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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>David Barkin</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero tem&aacute;tico de <i>Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad </i>ofrece la visi&oacute;n de un nuevo campo de estudio &#151;la econom&iacute;a ecol&oacute;gica (EE)&#151; que propone integrar las diversas disciplinas que abordan la problem&aacute;tica de construir una relaci&oacute;n m&aacute;s sana entre la sociedad y el planeta en que vivimos. En contraste con lo que su nombre podr&iacute;a sugerir &#151;el an&aacute;lisis de los acontecimientos sociales y ambientales, as&iacute; como las propuestas para la construcci&oacute;n de una sociedad mejor capacitada para enfrentar los retos de m&aacute;s de dos siglos de la organizaci&oacute;n capitalista de nuestras sociedades&#151;, este campo de estudio integra m&uacute;ltiples metodolog&iacute;as para producir una explicaci&oacute;n m&aacute;s completa del proceso de destrucci&oacute;n socio&#150;ambiental que estamos sufriendo y extraer lecciones que contribuyan a la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa, equitativa y sustentable. Como campo que emerge de la econom&iacute;a, la EE abarca muchos de los retos asumidos por otros campos de la econom&iacute;a desde sus inicios; sin embargo, a diferencia de &eacute;stos, rechaza la posibilidad de hacerlo con base en los conocimientos derivados de la disciplina y de los lenguajes de valoraci&oacute;n de la econom&iacute;a, e incorpora una perspectiva &eacute;tica, hist&oacute;ricamente abierta y multidisci&#150;plinaria &#151;incluyendo el di&aacute;logo de saberes&#151; para funcionar. &iexcl;Tremenda tarea!</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, este n&uacute;mero es producto de una larga trayectoria de estudios en la Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Xochimilco, que culmin&oacute; en un mes de actividades que reuni&oacute; a m&aacute;s de cincuenta estudiosos de estos temas para avanzar en los an&aacute;lisis y en las propuestas. Tuvimos como profesor invitado al doctor Paul Burkett de la Universidad Estatal de Indiana,<sup><a href="#notas">1</a></sup> quien ofrece una visi&oacute;n de la EE fuertemente influenciada por el marxismo, como se refleja en sus libros (1999, 2006) y escritos en revistas profesionales. Particip&oacute; en la organizaci&oacute;n de estas actividades un grupo de estudiantes del Posgrado en Ciencias Econ&oacute;micas, sostenido por los departamentos de Econom&iacute;a de las tres unidades de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana que se constituyeron en el Grupo de Econom&iacute;a Ecol&oacute;gica de M&eacute;xico (GEEM) para promover la consolidaci&oacute;n de esta &aacute;rea de estudio en el pa&iacute;s, comprometi&eacute;ndose a avanzar en su definici&oacute;n metodol&oacute;gica y te&oacute;rica, as&iacute; como en la aplicaci&oacute;n de los resultados en sus propios trabajos de maestr&iacute;a y doctorado. Varios de los art&iacute;culos presentados en este n&uacute;mero especial reflejan este proceso colectivo de cr&iacute;tica constructiva y retroalimentaci&oacute;n que sigue caracterizando a su interacci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La econom&iacute;a ecol&oacute;gica moderna es un campo relativamente nuevo de trabajo,<a href="#notas"><sup>2</sup></a><sup> </sup>organizado por un reducido n&uacute;mero de innovadores a principios de la d&eacute;cada de 1990, para diferenciarse de los economistas ambientales, quienes siguen usando la "caja de herramientas" de los economistas neocl&aacute;sicos para examinar los problemas del deterioro del medio ambiente. Desde sus inicios, la EE acogi&oacute; a colegas del &aacute;mbito de las ciencias sociales y de las varias disciplinas de las llamadas ciencias "duras". En una revisi&oacute;n de la creciente literatura del campo de la EE, es evidente que todav&iacute;a no existe un claro consenso respecto a un paradigma dominante y las metodolog&iacute;as que son propias de esta nueva &aacute;rea de estudio; el airado debate y la rica diversidad de propuestas ofrecidas en las reuniones de la Sociedad Internacional de Econom&iacute;a Ecol&oacute;gica son testimonio de que todav&iacute;a buscamos definir los caminos para contribuir a superar los