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</front><body><![CDATA[  	 			       <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ciudadan&iacute;a sustantiva, participaci&oacute;n o transgresi&oacute;n</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Sergio Tamayo<sup>1</sup></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Rosal&iacute;a Winocur y Roberto Guti&eacute;rrez, <i>Participaci&oacute;n civil y pol&iacute;tica en el Distrito Federal, una perspectiva cultural para su an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n</i>, Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), M&eacute;xico, 2006, 186 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Profesor&#150;investigador del Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco.</i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">DESDE LAS CIENCIAS ANTROPOL&Oacute;GICAS y los estudios sociales especializados en procesos pol&iacute;ticos, Rosal&iacute;a Winocur y Roberto Guti&eacute;rrez rompen con el esquema tradicional, impuesto, de entender a la ciudadan&iacute;a, la participaci&oacute;n y los derechos como una serie de atributos jur&iacute;dicos, est&aacute;ticos y estables, contenidos en disposiciones legales y obligadamente comprendidos de la misma manera por juristas y, en consecuencia, as&iacute; deber&iacute;a ser para una ciudadan&iacute;a homog&eacute;nea y controlada desde arriba.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es resultado de una investigaci&oacute;n b&aacute;sica e in&eacute;dita que permite con su an&aacute;lisis abrir nuevas sendas de explicaci&oacute;n y articularlas con otros m&eacute;todos y fuentes de informaci&oacute;n para enriquecer el panorama de la participaci&oacute;n en la ciudad. El objetivo es conocer y tipificar las modalidades de participaci&oacute;n civil y pol&iacute;tica de los ciudadanos en el Distrito Federal. Se estudia la participaci&oacute;n que se da en diversos &aacute;mbitos sociales: el comunitario, el pol&iacute;tico y el institucional. Aunque en realidad el libro va m&aacute;s all&aacute;. Nos da una idea completa de las representaciones que los capitalinos tenemos sobre la ciudadan&iacute;a. Nos ofrece una imagen certera de los derechos y las responsabilidades que asumen o no los propios ciudadanos, y nos presenta las formas en que la gente participa y c&oacute;mo las interpreta. Finalmente, nos dice lo que los ciudadanos consideran acerca de los medios, los partidos y los institutos electorales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hablar as&iacute; de las pr&aacute;cticas y las representaciones de los ciudadanos sobre esta materia es, en efecto, referirnos a la cultura pol&iacute;tica. Pero, &iquest;c&oacute;mo entenderla? Conozco varios trabajos previos de los autores; por ejemplo, el de Rosal&iacute;a sobre los enfoques metodol&oacute;gicos para el estudio de la cultura pol&iacute;tica en M&eacute;xico; o el de Roberto, sobre "Informaci&oacute;n y democracia", y otros tambi&eacute;n referidos a la cultura pol&iacute;tica. Por estos antecedentes, me parece que este libro no s&oacute;lo recoge esas experiencias sino intenta ir m&aacute;s all&aacute; buscando una s&iacute;ntesis, utilizando entrevistas y organizando sus resultados en categor&iacute;as medibles.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una lectura lineal, de principio a fin, el texto aparece como una acumulaci&oacute;n sucesiva de impresiones. Una lectura sencilla de datos, porcentajes e interpretaciones seleccionados sobre una gu&iacute;a de preguntas. Parece, inicialmente, que son cifras recogidas por una encuesta m&aacute;s o menos cerrada, con preguntas y respuestas m&aacute;s o menos definidas por el investigador, como cualquier empresa de encuestas de opini&oacute;n o de mercadotecnia hace rutinariamente. No obstante, es la propia lectura nos va dejando la sensaci&oacute;n de que esos resultados son m&aacute;s enriquecedores, y uno empieza a saborear la relaci&oacute;n que existe entre la narraci&oacute;n, aunque escueta, y las cifras. En