacidad de autodeterminarse libremente, a trav&eacute;s de lo cual se traza su propio programa de vida determinando sus propias leyes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su constituci&oacute;n ontol&oacute;gica y psicol&oacute;gica, por su libertad, autoconciencia, por su capacidad de conocimiento y amor; porque a trav&eacute;s del lenguaje puede comunicarse e iniciar el vuelo que lo saque del encierro de un subjetivismo instrumentista, hacia los m&aacute;s amplios horizontes de la expansi&oacute;n f&iacute;sica y espiritual; a trav&eacute;s de su inteligencia y voluntad, la persona se encuentra intelectual y operativamente abierta hacia los dem&aacute;s, hacia el mundo y hacia otros hombres; posee una trascendencia afectiva y moral, naciendo de ello la familia, la sociedad con su ciencia y su cultura.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su categor&iacute;a ontol&oacute;gica se encuentra inserto en un orden jer&aacute;rquico de seres que no fueron creados al azar sino, dentro de un plan regido por su propia naturaleza, por lo que H&eacute;ctor Gonz&aacute;lez Uribe, en su libro <i>La persona humana y la sociedad, </i>menciona: "El ser humano es consciente que puede perfeccionarse en la sociedad conviviendo con sus semejantes. Su vivir es necesariamente convivir, no s&oacute;lo en el orden f&iacute;sico y biol&oacute;gico, sino en el cultural y espiritual".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Mart&iacute; dec&iacute;a, reflexionando sobre los hombres dignos o decorosos, que "Existen muchos hombres sin decoro, pero que hay otros que tienen el decoro de mil hombres". Este pensamiento nos muestra el sentido y la validez, desde una experiencia hist&oacute;rica, de los actos concretos de los hombres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principio de la dignidad se funda en el de la experiencia, en el de la vida humana, la que tiene como uno de sus atributos el de la libertad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dignidad es algo que se conoce en nosotros mismos y en los dem&aacute;s. Es un valor intr&iacute;nseco a la vida y lo que le da sentido y relevancia. Si partimos del supuesto de que la dignidad es algo que se posee y que se teme perderla, entonces, s&oacute;lo es un atributo de los humanos. Por tanto, lo digno ser&iacute;a significativo y valioso, singular y reconocible en la existencia. La vida tiene valor s&oacute;lo para aquel que la posee, y la vive, pero s&oacute;lo tiene sentido con los otros, es decir, en comunidad. La comunidad y la convivencia hacen posible reconocer el car&aacute;cter comunitario de la existencia. Si esto es as&iacute;, entonces, para aquel que pierde su dignidad, su vida ya no tiene sentido... se vac&iacute;a de contenido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida es una valoraci&oacute;n colectiva, &eacute;ticamente establecida. Pero &eacute;sta vale en s&iacute; misma, no obstante que exista un consenso social que permanentemente lo deval&uacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La persona humana es siempre un sujeto individual, &uacute;nico e irrepetible. Afirmar la dignidad de la vida humana significa reconocer el valor &uacute;nico del hombre, en cuanto a su singular y concreta persona viviente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, los criterios objetivos deben fundamentar nuestras decisiones en una moral de responsabilidad, en tanto personas. Mirar la dignidad, la totalidad y la grandeza de la persona humana en cuanto tal, ya de por s&iacute; es divisa fundante y orientadora de &eacute;tica social, familiar o individual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las buenas relaciones humanas deben ser sustento de la acci&oacute;n del m&eacute;dico con los profesionales y otros trabajadores, t&eacute;cnicos de la salud, ante los campos de la asistencia, ense&ntilde;anza e investigaci&oacute;n que conforman su posible actuaci&oacute;n, basadas en la verdad, justicia y respeto en contraposici&oacute;n con ego&iacute;smo, envidia y desinter&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El