diversos obst&aacute;culos para la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa y mejor posicionada para avanzar hacia la sustentabilidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una primera aproximaci&oacute;n a los resultados de este proceso muestra claramente el car&aacute;cter distintivo de la EE. Comienza con una toma de posici&oacute;n respecto a su compromiso con tres principios &eacute;ticos fundamentales que deben guiar el trabajo:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Equidad intergeneracional. </i>Implica no s&oacute;lo un respeto por los procesos sociales y naturales que afectar&aacute;n la supervivencia de la humanidad y la calidad de vida de futuras generaciones sino tambi&eacute;n por la incorporaci&oacute;n de las herencias de civilizaciones y generaciones pasadas que tanto han contribuido a asegurar nuestro bienestar actual y la capacidad del planeta de seguir acomod&aacute;ndonos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>Justicia social. </i>Requiere que examinemos cuidadosamente nuestras acciones y propuestas a la luz de sus impactos distributivos y, principalmente, en t&eacute;rminos de sus aportaciones para revertir la desafortunada tendencia de decenios recientes a multiplicar y agravar la pobreza en muchas partes del mundo, acrecentando las brechas entre grupos sociales y entre naciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>Gesti&oacute;n sustentable. </i>Implica un compromiso de rehabilitar y conservar los ecosistemas en que vivimos. Esta es quiz&aacute;s, la expresi&oacute;n m&aacute;s precisa de la EE: la necesidad no s&oacute;lo de asegurar una gesti&oacute;n mesurada de los recursos a nuestra disposici&oacute;n, sino tambi&eacute;n de responder de manera responsable por los siglos de desentendimiento o de abierta rapi&ntilde;a que han contribuido a aumentar nuestra riqueza colectiva pero que nos han dejado con un planeta en franco deterioro, hostigado por ecosistemas destruidos, sociedades exterminadas y crisis sociales. Si hay alg&uacute;n postulado que sintetiza estos compromisos es <i>el principio de precauci&oacute;n </i>que nace de una preocupaci&oacute;n por la gravedad del acelerado ritmo de destrucci&oacute;n planetaria y la necesidad de optar por tecnolog&iacute;as alternativas que nos resguarden de riesgos estructurales: "el objetivo de la precauci&oacute;n es evitar el riesgo, no detener el progreso" (Riechmann y Tickner, 2002).<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para cumplir con estos compromisos &eacute;ticos, la EE plantea la necesidad de trascender nuestras limitaciones disciplinarias y los patrones dominantes de individualismo con su herencia de una gran competitividad entre profesionales. En este sentido, se definieron tres principios metodol&oacute;gicos fundamentales que deben nutrir el trabajo en el campo:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>La multidisciplinariedad. </i>Se rechaza la idea de que los cient&iacute;ficos educados en una sola disciplina puedan abarcar la complejidad de gran parte de los problemas que enfrenta la sociedad en sus relaciones con los ecosistemas. Sin embargo, tampoco es suficiente resolver estas deficiencias incorporando cient&iacute;ficos de otros campos en un equipo sin modificar las metodolog&iacute;as de investigaci&oacute;n, incluyendo la metodolog&iacute;a para la formulaci&oacute;n de las preguntas y el planteamiento de las hip&oacute;tesis. Asimismo, este principio reconoce las aportaciones de las praxis sociales que han mostrado capacidad para desplegar propuestas alternativas a la racionalidad econ&oacute;mica en sus procesos de apropiaci&oacute;n social de la naturaleza. A estas praxis sociales se les ha identificado como ciencia posnormal (Funtowicz y Ravetz, 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>El pluralismo metodol&oacute;gico. </i>La necesidad de abandonar el compromiso con los marcos te&oacute;ricos y las cajas de herramientas de paradigmas aislados, producto de las divisiones artificiales que han emergido de la creciente especializaci&oacute;n, caracter&iacute;stica del trabajo acad&eacute;mico de los &uacute;ltimos lustros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>La apertura hist&oacute;rica. </i>Considerar las consecuencias de nuestras acciones en el tiempo es particularmente