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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentario</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Camino hacia la teor&iacute;a bibliotecol&oacute;gica</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Theorein</i> es el verbo griego de donde deriv&oacute; la palabra <i>theoria</i> de hondas resonancias para el desarrollo del conocimiento. Este verbo significa la acci&oacute;n inmediata de ver u observar, pero al ser entendido como un movimiento mental se transfigur&oacute; en un acto de contemplaci&oacute;n. Transfiguraci&oacute;n que implic&oacute; un desplazamiento fundamental que va de la percepci&oacute;n a la intelecci&oacute;n, de lo concreto a lo abstracto. La teor&iacute;a fue as&iacute; comprendida como una actividad contemplativa y, m&aacute;s rigurosamente, como un proceso de especulaci&oacute;n intelectual para conocer el universo. La palabra inventada por los griegos viene a expresar por lo mismo la nueva forma como el ser humano pasa a relacionarse con el mundo que lo rodea. Ya no es s&oacute;lo una relaci&oacute;n inmediata y emp&iacute;rica sino que se toma distancia para comprenderlo abstractamente, con lo que la racionalidad humana profundiza en la esencia de la realidad para dar una visi&oacute;n org&aacute;nica y sistem&aacute;tica de ella. Por ello una definici&oacute;n flexible de teor&iacute;a, considerando la multiplicidad de definiciones que se han hecho de ella, es la que la caracteriza como <i>un cuerpo coherente de conocimientos sobre un dominio de objetos</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A lo que se puede agregar que cuando este cuerpo de conocimientos es formalizado da lugar a una teor&iacute;a axiom&aacute;tica. Una vez que la mente humana perfil&oacute; el camino te&oacute;rico, el horizonte de los conocimientos cambio definitivamente. Pero ese camino no ha sido ni es unitario, ni de una sola direcci&oacute;n; por momentos se acerca estrechamente a la realidad por la v&iacute;a de la pr&aacute;ctica y en otros se aleja de ella para encerrarse en la abstracci&oacute;n pura, esto dependiendo de la concepci&oacute;n que se tenga y elabore de ella. De ah&iacute; tambi&eacute;n las ambiguas relaciones que guarda con respecto a la pr&aacute;ctica; as&iacute;, hay quienes privilegian a una sobre la otra, aspirando incluso a separarlas de forma casi completa, sin lograrlo del todo. Lo cual deja en evidencia la persistencia del pensamiento te&oacute;rico por conservar sus nexos con la realidad, pero m&aacute;s a&uacute;n su necesidad para llevar adelante el proceso de conocimiento. La teor&iacute;a no es un lujo intelectual sino una necesidad cognoscitiva. En la fase actual de avance de los campos de conocimiento se hace insoslayable la implementaci&oacute;n y desarrollo de la teor&iacute;a a gran escala, de lo contrario se corre el riesgo del estancamiento e incluso la regresi&oacute;n. Los campos que han podido consolidar su estatuto cient&iacute;fico lo han hecho porque crearon un conocimiento fundado te&oacute;ricamente, que les permiti&oacute; tomar distancia de un empirismo inmediato de estrechas miras que frenaba su desarrollo, para elevarse hacia un conocimiento abstracto que determina y orienta la actividad pr&aacute;ctica sobre el dominio de los objetos que les es propio a cada uno. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como hay campos de conocimiento que han alcanzado su completa autonom&iacute;a y marcan las pautas de desarrollo del conocimiento gracias a su fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica, existen por el contrario otros campos que han quedado varados en su fase de constituci&oacute;n, caracterizada &eacute;sta por la perseverancia de una actividad cognoscitiva primordialmente emp&iacute;rica e inmediatista que obstruye la gestaci&oacute;n de su propia teor&iacute;a, uno de ellos es precisamente el campo bibliotecol&oacute;gico. Campo que al no avocarse de manera determinante y en conjunto a la construcci&oacute;n de su propia teor&iacute;a ha limitado su gran potencial que, como bien lo comprendi&oacute; Jesse Shera, consiste en ser "una gran fuerza unificadora, no s&oacute;lo en el mundo del saber sino en el de toda la vida humana"; pero adem&aacute;s eso le ha impedido alcanzar su fase de autonom&iacute;a y proyectarse en pie de igualdad con los campos de conocimiento m&aacute;s desarrollados. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las principales razones por las que el campo bibliotecol&oacute;gico qued&oacute; fijado a una actividad primordialmente emp&iacute;rica es que centraliz&oacute; su atenci&oacute;n cognoscitiva en los procesos t&eacute;cnicos internos de la biblioteca, de los que se ha pretendido exorcizar cualquier ingerencia te&oacute;rica. Y si bien es cierto que la biblioteca es uno de los objetos principales de conocimiento de la bibliotecolog&iacute;a, esta &uacute;ltima es m&aacute;s que eso. De ah&iacute; que este objeto de conocimiento sea a la vez el que propicia los mayores <i>obst&aacute;culos epistemol&oacute;gicos</i> de la bibliotecolog&iacute;a en la forja de su propia teor&iacute;a. Obst&aacute;culo que s&oacute;lo puede ser removido si se concibe a la biblioteca no s&oacute;lo de manera exclusivamente emp&iacute;rica y t&eacute;cnica, sino tambi&eacute;n como un objeto de construcci&oacute;n abstracta y que se expande m&aacute;s all&aacute; de los muros de una biblioteca concreta. De manera an&aacute;loga, con cada uno de los dem&aacute;s objetos espec&iacute;ficos de la bibliotecolog&iacute;a se ha de proceder a su elaboraci&oacute;n abstracta; esto es, a su construcci&oacute;n epistemol&oacute;gica, lo que permitir&aacute; la conformaci&oacute;n de teor&iacute;as regionales sobre los objetos o sectores propios del campo y franquear&aacute; el camino hacia la constituci&oacute;n de la teor&iacute;a bibliotecol&oacute;gica. Pero asimismo tal teor&iacute;a habr&aacute; de mostrar permanentemente su validez (lo que implicar&iacute;a no estatismo sino constante mutabilidad a partir de los cambios que sufren sus objetos de conocimiento) en la unidad inalienable que ha de guardar con la pr&aacute;ctica. Unidad que se caracteriza por la determinaci&oacute;n y orientaci&oacute;n con que el pensamiento te&oacute;rico encauza la pr&aacute;ctica sobre la realidad propia de la bibliotecolog&iacute;a.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguir el camino que conduce a forjar la teor&iacute;a bibliotecol&oacute;gica, aparte de constituirse en la v&iacute;a real que llevar&aacute; al campo hacia su fase de autonom&iacute;a en el aspecto particular, podr&aacute; dotarla de una identidad propia y definitoria para que no busque mimetizarse con ciencias ajenas a s&iacute; misma. Perfil propio de la bibliotecolog&iacute;a signado por la aut&eacute;ntica cientificidad. As&iacute;, pues, el camino est&aacute; abierto y esperando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>H&eacute;ctor Guillermo Alfaro L&oacute;pez</i></b>   </font></p>     ]]></body>
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