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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Irene R&iacute;os Figueroa. <i>Colonia Morelos. Un ejemplo de &eacute;tica mormona junto al r&iacute;o Bavispe (1900&#45;1912)</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dora Elvia Enr&iacute;quez Lic&oacute;n<sup>1</sup></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hermosillo, El Colegio de Sonora Centro de Estudios Educativos y Sindicales, 2012.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup><i> Profesora&#45;investigadora del Departamento de Historia y Antropolog&iacute;a de la Universidad de Sonora.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:denriquez@sociales.uson.mx">denriquez@sociales.uson.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Colonia Morelos. Un ejemplo de &eacute;tica mormona junto al r&iacute;o Bavispe (1900-1912)</i> constituye un significativo aporte a una corriente historiogr&aacute;fica reciente que de manera parsimoniosa va haciendo visibles, los diversos modos en que se molde&oacute; la frontera norte de M&eacute;xico. Incursiona adem&aacute;s en un escenario poco explorado: el de la diversidad religiosa en Sonora. La investigaci&oacute;n que sustent&oacute; la hechura del libro que hoy rese&ntilde;amos est&aacute; fundamentada s&oacute;lidamente en lo que corresponde a su acotamiento te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gico y en lo que toca a fuentes hist&oacute;ricas; una prol&iacute;fica exploraci&oacute;n de archivos documentales, virtuales, testimonios orales y hemerogr&aacute;ficos acompa&ntilde;&oacute; a un exhaustivo reconocimiento del espacio, cuyos recorridos generaron los abundantes registros fotogr&aacute;ficos que incluye la obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Colonia Morelos...</i> es un libro con impecable redacci&oacute;n; el lector es atrapado desde la primera l&iacute;nea de la Introducci&oacute;n, cuando el autor narra con encanto c&oacute;mo descubri&oacute; el lugar que abrazar&iacute;a como objeto de investigaci&oacute;n muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. Esta narraci&oacute;n constituye un did&aacute;ctico ejemplo de c&oacute;mo las preguntas que sugiere una realidad desconocida pueden ser hilvanadas de tal manera, que llegan a convertirse en un problema de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica en busca de respuesta, para lo cual es preciso formular preguntas adecuadas y dise&ntilde;ar un s&oacute;lido andamiaje te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colonia Morelos es actualmente un peque&ntilde;o asentamiento enclavado en lo r&iacute;spido de la sierra sonorense, cuya fisonom&iacute;a es muy distinta a la de los pueblos circunvecinos. Fue fundada en los albores del siglo XX por un pu&ntilde;ado de hombres, mujeres y ni&ntilde;os que se desterraron voluntariamente a causa de leyes que les eran adversas en Estados Unidos; para eludirlas, buscaron acomodo al sur de la frontera, en un territorio inh&oacute;spito, con la consigna de dar forma a un orden social fincado en una &eacute;tica religiosa, la mormona, que permiti&oacute; configurar una comunidad con s&oacute;lidos v&iacute;nculos sociales aunque aislada del entorno social de la &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuperar de Max Weber sus conocidos planteamientos sobre la &eacute;tica protestante y la legitimidad carism&aacute;tica de los l&iacute;deres religiosos, es un gran acierto en este libro, como tambi&eacute;n lo es ubicar la historia de Colonia Morelos en el periplo (geogr&aacute;fico y temporal) de las colonias mormonas de Chihuahua y Sonora, con la Sierra Madre Occidental de por medio y la franja fronteriza por el norte. Este libro ilustra claramente c&oacute;mo las convicciones religiosas pueden constituir el referente fundamental de la acci&oacute;n social y c&oacute;mo la esperanza de un futuro bienestar espiritual en el m&aacute;s all&aacute; ordena la vida en sociedad en el mundo terrenal (el m&aacute;s ac&aacute;).