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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>&iquest;Qu&eacute; es la globalizaci&oacute;n? Falacias del globalismo, respuestas a la globalizaci&oacute;n</b></i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; L. Coronado Ram&iacute;rez*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ulrich Beck. Barcelona, Paid&oacute;s (Estado y Sociedad, 58), 1998 trad, de Bernardo Moreno y Ma. Rosa Borras</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Ge&oacute;grafo, maestro en desarrollo regional, estudiante del Programa de Doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de la Frontera Norte. Becario del Conacyt.</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:joselc@posgrado.colef.mx">joselc@posgrado.colef.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sencillo t&iacute;tulo de la obra de Ulrich Beck, <i>&iquest;Qu&eacute;</i> <i>es la globalizaci&oacute;n?,</i> se encierra una verdadera lluvia de argumentos que no s&oacute;lo pretenden dejar claro el significado de un concepto tan debatido e inabarcable, por evidente y generalizado, como el de <i>globalizaci&oacute;n,</i> sino profundizar, con relativo &eacute;xito, en los intersticios de un mayor significado del mismo y sus m&uacute;ltiples l&oacute;gicas entreveradas y condicionadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que la globalizaci&oacute;n sea un proceso mundial innegable y "contundente" (como dir&iacute;a Viviane Forrester en <i>El horror econ&oacute;mico)</i> es reconocido por Ulrich Beck, aun cuando sus preocupaciones &#151;a lo largo del texto&#151; sean predominantemente las vertientes econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en compleja din&aacute;mica. Ambas vertientes constituyen el instrumento emp&iacute;rico que le permiten captar, develar y criticar desde una realidad europea, y particularmente alemana, en qu&eacute; consiste dicho proceso y cu&aacute;les son los actores sociales directamente involucrados. En cierto sentido, el logro del autor es profundizar en los conceptos elementales, pero tambi&eacute;n es su principal inconveniente, pues se aprecia una relativa parcialidad en sus juicios ante los pa&iacute;ses no desarrollados o alejados del desempleo y del manido desmoronamiento del Estado social europeo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es obligado en un ensayo acerca del tema, Ulrich Beck debate el papel del Estado nacional, al que considera anclado en sus ataduras conservadoras, derivadas de una primera modernidad, y limitado al territorio (ya dif&iacute;cilmente expandible), cuyos l&iacute;mites temporales iniciales los ubicamos al finalizar la guerra fr&iacute;a, cuando las posibilidades reales de experiencias no capitalistas hab&iacute;an terminado y el conjunto de las naciones queda en evidente tr&aacute;nsito hacia democracias liberales con mayor o menor grado de perfecci&oacute;n. Para &eacute;l, tanto el Estado asistencial como la sociedad de mercado y la misma democracia liberal se encaminan por derroteros nuevos hacia su paulatino "debilitamiento" o, cuando menos, transformaci&oacute;n. Y ello se debe a cambios in&eacute;ditos, en primera instancia, en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a y de la pol&iacute;tica. El Estado&#45;naci&oacute;n est&aacute; siendo sometido a procesos de cambio intensos, y los acontecimientos que ocurren sin su regulaci&oacute;n se incrementan en forma considerable desde la pasada d&eacute;cada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde sus primeros acercamientos al tema, el autor nos ofrece antecedentes de relaciones trasnacionales perniciosas y configuradas como la causa esencial de los procesos globales en &aacute;mbitos diferentes. Dichas relaciones tienen como figuras principales a las empresas y a los empresarios trasnacionales, cuyas decisiones, nada patri&oacute;ticas, debilitan a las econom&iacute;as