realidad, de lo que se trata es de exponer 193 entrevistas semicerradas, o semiabiertas, como se prefiera, seleccionadas por sexo, edad, escolaridad y lugar de residencia, adem&aacute;s de una variable que me parece fundamental, ocupaci&oacute;n, incorporando a trabajadores y empleados del sector p&uacute;blico y privado; acad&eacute;micos, profesionistas y estudiantes; comerciantes y empresarios, amas de casa y sector informal. De tal forma que los porcentajes se fueron dando a partir de un esfuerzo enorme de clasificaci&oacute;n de una variedad de respuestas, lo que muestra la riqueza de los resultados y, sobre todo, la diferencia sustancial con respecto a otras encuestas estandarizadas sobre valores y cultura pol&iacute;tica que realizan a cada rato organismos e instituciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro lo edita el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF). Siempre he pensado que la visi&oacute;n de estas instituciones, por obvias razones, se enfocaba m&aacute;s al aprendizaje de la percepci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con respecto a ellas mismas, su actuaci&oacute;n y en relaci&oacute;n con el derecho al voto, como &uacute;nica raz&oacute;n posible para entender a su vez la actuaci&oacute;n y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en general. Para benepl&aacute;cito del IEDF, y en su caso del IFE, se muestra aqu&iacute;, como Winocur y Guti&eacute;rrez lo se&ntilde;alan:</font></p>      <blockquote>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; un reconocimiento ciudadano del voto como un derecho que no es cuestionado en t&eacute;rminos de su legitimidad en el proceso de construcci&oacute;n de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica &#91;...&#93;; no se ha producido un cuestionamiento severo de los procedimientos institucionales &#91;...&#93;; la credibilidad ganada por el IFE/IEDF es un factor que interviene positivamente (p. 160).</font></p>  </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claro que esta encuesta/entrevista se realiz&oacute; en 2005, pues las preguntas realizadas se contextualizan con otras referidas al desafuero de L&oacute;pez Obrador o a la marcha contra la inseguridad, es decir, antes de los comicios de 2006, que enfrentaron un grave cuestionamiento del proceder institucional, al menos del propio IFE. Aplicar hoy una encuesta de este tipo quiz&aacute;s generar&iacute;a resultados distintos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, creo que ni el IEDF ni el IFE deber&iacute;an seguir pensando en la obsesi&oacute;n de la tradici&oacute;n liberal&#150;individualista de sobrevalorar las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas electorales sobre la preponderancia de las acciones y movilizaciones colectivas. La experiencia y memoria de la participaci&oacute;n callejera, comunitaria o sindical permea en mucho la decisi&oacute;n de participar o no en las elecciones. No es menor el dato, dicen los autores, de "que la mitad de los entrevistados se haya hecho presente en alg&uacute;n tipo de marcha, manifestaci&oacute;n o plant&oacute;n &#91;...&#93;. Y casi el 60% se&ntilde;al&oacute; que por lo menos alguna vez 'pens&oacute;' concurrir a algunos de estos eventos" (p. 165).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior me lleva a asociar los resultados contundentes de este trabajo y contrastarlos con los resultados de la <i>Encuesta de Valores 2000</i>, que realizara la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n, o la <i>Encuesta Mundial de Valores</i>, promovida por organismos internacionales. Veamos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vertiente del problema parte de preguntarse sobre las consecuencias que ha tenido la participaci&oacute;n en la democratizaci&oacute;n. Pippa Norris, una polit&oacute;loga latinoamericanista, advierte que las agencias internacionales, como el Banco Mundial, se habr&iacute;an percatado que un buen gobierno no s&oacute;lo se define por su esfuerzo en cubrir necesidades b&aacute;sicas de la poblaci&oacute;n sino por el establecimiento de formas realmente democr&aacute;ticas de gesti&oacute;n. La democracia es la condici&oacute;n esencial del desarrollo humano, del buen manejo de la pobreza &#91;sic.