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hacer comprensible la ef&iacute;mera historia de Colonia Morelos, Irene R&iacute;os Figueroa traza con sencillez el origen y la trayectoria de la iglesia de los Santos de los &Uacute;ltimos D&iacute;as a lo largo del siglo XIX, enfatizando el hecho de que su especificidad como congregaci&oacute;n religiosa ocasion&oacute; a esta congregaci&oacute;n rechazo social desde el inicio, increment&aacute;ndose a partir de 1843, cuando los mormones adoptaron la pr&aacute;ctica del "matrimonio plural". Esta congregaci&oacute;n fue fundada en 1830 en una granja del municipio de Fayette en el estado de Nueva York debido a la iniciativa de su patriarca, Joseph Smith, quien a trav&eacute;s de una revelaci&oacute;n divina habr&iacute;a recibido la encomienda de "restablecer la Iglesia de Jesucristo sobre la tierra" (p. 29), de acuerdo con la historia oficial mormona. Aunque comparten mucho con diversas religiones protestantes, fundamentalmente &eacute;tica y ascetismo, los mormones se asumen diferentes pues adem&aacute;s de la Biblia tienen como texto sagrado <i>El libro del morm&oacute;n,</i> entregado al profeta Smith por el &aacute;ngel Moroni. El milenarismo constituye la esencia de sus convicciones religiosas, expresado en el nombre de su iglesia: la humanidad se encuentra en los d&iacute;as finales, al t&eacute;rmino de los cuales Cristo llegar&aacute; a "inaugurar un largo periodo de vida muy prometedor para quienes hayan obedecido los mandatos del Evangelio" (p. 30).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora informa que, desde su nacimiento, los mormones constituyeron una "minor&iacute;a impopular" y fueron hostigados por el gobierno y otras iglesias, orill&aacute;ndolos a un constante peregrinar. Siguieron la ruta de la expansi&oacute;n norteamericana hacia el oeste; ellos mismos fueron <i>pioneers</i> obligados a desplazarse hacia el oeste a medida que la <i>frontier</i> se iba conquistando. De Nueva York pasaron a Ohio, Missouri e Illinois, pero invariablemente sus pr&aacute;cticas sociales molestaban a sus vecinos, por lo cual fueron sucesivamente expulsados. Mientras tanto, los l&iacute;deres dieron forma a la Iglesia como instituci&oacute;n (en t&eacute;rminos weberianos), siguiendo "la misma organizaci&oacute;n b&aacute;sica que hab&iacute;a existido en la Iglesia original &#91;...&#93; con ap&oacute;stoles, setentas, &eacute;lderes &#91;...&#93; sumos sacerdotes, maestros, di&aacute;conos, evangelistas y obispos" (p. 31).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1843 los mormones padecieron un cisma interno provocado por la instauraci&oacute;n oficial de la poligamia, con la que muchos de ellos no estuvieron de acuerdo; quienes aceptaron esta pr&aacute;ctica decidieron emprender el &eacute;xodo desde Illinois a las Monta&ntilde;as Rocallosas (1845) con el prop&oacute;sito de "colonizar un &aacute;rea en la que fueran los primeros pobladores: as&iacute; asegurar&iacute;an su derecho a practicar sus creencias sociales y religiosas". En 1847 hicieron un alto en el valle del Gran Lago Salado; en Utah aplicaron los principios para construir su propio orden social, que llamaron "Orden Unido: un plan &#91;basado en la propiedad privada&#93; encaminado a lograr la igualdad econ&oacute;mica entre los miembros de la Iglesia .mediante la redistribuci&oacute;n de la propiedad" (p. 36). Su &eacute;tica religiosa les demandaba mantenerse saludables y alejados del ocio, no dormir m&aacute;s de lo necesario, ser ordenados, limpios, trabajadores y con gran amor por la educaci&oacute;n. Observando tales pautas de comportamiento, pronto alcanzaron prosperidad econ&oacute;mica y notable presencia pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su &eacute;tica religiosa tuvo cabida la poligamia, pr&aacute;ctica a la que llamaron "matrimonio celestial" (p. 86) que permite al hombre tener varias esposas o concubinas. Mientras los mormones tuvieron la libertad de establecer comunidades aisladas en la muy amplia <i>frontier,</i> pudieron cumplir el mandamiento del matrimonio plural, aunque fueron duramente atacados desde diferentes frentes. En la d&eacute;cada de 1880 un par de leyes federales prohibi&oacute; el matrimonio plural en Estados Unidos, con dedicatoria especial para los mormones; este nuevo acoso les escindi&oacute; y oblig&oacute; a una nueva emigraci&oacute;n; esta vez pusieron los ojos en M&eacute;xico, donde fundar&iacute;an asentamientos para escapar al rigor de las leyes antipolig&aacute;micas, que algunos aceptaron en 1890.