desarrolladas y, a trav&eacute;s de ellas, a amplios sectores de la poblaci&oacute;n europea y alemana, acrecentando el desempleo. Beck aventura una primera aclaraci&oacute;n conceptual entre <i>globalismo</i> y <i>globalidad</i> como t&eacute;rminos que, de no ser aclarados, llevar&iacute;an al lector hacia las primeras confusiones conceptuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Globalismo</i> es esa visi&oacute;n economicista del proceso de globalizaci&oacute;n; es la reducci&oacute;n y aproximaci&oacute;n tendenciosa del liberalismo econ&oacute;mico ("fundamentalista", dir&iacute;a George Soros en su <i>Crisis del capitalismo global)</i> que esgrime su "hechizo despolitizador" cuando resulta ser motivo y finalidad de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas antipopulares, antinacionales, antidemocr&aacute;ticas e incluso, en &uacute;ltima instancia, anticapitalistas. En los t&eacute;rminos de Beck, es "la nueva ideolog&iacute;a del liberalismo" o la "ide&oacute;loga del dominio del mercado mundial", cuya esencia reside en confundir la distinci&oacute;n fundamental (de la primera modernidad) entre pol&iacute;tica y econom&iacute;a, porque impide delimitar "los marcos jur&iacute;dicos, sociales y ecol&oacute;gicos dentro de los cuales el quehacer econ&oacute;mico es posible y leg&iacute;timo socialmente", llegando a la osad&iacute;a de tratar a los pa&iacute;ses como empresas. Ulrich Beck nos brinda, a mi entender, el concepto de globalismo sin reflexionar en que los acontecimientos econ&oacute;micos reclaman una interpretaci&oacute;n menos cargada de juicios de valor y m&aacute;s centrada en explicar las principales tendencias de la econom&iacute;a mundial, como lo han propuesto desde hace ya tiempo estudios publicados de Paul Krugman, Kenichi Ohmae o Samuel Huntington,<sup><a href="#nota">1</a></sup> por mencionar textos del &aacute;mbito de la econom&iacute;a, y los estudios de relaciones internacionales. En estos &uacute;ltimos la preocupaci&oacute;n es precisamente analizar los acontecimientos econ&oacute;micos internacionales en las naciones de mayor y menor dimensi&oacute;n econ&oacute;mica regional y mundial, con la mira en explicar las consecuencias mediatas de su organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, que tendr&aacute; como marco &#151;en todos los casos&#151; los espacios locales, regionales e incluso mundiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica hecho por Beck puede tener un enfoque reduccionista todo lo criticable que pueda considerarse, pero ello no sustituye otras visiones que coinciden en que la desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica mundial ha sido perjudicial para pr&aacute;cticamente todas las naciones, con impactos complejos en empleo y pol&iacute;ticas sociales, y que han llegado a poner en gran riesgo a los capitalismos nacionales (incapaces de resolver aisladamente sus propias crisis) e incluso a lo que se denomina "capitalismo global". Esa perspectiva "ultraliberal", para utilizar el t&eacute;rmino de Viviane Forrester, de los empresarios trasnacionales esc&eacute;pticos de los Estados nacionales en crisis es clara, y se puede identificar plenamente con el globalismo, pero ello &#151;hay que insistir&#151; no sustituye ni explica los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Al parecer, Ulrich Beck evitar entrar en detalles, como explicarnos la relaci&oacute;n entre desempleo y desnacionalizaci&oacute;n, que, lejos de ser un resultado mec&aacute;nico de causa&#45;efecto, m&aacute;s bien podr&iacute;a explicarse con base en el temporal abandono del &aacute;mbito internacional (o la no&#45;continuidad hist&oacute;rica) por parte del trabajo organizado, incapaz todav&iacute;a de involucrarse globalmente en beneficio de la clase trabajadora del mundo.