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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>BAHLOUL JO&Euml;LLE. <i>Lecturas precarias. Estudio sociol&oacute;gico sobre los "poco lectores"</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por: H&eacute;ctor Guillermo Alfaro L&oacute;pez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, FCE, 2002.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los aspectos que ha dado grandeza al pensamiento franc&eacute;s es su capacidad de sistematicidad, la cual se expresa a trav&eacute;s de un preciso orden conceptual y metodol&oacute;gico. El &eacute;nfasis puesto sobre todo en el m&eacute;todo, desde el gran patriarca Descartes que hizo del m&eacute;todo el fundamento organizativo del pensamiento, ha conducido a logros excepcionales y al descubrimiento de nuevas sendas para el conocimiento no s&oacute;lo franc&eacute;s sino tambi&eacute;n humano en general. Sin embargo el lado oscuro de este &eacute;nfasis es que una vertiente del pensamiento franc&eacute;s ha quedado obsesionada con la reflexi&oacute;n sobre el m&eacute;todo, lo que redunda en que la formalidad metodol&oacute;gica sea privilegiada por sobre los contenidos tem&aacute;ticos, y da lugar, en el terreno concreto, a investigaciones de gran virtuosismo metodol&oacute;gico pero poco aportativas en cuanto a contenidos tem&aacute;ticos. Esta vertiente formalizadora se inscribe en la l&oacute;gica de la mentalidad de un pueblo que prioriza el orden en todas las esferas de la vida cotidiana. La esfera del pensamiento no es algo lejano o ajeno del vivir cotidiano. El aspecto positivo de esa permanente preocupaci&oacute;n por las cuestiones de orden metodol&oacute;gico es que ha permitido depurar, cuestionar o cambiar los m&eacute;todos, dando lugar a m&eacute;todos m&aacute;s precisos y rigurosos en la dilucidaci&oacute;n de sus objetos de conocimiento. Las sucesivas metodolog&iacute;as desarrolladas a lo largo del siglo XX conllevaron m&eacute;todos o rasgos de estirpe positivista que acent&uacute;an el enfoque cuantitativo, empirista y segmentador de la realidad. El cuestionamiento a esa tendencia propici&oacute; el surgimiento y desarrollo de m&eacute;todos constructivistas, que son lo contrario de los m&eacute;todos positivistas. En estos nuevos m&eacute;todos hay una clara orientaci&oacute;n hacia la cualidad, en donde se pone de manifiesto todo ese espectro de fen&oacute;menos espec&iacute;ficos y diferenciales que se rebelan contra el reduccionismo homologador del enfoque que s&oacute;lo tiene ojos para la cantidad. Lo arriba aducido de manera l&oacute;gica redund&oacute; en un cambio de visi&oacute;n y comprensi&oacute;n del objeto de conocimiento; y todo cambio de m&eacute;todo corresponde una reconfiguraci&oacute;n del objeto. Tales son las lecciones que nos deja el pensamiento franc&eacute;s en el orden metodol&oacute;gico. Pero estas lecciones tienen su complemento en el orden epistemol&oacute;gico dentro de las distintas disciplinas de conocimiento, como nos lo demuestra precisamente el libro de Jo&euml;lle Bahloul, <i>Lecturas precarias. Estudio sociol&oacute;gico sobre los "poco lectores", </i>del cual en primera instancia puede decirse que sigue el modelo franc&eacute;s de concepci&oacute;n y uso del m&eacute;todo, as&iacute; como una visi&oacute;n innovadora epistemol&oacute;gica respecto a su objeto de conocimiento: la lectura o, m&aacute;s exactamente, la categor&iacute;a sociol&oacute;gica de los <i>poco lectores.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy en el esp&iacute;ritu metodol&oacute;gico/ franc&eacute;s, J. Bahloul expone de primera instancia los rieles del m&eacute;todo sobre los que se desliza su investigaci&oacute;n: el m&eacute;todo cualitativo; esto para se&ntilde;alar la distancia y peculiaridad de su enfoque en relaci&oacute;n con todas esas investigaciones de car&aacute;cter cuantitativo que sobre la lectura proliferaron en Francia desde los a&ntilde;os 60 del siglo XX. Curiosamente quienes le encargaron a J. Bahloul su investigaci&oacute;n fueron los mismos que financiaban las investigaciones cuantitativas (basadas "en una definici&oacute;n estad&iacute;stica de la lectura, [donde] los lectores fueron <i>clasificados </i>en funci&oacute;n de la cantidad y naturaleza de los textos impresos que le&iacute;an cada a&ntilde;o"), la idea era que su investigaci&oacute;n fuera complemento cualitativo de las investigaciones cuantitativas. Lo que no se previ&oacute; del todo es que al solicitar una investigaci&oacute;n cualitativa se presenta un gran problema: su enfoque, desarrollo y resultados se convierten por s&iacute; mismos en una fuente de cr&iacute;tica para las investigaciones cuantitativas. Comenzando en este caso por la cr&iacute;tica a la categor&iacute;a