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tuvieron la fortuna de que al otro lado de la frontera con M&eacute;xico, su presidente Porfirio D&iacute;az ofreciera ventajas inmejorables a extranjeros que se asentaran como colonos en los que consideraba territorios despoblados y todav&iacute;a amenazados por los ind&iacute;genas. Fue as&iacute; como los mormones llegaron primero a Chihuahua (1885) y fundaron colonias, bautizadas con apellidos de sus benefactores pol&iacute;ticos mexicanos: Ju&aacute;rez, Dubl&aacute;n, D&iacute;az, Pacheco; tales asentamientos no fueron suficientes para contener el muy robusto flujo migratorio de "santos" pol&iacute;gamos, por lo que consiguieron permisos para establecerse en Sonora, en una zona distante 80 kms de la l&iacute;nea fronteriza entre M&eacute;xico y Estados Unidos, aunque las leyes mexicanas prohib&iacute;an que extranjeros adquirieran propiedades a menos de 20 leguas (111.45 kms) de la frontera.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafiando los abruptos riscos del Ca&ntilde;&oacute;n del P&uacute;lpito, los mormones llegaron a Sonora, donde fundaron las colonias Oaxaca (1892), Morelos (1900) y San Jos&eacute; (1909). As&iacute; pues, el noroeste de M&eacute;xico garantiz&oacute; aislamiento a los mormones pol&iacute;gamos, por ser poco poblado, y porque adem&aacute;s ten&iacute;a la ventaja de estar cerca de Estados Unidos. Se asentaron justamente en un espacio antiguamente disputado entre pimas, &oacute;patas, apaches, janos y espa&ntilde;oles, que para finales del siglo XIX qued&oacute; pacificado; era una zona de frontera que, precisamente por su peligrosidad y dif&iacute;cil geograf&iacute;a, result&oacute; poco atractiva para la agricultura y la ganader&iacute;a, por lo que tambi&eacute;n fue una regi&oacute;n en la que se promovi&oacute; el poblamiento por no ind&iacute;genas desde la &eacute;poca de las reformas borb&oacute;nicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el Porfiriato la colonizaci&oacute;n se autoriz&oacute; mediante contratos celebrados entre el gobierno federal y los particulares, quienes constitu&iacute;an compa&ntilde;&iacute;as o empresas privadas, que obten&iacute;an gratuitamente o a "precio m&oacute;dico y pagadero en plazos amplios, los lotes de terreno necesario..." (p. 118). Para 1893 los mormones hab&iacute;an constituido la Compa&ntilde;&iacute;a Mexicana de Colonizaci&oacute;n y Agricultura, que adquiri&oacute; terrenos para establecer colonias agr&iacute;colas, mineras e industriales; el contrato estipulaba que en las colonias, 75% ser&iacute;an extranjeros y 25% mexicanos; quedaban exentos del servicio militar, pago de derechos de importaci&oacute;n, pago de impuestos y derechos de exportaci&oacute;n de la producci&oacute;n agr&iacute;cola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de compartir un &aacute;rea geogr&aacute;fica con caracter&iacute;sticas ecol&oacute;gicas similares, "las colonias mormonas constitu&iacute;an un sistema de comunidades cerradas culturalmente, con una fuerte interrelaci&oacute;n entre ellas, sustentada en la unidad religiosa y la autosuficiencia econ&oacute;mica" (p. 129). Colonia Morelos se estableci&oacute; en el tri&aacute;ngulo que forma la confluencia de los r&iacute;os Bavispe y Batepito justo en el sitio donde pocos a&ntilde;os antes, en mayo de 1887, ocurri&oacute; un devastador terremoto. En 1901 Colonia Morelos adquiri&oacute; la categor&iacute;a de "barrio" (de acuerdo con su jurisdicci&oacute;n eclesi&aacute;stica) y pudo contar con un obispo, que adem&aacute;s de ser autoridad religiosa, ten&iacute;a a su cargo la administraci&oacute;n civil del pueblo. Si bien la poblaci&oacute;n de la colonia aumentaba constantemente, nunca pas&oacute; de mil habitantes (p. 176).