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Algo que, junto con las historias nacionales y la evoluci&oacute;n de los sistemas democr&aacute;ticos de los pa&iacute;ses, ha logrado avances de consideraci&oacute;n, atribuibles a una sociedad que ya ha domesticado sus propias econom&iacute;as y ha establecido marcos jur&iacute;dicos y sociales nacionales, para retener los beneficios de unos cuantos en pa&iacute;ses considerados en su conjunto como ricos o desarrollados, aun cuando sus avances se vean temporalmente opacados por pol&iacute;ticas econ&oacute;micas restrictivas y proteccionistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Globalidad,</i> por el contrario, seg&uacute;n Beck, es el concepto que implica el incremento de las relaciones internacionales en un sentido amplio, que corresponde a m&uacute;ltiples aspectos de la vida social, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, cultural, ecol&oacute;gica, etc., cuya intensidad y diversidad son apreciados y reconocidos con mayor rapidez y accesibilidad por amplios sectores de todas las naciones del mundo. En esta cualidad de autorreconocerse y de aceptar la pluralidad y la diferencia como partes irrenunciables de un mundo que puede considerarse como &uacute;nico es donde radica la posibilidad de concebir una sociedad mundial. Una sociedad que no reclama forzosamente procesos de integraci&oacute;n, sino que puede concebirse, parad&oacute;jicamente, como una "pluralidad sin unidad". Son muchos los autores que, percibiendo la escasa e insuficiente regulaci&oacute;n internacional, se inclinan por el fortalecimiento de acuerdos y normas internacionales que faciliten las ventajas de la convivencia a todos los pa&iacute;ses; sin embargo, aqu&iacute; Beck no profundiza demasiado. M&aacute;s bien nos confunde un poco al plantearnos que la pluridimensionalidad de la globalidad conduce a lo que denomina la "irrevisabilidad" de las distintas l&oacute;gicas de la globalizaci&oacute;n, a la que considera como el conjunto de "procesos en virtud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados varios".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que Ulrich Beck opina que la globalidad es una caracter&iacute;stica de la din&aacute;mica mundial desde siempre y que no hay posibilidad de modificarla sustancialmente. En esta globalidad se adivinan una o varias hegemon&iacute;as regionales, la permanencia de los fen&oacute;menos de dependencia y subdesarrollo (de hecho, las maneras en que se refuerzan y profundizan, con lo que tendr&iacute;amos que repasar "el lado oscuro de la globalizaci&oacute;n", de Jay Mazur) y qui&eacute;nes son los que contin&uacute;an perdiendo en la comunidad internacional. &iquest;Qu&eacute; es lo que resulta no reducible ni explicable por s&iacute; solo de la globalidad? Seg&uacute;n Beck: <i>a)</i> el conjunto de fen&oacute;menos que caracterizan al mercado financiero internacional, cuyo intercambio y red de relaciones se densifican, dando mayor poder a las empresas trasnacionales; <i>b)</i> la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica en comunicaciones y en administraci&oacute;n de informaci&oacute;n; <i>c)</i> el tema de los derechos humanos como una exigencia ante las din&aacute;micas migratorias o el ejercicio judicial; <i>d)</i> la din&aacute;mica de las industrias globales de la cultura y su omnipresencia ir&oacute;nica; <i>e)</i> el incremento de los actores trasnacionales; <i>f)</i> la creciente pobreza global; <i>g)</i> los conflictos ecol&oacute;gicos globales (que en sentido estricto, si son ecol&oacute;gicos, son globales y viceversa), y h) los conflictos trasculturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esta lista habr&iacute;a que agregar, sin la menor duda, <i>i)</i> las actividades ilegales organizadas trasnacionalmente (tr&aacute;fico de narc&oacute;ticos, de prostitutas, de pornograf&iacute;a, de armas, de bienes de consumo en contrabando, de personas, etc.); <i>j)</i> los problemas de salud sujetos a control epid&eacute;mico, cuya peri&oacute;dica