<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0187-358X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Investigación bibliotecológica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Investig. bibl]]></abbrev-journal-title>
<issn>0187-358X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0187-358X2007000100010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El control de la palabra: Después de "La edición sin editores"]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alfaro López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Héctor Guillermo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>21</volume>
<numero>42</numero>
<fpage>213</fpage>
<lpage>217</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-358X2007000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0187-358X2007000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0187-358X2007000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>SCHIFFRIN ANDR&Eacute;, <i>El control de la palabra. Despu&eacute;s de "La edici&oacute;n sin editores"</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i><b>por H&eacute;ctor Guillermo Alfaro L&oacute;pez</b></i></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Barcelona, Anagrama, 2006.</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los presagios apocal&iacute;pticos que Andr&eacute; Schiffrin anunciaba en su libro <i>La edici&oacute;n sin editores</i> han comenzado a cumplirse m&aacute;s r&aacute;pido de lo que &eacute;l mismo esperaba. De ah&iacute; que para dar cuenta de esa acelerada transformaci&oacute;n haya retomado el tema de su anterior libro, el cual, dicho sea de paso, fue un revulsionante tanto en el medio editorial como cultural en sentido amplio y por lo mismo sembr&oacute; la inquietud y la zozobra en ambos medios. En <i>La edici&oacute;n sin editores</i> Schiffrin explicaba la situaci&oacute;n que se estaba dando en el mundo editorial anglosaj&oacute;n, donde la concentraci&oacute;n monopol&iacute;tica de grandes <i>trusts</i> y <i>holdings</i> est&aacute; absorbiendo tanto a renombradas como a peque&ntilde;as editoriales. Pero lo alarmante de tal proceso es de que a esas editoriales se les impone el <i>dictum</i> mercantil de la rentabilidad. Lo que significa reconstituir a cada una de esas editoriales, desde sus equipos directivos hasta sus fondos editoriales, para que ambos sean rentables y que hagan de esas editoriales un negocio rentable. Para ello se privilegi&oacute; la fabricaci&oacute;n de un producto hecho a la medida de ese requerimiento mercantil: el <i>best seller,</i> que es ariete de una cultura simplificada y simplificadora que se lanza contra los bastiones de la cultura de calidad y cr&iacute;tica.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secuela que es su nuevo <i>libro El control de &iexcl;apalabra</i> Schiffrin se traslada ahora hacia Europa, en particular Francia (su pa&iacute;s de nacimiento), donde se comienza a dar el proceso de concentraci&oacute;n editorial que describ&iacute;a en Estados Unidos (su pa&iacute;s de adopci&oacute;n). En Francia, donde el mundo editorial parec&iacute;a inmutable y estable debido al equilibrio que exist&iacute;a a partir del esquema de dos grandes conglomerados editoriales, Hachette y Vivendi, y entre ellas editoriales independientes y de gran tradici&oacute;n como Gallimard, Seuil y Flammarion (as&iacute; como otras menores) se vio roto cuando se quiso pretender la fusi&oacute;n de los dos conglomerados, lo que dar&iacute;a lugar a un monopolio sin precedentes, ni equivalente en ning&uacute;n otro pa&iacute;s. Esta pretendida fusi&oacute;n puso en evidencia toda la red de alianzas y complicidades de intereses que hab&iacute;a en ello a nivel pol&iacute;tico, econ&oacute;mico e intelectual. Todo comenz&oacute; cuando el nuevo presidente de Vivendi Jean&#45;Marie Messier busc&oacute; "seguir el camino cl&aacute;sico hacia la formaci&oacute;n de un conglomerado internacional" acumulando empresas. Pero por la ambici&oacute;n el presidente de Vivendi llev&oacute; a su conglomerado al borde de la quiebra (2002), y esta situaci&oacute;n lo oblig&oacute; a plantear su venta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, su principal competidor, Hachette, busc&oacute; comprarla, lo cual fue favorecido por una pseudopol&iacute;tica nacionalista, que no deseaba que Vivendi fuera adquirida por un consorcio extranjero. Los intereses econ&oacute;micos mostraron su rostro en este asunto al poner en evidencia la intervenci&oacute;n de los bancos pero, m&aacute;s a&uacute;n, la presencia de la industria armamentista. Ambos sectores se encuentran estrechamente relacionados con el manejo y aportaci&oacute;n de capital para invertir en la compra de empresas y seguir ampliando los conglomerados empresariales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que muestra Schiffrin es tambi&eacute;n el conformismo del sector intelectual franc&eacute;s para entablar debate y buscar alternativas a esta tendencia hacia la concentraci&oacute;n editorial, lo que finalmente afecta directamente a ese sector. Esto contraviene la imagen de la intelectualidad francesa como altamente cr&iacute;tica, "su silencio es ensordecedor".