buen m&eacute;dico es aquel que comprende sus limitaciones, que no se siente autosuficiente y que siempre est&aacute; dispuesto a aprender m&aacute;s de los profesionales y trabajadores de la salud que los rodean, y a los cuales debe respetar, y si se trata de ense&ntilde;ar, hacerlo con veracidad, sinceridad y sencillez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante el desarrollo de actividades acad&eacute;micas deber&aacute; esforzarse siempre por prepararse mejor, as&iacute; como de comunicarse mejor y, ante actividades de investigaci&oacute;n: conocimiento pleno del campo en el que investiga, de los lineamientos &eacute;ticos que conforman la investigaci&oacute;n (sobre todo cuando se utiliza el hombre) y del respeto a sus colaboradores a quienes, adem&aacute;s, debe otorgar el m&eacute;rito que justamente merecen.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que, en cualquier profesi&oacute;n es indispensable fomentar las relaciones con los compa&ntilde;eros de actividad, trat&aacute;ndose de la medicina, los nexos profesionales y morales adquieren mayor solidez ya que se trata de actividades que contienen una elevada tecnolog&iacute;a en beneficio de quien padece una enfermedad. Es aqu&iacute; en donde las interrelaciones humanas y profesionales adquieren una mayor dimensi&oacute;n, pues determinan una atenci&oacute;n m&aacute;s adecuada, profunda y humana, dedicada al beneficio de los pacientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar la necesidad de que exista un sentimiento de compa&ntilde;erismo entre los m&eacute;dicos, est&iacute;mulo importante para superarse siempre, para entender que entre los m&eacute;dicos deben existir los mismos ideales, tanto ante los &eacute;xitos como ante los fracasos (inevitables en la pr&aacute;ctica de la medicina), compartir unos y otros con los colegas en un esp&iacute;ritu de mutua ayuda. Se&ntilde;alar tambi&eacute;n que la cr&iacute;tica de la actuaci&oacute;n entre colegas de la medicina, sobre todo al expresarse en forma adversa acerca de uno de ellos ante los pacientes, es causa frecuente de juicios legales que suponen la mala actuaci&oacute;n de alg&uacute;n m&eacute;dico. As&iacute;, el m&eacute;dico puede ser causa de muchos de los casos que llegan ante la Comisi&oacute;n Nacional de Arbitraje M&eacute;dico o, a&uacute;n peor, ante las diversas instancias de justicia como la del Ministerio P&uacute;blico, siempre en perjuicio de toda la profesi&oacute;n m&eacute;dica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es frecuente la necesidad que tiene un m&eacute;dico de recurrir a diferentes especialistas, lo que siempre deber&aacute; hacer consciente de (a qui&eacute;n recurre), que se trate de una persona de gran capacidad en su especialidad y de gran sentido &eacute;tico, &eacute;ste a su vez intentar&aacute; precisar el diagn&oacute;stico y tratamiento adecuado al mismo, el que manejar&aacute; siempre de com&uacute;n acuerdo con el m&eacute;dico que lo remitiera. Desde luego que no es &eacute;tico el manejo de los pacientes por diversos m&eacute;dicos a trav&eacute;s del exclusivo inter&eacute;s econ&oacute;mico. Esta pr&aacute;ctica frecuente, desafortunadamente, no puede ser aceptada por el m&eacute;dico que se considere una persona &iacute;ntegra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se trata de la medicina institucional es indispensable motivar y frecuentar el di&aacute;logo con el m&eacute;dico responsable directo del caso para abrir campos de estudio y tratamientos m&aacute;s amplios de los que se manejar&iacute;an en forma individual, evitando siempre las cr&iacute;ticas negativas de diagn&oacute;stico o tratamiento, que lo &uacute;nico que ocasionan es confusi&oacute;n y distanciamiento, no s&oacute;lo entre los m&eacute;dicos sino tambi&eacute;n en el personal del hospital creando, adem&aacute;s, desconfianza entre los pacientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las relaciones humanas entre los profesionales de la salud son mucho mejores en aquellas instituciones en donde existe una