presencia poco se publicita pero mucho se teme, y por &uacute;ltimo, <i>k)</i> los acontecimientos de corte militar, cuyo marco de origen ha sido el Estado (y en particular los Estados que se presumen hegem&oacute;nicos desde la Segunda Guerra Mundial), pero con manifestaciones e impactos de car&aacute;cter regional evidentes. Basta acercarse a los acontecimientos en los Balcanes, en la regi&oacute;n del C&aacute;ucaso o en el Golfo P&eacute;rsico, para adivinar a los participantes involucrados, voluntaria e involuntariamente, lidiar con decisiones allende sus fronteras. Cualquier decisi&oacute;n militar en esta &eacute;poca involucra a m&aacute;s de dos pa&iacute;ses.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante Ulrich Beck, al abordar los diferentes enfoques de los procesos derivados de la globalidad, nos advierte del poco desarrollo actual de la sociolog&iacute;a en el campo de la globalizaci&oacute;n. Seg&uacute;n &eacute;l, es necesaria una revisi&oacute;n profunda de la tradicional comente en que el "dominio estatal del espacio" ha prevalecido, corriente que considera las fronteras de los Estados&#45;naci&oacute;n de forma impl&iacute;cita. La raz&oacute;n que se vislumbra es que esta sociolog&iacute;a se encuentra incapaz de trascender los problemas trasnacionales con la visi&oacute;n de la "autoridad ordenadora" del Estado nacional en "contenedores", aun cuando sus alcances y contexto hayan correspondido a una primera modernidad. Adem&aacute;s, la sociedad a la que el Estado est&aacute; vinculada lleva a una conceptualizaci&oacute;n parcelaria del mundo con sus propias subdivisiones, las cuales a su vez son identificadas como identidades colectivas. Es interesante c&oacute;mo Beck agrega un ingrediente m&aacute;s: que esa sociolog&iacute;a se encuentra pre&ntilde;ada del esp&iacute;ritu del progreso, con una "autoimagen evolutiva" en la que las finalidades y objetivos sociales apuntan hacia un "ser moderno" como modelo, equivalente a "superior".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contrapartida, el autor propone el interesante concepto de <i>espacios sociales trasnacionales,</i> que sustituir&iacute;an a las unidades de an&aacute;lisis estatales&#45;nacionales, y en los cuales, se considera, act&uacute;an y ejercen su poder m&uacute;ltiples organizaciones trasnacionales, actores, grupos e individuos "que tejen y destejen un vasto entramado de relaciones sociales". Este concepto es interesante en su aplicaci&oacute;n, pero es poco novedoso en cuanto a su propio contenido. S&oacute;lo basta recordar los trabajos de Edward Soja y Robert Shields,<sup><a href="#nota">3</a></sup> para ampliar su visi&oacute;n acerca de los espacios no s&oacute;lo explorados por el ser humano, sino los construidos y los imaginados por &eacute;l. Espacios, estos &uacute;ltimos, dif&iacute;cilmente contenidos en fronteras o l&iacute;mites, y por dem&aacute;s ef&iacute;meros en un horizonte temporal amplio, como la historia humana. De tal manera, su visi&oacute;n del &Aacute;frica conceptual europea tambi&eacute;n se ha estudiado en las grandes ciudades del mundo. Lo interesante, y que considero necesario resaltar, es su visi&oacute;n de los espacios sociales trasnacionales compartidos y simult&aacute;neos, en consecuencia, a sus discusiones acerca de un obligado enfoque global que nos permita concebir los fen&oacute;menos mundiales de forma incluyente &#151;en lugar de "esto o eso", considerar las ventajas de usar "&eacute;sto y &eacute;so"&#151;. Dichos espacios son posibles s&oacute;lo en un &aacute;mbito social: el ejemplo de los mexicanos estadunidenses y de los estadunidenses mexicanos es reproducible con amplitud en muchas realidades en el mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recorrido por las diferentes l&oacute;gicas de la globalizaci&oacute;n se realiza en una secuencia tem&aacute;tica propia. Ante la cuesti&oacute;n del origen de la globalizaci&oacute;n, el