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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>The &Oacute;patas. In Search of a Sonoran People</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dora Elvia Enr&iacute;quez Lic&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>David A. Yetman, Tucson, University of Arizona Press, 2010, 339 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Sonora</i> <a href="mailto:denriquez@sociales.uson.mx">denriquez@sociales.uson.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Temprano en el siglo XVI, cuando los exploradores espa&ntilde;oles descubrieron el noroeste del M&eacute;xico actual, quienes fueron posteriormente nombrados &oacute;patas constitu&iacute;an la poblaci&oacute;n m&aacute;s numerosa y avanzada en su desarrollo material y organizaci&oacute;n social; cuatro centurias despu&eacute;s se hab&iacute;an extinguido. En <i>The &Oacute;patas. In search of a sonoran</i> people, David A. Yetman ofrece un completo panorama hist&oacute;rico sobre la etnia desde la fase prehisp&aacute;nica hasta el siglo XIX, otea, as&iacute; mismo, su herencia en pueblos y habitantes contempor&aacute;neos de la antigua Opater&iacute;a, ubicada en la amplia porci&oacute;n noreste del actual estado de Sonora. Por su perspectiva, la obra se ubica en la corriente de la <i>New Mission History.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al preguntarse por el origen de los &oacute;patas, Yetman recurre a los m&aacute;s recientes hallazgos arqueol&oacute;gicos, los cuales sugieren que hacia el a&ntilde;o 1000 d. C. ocuparon el territorio, desarrollaron pr&aacute;cticas agr&iacute;colas, construyeron pueblos ordenados y una sociedad guerrera basada en el diestro uso de las armas y organizadas formaciones militares. No eran, sin embargo, un grupo homog&eacute;neo, sino al menos tres (teguimas, eudeves y jovas); constituyeron una d&eacute;bil aunque extensa red asociativa de asentamientos y pueblos confederados, frecuentemente en guerra. Tal aseveraci&oacute;n permite a Yetman poner en tela de juicio la postura de algunos historiadores que se refieren a los &oacute;patas como naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la llegada de los espa&ntilde;oles, los &oacute;patas hab&iacute;an conformado una especie de <i>statelets</i> con mayor desarrollo en el R&iacute;o Sonora y manten&iacute;an un vigoroso intercambio con otros pueblos. Su elevada poblaci&oacute;n (m&aacute;s de 60 mil) demandaba gran cantidad de alimentos, lo que hace suponer frecuentes conflictos entre grupos compitiendo por tierra y recursos. Seguramente fue &eacute;ste un factor importante en el desarrollo de sus habilidades militares pues, al momento del contacto, se estaban expandiendo al sur, oeste y norte, desplazando a los pimas y posiblemente a los yaquis. Tales sociedades fueron desestructuradas fundamentalmente a causa de las epidemias que padecieron a lo largo del siglo XVI y primera mitad del XVII; el colapso demogr&aacute;fico debilitar&iacute;a su resistencia ante los extranjeros y har&iacute;a atractiva la oferta de los misioneros jesuitas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tradici&oacute;n guerrera de los &oacute;patas fue una cualidad que valoraron muy bien los espa&ntilde;oles ante la imperiosa necesidad de disponer del apoyo militar de indios "amigos" para combatir a los "infieles" que rechazaban la evangelizaci&oacute;n y el dominio extranjero, situaci&oacute;n que les llev&oacute; al establecimiento de tempranas alianzas. En el caso de los &oacute;patas tal pacto signific&oacute; una ventaja inicial pues sumaron fuerzas con los soldados europeos para asegurar sus propios territorios, que a&uacute;n disputaban sus adversarios pimas, sumas, jobas, janos y, desde la segunda mitad del siglo XVII, los apaches.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la primera mitad del siglo XVIII, los &oacute;patas eran reconocidos por jesuitas, militares espa&ntilde;oles y autoridades reales como los m&aacute;s fieles cristianos y leales vasallos, los m&aacute;s "civilizados", pac&iacute;ficos, trabajadores y, sobre todo, los m&aacute;s valientes soldados al servicio del rey. Yetman sugiere que tal prestigio se origin&oacute; en el contexto atemorizante generado por la rebeli&oacute;n de los indios pueblo en 1680 y una supuesta conspiraci&oacute;n &oacute;pata; los indios asentados en los pueblos del R&iacute;o Sonora no s&oacute;lo no participaron en la rebeli&oacute;n, sino que ayudaron a enfrentarla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finales del siglo XVII los guerreros &oacute;patas eran insustituibles como "indios auxiliares"; entonces inici&oacute; el establecimiento de resguardos militares en la frontera &oacute;pata &#45;que tambi&eacute;n constitu&iacute;a la orilla norte del imperio hisp&aacute;nico&#45; al fundarse en Santa Rosa de Corod&eacute;huachi el presidio de Fronteras (1690). Para esos a&ntilde;os la presencia espor&aacute;dica y violenta de los Apaches constitu&iacute;a una gran amenaza para el afianzamiento del dominio hisp&aacute;nico y el resguardo territorial de la opater&iacute;a; a pesar de su gran prestigio guerrero, los &oacute;patas no pod&iacute;an enfrentar por s&iacute; solos a tan poderoso enemigo, por lo que reforzaron su alianza militar con los espa&ntilde;oles y, como sugiere Yetman, "pagaron por ello" pues quedaron subordinados a los soldados espa&ntilde;oles, aceptaron el uso del castellano y pusieron menos trabas a la cultura hisp&aacute;nica. Al finalizar el siglo XVIII hab&iacute;an abandonado cualquier manifestaci&oacute;n de resistencia a la dominaci&oacute;n colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la expulsi&oacute;n de los padres de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s