sobre la que se fundan tales investigaciones: los "poco lectores". Unas palabras sobre la traducci&oacute;n de esta categor&iacute;a; el concepto original en franc&eacute;s es <i>faible lecteur o lecture </i>que literalmente significa lector o lectura d&eacute;bil, lo cual, por supuesto, puede resultar extra&ntilde;o a un lector de habla espa&ntilde;ola que puede interpretarlo de forma distorsionada. Y aunque la traducci&oacute;n "poco lector" tampoco es convincente al menos est&aacute; m&aacute;s cerca de nuestra comprensi&oacute;n. J. Bahloul por su parte estima que esa categorizaci&oacute;n de "poco lector" m&aacute;s que mostrar una problem&aacute;tica sobre el fen&oacute;meno de la lectura en Francia es encubridora de ella. El otro factor a resaltar en su investigaci&oacute;n, y que de hecho es la compa&ntilde;&iacute;a justa de su enfoque cualitativo, es su concepci&oacute;n y utilizaci&oacute;n epistemol&oacute;gica de la disciplina desde la que lleva a cabo su investigaci&oacute;n: la sociolog&iacute;a. Pero &eacute;sta, entendida no de forma cuantitativa, sino de manera amplia, como la entend&iacute;a el soci&oacute;logo y antrop&oacute;logo Marcel Mauss: una sociolog&iacute;a productora del <i>hecho social total </i>que muestra la complejidad de las interacciones e intercambios que componen la socializaci&oacute;n del lector. Una concepci&oacute;n sociol&oacute;gica como hecho social total, y apoyada en un m&eacute;todo cualitativo, permite explorar y comprender en sus m&uacute;ltiples aspectos lo particular interactuando con lo global de un fen&oacute;meno de extrema complejidad como es la lectura, complejidad que al no ser estudiada con las herramientas metodol&oacute;gicas y epistemol&oacute;gicas adecuadas ha ocasionado un sin fin de equ&iacute;vocos, malas interpretaciones y hasta encubrimientos de lo que realmente es la lectura.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez que J. Bahloul ha precisado sus soportes tanto metodol&oacute;gicos como epistemol&oacute;gicos, procede a fijar su objeto de conocimiento, circunscrito a la categor&iacute;a de los "poco lectores". Categor&iacute;a que fue producto o invenci&oacute;n de las investigaciones cuantitativas, las que llegaron a una clasificaci&oacute;n de los diversos grupos de lectores a partir de las cantidades de libros le&iacute;dos por cada uno de ellos anualmente: los que no leen ning&uacute;n libro, obviamente son caracterizados como <i>no lectores</i>; 1 a 4, o 5 a 9 <i>poco lectores</i>; 10 a 24 <i>medianos lectores; </i>m&aacute;s de 25 <i>grandes lectores</i>. De esta clasificaci&oacute;n lo que centra la atenci&oacute;n de las investigaciones es la de los "poco lectores" por todo lo que oculta, pero tambi&eacute;n por lo que muestra; y lo que manifiesta es que es una zona movible de incidencia de las otras categor&iacute;as. Para seguirle la pista a esa movilidad es por lo que J. Bahloul pone en marcha su maquinaria indagatoria cualitativa y sociol&oacute;gica. La ruta seguida se bifurca en tres ejes que a lo largo del camino de la investigaci&oacute;n se intersectan para mostrar los entrecruzamientos de lo particular y espec&iacute;fico del fen&oacute;meno, con lo general. Esos ejes son: 1) la biograf&iacute;a familiar y educativa y la biograf&iacute;a lectora; 2) la socializaci&oacute;n de la lectura; 3) la representaci&oacute;n del libro y de la lectura. Con el primer eje J. Bahloul sigue las trayectorias individuales de sus entrevistados, que quedan enmarcadas en cuatro escenarios de lectura: creciente, decreciente, estable y variable. En este eje queda de manifiesto ese equ&iacute;voco que hace de este tipo de lectores un estado fijo e incluso inmutable para mostrar que los "poco lectores" son lectores que se han constituido as&iacute; a partir de trayectorias propias y espec&iacute;ficas, en las que est&aacute; impl&iacute;cito un determinado capital cultural y social, que de hecho es el que les se&ntilde;ala esa trayectoria seguida. El segundo eje detalla los espacios de socializaci&oacute;n de tales lectores, estos son los espacios en que acceden al libro y a la lectura, tanto en la esfera del dominio privado m&aacute;s &iacute;ntimo (como es la familia) como en el espacio abierto, p&uacute;blico. Es en este eje donde J. Bahloul hace un descubrimiento "verdaderamente atroz": con los pocos libros a los que han llegado los "poco lectores" no han tenido nada que ver la escuela, ni la biblioteca ni la librer&iacute;a, que "brillan por su ausencia". M&aacute;s bien han llegado a ellos a trav&eacute;s de la recomendaci&oacute;n de conocidos (y hasta desconocidos), pero principalmente por la promoci&oacute;n que hacen de ciertos libros las redes comerciales y los medios masivos de comunicaci&oacute;n. Dato que debe hacer reflexionar al