autor nos acerca a visiones sist&eacute;micas, como las de Wallerstein y su sistema capitalista mundial, un buen antecedente moderno cuyo pecado es considerar que los procesos 'lineales son emp&iacute;ricamente dif&iacute;ciles de seguir por la historia mundial, y que son causados y explicados a partir de una sola l&oacute;gica: la econ&oacute;mica. La maximizaci&oacute;n de beneficios, la funci&oacute;n de control de los Estados nacionales al capitalismo y la teor&iacute;a de los espacios centrales, de la semiperiferia y de los pa&iacute;ses y regiones perif&eacute;ricos explican un capitalismo de naturaleza forzosamente global. En este marco, las fragmentaciones y los procesos de integraci&oacute;n ocurren como resultado de un equilibrio buscado por los actores nacionales, tanto al interior como al exterior de sus respectivos espacios pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros autores invitados en esta obra y que transitan por la l&oacute;gica pol&iacute;tica son Rosenau, Gilpin y Held, que coinciden en la urgencia de observar una nueva &eacute;poca, en la cual se transite por una pol&iacute;tica postinternacional, en b&uacute;squeda de coincidencias de actores estatal&#45;nacionales y actores trasnacionales, entendidos estos &uacute;ltimos como organizaciones, empresas y movimientos sociales y pol&iacute;ticos trasnacionales. Por ello se resalta la divisi&oacute;n que Rosenau propone entre el &aacute;mbito en el que se desenvuelven las sociedades de los Estados y el mundo de la subpol&iacute;tica trasnacional y una pol&iacute;tica mundial polic&eacute;ntrica, con ligas estrechas al avance tecnol&oacute;gico mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gilpin, por el contrario, nos recuerda que los Estados nacionales, lejos de perder vigencia, se encuentran m&aacute;s encadenados que nunca y en una perspectiva ortodoxa de la pol&iacute;tica internacional, y afirma que la globalidad surge por la permisividad de ellos, lo que supone una globalizaci&oacute;n contingente, dado que requiere &#151;en un nuevo orden mundial&#151; de la funci&oacute;n hegem&oacute;nica de naciones que garanticen el funcionamiento del mercado internacional liberal. Estos conceptos nos hacen reflexionar acerca de la globalizaci&oacute;n como proceso que presumimos independiente del Estado&#45;naci&oacute;n. Held, a su vez, penetra en lo que se constituye en un punto obligado de discusi&oacute;n y que los primeros autores no tocan: la soberan&iacute;a. Da un paso importante en la discusi&oacute;n acerca de su transformaci&oacute;n o alteraci&oacute;n de la realidad del Estado nacional, y aunque queda poco claro en el texto, notamos que el concepto de soberan&iacute;a transita hacia una nueva conceptualizaci&oacute;n. Para &eacute;l, la soberan&iacute;a debe entenderse y analizarse como un poder escindido que se percibe fraccionado, limitado y maniatado por los actores nacionales, regionales e internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en la l&oacute;gica de los problemas ecol&oacute;gicos, Ulrich Beck discute tambi&eacute;n su propuesta de la sociedad de riesgo mundial, con la que pone de manifiesto lo vulnerable de la humanidad, por el peligro que genera en su relaci&oacute;n conflictiva con la naturaleza. El autor afirma que tal peligro consiste en un choque ecol&oacute;gico que despierta una conciencia com&uacute;n cosmopolita capaz de suprimir las fronteras existentes "entre el hombre, las bestias y las plantas". Su percepci&oacute;n de lo ecol&oacute;gico, aunque limitada, no es incorrecta, ya que estamos de acuerdo en que, efectivamente, los espacios sociales trasnacionales tambi&eacute;n se conflict&uacute;an y complican a partir de peligros no deseados, desmentidos o reprimidos. Pero con la peque&ntilde;a diferencia de que en el universo ecol&oacute;gico no s&oacute;lo act&uacute;an los seres vivos (animales y vegetales, junto con los humanos), sino que