frecuente comunicaci&oacute;n entre los m&eacute;dicos y, adem&aacute;s, se fomenta la ense&ntilde;anza. Debemos reconocer que no hay mayor satisfacci&oacute;n ni ejercicio m&aacute;s noble, que el de ayudar a formar a otros hombres, lo que se logra en el campo de la medicina de una forma m&aacute;s amplia. Por ello, entre los m&eacute;dicos se valora en todo lo que vale la interacci&oacute;n de ayuda, de colaboraci&oacute;n entre el que m&aacute;s sabe por sus a&ntilde;os de experiencia, y la aceptaci&oacute;n por parte del que m&aacute;s necesita de sus conocimientos, as&iacute; como de la aceptaci&oacute;n de los primeros por los nuevos avances tecnol&oacute;gicos, generalmente m&aacute;s aceptados entre los m&aacute;s j&oacute;venes que se podr&aacute;n integrar mejor a las instituciones de la medicina, sean estas p&uacute;blicas o privadas, brindando un mayor beneficio no s&oacute;lo para sus pacientes, sino para la comunidad en su entorno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que cuando se ha cometido un error, &eacute;ste debe reconocerse con sinceridad y proporcionar la orientaci&oacute;n necesaria para corregirla. Si dicho error es de alguno de los m&eacute;dicos que colaboran en la instituci&oacute;n, lo fundamental es rectificar el error cometido y no descalificar al m&eacute;dico. Es indispensable tratar al m&eacute;dico que se ha equivocado con la dignidad que merece como persona humana y como si uno mismo fuera el equivocado. Es necesario crear un ambiente cordial, franco, veraz, sincero, pero siempre prudente en beneficio de la instituci&oacute;n y del medio en que se desenvuelve, pero sobre todo en beneficio de los pacientes que requieren de nuestros cuidados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, la justicia es una de las bases fundamentales de la conducta humana junto a ella debe estar la nobleza de la caridad y de la comprensi&oacute;n de la propia naturaleza humana. Es triste constatar que en nuestro medio es frecuente la soberbia y la injusticia entre nuestros colegas m&eacute;dicos. En lo personal hago votos porque estos sentimientos negativos sean superados por los primeramente se&ntilde;alados, en beneficio de las mejores relaciones entre los profesionales de la salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que el m&eacute;dico merece una justa retribuci&oacute;n econ&oacute;mica por su trabajo, &eacute;sta nunca debe estar fincada en posibles dicotom&iacute;as, ni entre m&eacute;dicos, ni entre gabinetes de diagn&oacute;stico o laboratorios, sean de an&aacute;lisis o farmac&eacute;uticos. La pr&aacute;ctica de la dicotom&iacute;a no puede ser ni &eacute;tica ni legal, adem&aacute;s de lesionar injustamente la econom&iacute;a del paciente quien es enga&ntilde;ado. Tambi&eacute;n propicia el env&iacute;o a la interconsulta de un m&eacute;dico no bien preparado, o a un laboratorio o gabinete que al presentarse a estas pr&aacute;cticas ilegales no pueden tratarse de instituciones de prestigio. Es importante se&ntilde;alar que no es dicotom&iacute;a cuando un m&eacute;dico de distinta especialidad colabora con el m&eacute;dico tratante y el paciente est&aacute; consciente de que est&aacute; pagando a ambos una retribuci&oacute;n justa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Asociaci&oacute;n Americana de Medicina se&ntilde;ala claramente: "est&aacute;n incluidos entre los est&iacute;mulos o alicientes inmorales la dicotom&iacute;a, las rebajas, los regalos con el consentimiento o sin &eacute;ste del paciente. La dicotom&iacute;a viola la confianza del paciente con su m&eacute;dico y se siente explotado; as&iacute; como la dicotom&iacute;a tambi&eacute;n incita a los m&eacute;dicos a anteponer el deseo de lucro al prop&oacute;sito de proporcionar un servicio profesional adecuado". En Inglaterra, el Consejo M&eacute;dico General considera la dicotom&iacute;a como una acci&oacute;n punible que castiga borrando el registro m&eacute;dico a quien lo practica. El C&oacute;digo de Francia es categ&oacute;rico cuando asevera: "se prohibe la entrega, aceptaci&oacute;n o repartici&oacute;n oculta de dinero entre facultativos"... "la aceptaci&oacute;n, la solicitaci&oacute;n o el ofrecimiento de una repartici&oacute;n de honorarios aunque no haya sufrido efectos constituye una falta profesional grave".