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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carlo Ginzburg, <i>El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso, lo ficticio</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>A&iacute;da Alejandra Golcman</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>FCE, Buenos Aires, 2010, 492 pp</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CONICET&#150;IDES&#150;UNGS</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlo Ginzburg es hoy una referencia obligada de la historiograf&iacute;a; ya desde <i>El queso y los gusanos</i> evidencia cualidades literarias que son dif&iacute;cilmente repetibles: rompe con el estilo hist&oacute;rico cl&aacute;sico utilizando la prosa y es sumamente atractivo, seguro y audaz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que hoy nos presenta, <i>El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso y lo ficticio,</i> constituye una verdadera defensa del quehacer hist&oacute;rico y de su fin &uacute;ltimo, la b&uacute;squeda de la verdad. Carlo Ginzburg muestra aqu&iacute; su conocimiento erudito y sus habilidades para la escritura. Se trata de una recopilaci&oacute;n de escritos del autor presentados en diversos eventos cient&iacute;ficos. Como es caracter&iacute;stico en Ginzburg, en cada ocasi&oacute;n se aborda un mundo distinto con una amplitud tem&aacute;tica que s&oacute;lo el autor puede abarcar pero que, por una metodolog&iacute;a y una pregunta similar, se unen el modo en que se busca llegar a la verdad y los objetos de estudio que se elijen, donde la realidad, la falsificaci&oacute;n y la ficci&oacute;n muchas veces se mezclan para complementarse o para provocar contradicci&oacute;n. De uno u otro modo, el autor nos invita a tomar las riendas de la investigaci&oacute;n, cualquiera que sea el material con que contamos, y permitirnos mirar las contradicciones y obst&aacute;culos que se presentan en la b&uacute;squeda por la verdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo se organiza en quince cap&iacute;tulos y un prefacio. Los mismos, van marcando el derrotero te&oacute;rico del autor y muestran que en la heterogeneidad de objetos de estudio existen ciertas constantes, entre ellas el inter&eacute;s por investigar a grupos excluidos. Jud&iacute;os perseguidos, conversos hebreos en Mallorca, ind&iacute;genas can&iacute;bales brasile&ntilde;os, brujas, chamanes, personajes acusados por la Inquisici&oacute;n, protagonizan estos relatos concentrados en temas candentes como el holocausto o la ca&iacute;da de las torres gemelas. En este trabajo el relato se constituye en veh&iacute;culo del discurso cient&iacute;fico, puesto que all&iacute; interact&uacute;an la ficci&oacute;n y la realidad, la literatura y la historia, la historiograf&iacute;a, la historia y lo falso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo XI, es particularmente relevante en lo relativo a la defensa de la disciplina. All&iacute; Ginzburg realiza una fuerte cr&iacute;tica a la posici&oacute;n de Hyden White y Ankersmit, dentro las miradas historiogr&aacute;ficas posmodernas. Ginzburg al igual que Giovanni Levi, critican fuertemente estas posiciones que le sacan a la historiograf&iacute;a su valor cognoscitivo, s&oacute;lo d&aacute;ndole una dimensi&oacute;n textual. Para Ginzburg una posici&oacute;n totalmente esc&eacute;ptica para con las escrituras hist&oacute;ricas no tiene asidero. Aunque un documento siempre tiene problemas con la realidad, la realidad existe. La especificidad de la microhistoria italiana se debe buscar en la apuesta cognoscitiva. Se sostiene que todas las etapas que marcan los ritmos de la investigaci&oacute;n son construidas, esta idea es claramente en rechazo a la posici&oacute;n esc&eacute;ptica posmoderna. Hoy la insistencia de la dimensi&oacute;n narrativa de la historiograf&iacute;a no hace diferencia entre relatos fant&aacute;sticos y relatos con pretensiones de verdad. Ginzburg piensa que una consideraci&oacute;n de la dimensi&oacute;n narrativa de la historiograf&iacute;a no implica necesariamente una reducci&oacute;n de las posibilidades cognitivas de la historia, sino una intensificaci&oacute;n de las mismas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el capitulo XIII se trata otro problema fundamental, el surgimiento de la microhistoria como mirada historiogr&aacute;fica y como posici&oacute;n cient&iacute;fica. Aqu&iacute; se explica que el elemento de convergencia que llev&oacute; hacia la