tambi&eacute;n interact&uacute;an, en una din&aacute;mica estrictamente f&iacute;sica, procesos en los que el ser humano no tiene injerencia, por lo que es mejor considerarlo vulnerable con relaci&oacute;n a su propia ignorancia de dicha din&aacute;mica. El riesgo se dimensionaria en funci&oacute;n del peligro y tambi&eacute;n de la vulnerabilidad. El primero no se puede evitar; la segunda se puede reducir. Los peligros condicionados por la pobreza y la riqueza y los derivados de las armas (destrucci&oacute;n masiva) nos recuerdan los debates en torno al uso de los recursos naturales y las formas de explotar la riqueza natural. Estos debates dejaron claro que el ser humano necesita utilizar la naturaleza lo mejor que pueda para no agotar sus propias posibilidades de sobrevivir. El uso deseado se ha ampliado incluso hasta imaginar guerras ecol&oacute;gicamente "limpias". De tal manera, el tema parece ser un poco m&aacute;s complicado de como nos lo sugiere Beck.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro enfoque discutido con amplitud en el texto es el de la globalizaci&oacute;n cultural, con la insistencia constante en evidenciar la falsedad de la tesis de la <i>mcdonalizaci&oacute;n</i> del mundo, pero m&aacute;s que nada en explicar las cuestiones relativas a esa presencia creciente de s&iacute;mbolos y valores asociados al consumo como otro reduccionismo que salta en pedazos al contrastarse con cualquier definici&oacute;n de cultura que se quiera esbozar. En este sentido, la tesis de Beck de que el capitalismo necesita particularmente de la multiplicidad y de las contradicciones locales para acceder a innovaciones en materia de productos y publicidad es consistente con los planteamientos de la relevancia de lo local en los procesos culturales de globalizaci&oacute;n. De all&iacute; que d&eacute; paso a sus amplias coincidencias con Ronald Robertson y su propuesta de <i>globalizaci&oacute;n,</i> en lugar del vago t&eacute;rmino <i>globalizaci&oacute;n cultural,</i> puesto que de acuerdo a ambos autores la globalizaci&oacute;n significa tambi&eacute;n acercamiento y mutuo encuentro de las culturas locales. A esto es dif&iacute;cil oponerse, excepto por el hecho de que la preocupaci&oacute;n gira en torno s&oacute;lo a los t&eacute;rminos, en lugar de marcar el &eacute;nfasis en que todav&iacute;a no existe &#151;y muy posiblemente no existir&aacute; nunca&#151; una cultura mundial como tal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una &uacute;ltima posici&oacute;n en torno a la globalizaci&oacute;n revisada con amplitud la encarnan los postulados de Zygmunt Bauman, cuya posici&oacute;n coincide en grandes rasgos con la anterior, pero que, adem&aacute;s, hace hincapi&eacute; en los perfiles oscuros de la globalizaci&oacute;n, como lo propone cuando afirma una polarizaci&oacute;n y estratificaci&oacute;n mundial en ricos globalizados y pobres localizados. &Eacute;sta es una puerta de entrada a temas ampliamente debatibles, puesto que es emp&iacute;ricamente contrastable la profundizaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de los niveles de pobreza en todas las naciones. Bauman argumenta que las dos caras, una de globalizaci&oacute;n y otra de localizaci&oacute;n, se caracterizan tambi&eacute;n al contener las dos partes m&aacute;s diferenciadas de la poblaci&oacute;n mundial, dado que estamos ante un nuevo reparto de privilegios, riquezas, posibilidades de triunfo, poder y libertad, en el que unos lo reciben mientras otros no. "Unos son aut&eacute;nticos moradores del globo; los otros est&aacute;n simplemente encadenados a su puesto..." Ulrich Beck nos anuncia un primer y un segundo mundo con sus tristes caracter&iacute;sticas de desigualdad: mundos de ganadores y perdedores. Y lo peor del asunto es que la actividad creadora de riqueza del capitalismo se encuentra en franca disminuci&oacute;n, lo que hace revisar con calma la frase de que "es el