importante. &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de exterminar una especie, una cultura o los rastros de civilizaciones pasadas? &iquest;Podemos darnos el lujo de permitir que las herencias naturales se guarden en museos, conservando congelados los vestigios de los organismos vivos en &eacute;pocas pasadas que han perdurado hasta nuestros d&iacute;as? Estas preguntas son de actualidad en el debate sobre la siembra de ma&iacute;z transg&eacute;nico en nuestro pa&iacute;s, o en las estrategias para seleccionar y manejar las &aacute;reas naturales para su protecci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las implicaciones de estos principios &eacute;ticos y metodol&oacute;gicos son evidentes en varios de los trabajos publicados en este n&uacute;mero tem&aacute;tico de <i>Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad. </i>Podr&iacute;amos empezar con la forma actual de evaluar la bondad de acciones gubernamentales: el c&aacute;lculo de una raz&oacute;n beneficio&#150;costo para este prop&oacute;sito pretende simplificar el proceso, reduciendo todas las consideraciones a un denominador com&uacute;n, cremat&iacute;stico &#151;monetario&#151;, para facilitar la comprensi&oacute;n y simplificar la labor de valoraci&oacute;n; sin embargo, &eacute;ste requiere de suposiciones heroicas acerca de los precios de los insumos y de los productos en los procesos para evaluar, de las reservas de recursos y el comportamiento social a lo largo de la vida del proyecto a analizar: &iquest;cu&aacute;nto vale el agua?, &iquest;qu&eacute; precio se debe asignar a riquezas naturales?, &iquest;vale la pena proteger un animal o una flor en peligro de extinci&oacute;n?, &iquest;una pol&iacute;tica para reconstruir &aacute;mbitos sociales y culturales del pasado es igual de importante que un programa de combate a la marginalidad?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La EE cuestiona los mecanismos utilizados actualmente para fijar precios mediante estas evaluaciones. En mercados dominados por poderosos grupos empresariales: &iquest;por qu&eacute; pensar que los precios que se rigen reflejan alguna idea de escasez y de equilibrio entre productores y consumidores, como pregona la teor&iacute;a ortodoxa? M&aacute;s a&uacute;n, muchos arg&uuml;imos que no tiene sentido castigar al futuro en las evaluaciones de proyectos de inversi&oacute;n p&uacute;blica para el beneficio social o la protecci&oacute;n ambiental, como es la pr&aacute;ctica actual con la metodolog&iacute;a de descontar valores futuros a valores presentes, bajo el supuesto de que las condiciones en el futuro estar&aacute;n m&aacute;s holgadas que las actuales. Las decisiones deben tomar en cuenta las prioridades de la sociedad, m&aacute;s que una metodolog&iacute;a para tomar decisiones basada en un esquema de precios que refleja la actual distribuci&oacute;n del ingreso y poder. De esta manera, los enfoques de la EE tambi&eacute;n incorporan en sus planteamientos mecanismos para incluir el conflicto social, dominante en los procesos pol&iacute;ticos que determinan la toma de decisiones para la asignaci&oacute;n de recursos y para enfrentar los conflictos distributivos, que son los m&aacute;s apremiantes en nuestras sociedades hoy en d&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta perspectiva, resulta evidente que la cr&iacute;tica que ofrece el pensamiento de la EE, derivada de profundo trasfondo que han aportado pensadores trabajando dentro de las diversas corrientes marxistas, deriva en un an&aacute;lisis de c&oacute;mo la evoluci&oacute;n inexorable de la producci&oacute;n capitalista nos conduce a un proceso acelerado de degradaci&oacute;n ambiental. Aunque no est&aacute; abordado de una manera expl&iacute;cita por nuestros autores, queda claro en varios de los art&iacute;culos (e.g., Hern&aacute;ndez; Garc&iacute;a Salazar) que es el mercado la instituci&oacute;n que refleja y fortalece el pacto social, traduciendo el ejercicio del poder en una estructura de precios relativos de los productos, de la mano de obra y de los recursos naturales &#151;y su din&aacute;mica de cambios&#150;para legitimar el despliegue institucional que forja la estructura social, cerrando y excluyendo los &aacute;mbitos de acci&oacute;n para la resistencia social. Entre las instituciones m&aacute;s importantes en