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Irene R&iacute;os destaca en su historia el tema de la irrigaci&oacute;n; una caracter&iacute;stica compartida por las colonias mormonas de la Sierra Madre Occidental de Sonora y Chihuahua fue la red de acequias y canales que corr&iacute;a paralel a a las calles entre los caser&iacute;os, proporcionando irrigaci&oacute;n a huertos y jardines; tal innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica les permiti&oacute; disponer de buenos pastos para el ganado y abundantes cosechas. En muy pocos a&ntilde;os, informa la autora, los mormones de Colonia Morelos lograron hacer de ese p&aacute;ramo un vergel: su laboriosidad y enorme esp&iacute;ritu comunitario se volcaron a la creaci&oacute;n de infraestructura de riego y la tierra pedregosa vio nacer cereales y frutas, adem&aacute;s de albergar voluminosos hatos de ganado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, en esa peque&ntilde;a comunidad los mormones establecieron pr&oacute;speros comercios y molinos harineros, con cuya producci&oacute;n cubr&iacute;an la demanda de una amplia zona que llegaba hasta Cumpas y Huachinera. Desarrollaron tambi&eacute;n otras actividades, como el servicio de transporte en convoyes de carretones tirados por mulas, en los que acarreaban mercanc&iacute;as a las comunidades vecinas y centros mineros; algunos arrieros mormones consiguieron contratos en las minas El Tigre y Nacozari para acarrear metal, antes del tendido de las v&iacute;as f&eacute;rreas (p. 237).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la comunidad no exist&iacute;an diferencias sociales, aunque no todos sus habitantes tuvieron el mismo nivel econ&oacute;mico; todos cumpl&iacute;an una f&eacute;rrea disciplina en el trabajo y se mantuvieron fieles al "Orden Unido". Tambi&eacute;n destinaban tiempo para la diversi&oacute;n y en comunidad celebraban fiestas escolares en las que, a usanza de los planteles oficiales, se festejaba el 5 de mayo y el 16 de septiembre. Disfrutaban de "paseos en bote a la luz de la luna sobre las pl&aacute;cidas aguas del r&iacute;o Bavispe" (p. 279) y organizaban bailes al son de sus propios m&uacute;sicos, festejaban las navidades y eran muy buenos en el basquetbol, seg&uacute;n la narraci&oacute;n de Irene R&iacute;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se enclav&oacute; Colonia Morelos en esa regi&oacute;n de antiguos pueblos ind&iacute;genas, ranchos y presidios? Un rasgo que se destaca fue su aislamiento: en tanto comunidad autosustentable, fue una especie de burbuja sin nexos con su entorno; manten&iacute;a relaciones con las colonias de Chihuahua y con los mormones de Arizona y Nuevo M&eacute;xico; con los habitantes de Bavispe, Bacerac, Fronteras y otras comunidades cercanas nada ten&iacute;an que ver. En Colonia Morelos ten&iacute;an sus propias leyes, tradiciones y l&iacute;deres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su escuela no form&oacute; parte de la tendencia educativa positivista y patri&oacute;tica impulsada en el Porfiriato: los mormones no aceptaban profesores mexicanos, no hablaban espa&ntilde;ol; no hab&iacute;a burdeles, polic&iacute;as ni c&aacute;rcel, no los necesitaban pues no se comet&iacute;an delitos. A pesar de que no dispon&iacute;an de una oficina del Registro Civil, llevaron un puntual registro de nacimientos, matrimonios y defunciones. El gobierno civil estaba representado por un comisario, nombramiento que recay&oacute; en el l&iacute;der religioso (carism&aacute;tico) de la comunidad; el obispo ten&iacute;a la funci&oacute;n de ser intermediario entre los colonos mormones y el Estado mexicano, ante quien garantizaban fidelidad y orden, as&iacute; como el atractivo ofrecimiento de impulsar el desarrollo econ&oacute;mico de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y efectivamente, los <i>santos de los &uacute;ltimos d&iacute;as</i> participaron activamente en el dinamismo econ&oacute;mico que envolvi&oacute; la frontera en la primera d&eacute;cada del siglo XX. Lo hicieron porque as&iacute; lo requer&iacute;a su comunidad: su necesidad de mantenerse comunicados con su pa&iacute;s de origen hizo perentorio contar con caminos carreteros que unieran los pueblos con la frontera; por lo mismo promovieron la instalaci&oacute;n de tel&eacute;grafo y tel&eacute;fono. Adem&aacute;s de producir lo que necesitaban, cubrieron con sus excedentes agr&iacute;colas y ganaderos los requerimientos de los muy florecientes centros mineros del Porfiriato (El Tigre, Nacozari).