capitalismo el que destruye el trabajo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto lo queremos debatir brevemente, puesto que pareciera que los textos revisados de Bauman se refieren &uacute;nicamente a las crisis de los a&ntilde;os setenta en Europa y Estados Unidos. &iquest;No ser&aacute; que se cae en lo que tanto se ha criticado: en reducir nuestros juicios a una sola l&oacute;gica? Porque el desempleo en pa&iacute;ses que se caracterizan como del primer mundo tiene ra&iacute;ces bastante diferentes de las que tiene en los pa&iacute;ses del segundo, ya que mientras en los primeros se observan tendencias muy claras de empleos m&aacute;s calificados en nuevos sectores (terciarios, generalmente) y con mayor flexibilidad laboral, en los pa&iacute;ses pobres, con las escasas y explicables excepciones, los empleos que se crean son en las industrias y servicios, mientras que los sectores tradicionales de la agricultura y el comercio se mantienen permanentemente impactados por la presi&oacute;n demogr&aacute;fica y caracterizados todos como empleos de trabajo intensivo, con enormes problemas de corporativismo y baj&iacute;simos salarios. Ha sido raro observar un ascenso en el empleo de los pa&iacute;ses pobres, mientras que el de los pa&iacute;ses ricos pareciera un comportamiento c&iacute;clico y que se traslada hacia otros sectores. La capacidad de las econom&iacute;as nacionales para resolverla carencia de empleo tambi&eacute;n es ampliamente diferente en uno y otro grupo de pa&iacute;ses. Por lo que toca al capitalismo que destruye trabajo, &eacute;ste siempre ha existido. La creaci&oacute;n de empleos ha sido c&iacute;clica y corresponde todav&iacute;a, y en esencia, a una l&oacute;gica de obtenci&oacute;n de beneficios. La intervenci&oacute;n del Estado todav&iacute;a est&aacute; en posibilidad, en los pa&iacute;ses denominados ricos &#151;dada su capacidad&#151;, de poner en marcha pol&iacute;ticas de fomento al empleo, mientras que los pa&iacute;ses pobres raramente han tenido esa posibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente en esta importante parte del texto, Ulrich Beck nos obsequia una visi&oacute;n de los aspectos relevantes para la sociedad mundial a futuro, en la que alcanza a percibir rasgos que podemos calificar como alentadores. Estos rasgos se pueden resumir en seis puntos b&aacute;sicos: la democracia cosmopolita, la sociedad mundial capitalista, la sociedad de riesgo mundial, la sociedad mundial pol&iacute;tica, la sociedad civil global y el Estado trasnacional. Cada uno de ellos tiene l&iacute;neas bosquejadas con las opiniones de los autores revisados. Es, de hecho, un planteamiento propositivo, con interesantes y alentadoras tem&aacute;ticas, todas ellas debatibles y, por lo mismo, bastante fruct&iacute;feras. Y aqu&iacute; Beck se enfrasca en un impostergable ajuste de cuentas con el globalismo, en el que punto por punto se&ntilde;ala lo que considera sus diez enga&ntilde;os (a los que intentar&aacute; proponer alternativas, ya no tan precisas). Inicia con la metaf&iacute;sica del mercado mundial, en la que se critica de nuevo el reduccionismo y su car&aacute;cter monocausal. Contin&uacute;a con una cr&iacute;tica, bastante trillada y d&eacute;bil, al libre comercio mundial, al que atribuye males que hace ya tiempo fueron denunciados por corrientes dependentistas de pa&iacute;ses del tercer mundo. Se enfrasca de nuevo en la escenificaci&oacute;n del riesgo que favorece a las empresas trasnacionales en lugar de alertar a los agraviados. Increpa a los actores trasnacionales su carencia de proyecto pol&iacute;tico revolucionario. Vuelve sobre el mito de la linealidad en la interpretaci&oacute;n de fen&oacute;menos culturales. Hace un llamado a la b&uacute;squeda de oportunidades, en lugar de fortalecer el pensamiento catastrofista, y precisa las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas proteccionistas de diferentes alcances y