este despliegue se encuentran el sistema impositivo y la banca central, as&iacute; como los tratados y acuerdos internacionales que fijan las reglas del funcionamiento del mercado mundial, junto con sus mecanismos autom&aacute;ticos e invisibles para canalizar la acumulaci&oacute;n de capital en unas cuantas manos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, lejos de este an&aacute;lisis de poder y mercados, en sus inicios la EE emergi&oacute; de una muy influyente reflexi&oacute;n de Nicol&aacute;s Georgescu&#150;Roegen (1971), quien insisti&oacute; en que el sistema social y productivo es un sistema abierto que depende para su viabilidad de su relaci&oacute;n con el sistema natural, del cual somos parte. Su importante innovaci&oacute;n fue la forma tan convincente de introducir el concepto de la entrop&iacute;a, derivada de la Segunda Ley de la Termodin&aacute;mica, como una aportaci&oacute;n al debate sobre los l&iacute;mites del crecimiento econ&oacute;mico. Al hacer eso, construy&oacute; una cr&iacute;tica fundamental a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica dominante en la disciplina de la econom&iacute;a; &eacute;sta &#151;como lo explica Hern&aacute;ndez, quien ofrece una cr&iacute;tica constructiva de este enfoque&#151; demuestra que las bases conceptuales de la teor&iacute;a convencional est&aacute;n plagadas de incongruencias que la dejan sin sost&eacute;n intelectual, ofreciendo evidencia de que su dominio actual es testimonio de su car&aacute;cter ideol&oacute;gico m&aacute;s que de sus bases epistemol&oacute;gicas. Su an&aacute;lisis prosigui&oacute; con un examen de la racionalidad capitalista que nos conduce a una din&aacute;mica consumista sin l&iacute;mites y al deterioro ambiental, producto de la incapacidad de la biosfera de ofrecer un flujo ilimitado de recursos o de absorber los desechos del sistema sin restricciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los economistas ortodoxos reconocen los problemas del abuso del sistema natural por el productivo. Aunque muchos aceptan que sus soluciones llevan a remedios inadecuados, no encuentran otra forma de abordar el conflicto m&aacute;s que incorporando al proceso de producci&oacute;n c&aacute;lculos del costo de la degradaci&oacute;n ambiental y del consumo de recursos naturales m&aacute;s cercanos a los que reflejan lo que llaman su escasez "real" o los da&ntilde;os efectivos que la producci&oacute;n ocasiona a la sociedad y al planeta; su argumento es que los productores ser&iacute;an m&aacute;s responsables en el uso de los recursos y en su descarga de efluentes contaminantes si tuvieran que pagar precios m&aacute;s altos; en el caso de que el mercado no pueda reflejar estos fen&oacute;menos, entonces proponen la imposici&oacute;n de impuestos (pigouvianos) para que sus costos se acerquen a los "reales". Esta l&iacute;nea de pensamiento es apoyada por otra, fincada en el optimismo tecnol&oacute;gico, que asevera que el uso de recursos no&#150;renovables &#151;y aun los renovables&#151; a ritmos que amenazan con la continuidad del sistema actual de producci&oacute;n y consumo no debe preocuparnos, porque la humanidad siempre ha contado con la creatividad de progresar en sus descubrimientos cient&iacute;ficos y avances tecnol&oacute;gicos para suplir los recursos consumidos as&iacute; como las especies y ecosistemas destruidos con nuevos inventos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, la EE aboga por lo que llama la sustentabilidad "dura" que propone estrictos l&iacute;mites en los consumos para recuperar ecosistemas deteriorados y detener el agotamiento de recursos naturales. Para avanzar en esta direcci&oacute;n, sus adeptos insisten en nuevos enfoques y metodolog&iacute;as para imponer estrictos controles en relaci&oacute;n con la destrucci&oacute;n de la naturaleza y el consumo de sus recursos. Consideran que los mercados no pueden responder de manera adecuada, ya que el desigual reparto de ingreso y poder deja en manos de los ricos la decisi&oacute;n de c&oacute;mo y d&oacute;nde proteger, y descobija a los pobres quienes han sufrido de siglos de destrucci&oacute;n, expoliaci&oacute;n y explotaci&oacute;n, produciendo las hirientes brechas que caracterizan al mundo contempor&aacute;neo. Una corriente en la EE ha sistematizado los reclamos por pagos de reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os como "la deuda ecol&oacute;gica". Sea como sea, la opci&oacute;n anal&iacute;tica y pol&iacute;tica que cada uno escoja, el pensamiento promovido por la EE nos obliga a incorporar a los excluidos en las decisiones respecto a los caminos para avanzar, a crear nuevas instituciones y procesos sociales que aseguren que los recursos no les sigan siendo arrebatados. Para tales prop&oacute;sitos, hay un amplio consenso en que la evaluaci&oacute;n de los resultados y los costos de los procesos productivos no pueden seguir siendo reducidos a costos monetarios, que hay una necesidad de m&uacute;ltiples criterios para evaluar las diversas dimensiones de los beneficios y los costos de las actividades humanas, incluyendo la producci&oacute;n capitalista. Aunque hay varias propuestas para poner en pr&aacute;ctica el an&aacute;lisis multicriterial de esta actividad, incluyendo diversas maneras de asegurar una adecuada rendici&oacute;n de cuentas y una amplia representaci&oacute;n de los afectados, todas tienen en com&uacute;n una gran preocupaci&oacute;n para traducir nuestra responsabilidad colectiva de velar por el bienestar del planeta y, al mismo tiempo, construir las bases de un mundo capaz de satisfacer las necesidades humanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en este proceso anal&iacute;tico y pol&iacute;tico, la EE trasciende la cr&iacute;tica de la pr&aacute;ctica de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica ofreciendo propuestas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica para enfrentar algunos de los problemas fundamentales de nuestros d&iacute;as como se puede apreciar en varios de los art&iacute;culos (e.g., Fuente Carrasco). Sus revistas y los libros de sus practicantes, est&aacute;n repletos con propuestas y debates acerca de la mejor forma de enfrentar algunos de los grandes retos, como son los de calentamiento global, contaminaci&oacute;n de los oc&eacute;anos y r&iacute;os, la deforestaci&oacute;n y desaparici&oacute;n de especies, por nombrar s&oacute;lo algunos referentes a los ecosistemas (cf., <i>Ecological Economics; Revista Iberoamericana de Econom&iacute;a Ecol&oacute;gica). </i>En el plano social, tambi&eacute;n son importantes sus aportaciones acerca del dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para una gesti&oacute;n adecuada de los elementos fundamentales de la vida como es el agua, uno de los recursos cuyo manejo ocasiona innumerables conflictos sociales y desastres ambientales en todo el mundo. El Grupo de Econom&iacute;a Ecol&oacute;gica de M&eacute;xico se ha enfocado particularmente en este tema, analizando el problema de la gesti&oacute;n del agua en la Ciudad de M&eacute;xico (GEEM, 2007; Tagle y Barkin, 2008). Las propuestas incorporan los principios de la "Nueva Cultura del Agua" para insistir en el Derecho Universal al Agua, reafirmado recientemente por el Consejo Econ&oacute;mico y Social de las Naciones Unidas, as&iacute; como la obligaci&oacute;n de surtir agua para las necesidades ambientales y sociales &#151;centros educativos, asistenciales y comunitarios&#151; de manera gratuita; los usos de consumo suntuario en las zonas residenciales, as&iacute; como los destinados para la producci&oacute;n &#151;que generan ganancias&#150;deberan pagar cuotas que aseguren un manejo eficiente y solvente del sistema (Barkin, 2006a). De esta manera, los trabajos de la EE proponen que la gesti&oacute;n del agua sea transformada de un proceso que produce enfermedad, exclusi&oacute;n y pobreza a otro que genere oportunidades, fuentes de trabajo y solidaridad social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La EE, tiene impl&iacute;cito en sus metodolog&iacute;as un modelo de comportamiento social que confronta directamente al modelo de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica. Rechaza la idea de un mundo homog&eacute;neo, progresando en una sola direcci&oacute;n hacia la urbanizaci&oacute;n y la industrializaci&oacute;n. Los procesos actuales de acumulaci&oacute;n est&aacute;n concentrando los frutos de la producci&oacute;n en el bolsillo de unos cuantos, quienes disponen de un acceso virtualmente irrestricto a los recursos del mundo y de un control sobre las instituciones globales y de muchas naciones que parece no encontrar contrapesos. Aun en las