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafortunadamente, no todos los profesionistas de la medicina poseen la misma conducta moral y muchos desprecian la &eacute;tica profesional, por lo que el buen m&eacute;dico, el que es verdaderamente consciente de los principios morales que deben regir su conducta, buscar&aacute; a los especialistas a los que deba de recurrir de otras &aacute;reas diferentes a la suya, as&iacute; como a gabinetes de diagn&oacute;stico y laboratorio de an&aacute;lisis y farmac&eacute;uticos, entre aquellos que comporten con &eacute;l sus principios morales &#151;de tal forma que sea la Bio&eacute;tica de corte personalista la que conforme el principio rector de sus interrelaciones&#151;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante el trabajo institucional (sea privado o gubernamental), quien en la escala jer&aacute;rquica ocupa una posici&oacute;n de dependencia procurar&aacute;, por todos los medios posibles, hacer conocer sus principios morales a sus superiores ante situaciones de conflicto. Si el responsable aprecia la dignidad humana tendr&aacute; necesariamente el debido respeto de la conciencia de los valores morales de los m&eacute;dicos bajo sus &oacute;rdenes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La base de la conducta del m&eacute;dico debe ser el bien y la verdad, siendo as&iacute; que cuando se trata de defender la dignidad, la salud, la vida de un paciente, frente a una actitud indebida de otro m&eacute;dico (intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica innecesaria, aborto, eutanasia), el m&eacute;dico est&aacute; en la obligaci&oacute;n de defender al paciente exponi&eacute;ndole claramente lo inmoral de esa conducta. Nunca debe aceptarse lo que es inmoral. Ante una situaci&oacute;n que se considera indebida, el m&eacute;dico est&aacute; en la obligaci&oacute;n de hac&eacute;rselo saber a quien intenta realizar el procedimiento indebido, siempre en forma privada, en estricta confidencia, pero intentando siempre convencerlo acerca del error que est&aacute; cometiendo; de no lograrlo, debe entonces informarlo al paciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente debo recordar que, para el m&eacute;dico, la ant&iacute;tesis de verdad y justicia es orgullo, envidia y mercantilismo, de los que debe huir, as&iacute; como procurar que sus colaboradores y a los profesionales de la salud a quienes deban recurrir, sean veraces e inclinados al bien, que sean s&oacute;lidos espiritualmente y apartados del mercantilismo. Recordar tambi&eacute;n que el buen m&eacute;dico es el que maneja bien las t&eacute;cnicas, las destrezas, los conocimientos que integran a la medicina y que el m&eacute;dico bueno, adem&aacute;s de tenerlas, es el que posee tambi&eacute;n un sentido humano y &eacute;tico de su profesi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <b>Ar&eacute;chiga H. </b><i>La bio&eacute;tica y la formaci&oacute;n cient&iacute;fica del m&eacute;dico. </i>Gac Med Mex 2001: 137:375&#150;386.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955107&pid=S0187-7585200500030000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <b>Reich WT. </b><i>Encyclopedia of Bioethics. </i>New York: MacMillan;1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955108&pid=S0187-7585200500030000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <b>Macklin R. </b><i>Against relativism: cultural diversity and the search for ethical universals in medicine. </i>New York: Oxford University Press: 1999.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955109&pid=S0187-7585200500030000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <b>Kuthy PJ, Villalobos PJ, Tarasco MM, Yamamoto CM. </b><i>Introducci&oacute;n a la bio&eacute;tica. </i>M&eacute;xico, DF: M&eacute;ndez: 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955110&pid=S0187-7585200500030000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. <b>Sobrino Coss&iacute;o S, C&oacute;rdoba Pluma VH, Pedraza Moctezuma L.