gremio bibliotecol&oacute;gico. Asimismo es aqu&iacute; donde se explica c&oacute;mo y por qu&eacute; la lectura para los "poco lectores" s&oacute;lo entra en la "l&oacute;gica de los tiempos muertos", que son los de la huida de la vida profesional y activa, por lo que no se los considera como una actividad de acumulaci&oacute;n de ganancia simb&oacute;lica o social. La lectura es algo muy perif&eacute;rico a la vida de los "poco lectores", porque no tiene que ver con la reproducci&oacute;n de sus v&iacute;nculos sociales habituales. Y en el &uacute;ltimo eje queda en evidencia el peso que tiene la representaci&oacute;n de la lectura y el libro para tales lectores, puesto que esas representaciones se significan como puntos fronterizos entre lo que se considera como lectura leg&iacute;tima y su contraparte, la lectura de autodesvalorizaci&oacute;n, que es precisamente la que ellos llevan a cabo. Lo que se corresponde con una mitologizaci&oacute;n del soporte libro, que al mismo tiempo degrada los otros soportes que frecuentan mayoritariamente. As&iacute; para "los poco lectores" la aut&eacute;ntica lectura es la que realizan las "personas de cultura" y que por lo mismo hacen de la lectura un estilo de vida, que muestra su gusto distintivo; y por el contrario su lectura no tiene nada de valor porque es producto del descanso, la divagaci&oacute;n o la evasi&oacute;n. Correlativamente los libros leg&iacute;timos son aquellos que sirven como soporte a los textos canonizados por la gran cultura, mientras que los soportes como los peri&oacute;dicos, los folletos o las revistas, que ellos leen, son s&oacute;lo soportes de textos intrascendentes. Pero con esto la investigaci&oacute;n cualitativa y sociol&oacute;gica de J. Bahloul pone en evidencia uno de los ocultamientos ideol&oacute;gicos de las investigaciones cuantitativas, que podemos expresar como "el bosque no deja ver los &aacute;rboles" porque los "poco lectores" suelen ser &aacute;vidos lectores que leen gran cantidad textos, s&oacute;lo que &eacute;stos no se encuentran en el soporte libro. As&iacute;, al considerar al libro como &uacute;nico par&aacute;metro de medici&oacute;n de la cantidad de lectura se est&aacute; haciendo una ideologizaci&oacute;n de este fen&oacute;meno, que s&oacute;lo quiere mostrar aquellos aspectos legitimadores de un determinado tipo de cultura, que est&aacute;n justificados cuantitativamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dimensi&oacute;n cr&iacute;tica que subyace a lo largo de toda la investigaci&oacute;n de J. Bahloul, as&iacute; como su organizaci&oacute;n metodol&oacute;gica y epistemol&oacute;gica, la hacen un modelo excepcional no para copiar pero s&iacute; para reflexionar y encontrar inspiraci&oacute;n para llevar a cabo investigaciones innovadoras y productivas sobre el complejo y hermoso tema de la lectura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo resta hacer algunas consideraciones sobre la pertinencia de este libro para el campo bibliotecol&oacute;gico, para el cual el tema de la lectura es consustancial. Lo primero es que con &eacute;l se nos da una muestra de lo que implica llevar a cabo una investigaci&oacute;n sistematizada y rigurosa, en la que han quedado proscritos los golpes de inspiraci&oacute;n; es decir, la divagaci&oacute;n. Investigaci&oacute;n que guarda el equilibrio de lo pr&aacute;ctico con lo te&oacute;rico, as&iacute; como de lo particular con lo general. Es conveniente se&ntilde;alar esto que va a contramarcha de un tipo de investigaci&oacute;n signada por la sistematizaci&oacute;n y el empirismo. Adem&aacute;s en la investigaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica a&uacute;n tiene una gran preeminencia la visi&oacute;n positivista de marcada orientaci&oacute;n metodol&oacute;gica cuantitativa, como lo demuestran todas aquellas investigaciones que buscan detectar las necesidades de informaci&oacute;n de diversas comunidades, en las que se quiere hacer de la acumulaci&oacute;n estad&iacute;stica virtud, investigaciones que, por lo mismo, adolecen de graves limitantes de perspectiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque sociol&oacute;gico muestra la necesidad de que la investigaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica abra la mirada para comprender la lectura en su vasto entramado social, mirada que ha de trascender lo particular para abarcar el horizonte y hacer con ello m&aacute;s legible el rostro proteiforme de la lectura. Por &uacute;ltimo, es necesario asumir el ejercicio permanente y tenaz de la cr&iacute;tica para iluminar el camino de la investigaci&oacute;n. Todo esto nos deja la lectura de este libro paradigm&aacute;tico: <i>Lecturas precarias.</i></font></p>      ]]></body>
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