contradicciones, ilustr&aacute;ndolas con tristes colores: negro para los conservadores, verde para los ecologistas y rojo para los socialistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las alternativas de Ulrich Beck girar&aacute;n y concurrir&aacute;n de la mano con otras propuestas plasmadas en forma aislada por diversos autores. Es muy alentador leer su &eacute;nfasis en la cooperaci&oacute;n internacional, en la necesidad de discutir y aclarar lo que denomina <i>soberan&iacute;a incluyente</i> cuando trata del Estado trasnacional, en la participaci&oacute;n del tan criticado capital, y en puntos sucesivos, como la educaci&oacute;n, los valores democr&aacute;ticos y la fijaci&oacute;n de nuevos objetivos culturales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. Resultan novedosas algunas de sus concepciones del trabajo p&uacute;blico y aut&oacute;nomo, as&iacute; como su percepci&oacute;n de una cultura abierta y permisiva. Es, en fin, un buen ejercicio para el optimismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, y como reforzando su punto de vista europeo, Beck intenta sensibilizarnos ante los retos de identidad europeos y la construcci&oacute;n de lo que pudiera ser la Europa profunda y real, tal vez sin percatarse de sus semejanzas y sobrestimando sus diferencias culturales. Es una especie de ventana a los problemas europeos de cosmopolitizaci&oacute;n. El final se perfila aun m&aacute;s pat&eacute;tico, con la alarmante visi&oacute;n de una Europa imaginada como una naci&oacute;n subdesarrollada <i>(brasile&ntilde;izada)</i> y enfrentada a los problemas que viven miles de millones de seres humanos todos los d&iacute;as. El horror de verse en el espejo, desfigurados y padeciendo lo que en gran medida provocaron centenares de a&ntilde;os de colonizaci&oacute;n, saqueo, etc., adem&aacute;s de la incapacidad actual de las naciones pobres, la lleva a estar alerta. Y tristemente refuerza mi impresi&oacute;n inicial de que el prisma de Ulrich Beck para analizar un problema mundial tiene matices y filtros europeos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, <i>&iquest;Qu&eacute; es la globalizaci&oacute;n?</i> nos ofrece una riqueza amplia de discusiones para debatir muchos de los aspectos centrales en torno a nuestro mundo, en particular cuando intentamos definir el concepto preciso de un t&eacute;rmino ya universal: la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Me refiero m&iacute;nimamente a The Return of Depression Economics y al cl&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754904&pid=S0187-7372200100010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->sico Geography and Trade de Paul Krugman;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754905&pid=S0187-7372200100010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> al trabajo The end of the Nation State de Kenichi Ohmae o al de "The Clash of Civilizations?",    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754906&pid=S0187-7372200100010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> art&iacute;culo de Samuel Huntington y otros.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ver Mazur Jay, "El nuevo internacionalismo del movimiento laboral" en Foreign Affairs, enero&#45;febrero de 2000, traducido y publicado en Este Pa&iacute;s, M&eacute;xico, marzo de 2000, No. 108, pp. 2&#45;8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754908&pid=S0187-7372200100010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Ambos estudiosos contempor&aacute;neos de los procesos territoriales, Edward Soja, desde perspectivas de una geograf&iacute;a social con la propuesta de un tercer espacio (el imaginado) y R. Shields desde la perspectiva sociol&oacute;gica de la construcci&oacute;n de im&aacute;genes sociales del territorio que podemos o no conocer f&iacute;sicamente.</font></p>      ]]></body><back>
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