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esto fue posible gracias a que esa zona se hab&iacute;a librado, finalmente, de la gran amenaza apache, que por dos centurias impidi&oacute; en primer lugar el asentamiento de no ind&iacute;genas en el &aacute;rea, y en segundo lugar, el aprovechamiento de los recursos naturales con fines capitalistas. Debe considerarse asimismo que, para cuando Colonia Morelos se fund&oacute;, el suroeste de Estados Unidos tambi&eacute;n se hab&iacute;a consolidado: la frontera finalmente agarraba forma. As&iacute; pues, la exitosa participaci&oacute;n econ&oacute;mica de los mormones en ese contexto no fue cuesti&oacute;n nada m&aacute;s de su &eacute;tica religiosa, sino de circunstancias hist&oacute;ricas particulares.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colonia Morelos aparentemente pas&oacute; desapercibida para los lugare&ntilde;os; en su indagaci&oacute;n, Irene R&iacute;os Figueroa no encontr&oacute; rechazo a las "pr&aacute;cticas morales" de los mormones (p. 247), lo cual es perfectamente comprensible pues, en este escenario de frontera, de instituciones religiosas y pol&iacute;ticas d&eacute;biles, el orden social predominante no se ajust&oacute; a los r&iacute;gidos c&aacute;nones que marcaban leyes eclesi&aacute;sticas y civiles, como lo han demostrado trabajos recientes.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rechazo de los sonorenses se expres&oacute; en el terreno econ&oacute;mico; los mormones pronto controlaron el mercado regional, dominaron el sistema de transporte en esa dif&iacute;cil geograf&iacute;a, tuvieron el control de la comunicaci&oacute;n telegr&aacute;fica y guardaron, adem&aacute;s, excelentes relaciones con la &eacute;lite pol&iacute;tica del estado. El rechazo de los lugare&ntilde;os (particularmente de rancheros y comerciantes locales) se expres&oacute; en un atentado dinamitero al poblado (1908) y el incendio al molino harinero (1910), presagios de males mayores para los <i>santos de los &uacute;ltimos d&iacute;as.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mormones de Colonia Morelos emprendieron de nuevo el &eacute;xodo en 1912; obligadamente fueron desarraigados del territorio del cual se estaban apropiando material y simb&oacute;licamente, pues la Colonia era punto estrat&eacute;gico en la ruta que transitaron maderistas, maytorenistas, orozquistas y carrancistas; la Revoluci&oacute;n puso fin a un exitoso y pr&oacute;spero ejercicio colonizador llevado a cabo por extranjeros bajo una &eacute;tica religiosa particular. La autora describe pormenorizadamente los ires y venires de bandos enemigos, el ambiente enrarecido ocasionado por las acciones militares y, sobre todo, el profundo inter&eacute;s de las facciones contendientes por asegurar el dominio de la frontera para conseguir armamento en Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como afirma R&iacute;os Figueroa, "la mayor desventaja para los santos sonorenses fue que sus colonias se ubicaban sobre el mejor camino que comunicaba a Sonora con Chihuahua y que las tropas antag&oacute;nicas durante la Revoluci&oacute;n Mexicana escogieron para trasladarse entre ambas entidades" (p. 330). Las sucesivas ocupaciones de Colonia Morelos motivaron protestas generalizadas de los mormones pues los soldados agotaban sus v&iacute;veres, practicaban el pillaje, se alojaban en casas particulares, violentaban la moral y ofend&iacute;an a las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para agosto de 1912 la mayor&iacute;a de los mormones hab&iacute;a evacuado las colonias en Sonora; &uacute;nicamente 25 hombres permanecieron haciendo guardia en Colonia Morelos p ara defenderla de los "colorados", que hab&iacute;an causado enorme da&ntilde;o en las colonias de Chihuahua. Pascual