</b> <i>La cl&iacute;nica: entre la ciencia y el arte. </i>Gac Med Mex 2000:136:293&#150;299.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955111&pid=S0187-7585200500030000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <b>Brain CML, S&aacute;nchez CR. </b><i>La bio&eacute;tica y la medicina administrada. </i>Rev Inst Nal Enf Resp Mex 1999: 12:233&#150;234.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955112&pid=S0187-7585200500030000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. <b>Gunn WS. </b><i>El derecho a la salud a trav&eacute;s de la cooperaci&oacute;n internacional. </i>Med Etica 1992:111: 197&#150;202.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955113&pid=S0187-7585200500030000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. <b>Sinnacio G, Robert E, Spagnolo AG. </b><i>Bio&eacute;tica e informaci&oacute;n cient&iacute;fica. </i>Med &Eacute;tica 1998: IX:9&#150;26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955114&pid=S0187-7585200500030000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. <b>Palazzani L. </b><i>La formaci&oacute;n en bio&eacute;tica. Modelos y contenidos. </i>Med &Eacute;tica 1998: IX:325&#150;337.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955115&pid=S0187-7585200500030000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.<b> Sgreccia E. </b><i>Cuestiones emergentes en el &aacute;mbito de la bio&eacute;tica. </i>Med &Eacute;tica 1998: IX:391&#150;409. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955116&pid=S0187-7585200500030000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.<b> Sgreccia E, Casinis M. </b><i>Derechos humanos y bio&eacute;tica. </i>Med &Eacute;tica 1999: X: 177&#150;208. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955117&pid=S0187-7585200500030000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.<b> Coles R. </b><i>The moral education of medical students. </i>Acad Med 1998: 73:45&#150;57. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955118&pid=S0187-7585200500030000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.<b> Hili AV</b>. <i>The ethical dilemma of science. </i>Oxford, UK: Oxford University Press: 1960.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955119&pid=S0187-7585200500030000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.<b> Reich WT, </b>op. cit.                                                                     </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.<b> Kuthy PJ,</b> op. cit. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.<b> Cort&eacute;s GG. </b><i>Aspectos generales de la relaci&oacute;n del m&eacute;dico con otros profesionistas de la salud. </i>En: <b>Kuthy PJ,</b>&nbsp;<b>Tarasco MM, Villalobos P, Yamamoto, Cort&eacute;s M, </b>editores. <i>Introducci&oacute;n a la bio&eacute;tica. </i>2a ed.   M&eacute;xico, DF: M&eacute;ndez: 1997.p.29&#150;37.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955122&pid=S0187-7585200500030000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17.<b> Velasco&#150;Su&aacute;rez M, Porter JK, Garc&iacute;a Romero H, Arquero R. </b><i>Bio&eacute;tica y humanizaci&oacute;n de las ciencias m&eacute;dicas. </i>Gac Med Mex 1993: 129:403&#150;415.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955123&pid=S0187-7585200500030000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18.<b> Callar&iacute;an D. </b><i>The Hastings Center and the early years of&nbsp;</i><i>bioethics. </i>Kennedy Institution. Bioethics 1999: 953:71.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955124&pid=S0187-7585200500030000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19.<b> Le Porrier H. </b><i>El m&eacute;dico de C&oacute;rdoba. </i>M&eacute;xico: Grijalbo;1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955125&pid=S0187-7585200500030000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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