&#93;, de la desigualdad y de los conflictos &eacute;tnicos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde tal perspectiva institucional, la participaci&oacute;n ciudadana es, sobre todo; aceptaci&oacute;n de los ideales democr&aacute;ticos; tener confianza institucional; aceptar las "reglas del juego"; consolidar instituciones arraigadas en la cultura c&iacute;vica capaces de resistir a las amenazas de desestabilizaci&oacute;n y a los cuestionamientos populistas. No obstante, el debate liberal se refiere tambi&eacute;n a qu&eacute; tanta participaci&oacute;n puede y debe permitirse. Una corriente de pensamiento se&ntilde;ala la necesidad de una democracia "fuerte" basada en el activismo y la libre deliberaci&oacute;n de los ciudadanos. Una segunda corriente, dentro de la l&oacute;gica schumpeteriana, se enfoca en la necesidad de delimitar la participaci&oacute;n dentro de los cauces y procedimientos electorales. El problema de los liberales es que tanto la deliberaci&oacute;n y el activismo, como las elecciones, son formas tradicionales de la democracia que se han venido desgastando en la actualidad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Zovatto sobre cultura pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina es contundente en esta direcci&oacute;n. La diferencia, entre el apoyo a la democracia como r&eacute;gimen y la satisfacci&oacute;n que sienten los ciudadanos de sus democracias, es dr&aacute;stica. Mientras que el apoyo en Am&eacute;rica Latina se sit&uacute;a en 56%, la satisfacci&oacute;n apenas llega a 32%. M&eacute;xico es un caso sintom&aacute;tico de esta tendencia que se genera precisamente en el momento de la llamada "transici&oacute;n y alternancia democr&aacute;ticas". Los mexicanos nos sent&iacute;amos satisfechos con nuestra democracia s&oacute;lo en un 27%. Para 2002, despu&eacute;s de la alternancia, el porcentaje baj&oacute; a 18%. Lo mismo pasa con las instituciones democr&aacute;ticas de representaci&oacute;n. Mientras que la confianza a la Iglesia y la televisi&oacute;n alcanz&oacute; 75 y 46%, respectivamente (los m&aacute;s altos de todas las instituciones referidas), el Congreso y los partidos pol&iacute;ticos apenas llegaron a 27 y 29%.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos ahora el concepto de capital social, referido y constatado en el libro de Rosal&iacute;a y Roberto, pero de manera diferente al que se aplica en las encuestas de valores. Por confianza social, seg&uacute;n los organismos internacionales, se entiende a la respuesta que se obtiene al preguntar: "En t&eacute;rminos generales, &iquest;dir&iacute;a usted que se puede confiar en la mayor&iacute;a de las personas o que nunca se puede ser demasiado precavido al tratar con la gente?" Y por organizaci&oacute;n de afiliaci&oacute;n voluntaria se considera al n&uacute;mero de organizaciones al que pertenece activamente la gente, como sociedades culturales, sindicatos, partidos y clubes deportivos. Si se correlacionan la confianza social y el activismo asociativo en los a&ntilde;os noventa, se nota que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses entran dentro de un cuadrante de capital social pobre.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta orientaci&oacute;n, hasta Pippa Norris acepta que las preguntas resultan muy confusas para los encuestados, y pues, &iexcl;con raz&oacute;n!, ya no se reflexiona sobre los contextos social ni hist&oacute;rico que permitan distinguir entre distintas categor&iacute;as. El libro de Winocur y Guti&eacute;rrez avanza en esta necesidad pol&iacute;tica e intelectual de contextualizar las representaciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, la confusi&oacute;n en la elaboraci&oacute;n de las preguntas no es el &uacute;nico problema al que se enfrenta esta metodolog&iacute;a estandarizada, aplicada