en 1767, el sistema misional se fractur&oacute;, aceler&aacute;ndose el deterioro de las comunidades &oacute;patas. Los funcionarios mon&aacute;rquicos que impulsaron las Reformas Borb&oacute;nicas en el noroeste novohispano tuvieron como objetivo prioritario fortalecer el resguardo de los l&iacute;mites imperiales, tanto de los indios n&oacute;madas no sujetos a pueblos de misi&oacute;n como de las potencias extranjeras que buscaban su expansi&oacute;n territorial; en este sentido la militarizaci&oacute;n de la frontera adquiri&oacute; una importancia prioritaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el reacomodo del cord&oacute;n militar fronterizo, dos nuevos presidios fueron constituidos exclusivamente con soldados &oacute;patas: Bavispe (1781) y Bacoachi (1784). El cumplimiento de su deber como "soldados del rey" exigi&oacute; que los hombres se ausentaran por per&iacute;odos prolongados de sus pueblos lo que debilit&oacute; los lazos familiares, el tradicional prestigio y poder de ancianos y gobernadores, adem&aacute;s del descuido de parcelas familiares, que al considerarse vacantes fueron denunciadas y repartidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La decadencia de las misiones &oacute;patas se profundiz&oacute; en el escenario republicano. Yetman ofrece un recuento de las resistencias y rebeliones armadas por ellos protagonizadas en las primeras d&eacute;cadas del siglo XIX, frecuentemente aliados con yaquis y mayos, as&iacute; como la "recreaci&oacute;n" del cargo de Capit&aacute;n General ind&iacute;gena. Un tema poco claro en la historiograf&iacute;a regional colonial es el referido a la organizaci&oacute;n militar de los indios sonorenses; las fuentes primarias y algunos estudios registran la importancia de la figura del Capit&aacute;n General de una "naci&oacute;n" ind&iacute;gena hacia las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XVIII, aunque existen referencias previas a los capitanes ind&iacute;genas en cada pueblo de misi&oacute;n, sin que a la fecha se tenga claro cuando se incorporaron tales cargos a las rep&uacute;blicas de indios en Sonora.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yetman considera que la figura de Capit&aacute;n General de los &oacute;patas fue creado posiblemente hacia 1777, aunque sugiere que el cargo fue m&aacute;s simb&oacute;lico que real pues se estableci&oacute; como una estrategia de los espa&ntilde;oles para apaciguar las demandas &oacute;patas por autonom&iacute;a y respeto a sus tradiciones culturales y pol&iacute;ticas (p. 236). Me parece debatible tal afirmaci&oacute;n pues, como el mismo Yetman acepta, hubo un reconocimiento real por parte de los espa&ntilde;oles respecto a la val&iacute;a militar de los &oacute;patas, al grado de establecer una duradera alianza que, desde mi perspectiva, dar&iacute;a a estos indios fronterizos importantes ventajas que aprovecharon precisamente para ejercer esa capacidad de resiliencia que Yetman reconoce.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera da por un hecho que los indios no ten&iacute;an permitido usar armas pues as&iacute; lo establecieron las Leyes de Indias, lo cual es poco probable en un contexto de "frontera de guerra viva". Es m&aacute;s plausible considerar que la tradici&oacute;n guerrera prehisp&aacute;nica de los indios persisti&oacute; en su etapa de congregaci&oacute;n en pueblos de misi&oacute;n, con autorizaci&oacute;n o no del misionero pues los indios deb&iacute;an cuidar y defender su territorio. En el caso particular de los &oacute;patas ejercieron su tradici&oacute;n guerrera aun antes de que la presencia apache fuera una amenaza insoslayable, constituyeron el sost&eacute;n armado de la avanzada espa&ntilde;ola (misional y colonizadora) y fueron un factor de gran relevancia en la fijaci&oacute;n de la frontera noroeste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>The &Oacute;patas. In search of a sonoran people</i> encontramos pues una buena perspectiva sobre este grupo ind&iacute;gena tan importante en la frontera oeste del septentri&oacute;n novohispano. Como toda obra, privilegia algunos temas y ofrece menos luces sobre otros que son tambi&eacute;n significativos. Me parece que Yetman, al considerar a los &oacute;patas como una <i>warrior society,</i> resalta la importancia del factor militar pero desde&ntilde;a la relevancia de la organizaci&oacute;n religiosa y la pol&iacute;tica, poco escudri&ntilde;a las formas organizativas asociadas a la rep&uacute;blica de indios, sus particularidades e impacto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El profesor Yetman inicia el primer cap&iacute;tulo de su libro con las palabras "The &Oacute;patas are gone". En la parte final se pregunta "Where did they go and why?" A la pregunta "por qu&eacute;" responde con seis proposiciones: <i>1)</i> los &oacute;patas no fueron un pueblo &uacute;nico, sino diversos, con lenguas y territorios diferentes; <i>2)</i> su territorio fue el m&aacute;s codiciado por los espa&ntilde;oles; <i>3)</i> su poblaci&oacute;n fue diezmada por epidemias; <i>4)</i> la miner&iacute;a fue un importante factor desestabilizador; <i>5)</i> los apaches les obligaron a establecer alianza duradera con los espa&ntilde;oles, subordin&aacute;ndose a ellos; <i>6)</i> la ausencia de los hombres en los pueblos debilit&oacute; comunidades y tradiciones. Los anteriores argumentos le llevan a concluir que los &oacute;patas no pudieron evadir la asimilaci&oacute;n. A la pregunta &iquest;a d&oacute;nde se fueron? responde: "However far they may have wandered from the Opater&iacute;a, inside and outside, the &Oacute;patas are there. They are still among us, hidden. They are everywhere" (p. 250).</font></p>      ]]></body>
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