universidades parece haber una renovada tendencia de poner a la ciencia al servicio del capital en vez de encauzar nuestros conocimientos hacia la soluci&oacute;n de los problemas m&aacute;s apremiantes del mundo y de las mayor&iacute;as, aplicando la ciencia para el bienestar. Es por eso que insistimos en otro modelo social, basado en la diversidad, en el rico despliegue de culturas que han perdurado a pesar de los embates en su contra, en las cada vez m&aacute;s aguerridas luchas sociales para defender recursos y ecosistemas contra su transformaci&oacute;n en propiedad privada y su apropiaci&oacute;n por los intereses globales que pretenden controlar el sistema. Este modelo no s&oacute;lo reconoce y pretende fortalecer la inmensa diversidad productiva y tecnol&oacute;gica que ha perdurado a pesar de las presiones homogenizadoras de la econom&iacute;a mundial; tambi&eacute;n replantea una forma de democracia participativa que fomente nuevos mecanismos para colaborar con los grupos sociales que luchan por defender estas diversidades, ofreciendo sus conocimientos y su acceso a recursos para impulsar las iniciativas locales, para ampliar las oportunidades, defender los recursos y revertir los procesos de destrucci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, hemos avanzado en identificar cuatro principios fundamentales para orientar a los grupos comprometidos con la construcci&oacute;n de alternativas. Como producto de una larga interacci&oacute;n con estas sociedades, se propone una estrategia de la "gesti&oacute;n sustentable de recursos regionales" como alternativa a las propuestas desarrollistas que se concentran en el proceso de acumulaci&oacute;n y en la apropiaci&oacute;n privada de la riqueza social (Barkin, 1998). Estos cuatro principios son:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Autonom&iacute;a    <br>     &bull; Autosuficiencia    <br>     &bull; Diversificaci&oacute;n productiva    <br>     &bull; Gesti&oacute;n sustentable de ecosistemas</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos principios incluyen no s&oacute;lo las actividades productivas y culturales, sino tambi&eacute;n nuevas formas de organizaci&oacute;n social congruentes con la necesidad de un autogobierno local, as&iacute; como la habilidad de negociar con autoridades regionales y nacionales. Esta introducci&oacute;n no es lugar para entrar en mayor discusi&oacute;n de esta estrategia (Barkin y Rosas, 2006; Barkin, 2006), pero dos de los art&iacute;culos de este n&uacute;mero abordan distintas formas de acercarse al modelo propuesto aqu&iacute; (Garc&iacute;a&#150;Frapolli y Toledo y Vel&aacute;zquez <i>et al.</i>). El aspecto principal de estos an&aacute;lisis de dos regiones muy distintas de M&eacute;xico &#151;donde hay importantes grupos sociales colaborando con universitarios especialistas en EE que trabajan para forjar alternativas para sus propias sociedades&#151;, es la visi&oacute;n que ofrecen de las posibilidades para experimentar, para construir a pesar del gran peso dominante de las instituciones centrales que insiste en que "no hay alternativas". Parafraseando un grito que simboliza el movimiento que ahora se re&uacute;ne regularmente en el Foro Social Mundial:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;MUCHOS OTROS MUNDOS SON POSIBLES!</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barkin, D. (1998), <i>Riqueza, pobreza y desarrollo sustentable, Jus/ </i>Centro de Ecolog&iacute;a y Desarrollo, Centro Lindavista, M&eacute;xico <a href="http://anea.org.mx/docs/Barkin-Sostenibilidad.pdf" target="_blank">http://anea.org.mx/docs/Barkin&#150;Sostenibilidad.pdf</a>. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192162&pid=S0187-5795200800010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2006), "Reconsiderando las alternativas sociales en M&eacute;xico rural: estrategias campesinas e ind&iacute;genas", <i>Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, </i>vol. 5, n&uacute;m. 15 <a href="http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/305/30551515.pdf" target="_blank">http://www.revistapolis.cl/15/bark.htm</a></a>. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192163&pid=S0187-5795200800010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2006a), <i>La gesti&oacute;n del agua urbana en M&eacute;xico: retos debates y bienestar, </i>Universidad deGuadalajara, Guadalajara. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192164&pid=S0187-5795200800010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y M. Rosas (2006), "&iquest;Es posible un modelo alterno de acumulaci&oacute;n? Una propuesta para la nueva ruralidad", <i>Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, </i>vol. 5, n&uacute;m. 13, pp. 361&#150;371 <a href="http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=30551314" target="_blank">http://www.revistapolis.cl/13/ind13.htm</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192165&pid=S0187-5795200800010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burkett, P. (1999), <i>Marx and Nature: A Red and Green Perspective, </i>St. Martin's Press, Nueva York. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192166&pid=S0187-5795200800010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2006), <i>Marxism and Ecological Economics: Toward a Red and Green Political Economy, </i>Brill Publishers, Amsterdam.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192167&pid=S0187-5795200800010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Funtowicz, S.O. y J. Ravetz (2000), <i>La ciencia posnormal, </i>Icaria, Barcelona. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192168&pid=S0187-5795200800010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Georgescu&#150;Roegen, N. (1971), <i>La ley de la entrop&iacute;a y el proceso econ&oacute;mico, </i>Fundaci&oacute;n Argentaria/Visor, Madrid, 1996. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192169&pid=S0187-5795200800010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grupo de Econom&iacute;a Ecol&oacute;gica de M&eacute;xico (2007), "Una nueva cultura del agua para el Valle de M&eacute;xico", <i>Memoria, </i>n&uacute;m. 223, octubre, pp. 4&#150;11. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192170&pid=S0187-5795200800010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harremo&euml;s, P. <i>et al. </i>(2002), <i>Lecciones tard&iacute;as de advertencias tempranas: el principio de precauci&oacute;n:</i> <i>1896&#150;2000, </i>European Environment Agency (Environmental Issue Report 22) <a href="http://reports.eea.europa.eu" target="_blank">http://reports.eea.europa.eu/environment_issue_ report_2001_22/es/</a></a>. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192171&pid=S0187-5795200800010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Riechmann, J. y J. Tickner (2002), <i>El principio de precauci&oacute;n: en medio ambiente y salud p&uacute;blica: de las</i> <i>definiciones a la pr&aacute;ctica, </i>Icaria, Barcelona. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192172&pid=S0187-5795200800010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tagle, D. y D. Barkin (2008), "La nueva cultura del agua y el Marco Directivo Europeo de Agua: lecciones de la experiencia mexicana", en M.E. Orozco Hern&aacute;ndez (coord.), <i>Escenarios de gesti&oacute;n</i> <i>del espacio urbano y regional en M&eacute;xico, </i>Gobierno del Estado de M&eacute;xico, M&eacute;xico.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1192173&pid=S0187-5795200800010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Su estancia en la UAM&#150;Xochimilco fue posible gracias a la colaboraci&oacute;n de la Oficina de Asuntos Culturales de la Embajada de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, quien financi&oacute; esta visita.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Los temas mencionados aqu&iacute; como parte de la EE moderna tienen un amplio antecedente hist&oacute;rico, remontando al siglo XVIII. Algunos momentos de esta historia son examinados en los trabajos de Burkett.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La Agencia Ambiental de la Comisi&oacute;n Europea tuvo un papel destacado de liderazgo al promover una discusi&oacute;n del principio, publicando el libro <i>Lecciones tard&iacute;as de advertencias tempranas </i>(Harremo&euml;s, <i>et al. </i>2002), disponible libremente por Internet, para ilustrar c&oacute;mo la sociedad se ha dejado subordinar a los intereses comerciales, a pesar de la clara evidencia cient&iacute;fica y t&eacute;cnica de acciones que debieron ser prohibidas.</font></p>     ]]></body>
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