microhistoria fue el rechazo del etnocentrismo y la teleolog&iacute;a que caracterizaban la historiograf&iacute;a del siglo XIX. Algunos de los factores que se marcan para este fen&oacute;meno son el advenimiento de la burgues&iacute;a, el afianzamiento de la entidad nacional, el desarrollo econ&oacute;mico y la misi&oacute;n civilizadora de la raza blanca. un contexto donde el conocimiento hist&oacute;rico implicaba la construcci&oacute;n de series documentales y el rechazo por el etnocentrismo, lo llev&oacute; a un an&aacute;lisis que indagaba de cerca una documentaci&oacute;n acotada, ligada a un individuo que de otro modo ser&iacute;a ignoto. El autor sostiene que los obst&aacute;culos que se interponen a la investigaci&oacute;n como lagunas deben sumarse al relato, introduci&eacute;ndose as&iacute; la "cocina" del an&aacute;lisis hist&oacute;rico. Desde esta perspectiva se demuestra que el pasado, a pesar de todo, no es inalcanzable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de los aportes "microhist&oacute;ricos", quisi&eacute;ramos destacar dos cuestiones que consideramos fundamentales. Por un lado, en la manera de encarar el objeto de estudio, se privilegia la anomal&iacute;a y no la analog&iacute;a. Ginzburg considera que podemos pensar a ambas como complementarias, ya que la violaci&oacute;n a la norma contiene en s&iacute; misma la norma. Por otro lado, se plantea la idea de que la realidad es fundamentalmente discontinua y heterog&eacute;nea, por lo que ninguna conclusi&oacute;n obtenida a prop&oacute;sito de determinado &aacute;mbito puede ser autom&aacute;ticamente transferida a un &aacute;mbito m&aacute;s general. Esta incapacidad por trasladar autom&aacute;ticamente desde lo microsc&oacute;pico a lo macrosc&oacute;pico y viceversa, es planteada en el libro como la mayor dificultad y la mayor riqueza de la microhistoria. Desde la mirada del historiador, el margen de incertidumbre activa una profundizaci&oacute;n en la investigaci&oacute;n que liga el caso espec&iacute;fico al contexto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo XV muestra el papel que cumple el historiador en el proceso de la investigaci&oacute;n, donde el sujeto est&aacute; presente tanto desde su conciencia como desde su inconsciencia, por lo tanto este es un cap&iacute;tulo autorreferencial. Aqu&iacute; Ginzburg cuenta sus avatares como historiador, sus vivencias frente a la b&uacute;squeda de objetos de estudio, el encuentro con las fuentes y el lugar del azar en la investigaci&oacute;n. Sostiene que la distancia intelectual, la participaci&oacute;n emotiva, la pasi&oacute;n por la racionalidad y el respeto por la diversidad cultural son actitudes que se retroalimentan. Para Ginzburg, conocer es reconocer aquello que ya sabemos, que ya forma parte de nuestras experiencias, es lo que nos permite conocer lo nuevo, aislarlo de los dem&aacute;s datos que tenemos constantemente frente a nosotros. Es as&iacute; como describe por ejemplo la iluminaci&oacute;n s&uacute;bita, aquel momento donde hay una irrupci&oacute;n de un tema de investigaci&oacute;n que viene acompa&ntilde;ada de la euforia de la ignorancia, aquella sensaci&oacute;n de no saber nada sobre un tema y empezar a saber algo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo incluso llega m&aacute;s all&aacute;. Ginzburg relata aqu&iacute; su propia identificaci&oacute;n con el objeto de estudio. A pesar de aclarar que es imposible responder por las preguntas y preocupaciones que tuvo en el pasado, hace un pasaje por su vida y manifiesta algunas ideas sobre las posibles marcas que lo llevaron a desenvolverse en el proceso de historizar. Es as&iacute; como cuenta que en su infancia escuch&oacute; cuentos maravillosos y absorbi&oacute; de su casa un populismo que lo llev&oacute; a orientar su investigaci&oacute;n hacia el estudio de brujas, hechiceros y otras v&iacute;ctimas de persecuci&oacute;n. El cap&iacute;tulo relata, por ejemplo, la relaci&oacute;n entre dos personajes perseguidos de la historia: <i>jud&iacute;o</i> y <i>bruja.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de las posibles cr&iacute;ticas a su forma de trabajar la historia, Ginzburg es, hoy por hoy, un cl&aacute;sico. Con este libro expone su profunda defensa de disciplina hist&oacute;rica como camino posible en la b&uacute;squeda de la verdad, dejando atr&aacute;s una mirada positivista pero lejos de un relativismo esc&eacute;ptico.</font></p>     ]]></body>
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