Orozco fue vencido por Obreg&oacute;n en septiembre pero antes los "colorados" repartieron casas y terrenos de los mormones a mexicanos simpatizantes de su movimiento; una vez derrotado Orozco, se resistieron a devolver las propiedades. El asesinato de Madero en febrero de 1913 complic&oacute; la situaci&oacute;n; la Colonia fue de nuevo escenario de guerra entre facciones militares adversarias; Carranza prometi&oacute; apoyo a los mormones para que pudieran regresar a sus propiedades, pero la esperanza se esfum&oacute; p ara ellos en abril de 1914, cuando tropas de Estados Unidos desembarcaron en Veracruz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluy&oacute; as&iacute; el exitoso experimento colonizador practicado por los mormones en el extremo noreste de la frontera sonorense. Los gobiernos revolucionarios, fieles al esp&iacute;ritu agrario que la revoluci&oacute;n carrancista se vio obligada a asumir, expresado en la Ley Agraria de 1915, formalizaron y extendieron la asignaci&oacute;n de tierras en esta &aacute;rea. En enero de 1916 el gobernador y comandante militar Plutarco El&iacute;as Calles, mediante decreto, "facult&oacute; al comisario de polic&iacute;a de Colonia Morelos para que efectuara un reparto ordenado de los terrenos y lotes urbanos a los solicitantes que fueran llegando" (p. 394). Como &uacute;ltimo recurso para no perderlo todo, los colonos negociaron con el gobierno mexicano la venta de Colonia Morelos (14 000 has), lo que consiguieron. Sucesivos acuerdos presidenciales de 1923, 1926 y 1930 concedieron en usufructo esos terrenos a cerca de cien mexicanos solicitantes bajo la modalidad de colonia agr&iacute;cola y ganadera, conservando su nombre original (p. 396).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n geogr&aacute;fica donde se enclav&oacute; Colonia Morelos marca uno de los puntos vulnerables de la frontera novohispana desde el siglo XVIII; aparece como una barrera al avance del dominio espa&ntilde;ol, que por el oeste lleg&oacute; hasta Los &Aacute;ngeles, en California, por el noroeste hasta Tucson, Arizona, y por el norte central hasta Santa Fe, Nuevo M&eacute;xico. En la esquina noreste de los l&iacute;mites entre los actuales estados de Sonora y Chihuahua, la l&iacute;nea de presidios establecidos en Janos, Bavispe, Bacoachi y Fronteras delimit&oacute; el territorio del dominio colonial, disputado ante todo por apaches, a los que eventualmente se sumaron janos y pimas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX los apaches fueron finalmente derrotados, dejando libre el espacio que por siglos hab&iacute;an disputado en la frontera de Sonora y Chihuahua, lo cual posibilit&oacute; el asentamiento de pobladores en el &aacute;rea, estimulados por el din&aacute;mico ritmo de la explotaci&oacute;n minera, el tendido de v&iacute;as f&eacute;rreas a ambos lados de la frontera y el r&aacute;pido crecimiento demogr&aacute;fico de Arizona, que en 1912 fue reconocido como estado de la Uni&oacute;n Americana; en Sonora nac&iacute;an dos nuevos poblados: Nogales (1882) y Agua Prieta (1899). En tal escenario, los colonos mormones contribuyeron a la consolidaci&oacute;n de la frontera norte, pues se sumaron al proyecto de acumulaci&oacute;n capitalista bajo la perspectiva de su &eacute;tica religiosa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Irene R&iacute;os Figueroa muestra un &aacute;ngulo m&aacute;s de la complejidad inherente al proceso hist&oacute;rico de definici&oacute;n de la frontera norte y estimula nuevas interrogantes; tal es el m&eacute;rito de un buen trabajo de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="notas"></a>Nota</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Amparo Ang&eacute;lica Reyes, <i>Estrategias de organizaci&oacute;n y recomposici&oacute;n de las familias de la frontera durante la Guerra Apache, Sonora, 1852&#45;1872,</i> tesis de maestr&iacute;a en Ciencias Sociales, El Colegio de Sonora, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3574279&pid=S0187-6961201300010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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