para conocer la percepci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a sobre la democracia e interpretar las manifestaciones de la cultura pol&iacute;tica. Otros datos de este tipo muestran, por ejemplo, que Estados Unidos presenta un &iacute;ndice mayor de activismo asociativo, mientras que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, principalmente de Europa del Este y Am&eacute;rica Latina, se encuentran ubicados en un cuadrante de menor confianza social y menor propensi&oacute;n a la asociaci&oacute;n. Dado que las principales formas de participaci&oacute;n y asociaci&oacute;n de los estadounidenses se centran en los grupos religiosos y de voluntariado, tal experiencia dista mucho de las asociaciones y corporaciones sindicales, as&iacute; como de las organizaciones de los movimientos sociales en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Por consiguiente, para realizar un an&aacute;lisis m&aacute;s preciso ser&iacute;a conveniente desagregar las formas de asociaci&oacute;n, as&iacute; como contextualizarlas de acuerdo con las experiencias sociohist&oacute;ricas de cada pa&iacute;s. Informaci&oacute;n relevante en este sentido la encontramos en este libro publicado por el IEDF.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente, siguiendo la cr&iacute;tica a la estandarizaci&oacute;n, el hecho de cuantificar el grado de confianza y solidaridad social a partir de saber qu&eacute; tan precavida es una persona no dice nada de las diferencias en los grados de solidaridad que pueda haber entre &aacute;mbitos urbanos y rurales, o entre sectores medios, altos y pobres de la sociedad. Laritza Lomnitz, en un estudio a profundidad en una barriada de la ciudad de M&eacute;xico, demostr&oacute; importantes lazos de solidaridad entre los pobres para enfrentar problemas de crisis, pobreza y marginaci&oacute;n. Y como podemos observar en el estudio de Winocur y Guti&eacute;rrez, el capital social de los ciudadanos es mucho m&aacute;s complejo y enriquecedor que lo que nos pueda dar una pregunta sobre la confianza o no con respecto al vecino. Ese capital social enriquecido permite comprender mejor tanto las formas de la participaci&oacute;n institucional como las del activismo y la resistencia civil m&aacute;s all&aacute; de los canales institucionales dise&ntilde;ados para tal fin.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n, se dice por medio de estas encuestas estandarizadas que existe una fuerte tendencia de deterioro del activismo de protesta y la participaci&oacute;n de ciudadanos en manifestaciones p&uacute;blicas. La pregunta que se hizo en la <i>Encuesta Mundial de Valores</i> para definir el grado de participaci&oacute;n en manifestaciones fue: "&iquest;Alguna vez ha participado en una manifestaci&oacute;n legal?" Y sobre el activismo de protesta: "&iquest;Alguna vez ha firmado una petici&oacute;n, participado en boicots, participado en una manifestaci&oacute;n legal, participado en huelgas no oficiales, ocupado edificios o f&aacute;bricas?"</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De nueva cuenta, son evidentes los problemas que este tipo de preguntas generan por el tipo de resultados estad&iacute;sticos que arrojan. M&eacute;xico, en esta encuesta, tiene un nivel casi de cero tanto en el activismo de protesta como en las manifestaciones, mientras que los Estados Unidos se sit&uacute;a en un nivel alto de activismo de protesta y un nivel medio en cuanto a manifestaciones se refiere. Suecia y Grecia son pa&iacute;ses con un alto grado de activismo y de manifestaciones. Seg&uacute;n Wincour y Guti&eacute;rrez, en la ciudad de M&eacute;xico el activismo supera el 50%. &iquest;C&oacute;mo explicar tal disparidad en los datos?