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para evitar semejante concentraci&oacute;n la Comisi&oacute;n Europea en Bruselas decidi&oacute; el despiece de Vivendi, pero la mayor parte fue concedida al conglomerado industrial Wendel, uno de cuyos sectores est&aacute; enfocado hacia la producci&oacute;n armamentista. El otro golpe fue la compra de la venerable editorial Seuil, que se defin&iacute;a por su espl&eacute;ndido cat&aacute;logo de cultura alternativa de vanguardia cr&iacute;tica, por una editorial (m&aacute;s peque&ntilde;a que la propia Seuil) en expansi&oacute;n monop&oacute;lica. En todos estos casos de monopolio editorial se emprende el camino ya seguido en Estados Unidos: despido del personal editorial directivo que es sustituido por empresarios, reconstituci&oacute;n del cat&aacute;logo, preponderancia en la publicaci&oacute;n de best sellers, y todo en aras de una mayor rentabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo patr&oacute;n se reproduce en Gran Breta&ntilde;a, complicidad de los pol&iacute;ticos (incluyendo al presidente Tony Blair), y alianza de la industria y los bancos para comprar editoriales que pasan a ser una pieza m&aacute;s de los grandes conglomerados. En este proceso tambi&eacute;n los peri&oacute;dicos son absorbidos por los monopolios, incluyendo esta vor&aacute;gine monopolista incluso cine y las cadenas de televisi&oacute;n. Esta gran maquinaria de los grandes conglomerados que absorben todos los medios de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n busca controlar la opini&oacute;n p&uacute;blica suministr&aacute;ndole el tipo de informaci&oacute;n que no dice ni cuestiona nada, lo que da lugar a una poblaci&oacute;n acr&iacute;tica ante los acontecimientos que suceden a su alrededor. Esto redunda en que un conglomerado se convierta en una poblaci&oacute;n preparada para el consumismo, como queda inigualablemente plasmado en esa perla maravillosa de opini&oacute;n que expreso Patrick Le Lay, presidente de la cadena de televisi&oacute;n francesa TFI:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El oficio de TFI consiste en ayudar a Coca Cola a vender su producto. Ahora bien, para que un mensaje publicitario sea percibido, es preciso que el cerebro del telespectador est&eacute; disponible. Nuestras emisiones tienen, por vocaci&oacute;n, la tarea de hacerlo disponible. Lo que vendemos a Coca Cola es tiempo de cerebro humano disponible.</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schiffrin muestra que esta concepci&oacute;n que priva entre los magnates de la empresa televisiva tiene su equivalente en la industria editorial. Al uniformar la publicaci&oacute;n en torno a los <i>best sellers</i> se crea una poblaci&oacute;n de lectores consumista y acr&iacute;tica, que s&oacute;lo se gu&iacute;a en su elecci&oacute;n de lecturas por los libros que son m&aacute;s vendidos o que tienen el respaldo de una pel&iacute;cula que los ha convertido en im&aacute;genes. Esto tiene su complemento con los peri&oacute;dicos que m&aacute;s que informar desinforman, haciendo que la opini&oacute;n publica acepte las aventuras gubernamentales, como sucede por ejemplo con las guerras emprendidas por Bush o el apoyo de varios gobiernos a ellas, como en el caso de Blair y Aznar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda esta oleada monopolista en torno a los medios de informaci&oacute;n tiene como una de sus consecuencias</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"crear tiempo de cerebro humano disponible para el consumismo y la manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica".</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schiffrin al mostrarnos en su breve libro este proceso que viven la industria editorial y los medios masivos de comunicaci&oacute;n, deja entrever impl&iacute;citamente la din&aacute;mica y tendencias que sigue en su conjunto el sistema capitalista en la actualidad. Un sistema que se encuentra liberado de toda barrera traduce una exacerbaci&oacute;n de sus pulsiones mercantiles y esa orientaci&oacute;n hace que<b> </b>la concentraci&oacute;n monop&oacute;lica devore a sus propios agentes: "el pez grande devora al pez chico". Y el que ayer era un pez grande se convierte en pez chico, que ser&aacute; a su vez devorado por el pez que m&aacute;s ha crecido. Lo cual queda claramente ejemplificado con lo que nos explica Schiffrin: las librer&iacute;as independientes son absorbidas o destruidas por las cadenas comerciales como la <i>FNAC</i> o <i>Virgin,</i> cuyas ventas masivas y abaratadas de <i>best sellers</i> acaban con la competencia. Las librer&iacute;as independientes necesitan de la venta de <i>best sellers</i> para poder costear la venta de libros alternativos y cr&iacute;ticos, de los que s&oacute;lo se venden unos pocos ejemplares al a&ntilde;o. Pero, asimismo, esas cadenas comerciales son ahora devoradas por los <i>discounters</i></font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"que venden m&aacute;s barato que ellas y les est&aacute;n haciendo la misma jugada que las cadenas les hicieron en su d&iacute;a a los libreros independientes. Utilizan el libro como 'producto gancho' y no vacilan en venderlo por debajo del precio de costo <i>(loss leader)</i> para atraer al p&uacute;blico a sus establecimientos".</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hipermercados como Wal&#45;Mart tienen en sus anaqueles s&oacute;lo inmensas cantidades de los <i>best sellers</i> de temporada, de los cuales incluso ellos mismos se han convertido en editores. As&iacute; los <i>discounters</i> acaparan monop&oacute;licamente tanto la producci&oacute;n como la distribuci&oacute;n de esa clase de libros, con lo que se convierten en la ballena que devora a todos los dem&aacute;s peces.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante un panorama tan desolador, nuevamente, al igual que en <i>La edici&oacute;n sin editores,</i> Schiffrin ofrece algunas alternativas que aunque reconoce como fr&aacute;giles no dejan de ser viables, como por ejemplo, entregar las editoriales independientes a fundaciones o patronatos de car&aacute;cter no lucrativo que las puedan financiar y que las respeten como proyectos sociales, lo que les permitir&iacute;a conservar su independencia para publicar obras de aut&eacute;ntica calidad y de vanguardia. O, como en el ejemplo de Suecia donde un editor, Ordfront, ha podido conservar la independencia con &eacute;xito bas&aacute;ndose en una cooperativa de lectores:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Alrededor de30,000personas abonan hoy anualmente una m&oacute;dica cantidad, unos 20 euros, y reciben a cambio de ella una de las revistas m&aacute;s interesantes de Suecia. Si el 10% de esos suscriptores compran un determinado libro, Ordfront equilibra sus cuentas".</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo subraya Schiffrin, estas alternativas parecen inviables en una era de capitalismo globalizado orientado r&iacute;gidamente por la derecha m&aacute;s conservadora y rapaz, pero como &eacute;l mismo lo indica, la esperanza de la utop&iacute;a nunca muere.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menci&oacute;n aparte es el ep&iacute;logo del libro <i>A Varis en nombre de mi padre,</i> en el que hace una breve semblanza autobiogr&aacute;fica en relaci&oacute;n con su padre, el editor Jacques Schiffrin creador de la memorable y fundamental colecci&oacute;n <i>La Pleiade</i> en Gallimard, y la ciudad donde naci&oacute;, Par&iacute;s. En esta semblanza se ponen de manifiesto los motivos que lo llevaron a Par&iacute;s y con ello a escribir <i>El control de la palabra,</i> lo cual entra&ntilde;aba recuperar su propio pasado y su ciudad de origen desde la &oacute;ptica del actual editor independiente:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Sentir como si Par&iacute;s volviera a ser de nuevo m&iacute;o: que yo no era un simple visitante que llegaba para pasar apresuradamente unos cuantos d&iacute;as, sino alguien que, a&uacute;n sin dejar de ser estadounidense, viv&iacute;a en Par&iacute;s".</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, un libro que es una radiograf&iacute;a y cr&iacute;tica del aciago momento actual de la industria editorial termina en una declaraci&oacute;n de amor, a la hermosa Par&iacute;s, que nunca acaba.</font></p>       ]]></body>
</article>