</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, no es lo mismo participar en una manifestaci&oacute;n legal que haber ocupado un edificio o una f&aacute;brica, hacer un plant&oacute;n en Reforma o resistir en Oaxaca. Adem&aacute;s, y seguramente, no todos los encuestados exponen la verdadera realidad de su experiencia, por lo que sus respuestas no pueden considerarse como evidencias de veracidad. Para mejorar estas valoraciones deber&iacute;a desagregarse la categor&iacute;a de activismo de protesta en un mayor n&uacute;mero de tipos, como se muestra en el libro de Rosal&iacute;a y Roberto. As&iacute;, podr&iacute;a diferenciarse el n&uacute;mero de participantes, por ejemplo, en un boicot, de otras formas de protesta. Los resultados ciertamente son muy distintos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, ante tal supuesta inacci&oacute;n ciudadana mostrada estad&iacute;sticamente a nivel mundial, la perspectiva liberal considera al conformismo y la participaci&oacute;n pasiva de la ciudadan&iacute;a como una amenaza a la legitimidad de sus democracias. De all&iacute; que el planteamiento sea reforzar los mecanismos electorales y estimular la participaci&oacute;n de los ciudadanos en asociaciones tradicionales, pero m&aacute;s activas, dentro del marco de la normatividad jur&iacute;dica. Si esta es la idea del IEDF no me parece que sea la m&aacute;s adecuada. El trabajo mostrado en este libro dice precisamente lo contrario.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que la obsesi&oacute;n liberal sobre la gobernabilidad y la democracia, as&iacute; como la tensi&oacute;n que existe entre la participaci&oacute;n y la din&aacute;mica social, han generado nuevos enfoques para explicar la gran diversidad de formas de organizaci&oacute;n, lucha social y acci&oacute;n colectiva. Al interior de las corrientes liberales se han generando cr&iacute;ticas importantes que ayudan a definir mejor las nuevas formas de participaci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica de las experiencias ciudadanas mostradas en el trabajo de Rosal&iacute;a y Roberto, la propuesta de Pippa Norris empieza a cobrar sentido. Ella plantea la necesidad de <i>reinventar el activismo pol&iacute;tico</i>. A este respecto, Norris destaca diversas formas de acci&oacute;n social y ciudadana, todas ellas asociadas al tema de la participaci&oacute;n. Mientras que para Putnam, citado tambi&eacute;n en el libro, la participaci&oacute;n se sit&uacute;a en una combinaci&oacute;n de reuniones comunitarias, redes sociales y afiliaci&oacute;n a asociaciones, Pippa Norris la clasifica en tres tipos: la participaci&oacute;n electoral, el activismo ciudadano asociativo y el activismo de protesta. Con estos tipos es posible ordenar la multiplicidad de formas de participaci&oacute;n, que van desde la protesta, el activismo por Internet, la participaci&oacute;n en Iglesias, los movimientos sociales y el peticionismo, hasta la ocupaci&oacute;n de edificios o f&aacute;bricas y la resistencia civil ante la Polic&iacute;a Federal Preventiva (PFP) en Oaxaca. El activismo pol&iacute;tico estar&iacute;a constituido tanto por el activismo de protesta como por el activismo asociativo ligado al concepto de capital social. Lo importante en el examen de cada forma de participaci&oacute;n es diferenciar la <i>agencia</i> social y pol&iacute;tica, los repertorios de la movilizaci&oacute;n, y los <i>objetivos</i> pol&iacute;ticos o sociales de la participaci&oacute;n. En este enfoque, el concepto de participaci&oacute;n es m&aacute;s amplio y va m&aacute;s all&aacute; de la definici&oacute;n formalista del liberalismo tradicional.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dediqu&eacute; un mayor tiempo a la discusi&oacute;n sobre la participaci&oacute;n en parte por el t&iacute;tulo del libro, que se refiere a la participaci&oacute;n civil y pol&iacute;tica en el Distrito Federal. No obstante, la informaci&oacute;n de esta obra dilucida en mucho el concepto de ciudadan&iacute;a sustantiva, es decir, esa idea que se construye con la experiencia y la pr&aacute;ctica de los ciudadanos. En efecto, los datos del libro muestran c&oacute;mo se construye la ciudadan&iacute;a no como la define la tradici&oacute;n liberal sino como la perciben, representan y ejercen los propios ciudadanos. La ciudadan&iacute;a sustantiva es aquella que muestra la relaci&oacute;n entre el Estado y la sociedad, de forma dial&eacute;ctica, de arriba hacia abajo y viceversa, en su forma conflictiva tanto como en la b&uacute;squeda de la estabilidad y la gobernabilidad. En este sentido me hizo falta, ante la lectura del libro, hurgar m&aacute;s sobre el concepto de nacionalidad y acerca del papel del Estado y otras formas simb&oacute;licas en la construcci&oacute;n de este imaginario: &iquest;qu&eacute; es la mexicanidad y c&oacute;mo esta valoraci&oacute;n construye diferentes visiones sobre la ciudadan&iacute;a?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro aborda otra dimensi&oacute;n sustantiva de la ciudadan&iacute;a: los derechos y las obligaciones. Los derechos no son atributos jur&iacute;dicos, como piensan los liberales tradicionales, sino que se ejercen cotidianamente, de manera individual y colectiva; se demandan, se lucha por ellos, se confrontan con otros, se transforman. Tampoco la ciudadan&iacute;a se reduce al ejercicio del derecho al voto. Se complementan los derechos civiles, sociales y pol&iacute;ticos. Incluso, muchas veces en la acci&oacute;n colectiva se articula la ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica con la reivindicaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a social, que se refiere m&aacute;s a la demanda por la justicia social. A veces tambi&eacute;n se empata, o incluso se opone, francamente con las libertades individuales que constituyen la ciudadan&iacute;a civil. Un an&aacute;lisis minucioso del libro de Rosal&iacute;a y Roberto nos da pistas sobre estas paradojas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de los ciudadanos es, as&iacute;, compleja y rica en interpretaciones, memoria y experiencia. Sin embargo, al mismo tiempo muestra que la gente no piensa lo mismo sobre la ciudadan&iacute;a. Le representa distintas cosas. En este sentido, ech&eacute; de menos en el libro un intento de clasificar las respuestas por "geograf&iacute;a" y "ocupaci&oacute;n". En la exposici&oacute;n de los datos no queda clara la correlaci&oacute;n entre el "ingreso", la "ocupaci&oacute;n" y el "lugar de residencia". Este puede ser un factor importante. Mi hip&oacute;tesis, trabajada a trav&eacute;s de an&aacute;lisis cualitativos sobre la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en M&eacute;xico, considera que no es lo mismo la percepci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a de un obrero que la de un empresario; la de un estudiante de la Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico que la de uno del Instituto Tecnol&oacute;gico Aut&oacute;nomo de M&eacute;xico (ITAM); la de un empleado p&uacute;blico que la de un vendedor ambulante. Tampoco quiero decir que exista una correlaci&oacute;n artificial entre pobreza e izquierdismo: los campesinos ahora han apoyado al conservadurismo del Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN), y algunos empresarios habr&iacute;an apoyado al Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD), as&iacute; como al Partido Revolucionario Institucional (PRI). &iquest;En qu&eacute; estriba la diferencia?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una respuesta la podemos encontrar precisamente en el an&aacute;lisis complejo de la cultura pol&iacute;tica, tal y como la han entendido los autores de este libro. La manera como se percibe, comprende y valora la pol&iacute;tica en el marco del cambio, articulando la necesaria y la deseable, entre una din&aacute;mica pol&iacute;tico&#150;institucional y su contexto sociocultural; y yo agregar&iacute;a otra din&aacute;mica, la de confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica extrainstitucional. La cultura pol&iacute;tica, y con esto termino, se muestra en la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de los sujetos, en el significado de las formas simb&oacute;licas de la pol&iacute;tica que tienen los propios sujetos, y en la convivencia social tanto como en el conflicto pol&iacute;tico.</font></p>      ]]></body>
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